PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Octubre 8

PRUEBAS BIENAVENTURADAS

Tenemos por bienaventurados a los que sufren.

Santiago 5:11

Santiago terminó su disertación acerca de las pruebas diciendo: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas]” (1:12). Las personas que soportan con éxito las pruebas y vencen la tentación son realmente felices. Santiago no dice que la felicidad es la libertad de las pruebas, sino la victoria sobre ellas. Hay una gran diferencia. No es el gozo superficial del espectador que nunca estuvo en el conflicto; es la alegría del participante que luchó y ganó. ¿Es su experiencia como la del primero o la del
segundo?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Son de verdad los sanadores de fe? ¿ Los sanadores de fe sanan con el mismo poder que Jesús?

¿Son de verdad los sanadores de fe? ¿ Los sanadores de fe sanan con el mismo poder que Jesús?

No hay duda de que Dios tiene el poder de sanar a alguien en cualquier momento. La pregunta es si Él decide hacerlo a través de los llamados «sanadores de fe.» Estos individuos suelen convencer a su público que Dios quiere que sean sanos y que a través de su fe — y generalmente una ofrenda financiera — Dios recompensará su fe por sanarlos a través del poder de Jesús.

Comparando el ministerio de sanidad del Señor Jesús al de los sanadores de fe modernos, podemos determinar si sus afirmaciones tienen algún fundamento en las Escrituras. Si, como ellos dicen, sanan a través de la misma potencia y de la misma manera que sanó Jesús, deberíamos poder ver marcadas semejanzas entre ellos. Sin embargo, lo contrario es cierto. Marcos 1:29-34 nos da una descripción de un día del ministerio sanador de Jesús. Su poder para sanar – y hacer toda clase de milagros — era evidencia que Él tenía poder sobre los efectos físicos y espirituales de la maldición del pecado. Él sanó a los afectados por aflicciones físicas, enfermedades y lesiones, incluso resucitando a los muertos, y Él expulsó demonios de aquellos que estaban poseídos por ellos. Sólo Dios puede rescatarnos de los resultados de la caída del hombre en pecado – la enfermedad y la muerte – y por sus milagros, Jesús demostró Su deidad.

Hay varios distintivos de la manera que Jesús sanaba que no son característicos de los sanadores de fe modernos. En primer lugar, Jesús sanó al instante. La suegra de Pedro (Marcos 1:31), el hijo del centurión (Mateo 8:13), la hija de Jairo (Marcos 5:41-42) y el paralítico (Lucas 5:24-25) fueron todos sanados inmediatamente. No tenían que ir a casa y empezar a mejorar, como es el consejo de muchos sanadores de fe. En segundo lugar, Jesús sanó totalmente. La suegra de Pedro estaba completamente funcional después de ser curada de una enfermedad tan grave que estaba postrada en cama, pero cuando Jesús le sanó, se levantó inmediatamente y preparó una comida para todos los que estaban en la casa. Los mendigos ciegos en Mateo 20:34 recibieron la vista instantánea. En tercer lugar, Jesús sanó a todos (Mateo 4:24; Lucas 4:40). Los enfermos no estaban obligados a ser pre-seleccionados por los discípulos antes de venir a Jesús para ser sanados, como es el procedimiento estándar con los sanadores de fe de hoy. No había ninguna línea curativa para la cual se tuvieron que calificar. Jesús sanó todo el tiempo en muchos lugares, no en un estudio con circunstancias cuidadosamente controladas.

En cuarto lugar, Jesús sanaba enfermedades orgánicas reales, no los síntomas como hacen los sanadores de fe. Jesús nunca curó a alguien de un dolor de cabeza o espalda. Él sanó la lepra, la ceguera y el parálisis — milagros que fueron verdaderamente verificables. Finalmente, Jesús curó la enfermedad última — la muerte. Sacó a Lázaro después de cuatro días en la tumba. No hay sanador de fe que pueda duplicar esto. Además, Sus sanaciones no requirieron fe como una condición previa. De hecho, la mayoría de los que Él sanó eran incrédulos.

Siempre ha habido falsos sanadores de fe que, para ganar dinero, se aprovechan de los que sufren y de los desesperados. Semejante comportamiento es la peor clase de blasfemia porque muchos cuyo dinero se malgasta en falsas promesas rechazan a Cristo abiertamente porque Él no cumplió lo que prometió el sanador. Si los sanadores de fe tienen el poder de sanar, ¿Por qué no caminan los pasillos de los hospitales sanando y liberando a todos? ¿Por qué no ir a la África a curar todos los casos de la SIDA? No lo hacen porque no lo pueden hacer. No tienen el poder de curación que Jesús poseía.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

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1 Reyes 11 | Filipenses 2 | Ezequiel 41 | Salmos 92–93

8 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 11 | Filipenses 2 | Ezequiel 41 | Salmos 92–93

Aunque Ezequiel 41 (o, mejor dicho, 40:48–41:26) está dedicado a la descripción del templo dentro de la gran visión de los capítulos 40–48, hoy centraremos la atención en cómo debería interpretarse el mismo, de hecho los nueve al completo. Examinaremos dos de las opciones más importantes aquí y otras dos mañana.

(1) Algunos sostienen que se trata de la visión de Ezequiel de lo que debería edificarse una vez finalizase el exilio y el pueblo volviese a su tierra. En tal caso, el capítulo 41 suministra instrucciones para dicha construcción. El punto fuerte de esta opinión es que sigue a los muchos pasajes del libro que dicen que el exilio acabará. Sin embargo, debemos indicar que el capítulo se queda corto a la hora de especificar cómo debía ser la obra (es mucho menos detallado, por ejemplo, que los pasajes relativos a la construcción del tabernáculo o del templo salomónico). Además, Ezequiel 41 debe leerse en el marco de los capítulos 40–48 y, como veremos, existen numerosos rasgos que no deben entenderse de forma literal. Ciertamente, no existen evidencias de que los edificadores del segundo templo creyesen estar obligados a seguir las pautas de Ezequiel.

(2) Una forma de dispensacionalismo de mediados del siglo XX defendía un literalismo parecido, pero sostenía que la construcción del templo, la vuelta de los sacrificios de sangre y del sacerdocio levítico y sadoquita tendrán lugar en el milenio. Los sacrificios se fijarían en el de Cristo del mismo modo que los del Antiguo Testamento apuntaban al mismo. No obstante, es muy difícil encajar este punto de vista con le teología de Hebreos. Además, algunas pistas nos indican que estos capítulos no deben interpretarse literalmente. Cualquier persona que ha visto el terreno sería consciente de que la división de la tierra es inviable (caps. 47–48). La fuente y el curso del rio imposibles (47:1–12) debilitan la credibilidad y, en cualquier caso, tanto el templo como el río de la vida se interpretan de formas muy diferentes en Apocalipsis, el último libro de la Biblia. Incluso con la mejor voluntad del mundo, es difícil ver cómo podría ser restaurada la pureza tribal de las líneas levítica y sadoquita. Se han perdido muchos archivos y documentos, por lo que nadie podría demostrar su descendencia de Aarón. Presumiblemente, un dispensacionalista argumentaría que Dios podría revelar la información necesaria. Sin embargo, las tribus se han mezclado tanto a lo largo de los siglos que no pueden diferenciarse. El problema no es la información, sino la mezcla de los linajes. Así pues, esta interpretación es incluso menos creíble que la anterior, precisamente porque habla de algo que ocurrirá en el fin de los tiempos, cuando las líneas tribales no podrán diferenciarse.

¿Cómo, pues, interpretaremos estos capítulos?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 281). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Vistazo a la Biblia: Nuevo Testamento (2)

Lunes 8 Octubre

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Hebreos 1:1-2

Vistazo a la Biblia: Nuevo Testamento (2)

El Nuevo Testamento nos muestra cómo cumplió Dios sus promesas por medio de Jesucristo. Dios estableció en Jesús y por medio de él un “nuevo pacto” basado únicamente en la gracia, sin contrapartida, con miras a salvar a todos los que creen.

Empieza por los cuatro evangelios, que proclaman la buena nueva de la venida del Hijo de Dios a la tierra y su obra. Jesús es presentado como el Salvador de los que se reconocen pecadores y creen en él. El Evangelio, esa buena nueva, es el centro de la revelación de Dios a los hombres. El libro de los Hechos narra los primeros tiempos de la Iglesia, formada por todos los creyentes. A continuación vienen las cartas de los apóstoles Pablo, Santiago, Pedro, Juan y Judas (21 libros), que explican la obra de Jesús y sus consecuencias para los que creen. El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, anuncia los acontecimientos del fin de los tiempos, cuando Jesús manifieste su victoria final sobre todos los poderes del mal.

La Biblia fue escrita por el Dios vivo, quien no ha cambiado ni cambiará: lo que me revela de sí mismo y sobre su voluntad de ponerse en contacto conmigo sigue estando vigente. Los hombres no han mejorado moralmente desde el principio, y siguen siendo rebeldes con respecto a Dios. Sin embargo, Dios quiere restablecer las relaciones de los hombres con él; quiere liberarnos de nuestra esclavitud al mal. Lo hace con todo el que confía en él y cree en Jesús. ¡El mensaje de la Biblia no podría ser más apropiado para nosotros!

Deuteronomio 3 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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El gozo que nos aguarda

LA VERDAD PARA HOY

7 de octubre

El gozo que nos aguarda

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

El gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba.

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1 Reyes 10 | Filipenses 1 | Ezequiel 40 | Salmo 91

7 OCTUBRE

1 Reyes 10 | Filipenses 1 | Ezequiel 40 | Salmo 91

Aparte de Ezequiel 29:17–21, los nueve capítulos que tenemos ante nosotros, Ezequiel 40–48, tienen lugar después de las demás visiones y oráculos que constituyen el libro, que comienza y termina con una de aquellas. Aunque esta que nos ocupa se diferencia bastante del resto del libro hasta el punto que muchos la han catalogado como un apéndice, existen algunas conexiones llamativas. En la visión de 8:1–11:25, Ezequiel contempló la gloria de Dios abandonando el templo; ahora, es testigo de su vuelta al nuevo y de cómo lo llena (43:5). En los años que siguieron al catastrófico saqueo de Jerusalén, Ezequiel ha estado consolando al pueblo con la promesa del regreso a su tierra y a Dios; en cierto modo, la visión del templo debió de alimentar la esperanza y la valentía.

Sin embargo, este hecho no supone que esta visión sea fácil de comprender. Hoy, expondré de forma bastante superficial la línea de pensamiento no sólo de Ezequiel 40, sino de esos nueve capítulos. Mañana nos detendremos en cuatro posibles interpretaciones e indicaré cuál de ellas creo más cercana a lo que dice la Escritura.

En el vigesimoquinto año de su exilio (a la edad aproximada de cincuenta años), Dios lleva a Ezequiel a “un monte muy alto” (40:2), cerca de lo que parecía ser la ciudad santa. Probablemente, representa al monte Sion. Un personaje angélico le muestra el área del templo, midiéndolo todo a su paso. Comienza con un estudio detallado desde la puerta oriental que da al atrio exterior (40:6–16). Después, sigue rápidamente el propio atrio exterior, otras dos puertas al mismo (norte y sur) y después las que dan al atrio interior (40:17–37). No existen puertas al oeste, porque el templo se encuentra allí. Tras un breve paseo revisando el instrumental de los sacrificios y las estancias reservadas para los sacerdotes que los oficiaban (40:38–47), se da al profeta una descripción bastante detallada del templo (40:48–41:26), seguida por una inspección del área del templo, prestando especial atención a las habitaciones de los sacerdotes (42:1–20). La gloria de Dios entra en el santuario y se dice a Ezequiel lo que debe hacer con esa información (43:1–12). El resto del capítulo 43 se ocupa del altar del sacrificio y de cómo debe utilizarse (43:13–27). Los capítulos 44 y 45 dan una serie de normas para la ordenación del templo (en particular, relativas a los levitas y los sadoquitas) y para la distribución de la tierra alrededor del mismo. Después, más leyes rituales (45:18–46:24). Ezequiel 47:1–12 describe una corriente de agua procedente del santuario, que da vida al yermo valle del Mar Muerto. El resto de la visión divide la tierra entre las doce tribus y especifica las puertas de la ciudad.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 280). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Vistazo a la Biblia: Antiguo Testamento (1)

Domingo 7 Octubre

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno.

Isaías 55:3

Vistazo a la Biblia: Antiguo Testamento (1)

El Antiguo Testamento comienza por el Génesis; este libro cuenta cómo creó Dios al ser humano y lo puso en el centro de la creación. En el huerto de Edén, Adán y Eva podían comer libremente de todo árbol del huerto, menos del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:16-17). Pero ellos, en vez de mostrar a Dios su confianza, su agradecimiento y su amor, desobedecieron, y así rechazaron la autoridad de su Creador. ¡Y Dios los expulsó del huerto!

Seguidamente todo el Antiguo Testamento muestra cómo actuó Dios para restaurar la relación rota con el hombre debido al pecado, hasta el nacimiento de Cristo (el Mesías).

Dios estableció un primer pacto con Noé (Génesis 9:9-17), luego un segundo con Abraham y sus descendientes, quienes formaron el pueblo de Israel (Génesis 12:1-3; 17:1-21), luego el pacto de la ley por medio de Moisés (Éxodo 24:7; 34:1-28). En varias ocasiones renovó sus promesas.

El Pentateuco (los 5 primeros libros de la Biblia), los libros históricos (12 libros), los poéticos (5 libros) y los proféticos (17 libros) cuentan la historia tumultuosa de la relación entre Dios y su pueblo. También anuncian la buena nueva de la venida del Mesías, que inauguraría otra relación entre Dios y los hombres, tomando como base un nuevo pacto (Jeremías 31:31-34).

Cristo, el Hijo de Dios, basado en el sacrificio de su propia vida, estableció este nuevo pacto, eterno, ¡cuyo único garante es él mismo!

“Este es el pacto que haré con la casa de Israel… Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33).

Deuteronomio 2 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27

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LA PRUEBA DEL AGUA

Octubre 6

LA PRUEBA DEL AGUA

También nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

Romanos 5:3-4

Los joyeros usan “la prueba del agua” como una de las maneras más seguras de identificar un verdadero diamante. Una piedra de imitación nunca es tan brillante como una piedra genuina, pero a veces no puede determinarse la diferencia a simple vista. Los joyeros saben que un diamante genuino puesto en el agua centellea refulgente, mientras que el brillo de la imitación es prácticamente opaco. Esa prueba hace relativamente fácil seleccionar el verdadero ­diamante.

A modo de analogía, encuentro que la fe de muchas personas bajo las aguas de la tristeza o la aflicción no es más que una imitación. Sin embargo, cuando un verdadero hijo de Dios está hundido en una prueba, brillará más refulgente que nunca.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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1 Reyes 9 | Efesios 6 | Ezequiel 39 | Salmo 90

6 OCTUBRE

Donald Carson

1 Reyes 9 | Efesios 6 | Ezequiel 39 | Salmo 90

Ezequiel 38 comienza el oráculo contra Gog; Ezequiel 39 lo continúa. Aquí, se narra de nuevo su derrota, pero en términos diferentes, algo típico en la semipoesía hebrea. No estamos tratando con un relato diferente de la misma cosa, que se ha enganchado de alguna forma al primero. A la retórica hebrea le gusta dar vueltas alrededor de afirmaciones previas y extenderse en ellas, incluso si eso entra en conflicto con nuestro sentido occidental del orden. Dos observaciones:

(1) Existen muchos indicios de que estos dos capítulos han pasado de ser una descripción literal o muy prosaica de la batalla, a constituir una exposición apocalíptica de la batalla definitiva. No significa que esta no sea real, sino que su forma y sus detalles no pueden verse superficialmente en el texto. Las armas de guerra son las de la época de Ezequiel (“escudos y broqueles, arcos y flechas, mazas y lanzas”, 39:9), pero esta batalla ciertamente no tuvo lugar de forma literal en absoluto en ese momento y, si se produjese en el fin de la historia, esas no serían las armas utilizadas. En un rasgo típico de la literatura apocalíptica, nos encontramos con períodos de tiempo convenientemente estilizados: siete años (39:9), siete meses (39:12, 14). Los triunfantes israelitas acaban comiendo la carne y bebiendo la sangre de los hombres poderosos y príncipes de la tierra, que son sacrificados como carneros y corderos, chivos y becerros (39:17–19). Decir que solo se trata de una forma gráfica de afirmar que todos los enemigos serán derrotados es aceptar mi reflexión: el lenguaje es visceral y cargado de simbolismo, y debemos proceder con cuidado.

(2) El propio Dios trae soberanamente a Gog y su poder desde el “lejano norte” (39:2) para llevarlos a la destrucción, lo cual es parecido y a la vez diferente de un importante tema que ya hemos destacado en los profetas mayores. Estos siguen diciendo que las grandes potencias (Asiria, Babilonia) que castigan a Israel y Judá lo hacen debido a la influencia de Dios, incluso cuando se les exigirán responsabilidades por su crueldad (p. ej., Isaías 10:5ss.). La imagen reafirma aquí la soberanía de Dios sobre esas naciones paganas, pero ahora no las está utilizando para castigar a la comunidad del pacto, sino para llevarlas a su propia destrucción. El libro bíblico que mejor desarrolla este tema es Apocalipsis. Los creyentes deben ser valientes por el hecho de que, incluso en este mundo de terrible crueldad e injusticia, Dios juzgará finalmente a los perversos. No se hará justicia únicamente, sino que también se verá cómo se hace. Por tanto, no nos desanimemos. Amamos y promovemos la visión apocalíptica, no solo por ser la hoja de ruta de la historia inminente, sino porque indica el triunfo definitivo de Dios.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 279). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Mensaje nuevo

Sábado 6 Octubre

Ella (la palabra de Dios) es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.

Salmo 119:50

Para siempre, oh Señor, permanece tu palabra en los cielos.

Salmo 119:89

Mensaje nuevo

Si estas palabras aparecen en la pantalla de nuestro computador o teléfono móvil, es porque alguien se puso o quiere ponerse en contacto con nosotros. Esa persona tiene algo que decirnos, por eso nos envía un mensaje. Dios también tiene algo que decirnos y nos dejó un mensaje.

El Dios Todopoderoso, creador del universo, nos ama. Por medio de la naturaleza nos revela su existencia, su poder y su sabiduría. ¡La creación es un maravilloso mensaje, pero Dios también nos habla a través de la Biblia!

Mediante relatos de la vida de creyentes nos muestra su deseo de ponerse en contacto con los hombres; los invita a confiar en él. La Biblia es, pues, más que una historia interesante, es una invitación a tener un encuentro con Dios. Cuando me presenta la oración de un hombre que sufre, me invita a hablarle de mis preocupaciones. Cuando denuncia las injusticias, me invita a reconocer las mías. Cuando relata la conversación de Jesús con personas que sufren tanto en su cuerpo como en su alma, me revela mis propias heridas y mi posible curación por medio de Cristo. Cuando me habla de la muerte y la resurrección de Jesús, me abre el camino de la vida eterna.

En la Biblia Dios nos dice que nos ama, y nos recuerda cómo lo demostró: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Deuteronomio 1:19-46 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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