Jesús, la luz del mundo

Jesús, la luz del mundo

Adrián Rogers

 

 

Adrián Rogers

Conocido por su celo evangelístico y su incondicional compromiso con la Palabra de Dios, el Dr. Adrián Rogers fue uno de los más grandes predicadores, respetado maestro bíblico y líder cristiano de nuestro tiempo. Por más de 50 años presentó, consistentemente, las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción, genuina compasión y absoluta integridad.

https://www.lwf.org/eaqv

Una puerta abierta

Una puerta abierta

Iglesia Unida de Vigo

Samuel Pérez Millos

Es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981.
-Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.
-Master en Cristología y Espiritualidad Trinitaria.
-Autor de más de 45 libros de teología, comentarios bíblicos y vida cristiana.
-Actualmente está produciendo el Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, obra en veinte volúmenes, (ver apartado Literatura).
-Colaborador en programas de Radio y Televisión, tanto en España como en Hispanoamérica.
-En el Ministerio Exterior es conferenciante en distintos países de Europa, Hispanoamérica, Estados Unidos y Australia.
-Profesor en el Instituto Bíblico “Escrituras” (AA.HH.), profesor en la Escuela Evangélica de Teología (Fieide), profesor en la Facultad Internacional de Teología (IBSTE) de Barcelona.

https://unidavigo.es/

El dolor, la oración y la soberanía de Dios… todos inescrutables 

El dolor, la oración y la soberanía de Dios… todos inescrutables

Pastor Miguel Núñez

 

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante. Tiene una maestría en teología del Southern Baptist School for Theological Studies y un doctorado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary. El pastor Núñez,forma parte del cuerpo docente del Instituto Bíblico de Integridad & Sabiduría y de la facultad docente del Southern Baptist Theological Seminary. Además es autor de varios libros y contribuidor en varias otras obras.

¿Dónde está el infierno? ¿Cuál es la ubicación del infierno?

¿Dónde está el infierno? ¿Cuál es la ubicación del infierno?

Diversas teorías sobre la ubicación del infierno se han presentado. Una visión tradicional es que el infierno está en el centro de la tierra. Otros proponen que el infierno está situado en el espacio exterior en un agujero negro. En el Antiguo Testamento, la palabra traducida «infierno» es Seól; en el Nuevo Testamento, es Hades (que significa «invisible») y Gehena («el valle de Hinom»). Seól también se traduce como «pozo» y «sepulcro». Tanto Seól y Hades se refieren a una residencia temporal de los muertos antes del juicio (Salmo 9:17; Apocalipsis 1:18). Gehena se refiere a un estado eterno de castigo para los muertos impíos (Marcos 9:43).

La idea de que el infierno está debajo de nosotros, tal vez en el centro de la tierra, viene de pasajes tales como Lucas 10:15: «Y tú, Capernaum, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida.» También, en 1 Samuel 28:13-15, el médium de Endor ve el espíritu de Samuel «subiendo de la tierra». Debemos señalar, sin embargo, que ninguno de estos pasajes se refiere a la ubicación geográfica del infierno. Capernaum siendo abatida «hacia abajo» es probablemente una referencia a ser condenado en vez de una dirección física. Y la visión del médium de Samuel era sólo eso: una visión.

En la versión King James, Efesios 4:9 dice que antes de que Jesús ascendió al cielo, «también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra.» Algunos cristianos toman «las partes más bajas de la tierra» como una referencia al infierno, donde dicen que Jesús pasó el tiempo entre Su muerte y resurrección. Sin embargo, la Nueva Versión Internacional da una mejor traducción: «también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra». Simplemente este versículo dice que Jesús vino a la tierra. Es una referencia a Su encarnación, no a Su ubicación después de la muerte.

La noción de que el infierno está en algún lugar en el espacio exterior, posiblemente en un agujero negro, se basa en el conocimiento de que los agujeros negros son lugares de gran calor y presión de los cuales nada, ni siquiera la luz, puede escapar. Otra especulación es que la tierra será el «lago de fuego», mencionado en Apocalipsis 20:10-15. Cuando la tierra es destruida por fuego (2 Pedro 3:10; Apocalipsis 21:1), según esta teoría, Dios usará esa esfera ardiente como el lugar de tormento eterno para los impíos. Nuevamente, esto es mera especulación.

Para resumir, las Escrituras no nos dicen la localización geológica (o cosmológica) del infierno. El infierno es un lugar literal de verdadero tormento, pero no sabemos dónde está ubicado. El infierno puede tener una localización física en este universo, o puede estar en una «dimensión» totalmente diferente. En cualquier caso, la ubicación del infierno es mucho menos importante que la necesidad de evitar ir allí.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¿Es el humanismo la respuesta?

¿Es el humanismo la respuesta?

Samuel Pérez Millos

Es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981.
-Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.
-Master en Cristología y Espiritualidad Trinitaria.
-Autor de más de 45 libros de teología, comentarios bíblicos y vida cristiana.
-Actualmente está produciendo el Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, obra en veinte volúmenes, (ver apartado Literatura).
-Colaborador en programas de Radio y Televisión, tanto en España como en Hispanoamérica.
-En el Ministerio Exterior es conferenciante en distintos países de Europa, Hispanoamérica, Estados Unidos y Australia.
-Profesor en el Instituto Bíblico “Escrituras” (AA.HH.), profesor en la Escuela Evangélica de Teología (Fieide), profesor en la Facultad Internacional de Teología (IBSTE) de Barcelona.

https://unidavigo.es/

¿Dios se equivoca?

¿Dios se equivoca?

Dios no comete errores. Su perfección y grandeza no permite errores: «Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable” (Salmo 145:3). En el idioma original, la palabra traducida «inescrutable» incorpora la idea de «no es posible de averiguar o enumerar». En otras palabras, la grandeza de Dios es infinita. Esta declaración no puede referirse a una persona falible, porque incluso con un solo error, su grandeza sería cuantificable y finita.

La capacidad de Dios para hacer todas las cosas y comprender todos los asuntos, no le da opción para cometer errores: «Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; Y su entendimiento es infinito» (Salmo 147:5). Nuevamente, la Escritura muestra que Dios es infalible. Un conocimiento limitado conduce a errores, pero Dios tiene un conocimiento ilimitado y por tal razón no comete errores.

Dios no ha cometido ningún error en la creación del mundo. La sabiduría infinita, el poder infinito y la bondad infinita de Dios fueron la combinación correcta para producir un mundo perfecto. Al final de los seis días de la creación, Dios evaluó todo lo que Él había hecho, y dijo «es bueno en gran manera» (Génesis 1:31). No hubo excepción, cualificación o desilusión. Sólo la declaración «bueno en gran manera».

“Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19). A diferencia del hombre, Dios no comete errores y no tiene ideas de último momento que lo lleven a cambiar de parecer. Dios no hace decretos que después deba anular porque no consideró todas las consecuencias o porque no tenía el poder para cumplir. Además, Dios no es como el hombre cuyo pecado requiere un juicio. «Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él» (1 Juan 1:5b). «Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras» (Salmo 145:17).

Algunos afirman que la Escritura muestra a Dios teniendo dudas acerca de su creación: «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho» (Génesis 6:5-7).

Es bueno entender la palabra arrepentimiento en este pasaje. Cuando se usa en referencia a Dios, el arrepentimiento incluye el pensamiento de dolor compasivo y una medida para aplicar. Dios no estaba mostrando debilidad, admitiendo un error o lamentando una equivocación. Más bien, Él estaba expresando su necesidad de tomar medidas concretas y drásticas para contrarrestar la maldad de la humanidad: » todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal» (Génesis 6:5). El hecho de que Dios no consideró su creación un error, queda demostrado con la existencia continua del mundo. Aún estamos aquí, aunque somos pecadores. Alabado sea el Señor por su gracia: «mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia» (Romanos 5:20b), y «Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová» (Génesis 6:8).

Dios nunca ha cometido un error. Él ha tenido un propósito en todo, y los resultados no son una sorpresa para Él, porque declara el fin desde el principio: «Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero» (Isaías 46:9-10).

Alguien puede pensar que Dios ha cometido un error en su vida personal. Ciertas experiencias y condiciones fuera de nuestro control, hacen que nos preguntemos si Dios quizá haya calculado mal. Sin embargo, «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8:28). Esto requiere de fe para aceptarlo, pero «porque por fe andamos, no por vista» (2 Corintios 5:7). En todo debemos entender que las cosas de esta vida no son indispensables y se están gastando para nuestra recompensa eterna según la sabiduría de Aquel «que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría» (Judas 1:24). Podemos alegrarnos de que Dios Nuestro Señor no comete errores en nuestras vidas, sino que tiene un propósito bueno y amoroso por todo lo que permite.

No hay culpa en nuestro Dios, ni errores que Él haya cometido, ni falla alguna en su Hijo. Jesús no cometió pecado en pensamiento, palabra o hecho (Hebreos 4:15). Satanás estaba desesperado por revelar incluso una falta en Jesús, pero el diablo fracasó completamente en sus intentos (Mateo 4:1-11). Jesús sigue siendo el Cordero sin mancha y sin defecto (1 Pedro 1:19). Al final de la vida de Jesús, su juez terrenal, Poncio Pilato, declaró: «Ningún delito hallo en este hombre» (Lucas 23:4).

Vivimos con nuestros errores, grandes y pequeños, insignificantes y desastrosos, y nos acostumbramos a cometerlos. Pero servimos a un Dios infalible y libre de errores, cuya grandeza no puede ser comprendida. «Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados» (Salmo 40:5). Es bueno saber que Dios está en control y que Aquel que no se equivoca, puede compensar nuestros errores.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¿Cuál es el peligro o la consecuencia del pecado sin confesar?

¿Cuál es el peligro o la consecuencia del pecado sin confesar?

1 Juan 1:9 dice, «Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad». Este versículo está escrito para los cristianos y depende de la palabra si. Dios ofrece perdón absoluto para cada pecado que sus hijos cometen, siempre y cuando se lo confesemos. La palabra confesar implica estar de acuerdo con Dios sobre lo mal de nuestro pecado. El arrepentimiento o el apartarnos de él, es parte de esa confesión. Para aquellos que no han sido perdonados por la sangre de Jesús, todo pecado es pecado no confesado y no ha sido perdonado. El castigo eterno está esperando a aquellos que se niegan a arrepentirse de su pecado y a aceptar el sacrificio de Jesús (2 Tesalonicenses 1:8-9; Juan 3:15-18). Pero ¿qué pasa con un cristiano con un pecado que no ha sido confesado?

De acuerdo a las escrituras, todos nuestros pecados se fueron cancelados cuando aceptamos el sacrificio de Jesús a favor nuestro. 2 Corintios 5:21 dice, Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios». Cuando hacemos ese intercambio divino en la cruz, Dios escoge vernos como justos. No es nuestra justicia sino la justicia de Cristo que Dios ve (Tito 3:5). Él intercambia las cuentas con nosotros: cambia nuestro récord manchado por su récord perfecto. Desde ese momento, tenemos la plena aprobación y aceptación de Dios.

Pero ¿qué sucede cuando pecamos después de haber recibido ese récord perfecto? Imagínese de pie junto a una ventana del sur en un frío día de invierno. El aire es helado, pero el sol brilla a través de la ventana. Usted se empieza a calentar y disfruta de su resplandor. Luego, cierra la cortina. Al instante, el calor se detiene. ¿Es porque el sol ha dejado de brillar? No, es porque algo se ha interpuesto entre usted y el sol. En el momento en que abra la cortina, el sol puede calentarlo de nuevo. Pero todo depende de usted. La barrera está en el interior de la casa, y no afuera.

El pecado sin confesar funciona como la cortina. Dios se deleita en sus hijos (Salmo 37:23; Romanos 8:38-39). Él desea bendecirnos, tener comunión con nosotros, y derramar su bondad sobre nosotros (Salmo 84:11; 115:13; 1 Samuel 2:30). Él quiere que nosotros disfrutemos de la calidez de su sonrisa. Pero cuando elegimos pecar, levantamos una barrera entre nosotros y nuestro padre santo. Cerramos la cortina de comunión con él y empezamos a sentir el frío de la soledad espiritual. Muchas veces, airadamente acusamos a Dios de abandonarnos, cuando la realidad es que nosotros lo hemos dejado. Cuando obstinadamente nos negamos a arrepentirnos, vamos a ser disciplinados por nuestro padre amoroso (Hebreos 12:7-11). La disciplina del señor puede ser grave, llegando incluso a la muerte cuando un corazón se ha endurecido hasta el punto de no regresar (1 Corintios 11:30; 1 Juan 5:16). Dios anhela restaurar nuestra comunión, incluso más que nosotros (Isaías 65:2; 66:13; Mateo 23:37; Joel 2:12-13). Él nos busca, nos disciplina, y nos ama aún en nuestro pecado (Romanos 5:8). Pero él deja intacto nuestro libre albedrío. Debemos abrir la cortina por medio de la confesión y el arrepentimiento.

Si como hijos de Dios optamos por permanecer en nuestro pecado, entonces elegimos las consecuencias que van con esa elección. Todo resultará en una relación rota y en falta de crecimiento. Sin embargo, aquellos que persisten en el pecado, necesitan reexaminar su verdadera relación con Dios (2 Corintios 13:5). La escritura es clara en cuanto a que aquellos que conocen a Dios no siguen un estilo de vida sin arrepentirse del pecado (1 Juan 2:3-6; 3:7-10). El deseo de santidad es un distintivo de quienes conocen a Dios. Conocer a Dios es amarlo (Mateo 22:37-38). Amarle es desear complacerle (Juan 14:15). El pecado sin confesar se interpone en el camino de complacerle, por lo tanto, un verdadero hijo de Dios quiere confesarlo, cambiarlo, y restaurar la comunión con Dios.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

EL AFÁN DE LA OPOSICIÓN

EL AFÁN DE LA OPOSICIÓN

Charles R. Swindoll

10 de octubre, 2018

Proverbios 24

¿En qué pensó cuando vio la palabra «oposición» en el título del capítulo? ¿Pensó en alguna resistencia interna externa a sus esfuerzos o a su propia resistencia interna a la dirección de Dios? ¿Cuál de las dos resistencias cree que sería mayor «afán»?

Cuando hablo de oposición, no me refiero a la resistencia externa de los demás sino más bien a la resistencia interna, a nuestra propia oposición a las cosas de Dios. Ciertamente, nos enfrentamos con fuerzas externas, con personas y circunstancias que frustran nuestros esfuerzos, pero eso, probablemente, no nos destruirá. Pienso más bien en la forma en que nosotros nos resistimos de manera personal a la dirección de Dios, a su disciplina, a su voluntad y a su sabiduría. Hay personas que están acostumbradas a esa oposición interna y, por lo general, no aprenden las lecciones que el Espíritu de verdad quiere señales. Aunque otros aprovechan el mensaje de Dios y siguen sus principios, muchos se resisten a su guía.

Todos nosotros, en algún momento, somos culpables de esa oposición interna. Por ello, debemos hacernos dos preguntas importantes:

¿Con qué frecuencia resistimos la obra de Dios dentro de nosotros?

¿Esa resistencia amenaza con volverse un hábito?

Estas son preguntas vitales y su respuesta determinará su futuro inmediato así como la eternidad después de la muerte. Lo que quiero decir es que Dios redime y transforma a las personas. Y aunque la Biblia afirma que Él cumplirá lo que está determinado a hacer, también apela a la voluntad de cada individuo, invitándonos a escuchar la voz de la sabiduría, a arrepentirnos de nuestra rebelión y a buscar la dirección de Dios, sometiéndonos a su guía.

Reflexión

¿Ha tomado la decisión de seguir la guía de Dios en cada detalle de su vida? Nadie hace esto de manera perfecta, pero en términos de la orientación que sigue su vida, ¿prefiere hacer las cosas a la manera de Dios de acuerdo con su voluntad, sus métodos y su tiempo? Si no es así, ¿Por qué se opone a ello? ¿Qué es lo que más teme? Le invito a que no se resista más; es un buen momento para comprometerse a seguir la dirección de Dios.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¿Qué es el arrepentimiento y es éste necesario para la salvación?

¿Qué es el arrepentimiento y es éste necesario para la salvación?

Muchos entienden el término “arrepentimiento” como “volverse del pecado”. Esta no es la definición bíblica del arrepentimiento. En la Biblia, la palabra “arrepentirse” significa “cambiar tu mente.” La Biblia también nos dice que el verdadero arrepentimiento tendrá como resultado un cambio de conducta (Lucas 3:8-14; Hechos 3:19). Hechos 26:20 declara, “sino que anuncié……, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” La total definición bíblica del arrepentimiento, es cambiar de mentalidad, mismo que resulta en un cambio de acciones y actitudes.

¿Cuál es entonces la conexión entre el arrepentimiento y la salvación? El Libro de Los Hechos parece enfocarse especialmente en el arrepentimiento con respecto a la salvación. (Hechos 2:38; 3:19; 11:18; 17:30; 20:21; 26:20). El arrepentimiento, relacionado con la salvación, es cambiar tu parecer respecto a Jesucristo. En el sermón de Pedro en el día de Pentecostés (Hechos capítulo 2), él concluye con un llamado a la gente a arrepentirse (Hechos 2:38). ¿Arrepentirse de qué? Pedro está llamando a la gente que rechazaba a Jesús (Hechos 2:36), para que cambiaran su idea acerca de Él, que reconocieran que Él es verdaderamente “Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Pedro está exhortando a la gente a cambiar su mentalidad del rechazo a Cristo como el Mesías, a la fe en Él como Mesías y Salvador.

El arrepentimiento y la fe pueden ser entendidos como “dos lados de la misma moneda.” Es imposible poner tu fe en Jesucristo como el Salvador, sin primeramente cambiar tu mentalidad acerca de quién es Él, y lo que Él ha hecho. Ya sea el arrepentirse de un rechazo obstinado, o arrepentirse de ignorancia y desinterés – es un cambio de mentalidad. El arrepentimiento bíblico, en relación con la salvación, es cambiar tu mentalidad del rechazo a Cristo a la fe en Cristo.

Es crucialmente importante que entendamos que el arrepentimiento no es una obra que hagamos para ganar la salvación. Nadie puede arrepentirse y venir a Dios, a menos que Dios atraiga a esa persona hacia Él (Juan 6:44). Hechos 5:31 y 11:17 indican que el arrepentimiento es algo que da Dios – sólo es posible por Su gracia. Nadie puede arrepentirse a menos que Dios le conceda el arrepentimiento. Toda la salvación, incluyendo el arrepentimiento y la fe, es el resultado de Dios acercándonos, abriendo nuestros ojos, y cambiando nuestros corazones. La paciencia de Dios nos conduce al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), como lo hace Su bondad (Romanos 2:4).

Mientras que el arrepentimiento no es una obra que gana la salvación, el arrepentimiento para salvación da como resultado las obras. Es imposible verdadera y totalmente cambiar tu mentalidad sin que esto cause un cambio en tus actos. En la Biblia, el arrepentimiento resulta en un cambio de conducta. Esto es por lo que Juan el Bautista exhortaba a la gente con estas palabras, “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.” (Mateo 3:8). Una persona que verdaderamente se ha arrepentido de rechazar a Cristo y a la fe en Cristo, lo hará evidente por un cambio en su vida (2 Corintios 5:17; Gálatas 5:19-23; Santiago 2:14-26). El arrepentimiento, propiamente definido, es necesario para la salvación. El arrepentimiento bíblico es cambiar tu parecer acerca de Jesucristo y volverte a Dios en fe para salvación (Hechos 3:19). Volverse del pecado no es la definición del arrepentimiento, pero es uno de los resultados de la fe genuina basada en el arrepentimiento respecto al Señor Jesucristo.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¿Cómo recibo el perdón de Dios?

¿Cómo recibo el perdón de Dios?

Hechos 13:38 declara, “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.”

¿Qué es el perdón y por qué lo necesitamos?
La palabra “perdonar” significa hacer borrón y cuenta nueva, perdonar, cancelar una deuda. Cuando somos injustos con alguien, buscamos su perdón a fin de restituir la relación. El perdón no es otorgado debido a que la persona merezca ser perdonada. Nadie merece ser perdonado. El perdón es un acto de amor, misericordia y gracia. El perdón es una decisión de no guardar rencor a otra persona, pese a lo que le haya hecho.

La Biblia nos dice que todos necesitamos el perdón de Dios. Todos hemos cometido pecado. Eclesiastés 7:20 declara, “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” 1 Juan 1:8 dice, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” Todo pecado es a la larga un acto de rebelión en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos desesperadamente el perdón de Dios. Si nuestros pecados no son perdonados, pasaremos la eternidad sufriendo las consecuencias de nuestros pecados (Mateo 25:46; Juan 3:36).

Perdón – ¿Cómo lo obtengo?
Afortunadamente, Dios es tierno y compasivo. ¡Está ansioso de perdonar nuestros pecados! 2 Pedro 3:9 nos dice que Dios es, “…paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” Dios desea perdonarnos, de manera que ha hecho provisión para nuestro perdón.

El único castigo justo por nuestros pecados es la muerte. La primera parte de Romanos 6:23 declara, “Porque la paga del pecado es muerte…” La muerte eterna es lo que hemos ganado por nuestros pecados. Dios, en Su plan perfecto, se hizo hombre, en la persona de Jesucristo (Juan 1:1, 14). Jesús murió en la cruz, llevando la penalidad que merecíamos – la muerte. 2 Corintios 5:21 nos enseña, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” ¡Jesús murió en la cruz, llevando el castigo que merecíamos! Siendo Dios, la muerte de Jesús proveyó el perdón por los pecados del mundo entero. 1 Juan 2:2 proclama, “El es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Jesús resucitó, proclamando Su victoria sobre el pecado y la muerte (1 Corintios 15:1-28). Gloria a Dios, que a través de la muerte y resurrección de Jesucristo, la segunda parte de Romanos 6:23 es verdad, “…mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

¿Quiere usted tener sus pecados perdonados? ¿Tiene un persistente sentido de culpa que no parece desaparecer? El perdón de sus pecados está disponible si usted pone su fe en Jesucristo como su Salvador. Efesios 1:7 dice, “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” Jesús pagó la deuda por nosotros para que pudiéramos ser perdonados. Todo lo que usted tiene que hacer es pedirle a Dios que le perdone a través de Jesús. Si usted cree que Jesús murió para pagar por su perdón entonces ¡El lo perdonará! Juan 3:16-17 contienen este maravilloso mensaje, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”

Perdón – ¿Es en realidad así de fácil?
¡Sí, es así de fácil! Usted no puede ganar el perdón de Dios. No puede pagar a Dios por su perdón. Usted sólo puede recibirlo por la fe, por medio de la gracia y misericordia de Dios. Si usted desea aceptar a Jesucristo como su Salvador y recibir el perdón de Dios, aquí está una oración que usted puede hacer. Hacer esta oración o cualquier otra, no va a salvarlo. Es solamente el confiar en Jesucristo lo que le puede librar del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle su perdón. “Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en Él yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para la salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón! En nombre de Jesús, ¡Amén!”

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí?

Si es así, por favor dele clip:  https://www.gotquestions.org/Espanol/y-ahora-que.html

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/