Tres regalos de Navidad

DICIEMBRE, 25

Tres regalos de Navidad

Devocional por John Piper

Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo. (1 Juan 3:7-8)

Meditemos en esta situación excepcional. Si el Hijo de Dios vino para ayudarnos a dejar de pecar —para destruir las obras del diablo— y si también vino a morir para que cuando pecáramos hubiera una propiciación, de modo que la ira de Dios fuera quitada, ¿qué es lo que esto implica en nuestra vida?

Tres cosas, y las tres son maravillosas. Las expondré brevemente a modo de regalos de Navidad.

1. Un propósito claro para la vida

La venida de Cristo le da un propósito claro a nuestra vida. De manera negativa es muy simple: no pecar. «…Os escribo estas cosas para que no pequéis» (1 Juan 2:1). «El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo» (1 Juan 3:8).

Si se preguntan, «¿Nos podrías decir lo mismo de una manera positiva, en lugar de negativa?» La respuesta es esta: Sí, todo está resumido en 1 Juan 3:23. Ese pasaje es una gran síntesis de lo que toda la carta de Juan requiere. Observemos la forma singular de la palabra mandamiento: «Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado». Estas dos cosas estan tan estrechamente conectadas para Juan, que él las llama un solo mandamiento: amar a Jesús y amar a los demás. Ese es nuestro propósito. Es el resumen de la vida cristiana: confiar en Jesús y amar a las personas. He aquí el primer regalo: un propósito por el cual vivir.

2. La esperanza de que nuestras faltas serán perdonadas

Reflexionemos en la segunda implicación conformada por las dos verdades de que Jesús vino a destruir nuestra conducta pecaminosa y a perdonar nuestros pecados. Esta segunda implicación consiste en lo siguiente: progresamos en nuestra lucha contra el pecado cuando tenemos la esperanza de que nuestras faltas serán perdonadas. Si no tenemos esperanza de que Dios perdonará nuestras faltas, nos daremos por vencidos en cuanto empecemos a combatir el pecado.

Muchos de ustedes estarán considerando hacer cambios en el nuevo año porque han caído en conductas pecaminosas y quieren ser libres de ellas. Quieren nuevos hábitos de alimentación y de entretenimiento, nuevos patrones para ofrendar, nuevas formas de relacionarse con su cónyuge, nuevas formas de buscar al Señor en familia, nuevos hábitos de descanso y ejercicio físico, nuevas formas de tomar coraje para compartir el evangelio. Pero están luchando, preguntándose si el esfuerzo vale la pena. Bueno, he aquí entonces el segundo regalo de Navidad: Cristo no solo vino a destruir las obras del diablo, es decir, nuestro pecado, sino que también vino para abogar a nuestro favor cuando fracasemos en nuestra lucha.

Por eso les ruego, permitan que la libertad para fracasar les dé esperanza para luchar. ¡Pero cuidado! Si transforman la gracia de Dios en una licencia y dicen: «Bien, si puedo fracasar, y no tiene importancia, entonces ¿para qué molestarme en luchar?». Si dicen eso, y realmente lo creen, y persisten en actuar así, entonces es probable que no hayan nacido de nuevo, y deberían temblar ante tal posibilidad.

Pero esa no es la posición en la que la mayoría de ustedes se encuentra. La mayoría de ustedes quiere luchar contra las conductas pecaminosas que hay en su vida. Lo que Dios les dice es esto: permitan que la libertad para fracasar les dé esperanza para luchar. Escribo esto para que no pequen, pero si pecan, tienen un abogado: Jesucristo.

3. La ayuda de Cristo

Por último, la tercera implicación de esta verdad doble de que Cristo vino para que no sigamos pecando y para perdonar nuestros pecados, es la siguiente: Cristo está dispuesto a ayudarnos en nuestra lucha. En verdad nos ayudará. Él está de nuestro lado. No vino a destruir el pecado porque el pecado sea entretenido, sino porque es fatal. El pecado es una obra engañosa del diablo y nos llevará a la ruina si no luchamos contra este. Cristo vino a ayudarnos, no a hacernos daño.

Por lo tanto, he aquí nuestro tercer regalo de Navidad: Cristo nos ayudará a vencer el pecado en nosotros. Como dice 1 Juan 4:4: «mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo». Jesús está vivo, Jesús es todopoderoso, Jesús vive en nosotros por la fe. Y además Jesús está a nuestro favor, no en nuestra contra. Él nos ayudará Confiemos en él.


Devocional tomado del mensaje “The Son of God Appeared to Destroy the Works of the Devil”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Acostado en un pesebre

Dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región… El ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy… un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Lucas 2:7-12

Acostado en un pesebre

Para muchas personas, la palabra “pesebre” evoca la Navidad. El pesebre es una especie de cajón donde los animales comen. Allí fue donde acostaron al niño Jesús cuando nació, pues no había lugar para él en el mesón (albergue para viajeros con sus animales). Un pesebre es un lugar muy insólito para acostar a un recién nacido. ¡Qué acogida para el Salvador del mundo cuando llegó a la tierra para acercarse a la humanidad!

Así dice la Biblia: “Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9). Desde su nacimiento fue rechazado por los hombres. Toda su vida fue el blanco de la hostilidad de aquellos a quienes amaba y venía a salvar. Al final, para deshacerse de Jesús, los hombres lo clavaron en una cruz, pero Dios lo resucitó y lo llevó al cielo.

Hecho extraordinario: a los seres humanos que lo recibieron tan mal, Jesús ofrece un lugar junto a él en su cielo. A pesar de la manera en que fue tratado, Jesús declara: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). No lo acogimos en la tierra, ¡pero él nos abre su cielo!

“El ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús” (Lucas 1:30-31).

Zacarías 9-10 – Apocalipsis 18 – Salmo 147:1-6 – Proverbios 30:24-28

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El Hijo de Dios se manifestó

DICIEMBRE, 24

El Hijo de Dios se manifestó

Devocional por John Piper

Hijos míos, que nadie os engañe; el que practica la justicia es justo, así como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo. (1 Juan 3:7-8)

Cuando el versículo dice que «el Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo», ¿a qué se refiere con «las obras del diablo»? La respuesta es evidente en el contexto.

Primero, el versículo 5 es un claro paralelismo: «Y vosotros sabéis que Él se manifestó a fin de quitar los pecados». La frase «se manifestó…» aparece tanto en el versículo 5 como en el 8, entonces probablemente las «obras del diablo» que Jesús vino a destruir son los pecados. La primera parte del versículo 8 favorece esta interpretación: «El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio».

El tema en este contexto es el pecado, no la enfermedad, ni los autos malogrados, ni las agendas complicadas. Jesús vino al mundo para ayudarnos a dejar de pecar.

Permítanme ponerlo junto a la verdad de 1 Juan 2:1: «Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis». En otras palabras, Juan promueve el propósito de la Navidad (1 Juan 3:8), el propósito de la encarnación. Luego agrega (2:1-2): «Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero».

Veamos lo que esto significa: significa que Jesús vino al mundo por dos razones. Vino para que no sigamos pecando; y vino para morir de manera que hubiera una propiciación, es decir, un sacrificio sustitutivo que quitara la ira de Dios por nuestros pecados, cuando pecáramos.


Devocional tomado del mensaje “The Son of God Appeared to Destroy the Works of the Devil”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Artífices de paz

domingo 24 diciembre

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 5:1

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Mateo 5:9

Artífices de paz

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz…!” (Lucas 2:14). Ese fue el cántico que los ángeles entonaron cuando Jesús nació. Pero el Príncipe de la paz fue rechazado, ¡y la humanidad sigue esperando esta paz! En nuestro entorno, la enemistad entre los hombres se manifiesta diariamente: disputas entre vecinos, entre esposos, entre herederos, entre compañeros… ¡Y cuántos conflictos económicos, guerras civiles, guerras entre naciones, entre etnias, entre religiones…!

Si nos sentimos desarmados ante los grandes problemas políticos, nos gustaría al menos establecer un clima de paz entre los que nos rodean. Pero, ¿cómo estar en paz con mis familiares y amigos si estoy lleno de tensiones interiores? Y finalmente, ¿cómo estar en paz conmigo mismo, si no estoy en paz con Dios?

Pues bien, hoy Dios nos ofrece esta paz. Fue rechazada por el mundo en general cuando Jesús vino a la tierra, pero ahora está a disposición de todo el que lo recibe en su corazón. El Señor nos invita a cada uno de nosotros a ir a él tal como somos, con nuestros pecados, nuestros conflictos, nuestras amarguras, para recibir la paz con Dios. Solo entonces podremos ser una fuente de paz entre los hombres. Reflejando a Cristo, a través de una humilde búsqueda de su voluntad, seremos verdaderamente artífices de paz.

Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:27).

Zacarías 8 – Apocalipsis 17 – Salmo 146:8-10 – Proverbios 30:21-23

El indescriptible regalo de Dios

DICIEMBRE, 23

El indescriptible regalo de Dios

Devocional por John Piper

Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación. (Romanos 5:10-11)

¿Cómo recibimos reconciliación y gozo en Dios en la práctica? Una respuesta sería así: por medio de Jesucristo. Lo que significa, al menos en parte, crear el retrato de Jesús como está en la Biblia —la obra y las palabras de Jesús retratadas en el Nuevo Testamento— el contenido esencial de nuestro júbilo en Dios. El gozo sin el contenido de Cristo no honra a Cristo.

En 2 Corintios 4:4-6, Pablo describe la conversión de dos maneras. En el versículo 4, dice que es ver «la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios». Y en el versículo 6, dice que es ver «la gloria de Dios en la faz de Cristo». En ambos casos, podemos apreciar cuál es el punto. Tenemos a Cristo, la imagen de Dios, y tenemos a Dios en el rostro de Cristo.

En un sentido práctico, para regocijarnos en Dios nos regocijamos en lo que vemos y conocemos de Dios en el retrato de Jesucristo. Y lo experimentamos plenamente cuando el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, como dice Romanos 5:5.

Esto nos lleva al tema central la de Navidad: no solo Dios pagó por nuestra reconciliación mediante la muerte del Señor Jesucristo (versículo 10), y no solamente Dios nos dio la capacidad de recibir la reconciliación por medio del Señor Jesucristo (versículo 11), sino que también ahora, como dice el versículo 11, nos gloriamos en Dios mismo por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Jesús adquirió por precio nuestra reconciliación. Nos dio la capacidad de recibir la reconciliación y de abrir el regalo. Y Jesús mismo resplandece desde la envoltura —el obsequio indescriptible— como Dios manifestado en la carne, y despierta todo nuestro gozo en Dios.

Pongamos la mirada en Jesús esta Navidad. Recibamos el regalo de la reconciliación por la que él pagó. No lo dejemos sin abrir en un anaquel, ni lo abramos para luego convertirlo en el medio para obtener todos nuestros otros placeres.

Abramos y disfrutemos el regalo. Alegrémonos en Cristo. Hagamos de él nuestro deleite. Hagamos de él nuestro tesoro.


Devocional tomado del sermón “Nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Al pie de la letra

sábado 23 diciembre

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

Romanos 3:24

La fe sin obras es muerta… la fe se perfeccionó por las obras.

Santiago 2:20, 22

Al pie de la letra

En el siglo 19, una gran miseria había invadido algunos barrios de las grandes ciudades europeas, y muchos niños tuvieron que mendigar para encontrar un poco de comida. Una tarde, dos niños vestidos muy pobremente se colaron en una sala donde se anunciaba el Evangelio. Solo el predicador notó su presencia. Los niños se sentaron en el último banco y escucharon atentamente el comentario del pasaje de Isaías 55: “… los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche”.

Después de la reunión, los niños salieron tan discretamente como habían entrado, y el predicador quedó decepcionado por no haber podido hablarles. Pero cuando llegaba a su casa, sintió que alguien le tiraba de su chaqueta y oyó la voz de una niña que le suplicaba:

–Señor, por favor, deme un poco de lo que dijo, para llevarle a mi madre que está enferma.

–¿Darte qué, pequeña?

–Leche… No tenemos dinero, pero usted dijo: “los que no tienen dinero, venid”. Hemos traído una botella.

Esos niños habían tomado al pie de la letra una promesa de la Biblia que, como muchas otras, tiene un alcance espiritual. Pero Dios también responde a la fe sencilla de un niño. El predicador acompañó a los niños a su casa. Allí encontró a una madre muy enferma. Les dio la leche que había prometido y también pudo hablar de la salvación que se obtiene por medio del sacrificio de Jesucristo, salvación que ofrece gratuitamente a cada uno de nosotros, sin ningún mérito de nuestra parte.

Zacarías 7 – Apocalipsis 16 – Salmo 146:1-7 – Proverbios 30:18-20

Para que ustedes crean

DICIEMBRE, 22

Para que ustedes crean

Devocional por John Piper

Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre. (Juan 20:30-31)

Estoy plenamente convencido que aquellos que hemos crecido en la iglesia, que podemos recitar las grandes doctrinas de nuestra fe mientras dormimos y que bostezamos durante el Credo de los Apóstoles, necesitamos hacer algo que nos ayude a sentir otra vez la plenitud, el temor, el fervor, la admiración por el Hijo de Dios —engendrado por el Padre desde la eternidad, el reflejo de toda la gloria de Dios, siendo la misma imagen de su persona, a través de quien todas las cosas fueron creadas, y por cuya palabra de poder el universo se sostiene—.

Podemos leer todos los cuentos de fantasía de todos los tiempos, cada historia de misterio y de fantasmas, y nunca encontraremos algo tan impactante, tan extraño, tan extraordinario y fascinante como la historia de la encarnación del Hijo de Dios.

¡Cuán muertos estamos! ¡Dios, cuán insensibles somos a tu gloria y a tu historia! Cuántas veces he tenido que arrepentirme y decir: «Señor, cuánto lamento que las historias creadas por hombres hayan conmovido mis emociones, mi impresión y asombro y admiración y gozo más que tu historia, que es verdadera».

Las películas de nuestros tiempos acerca de los viajes al espacio, como La guerra de las galaxias y El imperio contrataca, pueden hacernos este gran bien: pueden humillarnos y llevarnos al arrepentimiento, al mostrarnos que en realidad somos capaces de experimentar la fascinación y la admiración y el asombro que rara vez sentimos cuando contemplamos al Dios eterno, al inconmensurable Cristo y al contacto real y vivo entre ellos y nosotros en Jesús de Nazaret.

Cuando Jesús dijo «para esto he venido al mundo», lo que estaba diciendo era algo tan inconcebible y extraño e inquietante como cualquier afirmación de ciencia ficción que hayan leído.

Oh, cómo oro de todo corazón para que haya un avivamiento del Espíritu de Dios en nosotros, para que el Espíritu Santo irrumpa en nuestra vida de modo aterrador y nos despierte a la realidad inimaginable de Dios.

Un día de estos, un relámpago cubrirá el cielo desde el amanecer hasta la puesta del sol, y aparecerá en las nubes uno semejante a un hijo de hombre, con sus poderosos ángeles rodeado en llamas de fuego. Lo veremos con claridad. Y ya sea por terror o fascinación, nos estremeceremos y nos preguntaremos cómo pudimos vivir tanto tiempo con un Cristo domesticado e inofensivo.

Estas cosas fueron escritas para que creamos que Jesucristo es el Hijo de Dios que vino al mundo —realmente lo creamos—.


Devocional tomado del sermón “Christmas and the Cause of Truth”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

«Padre, quiero»

(Jesús dijo:) Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo.

Juan 17:24

(Jesús) se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Mateo 26:39

Padre, quiero

“Padre… quiero”, Jesús dirigió a Dios esta oración por sus discípulos, antes de dejarlos. Estas dos palabras revelan, de manera sorprendente, quién era el que hablaba.

–“Padre”: Jesús, hombre humilde entre los hombres, se dirigió al Dios del cielo en una intimidad perfecta. Lo llamó “Padre”, pues era el Hijo muy amado de Dios.

–“Quiero…”, prosiguió. ¿Qué hombre tiene derecho a decir a Dios: “quiero”? Nadie, ¡excepto Dios el Hijo! Jesús expresó a Dios su voluntad de tener a los suyos con él en el cielo.

Horas más tarde, Jesús estaba de rodillas en un huerto. En medio de una profunda angustia, se dirigió una vez más a su Padre. Pero las palabras no fueron las mismas: “Padre… si es posible”. Jesús, hombre obediente, estaba postrado ante su Dios. Él, el santo y puro, sintió una profunda angustia sabiendo que iba a sufrir en lugar de los suyos el juicio divino sobre el pecado. Sin embargo dijo: “si es posible…”, y luego agregó: “pero no sea como yo quiero, sino como tú”. El “si es posible” respondía al “quiero” que le precedía. Y, de hecho, si quería tener a los suyos junto a él en el cielo, era imposible no pasar por ese sufrimiento.

La obra de Jesús fue cumplida. Ahora, en respuesta al “Padre… quiero”, los creyentes esperan con seguridad estar junto a él en el cielo. Dicen con agradecimiento: “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10).

Zacarías 6 – Apocalipsis 15 – Salmo 145:14-21 – Proverbios 30:17

Segunda Temporada – Programa 91 – «La Amenaza del Islam y sus Repercusiones»

«La Amenaza del Islam y sus Repercusiones»

Segunda Temporada – Programa 91

Eduardo Saladin – Sugel Michelén – Salvador Gómez – Cesar Vidal

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

El nacimiento del Anciano de Días

DICIEMBRE, 21

El nacimiento del Anciano de Días

Devocional por John Piper

Pilato entonces le dijo: ¿Así que tú eres rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. (Juan 18:37)

Este es un pasaje importante para Navidad aunque trate del final de la vida de Jesús en la tierra, y no del principio.

La singularidad de su nacimiento consiste en que él no existió a partir de su alumbramiento. El existía desde antes de nacer en un pesebre. La condición de individuo, el carácter y la personalidad de Jesús de Nazaret existían antes de que el hombre Jesús de Nazaret naciera.

El término teológico para describir este misterio no es creación, sino encarnación. La persona —no el cuerpo, sino la singularidad esencial de la persona de Jesús— existía antes de que él naciera como hombre. Su nacimiento no fue el origen de una nueva persona, sino la venida al mundo de una persona infinitamente anciana.

Setecientos años antes de que Jesús naciera, Miqueas 5:2 lo explicó de la manera siguiente:

Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.

El misterio del nacimiento de Jesús no consiste únicamente en que nació de una virgen. Dios quiso que ese milagro sea testimonio de un milagro aún más grande: que el niño nacido en Navidad era una persona que existió «desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad».


Devocional tomado del mensaje “Christmas and the Cause of Truth”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org