Segunda Temporada – Programa 15 – «Crisis en los hogares: El rol del hijo»

«Crisis en los hogares: El rol del hijo»

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Segunda Temporada – Programa 15

Eduardo Saladin – Sugel Michelen – Lester Flaquer

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

Entendiendo Los Tiempos

¿No me conoce?

¿No me conoce?

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Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. – Juan 14:9

Desde que Jesús le dijo: “Sígueme” (Juan 1:43), Felipe lo siguió y dio testimonio de que había hallado al Mesías. Luego vivió en compañía de Jesús durante tres años. Escuchó sus enseñanzas y vio sus milagros. Incluso escuchó a Pedro declarar a Jesús: “Tú eres… el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).

Pero Felipe no captó lo esencial del mensaje de Jesús y el valor de su presencia, y le dijo: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta” (Juan 14:8). Jesús le respondió: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).

Esta pregunta se dirige a nosotros: ¿Cómo conocemos a Jesús? ¿Lo consideramos como un gran hombre, fundador de una religión? Esto no es suficiente, pues lo fundamental es conocerlo como el Hijo de Dios, que está vivo, el Señor.

Felipe no había captado que Jesús revela a Dios perfectamente. Al ver a Jesús percibimos a Dios, el Padre, tal y como se dio a conocer. El que desea acercarse a Jesús con toda humildad y verdad descubre quién es Dios. Ir a Jesús es el único camino hacia Dios. Jesús es el único intermediario, el único mediador entre Dios y los hombres. Es el hombre Jesucristo, quien se dio a sí mismo en rescate por todos (1 Timoteo 2:5-6).

Conocer al Señor Jesús es el principio y, a la vez, el objetivo de la vida cristiana. ¿Qué progresos he hecho en el conocimiento de Jesús desde que él me salvó? ¿Me dejo transformar a su imagen? (2 Corintios 3:18).

1 Samuel 31 – Mateo 23 – Salmo 19:11-14 – Proverbios 7:24-27

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¿Por qué es importante asistir a la iglesia?»

¿Por qué es importante asistir a la iglesia?»


La Biblia nos dice que necesitamos asistir a la iglesia para que podamos alabar a Dios con otros creyentes y ser instruidos en Su Palabra para nuestro crecimiento espiritual (Hechos 2:42: Hebreos 10:25). La iglesia es el lugar donde los creyentes pueden amarse unos a otros (1 Juan 4:12), exhortarse unos a otros (Hebreos 3:13), servirse unos a otros (Gálatas 5:13), instruirse unos a otros (Romanos 15:14), honrarse unos a otros (Romanos 12:10), ser bondadosos y misericordiosos unos con otros (Efesios 4:32).

Cuando una persona confía en Jesucristo para salvación, es hecha un miembro del Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27). Para que el cuerpo de la iglesia funcione apropiadamente, todas las “partes del cuerpo” necesitan estar presentes (1 Corintios 12:14-20). Igualmente ningún creyente alcanzará jamás la plena madurez espiritual sin asistir a la iglesia y ser animado y exhortado por otros creyentes (1 Corintios 12:21-26). Por estas razones, la asistencia a la iglesia, la participación y el compañerismo deben ser actividades regulares en la vida de todo creyente. No es obligatoria la asistencia semanal de los creyentes a la iglesia, pero alguien que ha confiado en Cristo debería tener el deseo de adorar a Dios, ser instruido en Su Palabra, y tener compañerismo con otros creyentes.

https://www.gotquestions.org/Espanol/asistencia-iglesia.html

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Estoy esperando, quizás un buen día…

Estoy esperando, quizás un buen día…

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(Jesús dijo:) Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. – Juan 6:44

¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? – Romanos 2:4

«Tú tienes suerte de tener fe, pero yo no. No es culpa mía… Pero estoy esperando; a lo mejor un día Dios me la da…».

Este razonamiento es bastante común. Deja suponer que aquellos que tienen fe son afortunados, y que los que carecen de ella no tienen la culpa, que simplemente deben esperar pasivamente a que les llegue… Pero esto es contrario a la enseñanza bíblica. Jesús dijo: “El que busca, halla” (Mateo 7:8). ¡Felizmente, tener fe no es una cuestión de azar! El que razona así olvida la responsabilidad del hombre ante Dios.

Es cierto que solo Dios puede hacer que un hombre tenga fe en su Hijo Jesucristo. En efecto, por nosotros mismos nunca iríamos espontáneamente a él. Pero también es igual de cierto que Dios manda a todo hombre que se arrepienta y crea en lo que Él dice. Tenemos, pues, la responsabilidad de obedecer. La soberanía de Dios, que da la fe, y la responsabilidad del hombre para recibirla son inseparables. De modo que nadie será salvo si no es por pura gracia. Pero todas las personas que no acepten al Señor Jesús como Salvador personal estarán perdidas por su propia falta: el haberlo rechazado. Estos dos hechos, que parecen inconciliables para nuestras mentes limitadas, están claramente establecidos en la Biblia, y nos inclinamos ante la Palabra de Dios.

Así, en lugar de esperar pasivamente que la fe nos llegue, respondamos a las urgentes invitaciones de ese Dios que nos ama y quiere salvarnos.

1 Samuel 30 – Mateo 22:23-46 – Salmo 19:7-10 – Proverbios 7:6-23

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Al borde de la tragedia

Al borde de la tragedia

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En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende. – Job 33:14

Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. – 2 Corintios 5:20

Ella navegaba en solitario. En la noche salió a la cubierta y una ola la arrojó fuera del barco, que prosiguió su ruta dirigido por el piloto automático. Más tarde el equipo de salvamento marino la rescató in extremis. Al día siguiente dijo que estaba viva de milagro, y añadió: «El diablo no me quiso».

El objetivo del diablo es hacer daño a los hombres, pero no puede ir más allá de los límites que Dios, quien es soberano, le puso (Job 1 y 2). Al contrario, Dios ama a todos los seres humanos y protege a sus hijos. ¡Fue él quien permitió ese milagro! A veces nos habla de forma muy clara, como lo hizo con esta navegante. Su bondad nos invita al arrepentimiento así como al agradecimiento. Estemos atentos a su voz, y sobre todo no consideremos al diablo como un tema de broma. Si no escuchamos la voz de Dios, tendremos que escuchar en el día del juicio esta terrible frase pronunciada por Cristo: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41). ¡Entonces ya no habrá solución!

Reconocer que Dios me habla, creer que hizo todo para salvarme, es tomar la mano del Salvador de mi alma… ¡Significa aceptar que Jesús murió en la cruz para llevar el juicio por mis pecados y recibir el don gratuito de Dios, es decir, la vida eterna! Este Salvador es el Cristo, el Hijo de Dios. Mañana será el Juez de vivos y muertos.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

1 Samuel 28:15-29:11 – Mateo 22:1-22 – Salmo 19:1-6 – Proverbios 7:1-5

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El amor vencedor

El amor vencedor

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En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros. – 1 Juan 3:16

Fuerte es como la muerte el amor. – Cantar de los cantares 8:6

«Es mejor un amor vencido que una victoria sin amor», dijo el filósofo ateo André Comte-Sponville con respecto a Jesús, quien murió en la cruz del Calvario.

alimentemos_el_almaNadie, en efecto, puede negar el amor manifestado por Jesucristo hacia todos los que tuvieron un encuentro con él. Alimentó multitudes, curó enfermos y echó fuera demonios. “Anduvo haciendo bienes” (Hechos 10:38). A pesar de su incesante abnegación, tuvo que constatar: “Sin causa me aborrecieron” (Juan 15:25). Los que se habían beneficiado de su gracia y de sus cuidados le hicieron sufrir los más crueles ultrajes y luego lo condenaron a una terrible muerte.

¿Podemos concluir que su amor fue vencido por la maldad de los hombres? ¡No, pues fue precisamente su amor el que dejó que lo maltratasen! Cuando una tropa de soldados llegó para detenerlo, la única frase que pronunció les cerró la boca. Cuando Jesús dijo: “Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra” (Juan 18:6). Hubiera podido escapar, pero aceptó voluntariamente los sufrimientos y la muerte en la cruz para ganar definitivamente la victoria sobre el pecado y la muerte. Satanás fue vencido (Hebreos 2:14), la muerte fue vencida (1 Corintios 15:54) y el pecado fue borrado de la presencia de Dios (Hebreos 9:26).

Así la victoria completa y definitiva del amor de Dios tuvo lugar cuando los hombres cometieron ese odioso crimen. Todo aquel que cree puede beneficiarse de esta victoria. ¡“Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”! (1 Corintios 15:57).

1 Samuel 27:1-28:14 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35

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No siento nada

No siento nada

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Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.- Hebreos 11:1

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. – Efesios 2:8

Por fe andamos, no por vista. – 2 Corintios 5:7

alimentemos_el_almaVíctor es un joven creyente. Creyó en el Señor Jesús, pero desde hace algún tiempo está turbado; esto fue lo que compartió con un amigo.

–Hay días en los que me siento feliz; creo que soy salvo y tengo paz. Oro y me parece que Jesús me escucha realmente, que está a mi lado. Pero a veces no siento absolutamente nada, y cuando oro tengo la impresión de que no está ahí, que no escucha mi oración. Esos días me pregunto si realmente soy salvo.

–Víctor, si cierra bien los ojos, ¿piensa que el sol ha dejado de brillar?

–¡No, afortunadamente!

–Tiene razón, el hecho de cerrar los ojos no tiene ningún efecto sobre el sol. Es usted el que se priva de su luz. Y cuando hay mal tiempo y las nubes y la lluvia lo esconden, tampoco pueden apagarlo. Él brilla en el cielo mucho más arriba.

La Biblia dice: “Para siempre… permanece [Su] palabra en los cielos” (Salmo 119:89). Ella es verdadera todos los días de su vida, siéntalo o no, pues ella no depende de usted. Usted ha sido salvo por la fe, porque creyó en el Señor Jesús. ¡Dios así lo afirma! (Hechos 16:31). Sus sentimientos no pueden cambiar nada, pues Dios no le pide que sienta; él le invita a creer en su Palabra.

Si tiene dudas, lléveselas al Señor. Él es el Pastor de su alma y quiere darle la paz. Usted no podrá encontrarla mirándose a sí mismo. Tiene que mirar a Jesús y su obra cumplida una vez por todas.

1 Samuel 26 – Mateo 21:1-22 – Salmo 18:37-42 – Proverbios 6:20-26

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Aquello que creí

Aquello que creí

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No me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído. – 2 Timoteo 1:12

Creí, por lo cual hablé. – 2 Corintios 4:13

alimentemos_el_almaTestimonio_ «No puedo imaginar que el universo sea la única cosa que haya existido siempre, sin causa, sin Creador. Creo que hay un Dios que, desde la eternidad, pensó en crearme y en salvarme. Creo que el bien y el mal no son nociones inventadas por los hombres para ponernos bajo el yugo de un Dios imaginario, sino realidades que cuentan para un Dios muy vivo. Creo que un día todo hombre tendrá que comparecer ante ese Dios. Creo todo esto porque la Biblia lo dice, y creo a la Biblia porque su lectura me convenció de que su autor es digno de fe.

Al leerla descubrí que Dios sabe todo sobre mí, que no se queda con la imagen que doy, sino que penetra en todos mis secretos, conoce mis aspiraciones escondidas al igual que mi incapacidad para llevarlas a cabo. Comprendí que me creó como un ser responsable para hacer el bien y alejarme del mal, y que fracasé totalmente. Me convencí de que soy un pecador que solo merece el juicio.

Pero felizmente encontré mucho más: a pesar de todo, Dios se interesa en mí. Cuento a sus ojos a tal punto que me dio un Salvador, su propio Hijo, quien sufrió en mi lugar el castigo que yo merecía. Jesús me amó tanto que aceptó morir para darme la vida eterna. ¡Solo tuve que dar las gracias por ese maravilloso regalo, y entonces sentí en mi corazón una paz indescriptible! ¡Esto es lo que creo y me gustaría que usted lo compartiese conmigo!».

Stéphane

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3).

1 Samuel 25:23-44 – Mateo 20:16-34 – Salmo 18:31-36 – Proverbios 6:16-19

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La increíble historia de Pulgarcito*

La increíble historia de Pulgarcito*

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Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. – Salmo 139:13-14

alimentemos_el_almaUn mes después de su concepción, el ser humano mide cuatro milímetros y medio. Su minúsculo corazón late desde hace una semana, y sus brazos, piernas, cabeza y cerebro ya están delineados. A los dos meses mide apenas tres centímetros de la cabeza a las nalgas. Cabría acurrucado en la cáscara de una nuez. Se podría esconder dentro de su puño, pero abra su mano y vea cómo ya está casi formado: las manos, los pies, la cabeza, los órganos y el cerebro, todo ocupa su lugar correspondiente; a partir de ahora va a crecer. Si emplea un simple microscopio, podrá ver las huellas digitales. ¡Ya tiene todo para poder hacer su documento nacional de identidad!

En ese momento ese pequeño ser es igual de grande que mi dedo pulgar. Las madres que cuentan a sus hijos la historia de Pulgarcito ilustran una realidad increíble. Cada uno de nosotros fue un Pulgarcito en el vientre de su madre. Sí, todos nosotros vivimos una vez en una especie de tierra subterránea, en un lugar maravilloso, protegidos en una cueva de color rojizo y siempre con el mismo ruido a nuestro alrededor. El increíble Pulgarcito, el hombre más pequeño que mi pulgar, existe realmente. No nos referimos al de la leyenda, sino a cada uno de nosotros cuando fuimos formados.

Y la Biblia nos dice que fue Dios el que nos tejió en el vientre de nuestra madre. Tiene un proyecto de amor, único para cada uno de nosotros. ¿A quién se le atrevería romper su curso?

*) Pulgarcito: en la leyenda, era un niño que había nacido tan pequeño como un dedo meñique.

1 Samuel 24 – Mateo 19 – Salmo 18:16-24 – Proverbios 6:6-11

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¿Cuales son ALGUNAS de las Diferencias de la Iglesia Católica con la Iglesia Evangélica?

No es tan simple como parece

¿Cuáles son algunas de las diferencias de la Iglesia Católica con al Iglesia Evangélica?

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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