La cueva de Adulam (2)

La cueva de Adulam (2)

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(Jesús dijo:) Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. – Mateo 18:20

En todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. – Éxodo 20:24

Todos los que se refugiaron junto a David encontraron en él una respuesta a su necesidad personal. “Conmigo estarás a salvo”, dijo David a uno de ellos (1 Samuel 22:23).

Los hermanos y los nuevos compañeros de David, quienes hasta entonces se sentían afligidos, endeudados y sumidos en la amargura, fueron a una persona que los reunió en esta caverna. Todos reconocieron la autoridad de David sobre ellos: “Fue hecho jefe de ellos” (1 Samuel 22:2). Vivían juntos, sin otra motivación común que estar unidos a David. En él encontraron un amigo, y su presencia compensó todas las privaciones.

Esa reunión nos hace pensar en las reuniones cristianas para celebrar el culto, la oración o el estudio de la Biblia. Por supuesto que los cristianos sienten mucho gozo cuando se reúnen, pero hay algo todavía mayor: cuando están reunidos sencillamente “en el nombre del Señor”, sea cual sea su número, tienen la maravillosa promesa de su presencia: “Allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20). Esta presencia espiritual y viva en medio de ellos es el centro y el fundamento de una reunión cristiana. Cada uno de ellos conoce al Señor Jesús como su Salvador, como su Señor y también como el jefe de los creyentes reunidos. Él tiene la autoridad, y los pensamientos de todos están dirigidos hacia él para conocer su voluntad.

¡Dejémosle ocupar siempre su lugar cuando estamos reunidos en torno a él!

2 Samuel 4 – Mateo 26:14-46 – Salmo 22:1-5 – Proverbios 8:28-31

La fe salvadora no se satisface fácilmente

La fe salvadora no se satisface fácilmente

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Devocional por John Piper

Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. (Hebreos 11:15-16)

La fe ve el futuro prometido que Dios ofrece y lo «anhela». Insistamos en este pensamiento por un momento.

Hay muchas personas que diluyen lo que es la fe salvadora al hacer de ella una simple decisión que no conlleva ningún cambio en lo que uno desea y busca. Pero el punto de este pasaje es que vivir y morir por fe significa tener nuevos deseos y buscar nuevas satisfacciones.

El versículo 14 dice que los santos de antaño (que son elogiados por su fe en Hebreos 11) buscaban una patria diferente a la que este mundo les ofrecía. El versículo 16, mencionado anteriormente, dice que ellos estaban anhelando algo mejor que lo que una existencia terrenal podía ofrecer en el presente.

Ellos estaban tan aferrados a Dios que nada menos que el cielo podía satisfacerlos.

Esta es la verdadera fe salvadora: ver las promesas de Dios desde lejos y experimentar un cambio en los valores —de manera que uno desee y busque las promesas por encima de lo que el mundo tiene para ofrecer—.

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La cueva de Adulam (1)

La cueva de Adulam (1)

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David… huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. – 1 Samuel 22:1-2

El rey David es uno de los personajes más conocidos de la Biblia. Es el joven pastor que venció a Goliat, es el autor de numerosos salmos y el primer rey fiel a Dios en Israel. Pero David pasó por muchas dificultades antes de llegar al trono. Fue perseguido por sus enemigos, e incluso tuvo que vivir en una caverna.

Los hermanos de David se reunieron allí con él, persuadidos de que Dios lo había elegido para salvar a su pueblo. Otro grupo de personas también se refugió junto a David; no tenían ningún parentesco con él, pero tenían en común una cosa: lo habían perdido todo. Unos estaban sumidos en la tristeza, otros tenían deudas y otros se hallaban en amargura de espíritu.

La tristeza es ese sentimiento que experimentamos cuando ya no tenemos más puntos de referencia y no sabemos a dónde ir. Pero en una situación así, podemos experimentar realmente la confianza en Dios.

Las deudas pueden ser abrumadoras, pero la mayor de todas es la que tenemos con Dios debido a nuestro pecado. Así como esos hombres fueron a David, nosotros podemos ir al Salvador, quien pagó la deuda en nuestro lugar.

Por último, la amargura en el alma puede evocar el temor de la muerte, perspectiva que da un sabor amargo a las más hermosas alegrías. Refugiémonos en el Señor Jesús, quien dijo: “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Él es el Salvador, pero también el jefe y el centro de reunión de los cristianos.

2 Samuel 3:22-39 – Mateo 25:31-26:13 – Salmo 21:8-13 – Proverbios 8:22-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Mejor que el dinero, el sexo y el poder

Mejor que el dinero, el sexo y el poder

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Devocional por John Piper

Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. (Hebreos 10:35)

Tenemos que meditar en la superioridad de Dios como nuestra gran recompensa por sobre todo lo que el mundo tiene para ofrecer. Si no lo hacemos, amaremos el mundo como el resto lo hace, y viviremos como todos los demás.

Tomemos las cosas que mueven al mundo y meditemos en lo bueno y perpetuo que Dios es en comparación. Consideremos el dinero, el sexo o el poder, y pensemos acerca de ellos en relación con la muerte. La muerte acabará con cada uno de ellos. Si vivimos para ellos, no conseguiremos mucho; y lo que lleguemos a conseguir, lo perdemos.

En cambio, el tesoro de Dios permanece, dura, va más allá de la muerte. Es mejor que el dinero porque Dios posee todo el dinero y es nuestro Padre. «Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios» (1 Corintios 3:22-23).

Es mejor que el sexo. Jesús nunca tuvo relaciones sexuales y fue el ser humano más pleno y completo que existirá por siempre. El sexo es una sombra —una imagen— de una realidad más grande, de una relación y un placer que harán que el sexo parezca un bostezo.

La recompensa de Dios es mejor que el poder. No existe mayor poder humano que el de ser un hijo del Dios Todopoderoso. «¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?» (1 Corintios 6:3).

Y así continúa la lista. Dios es mejor y más permanente que todo lo que el mundo tiene para ofrecer.

No hay comparación. Dios gana —cada vez—. La pregunta es la siguiente: ¿Lo tendremos nosotros a él? ¿Nos despertaremos del trance de este mundo estupefaciente, para en su lugar ver y creer y regocijarnos y amar?

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El poder del perdón de Cristo

El poder del perdón de Cristo

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Vuélvete… dice el Señor; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice el Señor, no guardaré para siempre el enojo. – Jeremías 3:12

Vuélvase al Señor, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. – Isaías 55:7

Lea Juan 21:1-7

Pedro, discípulo de Jesús, pensaba que amaba a su Maestro más que los demás. Sin embargo lo negó tres veces consecutivas (Lucas 22:54-62). Luego, algunos días después de la muerte y resurrección del Señor, Pedro y otros discípulos fueron al lago a pescar. De repente Jesús se acercó. Juan fue el primero en reconocerlo y dijo a Pedro: “¡Es el Señor!” (v. 7). E inmediatamente Pedro se echó al agua para ir al encuentro de Jesús lo más rápido posible.

¿Había olvidado que acababa de negar a su Maestro? ¿No tenía vergüenza? ¿No hubiese hecho mejor manteniéndose alejado y presentarse en último lugar? No, al contrario, Pedro se apresuró a reunirse con él porque entre tanto Jesús había tenido un encuentro con él en privado (Lucas 24:34) y le había asegurado su total perdón. Su actitud no fue inoportuna, pues dio testimonio de la confianza que tenía en el amor de su Maestro.

Creyentes, esto puede darnos ánimo si nos hemos comportado mal, si hemos pecado. Es triste deshonrar al Señor cuando conocemos su amor. Pero si después de haberle confesado nuestro pecado nos mantenemos alejados so pretexto de que somos indignos de acercarnos, dudamos de él. Es escuchar la voz de Satanás, quien trata de mantenernos lejos de Aquel que perdona y quiere restaurarnos.

¡Acerquémonos a nuestro Salvador con confianza y humildad, con la valentía de la fe, pues él nos ama!

Rut 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6
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¿Qué significa ser cristiano?

¿Qué significa ser cristiano?

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En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. – Hechos 4:12

A los discípulos (de Cristo) se les llamó cristianos. – Hechos 11:26

Siendo manifiesto que sois carta de Cristo. – 2 Corintios 3:3

Hoy en día hay mucha confusión con respecto al sentido de esta palabra. Muchas personas dicen que son cristianas simplemente porque fueron bautizadas. Pero si no hay nada más, solo se trata de una etiqueta.

La palabra “cristiano”, al igual que la palabra «cristianismo», tiene la misma raíz, es decir, “Cristo”. Al principio de la historia de la Iglesia, los discípulos de Jesucristo recibieron este calificativo. Un verdadero discípulo es aquel que cree en la persona y en el mensaje de su maestro, y se esfuerza en vivir según sus enseñanzas. Para ser un cristiano, en primer lugar se debe creer en Jesús, aceptarlo personalmente como Salvador y Señor. Es necesario haber nacido “de nuevo” (Juan 3:3), es decir, poseer la vida eterna. Todos los que reconocen que son pecadores y creen que Jesús, al morir en la cruz, sufrió en su lugar el juicio que merecían, pueden recibir esta vida eterna.

Desde el día en que la Iglesia fue formada, ha habido muchas generaciones de cristianos. ¿Han sido todos verdaderos creyentes? Es grave atribuirse el nombre de cristiano sin tener la vida de Dios, sin preocuparse por Jesucristo. El que lo hace lleva una etiqueta que no refleja la realidad.

Cada uno de nosotros debe saber claramente quién es. ¿Soy un verdadero cristiano? ¿He tenido un encuentro personal con Jesucristo? Y si es así, ¿estoy dispuesto a seguir a mi Maestro y a honrarlo en mi vida?

2 Samuel 2 – Mateo 24:29-51 – Salmo 20:6-9 – Proverbios 8:12-16

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Avances importantes en la última hora

Avances importantes en la última hora

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Devocional por John Piper

Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. (Lucas 23:42)

Uno de los enemigos mortales de la esperanza es el hecho de haber tratado de cambiar por mucho tiempo y no haberlo logrado.

Miramos hacia atrás y pensamos: ¿Qué sentido tiene? Aún si lograra hacer un avance importante, no me quedaría mucho tiempo para vivir de esta nueva manera, en comparación con las muchas décadas de fracasos.

El ratero de antaño (el ladrón en la cruz al costado de Jesús) vivió aproximadamente por una hora más antes de morir. Él fue transformado. Vivió en la cruz como un hombre nuevo, con nuevas actitudes y acciones (no más insultos). Pero si el 99.99 % de su vida fue un desperdicio, ¿tendrá importancia el último par de horas de vida como hombre nuevo?

Importa de manera infinita. Este antiguo ladrón, como todos nosotros, se presentará ante el tribunal de Cristo para rendir cuentas por su vida. «Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5:10). ¿Cómo es que su vida dará testimonio de su nuevo nacimiento y su unión con Cristo en ese día?

Las últimas horas contarán la historia. Este hombre era un hombre nuevo. Su fe era real. Él estaba verdaderamente unido a Cristo. La justicia de Cristo es suya. Sus pecados son perdonados.

Eso es lo que las últimas horas proclamarán en el juicio final. Su cambio era importante. Ese fue, y será, un hermoso testimonio del poder de la gracia de Dios y de la realidad de la fe de ese hombre y de su unión con Cristo.

Regresando a nuestra lucha por cambiar, no digo que los creyentes que luchan por cambiar no sean salvos, como el ladrón. Simplemente estoy diciendo que los últimos años y horas de vida son importantes.

Si en el último 1 % de nuestra vida podemos obtener la victoria sobre un hábito pecaminoso que tuviéramos por muchos años o sobre un defecto dañino de nuestra personalidad, esta victoria será un maravilloso testimonio del poder de la gracia, y será un testimonio añadido (no el único) de nuestra fe en Cristo y nuestra unión con él en el juicio final.

Tengan ánimo, aquellos que luchan. Continúen pidiendo, buscando, tocando. Continúen mirando a Cristo. Si Dios es glorificado al salvar a ladrones en la última hora, ciertamente él tiene un propósito en haber esperado hasta esta hora para darles la victoria que buscaron por tantas décadas.

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Buscando

Buscando

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Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.- 1 Pedro 3:18

Testimonio

«Durante mi infancia, mis padres me rodearon de cariño y no me faltó nada. Pero en la adolescencia empecé a hacerme preguntas como: ¿Para qué sirve la vida? Nacemos y crecemos, nos vemos atrapados en un engranaje de una vida que va demasiado rápido para que nos demos cuenta de qué es realmente lo más importante, y vamos tras la felicidad sin poder vivirla nunca.

A los 16 años no tenía respuesta, pero sí una idea precisa: quería vivir la vida al máximo. Consumía drogas y mucho alcohol, de modo que a los 18 años ya tenía una cirrosis. A los 22 años tuve miedo por mi salud y empecé a sentar cabeza. Seguía buscando un sentido para mi vida… Estaba interesado en todas las filosofías que preconizan la paz, la libertad y el amor. Rechazaba las religiones y sus dioses.

A la edad de 25 años, hojeando un evangelio, leí los siguientes versículos: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:27-28). Estas palabras de Jesús resonaron en mi corazón. Al leer los evangelios descubrí que Jesús no era un filósofo, ni un profeta, ni una religión, sino Dios que vino a vivir como un simple hombre para mostrarnos su amor. Sufrió la humillación, el dolor y la muerte. ¡En la cruz dio su vida por mí!

Mi mayor pecado es haberlo ignorado durante tantos años. Para mí Jesús era un extranjero, pero ahora encontré el sentido de mi vida, es decir, amarlo a él y hablar de su amor a mi alrededor».

Patrick

2 Samuel 1 – Mateo 24:1-28 – Salmo 20:1-5 – Proverbios 8:1-11

Segunda Temporada – Programa 12 – «Crisis en los hogares»

«Crisis en los hogares»

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Segunda Temporada – Programa 12

Eduardo Saladin – Salvador Gómez – Marcos Peña

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

Segunda Temporada – Programa 13 – “Crisis en los hogares: El rol de la mujer”

“Crisis en los hogares: El rol de la mujer”

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Segunda Temporada – Programa 13

Eduardo Saladin – Elba Ordeix de Reyes – Patricia Acebal de Saladín

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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