Así asombrará él a muchas naciones.

miércoles 15 noviembre

Así asombrará él a muchas naciones.

Isaías 52:15

Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina.

Mateo 7:28

Sorprendidos por Dios

A los niños les encantan las sorpresas, los adultos las aprecian menos, pues les gustaría que todo llegase como fue previsto, deseado. Efectivamente, a veces hay malas sorpresas: la noticia de un accidente, de una enfermedad… pero también hay buenas sorpresas.

«Dios siempre es imprevisible, sorprendente», escribió André Frossard, escritor francés. Ante esta sorpresa, este asombro ante la acción divina, algunos se alejan y otros, por el contrario, se abren a la fe y adoran.

John Newton es el compositor del célebre cántico: «Amazing grace»: «¡Maravillosa gracia!», compuesto para el día de Año Nuevo de 1773. Él mismo pudo decir: «¡Era perdido y fui hallado! ¡Fui ciego y ahora veo!». Su conversión fue un cambio total. Como marinero, participaba en el mercado de esclavos. Durante una fuerte tempestad, aterrorizado, imploró la ayuda de Dios. Este hecho lo llevó a convertirse. Luego abandonó la marina para servir al Señor.

Sorpresa en la conversión, cuando vamos a Dios. A menudo las lágrimas corren por nuestras mejillas ante lo que durante tanto tiempo permaneció oculto.

Tenemos sorpresas a lo largo de nuestra vida: a veces al descubrir un versículo de la Biblia en el que nunca nos habíamos fijado o cuando somos testigos de las respuestas de Dios, que nos sobrepasan y nos llevan a adorar.

La vida cristiana no transcurre sin imprevistos ni novedades. Es un camino en el que aprendemos de mil maneras a conocer el amor de Dios, es “como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

Job 16-17 – Hebreos 7:1-17 – Salmo 124 – Proverbios 27:19-20

 Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Las maravillas de la creación

NOVIEMBRE, 14

Las maravillas de la creación

Devocional por John Piper

Pero Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. (1 Corintios 15:38)

He estado recolectando pequeños detalles en las Escrituras que muestran la participación íntima que Dios tiene en la creación.

Por ejemplo, en 1 Corintios 15:38, Pablo compara cómo una semilla es plantada con una forma determinada y brota con otra forma y con un «cuerpo» distinto de todos los demás cuerpos. Dice: «Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo».

Es una afirmación excepcional de que Dios se encarga de diseñar cada semilla para que brote y se convierta en una planta única (no solo en una planta de una especie determinada, ¡cada una de las semillas es única!)

Esta no es una lección acerca de la evolución; en este pasaje, Pablo da por sentado que Dios tiene una relación muy estrecha con la creación. Evidentemente, no puede imaginar que ningún proceso natural deba ser concebido sin la obra de Dios.

Luego, el Salmo 94:9 dice: «El que hizo el oído, ¿no oye? El que dio forma al ojo, ¿no ve?». El salmista asume que Dios es quien dio forma al ojo y quien diseñó la oreja de modo que estuviera unida a la cabeza para cumplir su función.

Por lo tanto, cuando nos maravillamos de las complejidades del ojo humano y de la estructura extraordinaria de la oreja, no nos maravillamos de la obra del azar sino de la mente y de la creatividad de Dios.

Lo mismo sucede con el Salmo 95:5: «Suyo es el mar, pues Él lo hizo, y sus manos formaron la tierra firme». La participación de Dios en la creación de la tierra y los mares es tal que el mar que hoy vemos es de él.

No es como que Dios solamente puso todo en movimiento hace mil millones de años de manera impersonal. Más bien, él es el dueño del mar porque él lo hizo. Hoy en día, el mar sigue siendo la obra de sus manos y lleva en sí mismo las marcas de su creador como constancia; como una obra de arte que pertenece a quien la pintó hasta que es vendida o regalada.

Señalo estos puntos, no para resolver todos los problemas que hay alrededor de los asuntos de los orígenes, sino para instarlo a que Dios sea el centro en su admiración por las maravillas del mundo.


Devocional tomado del articulo “The Iris by My Walk”

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La fe de los padres es un ejemplo (2)

martes 14 noviembre

Confiad en el Señor… Bendecirá a los que temen al Señor, a pequeños y a grandes.

Salmo 115:11, 13

La fe de los padres es un ejemplo (2)

Un tanto sorprendidos por lo que había sucedido, sentimos la necesidad de agradecer juntos al Señor por haber permitido aquel feliz encuentro.

Este hecho, ocurrido hace más de setenta años, todavía está presente en mi memoria. En numerosas ocasiones, en la vida de cada día, mis padres me mostraron la realidad de la fe y las respuestas que el Señor da. ¡Les estoy profundamente agradecido!

Es cierto que la fe de mis padres, por viva que haya sido, no me comunicó la vida; no hizo de mí un hijo de Dios. Tuve que reconocer ante Dios que era pecador e ir a Jesús, único camino que dio al hombre para acercarse a él, para ser salvo. Fue necesario que la gracia divina actuase en mí y hallase una respuesta en mi corazón.

La obra de Dios es indispensable, pero la responsabilidad de los padres es muy importante. Un cristiano es ante todo un testigo de Cristo y tiene la misión de darlo a conocer. Si Dios le confió hijos, ese es su primer campo de misión. ¿Cuál es el primer testimonio que Dios pide a los padres? El ejemplo: mostrar que tenemos un Maestro al que amamos, a quien obedecemos, a quien hablamos, el cual nos oye y nos responde… todo esto en estrecha relación con la Biblia, su Palabra, leída y explicada en familia.

Padres cristianos, si vivimos nuestra fe en familia, ella iluminará los motivos que nos guían para la educación de nuestros hijos, y les mostrará el camino en el cual Dios quiere bendecirlos.

De Abraham Dios dijo: “Yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino del Señor” (Génesis 18:19).

Job 15 – Hebreos 6 – Salmo 123 – Proverbios 27:17-18

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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No endurezca su corazón

NOVIEMBRE, 13

No endurezca su corazón

Devocional por John Piper

Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad. (Hebreos 3:19)

A pesar de que el pueblo de Israel había visto la división de las aguas del Mar Rojo y lo había atravesado caminando sobre tierra seca, en el momento en que tuvieron sed, sus corazones se endurecieron contra Dios y no confiaron en que él tendría cuidado de ellos. Murmuraron contra él y dijeron que la vida en Egipto era mejor.

Este versículo fue escrito a modo de prevención. Cuántas personas que profesan ser cristianos dieron sus primeros pasos con Dios, escucharon que sus pecados podían recibir perdón y que ellos podrían salvarse del infierno e ir al cielo, y entonces dijeron: «No tengo nada que perder, así que creeré».

Pero en el transcurso de una semana, un mes, un año o diez años, la prueba llega: una temporada de sequía en medio del desierto. Un hastío por el maná y un deseo sutil pero creciente de volver a los placeres efímeros de Egipto. Como dice Números 11:5-6: «Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este maná».

Es espantoso encontrarse en esta condición, descubrir que uno ya no está interesado en Cristo, su Palabra, la oración, la adoración, las misiones, el vivir para la gloria de Dios, y que, al contrario, todos los placeres temporales de este mundo resultan más atractivos que las cosas del Espíritu.

Si usted está en esta situación, le ruego que escuche al Espíritu Santo, que habla en este pasaje. Preste atención a lo que la Palabra de Dios dice. No endurezca su corazón. Despierte del engaño del pecado. Considere a Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de nuestra gran confesión, y aférrese a su confianza y esperanza en él.

Si usted nunca dio ni siquiera los primeros pasos con Dios, entonces ponga su esperanza en él. Vuélvase del pecado y de la confianza en sí mismo, y ponga su confianza en un gran Salvador. Estas cosas fueron escritas para que las creamos, perduremos y tengamos vida.


Devocional tomado del sermón “No endurezcan sus corazones en el día de la prueba”

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La Crianza de los Hijos

La Crianza de los Hijos

Marcos Peña

Marcos Peña fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diácono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña está casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

La fe de los padres es un ejemplo (1)

lunes 13 noviembre

Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro.

Génesis 24:12

La fe de los padres es un ejemplo (1)

En la primavera del año 1945, después de años de guerra, en Europa, poco a poco la vida volvió a la normalidad. Las condiciones materiales mejoraron mucho, pero el racionamiento seguía, y para la madre de familia que debía alimentar cada día siete bocas, la cosa no era fácil.

El coche de la familia, que se había estropeado mucho durante las hostilidades, podía circular nuevamente. ¡Para nosotros los niños, esa primera salida fue una fiesta! Tenía el objetivo preciso de buscar, en el campo, algunas patatas para completar la alimentación ordinaria. Desde nuestra más tierna infancia habíamos sido testigos de la fe de nuestros padres. Antes de salir, oramos juntos para pedir al Señor su ayuda y protección.

Después de algunos kilómetros de recorrido, al borde de la carretera, un automovilista trataba de remplazar una llanta pinchada.

–¡Papá, viste, ese hombre solo tiene un brazo!, exclamó mi hermano menor. Rápidamente dimos media vuelta y nos dirigimos al automóvil averiado. –¿Podemos ayudarle, señor?

–¡Por supuesto, muchas gracias! Y la llanta fue cambiada rápidamente.

No recuerdo la conversación que siguió, pero todavía veo a aquel hombre dar a mi padre una tarjeta en la que escribió unas palabras. Luego nos fuimos a la dirección indicada. Al llegar allá, las instrucciones anotadas en la tarjeta fueron ejecutadas rápidamente, y un gran saco de patatas fue colocado generosamente en nuestro maletero.

(mañana continuará)

Job 13-14 – Hebreos 5 – Salmo 122 – Proverbios 27:15-16

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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El modo en que Satanás sirve a Dios

NOVIEMBRE, 12

El modo en que Satanás sirve a Dios

Devocional por John Piper

Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor… (Santiago 5:11)

Detrás de toda enfermedad y problema está la voluntad final de Dios. Esto no significa que Satanás no tenga parte en el asunto; de hecho, es probable que él siempre esté involucrado de una forma u otra con propósitos destructivos (Hechos 10:38). Pero su poder no es decisivo: él no puede obrar sin el permiso de Dios.

Ese es uno de los puntos referentes a la enfermedad de Job. El pasaje bíblico deja en claro que, cuando la enfermedad le sobrevino a Job, «Satanás… hirió a Job con una sarna maligna» (Job 2:7). Su esposa lo instó a maldecir a Dios, pero Job dijo: «¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?» (Job 2:10). Y otra vez, el autor del libro elogia a Job diciendo: «En todo esto no pecó Job con sus labios».

En otras palabras: ésta es una visión correcta de la soberanía de Dios sobre Satanás. Satanás es real y puede tener parte en nuestras calamidades, pero no es la parte final, ni la parte decisiva.

Santiago explica claramente que Dios tenía un buen propósito en todas las aflicciones de Job: «Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo».

Por lo tanto, Satanás pudo haber estado implicado, pero el propósito final era de Dios, y era «misericordioso y compasivo».

Es la misma lección que aprendemos de 2 Corintios 12:7, donde Pablo dice que el aguijón en su carne era un mensajero de Satanás y, aun así, le fue enviado para ayudarlo a alcanzar su propia santificación: «para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee». ¡Para que no me exaltase desmedidamente!

Ahora bien, la humildad no es el propósito de Satanás al afligirnos. Por lo tanto, este propósito es de Dios, lo que quiere decir que Satanás fue usado por Dios para cumplir sus buenos propósitos en la vida de Pablo.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, página 341

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Dios se da a conocer

domingo 12 noviembre

¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?

Job 11:7

Yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo el Señor, y fuera de mí no hay quien salve.

Isaías 43:10-11

Dios se da a conocer

Pretender descubrir a Dios mediante su propia inteligencia, ¿no es hacerse igual a Dios, o incluso ponerse por encima de él para juzgar quién es? Sin embargo, muchas personas se niegan a reconocer que por encima de ellas hay un Dios al que no pueden representarse. ¡Es una actitud ilógica y pretenciosa! ¿Qué diríamos de alguien que, teniendo una balanza que solo permite pesar un kilo, afirma que no es posible que existan objetos que pesen una tonelada?

El hombre no puede descubrir a Dios a menos que Dios se le revele. Sin esto solo puede construir teorías que corresponden a su condición moral, a su disposición natural, a la época en la que vive o a las influencias a las que ha sido expuesto… Esto, obviamente, va a variar de un individuo a otro. Cada uno se crea un dios a su imagen, de ahí viene la extrema diversidad de religiones y culturas.

A través de la creación, Dios se da a conocer mediante su poder y su sabiduría infinitos. Fue él quien puso al hombre en el inmenso universo, y más particularmente en este marco maravilloso que constituye la naturaleza. Desde hace siglos, Dios se da a conocer mediante las revelaciones que hizo escribir y que componen la Biblia. Ella nos habla de un Dios que se interesa en nuestros actos, palabras y pensamientos, y que conoce nuestras aspiraciones más profundas. Él es demasiado grande para que podamos descubrirlo por nosotros mismos.

Se dio a conocer en Jesucristo, su Hijo, suprema revelación de Dios.

Job 12 – Hebreos 4 – Salmo 121 – Proverbios 27:13-14

 Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Nosotros somos su casa

NOVIEMBRE, 11

Nosotros somos su casa

Devocional por John Piper

Pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza. (Hebreos 3:6)

La iglesia de Jesucristo es la casa de Dios hoy en día. Eso significa que esta mañana, no solo tiempo atrás en los días de Moisés ni en los días de Jesús en la tierra, esta misma mañana, Cristo es nuestro Hacedor, nuestro Dueño, nuestro Señor y nuestro Proveedor.

Él es el Hijo, nosotros los siervos. Somos la casa de Dios. Moisés es uno de nosotros en esta casa, es un siervo como nosotros a través de su ministerio profético. Pero Jesús es nuestro Hacedor, nuestro Dueño, nuestro Señor y nuestro Proveedor.

El pasaje concluye diciendo que nosotros somos su casa, su pueblo, partícipes de un llamado celestial, «si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza». La evidencia de que somos parte de la casa de Dios es que no desechamos nuestra esperanza. Hebreos 10:35 dice: «no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa». Por lo tanto, no caemos en la indiferencia e incredulidad.

Convertirse al cristianismo y ser un cristiano son dos procesos que ocurren de la misma manera: esperando en Jesús, con una clase de esperanza que produce seguridad y gloriarse en Jesús.

¿En que está esperanzado hoy? ¿Dónde está buscando seguridad? ¿En usted mismo? ¿En inversiones inteligentes? ¿En rutinas de entrenamiento físico? ¿En el trabajo arduo? ¿En el azar?

La Palabra de Dios para usted hoy es: «considere a Jesús». Y espere en él. Entonces será parte de su casa y él será su Hacedor, su Dueño, su Señor y su Proveedor.


Devocional tomado del articulo “Jesús: Digno de más gloria que Moisés”

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Una mente cristiana

Una mente cristiana

JOHN STOTT

 

JOHN STOTT Hijo de un médico agnóstico y una madre luterana, de origen alemán, que le enseñó la fe cristiana, en 1938 se convirtió en su adolescencia por medio del ministro evangélico Eric Nash (apodado «Bash»), del Inter-Collegiate Christian Union (ICCU), de quien aprendió el amor por la Biblia, leyéndola desde entonces una vez al año, lo que hizo de él uno de los mejores predicadores expositivos del siglo XX, así como un defensor convencido de la predicación bíblica expositiva como el centro y la esencia del culto cristiano. “Una adoración correcta es imposible sin predicación.”