2 Crónicas 18 | Apocalipsis 7 | Zacarías 3 | Juan 6

16 DICIEMBRE

2 Crónicas 18 | Apocalipsis 7 | Zacarías 3 | Juan 6

Hay una amplia discusión sobre muchos puntos de interpretación en Apocalipsis 7. Por ejemplo, ¿quiénes son los 144.000 (7:4)? ¿Son las mismas personas de la gran multitud que nadie podía contar (7:9), al igual que, en el capítulo 5, el León es el Cordero? ¿Qué o cuándo es la “gran tribulación” (7:14)? ¿Es un período breve de tiempo? Si es así, ¿cuándo? ¿En el año 70 d. C. o cerca del fin de los tiempos? ¿O se refiere a todo el período de tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo?

Aquí me limitaré a tratar tres elementos de la descripción de Juan de la “gran multitud que nadie podía contar”.

Primero, surgen “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” (7:9). No vemos aquí ni una pizca de racismo. Más aún, este tema es recurrente en el libro. Por ejemplo, ya en Apocalipsis 5:9, los ancianos entonan una nueva canción al Cordero: “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. La comunidad final de Dios es transnacional, trans-tribal, transracial y translingüística. En ese sentido, una ciudad como Los Ángeles es un mejor anticipo del cielo que, digamos, Tulsa, Oklahoma. Que la iglesia, fortalecida por la gracia de Dios, viva ahora, hasta el mayor grado posible, lo que un día será.

Segundo, todo lo que es significativo de estas personas depende de la obra de Dios efectuada a través del Cordero; o sea, se fundamenta en el evangelio de Dios. De manera que están de pie “delante del trono y del Cordero” (7:9); claman “a gran voz, diciendo:¡La salvación viene de nuestro Dios, quien está sentado en el trono, y del Cordero” (7:10). Mientras los ángeles adoran a Dios (7:11–12), a Juan se le dice que estas personas “han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (7:14). En resumen, independientemente de todo lo demás que encontremos en Apocalipsis, este libro rebosa de evangelio.

Tercero, el futuro final de la gran multitud no se encuentra en esta vida. Están “delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo” (7:15). Nada malo les volverá a suceder (7:16). “Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos” (7:17). El libro de Apocalipsis aviva la llama de la valentía y de la fidelidad en esta vida, aun en medio de la oposición más vil, pues presenta el futuro glorioso de la vida venidera.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 350). Barcelona: Publicaciones Andamio.

No hay excusa

(Alguien preguntó a Jesús:) Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Lucas 13:23-24

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.

Hechos 16:31

No hay excusa

Una persona a la que estaba hablando del Evangelio me respondió: «Hay tantos hipócritas entre los cristianos que no quiero parecerme a ellos; prefiero seguir siendo lo que soy».

Esta no es la única persona que piensa así. Desgraciadamente, entre los que dicen ser cristianos hay muchos hipócritas. Pero este es un pretexto muy pobre para dejar de lado el Evangelio, ya que este trata temas de una importancia capital que no podemos eludir. ¿Realmente la hipocresía de algunos cristianos lo exime de afrontar los temas que trata el Evangelio? ¿Cree que estos no le conciernen? ¿Lo libera de su responsabilidad? ¡De ninguna manera!

El hecho mismo de que algunas personas quieran hacerse pasar por cristianos muestra el valor que atribuyen a una vida cristiana auténtica. Por ejemplo, nunca hemos visto una moneda falsa de muy poco valor. ¿Quién querría imitar una moneda así? Se imita lo que tiene valor, monedas de oro, billetes de banco. ¿Botaría usted todos sus billetes de veinte dólares so pretexto de que encontró uno falso?

Así, constatando que entre los cristianos hay hipócritas, usted se equivoca al concluir que la fe cristiana no es para usted. Si hay falsos cristianos, tiene que haber verdaderos. No ponga su mirada en los cristianos, sino en Cristo, quien nos dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

Cantares 7-8 – Apocalipsis 9 – Salmo 143:1-6 – Proverbios 30:1-4

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DIOS CON NOSOTROS

DIOS CON NOSOTROS

12/15/2017

Porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. (Lucas 1:45)

Isaías 7:14 dice: “El Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Esa virgen se llamaba María.

Sin embargo, el nombre Emanuel es la clave de este versículo, y el corazón de la historia de la Navidad. Es un nombre hebreo que literalmente significa “Dios con nosotros”. Es una promesa de la deidad encarnada, una profecía de que Dios mismo aparecería como un niño humano, Emanuel, “Dios con nosotros”. Ese niñito que iba a nacer sería Dios mismo en forma humana.

Si pudiéramos condensar todas las verdades de la Navidad en solo tres palabras, estas serían las palabras: “Dios con nosotros”. Tenemos la tendencia a enfocar nuestra atención en Navidad en la infancia de Cristo. La más grande verdad de esa festividad es su deidad. ¡Más asombroso que un niño en el pesebre es la verdad de que este niño prometido es el Creador omnipotente de los cielos y la tierra!

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Vida y muerte en Navidad

DICIEMBRE, 15

Vida y muerte en Navidad

Devocional por John Piper

El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

Justo cuando estaba por empezar a escribir este devocional, recibí la noticia de que Marion Newstrum acababa de fallecer. Marion y su esposo Elmer fueron miembros de nuestra iglesia Bethlehem por mucho más tiempo que el tiempo de vida de la mayoría de nuestros miembros. Ella tenía 87 años, y ellos tenían 64 años de casados.

Cuando hablé con Elmer y le dije que se fortaleciera en el Señor y no se diera por vencido frente a la vida, él respondió: «Él ha sido un verdadero amigo». Oro para que todos los cristianos puedan decir en sus últimos momentos de vida: «Cristo ha sido un verdadero amigo».

Todos los años en Adviento conmemoro el aniversario de la muerte de mi madre. Perdió la vida a los 56 años de edad en un accidente de tránsito mientras viajaba en un autobús en Israel. Fue el 16 de diciembre de 1974. Aquellos acontecimientos siguen siendo increíblemente vívidos para mí incluso hoy día. Si me lo permitiera, las lágrimas correrían con facilidad por mi rostro al pensar, por ejemplo, que mis hijos nunca llegaron a conocerla. El entierro fue el día siguiente a Navidad. ¡Cuán preciosa fue esa Navidad!

Muchos de ustedes en esta Navidad sentirán su pérdida personal de un modo mucho más punzante que antes. No repriman esos sentimientos. Déjenlos salir. Siéntanlos. ¿De qué sirve el amor, sino es para hacer más intensas nuestras emociones, tanto en la vida como en la muerte? Pero, les ruego, no se dejen llevar por la amargura: es un sentimiento trágicamente autodestructivo.

Jesús vino en Navidad para que tengamos vida eterna: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Elmer y Marion habían conversado acerca de dónde pasarían los últimos años de su vida. Elmer me dijo: «Marion y yo acordamos que nuestro último hogar sería en la presencia del Señor».

¿Están ansiosos por su hogar? Parte de mi familia vendrá a mi casa estas fiestas. Es una linda sensación. Creo que en el fondo se siente bien porque tanto ellos como yo, desde el fondo de nuestro ser, estamos destinados para el último Homecoming (fiesta de exalumnos de ‘regreso al hogar’). Todos las otras celebraciones de homecoming son solo una muestra anticipada de lo que vendrá. Y estas muestras son buenas.

A menos que se conviertan en sustitutos. No permitamos que todas las cosas agradables de esta temporada se vuelvan sustitutos del gran Bienestar final, que todo lo satisface. Dejemos que cada pérdida y cada deleite dirijan nuestro corazón hacia el hogar celestial.

¿Qué es la Navidad sino esto: yo he venido para que tengan vida? Para que Marion Newstrum, Ruth Piper, ustedes y yo tengamos Vida, ahora y para siempre.

Hagamos que nuestro Ahora sea más rico y profundo en esta Navidad, bebiendo de la fuente del Para Siempre que se encuentra tan cerca.


Devocional tomado del articulo “Vida y muerte en Navidad”

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Sobre zafiros te fundaré

15 de diciembre

«Sobre zafiros te fundaré».

Isaías 54:11

No solo lo que se ve de la Iglesia de Dios es hermoso y precioso. Sus cimientos, por ejemplo, no se ven y, mientras permanecen firmes, no es posible valorarlos; sin embargo, en la obra del Señor, todo forma un solo bloque: nada es despreciable, nada es insignificante. Los profundos cimientos de la obra de gracia son preciosos como zafiros; ninguna mente humana es capaz de medir su gloria. Nosotros edificamos sobre el pacto de gracia, que es más firme que el diamante y tan duradero como las joyas sobre las cuales los años pasan en vano. Los cimientos de zafiro son eternos y el pacto también permanece para siempre. Otro cimiento limpio e inmaculado, eterno y hermoso como el zafiro, es la persona del Señor Jesús, que funde en uno el azul del profundo y turbulento océano con el azul del dilatado firmamento. Una vez pudo compararse a nuestro Señor con el rubí, cuando estaba cubierto con su propia sangre, pero ahora lo vemos radiante con el suave color azul de un amor abundante, profundo, eterno. Nuestra esperanza perpetua está fundada en la justicia y la fidelidad de Dios, que es diáfana y transparente como el zafiro. No somos salvos por compromiso, ni por una gracia que anule la justicia, ni por una ley que suspenda sus funciones; no, nosotros desafiamos al ojo del águila a que descubra, si puede, siquiera una grieta en el fundamento de nuestra confianza; nuestro cimiento es de zafiro y resistirá al fuego.

El Señor mismo ha colocado el fundamento de la esperanza de su pueblo. Nosotros debiéramos inquirir seriamente para ver si nuestra esperanza está cimentada sobre esa base. Las buenas obras y las ceremonias no constituyen un fundamento de zafiro, sino de madera, heno y hojarasca; además, no fue Dios quien las puso, sino nuestra propia vanagloria. Dentro de poco, todos los fundamentos serán probados, ¡y pobre de aquel cuya elevada torre se derrumbe con estrépito por haberla cimentado en la arena movediza! El que está fundado sobre zafiros, puede aguardar las tormentas o el fuego con serenidad, porque soportará la prueba.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 360). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 17 | Apocalipsis 6 | Zacarías 2 | Juan 5

15 DICIEMBRE

2 Crónicas 17 | Apocalipsis 6 | Zacarías 2 | Juan 5

Los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis, sobre los cuales no hemos reflexionado aún, constituyen una visión importante que nos prepara para gran parte del resto del libro, incluyendo Apocalipsis 6. El capítulo 4 le sirve al 5 como el escenario de un drama. Apocalipsis 4 presenta, mediante símbolos apocalípticos, el salón del trono del Dios Todopoderoso. Enfatiza lo maravilloso que es Dios, su santidad, su gloria trascendente y espectacular. Hasta la orden más elevada de los ángeles cubren sus rostros al postrare en adoración y exaltan a Dios por su santidad. En Apocalipsis 5, comienza el drama. A la diestra de Dios, hay un rollo que contiene todos sus propósitos de redención y juicio. El rollo está sellado con siete sellos. En el simbolismo de este libro, abrir los sellos significa realizar todos los propósitos de Dios de redención y de juicio. Si el libro permanece cerrado, los propósitos de Dios permanecen sin cumplirse. Un ángel poderoso lanza un desafío al universo entero: ¿Habrá alguien digno de acercarse a este Dios asombroso y francamente aterrador, de tomar el rollo y de abrir los sellos? En otras palabras, ¿alguien podrá servir como agente de Dios para cumplir sus propósitos? No encuentran a nadie que sea digno y, ante la desesperanza, Juan gime. Luego, uno de los ancianos le dice que deje de llorar. El León de la tribu de Judá ha vencido. Juan se asoma a través de sus lágrimas y ve… un Cordero. No es un animal adicional al León. Conforme a la naturaleza mixta de las metáforas apocalípticas, el León es el Cordero y emerge del centro del trono. De ahí en adelante, en el libro de Apocalipsis se ofrece alabanza al que está sentado en el trono y al Cordero.

Apocalipsis 6 narra el momento en que el Cordero abre los sellos. A su debido tiempo, el séptimo sello introduce siete trompetas (Apocalipsis 8), a las cuales le siguen, a su vez, las siete copas de la ira de Dios (Apocalipsis 16). Por ende, todo el drama del libro de Apocalipsis se inicia con la visión de Apocalipsis 4–5.

En cuanto a Apocalipsis 6, sólo me concentraré en dos puntos. (1) Los mártires que están “bajo el altar” claman a gran voz diciendo: “¿Hasta cuándo, Soberano Señor, santo y veraz, seguirás sin juzgas a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?” (6:10). Es un gran consuelo saber que se hará justicia y esta será visible. Es todavía más reconfortante saber que Dios es más paciente que los cristianos. (2) Ahora bien, cuando llegue finalmente ese juicio, no hay manera de evitarlo, no hay indulto. Todos los que se han rebelado en contra de su Creador y jamás fueron reconciliados con él, ya sean esclavos o poderosos, clamarán a los montes y a las peñas pidiéndoles que les escondan “de la mirada del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero” (6:16). Pero, ¿quién puede esconderse del trono de Dios?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 349). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El mimetismo

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Mateo 7:13-14

El mimetismo

Esta facultad es muy conocida en el mundo animal, donde ciertas especies tienen la capacidad de mimetizarse en su entorno, sobre todo para escapar de sus predadores. El camaleón puede cambiar de color, algunas mariposas modifican su forma para disimularse en su entorno.

También existe un mimetismo del comportamiento, una tendencia a reproducir una manera de ser. Este deseo natural de no querer ser diferentes, sino al contrario, de preferir fusionarse en un colectivo, es particularmente visible entre los hombres, cuando hay un partido, una manifestación política…

Ese mimetismo también existe en el plano espiritual: hace pocos años, muchas personas frecuentaban los servicios religiosos para «ser como todo el mundo». Ahora los que acuden a un lugar de culto a menudo son pocos y a veces son discriminados.

En el versículo de hoy, la Biblia nos advierte sobre los peligros de la imitación de la mayoría. En ello hay una aparente seguridad y alguna facilidad, ¿pero a dónde nos conduce? No tengamos miedo de rechazar las formas de pensar de nuestros contemporáneos y los objetivos que persiguen; no temamos ser diferentes. Cristo nos invita a seguirle solo a él; él dijo: “Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11). La “puerta” del Evangelio puede parecer más estrecha hoy que ayer, pero todavía conduce a la vida. Lo que cuenta es obedecer lo que Dios nos dice en su Palabra.

Cantares 5-6 – Apocalipsis 8 – Salmo 142 – Proverbios 29:26-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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AVERGONZADO EN NADA

AVERGONZADO EN NADA

12/14/2017

Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré
avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo. (Filipenses 1:20)
 

El versículo de hoy recuerda la promesa de Cristo en Mateo 10:32: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos”. El que reconoce a Cristo como Señor en la vida o en la muerte, si fuera necesario, es a quien el Señor reconocerá delante de Dios como suyo.

El apóstol Pablo podía regocijarse en esa verdad. Sabía que nunca sería avergonzado ante el mundo, ante el tribunal del César ni ante Dios mismo porque sabía que Dios sería glorificado en su vida. El Antiguo Testamento afirma que los justos nunca serán avergonzados, mientras que los injustos sí lo serán.

Ser avergonzado quiere decir desalentado, desilusionado o desacreditado. Pablo sabía que eso nunca le sucedería gracias a la promesa de Dios a los justos. Pudiera haber tenido en mente Isaías 49:23: “No se avergonzarán los que esperan en mí”. Sea usted uno de los que no se avergonzarán.

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Haciéndolo Realidad para su pueblo

DICIEMBRE, 14

Haciéndolo Realidad para su pueblo

Devocional por John Piper

Pero ahora Él [Cristo] ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. (Hebreos 8:6)

Según Hebreos 8:6, Cristo es el Mediador de un nuevo pacto. ¿Qué significa eso? Significa que su sangre —la sangre del pacto (Lucas 22:20; Hebreos 13:20)— pagó por el cumplimiento de las promesas de Dios para nosotros.

Significa que Dios hace posible nuestra transformación interna por medio del Espíritu de Cristo.

También significa que Dios obra toda esta transformación en nosotros mediante la fe en todo lo que Dios es para nosotros en Cristo.

El nuevo pacto fue adquirido por el precio de la sangre de Cristo, fue establecido por el Espíritu de Cristo, y nos apropiamos de él por la fe en Cristo.

El mejor pasaje para ver a Cristo trabajando como el mediador del nuevo pacto es Hebreos 13:20-21:

Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno [ese es el precio del nuevo pacto], os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Las palabras «obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él» describen lo que sucede cuando Dios escribe la ley en nuestros corazones en el nuevo pacto. Y las palabras «mediante Jesucristo» describen a Jesús como Mediador de esta gloriosa obra de la gracia soberana.

Por lo tanto, el significado de la Navidad no solo es que Dios reemplaza las sombras por la Realidad, sino que él también toma la realidad y la hace real para su pueblo. La escribe en nuestro corazón. Él no deja el regalo de Navidad de la salvación y la transformación para que nosotros lo recojamos en nuestras propias fuerzas. Él lo toma en sus manos y lo deposita en nuestro corazón y en nuestra mente, y deja en nosotros el sello de que somos hijos de Dios.


Devocional tomado del sermón “Jesús: Mediador de un mejor pacto, parte 1″

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Con Cristo estoy juntamente crucificado

14 de diciembre

«Con Cristo estoy juntamente crucificado».

Gálatas 2:20

El Señor Jesucristo actuó en toda su obra como un gran personaje representativo, y su muerte en la cruz fue la muerte virtual de todo su pueblo. En esa muerte, todos sus santos pagaron a la justicia lo que le debían e hicieron expiación de todos sus pecados. El apóstol de los gentiles se complacía en pensar que él mismo, como parte del pueblo elegido de Cristo, había muerto en la cruz de Jesús. Más que creer esto doctrinalmente, Pablo lo había aceptado con fe, poniendo en ello su esperanza; creía, además, que, en virtud de la muerte de Jesús, había satisfecho la justicia divina y hallado la reconciliación con Dios. Querido amigo, ¡qué bendición supone cuando el alma puede, por así decirlo, extenderse sobre la cruz de Cristo y decir: «Estoy muerta; la ley me mató y, en consecuencia, soy libre de su poder, pues, en mi Fiador, yo cargué con la maldición y, en la persona de mi Sustituto, todo aquello que la ley podía hacer por vía de condenación, se cumplió en mí, puesto que estoy juntamente crucificado con Cristo»!

Sin embargo, Pablo quiere decir mucho más que eso aquí; ya que no solo creyó en la muerte de Cristo y confió en ella, sino que realmente sintió su poder al ejecutar esta la crucifixión de su vieja naturaleza corrupta. Cuando Pablo veía los placeres del pecado decía: «No puedo gozarme en estas cosas, pues estoy muerto para ellas». Tal es la experiencia de todo verdadero cristiano, quien, por haber recibido a Cristo, es como quien está enteramente muerto para el mundo. No obstante, aunque es consciente de su muerte al mundo, el cristiano puede, al mismo tiempo, exclamar con el Apóstol: «Y […] vivo». Realmente él vive para Dios: la vida del cristiano es un incomparable enigma. Ningún mundano puede entenderla; aun el creyente mismo no es capaz de comprenderla del todo. ¡Muerto y, sin embargo, vivo! ¡Crucificado con Cristo y, no obstante, resucitado con Cristo a una vida nueva! Estar unido al sufrido y ensangrentado Salvador, y muerto al mundo y al pecado, son cosas que alegran el alma. ¡Ojalá podamos gozarnos más en estas cosas!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 359). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.