Esperanza para matrimonios con problemas

Esperanza para matrimonios con problemas

Autor: Ken Sande, Presidente de Peacemaker Ministries

a1He aconsejado a muchos personas que sentían que su matrimonio había muerto y no tenía ningún sentido seguir. En respuesta, siempre les recuerdo que servimos a Dios, que resucitó a su Hijo de la tumba y que promete poner el mismo poder de resurrección a disposición de quienes confían en Él (Efesios 1:18-20). Si bien muchos casos igual finalizaron en divorcio, he sido testigo personal de cómo Dios dio nueva vida a incontables matrimonios que parecían completamente imposibles de reparar. Así que, aun cuando su matrimonio parezca estar más allá de la reparación, ponga su esperanza en Dios, dependa de su gracia, haga todos los esfuerzos posibles para reconciliarse, y confíe en Dios para solucionar las cosas según su plan.

Si bien hay muchas cosas que pueden causar un divorcio, la desesperanza es frecuentemente el factor determinante para las personas. A menudo han soportado años de frustración y desilusión, esperando que las cosas puedan mejorar de alguna forma. Luego, un día algo pasa y simplemente abandonan la esperanza. “¿Por qué debería seguir sintiéndome un desgraciado”, dicen, “cuando no hay ninguna esperanza de que las cosas mejoren alguna vez?”.

Cien años atrás, la gente seguía en matrimonios desahuciados por compromiso, pero hoy aun entre los cristianos el compromiso a menudo no es suficiente para ayudarlos a atravesar tiempos difíciles. Por lo tanto, uno de los pasos más importantes para dar vuelta un divorcio es reconstruir la esperanza lo más rápido posible. La esperanza es como una transfusión para alguien que ha perdido mucha sangre: a menos que este elemento esencial sea restablecido rápidamente, el paciente (o el matrimonio) morirá, y no habrá nada sobre lo cual trabajar.

Una forma de devolver esperanza a un matrimonio es entender qué es una confesión auténtica. Por ejemplo, suponga que una esposa ha decidido dejar a su esposo. Cuando le contó sus planes, él quedó destruido. Intentando lograr que cambie de opinión, le dijo: “Sé que no he sido un esposo demasiado bueno. Haré un verdadero esfuerzo por cambiar. ¡Por favor, quédate!”.

La esposa respondió: “He escuchado tus promesas antes. Lo has dicho vez tras vez, pero nunca cambias. No voy a quedarme en un matrimonio desahuciado el resto de mi vida”.

La confesión insulsa del esposo indica que no tiene idea de cómo necesita cambiar. Las promesas vacías y las generalizaciones amplias no cambiarán las cosas. La mejor forma de poder persuadirla para que le dé otra oportunidad es demostrar claramente que realmente ha enfrentado sus pecados y está ansioso por hacer cambios concretos para ser el tipo de esposo que Dios quiere que sea.

Este cambio en el esposo no será ni sencillo ni indoloro. A través de la aplicación en oración de la Palabra de Dios y la obra del Espíritu Santo, el esposo necesita ver cómo sus propios deseos egoístas han regido su corazón y han destruido su matrimonio (ver Mateo 15:19; Santiago 4:1-3). Necesita ser quebrantado verdaderamente ante Dios. Necesita identificar claramente sus deseos y patrones de hábito pecaminosos –el egoísmo, la idolatría, el orgullo– que contribuyeron a la desintegración de su relación. Y necesita hacerlo sin intentar reducir su culpa centrándose en todas las formas en que ella contribuyó a los problemas de ellos.

Al enfrentarse con su propio pecado, necesita planificar cómo confesarlo a su esposa de una forma completa y específica. Debe entender que el propósito de su confesión no es manipularla o forzarla a regresar. Necesita confesar porque es culpable, y Dios lo ordena, independientemente de cómo responda su esposa. Una forma de hacer esto es usando lo que llamo los «Siete Elementos de la Confesión.»

Si el corazón de él ha sido realmente quebrantado ante Dios, y si se ha preparado adecuadamente, dará una confesión muy diferente a su esposa que la que hizo antes. En vez del insulso “No he sido un buen esposo” dirá: “Connie, he pecado contra Dios y contra ti. No he vivido de acuerdo con la norma que él me da. Él dice que yo debería amarte como Cristo amó a la iglesia. Mi amor por ti está muy lejos de esto. Me he amado a mí mismo y mis propios deseos mucho más de lo que te he amado a ti o a Dios. He convertido a mi trabajo en un ídolo y me he entregado a él. Te he descuidado y he faltado a mi palabra vez tras vez. No he guardado las promesas que te hice. Te he dejado con toda la carga de criar a los hijos porque soy demasiado egoísta como para apagar el televisor y ayudar. Puedo entender por qué estás tan dolida y desilusionada, y por qué sientes que nunca podrás ser feliz conmigo. Te he ofendido de muchas formas…”

Vez tras vez, cuando el esposo hace una confesión de este tipo, el rostro de la esposa recobra su color. En muchos casos, la mirada fría y desesperanzada es reemplazada por una expresión más suave. Al escuchar las palabras de su esposo, el Espíritu Santo las usa para restablecer la esperanza en su corazón. Comienza a darse cuenta de que algo es realmente distinto y a creer que las cosas podrían cambiar de veras. Y ella misma podría sentirse tocada y hacer su propia confesión sentida; las semillas de la reconciliación pueden comenzar a crecer.

Al despertar la esperanza, el cónyuge desilusionado a menudo estará dispuesto a postergar el divorcio para tratar de solucionar los problemas que han aquejado a su matrimonio. Esto rara vez es un proceso rápido. Los deseos y patrones de comportamiento pecaminosos que llevaron a las personas al punto del divorcio generalmente requieren semanas o meses de aconsejamiento para entender y cambiar. Pero al menos están moviéndose en la dirección correcta y, al obrar Dios a través de la iglesia, muchas parejas pueden experimentar un reconciliación genuina y una mejora continua en su relación.

A veces a las parejas les resulta sumamente difícil encontrar la solución a las causas fundamentales del conflicto marital solas. En estos casos es apropiado buscar ayuda de otras personas. No es una señal de debilidad o de fracaso; todos nosotros luchamos en relaciones y necesitamos ayuda de tanto en tanto. Hay muchas personas diestras y calificadas en el cuerpo de Cristo, y no debemos titubear en pedir ayuda a la iglesia, no importa si es un pastor, un líder de la iglesia, un amigo sabio y de confianza o un consejero bíblico capacitado.

Al pensar en obtener ayuda para su matrimonio, considere estas sugerencias específicas:

  • Busque consejos para usted primero – Todos tenemos puntos ciegos y hábitos que son difíciles de ver y cambiar. Tal vez un consejero neutral pueda ayudarlo a ver sus propias contribuciones al problema más claramente y a encontrar formas de cambiar.
  • Persuada amablemente a su cónyuge a acompañarlo – Su cónyuge podría mostrar resistencia, pero trate de entender y de apelar a los intereses de él/ella.
  • Escoja el consejero correcto – Busque consejos de personas que ofrecerán asesoramiento bíblico sólido y que estén dispuestas a decirle a usted cosas difíciles pero necesarias.
  • Siga estas Claves para el éxito en el aconsejamiento
    • Céntrese en sus propias responsabilidades antes que en las de su cónyuge.
    • Trate el corazón del problema, y no sólo los temas superficiales.
    • ¡Recuerde el evangelio de la gracia!
    • Pida apoyo en oración y rendición de cuentas de su iglesia.
    • Persevere; comprométase a seguir trabajando el tiempo que se requiera para superar los problemas que amenazan su matrimonio.

A menudo, involucrar a otras personas puede aliviar algunas de las cargas de sus propios hombros y puede ayudar a lograr cambios, tanto en usted como en su cónyuge. Pero, aun cuando las cosas no salgan como planea, recuerde que, en última instancia, es responsable por lo que hace usted, y no por lo que hacen los demás (Romanos 12:18). Busque su esperanza continuamente en Jesús, siga sus mandamientos y deje los resultados a él.


Este artículo está basado en una porción del capítulo titulado «Church Discipline: God’s Tool to Heal and Restore Marriages» (La disciplina eclesiástica: la herramienta de Dios para sanar y restaurar matrimonios”), escrito por Ken Sande. Este capítulo está incluido en el libro Pastoral Leadership for Manhood and Womanhood (editado por Wayne Grudem and Dennis Rainey, Crossway Publishing, 2003).

Sexo tóxico, relaciones perjudiciales: Una perspectiva real de la pornografía

Sexo tóxico, relaciones perjudiciales: Una perspectiva real de la pornografía

Autor: Gene McConnell

a1No hay nada mejor que recibir el calor de las brasas de una chimenea en una noche fría. Solo tienes que juntar un poco de leña y ver como el fuego la consume. Es sano, cálido, relajante y romántico. Ahora, toma un poco del fuego de la chimenea y arrójalo en medio del cuarto, de pronto ese cálido fuego se convierte en algo destructivo. Podría quemar la casa entera con todas las personas que estén adentro. El sexo es como el fuego, mientras se lleve a cabo dentro del ambiente correcto, tal sea una relación de compromiso como el matrimonio, es seguro, cálido, relajante y romántico. La pornografía usa el sexo totalmente fuera de esa situación.

Un Gran Negocio

La pornografía es un gran negocio que hace ganar dinero sin importar como. Las personas que trabajan en ella van a mostrar cualquier cosa con tal de que los clientes regresen y compren más. «se hicieron 11,000 películas pornográficas contra 400 películas de Hollywood el año pasado… (y) 70,000 sitios pornográficos en el Internet». (Publicado en el artículo «Naked Capitalists» del New York Times, 20 de mayo del 2001)

La Imagen del Sexo en la Pornografía

Una de las partes vitales de nuestra percepción psicológica es tener una idea sana de lo que realmente somos sexualmente. Sí estas ideas se contaminan, una parte crítica de nosotros se distorsiona. La cultura de la pornografía nos dice que el sexo, el amor y la intimidad son la misma cosa. Muestra también que las personas tienen sexo con perfectos desconocidos – personas que se acaban de conocer. Todo lo que importa para ellos es obtener placer. No importa el cuerpo al que estén usando, siempre y cuando lo tengan. Esta cultura nos hace pensar que el sexo es algo que podemos tener en cualquier momento, en cualquier lugar, con cualquiera y sin consecuencias.

La Verdad Sobre el Sexo

La perspectiva de la pornografía es algo sin sentido y superficial. Las relaciones no se basan en el sexo sino en el compromiso, la comprensión y la confianza de cada persona. En ese contexto, como el fuego en la chimenea, el sexo es maravilloso. Estar con alguien que te ama, te acepta y te respeta, que además se ha comprometido a pasar el resto de su vida contigo, alguien con quien sientes que puedes entregarte completamente, eso es lo que hace que al sexo apasionante.

Las Mentiras de la Pornografía

No se puede aprender de la pornografía la verdad acerca del sexo. No dice nada verdadero. La pornografía no esta hecha para educar sino para ganar dinero. Así que esto hará que se digan mentiras, sin importar cuantas, para atraer clientes. La pornografía yace en falsedades sobre el sexo, la mujer, el matrimonio y muchas cosas más. Veamos algunas de las mentiras y cómo estas afectan nuestros pensamientos y nuestra vida.

  • Mentira #1 – Las mujeres no son seres humanos
    Las mujeres en la revista Playboy son llamadas ‘conejitas’ (de la palabra ‘bunnies’ en inglés) convirtiéndolas en adorables animalitos o las llaman ‘playmates’convirtiéndolas en algo para jugar (de la palabra ‘play’ en inglés). La revistaPenthouse las llama ‘mascotas’ (de la palabra ‘pets’ en inglés). La pornografía denomina a las mujeres como animales, juguetes o solo partes del cuerpo, ya que algunas veces solo se muestran los genitales de la mujer. No se toma en cuenta la idea de que la mujer tiene emociones y es un ser racional.
  • Mentira #2 – Las Mujeres son como un deporte
    Algunas revistas deportivas tienen un problema con el bikini. Nos hacen pensar que las mujeres son un deporte más. El sexo es visto como un juego en donde el hombre tiene que ‘ganar’, ‘conquistar’ o ‘anotar’. Los hombres con esta idea siempre hablan de ‘anotar’ con mujeres. El nivel de hombría recae sobre la cifra de ‘conquistas’ que puedan lograr. Por cada mujer que se ‘gana’ hay un trofeo para la vitrina, una insignia que reafirma la masculinidad.
  • Mentira #3 – Las mujeres son una propiedad
    Muchos hemos visto las imágenes del carro extraordinario con una mujer sensual encima de él. El mensaje oculto nos dice ‘cómprate el carro y te llevas a la chica’. La pornografía es más que esto. Muestra a las mujeres como mercancía en catálogos, exhibiéndolas para satisfacción del cliente. No es de asombrarse que muchos jóvenes piensen que tienen derecho a tener sexo con una mujer por el hecho de invitarla a salir y gastar mucho dinero en ella. Parece que las mujeres puedes ser compradas.
  • Mentira #4 – El valor de una mujer depende de la belleza de su cuerpo
    Las mujeres que no son atractivas son ridiculizadas por la pornografía. Les ponen nombres de animales como ballenas, o peor, solo por no calificar dentro del criterio de la mujer ‘perfecta’. A la pornografía no le importa la inteligencia o la personalidad de una mujer sino el físico.
  • Mentira #5 – Las mujeres desean ser violadas
    «cuando dicen no, quieren decir si» es el típico escenario de la pornografía. Primero se muestra a las mujeres quejándose por ser violadas y golpeadas, después están disfrutándolo. Esto hace que el hombre piense que maltratar y abusar de las mujeres es verdadero entretenimiento.
  • Mentira #6 – Las Mujeres deben ser humilladas
    La pornografía esta llena argumentos humillantes hacía la mujer. Es mostrada siendo torturada, sometida en miles de formas y pidiendo más. ¿Expresa algo de respeto hacía la mujer este tipo de acciones? ¿Expresa algo de amor? o ¿acaso se ve algo de odio y desprecio?
  • Mentira #7 – Los niños deben tener sexo
    Uno de los ‘éxitos’ de la pornografía es tener sexo con niños o aparentar serlo. Las mujeres se visten con ropa de niñas, se peinan como tales y aparecen cargando un osito de peluche. El mensaje de estas películas, incluyendo caricaturas para adultos, es que el sexo entre adultos y niños es normal. Esto hace que los niños sean vistos como objetos sexuales.
  • Mentira #8 – El sexo imprudente es divertido
    La pornografía agrega algunos elementos peligrosos o ilegales para hacer el sexo más ‘interesante’. Esto nos hace pensar que el sexo no es divertido si no es raro, audaz o ilegal.
  • Mentira #9 – La prostitución es atractiva
    La pornografía proporciona imágenes de la prostitución. Muchas de las mujeres que aparecen en estos materiales, caen en la prostitución porque buscan la ‘libertad’ que no tienen. La mayoría han sufrido abusos. Otras son infectadas con enfermedades mortales y contagiosas muriendo jóvenes. Varias toman drogas para ‘tomar el control’ de la situación.
Por Último

La pornografía tiene ganancias a costa de mujeres con vidas arruinadas e hipnotiza a hombres a que inviertan su tiempo y dinero comprando los productos que ofrece.

El Poder de las Imágenes

Es de necios pensar que lo que escuchamos y vemos no cambia nuestras vidas. Debemos aceptar que podemos aprender algo de la música, de una buena película o un libro, ya que nos pueden relajar, educar, emocionar o inspirar. Hay que aceptar también que un buen mensaje nos ayuda para bien. Es fácil observar que las malas acciones traen malas consecuencias para aquel que las practica.

Las imágenes convencen y que mejor que la mercadotecnia para confirmarlo. En la mercadotecnia se sabe que si se logra obtener una buena presentación de un producto expuesto en momentos emotivos, este entrará en el subconsciente del que lo vea. Los genios publicistas son reconocidos por eso ya que estudian la manera en que el producto puede convencer a la audiencia de que lo compren. Algunas veces la audiencia no pone atención en el nombre del producto. Reeses Pieces (una marca estadounidense de dulces) pago una gran suma de dinero por hacer que su producto apareciera en la película ‘ET, el extraterrestre’, de repente las ventas de esta compañía aumentaron de gran manera. ¿Por qué pasó esto? En la emotiva escena donde esta el niño con el ser espacial de repente aparece la imagen del dulce. En tan solo unos segundos – aunque el dulce no era el centro de atención, afectó la conducta de los que veían la escena. Ahora imagina lo que una película que te mantiene sentado viéndola porque está emocionante y que dura una hora y media de la cual media hora son imágenes sexuales explicitas.

¿Qué Efectos Puede Tener esto en un Hombre?

¿Qué tipo de ideas pone la pornografía en nuestras cabezas? Si nuestra mente se llena de puras ideas erróneas de lo que es el sexo, nuestro ambiente se contamina de tal manera que tendremos problemas. Una de las partes vitales de nuestro comportamiento es conocer quienes somos sexualmente en realidad. Sí esta área esta contaminada, una parte crítica de nosotros se verá afectada.

No todo el que ve pornografía se vuelve adicto, algunos solo obtendrán la mala concepción de lo que la mujer, el sexo, el matrimonio y los niños realmente son. Sin embargo, habrá quienes tendrán un cambio de ideas de mente abierta y se obsesionarán con estas imágenes. Las compañías que venden pornografía no se interesan si sus clientes sufren trastornos, sino en que sigan comprando. El Dr. Victor Cline dividió la adicción en varias etapas que son: adicción, intensificación, insensibilización, personificación. Para los adictos a la pornografía, hay una etapa que está antes de las demás: la exposición precoz.

ADICCIÓN
Esta etapa se refiere cuando la persona ve la pornografía como algo rutinario y es difícil que pueda renunciar a ella.

INTENSIFICACIÓN
Es cuando la persona comienza a ver más pornografía, incluso aquella que antes no le llamaba la atención.

INSENSIBILIZACIÓN
Es cuando la persona llega a una etapa en donde las imágenes que antes le gustaban ya no causan sensación alguna aunque las vea una y otra vez por lo que busca desesperadamente sentir algo no importando como.

PERSONIFICACIÓN
Aquí es donde la persona ya no controla su inestabilidad y comienza a convertirse en los personajes que ve en la pornografía. Esto va desde dibujar situaciones hasta buscar personas reales y muchas veces lo hace de una manera perjudicial.

¿Soy un Adicto?

Sí observas alguna actitud en tu persona que asemeje a la de alguna de las etapas, es momento de hacer algo. ¿La pornografía está tomando el control de tu vida? ¿Tienes problemas para renunciar a ella? ¿Cada vez necesitas más pornografía en tu vida?

¿Qué Puedo hacer?

Lo primero que hay que hacer es admitir que tenemos problemas con la pornografía. No hay por que incomodarse, es normal haber caído en esta práctica; tampoco es de asombrarse porque a la mayoría de los hombres le pasa. Las compañías que venden pornografía has gastado millones para llevar su producto a cada hombre que existe. ¿Es realmente alarmante que ellos hayan logrado llegar a ti? Para algunos es más difícil de evitarlo debido a problemas en su pasado como abuso sexual o exposición precoz. Hay muchas cosas que se pueden hacer para arreglar este problema con la adicción sin ayuda profesional, pero es mejor si hay alguien ayudando a romper esos lazos. Recuperarse de esta práctica es de vital importancia para cada uno. Para algunos es más difícil renunciar. No todos tienen que saber que tienes problemas con la pornografía. Hay que buscar a alguien que haya salido de esto o a quien le tengas mucha confianza. Tal vez un consejero, o alguien que sepa sobre como manejar esta adicción.

¿Hay Forma de Liberarse?

La pornografía tiene diversas maneras de atraparnos con mentiras. En contraste, Dios nos habla en verdad. «Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: –Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (Juan 8:31-32) Aquellos que escuchaban a Jesús se molestaron: «Nosotros somos descendientes de Abraham –le contestaron–, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados?» (Juan 8:33) Jesús les explico: «Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado» (Juan 8:34)

El pecado no solo esclaviza sino que nos aleja de Dios. «Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros.» (Isaías 53:6) Todos merecemos ser juzgados y castigados por Dios. Aun así Dios, que es amoroso y santo, nos dio una solución para curar nuestros pecados y así no estar condenados. Él tomo el castigo de nuestros pecados sobre sí mismo. Jesucristo, el Hijo de Dios fue torturado y murió en la cruz como pago de nuestros pecados para así nosotros ser perdonados. Tres días después Jesús resucitó de la muerte, tal como había anunciado que pasaría. Gracias a esto tenemos la oportunidad de acercarnos y recuperar la relación con Dios. Una de las grandes promesas en la Biblia es: «Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.» (1 Juan 1:9)

La Relación más Importante

En nuestra búsqueda de amor e intimidad, la pornografía es un falso sustituto del amor verdadero. Hemos sido creados por Dios para que todo lo que necesitemos sea provisto por Él mismo, «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.» (Juan 3:16) En contraste con la destrucción y el vacío que la pornografía trae a la vida de las personas, Jesús afirma: «yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.» (Juan 10:10) Dios ofrece el perdón y una relación con Él. ¿Quieres pedirle en este momento que te perdone y que te ayude a liberarte de toda esclavitud?

Puedes pedírselo ahora mismo, sí necesitas una sugerencia de cómo hacerlo aquí esta una guía que te puede ayudar:

«Querido Padre, se que he estado dirigiendo mi propia vida, y como resultado, he pecado contra ti. Te doy gracias porque has perdonado mis pecados a través de la muerte de Cristo en la cruz. Ahora invito a Cristo a tomar el control de mi vida. Lléname con tu Espíritu Santo como has mandado, y como prometiste que harías si te lo pedía con fe. Como una expresión de fe, te doy gracias por tomar el control de mi vida y llenarme del Espíritu Santo.»

http://www.cadaestudiante.com/

Seminario «EL LENGUAJE DE LA MÚSICA»

Seminario «EL LENGUAJE DE LA MÚSICA»

Autor: Frank Garlock

Los estudiosos de la sociología de la música están de acuerdo y admiten el hecho de que “la música es un lenguaje“. Si logramos decodificar y comprender su lenguaje particular, podremos alcanzar un alto grado de discernimiento en el campo de la “música cristiana” que utilizamos en nuestras Iglesias para la alabanza y la adoración.

Tal como afirmó un gran filósofo “nada puede conocerse de la verdad aparte del lenguaje“. En tal afirmación él reconoce que si no nos ponemos de acuerdo en cuanto a los términos de nuestro lenguaje, si no estamos de acuerdo en el significado de nuestras palabras, no se podrá establecer una comunicación efectiva entre nosotros. Si no se comprende lo que se está diciendo en ese lenguaje, no existirá una comunicación correcta.

Es por ello que resulta imperioso que entendamos que “la música es un lenguaje y debemos entender cuáles son los elementos de ese lenguaje“, si pretendemos entender la música, y el mensaje que ésta comunica, especialmente, la música de alabanza y adoración.

El Dr. Frank Garlock es profesor en Teoría Musical, fundador y presidente de “Majesty Music” (Música Majestuosa). Se desempeño también como profesor de música en la Universidad de Bob Jones durante varios años, y también dio cátedra de música en el el Colegio Cristiano de Pensacola (Estados Unidos). El hermano Frank Garlock posee un amplio y acreditado conocimiento en el campo de la música cristiana. Es autor de varios libros, y durante muchos años ha enseñado la Palabra de Dios en diferentes iglesias.

La cuestión de la música cristiana cobra la mayor relevancia en la actualidad, en que la discusión acerca de los modos de alabanza en las iglesias cristianas se ha transformado en un verdadero campo de conflicto y división.

Esto se debe al problema de las mezclas que se realizan en la mal llamada música cristiana, donde se toman ritmos seculares o contemporáneos, y se les añade una letra cristiana. De esta fusión satánica surgen géneros tales como; “rock cristiano”, “reggaeton cristiano”, “salsa cristiana”, “hip hop cristiano”, entre otras tantas aberraciones. Es como si se tolerara en nuestras iglesias la “prostitución cristiana”, “la fornicación cristiana”, “el narcotráfico cristiano”, etc.

El Seminario “El Lenguaje de la Música”, dictado por el Dr. Frank Garlock se ha difundido por varios medios audiovisuales en diversos países del mundo, y tiene por objeto echar un manto de luz a este conflictivo tema de la música de alabanza y adoración en las iglesias cristianas, y nos enseña de una forma muy detallada, ejemplificada, y fundamentalmente con fundamentos bíblicos claros, como entender y discernir el contenido de la música, para conocer cabalmente cuál es la forma correcta de alabar y adorar a Dios por medio de interpretaciones musicales.

1. El Dios de la Música

2. El Mensaje de la Música

3. El Sonido de la Música

4. El Evangelio de la Música

5. Los Efectos de la Música

6. El Propósito de la Música

http://www.bbnradio.org/WCM4/InstitutoB%C3%ADblico/CursosDisponibles/tabid/2523/CourseID/195/Default.aspx

SIETE COSAS QUE DEBE ENSEÑAR A SUS HIJOS

SIETE COSAS QUE DEBE ENSEÑAR A SUS HIJOS

Autor: Howard Hendricks

a11. El niño, desde que nace, debe recibir de sus padres un afecto caluroso, pero no sofocante

El dar y recibir amor es un estabilizador básico en la vida. El amor continúa dando, aunque uno esté cansado, ocupado, enfermo, aburrido, o como sea. El afecto debe ofrecerse en términos entendibles por el niño.

Hay padres muy sinceros que no obstante crían hijos desviados. Por ejemplo, en el homosexual suelen concurrir dos influencias poderosas: una madre dominante, posesiva y agresiva y/o un padre desinteresado, hostil y pasivo. Esta combinación es mortal. Anótelo bien, una inversión de los papeles bíblicos produce desviación. Un estudio sobre 1800 homosexuales concluye drásticamente: «Una relación afectuosa con el padre, de apoyo constructivo, previene la posibilidad de un hijo homosexual». Los desviados no son el producto de un hogar unido y estimulante.

2. Los niños deben ser expuestos a padres profundamente enamorados entre sí y que no se avergüencen de demostrarse su amor en presencia de sus hijos

El amor debe ser un estilo de vida entretejido en la tela de la vida. No es un satín que se rompe cuando se le estira, sino una lana teñida que cubre toda la casa. ¿Cómo captan los niños este amor?, por la vía del contagio: al ser expuestos al mismo.

En una ocasión Jeanne y yo nos estábamos abrazando en la sala cuando de repente entró nuestro hijo menor con un amiguito.

—¡Hey! Tenemos que esperar un ratito—dijo Bill, el otro.

—¿Por qué? Mis padres se están abrazando. ¡Siempre es así!

—Eh, ¡Vamos a entrar! Debe ser formidable tener un padre que ama a tu mamá. Yo ni sé quién es mi padre; cada noche hay un fulano diferente en nuestra casa.

¡Cuidado! No midamos nuestras expresiones de amor por las reacciones de los hijos, especialmente si son adolescentes. Puede ser que digan: «¡Otra vez!, ¡qué fastidio!» Pero, en el fondo de sus corazones, habrá impacto. Cuando estoy aconsejando, las palabras trágicas que escucho son: «No puedo recordar ni una sola vez que mi padre abrazara a mi madre». ¿Qué clase de herencia tendrá el hijo suyo?

3. Ayude a cada niño a identificarse con su propio sexo y, al mismo tiempo, respetar al otro

El sexo es más que un proceso de reproducción o un fenómeno biológico. Incluye toda la personalidad; es lo que hace que un hombre sea hombre y una mujer, mujer. Los niños captan las actitudes como la aspiradora absorbe el polvo. Por ejemplo, la mujer que en su conversación desprecia a los hombres, está revelando más de lo que piensa acerca de su propio matrimonio. El uso del sarcasmo no cabe en un buen matrimonio. El esposo que ve a su esposa frente al espejo y le dice con desprecio: «¡De nada te sirve!», está derramando ácido sulfúrico sobre su matrimonio.

Estimule a su hijo para que llegue a estar orgulloso de su propio sexo. Alabe a su cónyuge frente a su familia. Proclamar: «¡Qué dichosos somos de tener un papá como el nuestro!», dice mucho a los niños.

4. Provea un vocabulario correcto, use términos precisos

Si está enseñando a un niño a hacer galletas, usted no le dice: «Tráeme una de esas cómo se llamen que están en la gaveta, ésas para medir el polvo de hornear y ese cachivache para la harina». Usted usa las palabras correctas porque el niño necesita aprender.

Así debe ser con la información acerca de la vida íntima. Debemos nombrar correctamente las partes del cuerpo. Por ejemplo, uno debe referirse al amamantar a un bebé, de manera normal y natural. Al ir creciendo, el niño debe saber que el bebé empieza su vida en un lugar que se llama útero, y cuando está listo, desciende de cabeza a través de la abertura vaginal. Esta sencilla explicación da confianza a los niños, que normalmente tienen curiosidad y se confunden cuando les dicen: «Eres muy pequeño para hablar de esto». Y más tarde les dicen: «Ya eres muy grande para no saber esas cosas.»

5. Provea información sexual cuando sea necesario y con la interpretación cristiana

Al instruir sobre el proceso sexual debemos hacerlo explicando su maravilla y misterio. Cuando Dios creó a Eva, puso a dormir profundamente a Adán, y hasta la fecha todo es un misterio para nosotros. La relación sexual todavía es un enigma, a pesar del espectacular enfoque de los sexólogos.

Una respetuosa reverencia debe revestir la enseñanza acerca del sexo, para evitar que el niño lo considere algo vulgar.

Las madres deben saber cómo contestar las pregunta, por ejemplo, cuando viene corriendo la niña y pregunta: «Mami, ¿de dónde vienen los bebés?»

Un pequeño le preguntó a su madre de dónde había venido él y de dónde había venido ella. Su madre le habló acerca de la cigüeña. Después el niño preguntó lo mismo a su abuelita, y recibió la misma respuesta, aunque con ciertas variaciones. Entonces el niño salió corriendo de la casa y le contó a su compañero: «¿Sabes qué? ¡En nuestra familia no ha habido un nacimiento normal en las últimas tres generaciones!»

Por lo general, el niño no quiere saber todos los hechos de una sola vez. No se interesa en todo acerca de la reproducción o el acto sexual. Él solamente quiere una respuesta sencilla y directa, y sólo eso debe dársele; Una regla: siempre diga la verdad, pero no necesariamente toda la verdad en una sola ocasión. No le diga más de lo que él quiera o necesite saber.

6. Correlacione el conocimiento con la experiencia

Aproveche las oportunidades que se presenten con los animales caseros, la llegada de bebés, las defunciones, los casamientos, para explicar la vida a los niños. Visite los museos. Compre libros bien ilustrados. Procure que sus hijos estén al tanto de la vida.

7. Provea información e instrucción acerca de las desviaciones sexuales

Los niños deben aprender pronto acerca de los peligros. No los asuste, sólo que estén conscientes. Ellos harán preguntas al ver ciertas cosas en las carteleras, los periódicos y la televisión que provocarán su curiosidad. De buena forma hábleles sobre las drogas, el aborto, las enfermedades venéreas, el vivir juntos sin casarse, la vida comunal, etc. Explíqueles que los homosexuales siempre andan buscando desviar sexualmente a otras personas.

Ambos padres deben participar en la educación sexual. No deje la tarea a la otra persona (generalmente la mamá). Rodee a sus hijos de buena literatura y esté listo para hablar sobre ella. Empiece pronto. La educación sexual no es un discurso; es una vida.

No podemos cambiar el hecho de que el mundo en que vivimos ha diluido y degradado al sexo, y ha torcido completamente el concepto que Dios tiene de él. Sin embargo, la educación sexual no es una opción.

La solución al dilema de la educación sexual está implícita en las Escrituras. El señorío de Cristo es la clave en el área sexual, de la misma manera que con el resto de la vida. Pablo nos recuerda: «Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios» (1 Co 6:20).

Hendricks, H. (2003). SIETE COSAS QUE DEBE ENSEÑAR A SUS HIJOS. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 130–134). Miami, FL: Editorial Unilit.

INFLUENCIAS NEGATIVAS EN LA DISCIPLINA

INFLUENCIAS NEGATIVAS EN LA DISCIPLINA

Autor: Alberto F. Roldán

a1La aplicación de la disciplina a los hijos se encuentra hoy en una etapa crucial en la sociedad. Existen diversas influencias que resultan totalmente perjudiciales y que es necesario que, como cristianos, las identifiquemos con claridad.

Por un lado, cierta tendencia psicológica —que alcanzo su cúspide en la década de los años 60— sostenía que a los niños no había que corregirlos con severidad. Más bien la idea era que debía aplicarse una especie de «democracia permisiva» que dejara al niño con libertad de decir y hacer lo que deseara. Prohibírselo y —peor aún—castigarlo por cierta acción, significaría dejarle profundos traumas en su mente, que acarrearían funestas consecuencias para el niño. Ciertamente, tal línea de pensamiento no se originó en América Latina; mas bien fue en los Estados Unidos. Pero aquí —¡cuándo no!— también estuvo de moda. La aplicación consciente o inconsciente de las recomendaciones de la «democracia permisiva» dio como resultado una generación de adolescentes y jóvenes opuestos a toda forma de autoridad. Ya no sólo se cuestionó la autoridad de los padres, sino también la de los maestros y educadores. Acaso muchos padres cristianos ni siquiera estuvieron al corriente de esas teorías educativas del niño. Sin embargo, directa o indirectamente han sido influidos en mayor o menor grado por esas tendencias.

Una ilustración de lo que decimos está dada en la afirmación del Dr. John Valusek que durante un programa de televisión sostuvo que:

«El castigo físico es el primer paso en el largo camino hacia la violencia. Después siguen los golpes, las violaciones, los asesinatos. Este modelo de conducta, que se fija desde el hogar, indica: «Recurriré a la violencia cuando no sepa qué más hacer”».

Sobre el padre recae la responsabilidad que se le obedezca.

El argumento del Dr. Valusek da por sentado que si los padres castigan al niño por su desobediencia, entonces ello le enseñará al niño a recurrir a la violencia y castigar a otros. También está tomando como un hecho que cuando un padre castiga a su hijo lo hace por un arrebato de ira y descontrol. Aunque debe admitirse que esto puede ser cierto en algunos casos, no debemos confundir «violencia física incontrolada» con «castigo disciplinario equilibrado». Además, el castigo físico no debe ser el último recurso después de horas y horas de amenazas («Si seguís portándote mal te voy a dar una paliza») sino que debe ser aplicado cada vez que el niño desobedezca las directivas impartidas. En este punto debemos aclarar que no todos los hijos son iguales. Algunos de ellos responden a la palabra y la amonestación. Otros requieren castigo.

Una influencia también negativa, pero de diferente vertiente, es la representada por los abuelos. Es casi una constante que los abuelos tienden a sobreproteger a sus nietos. Se sienten muy felices de tener cerca a quienes «parecen ser sus hijitos» y les hace revivir en plenitud los felices días cuando eran flamantes papás. Pero ¿cuál es el problema? Básicamente, una confusión de roles. Ellos deben darse cuenta de que no son los padres de las criaturas. Son sólo sus abuelos. Deben reconocer que no son ellos los que deben establecer las «reglas del juego» en cuanto a la disciplina de esos niños. Deben, en suma, respetar a los propios padres de los niños para que los críen y disciplinen como ellos han decidido hacerlo y no intervenir en formas que resten la autoridad de los padres. Los niños —¡que son mucho más vivos de lo que pensamos!— en poco tiempo detectaran la divergencia de opiniones en cuanto a la disciplina y entonces irán «a refugiarse a la casa de los abuelos».

Lo descrito es un enfoque objetivo de la realidad, de lo que sucede a diario en la vida de las familias. Sufren la interferencia de filosofías y psicologías básicamente humanistas que se han filtrado en la práctica de muchos cristianos. Sufren, también, la intromisión de personas como los abuelos que, sin duda, con las mejores intenciones, provocan cierto «corto circuito» en las relaciones entre padres e hijos en la esfera de la disciplina.

Pero, a todo esto, ¿qué nos dice la Biblia? Porque si somos cristianos y, como tales, queremos vivir bajo su autoridad, debemos recurrir a ella para saber cómo actuar. Es altamente significativo observar que en el mismo libro que dice que «Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere» (Pr 3:12), se ofrecen indicaciones precisas sobre el tema, con lo cual, implícitamente, da a entender que de la misma manera que nos trata Dios, debemos nosotros tratar a nuestros hijos.

Respecto a cuándo debe comenzar la disciplina severa, Proverbios 13:24 dice: «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige». La disciplina y la corrección deben empezar temprano, en realidad, en la misma cuna. ¿Por qué debemos castigar al hijo? Proverbios 23:13, 14 afirma: «No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol». La razón del castigo es que, si no se aplica, el destino final de esa persona va a ser la muerte. La muerte no sólo física, sino también espiritual y final. La Biblia no es nada optimista en cuanto a nuestra condición de pecadores. Los niños no son santos, aunque a veces nos gustaría que lo fuesen. Son pecadores al igual que los adultos. No debemos esperar que, privándoles del castigo y la corrección, «por arte de magia» o «por milagro» sean hombres y mujeres de bien. Por el contrario, si aplicamos corrección al niño, ya se nos anticipa el resultado: «Te dará descanso, y dará alegría a tu alma» (Pr 29:17).

Y por si algún lector quedó con preocupación, Proverbios 19:18 despeja las dudas cuando expresa: «Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo». Es decir, debemos tener equilibrio entre un castigo —que a veces puede ser severo— y la destrucción física y espiritual del niño.

¿Qué nos dice la Biblia en cuanto a la intromisión de terceros? Por una parte está el mandamiento base del matrimonio que también aquí tiene aplicación: «Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. Y los dos serán una sola carne» (Gn 2:24). Una de las razones para dejar padre y madre es poder formar un nuevo núcleo familiar sin interferencias. Además, los mandamientos para hijos y padres son inequívocos: «Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres» [no dice: «a vuestros abuelos» ni «a vuestros tíos»]… «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor» (Ef 6:1, 4). La responsabilidad de la crianza, disciplina y corrección de los hijos es enteramente de los padres. Y, ¡cuidado!, de ambos padres; no sólo —como ocurre tantas veces en la cultura latinoamericana— de la madre. También el padre es responsable de la disciplina de los hijos.

En resumen, debemos ser sabios para detectar las interferencias que puedan estar afectando la aplicación de la disciplina a nuestros hijos. Como creyentes obedientes a Dios y a Su Palabra, debemos regirnos por los principios que Él nos ha dejado en ella. Aunque esos principios, claro está, no resulten aceptables para mucha gente. Recordando siempre, que la disciplina es una forma de amor que tiene en cuenta el futuro de nuestros hijos. A Leonardo Da Vinci se atribuye esta declaración: «Quien no castiga las malas actitudes, las fomenta.»

Roldán, A. F. (2003). INFLUENCIAS NEGATIVAS EN LA DISCIPLINA. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 117–121). Miami, FL: Editorial Unilit.

 

¡Jóvenes! Una historia para reflexionar

¡Jóvenes! Una historia para reflexionar

Autor: Desconocido

a1

Jenny pensó que sus padres no le darían

permiso para irse de fiesta con unos

amigos, de manera que les mintió y les dijo

que iba al cine con una compañera.

Aunque se sintió un poco mal porque no

les dijo la verdad, tampoco le dio muchas

vueltas al asunto y se dispuso a divertirse.

La pizza estuvo bien y la fiesta genial. Al final su amigo Pedro que ya

estaba medio borracho, la invitó a dar un paseo; pero sus vicios ocultos llamaron

a su corazón, la lujuria y la depravación sólo necesitaban estimulación.

Sin miedo, vergüenza ni temor se drogo.

De repente Pedro comenzó a propasarse. Eso no era lo que Jenny quería

del todo. ¡Reflexiono! tal vez mis padres tienen razón -pensó; quizás soy muy joven

para salir así. ¿Cómo pude ser tan tonta? Por favor, Pedro llévame a casa,

no me quiero quedar -dijo.

Molesto, Pedro arrancó el carro y comenzó a conducir a toda velocidad.

Jenny, asustada, le rogó que fuera más despacio, pero mientras más ella

le suplicaba, más él pisaba el acelerador.

De repente, vio un gran resplandor. «Oh, Dios ayúdanos. ¡Vamos a chocar!

Ella recibió toda la fuerza del impacto, todo de repente se puso negro. Aun

consciente, sintió que alguien la sacó del carro retorcido, y escuchó

voces: ¡Llamen a la ambulancia!, estos jóvenes están en problemas.

Le pareció oír que había dos carros involucrados en el choque.

Despertó en el hospital viendo caras tristes. Estuviste en un choque

terrible -dijo alguien… En medio de la confusión se enteró de que Pedro

estaba muerto.

A ella misma le dijeron: Jenny, hacemos todo lo que podemos, pero parece

ser que te perderemos a ti también.

¿Y la gente del otro carro? -preguntó Jenny, llorando… También murieron

-le contestaron.

Jenny oró así: Dios perdóname por lo que he hecho, yo sólo quería una

noche de diversión.

Y dirigiéndose a una de las enfermeras pidió: Por favor, dígale a la familia

de los que iban en el otro carro que me perdonen que yo quisiera

regresarles a sus seres queridos.

Por favor enfermera, ¿Les podrá decir esto de mi parte?, dígale a mi mamá

y a mi papá que lo siento, porque mentí, y que me siento culpable porque

varios hayan muerto. La enfermera se quedó callada, como una estatua.

Instantes después, Jenny murió.

Un hombre cuestionó entonces a la enfermera:

¿Por qué no hizo lo posible para cumplir la última voluntad de esa niña?; la

enfermera miró al hombre con ojos llenos de tristeza, y le dijo: Porque la

gente en el otro carro eran su papá y su mamá que habían salido a

buscarla.

Romanos 6:23Reina-Valera 1960 (RVR1960)

23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN?

TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN?

Autor: Alberto F. Roldán

a1Los medios masivos de comunicación —la radio, la televisión, los diarios, las revistas, el cine— son instrumentos cuyas funciones principales son: informar, educar, animar, y distraer. Como cristianos, resulta muy importante que conozcamos las formas sutiles en las que los medios operan en las personas, influyendo en su manera de pensar y de actuar. También es fundamental que sepamos cómo interpretar críticamente las ideologías y valores (a menudo son antivalores) que nos ofrecen.

El modelo de familia que promueve la televisión. En un análisis sociológico sobre el tema, el escritor argentino Julio Mafud sintetiza el tipo de familia que promueve la televisión. Se trata de una familia reducida, nuclear, con un padre absorbido por su trabajo fuera del hogar. A veces, como hemos explicado, la situación socioeconómica de nuestros países obliga al padre a tomar dos o tres trabajos, lo que agrava la situación. El «dulce hogar» se ha tornado en «la carga del hogar».2
Así las cosas, los niños se tornan en «succionadores» de los medios que saturan sus mentes ofreciéndoles un amplio panorama de opciones para pedir y nunca estar satisfechos. Perdido el control de los hijos, el padre ya no es el que orienta sus gustos ni el que da pautas a sus vidas. Hasta la línea que divide lo permitido de lo prohibido se torna casi imperceptible.

Valores que promueve la televisión. La televisión, como otros medios de comunicación, conlleva un doble efecto. Uno, al que se puede denominar «denotativo», tiene que ver con lo objetivo y explícito, es decir, lo que concretamente ofrece un mensaje determinado. Pero hay otro al que se puede llamar «connotativo» que contiene un mensaje implícito que añade o sugiere significados que apuntan a otras ideas y sentimientos.
Es importante que conozcamos ejemplos concretos de los valores —mejor dicho, antivalores— que nos dan los medios, particularmente la televisión. He aquí algunos:
a) Desintegración familiar. En una serie dramática de la televisión argentina de hace algunos años, ninguno de los tres personajes centrales tenía una familia estable e integrada. Uno de ellos se la pasaba «probando» de pareja en pareja. Otro, aparentemente, era divorciado. El tercero vivía en la incertidumbre en ese terreno. El contexto social y familiar que esos hombres representaban daba como una «realidad incambiable» el hecho de que es posible ser persona actualizada, de éxito y de importancia, sin que ello implique, necesariamente, estar al frente de una familia. Precisamente, Graciela Peyrú sostiene a este respecto que en la televisión «los besos y las caricias, cuando se incluyen, forman sólo parte de la duple seducción/violencia o son expansiones mínimas de vínculos fugaces». Es decir, la familia como núcleo está ausente. Otro ejemplo específico lo ofreció la televisión española. La protagonista era una mujer de unos 40 años, atrayente, pero que acababa de separarse de su marido. Vuelve a casa, les cuenta a sus hijos adolescentes lo que había ocurrido, y… ¡adivinen lo que pasó! Pues que los hijos no tienen mejor reacción que felicitar a su madre e invitarla a celebrarlo juntos. La única persona que cuestiona el hecho es la madre de la mujer. Claro que la serie tiene el cuidado de «pintarla» como una mujer grotesca, atrasada, de poca cultura. La idea es clara: sólo personas así pueden oponerse a lo sucedido. ¡Pobre gente! No está actualizada.
b) Sexo libre. El lector tendrá pocas dificultades en ver en series y novelas —nacionales y extranjeras— cómo directa o indirectamente se aprueban relaciones premaritales, adulterio, homosexualidad. A propósito de esto último, recuerdo el caso de otra serie argentina, en la cual su personaje central era un homosexual. Las escenas mostraban cómo el muchacho no encontraba solución alguna ni en la psiquiatría, ni en la psicología, ni en la religión. Finalmente, todo termina con una carta que le envía su hermana donde le dice más o menos así: «Querido, la decisión es tuya. Es lo único que cuenta. Hacé lo que vos quieras. Nadie puede ni debe meterse en tu vida. La opción es tuya y si es bueno para vos, entonces es bueno». Conclusión que queda en la mente del televidente promedio: «Está bien lo que me hace sentir feliz. No hay absolutos. La homosexualidad es una opción más que no es ni mejor ni peor que la heterosexualidad.»

El poder de la publicidad. La publicidad se define como «una técnica de difusión masiva, a través de la cual una industria o empresa comercial lanza un mensaje a un determinado grupo social de consumidores con el propósito de incitarlos a comprar un producto o usufructuar un servicio». Las coordenadas bajo las que se estructura la publicidad son básicamente dos: el PROGRESO y el PLACER. El poder de la publicidad es de tal magnitud que hoy ya no importa tanto si un producto es bueno o es malo. La publicidad se encargará de hacerle creer a la gente que es «caro… pero el mejor»; aunque a la postre el consumidor llegue a la triste realidad de que en efecto era «caro… ¡pero el peor!»
La publicidad apela a «estímulos subliminales», es decir, fuerzas sensoriales a nivel inconsciente. El estímulo subliminal es como una «memoria dormida» que cuando despierta hace actuar al individuo. Muchos aspectos de la realidad que no vemos a nivel consciente los advertimos subliminalmente y se va almacenando en nuestro inconsciente. Lo importante en la publicidad no está sólo en lo que explícitamente dice un anuncio. Muchas veces está en lo que el mensaje implica en términos de «felicidad», «realización humana», «progreso», «conquista», etc.

Clave hermenéutica. Como todo mensaje, la publicidad requiere una adecuada hermenéutica (interpretación). En este sentido, hay una clave que resulta de sumo valor práctico a los fines de interpretarla. Básicamente, toda publicidad sigue el siguiente esquema:
Lo grave del caso es que se trata de «soluciones falsas a problemas reales». En efecto, la publicidad le hace creer a la gente que comprando tal o cual producto será próspera, tendrá dominio sobre otros, será una persona dinámica, emprendedora, viril, con prestigio, etc. La caricatura que ofrecemos a continuación es un claro exponente de lo que decimos:
Algunos slogans publicitarios que apelan a la felicidad, el éxito, la fama, son estos:

«Siempre habrá tiempos felices. Cuente con cigarrillo…» Interpretación: El fumar ese cigarrillo es lo que hace posible la felicidad.
«En guardia! Juvenil, peligrosa, ¡dispuesta a la vida!… el amor que espera. Loción y extracto…» El texto está acompañado, claro por la imagen de una mujer rubia, «juvenil y peligrosa».
«automóvil… ¡la gran tentación!» La imagen esta vez es diferente. Sí, ¡se trata de una mujer morocha! Mirada atractiva, labios carnosos y a punto de morder una manzana.

Muchas veces las imágenes son simbólicas y apelan, generalmente, a la sexualidad. Así aparecen como «telón de fondo» objetos que simbolizan órganos sexuales. Y uno dice: «Pero no me di cuenta de eso. Por lo tanto no me tiene que afectar». Craso error. Como se sostiene en una obra ya citada:
«El descubrimiento fundamental fue este: los motivos que impelen a un individuo a comprar o no comprar una cosa son diez por ciento a nivel consciente y noventa por ciento a nivel subconsciente o inconsciente.»

El niño y la televisión. Los niños son los que pasan más tiempo frente al televisor. Como sostiene un especialista en comunicaciones, el Profesor Miguel A. Pérez Gaudio (con el que tomamos un curso sobre el tema), la familia
«le ha abierto a la televisión de par en par las puertas de su intimidad hasta el punto de que estos medios llegan a imponer sus horarios, modifican los hábitos, alimentan ampliamente conversaciones y discusiones y, sobre todo, afectan —a veces profundamente—la psicología de los usuarios en los aspectos tanto afectivos e intelectuales como religiosos y morales».
Se considera que son «televidentes livianos» los que pasan menos de cuatro horas por día viendo televisión. Los «pesados» son los que la ven más de cuatro horas por día. Encargamos a Claudia, una maestra que es miembro de nuestra iglesia, la realización de una pequeña encuesta en un séptimo grado de primaria (niños de 11 a 13 años). Con mis hijos analizamos la encuesta, que arrojó el siguiente resultado:

Total de alumnos: 45
Tienen TV cable: 27

Horas que ven TV diariamente: promedio de 4 horas y media. Los que menos ven llegan a 2,5 horas por día. Los que más, llegan a 7,5 horas por día.
PROGRAMAS FAVORITOS:

Dibujos animados:

31 de los 45 alumnos

Comedias: 19h

Acción: 7h

Películas: 6h

Drama: 5h

Musicales: 4h

Noticias: 3h

Humor: 3h

Entretenimientos: 3h

¿Cómo incide el exceso de televisión en la conducta de los niños? En primer lugar, en cuanto a rendimiento escolar, en una prueba que se hizo en 1984 por el programa Evaluación Nacional del Progreso en Educación (en los E.U.A.),

«Los niños de 9 años que miraban seis horas o más de televisión por día se desempeñaban escolarmente mucho peor que aquellos que miraban menos horas. Pero había poca diferencia entre los que miraban menos de dos horas de TV diarias y los que lo hacían de 3 a 5. Entre los jóvenes de 13 a 17 años interrogados, los niveles de lectura ascendían a medida que mermaban las horas frente al televisor».

En segundo lugar está el tema de la violencia. En Buenos Aires, por ejemplo, se ha llegado a establecer que si se enciende el televisor de lunes a viernes, uno tiene la posibilidad de ver más de 7 escenas de violencia por hora. Pero ese riesgo sube a más de 17 los fines de semana. En una encuesta realizada en una escuela de esa ciudad, se halló que había un comportamiento disímil entre dos grupos de niños. El grupo que había contemplado programas violentos dejaba a los más pequeños cuando se trenzaban en peleas. Los que no habían estado expuestos a ese tipo de programas intervenían para separar a los que se estaban peleando. Las conclusiones son las siguientes:

«Se ha comprobado reiteradamente que los niños acostumbrados a ver programas violentos como televidentes «pesados» muestran menos índices corporales de alteración emocional frente a la agresión que los menos habituados («livianos»). Esta «desestabilización» va acompañada de un aumento directo de las fantasías y conductas agresivas.»

Mecanismos de desinformación. Prácticamente no nos queda espacio para abordar esta cuestión. Hasta resulta irónico hablar de «desinformación» porque quienes la preparan lo hacen —dicen— con el objeto de «informar a la opinión pública». Entre los muchos mecanismos existen los siguientes: Colocar un título y luego no referirse a ese tema en el contenido. Modificar el texto ligeramente, de modo que el lector, oyente o televidente, no capte el cambio efectuado. Otras formas, por supuesto, tienen que ver con lo que alguien ha llamado «arbitrario recorte» de lo que se dice que es «la realidad». Aparece un noticiero televisado y lo que abunda son robos, asesinatos, accidentes, y otras imágenes semejantes. Uno se pregunta: ¿Será esa toda la realidad? Finalmente, otro mecanismo de desinformación consiste en omitir referencias o imágenes que no conviene mostrar, como sucede a veces durante las guerras. No se reportan bajas ni muertes de civiles. ¡Como si los bombardeos sólo provocaran el derrumbe de edificios!
Hacia una mentalidad crítica. Jesucristo nos manda ser no sólo sencillos como palomas, sino también prudentes como serpientes (Mt 10:16). En este sentido, debemos estar al tanto de la escala de valores subyacentes que nos ofrece la televisión y demás medios masivos. Extraemos algunos datos que surgen de la investigación del Prof. Pérez Gaudio realizada con 100.000 estudiantes:

Asimilación de los contenidos televisivos.
Recepción televisiva en soledad, sin consejo ni auxilios serios por parte de los adultos.
Ligereza para imitar e identificarse con los personajes propuestos en las programaciones televisivas.
Agresividad por imitación.
Alteración de valores personales, familiares, sociales y religiosos.
Desjerarquización de la autoridad familiar y docente.
Consumismo material excesivo.

¿Cómo desarrollar una mentalidad crítica que nos permita ver televisión sin ser absorbidos por la misma, ni ser receptores pasivos de sus mensajes? Me permito sugerir los siguientes pasos:

a) ¿Cuántas horas de televisión ven nuestros hijos?

b) ¿Cuáles son sus programas favoritos?

c) ¿Coincide la filosofía de vida y la escala de valores de esos programas con el Evangelio de Jesucristo? ¿En qué aspectos se oponen?

d) ¿Es aceptable el tipo de sociedad que nos proponen?

e) ¿Qué puntos de vista jamás toman en cuenta?

Estas son sólo preguntas de orientación. El lector podrá, seguramente, agregar muchas más. Para terminar, acaso nos resulte útil recordar lo que San Pablo nos dice: «Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna» (1 Co 10:12). Podemos hacer uso de la televisión. Otra cosa, muy distinta, es que la televisión termine usándonos a nosotros. Si logramos revestirnos de una mentalidad critica, entonces podrá ser de cierta utilidad en términos de entretenimiento y aun cultura. De lo contrario, terminará siendo un instrumento de masificación de nuestra familia.

Roldán, A. F. (2003). TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN? En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 97–104). Miami, FL: Editorial Unilit.

 

PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS

PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS

Autor: H. Norman Wright

a1En su libro Herein is love [Aquí está el amor], Reuel Howe dice: «Si existe alguna perspectiva indispensable con la cual debe comenzar su vida juntos una joven pareja, ésta consiste en que ambos deben intentar, a toda costa, mantener las líneas de comunicación entre ellos.»

Desgraciadamente, no es nada raro que las líneas de comunicación se rompan. Estas roturas son, a veces, debidas a que el marido y/o la mujer no quieren o no pueden hablar de lo que ocurre en sus vidas. Pero este mismo resultado se produce a menudo cuando los componentes del matrimonio no escuchan atentamente cuando habla el otro. No pueden existir sólidas líneas de comunicación si no se escucha con la atención debida.

Alguien ha sugerido que escuchar atentamente con la boca cerrada es una básica habilidad comunicativa necesaria en el matrimonio. Piense en su propia norma de comunicación. ¿Escucha usted? ¿Cuánto oye usted de lo que se dice? Se estima que una persona suele oír solamente el 20 por ciento de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia?
Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no está pensando en lo que va a decir cuando el otro termine. Por el contrario, usted debe captar todo cuanto dice su interlocutor. Como Paul Tournier manifiesta: «Qué experiencia tan hermosa, grande y liberadora representa el que la gente aprenda a escuchar a los demás. Resultaría imposible subrayar hasta qué punto necesitan los humanos que se les escuche realmente».

Escuchar es algo más que esperar cortésmente a que nos toque hablar. Es algo más que oír palabras. Escuchar de veras es recibir y aceptar el mensaje cuando nos lo envían, tratar de comprender lo que la otra persona quiere decir. Cuando esto sucede, usted no se limita a decir: «Le escucho». Usted puede decir: «Comprendo el significado de sus palabras.»
Aunque el escuchar se considera, generalmente, como una parte pasiva de la comunicación, en realidad no es así. Escuchar sensatamente es llegar hasta nuestro interlocutor, preocuparse activamente por lo que dice y por lo que quiere decir.

En su libro After You ‘ve Said I Do, Dwight Small señala que escuchar no resulta fácil ni natural para la mayoría de la gente. Nuestra preferencia innata no es escuchar. A muchas personas, lo que les gusta es hablar. Preferimos expresar nuestras ideas, pues nos sentimos más cómodos sentando nuestra postura, confirmando nuestras opiniones y sentimientos. En realidad, a muchos no les gusta tanto escuchar como hablar y ser oídos. Es debido a esto que nos concentramos más en intervenir en la conversación que en prestar plena atención a lo que dice el otro. También, y con frecuencia, pasamos las observaciones de los demás por el tamiz de nuestras propias opiniones y necesidades.

Por ejemplo, una esposa dice que está cansada de las tareas domésticas. El marido oye lo que ella dice, pero el mensaje que recibe es interpretado como que la mujer se siente desgraciada porque no tiene la ayuda de que dispone su madre. Esto no es lo que la mujer piensa, pero es lo que el marido oye. Desde que se casaron, a él le ha fastidiado el no poder proporcionarle a su esposa la ayuda que su suegro le proporciona a la suegra. Es fácil constatar cómo el mensaje ha sido falsamente interpretado. Los mensajes «filtrados» o «tamizados» raramente son exactos y se prestan a muchos malentendidos.

Cuando el marido y la mujer reconocen la importancia de escuchar objetivamente, prestándose mutua atención, están tomando grandes medidas para construir poderosas líneas de comunicación.
Wright, N. H. (2003). PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 84–86). Miami, FL: Editorial Unilit.

Reduccionismo: Sobre el concepto «Naturaleza»

Reduccionismo:

Autor: C .S. Lewis

Sobre el concepto «Naturaleza»


a1… Mi argumento podrá quedar más claro para algunos si se expresa de una manera diferente. «Naturaleza» es una palabra de diversos significados, los cuales se pueden comprender mejor si consideramos sus varios antónimos. Lo Natural es lo opuesto a lo Artificial, a lo Civil, a lo Humano, a lo Espiritual, y a lo Sobrenatural. Lo Artificial no nos atañe ahora. Pero si tomamos el resto de la lista de opuestos, creo que podemos tener una vaga idea de lo que los hombres entienden por Naturaleza y qué es lo que oponen a ella. La Naturaleza parece ser lo espacial y temporal, en contraste a lo que no lo es tanto o no lo es en absoluto. Parece ser el ámbito de la cantidad en contraste al ámbito de la calidad; de los objetos en contraste a la consciencia; de lo limitado, frente a lo que es total o parcialmente autónomo; de lo que desconoce valores frente a aquello que tiene y percibe valores; de las causas eficientes (o, en algunos sistemas modernos, sin causalidad en absoluto) frente a las causas finales. Ahora bien, considero yo que cuando comprendemos algo analíticamente y luego lo dominamos y lo empleamos para nuestra conveniencia, lo reducimos al nivel de «Naturaleza» en el sentido de que suspendemos nuestro juicio de valor acerca de ello, que ignoramos su causa final (si hay alguna), y lo tratamos en términos de cantidad. Esta represión de elementos en lo que de otra manera sería nuestra reacción total ante ello es a veces muy clara e incluso penosa: tenemos que vencer algo antes de poder cortar un cadáver de un hombre o un animal vivo en un aula de disección. Estos objetos se resisten al movimiento de la mente mediante el que los arrojamos al mundo de la mera Naturaleza. … Pero no es ésta toda la historia. No son los más grandes científicos modernos los que creen de cierto que cuando el objeto es desnudado de todas sus propiedades cualitativas y reducido a una mera cantidad es totalmente real. Los cientifiquillos y los irreflexivos acientíficos seguidores de la ciencia puede que lo crean. Las grandes mentes saben muy bien que el objeto, cuando se trata de esta manera, es una abstracción artificial; saben que se ha perdido algo de su realidad.

Desde este punto de vista, la conquista de la Naturaleza aparece bajo una nueva luz. Reducimos las cosas a mera Naturaleza a fin depoderlas «conquistar». Siempre estamos conquistando la Naturaleza, porque «Naturaleza» es lo que le estamos dando a lo que hemos, hasta cierto punto, conquistado. El precio de la conquista es tratar aquella cosa como mera Naturaleza. Cada conquista sobre la Naturaleza aumenta su ámbito. Las estrellas no se transforman en Naturaleza hasta que las podemos medir y pesar; el alma no se transforma en Naturaleza hasta que podemos psicoanalizarla. El arrebatamiento de los poderes de la Naturaleza es también la rendición de las cosas a la Naturaleza. En tanto que el proceso no llegue al paso final bien podremos considerar que las ganancias son superiores a las pérdidas. Pero tan pronto tomamos el paso final de reducir nuestra propia especie al nivel de mera Naturaleza, todo el proceso enloquece, porque esta vez el ser que quería ganar y el ser sacrificado son el mismo. Éste es uno de los muchos casos donde llevar un principio a lo que parece su conclusión lógica lleva al absurdo. Es como el famoso irlandés que descubrió que un cierto tipo de estufa reducía su consumo de leña a la mitad, y por ello llegó a la conclusión de que dos estufas de la misma clase le posibilitarían calentar la casa sin ninguna leña. Es la propuesta del brujo: da tu alma, y recibe poder a cambio. Pero una vez hemos entregado nuestras almas, esto es, nuestro mismo yo, este poder que así nos ha sido conferido deja de pertencernos. Seremos de hecho los esclavos y marionetas de aquello a lo que hemos dado nuestras almas. Está dentro del poder del Hombre tratarse a sí mismo como un mero «objeto natural», y sus propios juicios de valor como materia prima para que la manipulación científica los altere a voluntad. La objeción contra hacer esto no reside en el hecho de que este punto de vista (como el primer día de uno en un aula de disección) sea penoso y chocante hasta que uno se acostumbra. La verdadera objeción es que si el hombre decide considerarse como materia prima, materia prima es lo que será: no materia prima para ser manipulado por sí mismo, como se imaginaba complacido, sino por el mero apetito, esto es, por la mera Naturaleza, en la persona de sus deshumanizados Condicionadores». …

C. S. Lewis, The Abolition of Man (La Abolición del Hombre), Collins (Londres, 1978), págs. 42-44.
Hay edición castellana: Ediciones Encuentro, Madrid 1990.


Traducción del inglés: Santiago Escuain
© Santiago Escuain 1997, por la traducción
© Copyright SEDIN 1997 para el formato electrónico –  http://www.sedin.org. Este texto se puede reproducir libremente para fines no comerciales y citando la procedencia y dirección de SEDIN, así como esta nota en su integridad.

EL INFIERNO

EL INFIERNO

Autor: Robert Charles Sproul

a1Frecuentemente hemos escuchado afirmaciones tales como “La guerra es un infierno” o “Pasé por un infierno”. Estas expresiones, por supuesto, no deben ser tomadas en un sentido literal. Más bien están reflejando nuestra tendencia a utilizar la palabra infierno como un término descriptivo de la experiencia humana más espantosa. Sin embargo, no hay ninguna experiencia humana en este mundo que pueda compararse con el infierno. Si tratamos de imaginar el sufrimiento más atroz aquí y ahora, nuestra imaginación todavía no habrá alcanzado la realidad espantosa del infierno.

El infierno es considerado algo trivial cuando se lo utiliza en expresiones soeces. El utilizar esta palabra con ligereza puede ser un tibio intento humano de considerar el concepto con ligereza o de una manera entretenida. Solemos burlarnos de las cosas que más temor nos causan como un esfuerzo fútil para quitarles las garras y los colmillos, reduciendo así su poder amenazador.

No hay ningún concepto bíblico más horrendo ni más aterrador que la idea del infierno. Es tan poco popular que muy pocos creerían en este concepto si no fuera que nos viene de las propias enseñanzas de Cristo.

Casi toda la enseñanza bíblica sobre el infierno nos viene de labios de Jesús. Es en esta doctrina, más que en ninguna otra, donde se pone más a prueba la lealtad del cristiano a la enseñanza de Cristo. Los cristianos modernos han hecho muchos esfuerzos para minimizar el infierno de manera de eludirlo o de suavizar la enseñanza de Jesús. La Biblia nos describe al infierno como un lugar de oscuridad, un lago de fuego, un lugar de llanto y de crujir de dientes, un lugar de eterna separación de las bendiciones de Dios, una prisión, un lugar de tormento donde el gusano no morirá jamás. Estas imágenes tan gráficas del castigo eterno nos llevan a preguntarnos: ¿Debemos tomar estas descripciones literalmente o son solo símbolos?

Yo sospecho que se tratan de símbolos, pero eso no es ningún alivio. No debemos pensar que son simplemente símbolos. Es muy probable que el pecador en el infierno prefiera un lago literalmente de fuego como su morada eterna que la realidad del infierno representada en la imagen del lago de fuego. Si estas imágenes son símbolos, entonces debemos concluir que la realidad es peor que lo que el símbolo sugiere. La función de los símbolos es señalar algo más allá de ellos, hacia un estado más intenso que el contenido del símbolo. No puede servir de ningún consuelo para aquellos que los consideran simplemente como símbolos el que Jesús haya utilizado los símbolos más espantosos que sea posible imaginar.

Un suspiro de alivio parece escucharse cuando alguien declara: “El infierno es el símbolo de la eterna separación de Dios”. Ser separado de Dios por la eternidad no representa una gran amenaza para la persona impenitente. Los impíos no quieren otra cosa que estar separados de Dios. El problema que tendrán en el infierno no será la separación de Dios, será la presencia de Dios lo que los atormentará. En el infierno, Dios estará presente en la plenitud de su ira divina. Estará allí para ejercer su justo castigo sobre los malditos. Lo conocerán entonces como el fuego consumidor.

De cualquier modo que analicemos el concepto del infierno siempre termina siendo un lugar de crueldad y de castigo. Sin embargo, si es que hay algún consuelo en el concepto del infierno es la plena seguridad que no habrá crueldad allí. Es imposible que Dios sea cruel. La crueldad implica infligir un castigo que sea más severo o más duro que el crimen. La crueldad está en la esencia misma de la injusticia. Dios es incapaz de infligir un castigo injusto. El Juez de todo el mundo sin duda hará lo que es el bien. Ninguna persona inocente sufrirá bajo su mano.

Posiblemente el aspecto más aterrador del infierno es su eternidad. Las personas pueden soportar la más angustiante de las agonías siempre y cuando sepan que en algún momento ha de terminar. En el infierno esta esperanza no existirá. La Biblia nos enseña con claridad que el castigo ha de ser eterno. Se utiliza la misma palabra para referirse a la vida eterna y la muerte eterna. El castigo implica dolor. La aniquilación, que algunos han postulado, no implica dolor. Jonathan Edwards, al predicar sobre Apocalipsis 6:15–16 dijo: “Los hombres malvados de aquí en más desearán con todas sus fuerzas convertirse en nada y dejar de ser para poder escapar de la ira de Dios”.

El infierno, entonces, es una eternidad frente a la ira de Dios, justa y siempre ardiendo; un tormento en el sufrimiento, del cual no hay escapatoria posible ni alivio. Comprender esto es crucial para apreciar la obra de Cristo y para predicar su evangelio.
Resumen

1. El sufrimiento en el infierno no es comparable a ninguna experiencia de miseria que podamos hallar en esta tierra.
2. El infierno fue incluido con claridad en la enseñanza de Jesús.
3. Si las descripciones bíblicas del infierno son símbolos, entonces la realidad será peor que los símbolos.

4. El infierno es la presencia de Dios en su ira y en su juicio.
5. No hay crueldad en el infierno. El infierno será un lugar de perfecta justicia.
6. El infierno es eterno. No hay ninguna escapatoria ni por el arrepentimiento ni por la aniquilación.
Pasajes bíblicos para la reflexión

Mateo 8:11–12
Marcos 9:42–48
Lucas 16:19–31
Judas 1:3–13
Apocalipsis 20:11–15

Sproul, R. C. (1996). Las grandes doctrinas de la Biblia (pp. 317–319). Miami, FL: Editorial Unilit.