Evitemos la teología centrada en el hombre

Evitemos la teología centrada en el hombre

5/22/2018 

De vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. (Hechos 20:30)

Muchas fuerzas impiden que comprendamos esta verdad fundamental: “La meta de la vida de todo cristiano es ser más semejante a Cristo”. La psicología humanista es una de esas fuerzas. Ella enseña que el hombre existe para su propia satisfacción: debe tener todo lo que cree que necesita y debe satisfacer sus deseos para ser feliz. Como resultado, en muchas iglesias el crecimiento espiritual se iguala a menudo con allanar los problemas de la vida y hallar satisfacción personal.

Esa clase de mentalidad que finalmente lleva a una teología centrada en el hombre, es diametralmente opuesta a lo que la Biblia enseña. La meta de la salvación y de la santificación es que seamos hechos conformes a la imagen de Cristo (Ro. 8:29). Se ha dicho muy bien que la fe mira hacia afuera y no hacia adentro, y que toda la vida está en esa esfera. Cuanto más conoce a Cristo y se concentra en Él, tanto más el Espíritu lo hará semejante a Él. Pero cuanto más se concentra usted en sí mismo, tanto más se distraerá usted de la senda correcta.

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Jesús conoce a sus ovejas

MAYO, 22

Jesús conoce a sus ovejas

Devocional por John Piper

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen. (Juan 10:27)

Jesús conoce a aquellos que le pertenecen. ¿En qué consiste tal conocimiento?

Un versículo paralelo a Juan 10:27 es Juan 10:3: «Las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera».

Por lo tanto, cuando Jesús dice: «yo las conozco», quiere decir que las conoce por su nombre; es decir, conoce a cada una individualmente y tiene una relación íntima con cada una de ellas. No son anónimas, ni están perdidas en medio del rebaño.

Los versículos 14 y 15 nos ayudan a comprenderlo mejor: «Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen, de igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre».

Hay una verdadera semejanza entre el modo en que Jesús conoce a su Padre que está en los cielos y el modo en que conoce a sus ovejas. Jesús se ve a sí mismo en el Padre, y también se ve a sí mismo en sus discípulos.

Hasta cierto punto, Jesús reconoce su propio carácter en sus discípulos. Ve su propia marca grabada en las ovejas.

Es como un esposo que espera a la esposa en el aeropuerto, mirando a cada persona que sale del avión. Cuando ella aparece, él la reconoce, conoce sus rasgos y facciones, se deleita en verla, y es ella la única persona a quien abraza.

El apóstol Pablo lo expresa de esta forma: «El sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos» (2 Timoteo 2:19).

Es improbable hacer demasiado énfasis en el tremendo privilegio que tenemos de ser conocidos de manera personal, tierna a íntima por el Hijo de Dios. Es un regalo precioso para todas sus ovejas y conlleva la promesa de la vida eterna.

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Números 31 | Salmos 75–76 | Isaías 23 | 1 Juan 1

22 MAYO

Números 31 | Salmos 75–76 | Isaías 23 | 1 Juan 1

En esta sección de la profecía de Isaías (caps. 13–27), la ciudad-Estado de Tiro (Isaías 23) es la última en atraer sobre sí un oráculo contra ella. Si Babilonia fue conocida por su poder imperial y sus logros culturales y artísticos, Tiro fue famosa en todo el mundo mediterráneo por su riqueza.

El escenario histórico de este oráculo está razonablemente claro. Los asirios han destruido recientemente Babilonia (23:13), una referencia al ataque de Senaquerib (710 a.C.) o a los saqueos y la destrucción bajo Sargón (689), antes de que esta se convirtiese en una superpotencia por sí misma, que finalmente destruiría y sustituiría a Asiria. Ese momento de la historia, la reciente destrucción de Babilonia, sirve como modelo de lo que pasará a Tiro, siendo también una amenaza.

Tiro se enriqueció como primer centro comercial del mundo mediterráneo. Los barcos de Tarsis (España, en el otro extremo del mismo) lloran por las noticias de la destrucción de la ciudad (23:1, 14), que llegan a Chipre (23:1), frente a sus costas, y después a Sidón (23:2–4). Egipto, el granero del Mediterráneo, llora por las consecuencias negativas en el comercio de su grano (23:5). La caída de Tiro afectó a la región del mismo modo que la caída de Wall Street al mundo en 1929.

Fuesen cuales fuesen las presiones históricas que produjeron la destrucción de Tiro, Isaías quiere que sepamos que fue obra de Dios (23:8–12) y que él es quien restaura a la ciudad de nuevo, aunque todo lo que haga con su resurgimiento sea volver a su antigua “prostitución” (23:15, 17). Sin embargo, finalmente su pecado no es el dinero, sino el orgullo: “Lo planeó el Señor Todopoderoso para abatir la altivez de toda gloria y humillar a toda la gente importante de la tierra” (23:9). No existe necesariamente relación entre riqueza y soberbia (como Job demuestra), pero ocurre con mucha frecuencia. Una gran fortuna fomenta a menudo un espíritu de arrogante autosuficiencia. ¿Qué pasos deben dar los cristianos del relativamente próspero Occidente en contra de este terrible pecado?

En el espíritu del escorzo profético, los últimos versículos (23:17–18) bailan de la historia a la escatología. Finalmente, la riqueza de la tierra, aunque la hayan reunido grandes comerciantes como Tiro, se apartará toda para el Señor: él es quien la dio y todas las cosas vuelven a él. Todo será para “los que habitan en presencia del Señor”. Aquí tenemos otro esbozo de un universo reconstituido, no más dañado por todo lo que es vil, donde el pueblo de Dios se deleita eternamente en él y en sus bendiciones.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 142). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Fe y obras

Martes 22 Mayo

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 5:1

Fe y obras

“Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

Un evangelista explicaba este versículo. Estamos reconciliados, tenemos la paz con Dios solo mediante la fe, es un don de Dios. Nuestra salvación no se gana, no se merece, no se compra. Un asistente, convencido de que las obras eran necesarias para ser salvos, le citó otro pasaje de la Biblia: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24). ¿Ambas cosas son compatibles?

La Biblia es la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo es su autor. Dios no se contradice. Estos dos versículos expresan dos puntos de vista diferentes y complementarios: lo que Dios ve y lo que pueden ver los hombres.

Dios puede leer en nuestros pensamientos y en nuestro corazón. Él sabe si el creyente confía solo en la obra de Cristo para ser salvo. Solo de esta manera, es decir, por la fe, es hecho “justo” ante Dios. La fe es un acto de confianza en Dios y no una simple adhesión a un conjunto de dogmas.

Para los hombres, que únicamente ven el resultado exterior de la transformación interior, las obras hacen que la fe sea visible. Las obras de un creyente son coherentes con lo que hay en su interior. Su vida cotidiana es el reflejo de su fe.

Los dos aspectos son importantes. Primeramente la fe, para echar mano del regalo de Dios, y luego los actos, como frutos de la vida divina.

Levítico 3 – Marcos 16 – Salmo 62:1-4 – Proverbios 15:31-32

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El fracaso de los líderes

El fracaso de los líderes

5/21/2018

A ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. (Filipenses 2:20)

La historia de la Iglesia pudiera referirse a nuestra época como la del desastroso fracaso en el liderazgo de la iglesia. Se han bajado las normas del liderazgo, y millares han perdido trágicamente su camino.

¿Dónde están los hombres piadosos y veraces? ¿Dónde están los humildes y desinteresados modelos de virtud? ¿Dónde están los ejemplos de la victoria sobre la tentación? ¿Dónde están quienes nos muestren cómo orar y vencer las pruebas o la adversidad?

Tenemos una iglesia estancada y deformada porque hemos perdido de vista a Cristo, su Palabra y al Espíritu. Hemos perdido de vista nuestro claro ejemplo de crecimiento en la vida del apóstol Pablo. Y hemos tolerado una norma de liderazgo más baja que la permitida por la Biblia. La esencia del cristianismo es ser más semejante a Cristo. Se atenderán asuntos tales como las buenas relaciones, el servicio y la evangelización si procuramos alcanzar esa meta santa.

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Dios obra a nuestro favor

MAYO, 21

Dios obra a nuestro favor

Devocional por John Piper

Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra. No permitirá que tu pie resbale; no se adormecerá el que te guarda. (Salmos 121:1-3)

¿Necesitan ayuda? Yo sí. ¿Hacia dónde miraremos en busca de ayuda?

Cuando el salmista levantó sus ojos a los montes y preguntó: «¿de dónde vendrá mi socorro?», la respuesta fue: «mi socorro viene del Señor». No de los montes, sino del Dios que hizo los montes.

De este modo trajo a memoria dos grandes verdades: una es que Dios es el poderoso Creador y como tal está por encima de todos los problemas de la vida; la otra es que Dios nunca duerme.

Dios es un trabajador incansable. Pensemos en Dios como alguien que obra en nuestra vida. Sí, es maravilloso. Tendemos a pensar que nosotros trabajamos en la vida de Dios. Sin embargo, la Biblia quiere que primero nos maravillemos de que Dios trabaja en nuestra vida: «Desde la antigüedad no habían escuchado ni dado oídos, ni el ojo había visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en Él» (Isaías 64:4).

Dios trabaja para nosotros sin descanso. No se toma días libres ni horas de descanso. De hecho, tiene tantas ansias de obrar a nuestro favor que mira a su alrededor en busca de más trabajo para hacer por personas que confíen en él: «Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo» (2 Crónicas 16:9).

Dios ama mostrar su incansable poder, sabiduría y bondad trabajando por las personas que confían en él. Jesús fue el principal medio que usó Dios para demostrarlo: «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir» (Marcos 10:45). Jesús trabaja para sus seguidores. Los sirve.

Debemos creer en esto —en verdad creerlo— para poder regocijarnos en el Señor siempre (Filipenses 4:4) y dar siempre gracias por todo (Efesios 5:20) y tener la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7) y por nada estar afanosos (Filipenses 4:6) y aborrecer nuestra vida en este mundo (Juan 12:25) y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:39).

¡Cuánta verdad! ¡Cuán grandiosa realidad! Dios está despierto todo el día y toda la noche para obrar a favor de los que esperan en él.

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Números 30 | Salmo 74 | Isaías 22 | 2 Pedro 3

21 MAYO

Números 30 | Salmo 74 | Isaías 22 | 2 Pedro 3

Pedro insta a sus lectores a tener “un limpio entendimiento” (2 Pedro 3, especialmente v. 1), en particular acerca del regreso del Señor. Estas palabras presuponen que estaban circulando teorías malsanas sobre el mismo, algo que prolifera aún más en la actualidad que en el primer siglo. Pablo hace hincapié en que:

(1) En cada generación, existirán personas que se mofen de la idea del retorno de Cristo (3:3). Algunas veces, estas burlas tendrán su base en una visión del mundo profundamente anticristiana. En nuestros días, es obvio que el naturalismo filosófico no deja lugar a una visita sobrenatural definitiva en el planeta Tierra, ni siquiera para un final de la historia provocado por Dios mismo. La postura puede estar vinculada con alguna perspectiva que defienda la uniformidad (3:4). Nunca deberíamos olvidar que tales perspectivas tienen frecuentemente dimensiones morales. Negar el juicio final es mucho más conveniente para aquellos que aman su autonomía moral (3:3).

(2) No deberíamos pasar por alto el hecho de que Dios no se ha quedado sin testigos a su favor a este respecto. No sólo ha impuesto duros juicios sobre naciones e imperios poderosos (muchas veces, a través de medios “naturales”), sino que dos acontecimientos dan testimonio de su intervención cataclísmica en el transcurso en los anales de la existencia de la tierra: la creación y el diluvio (3:5–7). Aquí, nuestra sociedad suprime, por ejemplo, los argumentos extremadamente claros que demuestran su intervención: “ignoramos voluntariamente” lo que Dios ha hecho. Nuestra valoración de estos asuntos está vinculada a nuestro distanciamiento de Dios nuestro Hacedor.

(3) El retraso del retorno de Cristo no sólo refleja que Dios maneja los tiempos de forma muy diferente (3:8), sino su paciencia sin igual: “Él tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan” (3:9). Pablo dice algo parecido: “¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?” (Romanos 2:4).

(4) Cuando Cristo vuelva finalmente, sin embargo, su regreso será repentino, inequívoco y cataclísmico (3:10). Señalará el fin del universo tal como lo conocemos. Durante la década de los 50, en ocasiones se pidió a los residentes en Norteamérica que construyesen refugios nucleares para protegerse del holocausto que amenazaba. Pregunté a mi padre si debíamos construir uno. Él me dijo con calma: “¿Por qué? Cuando Jesús venga, todos los elementos serán destruidos [cp. 3:10, 12]. Prepárate para él, y no temas a ninguna otra cosa”.

(5) Este es el sentido. A la luz de todo ello, “¿No deberíais vivir como Dios manda, siguiendo una conducta intachable y esperando ansiosamente la venida del día de Dios?” (3:11–12). La prueba de la escatología es la ética.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 141). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Las inescrutables riquezas de Cristo.

Lunes 21 Mayo

Si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Romanos 8:17

Las inescrutables riquezas de Cristo…

Efesios 3:8

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros.

Colosenses 3:16

¡Instálese en el castillo!

Un hombre pobre acababa de recibir una herencia inesperada. Un tío que no tenía hijos había muerto súbitamente y él era el único heredero. ¡De repente se había convertido en el propietario de un castillo rodeado de un gran terreno! ¡Era rico!

Se disponía a tomar posesión de la propiedad. Pero, intimidado, no se atrevió a ocupar el castillo. Prefirió instalarse con su familia en una cabaña destinada al encargado de cuidar la propiedad. El notario fue a visitarlos y estupefacto exclamó: «Pero señor, ¡instálese en el castillo!». Le mostró el documento que probaba que todo le pertenecía. ¡Qué lástima conformarse con una vivienda pequeña e incómoda cuando se posee un castillo!

Al recibir a Jesús por la fe, nos convertimos en hijos de Dios y herederos de las riquezas divinas. Pero a menudo nuestra vida cristiana es pobre y mediocre. Nos conformamos con saber que somos salvos, sin tomar posesión activa de las riquezas que Jesús nos ofrece: el perdón de nuestros pecados, la benignidad permanente de Dios, el conocimiento del Padre, el acceso a él mediante la oración, la liberación del poder del pecado, la esperanza de la vida eterna, la perspectiva de compartir la gloria del Hijo de Dios, ¡y todo el gozo y la paz que Dios quiere que experimentemos desde ahora en la tierra!

El «acta notarial» mediante la cual conocemos nuestros derechos es la Palabra de Dios. Leámosla atentamente y descubriremos cuán ricos somos.

Levítico 1-2 – Marcos 15:21-47 – Salmo 61 – Proverbios 15:29-30

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Los guías espirituales

Los guías espirituales

5/20/2018

Mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. (Filipenses 3:17)

Los guías espirituales son esenciales para la iglesia porque necesitamos ver vivir el cristianismo delante de nosotros. Pablo le dijo a Timoteo: “Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Ti. 4:12). Un guía espiritual debe llevar una vida ejemplar porque debe mostrarles a otros la senda. Las personas pueden ver la perfección en Cristo y pueden leer acerca de Pablo, pero también necesitan a alguien a quien puedan observar y con quien puedan hablar. Necesitan ver la virtud, la humildad, el servicio altruista, la disposición a sufrir, la devoción a Cristo, el valor y el crecimiento espiritual en la vida de alguien cerca de ellas.

Una gran carga en mi corazón es que los pastores y ancianos de todas las iglesias sean el tipo de ejemplos que Dios les ordena que sean. Es muy importante enseñar la verdad, pero es igualmente importante que esa verdad sea apuntalada por una vida virtuosa.

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Cómo aborrecer su propia vida

MAYO, 20

Cómo aborrecer su propia vida

Devocional por John Piper

En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto. El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna. (Juan 12:24-25)

«El que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna»: ¿Qué significa?

Significa, al menos, que no necesitamos preocuparnos demasiado por nuestra vida terrenal. En otras palabras, lo que nos suceda en este mundo simplemente no tiene mucha importancia.

Si los demás hablan bien de nosotros, no tiene mucha importancia.

Si nos odian, no tiene mucha importancia.

Si tenemos muchos bienes, no tiene mucha importancia.

Si tenemos pocos bienes, no tiene mucha importancia.

Si nos persiguen o calumnian, no tiene mucha importancia.

Si tenemos fama o si pocos nos conocen, no tiene mucha importancia.

Si estamos muertos, nada de esto tiene mucha importancia.

Significa algo mucho más radical. Hay decisiones que se deben tomar y que no son meramente experiencias pasivas. Jesús agrega: «Si alguno me sirve, sígame». ¿Adónde? Hacia Getsemaní y hasta la cruz.

Jesús no solo dice: «Si las cosas van mal, no hay que preocuparse, debido a que ya estamos muertos de todos modos». Lo que él dice es: «Elijan morir conmigo. Elijan aborrecer la vida en este mundo del mismo modo en que yo elegí la cruz».

A esto se refería Jesús cuando declaró: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame» (Mateo 16:24). Él nos llama a elegir la cruz. Las personas solo hacían una cosa en la cruz: morir. «Tome su cruz» significa que, como el grano de trigo, «cae en la tierra y muere». Escojamos eso.

¿Por qué lo haríamos? Por un compromiso radical con el ministerio. «No estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios» (Hechos 20:24). Creo escuchar a Pablo decir: «No importa lo que me pueda suceder, si tan solo puedo vivir para la gloria de su gracia».