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Números 31 | Salmos 75–76 | Isaías 23 | 1 Juan 1

22 MAYO

Números 31 | Salmos 75–76 | Isaías 23 | 1 Juan 1

En esta sección de la profecía de Isaías (caps. 13–27), la ciudad-Estado de Tiro (Isaías 23) es la última en atraer sobre sí un oráculo contra ella. Si Babilonia fue conocida por su poder imperial y sus logros culturales y artísticos, Tiro fue famosa en todo el mundo mediterráneo por su riqueza.

El escenario histórico de este oráculo está razonablemente claro. Los asirios han destruido recientemente Babilonia (23:13), una referencia al ataque de Senaquerib (710 a.C.) o a los saqueos y la destrucción bajo Sargón (689), antes de que esta se convirtiese en una superpotencia por sí misma, que finalmente destruiría y sustituiría a Asiria. Ese momento de la historia, la reciente destrucción de Babilonia, sirve como modelo de lo que pasará a Tiro, siendo también una amenaza.

Tiro se enriqueció como primer centro comercial del mundo mediterráneo. Los barcos de Tarsis (España, en el otro extremo del mismo) lloran por las noticias de la destrucción de la ciudad (23:1, 14), que llegan a Chipre (23:1), frente a sus costas, y después a Sidón (23:2–4). Egipto, el granero del Mediterráneo, llora por las consecuencias negativas en el comercio de su grano (23:5). La caída de Tiro afectó a la región del mismo modo que la caída de Wall Street al mundo en 1929.

Fuesen cuales fuesen las presiones históricas que produjeron la destrucción de Tiro, Isaías quiere que sepamos que fue obra de Dios (23:8–12) y que él es quien restaura a la ciudad de nuevo, aunque todo lo que haga con su resurgimiento sea volver a su antigua “prostitución” (23:15, 17). Sin embargo, finalmente su pecado no es el dinero, sino el orgullo: “Lo planeó el Señor Todopoderoso para abatir la altivez de toda gloria y humillar a toda la gente importante de la tierra” (23:9). No existe necesariamente relación entre riqueza y soberbia (como Job demuestra), pero ocurre con mucha frecuencia. Una gran fortuna fomenta a menudo un espíritu de arrogante autosuficiencia. ¿Qué pasos deben dar los cristianos del relativamente próspero Occidente en contra de este terrible pecado?

En el espíritu del escorzo profético, los últimos versículos (23:17–18) bailan de la historia a la escatología. Finalmente, la riqueza de la tierra, aunque la hayan reunido grandes comerciantes como Tiro, se apartará toda para el Señor: él es quien la dio y todas las cosas vuelven a él. Todo será para “los que habitan en presencia del Señor”. Aquí tenemos otro esbozo de un universo reconstituido, no más dañado por todo lo que es vil, donde el pueblo de Dios se deleita eternamente en él y en sus bendiciones.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 142). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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