1- ¿Qué es una secta?

¿Iglesia o secta?

por Jaime Mirón

1- ¿Qué es una secta?

Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad…

(Hechos 20:29–31)

a1Hace poco leí en los titulares de uno de los diarios de mayor circulación en Buenos Aires: «Invasión de las sectas». Al leer el artículo me di cuenta de que para el autor en «las sectas» estábamos incluidos nosotros, los cristianos evangélicos. En el primer siglo de nuestra era los judíos consideraban a Cristo y a sus seguidores como una secta. El tema de las sectas es tan candente que durante una cruzada en Brasil, el evangelista Luis Palau se vio obligado a explicar por televisión la diferencia entre una secta y una verdadera iglesia. No es fácil definir la palabra «secta». Una prominente revista secular, después del suicidio de 39 miembros de una secta explicó: «La línea divisoria entre religión y secta, entre fe y fanatismo, a menudo es difícil de trazar».1 El diccionario Espasa Calpe define secta como «conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideología», pero al agregar los sinónimos incluye «herejía».

En este libro consideramos que una secta es un grupo (generalmente sincero) que ha dejado la verdad enseñada en la Biblia y ha ido tras una doctrina extraña y/o un líder con mucho carisma. La secta se compone de elementos doctrinales y sociológicos. Para lograr sus propósitos termina manipulando y controlando a los feligreses.

Al exponer las marcas distintivas de las sectas, veremos que hay iglesias que no son sectas propiamente dichas pero exhiben una o más de las características; todavía no son sectas pero están en peligro de abusar de sus miembros y de convertirse en sectas.

Antes de entrar en el tema específico, es importante para el lector comprender lo siguiente:

1) La iglesia nunca estará libre de falsos profetas. «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor…» (2 Pedro 2:1). No nos sorprendamos de que las sectas estén creciendo, pero al mismo tiempo estemos alertas. En la Biblia también hallamos exhortaciones como: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces» (Mateo 7:15); «Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo» (Filipenses 3:2);2 «…algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrina de demonios» (1 Timoteo 4:1); «Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz» (2 Corintios 11:14).

2) Según el apóstol Juan, la proliferación de las sectas falsas es una señal de que la última hora está cercana. «Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo» (1 Juan 2:18).

3) Al referirse a las sectas, la prensa (y hasta algunos gobiernos) en Latinoamérica tiene en mente a todos los grupos que no pertenecen a la religión tradicional. Prueba de ello es que en muchos diarios aparece una lamentable traducción al español del nombre de la secta «Heaven’s Gate» como «Puerta al Cielo». Numerosas iglesias evangélicas se llaman «Puerta del cielo» o «Puerta al cielo». Los enemigos del evangelio lo han aprovechado para probar que el movimiento evangélico es una secta. El resultado es que al criticar a las sectas falsas por sus necedades y conductas extremas (un ejemplo es la malversación de fondos), incluyen a todos los cristianos evangélicos. Por eso es crucial que la iglesia misma sepa cómo distinguir entre una secta y una verdadera iglesia bíblica.

4) Este libro sólo incluye sectas que son derivaciones del verdadero cristianismo, y no hace referencia a otras religiones (por ejemplo el budismo, el hinduismo, etc.).

1 Una semisecta es un grupo que exhibe ciertas características de una secta, pero no es una secta propiamente dicha.

1 Erica Goode, “The Eternal Quest for a New Age”, US News and World Report (7 abr. 97): 32.

2 Los judíos llamaban perros a los no judíos. Aquí Pablo, usando sarcasmo, aplica el término a los mismos judíos que querían imponer a los cristianos la circuncisión y otros ritos externos.

Mirón, J. (1997). ¿Iglesia o secta? (pp. 11–13). Miami, Florida, EE. UU. de A.: Editorial Unilit.

LA MUERTE COMO UN AGUIJÓN

LA MUERTE COMO UN AGUIJÓN

a1Saludos cordiales amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Hablando de los momentos difíciles que todos enfrentamos en la vida, nos estamos refiriendo al valle de la muerte. En esta oportunidad, hablaremos de la muerte como un aguijón. Que Dios utilice su palabra para nuestra edificación espiritual.

La Biblia nos habla de la muerte en forma de metáforas con la finalidad de que podamos entender su real significado. Ya hemos visto que la muerte es vista en la Biblia como un lazo. A no ser que el Señor venga por su iglesia muy pronto, es muy posible que usted y yo seamos atrapados en el lazo de la muerte. Si somos del Señor, por haber recibido a Cristo como Salvador, no debemos temer ser tomados por sorpresa en el lazo de la muerte. La palabra de Dios nos habla de que el temor de Jehová es manantial de vida. También hemos visto que la muerte es vista en la Biblia como una ligadura. Una ligadura que oprime y produce aflicción y dolor. Muchos de nosotros hemos vivido esta realidad cuando ha muerto un ser querido. Es indescriptible el dolor que se siente, aunque es necesario señalar que también está a la mano el consuelo de saber que la persona amada está disfrutando de rica bendición en el cielo. Esto último, por supuesto, en el caso de los que hemos confiado en Cristo como nuestro Salvador únicamente. Lo último que vimos fue que la muerte es considerada en la Biblia como una sombra. La sombra, aunque existe, es como si no existiera. Así es la muerte para el creyente. La muerte en el caso de los creyentes ha perdido ese sabor a derrota, a que todo ha terminado, como normalmente se presenta. La Biblia nos promete que aunque andemos en valle de sombra de muerte, no debemos temer mal alguno, porque Jehová está con nosotros. A decir verdad, es Jehová con todo su poder a disposición, quien hace que la muerte sea nada más que una sombra para los creyentes. En esta oportunidad vamos a tratar sobre otra metáfora de la muerte. La muerte es vista en la Biblia como un aguijón. En 1 Corintios capítulo 15, el apóstol Pablo recuerda a los creyentes de Corinto que algún día, sus cuerpos mortales se transformarán en cuerpo inmortales, cuerpos incorruptibles, cuerpos incontaminados, cuerpos inmarcesibles, cuerpos glorificados. Esto sucederá cuando seamos levantados de los muertos y seamos revestidos de cuerpos glorificados, a semejanza del cuerpo glorificado de Cristo. Estos serán cuerpos diseñados para la eternidad, cuerpos que no envejecen, cuerpos que no enferman, cuerpos que no sufren dolor, cuerpos que nunca se cansan, cuerpos que no tienen ningún vínculo con el pecado. Al meditar en esto, el apóstol Pablo prorrumpe en una doxología que brota de lo más profundo de su ser. 1 Corintios 15:54, al final, dice: Sorbida es la muerte en victoria. Luego mira a la muerte como un enemigo derrotado y pronuncia las palabras que tenemos en 1 Corintios 15:55-57. La Biblia dice: ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

1Co 15:56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

1Co 15:57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

1Co 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Sí. La muerte es como un aguijón. El aguijón es la púa que tienen en el extremo del abdomen el escorpión y también otros insectos, como las abejas y las avispas, y con lo cual pican. Yo nunca he sido picado por el aguijón de un escorpión, pero recuerdo muy bien, cuando siendo niño, una abeja hundió su aguijón en mi pie cuando estaba caminando descalzo sobre el pasto fresco. Qué dolor. Mi pie se hinchó tanto, pero tanto, que no podía usar zapatos por un par de días. Lo peor fue que era en época de vacaciones de la escuela y justo esos días estaba por acompañar a mi papá en uno de sus viajes. Por culpa de ese aguijón hincado en mi pie me tuve que quedar en casa casi inmóvil. Me imagino que será mucho más dolorosa la picadura de un escorpión. He oído que algunas especies de escorpión inyectan un veneno tan poderoso al picar, que aunque no producen la muerte en las víctimas, el dolor es tan intenso que las víctimas quisieran morirse. Pero mucho más grave y severo es el aguijón de la muerte amable oyente. Este aguijón de la muerte, puede arrojar a una persona incrédula a su eterna condenación. Pero cuan diferente es el caso de los que somos creyentes. En este caso, el aguijón de la muerte se clava, causa dolor, angustia y sufrimiento, pero nada más. Los creyentes estamos inmunizados contra el veneno del aguijón de la muerte. Esta inmunización la logramos cuando confiamos en Cristo como nuestro Salvador personal, porque fue él, quien con su muerte y resurrección ganó para nosotros la victoria sobre la muerte. Por eso dijo Pablo: Sorbida es la muerte en victoria. Jesús conquistó a la muerte. Jesús privó a la muerte de su aguijón y Jesús hace posible que nosotros también podamos conquistar la muerte. ¿Significará esto que la muerte ya no causará ningún dolor a nosotros que somos creyentes? De ninguna manera. La muerte no es natural al ser humano en general y por tanto, la muerte seguirá siendo un lazo, una ligadura, una sombra, tal como lo hemos descrito anteriormente, pero aún así, la muerte para los creyentes ya no es lo que solía ser. La muerte ya no es el fin de todo. La muerte ha sido derrotada por la nueva vida que tenemos en Cristo. Es justamente esta nueva vida que tenemos en Cristo, lo que nos capacita para soportar bien sea nuestra propia muerte o bien sea la muerte de algún ser querido. Todos nosotros hemos probado el aguijón de la muerte. Todos nosotros hemos experimentado el dolor y la angustia de la pérdida. En el proceso de salir del valle de la muerte, en el proceso de recuperarnos la pérdida causada por la muerte, tenemos la tendencia a describir a la muerte con frases llamativas para minimizar su lacerante tragedia. Pero nunca debemos dejar de lado las metáforas que la Biblia utiliza para describir a la muerte. Dios dice en su palabra que la muerte es un lazo, es una ligadura, es una sombra y es un aguijón. Sin embargo de esto, para los que somos creyentes, la muerte ha sido sorbida en victoria. Dios ha derrotado a este poderoso enemigo por medio de la muerte y resurrección de su Hijo amado, el Señor Jesucristo. Si ha recibido a Cristo como Salvador, puede mirar a la muerte de frente y reconocer que su aguijón no tiene ya el poder para causar destrucción. Usted puede salir victorioso del valle de la muerte, pero no será sin que antes haya confiado totalmente en Dios quien le ama tanto que dio a su Hijo unigénito para que muera en lugar de usted. Si está experimentando el dolor por la muerte de uno de los suyos que confió en Cristo, recuerde la letra del himno que se cantó en la ceremonia fúnebre de Carlos Spurgeon. La letra del himno fue escrita por Sarah Doudney bajo el título: Las buenas noches del cristiano. Una parte de la letra dice así: Duerme, amado, duerme y toma tu descanso. Inclina tu cabeza sobre el pecho de tu Salvador. Te amamos mucho, pero el Señor Jesús te amó más. Buenas noches, buenas noches. Pensar así no resulta de la nada, amable oyente. Resulta de una dependencia total hacia aquel que derrotó a la muerte, por medio de su muerte y resurrección. Si usted se siente indefenso ante la muerte bien sea la suya propia o la de alguien que quiere y aprecia mucho, es probable que no conozca personalmente al único que puede darnos victoria sobre la muerte, al Señor Jesús. Si ese fuera el caso, no siga más a merced del temor a la muerte. Hoy mismo reconozca que es pecador, porque la Biblia dice que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Luego reconozca que está en peligro de recibir castigo eterno a causa de su pecado. La Biblia dice que la paga del pecado es muerte. Después reconozca que Dios ama al pecador. Dios le ama, amable oyente y por ese amor, Dios envió a su Hijo unigénito a este mundo para que muera en la cruz por usted, tomando sobre sí el castigo que usted merece. Y no olvide que el Señor Jesús venció la muerte, porque la Biblia dice que resucitó al tercer día. Habiendo reconocido todo esto, dé un paso de fe recibiendo a Cristo como su Salvador. La Biblia dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Cuando tome la decisión de recibir a Cristo como su Salvador, se terminará el temor a la muerte. La muerte ya no será el aguijón que pone fin a todo y usted también podrá decir como muchos ya lo decimos: ¿Dónde está, oh muerte tu aguijón? Que Dios le bendiga.

LO QUE TU MUNDO NECESITA.

LO QUE TU MUNDO NECESITA.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-08
a1«No puedo creer lo que hacen nuestros funcionarios del gobierno. ¡Si estuviera en su lugar, yo haría…!» «Nuestras escuelas andan mal. ¡Alguien debería hacer algo!…» Es fácil analizar, escudriñar, y hablar acerca de los problemas del mundo. Abundan los criticones, los quejumbrosos, los que se han nombrado a sí mismos juez y abogado. Sin embargo, lo que en realidad necesitamos son personas que no sólo discutan una situación, ¡sino que hagan algo al respecto! Se necesitan hombres maduros que, en vez de quejarse y revolcarse en la autocompasión y en el sufrimiento, actúen. Personas que organicen, administren, supervisen y alienten, que se enfrenten a la oposición, confronten la injusticia, y se mantengan así hasta cumplir las metas propuestas. ¡Un hombre de acción! Al estilo de Jesús, de Pablo, de Gedeón, de Moisés. Quizás tú pienses que no encajas en ese tipo de listas. Te sientes muy cómodo en la banca de los suplentes o en el sillón de tu sala viendo como otros transpiran la camiseta. Suspiras profundamente recluido en el anonimato y simplemente dices: “Esto no es para mí”. Permíteme decirte que la lista que te presenté recién no fue una lista de súper hombres o súper dotados, fueron hombres comunes que no se quedaron de brazos cruzados esperando que alguien haga lo que ellos, guiados por su Dios, eran capaces de hacer.

Mira, Dios no busca a aquellos que se sienten capaces para la tarea sino aquellos que, en actitud sincera, le dicen a Dios como Pablo: Soy inútil sin su fortaleza, todo lo que hago lo hago por la gracia de Dios en mí, o como Gedeón que tuvo que poner a prueba a Dios varias veces hasta estar seguro que era Dios el que le hablaba y no hacer el ridículo frente al pueblo, o Moisés: “Te equivocaste, Señor, envía al que debes enviar”. ¡Esas son las personas que Dios está buscando! Es de entender que justamente esas personas sinceras son las que se resistirán inicialmente al encargo, pero luego de que Dios perfeccione Su obra en sus vidas serán los factores de cambio que el mundo necesita.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando Dios te encargue un asunto acéptalo, Él no se equivoca.

«YO… ME CASO CON CUALQUIERA»

8 mar 2016

«YO… ME CASO CON CUALQUIERA»

por Carlos Rey

(Día Internacional de los Derechos de la Mujer)

¡Caramba!, quiero casarme,
aunque mi mamá lo sienta;
porque paso de los treinta
y yo no quiero quedarme.
Yo estoy ya por colocarme;
pero de cualquier manera,
sin andar con más espera
ni más vuelta al pensamiento,
yo estoy ya por casamiento
y me caso con cualquiera.

Cansada estoy de esperar
y me moriré de vieja
esperando esta pareja
con quien me quieren casar,
que del cielo ha de bajar:
blanco, noble y millonario,
de un talento extraordinario,
buen mozo, muy elegante,
que toque el piano y que cante
más bonito que un canario.

Mi mamá culpa ha tenido
que llegara yo a esta edad
sin esa felicidad
de tener un buen marido;
porque a ella le ha cogido
con que debo ser casada
con ministro o embajada
de Alemania o [de] Inglaterra
cuando aquí en nuestra tierra
no valemos casi nada.
. . . . . . . . . .
No quiere que tenga amores,
ni quiere que al parque vaya,
porque no falta canalla
entre los visitadores,
ni por los alrededores
de casa pisa varón;
porque dizque todos son
unas aves de rapiña
que se llevan a las niñas
como a paloma un gorrión.
. . . . . . . . . .
Envidia me causa ver
miles mujeres casadas,
que están muy bien colocadas
por no ponerse a escoger,
pues el mucho pretender
y ese orgullo mal fundado
no da ningún resultado;
pero ni luce ni cabe
donde todo el mundo sabe
del pie [del] que uno ha cojeado.
. . . . . . . . . .
Así es que quiero casarme
con el hombre que me cuadre,
y no con el que mi madre
por esposo quiera darme;
pues yo no quiero quedarme
como otras que están penando,
que por estar esperando
casarse con un sultán,
vistiendo santos están
y en las iglesias cantando.1

a1Por algo será que estas simpáticas décimas escritas en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1904 las dedique el autor cibaeño Juan Antonio Alix a la juventud alrededor del mundo. Es que, como bien dice el refrán que cita el dominicano Alix en su dedicatoria, «en todas partes se cuecen habas».

Vale la pena aclarar que Alix sin duda exagera a propósito al representar a la mujer de estas décimas como quien está dispuesta a casarse con cualquiera. En realidad, lo que apasiona a la tal mujer es casarse con el hombre que quiera ella misma y no con el que quiera su mamá. De modo que no se trata de mofarse de la condición de la mujer sino de considerarla, reconociendo que Dios la creó con libre albedrío para que ella, cuando alcanzara la madurez necesaria, dirigiera su propio destino.

Pero más vale que toda mujer se valga de esa libertad no sólo para resolver su estado civil, determinando así su destino matrimonial, sino también para resolver su estado espiritual, determinando así su destino eterno. Pues la relación que podamos o no tener con un cónyuge es transitoria, mientras que la que tengamos o no tengamos con Dios es permanente, y por eso tiene consecuencias eternas. Lo paradójico del caso es que Dios, mejor que nadie, sabe «del pie del que uno ha cojeado», y sin embargo quiere tener una relación íntima con cada uno de nosotros. Y a diferencia del anhelado marido de la mujer de estas décimas de Alix, Dios sí bajó del cielo, enviando a su Hijo Jesucristo a fin de mostrarnos su amor incondicional para que, con sólo buscarlo, pudiéramos comenzar a disfrutar de una feliz relación con Él para siempre.

LA SOMBRA DE LA MUERTE

LA SOMBRA DE LA MUERTE

a1Es un gozo estar nuevamente junto a usted amable oyente, para compartir nuestro estudio bíblico de hoy. Estamos tratando el tema de los sinsabores de la vida. Los hemos llamado valles. Ya hemos hablado del valle de la duda, del valle de la depresión, del valle de la calamidad y estamos en proceso de tratar el tema del valle de la muerte. Para salir victoriosos del valle de la muerte es necesario reconocer a la muerte tal cual como la Biblia lo presenta. La muerte es en esencia consecuencia del pecado en el hombre y por tanto no es natural al hombre. Por eso, hemos visto ya que la muerte es como un lazo que atrapa por sorpresa a sus víctimas. También es como una ligadura que causa dolor y aflicción a los que son apretados en ella. En esta oportunidad hablaremos de la muerte como una sombra. La sombra de la muerte.

Una parte del hermoso y popular salmo 23 dice textualmente: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. En esta porción bíblica, se compara a la muerte con una sombra. La sombra es una metáfora de la muerte amable oyente. De esto podemos aprender algunas cosas sobre la muerte. En primer lugar la sombra se presenta pero es como si no fuera real. Permítame explicarlo. Usted ve la sombra, está allí, pero es lo mismo que si no estuviera. No ocupa lugar en el espacio. La sombra puede entrar al agua y no se ahoga, al fuego y no se quema, puede ser pisoteada y golpeada y ni se inmuta. Es como si no existiera. Bueno, la muerte es igual. La muerte está presente, pero no es real. Es como la sombra. En segundo lugar, la sombra nos sigue dondequiera que estemos en un día soleado. Igual es con la muerte, nos sigue dondequiera que estemos a la luz de la vida. Si no hubiera vida no habría muerte. En tercer lugar, la sombra es inofensiva. Esto es una lección que los niños aprenden muy rápido en alguna etapa de su crecimiento. Cuando son muy tiernos tienen miedo de la sombra. Pero cuando crecen aprenden que la sombra es inofensiva. Así es con la muerte. Está presente, pero es inofensiva. Si pretendemos salir victoriosos del valle de sombra de muerte debemos mirar a la muerte como una sombra. Así es como se ve a la muerte en la Biblia. Permítame citar algunos textos donde esto se hace evidente. Isaías 9:2 dice: El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

Esto se refiere al efecto de la presencia de Jesús en el mundo. Sin Jesucristo, el mundo estaba sumido en sombra de muerte, pero cuando Jesucristo vino, resplandeció la luz y se disipó la sombra. Jeremías 13:16 dice: Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas.

Una vez más, este texto nos habla de sombra de muerte. En los Salmos, se nos habla también de la muerte como una sombra. Salmo 44:19 dice: Para que nos quebrantases en el lugar de chacales,

Y nos cubrieses con sombra de muerte.

Job fue alguien que tuvo a la muerte en su familia y muy cerca de él mismo. Una persona con autoridad para hablar sobre la muerte. Mire lo que dice una parte de su libro. Job 3:5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte;

Repose sobre él nublado Que lo haga horrible como día caliginoso.

Está claro entonces que la Biblia nos muestra a la muerte como una sombra. Algo que está presente, pero es como si no estuviera. Algo inofensivo. Algo que no se debería temer. Así es como lo consideró David cuando escribiendo el Salmo 23 dijo aquellas magistrales palabras: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. La muerte es una sombra. No hay motivo para temer. La presencia augusta de nuestro Padre celestial desvanece el temor que produce la sombra de la muerte. Sólo así se explica que por ejemplo Susana Wesley, la madre de Juan y de Carlos, dijera antes de morir: Hijos, cuando me vaya, canten un himno de alabanza al Señor, o que Lady Glenorchy dijera: Si esto es morir, es la cosa más placentera imaginable. O que John Pawson dijera: Sé que estoy muriendo, pero mi lecho de muerte es un rosal. El cielo ya ha comenzado para mí. La muerte no es más que una sombra mi amiga, mi amigo. Es real pero es inofensiva. Pero a lo mejor, amable oyente, usted ha considerado a la muerte como el más peligroso adversario. Si ese es su concepto de la muerte, es probable que no tenga a Cristo como su Salvador. Porque si este es su caso, entonces allí si, la muerte es lo peor que le podría sobrevenir, porque la muerte en este caso significa el fin de su oportunidad para recibir a Cristo como su Salvador y usted saldrá de este mundo directo a su eterna condenación. Cuando el filósofo ateo Voltaire estaba en su lecho de muerte dirigiéndose a su médico de cabecera le dijo: Me siento abandonado de Dios y del hombre. Le daré la mitad de mi fortuna si me concede seis meses más de vida. El médico respondió: Señor, usted no va a vivir ni seis semanas. Voltaire contestó: Entonces me iré al infierno, y usted irá conmigo. Poco tiempo después expiró. Esta es la realidad para los que no conocen a Cristo como Salvador amable oyente. Pero en cambio para los que conocemos a Cristo como Salvador, la muerte es sólo como una sombra. Está pero es inofensiva. Cuando Juan Knox estaba por expirar dijo: vivan en Cristo, vivan en Cristo y la carne no tendrá por qué temer a la muerte. Martín Lutero dijo al morir: Nuestro Dios es el Dos de quien viene la salvación. Dios es el Señor por quien escapamos de la muerte. ¿Quiere usted mirar a la muerte como una sombra, así como lo presenta la Biblia, así como lo vieron Job, David, Isaías, Jeremías? Entonces necesita primero mirar al Salvador Jesucristo. Necesita mirarlo muriendo en la cruz en lugar de usted. La Biblia dice que usted es pecador y que por tanto está separado de Dios y condenado a una eterna perdición tan pronto salga de este mundo. Pero Dios le amó tanto, que dio a su Hijo unigénito para que creyendo en él tenga no sólo la salvación de su alma, sino también la paz de saber que la muerte es sólo una sombra. Esta es la esperanza que tenía D. L. Moody.

Sabiendo que pronto se iría de este mundo, Moody dijo a un amigo: Algún día, leerás en los periódicos que D. L. Moody de Northfield ha muerto. No creas una palabra de ello, porque en ese mismo momento, yo estaré más vivo que lo que estoy ahora. Habré ido lo más alto posible. Estaré fuera de esta vieja y deteriorada habitación de barro a una casa que es inmortal, a un cuerpo que no puede ser tocado por el pecado, un cuerpo que no puede ser manchado por el pecado, a un cuerpo a semejanza del cuerpo glorioso de Cristo. Yo nací en la carne en 1837, nací en el Espíritu en 1856. Lo que nació de la carne debe morir, pero lo que nació del Espíritu vivirá para siempre. Ah, amable oyente, qué seguridad que tenía este hombre. Qué confianza en cuanto a que la muerte es sólo una sombra. ¿Tiene usted esta seguridad? Si no la tiene, ¿le gustaría tenerla? Si es así, entonces es necesario que hoy mismo llegue a tener vida eterna. La vida eterna amable oyente es Cristo morando en el ser humano. Para eso, es necesario que delante de Dios se vea a usted mismo como un pecador imposibilitado de cumplir con las demandas de Dios para obtener la salvación. Es necesario también que se vea en el peligro de ser condenado en el infierno de fuego por la eternidad y finalmente es necesario que vea a Cristo Jesús recibiendo sobre sí mismo el castigo que como pecador merece. Cuando tome conciencia de esto, es imprescindible que reciba a Cristo como su Salvador personal. Para ello, solamente hable con Dios como hablara a su mejor amigo y en la dulce quietud de la conversación con él, reciba el regalo que él le ha hecho en Cristo. Sólo así, podrá considerar a la muerte como la consideraron personajes como Job, David, Isaías. Es decir, considerará a la muerte como una inofensiva sombra.

«BELLEZA Y DOCILIDAD DE LAS INDIAS YUCAYAS»

7 mar 2016

«BELLEZA Y DOCILIDAD DE LAS INDIAS YUCAYAS»

por Carlos Rey

(Víspera del Día Internacional de los Derechos de la Mujer)

a1A comienzos del siglo dieciséis, «había en Santiago [de los Caballeros, conocido entonces como Santiago de Jacagua,] “80 de a caballo”, que eran los vecinos principales, poseedores de caballos. Parece que pasear a caballo con una persona era gran prueba de amistad. Esta costumbre aún se conserva en Santiago.»1

«Por otra parte, el impacto de la belleza y docilidad de las indias yucayas en el elemento masculino español del Santiago de la época parece haber sido extraordinario. Así vemos que cuando Antonio Flores, Alcalde Mayor de la Vega, quiso quitarle a Pablo Hernández una india yucaya, “éste la trajo a Santiago y hasta se casó con ella…”

»Fue muy sonado el dramático caso del distinguido vecino de Santiago, Alonso de Sandoval, que, enamorado de una esclava de Bartolomé Rodríguez, de la Concepción de la Vega, fue acusado de mandarlo a acuchillar por un esclavo negro. Dicen los documentos textualmente “que aquella india le pesaba mucho”.

»También andaban detrás de las indias yucayas en Santiago el vecino de la villa Alonso Pérez Herrero, quien le cambió a Sancho de Salcedo una nombrada Olaya; Alonso García, minero de Ayllón, en Guaurabo, que le compró a Belalcázar, a Catalinilla; García Gallego, que obtuvo otra yucaya de Juan de Zamora y la traspasó, después, a Ruiz de Tapia; Diego Morales, que compró a Elvira; Marcos y Juan Méndez, que compraron a Juanica; Francisco de Ceballos, distinguido vecino, que compró a Leonorica; y Gonzalo Núñez, que compró a otra india yucaya de la que no se da el nombre.

»Para terminar, es interesante llamar la atención sobre que los españoles de Santiago convivieron maritalmente, y hasta se casaron, con estas indias yucayas, las cuales, por lo que puede deducirse de las noticias de la época, provocaron una gran conmoción en aquella “sociedad de hombres solitarios” que fue la de la Conquista.

»Abundante sangre de estas impresionantes mujeres debe correr por las venas de los santiagueros de hoy… Tal vez sea ésta la causa de que las “indias santiagueras” sean tan fascinantes… todavía.»2

¡Qué lamentable situación la que se vivía en la isla Española, hoy República Dominicana, durante la época de la Conquista que nos describe el historiador dominicano Carlos Dobal! Aquellos tal llamados «caballeros» de Santiago llegaban a poseer y a «conquistar» a sus mujeres o futuras esposas de igual forma en que poseían y domaban a sus preciados caballos. Al tal Alonso de Sandoval no le pesaba tomar como esclava a una mujer, privándola de su libertad y tratándola igual que a uno de sus caballos; por el contrario, lo que le pesaba era que esa indígena le perteneciera a otro hombre, tanto que mandó matarlo para poder quedarse con ella. Para él y sus «caballeros de armas», casarse con cualquiera de esas «indias» era hacerles un gran favor, ya que tenían el poder para obligarlas a vivir con ellos sin los beneficios del matrimonio. Y para colmo de males, todo eso lo hacían como presuntos «cristianos», a pesar de que fue Cristo quien nos dio la regla de oro, que nos manda que, en todo, tratemos a los demás tal y como queremos que nos traten a nosotros… lo cual incluye a toda mujer, cualquiera que sea su condición social.3

Gracias a Dios, ya hace bastante que no aprobamos, como sociedad, aquellos valores retrógrados de los conquistadores

LIMPIANDO PECERAS.

LIMPIANDO PECERAS.

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-07
a1Cuando Jesús se refirió al llamado que todo seguidor genuino de sus palabras debía ejercer lo comparó primero con la sal y luego con la luz. En ese orden. Él dijo que debíamos ser sal en medio de la corrupción reinante en este cosmos y detener, en lo que podamos, su avance. Pero también, al igual que la sal, producir o provocar sed de Dios. Sed al ver nuestras vidas diferentes, de tal manera que los demás nos digan: “Tú eres diferente y yo quiero tener eso que tú tienes. Eso que te cambió el carácter, eso que te cambió tu matrimonio, eso que te cambió la vida. Dame de beber esa agua”. Es entonces cuando nosotros debemos responder con la verdad del evangelio y explicarles el misterio de la reconciliación de Jesús. Es en ese aspecto que ahora dejamos de ser sal y empezamos a ser luz,  alumbrando su confusión y aclarando, con la Palabra de Dios, lo que debe saber respecto al pecado, el destino eterno del alma y la cruz de Jesús. Pero cuando ser refirió a la sal dijo “la sal del  mundo” y cuando se refirió a la luz dijo que debía “resplandecer en medio de una generación maligna y perversa”. Lamentablemente algunos confunden esta comisión y se creen la sal del salero y la luz debajo de una cama. ¿Para que sirve?… Para nada. Iglesias repletas de creyentes cada domingo, son testigos mudos el resto de la semana. Si ellos no dicen que son  cristianos nadie se da cuenta pues sus vidas no producen sed de nada. Se parecen al mundo y hasta viven en sus mismas tinieblas. Así estamos, patas para arriba. No, la luz en las tinieblas resplandece. En medio de otras luces la luz no resplandece, así como no tiene mucho sentido encerrar cristianos en monasterios, e iglesias, o predicarnos a nosotros mismos.

Hay un mundo en tinieblas que muere de sed por no tener el agua de vida eterna y nosotros seguimos siendo un pequeño pueblo muy feliz. ¡Ya basta! Necesitamos que Jesús venga a enseñarnos de nuevo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando Él nos envió a pescar hombres, gastamos nuestro tiempo limpiando peceras.

LAS MAYORÍAS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

LAS MAYORÍAS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-06
a1El tiempo, con frecuencia, demuestra que las mayorías también se equivocan. Cuando Isaac Newton anunció el descubrimiento que había hecho de las leyes de la gravitación universal se burlaron de él como “un matemático loco”. Cuando Galileo insistió en que la tierra era redonda y daba vueltas alrededor del sol, le hicieron un proceso por hereje. Cuando Louis Pasteur  dijo que la gente podía ser inmunizada contra el poder de ciertas enfermedades por medio de vacunas, muchos le criticaron y un enemigo suyo hasta le desafió a duelo. Cuando Rowland Hill propuso el uso de sellos de correo como medio de pagar previamente la entrega de la correspondencia, su idea fue llamada un plan estrafalario y visionario. Incluso el uso de la máquina de escribir sufrió ataques. Cuando la Asociación Cristiana de jóvenes de Nueva York anunció que iban a entrenar muchachas para que operaran máquinas de escribir hubo un intento de oposición.

Es fácil refugiarse en las masas y opinar como todos opinan o hacer lo que todos hacen, pero pararse frente al mundo y defender tu supuesta verdad… eso es para valientes.

Hace 2000 años un pequeño grupo de jóvenes junto a unas pocas mujeres gritaron al mundo que el carpintero nacido en Belén y criado en Galilea de nombre Jesús, juzgado sin causa por los romanos y crucificado por los judíos, había resucitado. La mayoría se opuso, sin embargo el tiempo y la experiencia demuestra que la mayoría estaba equivocada.

¿De qué lado estás? Recuerda que difícilmente las mayorías tuvieron la razón. Únete a esta “manada pequeña” que seguimos a nuestro Pastor resucitado. Déjale a Él transformar tu vida y no escuches la voz de las mayorías. Dijo el apóstol Pablo: “Aunque todos corran la carrera de la vida a su manera  yo de esta manera corro, sed imitadores de mí, como yo de Cristo.”

http://labibliadice.org/unapausaentuvida/2016/03/06/las-mayorias-tambien-se-equivocan/

 

IGLECRECIMIENTO

IGLECRECIMIENTO

Autor: Samuel Perez Millos

“Perseveraban en la doctrina de los apóstoles… perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón… y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch. 2:42, 46, 47).

 a1       Hace casi dos siglos que el pastor y evangelista Spurgeon dijo una de sus impactantes frases: “Pronto llegará el tiempo en que en la iglesia, en lugar de pastores alimentando ovejas, habrá payasos entreteniendo cabras”. Aparentemente pudiera resultar excesiva. Algunos dicen que esta era una de las formas habituales en Spurgeon cuando cargaba contra lo que no eran de su gusto. Sin duda fue un hombre cuestionado en sus días. Su énfasis sobre la predicación bíblica, su compromiso con la Palabra, su alejamiento de reformas no bíblicas para atraer gente a la iglesia, desataron contra él olas de crítica que le costaron el tener que dejar su propia denominación bautista. Pero, el tiempo, le está dando la razón.

        Muchas iglesias están cayendo en lo que se ha dado en llamar el iglecrecimiento, que no es otra cosa que las técnicas de mercado aplicadas al crecimiento de la iglesia local. Este método, en ocasiones más extremo que en otras, ofrece al liderazgo de las iglesias, alternativas que permitan hacerlas más atractivas a la sociedad. El culto debe ser modificado en formas que incorporen actividades sociales aceptables al mundo actual. La música vibrante y rítmica se usa para sustentar letras muchas veces poco bíblicas; el reiterativo repetir de frases en el canto para que se instalen en la mente de los congregantes; la danza establecida en base a textos aislados del Antiguo Testamento; el teatro que presenta de forma atractiva el mensaje bíblico, mucho más aceptable de este modo por la gente, que la exposición bíblica del pastor en la iglesia; el entretenimiento de los niños con juegos propios a su edad para hacerles encantador el tiempo en que los mayores están en la reunión, etc. etc. son elementos propios de las técnicas de iglecrecimiento actuales. Lo importante para sectores del cristianismo de hoy es la dimensión numérica de la iglesia y no tanto su solidez bíblica.

        La iglesia actualizada es aquella que tiene un gran programa dominical en el que la alabanza es la parte principal del culto, donde otras formas de expresión amena se suceden en la reunión de creyentes. Esto a costa de reducir el tiempo y la forma de la exposición bíblica. No cabe duda que en algunos, las técnicas de crecimiento, dan el resultado apetecido y los líderes se sienten orgullosos al tener que poner un servicio de orden para canalizar hacia el templo los cientos de personas que asisten al servicio del domingo. Sin embargo, eso no deja de ser una mera apariencia de espiritualidad. El mensaje bíblico de muchas de esas iglesias es simplemente una machacona afirmación humanista del tu puedes. La exposición sistemática de la Palabra no existe. Muchas predicaciones –si se pueden llamar así- apenas citan un solo texto de la Escritura, para que el predicador trate temas sociales, y actuales, bajo una óptica humanista no siempre generosa sino interesada en los recursos materiales que una gran congregación puede proveer. Algunas veces el montaje dominical alcanza extremismos que no sólo no son bíblicos sino que son anti-bíblicos. El púlpito se llena de predicadores que se consideran y se hacen llamar apóstoles. Acompañando a esto hay decenas de testimonios personales de milagros que nunca lo han sido, pero que despiertan la admiración hacia el líder de turno. Algunos fieles entusiasmados se olvidan que los realmente enfermos, paralíticos, ciegos, sordos, etc. no son presentados ante el auditorio, sino que se retienen en algún departamento lejos de las miradas de la gente, para luego decirles que no hay más milagros hoy, o incluso que no han tenido suficiente fe para ser sanados.

        La enseñanza de los actualizadores de la iglesia, incide necesariamente en la alabanza. Hace poco tiempo escuchaba a un presentador de un culto decir a la congregación: Debemos alabar hoy como nunca, porque con eso ofrecemos a Dios un trono, ya que Él se asienta sobre un trono de alabanza. Al convertirse la alabanza en actividad, dejando de ser actitud, es natural que sea la parte más representativa, importante y vital del culto. A Cristo se invita en la alabanza a que venga yocupe Su lugar. Quiere decir que el culto es de la iglesia y que el Señor es el invitado a esa reunión. Según entiendo a la luz de la Biblia, es todo lo contrario. Nosotros somos invitados por Él a venir a su encuentro para oír su voz y responder con alabanza, fruto de labios que confiesan Su nombre (He. 13:15).

        La dinámica de atractivo cultual, lleva también a otros modos, como poca luz para la oración, si es posible en penumbra y con velas, rodeando las oraciones con música suave para generar una atmósfera de espiritualidad que es irreal. El Dios de la Biblia se definió a Sí mismo como luz. En la Palabra las tinieblas no son de Dios, sino del enemigo, pero, las técnicas de espiritualidad actual están desorientando la iglesia en esto y en otras muchas cosas.

        ¿Acaso estoy en contra de la actualización del culto? ¿Quiero mantener las formas de antaño, cantar un determinado tipo de música excluyendo cualquier otra? ¿Me resisto a modificar tiempos, horarios, días de reunión, vestido? ¿Soy opuesto a un buen grupo musical en la iglesia? En modo alguno, he abogado y me he involucrado en el cambio necesario. No podemos continuar con sistemas trasnochados que espantan a los jóvenes, que se hacen insoportables para los niños, que cansan a los mayores y hacen dormir a los viejos. Quiero una iglesia renovada, jovial, dinámica, encantadora. Pero, sobre todo quiero una iglesia bíblica.

        Ninguna iglesia creció jamás en la dimensión en que lo hizo la iglesia en tiempos de los apóstoles. De cuya referencia se tomaron los versículos del encabezado de este pensando en alto. El crecimiento de la iglesia descansa en bases totalmente opuestas a las propuestas del iglecrecimiento actual, es más son incluso totalmente contrarias y nadie de los involucrados en estos métodos se atrevería a usarlos y proponerlos como elementos para hacer crecer una congregación y consolidarla.

        El primer elemento es la perseverancia en la doctrina. Los apóstoles y luego los maestros y pastores, enseñaban doctrina porque predicaban la Biblia. Las congregaciones no venían al lugar de reunión para ser entretenidas, sino para serenseñadas. Los cristianos no salían llenos de experiencias, sino de Palabra. Los hogares cambiaban, las familias se sustentaban, porque eran tocados no por las emociones tan en boga, sino por el Espíritu que aplicaba la Escritura. La iglesia cristiana no tenía que hacer malabarismos para cautivar la sociedad, sino que la sociedad les alababa y reconocía porque vivían conforme a la Escritura. Cristo era el centro de todo, los líderes eran meros servidores del Señor de la Iglesia. El Espíritu Santo conducía la obra y manifestaba Su poder como quería, cuando quería y en el tiempo que quería, sin la pretendida instrumentalización del que deshonesta e incluso impíamente se hace de Él por algunos líderes. Los creyentes entendían la soberanía de Dios, que se niega en el tiempo actual para sustituirla por el poder del hombre.

        El segundo elemento era la reunión eclesial. Los creyentes acudían cada día para ser edificados. La reunión congregacional no es para experiencias sino para edificación. Una lectura desprejuiciada del Nuevo Testamento lo enseña claramente; baste un ejemplo: en la iglesia de los tiempos apostólicos, los pastores y los maestros ejercían sus dones “para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (Ef. 4:12). Es por eso que el apóstol Pablo enseña que “ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29). Las palabras corrompidas no son sólo aquellas con las que se expresa un hablar burdo, sino todas las que en el culto no proceden del impulso del Espíritu en conformidad con la Palabra. Debo afirmar que el iglecrecimiento hace énfasis en las reuniones eclesiales, pero no en la razón de esa reunión sino en intereses diferentes a las referencias bíblicas.

       Los creyentes eran sostenidos en sus pruebas, persecuciones, aflicciones, desprecios e incluso muerte, por la gracia poderosa de Dios y por la Palabra. De otro modo, los cristianos se ajustaban a la Biblia y Dios bendecía a los cristianos. Miremos el verdadero iglecrecimiento, conforme a Hechos: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. ¡Pobrecitos, dicen algunos, crecían pero no mucho! ¿No mucho? “Y se añadieron aquel día como tres mil personas”… “pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil”… “y la multitud de los que habían creído, era de un corazón y de un alma” (Hch. 2:41; 4:4, 32).

          Solo hay una alternativa: seguir la técnica del iglecrecimiento  o la Biblia,  de otro modo, obedecer a los hombres o a Dios.

http://www.perezmillos.com/

¿Quién es Jesús?

¿Quién es Jesús?

Autor: Adrian Rogers

a1Estimado amigo, estimada amiga, los psicólogos desde hace mucho tiempo han tenido conocimiento de que cada persona tiene un gran anhelo y una gran necesidad interna. El anhelo de ser amado, y la necesidad de amar. Mas cuando las presiones y aflicciones llegan a nuestras vidas, muchos pierden toda esperanza de encontrar algún día el amor.

La tragedia es que frecuentemente buscamos llenar esta profunda necesidad y este profundo anhelo, en los lugares equivocados. Algunos substituyen la lujuria por el amor. Otros persiguen el materialismo o las relaciones superficiales; todo con el inútil intento de llenar el vacío creado por Dios en el corazón humano. ¡Pero le tenemos buenísimas noticias! Existe un amor que vale la pena encontrar y un amor que vale la pena compartir. La Biblia dice: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:16). Sobre la cruz de Cristo, el poderoso amor de Dios fue revelado y ofrecido incondicionalmente a todo aquel que desee la salvación.

¿Anhela usted conocer este gran amor? Entonces necesito hacerle la pregunta más importante que jamás se le hará: ¿Sabe sin lugar a dudas que Dios le ama, que sus pecados han sido perdonados, y que usted es salvo y va en camino al cielo?

¡La maravillosa noticia es que sí puede saberlo! Permítame compartir con usted cómo descubrir el amor más grande, el amor que vale.

Admita su pecado

Usted debe admitir que es pecador. La Biblia dice: «No hay justo, ni aun uno» (Romanos 3:10). «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23).

Nuestro pecado es lo que nos separa de Dios y nos impide satisfacer nuestros anhelos y necesidades más íntimas. Según Romanos 6:23, el pecado es un delito contra Dios que conlleva un serio castigo: «Porque la paga del pecado es muerte (eterna separación del amor y misericordia de Dios)».

Abandone sus propios esfuerzos

Usted debe abandonar todo esfuerzo de tratar de salvarse a sí mismo. Si pudiéramos salvarnos a nosotros mismos, ¡la muerte de Jesús habría sido en vano!

Inclusive «el comportarse religiosamente» no lo puede salvar. La Biblia dice que «nos salvó [Dios], no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia» (Tito 3:5). La salvación es por la gracia de Dios,«no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8-9).

Admita el sacrificio de Cristo

Lo que usted no puede hacer por sí mismo, ¡Jesucristo lo ha hecho por usted! «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8). Él murió en la cruz por usted, y resucitó de entre los muertos para demostrar que su sacrificio o pago fue aceptado por Dios. Pero usted debe reconocer y creer en este hecho. «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo» (Hechos16:31).

Acepte a Jesucristo como su Salvador

La salvación es el regalo de Dios para usted. «La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23). Cuando alguien le ofrece un regalo invaluable, lo más sabio de su parte es ¡aceptarlo! En este mismo instante, usted puede recibir el regalo de la salvación que Cristo le ofrece al orar esta simple oración de corazón:

«Amado Dios. Sé que soy pecador. Sé que Tú me amas y deseas salvarme. Jesús, creo que Tú eres el Hijo de Dios, quien murió en la cruz para pagar por mis pecados. Creo que resucitaste de entre los muertos. Ahora me alejo de mis pecados y por medio de la fe, te recibo como mi Salvador y Señor personal. Entra en mi corazón, perdona mis pecados y sálvame, Señor Jesús. En tu nombre te lo suplico. Amén».

Amigo, si usted no ha tomado aún la decisión de recibir a Cristo, le ruego que lo haga hoy. ¡Usted estará eternamente agradecido de conocer el amor que vale!

Dr. Adrián Rogers

Por favor escríbanos haciéndonos saber que recibió a Jesucristo, para regocijarnos con usted.

MINISTERIO EL AMOR QUE VALE
P.O. Box 38400
Memphis, TN 38183-0400
http://www.elamorquevale.org/