LOS RECUERDOS DEL HOGAR

Capítulo 6

LOS RECUERDOS DEL HOGAR

Autor: http://www.bbnradio.org/

CAPITULO 6

a1Mientras vivimos cada día, estamos escribiendo recuerdos. Cada día aporta algo a ellos y determina más plenamente el carácter final que tendrán. A menudo, nos sentamos horas con nuestros hijos y nietos, hablando acerca de nuestro hogar y reflexionando sobre el pasado. Cuando estamos juntos, reímos, lloramos y alabamos al Señor por el gran hogar que Él nos ha dado. Inevitablemente, alguien dice, “¿Te acuerdas cuando…?” Parte de la tristeza y del sufrimiento de Cristo aquí sobre la tierra debe ser tenido en cuenta por el hecho de que Él estaba lejos del hogar del Padre. El amaba los hijos de los hombres, pero extrañaba la Gloria y el gozo que Él había tenido en la casa del Padre. Esto debe ser una parte de cómo el cielo será. Constantemente estamos haciendo recuerdos, y el proceso de hacerlos determina la manera en la cual vivimos. Nuestros recuerdos harán nuestros viejos tiempos felices o infelices. ¡Eso es lo que los recuerdos hacen! Nuestros más profundos recuerdos, deberían ser los de nuestra vida diaria en nuestro hogar cristiano, tanto los nuestros como los de nuestros hijos.

Los recuerdos del hogar deberían incluir los momentos de nuestras comidas, tiempos de oración y tiempos de juegos que compartimos. Los viajes que hicimos, los animales que tuvimos, las bromas y las batallas que enfrentamos. A menudo hubieron conflictos, y también compartimos de ellos. Como una familia, hacemos recuerdos cada día de la semana, porque tu nunca sabes cuándo estarás haciendo el último de ellos. La vida es tan incierta que no sabemos nunca cuando estamos compartiendo la última comida, la última conversación o el último paseo juntos. Yo conozco una familia que termina cada conversación telefónica, e-mail, nota y cada partida con un “te amo”. Nunca dejes la casa en la mañana si ha habido un malentendido, palabras feas o amargas, o silencio malhumorado, porque esas cosas pueden llegar a ser un amargo recuerdo de por vida. La mejor defensa del hogar son esas pocas y especiales palabras que mencionamos al principio, “lo siento,” “perdóname,”
y “te amo”. “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1).

Se cuenta la historia de un hombre joven con naturaleza bondadosa y gentil que dejó su hogar para ir a su trabajo. No hacía una hora que se había ido cuando su cuerpo fue traído a su casa. El andamio donde estaba trabajando se había soltado y había fallecido. Una de sus hermanas estaba más apenada que los demás. Parecía tener una tristeza en particular. Ella solo podía decir, “no fui tan amable con él esta mañana cuando se fue”.
¡ Recuerdos! Una vez hechos, son eternos y no pueden cambiarse.

Los hijos tienen recuerdos también

Habiendo viajado a muchas grandes ciudades y habiendo observado las grandes multitudes de personas moviéndose por las calles, dentro y fuera de los grandes edificios, crecí acostumbrado a observar gente apurada en todas direcciones. Cada vez lo recuerdo, cada uno de ellos llevando en sus corazones y vidas la impresión del hogar del cual proceden.

¿Qué tipo de recuerdos tendrán tus hijos del hogar? ¿Serán recuerdos de padres que amaron al Señor Jesucristo y continuamente buscaron la Biblia como dirección de sus vidas? ¿Serán recuerdos de confort, inspiración, motivación y bendiciones, o serán recuerdos que queman, muerden y maldicen? Deberíamos encarar el asunto ajustadamente, estando completamente seguros que los hijos que enviamos al mundo nunca escaparán plenamente de los recuerdos e influencias del hogar. Si el hogar de la niñez ha sido justo y dulce, su bendición irá con ellos por toda la vida.

“El pecado puede barrer sobre el alma como un fuego devastador; la tristeza puede apagar todo gozo y esperanza; pero el recuerdo de un dulce y bendecido hogar vive como una estrella solitaria alumbrando en lo profundo de la noche. Y aun en medio del pecado, su cuadro flota delante de la mente como un sueño evanescente.”

Aquí está el testimonio de un hombre: “Recuerdo noches en que estaba acostado quietamente, en la pequeña habitación de arriba, antes de que me llegara el sueño. Se acercaban suaves pisadas por la escalera, la puerta silenciosamente se abría y una silueta bien conocida, suavemente se deslizaba a través de la oscuridad, y se ubicaba al lado de mi cama. Primero, unas pocas y amenas preguntas de afecto, las cuales gradualmente se profundizaban en palabras de consejo. Entonces se arrodillaba, su cabeza cerca de la mía, sus más fervorosas esperanzas y peticiones fluían en oración. ¡Cuánto una madre puede desear para su muchacho! Sus lágrimas hablaban del fervor de su deseo. Me parece sentirlas todavía cuando a veces caían sobre mi rostro. Levantándose, con un beso de buenas noches, se iba.”

Un recuerdo como este es el más grande regalo que un padre puede dejarle a su hijo. Será un guardián contra la tentación y el pecado. Proveerá una cadena de oro atando a sus hijos a los pies de Dios. ¿No es valioso llenar la vida de un hijo con recuerdos como estos? ¡Cuán descuidados los padres podemos ser! ¡Cuán negligentes! ¡Dios nos perdone y ayude!

A veces, la tristeza no es tomada apropiadamente. Si un hogar es un verdadero hogar cristiano, la tristeza no echará fuera todas las luces. Más bien hará el hogar más tierno y amoroso. Arrastra el hogar más cerca de Dios. La tristeza santificada transforma un hogar, y trae más de Dios hacia él. De modo que sucederá que el recuerdo de una tristeza pruebe ser el más tierno y firme broche que ligue hogar y corazones juntos.

Ya cerrando este libro, hay algunas cosas que nunca debemos olvidar. Debemos tener a Cristo en nuestros hogares si nuestros recuerdos han de ser todo lo que deberían. Debería haber un altar familiar donde en algún momento cada día toda la familia se reúna para oír la Palabra de Dios y orar juntos. En este siglo 21 rápidamente nos movemos por el mundo. Pronto, todo lo que permanezca será el recuerdo de nuestras vidas. El más fuerte fundamento que nos dará estabilidad, dirección y propósito en nuestras vidas es un Hogar Cristiano (I Cor. 3:11-13).

Se cuenta una Hermosa historia de Mozart. Su ultima composición musical fue su Réquiem. Después de días de enfermedad y de la labor más dolorosa, estuvo terminado. Su hermosa hija Emily vino a su habitación justo cuando estaba escribiendo las últimas notas, y Mozart puso en sus manos el manuscrito, diciendo, “Aquí está, mi hermosa Emily, está terminado; mi Réquiem está terminado, y yo también, estoy terminado.”
“No digas eso, querido padre,” dijo la gentil Emily, “pareces mas fuerte hoy.”
“Ya nunca estaré bien otra vez,” replicó su padre, “pero aquí está, Emily, siéntate al piano y toca estas notas y cántalas con los himnos de tu santa madre.”
Emily obedeció, cantando con una voz enriquecida por la tierna emoción.
Entonces, cuando hubo terminado, se volvió del piano, esperando la sonrisa de aprobación de su padre; pero ella solamente vio la apariencia de paz sobre sus facciones y el sello de la muerte. El se había ido al hogar en las alas de su propio Réquiem.

Por favor, escuchen cuando digo que no habrá Réquiem más dulce al corazón en la última hora de la vida terrenal como el Réquiem de los benditos recuerdos del hogar. Serán música en el corazón, más dulce que la canción de los ángeles. Dios nos ayude a vivir en el hogar dulcemente. Una de las mejores recompensas serán nuestros hijos, nietos y futuras generaciones que sigan nuestro ejemplo al edificar un hogar cristiano donde Jesucristo haya sido continuamente huésped invitado, y Su preciosa Palabra haya sido nuestro estándar y guía. Hagamos del hogar un lugar donde “atesoremos un buen fundamento para lo por venir, un lugar donde echemos mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:19).

Hagamos que nuestras metas sean evidentes en este aspecto. Lo más cercano al cielo es un Hogar Cristiano.

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HIJOS EN EL HOGAR – Edificando Vínculos

Capítulo 5

HIJOS EN EL HOGAR – Edificando Vínculos

Autor: http://www.bbnradio.org/

CAPITULO 5

a1“Herencia de Jehová son los hijos” (Salmos 127:3). Nada es más emocionante que mirar a un bebé recién nacido, el cual Dios te ha confiado a ti. Es una estremecedora responsabilidad que Dios ha colocado en tus manos como esposo y esposa. Es una persona que enseñarás y moldearás por tu ejemplo. Nada es más maravilloso que escucharles reír, cantar, y a veces llorar mientras aprenden las alegrías y las lecciones de la vida. Estudios han revelado que el 85 % de la influencia sobre la vida de un niño viene del hogar. Ellos serán lo que el hogar es. Serán conducidos a Dios y Su Palabra, por tu enseñanza y por tu estilo de vida. Mucho del destino físico y eterno de sus vidas yace en tus manos. A través de tu vida, ellos deben estar primeros en la lista de tus oraciones diarias.

Hay también dolores de cabeza porque los hijos tienen una voluntad. Ellos pueden hacer elecciones que están claramente equivocadas. Esto puede romper tu corazón. De todos modos, deberías dejarles ir, recuerda la historia del hijo pródigo en Lucas 15:11-24. Seguramente el padre pasó muchas noches de insomnio orando por su muchacho. El estaba mirando siempre al camino por el cual su hijo retornaría a su casa. Cuando él volvió, perdón había en el corazón de su padre quien no lo dejó terminar de contar a su hijo cuan arrepentido estaba. Ese es el corazón de un verdadero padre cristiano.

Se cuenta la historia de un hombre que tiró abajo uno de sus edificios del campo que había estado en pie por más de 20 años. Dejó allí una mancha sin atractivo, pero al llegar la primavera, y el sol y la lluvia caer sobre el lugar donde el edificio había estado, el propietario se sorprendió al encontrar innumerables flores brotando. Evidentemente esas semillas habían estado allí todo el tiempo, pero carentes de lluvia y sol habían sido impedidas de brotar y florecer. Muchos hogares tienen en ellos tales posibilidades de bellezas no desarrolladas.

Afecto y Unidad

Tenemos la política en nuestro hogar que los hijos pueden hacer cualquier pregunta, en todo tiempo que quieran hacerlo. De hecho, les animamos a compartir todo, y ellos tienen el derecho de disentir con cosas que nosotros decimos. De todos modos, siempre tenemos esta política: “todo es debatible, pero no siempre negociable”. Cuando mis hijos se hicieron mayores, esos tiempos dieron lugar a grandes discusiones bíblicas. ¡Supimos que esto estaba haciéndolos pensar! Esto estaba confirmándoles lo que creemos y lo que la Biblia enseña. Nosotros siempre tenemos una política con nuestros hijos, que si ellos quieren hablar, estamos listos para escuchar. A menudo, al irse a la cama, tienen una pregunta, tal vez no porque realmente quieran una respuesta, sino mas bien porque no quieren ir a dormir. De todos modos, siempre usamos este tiempo, porque si están interesados en hablar, estaremos interesados en escuchar.

Una de las más grandes fallas en los hogares es que los padres no se comunican con sus hijos. Demasiado a menudo, hermanos y hermanas salen del hogar y buscan consejo de sus amigos más cercanos. A veces ellos hacen preguntas que no son respondidas en el hogar, o tienen temor de hacerlo en el hogar. Un amigo no sería como un hermano o hermana, sino un muchacho o una chica cercanos que podrían dar respuestas equivocadas. La razón de esto podría ser obvia. A menudo la vida familiar, por su propio carácter de cercana y constante asociación, podría tender a perder un poco de su interés y frescura. Los hijos deben entender que sus mejores amigos son sus propios hermanos y hermanas. Los amigos vienen y se van, pero la familia es para siempre. Podemos tener por seguro que, no importa cuan cercana sea una relación entre amigos fuera del hogar, esta nunca puede ser tan verdadera y cercana como la relación entre hermanos y hermanas. “La sangre es más espesa que el agua,” dice el viejo proverbio. Muchos padres pueden pensar que el amor y el afecto familiar es una especie de instinto y que no necesita desarrollo. Nada mas lejos de la verdad. Los padres deben abiertamente demostrarlo. El mismo proceso de sacrificio, disciplina, falta de egoísmo y amorosa consideración de los otros une corazones a corazones en el hogar. Sólo porque los corazones estén ligados juntos no significa que ellos necesariamente serán corazones amorosos, sin embargo hay una demostración y un ejemplo claramente enseñado y vivido en el hogar. Escuchar las palabras del padre y la madre diciendo, “lo siento,” “perdóname,” y “te amo” son lecciones que ellos nunca olvidarán.

Un Hermano debería ser Guarda y Defensor de Su Hermana

La historia de Charles y Mary Lamb es una historia familiar que ha sido contada muchas veces. En un repentino rapto de demencia, la hermana quitó la vida de su propia madre. Desde aquel momento en adelante, ella fue objeto de recurrentes arrebatos de demencia violenta. Hubo síntomas premonitorios, y cuando esto se confirmó, Charles y Mary irían, mano en mano, al asilo, donde por un tiempo, ella debía ser confinada. Uno de sus amigos dice cómo él repentinamente vino a Charles y Mary que estaban llorando amargamente mientras caminaban de la mano por una pequeña senda rumbo al asilo. Esto fue una prueba que Charles Lamb cargó, no por uno o dos años, sino por 35 años, todo ese tiempo en amor y paciencia. ¡Sí!, un hermano está para ser el protector de su hermana!

Hay otra manera en que podemos protegerla. Cada hombre joven conoce los hombres jóvenes que son impuros y malvados. El no estará a su lado y verá a ese hombre joven llegar a ser compañero de su pura hermana. El la advertirá, si es un verdadero hermano, del carácter de ese hombre. Una hermana hará bien en hacer caso y buscar el consejo del hermano acerca de los hombres con quienes ella podría formar amistades cercanas. Así mismo, un hermano hará bien en hablar confidencialmente y francamente con su hermana acerca de mujeres jóvenes con quienes él esté considerando citas. Las muchachas conocen a las muchachas y los muchachos conocen a los muchachos. Una hermana sabe si una chica es verdadera y digna de la consideración de su hermano, o si ella está encubriendo su verdadero carácter y seduciéndolo. Una verdadera hermana sabrá y le dirá a su hermano esas cosas, y el hermano hará del mismo modo con su hermana.

Un Hermano y una Hermana serán una inspiración de Pureza y Virtud uno para con el otro

El más grande desafío que un joven hombre o una joven mujer encara hoy, es guardarse a sí mismo puro. Ellos oyen: “todos lo hacen”. ¡Eso es una mentira! Supongamos que decimos que todos están consumiendo drogas. ¿Lo hace cierto?. ¡No! Una pura vida moral es difícil de guardar para cada hombre joven o mujer joven, de todos modos, es una elección que deben hacer. Hay presión a cada lado para luchar. Dios dice, “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).

Las tentaciones prueban a un hombre joven, a menudo más encubiertamente y fuertemente lo hacen con una mujer joven. De todos modos, un gran versículo para memorizar es I Corintios 10:13. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

¡Cada hermana tiene una oportunidad de ayudar aquí! Ella puede ser un ejemplo en acciones y actitudes, tan pura y dulcemente atractiva, que la memoria de su carácter acompañará a su hermano en el mundo y le servirá como un escudo de defensa. Cuando el mal le tiente a él, los pensamientos de su hermana se levantarán como un ejemplo delante de él, brindando diáfano disgusto y aborreciendo lo que le tienta. Seguramente vale la pena para cada chica buscar tener esta influencia en la vida de su hermano. Ella puede hacer la virtud tan atractiva que él siempre rechazará el vicio. Ella no podría tener mayor cumplido o piropo que el que un hermano diga que quiere casarse con alguien con el carácter de su hermana. “¿Quién hallará mujer virtuosa? Porque su valor sobrepasa al de las piedras preciosas” (Proverbios 31:10).

Cada hermano debería poner delante de su hermana el ejemplo de fina, limpia, y noble hombría. Su carácter y lenguaje, además de su testimonio cristiano, deberían ser una clara guía como un estándar que ella busque en un hombre. “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). Por lo tanto, su ejemplo guiará a ella cuando elija un esposo. Porque de la vida y del carácter de su hermano, sus ideales serán tan altos que nadie sino el más digno podrá tener esperanza de conquistarla; así ella será salvaguardada.

La palabra “salvaguardar” es grandemente necesaria hoy en día. Estándares en muchos lugares tales como televisión, revistas y la Internet están saturados con pornografía. Muchos otros medios públicos están desastrosamente bajos respecto a asuntos morales. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Muchas chicas fallan en darse cuenta de esta gran oportunidad y responsabilidad. Una Nación nunca se levantará más alto que sus mujeres, y los hombres son solamente tan buenos como las mujeres les imponen ser. No debemos poner un inmerecido peso de responsabilidad sobre los hombros de las mujeres, de todos modos, el hecho es que las hermanas en el hogar y las mujeres en general tienen en sus manos los destinos de sus hermanos y de otros hombres jóvenes, más de lo que a menudo toman conciencia.

Hermanos y hermanas deberían preservar su mutuo amor y vínculos a través de los años. Es fácil distanciarse. Cambio de residencia desde una parte del país a otra, junto con el crecimiento de familias, e intereses y responsabilidades divergentes hacen difícil guardar sus vínculos cercanos, afectivos y firmes. De todas maneras, se puede hacer. Hoy tenemos medios de comunicaciones instantáneos como en ningún otro tiempo de la historia, e-mails, teléfonos y mensajes al instante. Si hay una pregunta, aun sentirnos libres de buscar consejo, debería hacerse; y en muchas familias cristianas se hace. Hermanos y hermanas, con sus herencias comunes, sus mutuas bendiciones y memorias del hogar deberían permanecer vinculados. La familia es una unidad ordenada por Dios y permanecerá no solamente a través de este mundo, sino también a través de toda la eternidad. Vivamos entonces con un sentido de responsabilidad y amor con mutua paciencia y disposición a ayudarnos, de modo que estemos mejor preparados para la vida allá.

Si tus vínculos familiares se aflojaron, si frialdad e indiferencia, o malos entendidos y crítica, han arruinado la relación que fuera una vez cercana, fuertemente te amonesto a que hagas lo que puedas para restaurar la relación. Un llamado telefónico, una carta o un e-mail puede ser el primer paso hacia la restauración de los viejos vínculos. Piénsalo.

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Un Pequeño Instrumento Indomable

Un Pequeño Instrumento Indomable «La Lengua»

Autor: Rafael Porter

Santiago 3:1–12

a1Todo cristiano que tiene dos años o más de conocer a Cristo habrá visto en alguna ocasión el daño que un pequeño instrumento le puede hacer a la obra de Dios. Se trata de la lengua. Aunque tan pequeña, ¡cuánto daño ha hecho!Dios nos la dio para que la usáramos para alabarle a El y así glorificarle. Sin embargo, Satanás ha tomado lo que Dios nos dió para bien y la usa para destruir la obra de Dios. Sin lugar a dudas es la herramienta más eficaz que Satanás emplea en su trabajo.Los hermanos a quienes Santiago se dirige han visto la forma en que Satanás puede usar la lengua en medio de ellos. Cuando sube la presión por causa del sufrimiento, también sube el uso destructivo de la lengua.

Estos creyentes sufren una persecución severa. Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Cuando alguien les hace mal, existe la tendencia natural de querer defenderse y atacar a quienes les hagan daño. En este esfuerzo la lengua es un instrumento clave.

El autor ha establecido dos principios fundamentales que forman la base del libro: 1) Una fe viva soporta la tribulación (1:2–12); 2) Una fe viva vence la tentación (1:13–27). Estos dos principios se aplican al uso de la lengua también.

Jacobo ya ha aplicado estas verdades acerca de las implicaciones de una fe viva a dos áreas prácticas de su vida afligida. Les ha enseñado que deben ayudar a los demás que sufren también. Una fe viva no hace acepción de personas, para conseguir provecho personal (2:1–13). Una fe viva produce obras que ayudan a los demás que sufren (2:14–26).

Ahora Jacobo explica las implicaciones de una fe viva en relación con el uso de la lengua. Una fe viva se manifiesta en el control de la lengua.
LA FE VIVA CONTROLA LA LENGUA 3:1–12
La Ensenañza de Proverbios Acerca de la Lengua
El libro de Proverbios presenta para el creyente del Antiguo Testamento la forma en que se debe usar la lengua para vivir contentos y glorificar a Dios. Describe el concepto práctico de cómo emplear la lengua para gozar mejor la vida en comunión con Dios y con los hombres. Proverbios 10 explica algunas de las características del uso de la lengua que debemos buscar.
CARACTERISTICAS DESEABLES PARA EL
USO DE LA LENGUA EN LOS HIJOS DE DIOS
Proverbios 10

1. La boca del justo es MANANTIAL DE VIDA. Proverbios 10:11

Compare Romanos 3:13–14.

¿Qué brota de nuestra vida?

2. En los labios del prudente se halla SABIDURIA. Proverbios 10:13

3. Quien refrena o CONTROLA sus labios es prudente. Proverbios 10:14

Es Peligroso hablar mucho.

4. La lengua del justo es PLATA ESCOGIDA. Proverbios 10:20

Observe la relación entre el corazón y la lengua en este versículo.

5. Los labios del justo APACIENTAN a muchos. Proverbios 10:21

6. La boca del justo PRODUCIRA SABIDURIA. Proverbios 10:31

7. Los labios del justo SABEN HABLAR LO QUE AGRADA. Proverbios 10:32

¿Es agradable nuestra conversación?
Al escucharnos hablar, ¿qué pensará la gente?
¿Sabrán que somos hijos de Dios?

La Enseñanza de Santiago Acerca de la Lengua
Santiago también habla acerca del uso de nuestra lengua. El aplica algunos principios generales a la situación de sufrimiento en que los hermanos de su propio tiempo se encontraban. Encontramos cinco observaciones acerca del uso de la lengua.
1. La Lengua, Aunque Pequeña, Logra Grandes Cosas 3:1–5
Santiago empieza con una advertencia en cuanto al peligro de ser un maestro (3:1–2). Es peligroso presentarse como un maestro porque el maestro es juzgado por sus propias palabras. Debido a que nadie cumple perfectamente aun sus propias normas, especialmente en su manera de hablar, quien se presenta como maestro de otros corre mayor riesgo de ser condenado.
El peligro de ser maestro se relaciona especialmente con el uso de la lengua porque la lengua es el instrumento más difícil de controlar.
La Lengua es el Instrumento:
Más Difícil De Controlar
Más Peligroso
Más Indicador De Nuestra verdadera Religión
Fíjese en la importancia que Jacobo le da al uso de la lengua en el establecimiento de los principios fundamentales del libro en Santiago 1:18–19, 26.
QUIEN PIENSA
SER RELIGIOSO
SER SANTO
TENER FE……..debe mostrarlo CON SU LENGUA.
Además del peligro de ser maestro, Jacobo señala la importancia del uso de la lengua por causa del poder que tiene. Se producen grandes resultados de cosas pequeñas (3:3–5). Se mencionan cuatro ejemplos de cosas pequeñas que producen grandes efectos:

1. Frenos para caballos 3:3
2. Timones para naves 3:4
3. Lenguas para cuerpos 3:5a
4. Chispas para bosques 3:5b

Cada ejemplo presenta algo grande y fuerte controlado por algo pequeño. El caballo es un animal grande y fuerte. Va a donde quiere y cuesta pararlo porque tiene mucho poder. Sin embargo, al meter el freno en su boca, lo pueden controlar para que él vaya a donde se quiere.

Las naves también son grandes. Los vientos y olas del mar le mueven con su poder. Sin embargo, aun en medio de las grandes tempestades un timón, relativamente muy pequeño, controla la nave y la dirige a donde el que lo maneja quiere que vaya.

Tal como los dos instrumentos pequeños pero importantes mencionados antes, la lengua también es pequeña pero puede cambiar la dirección de algo muy grande. Puede hacer algo grande, o para bien, o para mal. Es capaz de destruir la obra de Dios.

La nota negativa en cuanto al uso de la lengua se introduce hasta el último ejemplo. La chispa de fuego es pequeña pero puede causar gran daño al bosque entero. Así que, se requiere mucho cuidado para no destruir algo de gran valor por el mal uso de algo tan pequeño. La lengua también, si no se usa con cuidado, puede destruir una gran obra que Dios lleva a cabo.
2. La Lengua Puede Ser Util en la Acción de Satanás 3:5–6
La ilustración de la chispa de fuego en el bosque se toma como punto de partida para hablar de la destrucción que Satanás quisiera lograr en la iglesia. Satanás sabe usar la lengua para hacer gran daño a la obra de Dios.
¡Pensemos!

¿Cómo utiliza Satanás la lengua para destruir la obra de Dios? ¿Cuáles ejemplos de tal destrucción por medio de la lengua ha visto usted en el pueblo de Dios? ¿Cuáles precauciones pode mos to mar para no colaborar con él en su obra destructiva?
3. La Lengua es el Instrumento Más Difícil de Controlar 3:7–8
No hay nada más difícil de controlar en el mundo. El hombre ha logrado domar toda clase de animal, pero nunca ha aprendido a controlar su propia lengua. Es “un mal que no puede ser frenado”.
Debido a la dificultad de controlar la lengua, ella provee una de las mejores maneras de medir nuestra verdadera condición espiritual. El hombre que es controlado por el Espíritu de Dios sabrá controlar su lengua. No será portadora del veneno mortal.
4. Una Lengua que no es Consecuente 3:9–12
La lengua se contradice muchas veces. El mismo instrumento que usamos para bendecir a Dios, muchas veces se vuelve amargo. Atacamos con él lo que Dios ha creado. Usamos la lengua para bendecir a Dios y también para maldecir a los hombres que Dios hizo a Su imagen.

Jacobo señala que tal contradicción no debe existir. El uso repetido de la lengua para hacer daño a otros, indica que la fuente está contaminada.
Se mencionan tres ilustraciones de la naturaleza para demostrar la imposibilidad de la contradicción aparente. Una fuente no puede dar agua dulce y amarga. Una higuera no puede dar aceitunas, ni una vid higos. La misma fuente no puede dar agua salada y dulce. Así que, la lengua tampoco puede alabar a Dios de verdad y seguir criticando a los hombres que Dios ha creado.
5. La Lengua Demuestra la Calidad del Corazón 1:26
Aunque no lo declara directamente en este capítulo, la verdad anterior nos lleva de nuevo al principio expresado antes en Santiago 1:26. El uso de la lengua revela lo que está en el corazón. Por lo tanto, si la religión de alguien es verdadera, se reflejará en su manera de hablar.

Cristo indica la misma verdad en Lucas 6:43–45. No es cierto lo que decimos tantas veces: “Hable sin pensar”. Nuestra boca revela la realidad que está escondida en el corazón.

Si la boca critica, es porque el corazón guarda críticas.
Si la boca se queja, es porque en el corazón hay quejas.
Si la boca habla con enojo, es porque en el corazón hay enojo.

La lengua revela lo que está en el corazón.
En medio del sufrimiento, la lengua sirve para quejarse y para acusar a otros. En vez de acusar y quejarse en medio del sufrimiento, una fe viva les motivará a alabar a Dios y a sufrir por El con gratitud.

Esta actitud se encuentra en la vida de los apóstoles cuando ellos sufrieron por causa de Cristo (Hch. 5:40–41; 7:59–60; 16:23–25). Observe la reacción de ellos ante el sufrimiento. ¿Qué principios se observan en la vida de ellos que debemos imitar?

 

Porter, Rafael (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 43–49). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

HIJOS -El fruto del hogar

HIJOS -El fruto del hogar

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CAPITULO 4

a1Charles Lamb dijo que no había nada sobre la tierra que él no diese por tener la posibilidad de volver a estar con su madre que había partido de este mundo, y de rodillas, pedirle perdón por cada cosa que habían afligido su gentil espíritu. Seguramente, con el avance de los años, cada hijo pensativo ha caído como éste y ha llegado a darse cuenta de lo que sus padres han hecho por él.

Que nadie suponga que cada hijo es demasiado pequeño para tener una parte real en el desempeño de un hogar. Las rueditas internas en mi reloj son pequeñas, algunas excesivamente pequeñas, pero ellas son todas importantes para el buen funcionamiento de esa máquina de tiempo. Un niño pequeño puede ser de tan mal genio e irritante que él perturbe la familia completa, o puede ser tan amoroso y razonable que brinde paz y buen humor al hogar completo.

Obediencia

Hay 3 cosas que los padres deben hacer: Amar, Disciplinar y Enseñar, pero, ¿cuáles son las responsabilidades de los hijos en el hogar? ¿Cuál es la parte de ellos?

La Biblia no dice, “Hijos, obedezcan a sus padres cuando ellos están en lo correcto”. Dice, “Obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es justo”… aun si ellos están equivocados (Efesios 6:1). Algunos tratarían de decir que no tenemos registro de la vida familiar de nuestro Salvador. Solo unos pocos detalles fueron escritos acerca de su vida temprana, pero ellos son reveladores. No hay palabras más hermosas que aquellas que dicen de él, “Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos” (eso es, a Su madre y a Su padre adoptivo). ¿Y quién fue Jesús? ¿Quién era este niño que obedecía? El era el eterno Hijo de Dios. El era el Creador del universo, “porque por él fueron hechas todas las cosas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.” El fue el Señor y Maestro de todas las huestes del cielo. ¡Qué lección de obediencia!

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4). Mucha gente joven tiene la idea de que obedecer y sujetarse a sus padres es una humillación, una especie de restricción auto impuesta, la cual los limita. ¿Tuvo ese efecto sobre Jesús? Sabemos que no. Una vida joven no debería ser impedida ni dejar descarriarse, si sigue cuidadosamente las advertencias de fieles padres cristianos. Ninguna joven persona que fue una vez estudiante, se estorbó o injurió por obedecer las instrucciones implícitas de padres piadosos. Jesús obedeció sus padres terrenales hasta que tuvo 30 años de edad, entonces Él dejó su hogar para llevar a cabo Su obra señalada por Dios.

La obediencia debe ser absoluta; incluye aquellas cosas que son amenas como también las que no lo son. Solamente una cualidad clave es mencionada, “en el Señor”. Los hijos deben obedecer, “en el Señor”. Un padre cristiano puede requerir algo que parece estar equivocado, pero el hijo debe obedecer. “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor (Col. 3:20). De todos modos, debemos recordar que los padres son falibles. Ninguna autoridad humana, de ninguna clase, está en lo correcto cuando ordena a alguien quebrar una de las leyes de Dios. Si un padre no creyente exige a su hijo que desobedezca la palabra de Dios, las consecuencias caerán sobre el padre y no sobre el hijo.
La Biblia dice, “Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar” (Marcos 9:42).

Amor y Respeto de Padres

En todo esto, tomamos por hecho que los padres guardan delante de ellos la referencia que sigue a “hijos obedeced a vuestros padres en el Señor,” la cual es “padres, no provoqueis a ira a vuestros hijos”. La relación es decididamente a dos puntas. Que un padre no creyente demande que su hijo niegue al Señor acarreará consecuencias sobre los padres y sobre los hijos.

No sé de ninguna otra palabra que necesite ser dicha con mayor énfasis a los jóvenes que ésta. Hay una joven muchacha que se avergüenza de su madre. Ella ve que la belleza de su madre ha empalidecido; sus vestidos no son tan finos como deberían ser; sus manos son rojas y fatigadas de esfuerzo. La joven muchacha se avergüenza de su madre y no le importa cuando tiene sus encuentros con sus jóvenes amigas que vienen a su casa. O la vergüenza está dirigida al padre, cuyos encorvados hombros, su cara curtida y golpeada por el clima y manos lisiadas hablan elocuentemente de años de esfuerzos y penurias que soportó para que sus hijos pudieran tener una mejor oportunidad en la vida que la que él tuvo. La joven muchacha, o el joven varón, con sus jóvenes amigos y sus estrafalarias vestimentas y ropas de estilo, tal vez se avergüenza de ver “al viejo”.

Estos no son casos sacados de nuestra imaginación. Sabemos de muchos casos así. ¿No sabes que esas marcas de esfuerzo, edad, esmero, y privaciones son marcas que hablan elocuentemente de amor por ti? Tu madre y padre recibieron esas marcas derramando la misma sangre de sus vidas por ti.

¿Te avergonzarías de un hombre que tiene solo un ojo, habiendo perdido uno en defensa de tu vida? Bueno, tu padre y tu madre han hecho más que salvar tu vida. Ellos han tenido noches de quebranto y días de ansiedad. Ellos te han cuidado en tus enfermedades. Ellos no han considerado su propio confort y placer, mas bien se negaron a sí mismos las necesidades de la vida para que tu puedas tener algunos lujos. Ellos se levantaron temprano y trabajaron tarde para que tu tengas la oportunidad de estudiar y prepararte para un gran trabajo en el mundo. De allí proceden esas cicatrices, y son santas y sagradas cicatrices. ¿Te avergüenzas de ellas?

Un comerciante en una de las ciudades del oeste medio de nuestro país envió a su hijo al Colegio. El tuvo que hipotecar su negocio para hacerlo. El economizó y ahorró, y tanto él como su esposa llegaron a quedar con ropas inapropiadas en función de que su hijo pudiese tomar su lugar entre los demás estudiantes adecuadamente vestido y provisto con dinero. Pasados unos pocos meses, vino al corazón de la anciana pareja un incontrolable deseo de ver a su hijo. Ataron su viejo caballo a un inseguro carro (ellos habrían tenido un automóvil si no le hubiesen dado el dinero a su hijo) y fueron a la ciudad donde estaba el Colegio, a unos 30 kilómetros de allí. Ellos llegaron justo cuando las clases estaban terminando, y vieron a su muchacho, Harry, con un grupo de amigos viniendo a través del campo escolar. Mientras se aproximaban a él, algunos de sus compañeros ridiculizaron el viejo carro y su caballo, y el ropaje típico de aquel viejo hombre y su esposa. Harry se paró, miró intencionadamente por un momento a su madre y a su padre, se ruborizó profundamente y rápidamente se volvió y alejó, pretendiendo no conocerles. Con sus corazones quebrantados, la vieja pareja comenzó el cansador viaje a casa, y aquella noche la anciana madre murió.

Si estas palabras caen en manos de cualquier chica o muchacho que es tentado a proceder como Harry lo hizo, te suplico, no lo hagas. Si tu madre y padre, o uno de ellos están en vida, anda a ellos, echa tus brazos sobre sus cuellos y diles que los amas y aprecias todo lo que han hecho por ti. Si no están al alcance de tus brazos, ¡entonces escríbeles! Escríbeles una larga carta de amor, regocijo y aprecio.

Un hijo nunca llega a ser demasiado viejo para que él o ella no sean un hijo para sus padres. Por lo tanto, este amor y respeto es para retribuírselos mientras vivan. La vida tiene pocas cosas más hermosas que el devoto pensamiento y amor de un hijo o hija ya crecido, hacia un anciano padre. Esto complace el corazón de Dios.

Cuando nuestros padres envejecen, ellos cambian lugares con nosotros. Una vez nos alimentaron, ahora es nuestro privilegio y alto honor alimentarles. Una vez ellos nos protegieron de la tormenta. Ahora nosotros debemos protegerlos a ellos. Nosotros ahora estamos fuertes, y ellos están débiles. ¡Qué oportunidad de amorosamente pagar una parte de la deuda que tenemos con ellos! Será solamente una parte, de todos modos. Ningún hijo puede jamás pagar completamente el amor y el cuidado de un padre piadoso.

La vida tiene pocas satisfacciones más intensas que pensar que hemos sido justos, amables y gentiles para con nuestros padres en sus tiempos de necesidad y dependencia. Da paz al alma, y hace del cielo y nuestra reunión una expectativa más gloriosa. Estar preparados para decir “adiós” a un padre, sin el pesar de oportunidades perdidas, es una bendición en sí mismo.

http://www.bbnradio.org/wcm4/spanishbbnmedia/Recursos/Libros/AyudasparaelHogarCristiano/SpanishACH/tabid/1929/View/Chapter/ItemID/352/Default.aspx

“El marido es cabeza de la mujer”

“El marido es cabeza de la mujer” Ef. 5:21-23, 1 Cor. 11:3

Autor: Juan Ramón Chávez Torres

a1Muchos matrimonios hoy día están pasando por muchas dificultades que hace tambalear su relación matrimonial. Unos tienen conflictos secretos y disimulan ante los demás, están sufriendo en silencio. Pero la expresión de dolor se hace

evidente en sus ojos, y se resignan a vivir así. Otros han pensado que el divorcio es la mejor opción antes de causar mas daño a los niños con sus constantes peleas. Piensan que el divorcio seria mejor que cualquier otra cosa. Pero existe una tercera alternativa que no es ni continuar en el conflicto ni el divorcio: es la de una relación armoniosa donde haya fe, amor y respeto a los roles dados por Dios a cada cónyuge. Y en este caso quiero hablarles del rol dado por Dios al marido que es: el ser cabeza de la mujer. Por tanto miremos: “El marido es cabeza de la mujer”

El concepto de “cabeza” en estos textos indican autoridad, control. La cabeza es la que gobierna todo nuestro cuerpo, es la que nos hace movernos y para donde movernos.

I). Ser cabeza no significa ser superior sino cumplir un propósito. A. La Biblia no enseña que el hombre es superior.

A veces pensamos que los varones somos la cabeza por que somos mejores o superiores a las mujeres: más inteligentes, más fuertes, más capaces. Pero ser cabeza nos significa que somos mejores o superiores a las mujeres. Lea 1 Corintios 11:3

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza (Es decir, autoridad) de todo varón, y el varón es la cabeza (Es decir, autoridad) de la mujer, y Dios la cabeza (es decir, autoridad) de Cristo”

En este pasaje están involucrados los seres celestiales: Dios y Cristo; y lo seres humanos: el hombre y la mujer. Así como no hay nada inferior en Cristo por estar sujeto a Dios, así no hay nada de inferioridad en la mujer por estar sujeta a su marido. Así como Dios no es superior a Cristo por ser cabeza, así tampoco el marido es superior a su esposa por ser cabeza. ¿Cómo podemos entonces explicar esto? Dios y Cristo son iguales en esencia, en divinidad. Pero Cristo se somete a Dios como salvador, para cumplir el propósito de la redención del hombre. Así también la mujer se somete al hombre no porque sea inferior sino para cumplir el propósito de formar un hogar. Ellos están cumpliendo su papel, su rol.

Ejemplo No. 1. Cuando una congregación tiene ancianos no significa que ellos sean superiores a la congregación, y por tanto la congregación sea inferior, sino que Dios ha ordenado ciertos rangos de autoridad en la congregación, y todo cristiano debe respetarlos. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. Heb. 13:17

  1. B. La Biblia no enseña que la mujer es inferior. La mujer es “ayuda idónea”. Gn. 2:18

¿Por qué Dios proporciono “ayuda” al hombre? Porque hay cosas que el hombre no puede hacer. ¿Qué clase de ayuda Dios nos dio? ¿Buena o mala? Note la palabra “Idónea”= Apta, adecuada, apropiada. Simplemente lo que el hombre necesitaba. La mujer fue diseñada para ser “ayuda idónea” y no símbolo sexual o tema de chistes groseros. Y en ser ayuda idónea no hay nada de inferioridad.

  1. La mujer fue echa de una costilla del hombre.

La costilla sostiene y protege los órganos vitales del cuerpo. Aquí no hay nada de inferioridad.

II). Ser cabeza no significa autoridad absoluta sino final. A. En el hogar papa y mama tienen autoridad.

1 Tim. 5:14. Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia. La palabra “gobernar” aquí es oikodespoteo, de oikos, casa; y despotes, señor, dueño. Literalmente podríamos decir que, “sea señora de su casa” o “que dirija su casa”. La mujer gobierna junto con el marido el hogar y el hombre no debe sentirse amenazado por ello, al contrario debe sentirse apoyado porque lo que la mujer esta haciendo es ayudarlo. Generalmente hablando ella es mejor administradora que los hombres y ella pasa más tiempo con los hijos que el padre, y por eso la disciplina de ellos es una de sus responsabilidades mayores, al gobernar su casa. Note. Tito 2:5 “a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Ef. 6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Note que se les manda a los hijos obedecer a ambos, a papa y a mama, no solo al padre. ¿Por qué? Porque ambos tienen autoridad en el hogar. La Biblia y la experiencia nos enseñan la importancia de que la autoridad sea confiada a más de una persona, de otra manera si solo una tiene la autoridad, la ausencia de ella provocaría un colapso en la dirección. En la mayoría de las empresas y gobiernos existe el presidente y el vicepresidente que es el que le sigue en autoridad. Si llegara a faltar el presidente no quedaría sin dirección dicha empresa. Cuanto más debía ser en la mayor empresa de nuestra vida: nuestro hogar.

  1. B. Es importante que halla una autoridad final.

Aunque el hombre no es la única autoridad en el hogar, si el la autoridad final. El es la cabeza. La mujer esta destinada a ser una ayuda, no un sustituto del hombre. Así como es importante que la autoridad sea confiada a más de una persona, así también es importante que alguien tenga la autoridad de tomar la decisión final. Y Dios le ha dado esa autoridad al marido. Esto no significa que tenga todas las respuestas o soluciones a los problemas que se le presenten y que no deba escuchar a los demás en el hogar. Al contrario debe escuchar las diferentes opiniones de su familia y esposa, pero el deberá tomar la decisión final.

III). Ser cabeza no significa privilegio sino responsabilidad.

  1. A. Es responsable de las necesidades físicas de la familia. 1 Timoteo 5:8

“porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” No estoy diciendo que sea malo que la mujer ayude a su esposo para el sustento del hogar, pero hay algunos hombres que han abusado de esta disposición de la mujer para “arrojar la toalla”. Abandonan su responsabilidad como cabeza y permiten que el peso de la familia recaiga sobre la mujer. Y la mujer le pierde el respeto a su marido por desobligado y sus hijos imitándola hacen lo mismo. Ser cabeza no significa privilegio sino responsabilidad. Al cumplir la responsabilidad se gana el privilegio.

  1. B. Es responsable de la salud espiritual de la familia. Génesis. 3:9-12
  1. De su esposa. “Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” ¿Quién peco primero? = La mujer. ¿Por qué Dios le reclamo al hombre? =Porque el no la cuido. El no actuó como cabeza, no se responsabilizo de ella. El hombre en lugar de asumir su responsabilidad le echo la culpa a ella. Si una empresa sufre quiebra, nadie culpa a los accionistas aunque todos ellos sufrieron perdidas, la responsabilidad recae sobre el presidente de dicha empresa, por su mal manejo. Tanto mas grande sea tu grado o posición, mayor es tu responsabilidad. El problema no es tomar el volante sino conducir bien.
  1. De sus hijos. Muchos hombres piensan que la responsabilidad de educar a los hijos es de la madre. Piensan que su responsabilidad solo es traer sustento a la casa. Se justifican diciendo: “trabajo tanto pero lo estoy haciendo por mis hijos, para que ellos tengan lo que yo no tuve”. La responsabilidad no solo es de la mujer, sino también nuestra. Jesús dijo: “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?(Su hijo) ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?(Hijo)»

 

Conclusión.

Hemos visto que ser cabeza no significa ser superior, sino cumplir un propósito. No significa autoridad absoluta sino final. Y no significa privilegio sino responsabilidad. ¿Es usted la cabeza que Dios quiere que sea? ¿Esta dirigiendo bien la familia que Dios le ha dado? Sino, le sugiero que aprenda de Cristo que es el mejor ejemplo podemos tener de cómo guiar a la familia. El nos lo enseña a través de su relación con su iglesia. Solo así podemos decir “misión cumplida” o como dijera Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Tim. 4:7) Empecemos hoy hacer buenas cabezas, buenos guías de nuestras familias.

Juan Ramón Chávez Torres E-mail: monche91@hotmail.com

http://chaveztorres.wordpress.com/ Apartado Postal 681. H. Matamoros Tam.

ESPOSA -El corazón del hogar

ESPOSA -El corazón del hogar

Autor: http://www.bbnradio.org/

CAPITULO 3

a1Si tu eres una mujer leyendo esto y estás tratando de entender tu rol en el matrimonio, por favor haz una pausa y abre tu Biblia en Proverbios 31 (lee y medita en versículos 10-31). Este es un pasaje bíblico que te ayudará a entender tu rol en el matrimonio. Lo siguiente es dado para ayudarte a edificar sobre este pasaje en una manera práctica, para tu entendimiento de la hermosa relación que Dios inició desde “el principio”.

Yo confío que cada mujer entenderá su propio valor para su futuro esposo. Proverbios 31:10 dice que tu precio para tu esposo va más allá del de los rubíes. Cuando un hombre te pide ser su esposa, has sido elegida por sobre todas las mujeres de la tierra. Esto trae responsabilidad y oportunidad, que los ángeles del cielo bien podrían codiciar. Ella tiene en sus manos el destino y el provecho terrenal de su esposo y sus hijos más plenamente de lo que a menudo se da cuenta. Tú serás, más que cualquier persona o cualquier cosa, el más grande impacto en el futuro de tu esposo, tus hijos y tu hogar. Mucho del desarrollo y el destino de ellos están en tus manos. A menudo se dice, “los hijos son producto del hogar”. Ambos padres estampan su marca en el hogar, pero a causa del tiempo y la enseñanza, una madre invierte en moldear los hábitos del hijo, carácter y pensamientos, y su influencia hace un mayor impacto (Proverbios 31:28).

La palabra “Esposa” significa “tejedora”. Ella es la que teje el hogar en el diseño y la belleza que este intentó ser. Todas las hebras se deben complementar entre sí, y contar una con otra, para expresar la voluntad del tejedor. Un hogar tejido por una esposa cristiana expresará la gracia y la belleza que revela la obra del Espíritu Santo en todas las actividades diarias. Se reflejará claramente en la vida de sus hijos y de su esposo. “Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas. (Proverbios 31:28-29)

El hogar es su dominio. Como el Señor Jesucristo es cabeza de la iglesia y el Espíritu Santo es Aquel Guía siempre presente, influenciando, dirigiendo, enseñando y ejecutando reglas establecidas en su Palabra, de ese modo la esposa es como el Espíritu Santo en el hogar. Su influencia en todo avanza en el hogar como la obra del Espíritu Santo en la iglesia. Ella guía, enseña, conforta, anima, da y entiende en función de edificar a su esposo y sus hijos en la Fe.

La descripción de una Buena esposa, la cual fue dada por un escritor de años atrás, es: “Una buena esposa es el mejor y final regalo del Cielo al hombre, su ángel y ministro de gracias innumerables, su joya de mayores virtudes. Su voz es su música más dulce, su sonrisa su día más brillante. Sus besos la guardia de su inocencia, sus brazos su seguridad; su industria su más segura salud. Su economía su más seguro compañerismo; sus labios son sus más seguros consejeros, su pecho es la más suave almohada de sus cuidados, y su oración el más capacitado abogado de las bendiciones del Cielo sobre su cabeza.”

Si esa es la esposa ideal, tal vez algunas preguntas deberían ser hechas antes de entrar al matrimonio con un hombre. Porque una esposa es el corazón del hogar, una mujer debería preguntarse a sí misma si ella podría ser todo lo que se requiere de ella para ser una esposa piadosa. ¿Qué tipo de mujer habrás de ser en función de llegar a ser una buena y verdadera esposa? ¿Es esta la vida que tu deseas? Aquí están algunos de esos requerimientos a considerar para llegar al cumplimiento del diseño de Dios para la esposa en un matrimonio cristiano.

Compañerismo

Yo uso la palabra en su sentido extenso. Lee otra vez la descripción de una buena mujer en Proverbios. “El corazón de su marido está en ella confiado.” El sabe que ella es su más maravillosa amiga y compañera, y ella es suya solamente. El sabe que ella es fiel a todos sus intereses e intenciones; él debe mostrar lo mismo por ella. Ella es consciente de sus necesidades y planes para el futuro. Ella puede pararse a su lado y realzar sus sueños. Nadie puede satisfacer sus necesidades y expandir su visión, sus metas, su futuro y sus compromisos como la hermosa esposa con quien se casó.

Manteniendo el Hogar

Es verdad que con ciertos trabajos, los hombres y las mujeres están igualados, pero hoy encontramos que hombres y mujeres están en competición por trabajos en el mercado. Deberíamos preguntarnos a nosotros mismos cuál es la motivación real para tal empleo. Tal vez sea poder, dinero, ego, aceptación, reconocimiento, derechos, materialismo o muchas otras cosas, no todas estas son correctas ni todas erróneas. Ellos se convencen a sí mismos que si ellos van a trabajar por un tiempo, el incremento en los ingresos les habilitará para tener cosas que ellos necesitan, como una mejor casa, un auto más nuevo, educación privada y la lista se hace interminable. De todos modos, si examinamos esto cuando sucede, una pareja nunca alcanza tranquilamente el estándar de vida que soñaron, porque este avanza mientras sus ingresos se incrementan. Una vez que una pareja establece su estándar de vida, basado en dos ingresos, raramente retornarán a tan sólo un ingreso. Por esta situación, ambos habrán perdido la clara enseñanza bíblica.

Desde el punto de vista bíblico, ¿es esto realmente la intención de Dios para una mujer, especialmente cuando hay niños en el hogar? La Biblia dice que las mujeres mayores deben “enseñar a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:4-5).

Si el hogar tiene la prioridad en nuestras vidas como Dios intentó que la tenga, entonces el orden del hogar debe ser acorde con lo que la Biblia enseña. Dios intentó para la esposa que encuentre su propósito en mantener el hogar y los niños, cuidando su casa, amando sus hijos y haciendo del hogar un refugio para su familia. Si no puede guardar su casa, y no puede aprender, o no lo hará, deberá contar con alguien que lo hará por ella. Una limpia y bien cuidada casa es absolutamente indispensable para una feliz vida matrimonial.

Esto puede sonar poco romántico para una pareja joven, pero no lo hace menos verdad. Muchos matrimonios felices han sido destruidos por el febril esquema de ambas personas, especialmente cuando los pisos no están limpios, la comida no está preparada, los hijos no están cuidados, y los sobrantes y retazos no son levantados y puestos en sus apropiados lugares. El esposo viene al hogar desde su trabajo donde la organización es un mandato en función del éxito del negocio. Se requiere de cada persona mantener orden y eficiencia en su trabajo. Si esto es importante en el mercado laboral para obtener éxito, cuánto más es necesario para el éxito en el hogar.

El esposo debe ser un hombre muy paciente, pero cuando constantemente llega a un hogar sucio, a una casa desordenada donde cada cosa está donde no debería estar y nada está donde debería, esto apaga la atmósfera y mata el gozo del hogar. Cuando las cosas están desordenadas y no hay aseo, cuando las cosas son dejadas donde se usaron por última vez en vez de ser colocadas en su lugar apropiado, se genera tensión en el hogar y rápidamente el romance vuela por la ventana.

Si, como esposa, quieres conservar una vibrante relación de amor, hacer del hogar un refugio para el descanso de tu esposo y para que escape de las presiones del trabajo, colócate entonces en sus zapatos. ¿Cómo quisieras las cosas al llegar a tu hogar? Amor y respeto deben ser las cuerdas que mantengan unida la relación. Sin embargo, el apropiado mantenimiento del hogar establecerá la atmósfera, ya sea para edificar o destruir la relación. Como toda relación, debe tener una base, y una de las piedras importantes de ese fundamento es un buen cuidado hogareño.

Comunicaciones mutuas

La comunicación debe fluir de parte de cada compañero, compartiendo cada cosa y todas las cosas. Entre un esposo y una esposa, ningún tema o incidente está fuera de los límites. Al mismo tiempo, cada cosa compartida en confidencia debe ser guardada confidencialmente. Si se viola esto, severamente se dañará la base de confianza en la relación. Mientras ella le de su confidencia plena a su esposo, no escondiéndole nada y no teniendo secretos para él, será muy cuidadosa acerca de lo que diga concerniente a su hogar fuera de su casa.

Los hombres son a menudo terribles tratando a sus esposas. El encontrará faltas que la fastidiarán y a menudo le causarán dolor. El fallará en este deber o en el otro. Una esposa sabia nunca hablará de estas cosas fuera de su casa, ni en el hogar delante de los niños. Ella solo hablará con su esposo y a su Salvador acerca de esto. Ella puede estar constantemente esforzándose en corregir estas faltas en su esposo, pero debe ser paciente, con amor, guardando su problema en su propio corazón. Proverbios 31 es un capítulo especial de la Biblia para la mujer piadosa. Aquí un versículo para guardar de corazón, “ella abre su boca con sabiduría; y la ley de clemencia está en su lengua”(versículo 26).

Aquí, a veces, se comete un fatal error. Las esposas, necia y engañosamente, parlotean unas con otras acerca de las fallas de sus respectivos esposos. A veces ellas hablan a otros hombres sobre esto, olvidando el hecho de que el amor pasará por alto los defectos. El hombre a quien ella esté hablando acerca de las faltas de su esposo debería asombrarse de que aquel pobre marido nunca vio en una esposa alguien que hablaría en tal manera, y por lo tanto ella solamente brinda falta de respeto sobre su propia cabeza. Guarda tu corazón y tus palabras al hablar a otros acerca de tu familia y tu hogar.

Presentación personal
Física y espiritualmente

Hoy en día, en nuestro mundo de avisos publicitarios, la belleza es el apelativo sexual. Muchas mujeres han comprado la idea del mundo de que la belleza traerá matrimonio, felicidad y éxito, solamente para descubrir que no es verdad. Después de los votos matrimoniales, cuando comienzan a vivir juntos, se revela la verdadera persona. Otra vez, es Dios quien nos da la correcta perspectiva, “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada” (Proverbios 31:30).

Alguien ha dicho, “la belleza está en el ojo del observador”. La belleza real no puede ser alcanzada por pérdida de peso, vestidos elegantes, maquillaje o cualquier otra cosa que el mundo diga que necesitas para estar hermosa. “Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma” (Salmo 90:17). La belleza verdadera y perdurable no es externa, sino interna. ¿Te has encontrado alguna vez con una pareja mayor, quienes están todavía locamente enamorados? Es enteramente posible para una esposa constantemente incrementar su encanto para su esposo. El paso de los años puede quitar la lozanía de sus mejillas, y la musicalidad de su voz, pero el arte del amor y de la gracia en mente y alma puede aun hacerla amorosa a los ojos de su esposo. Para hacer esto, de todas maneras, ella evitará todo lo que sea ofensivo y buscará ser una esposa que constantemente esté cultivando su propia vida con todo lo que sea amable, femenino, de buen agrado y piadoso.

Así que todo regresa al asunto del carácter, el verdadero ser. Una Buena esposa llega a serlo solamente por ser una buena mujer, y una buena mujer llega a serlo solo por ser una piadosa mujer cristiana. La vida matrimonial pone grandes requerimientos sobre ambos, el esposo y la esposa. Es una estricta disciplina y en ella yace mucho de su valor. Los deberes de una esposa son tales que prácticamente no hay mujer, a no ser que sea cristiana, que pueda enfrentarlos. Luchas y perplejidades, cruces y decepciones, tristezas y solicitudes se levantan, y si Cristo no está en el corazón, ellos son demasiado grandes para ser soportados. Tengamos a Cristo en nuestros hogares, y que cada esposa le permita ser su verdadero y familiar amigo.

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ESPOSO -La cabeza del hogar

ESPOSO -La cabeza del hogar

Autor: http://www.bbnradio.org/

CAPITULO 2

a1Lo primero que debemos aceptar es que el hombre y la mujer son diferentes. Los hombres tienen cualidades masculinas, y las mujeres tienen cualidades femeninas. La estructura física misma del hombre es diferente desde las células de su cuerpo con sus 23 cromosomas. Hombres y mujeres difieren físicamente, emocionalmente, psicológicamente, mentalmente y relacionalmente. Dios diseñó al hombre primero y determinó que necesitaba una ayuda, entonces creó a Eva. De todos modos, ambos fueron creados a la imagen de Dios. “a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). Esto los hace co-iguales bajo Dios.

Dios claramente dio diferentes roles al esposo y a la esposa con un claro mandato al esposo. El es quien “ama a su esposa como Cristo amó a su iglesia” (Efesios 5:25), y él es quien “ama a su esposa como a su propio cuerpo (Efesios 5:28). ¿Qué propósito más alto ha puesto Él delante de un esposo? Está para mostrar el mismo interés por ella en cada aspecto, tales como: nutrirla y apreciarla, protegerla y tener el mismo amor auto-sacrificado que Cristo tuvo por la iglesia. Cuando un hombre trata a su esposa de este modo, encontrará una esposa a quien le será fácil respetarlo y someterse como “al Señor”. El debe entender que una mujer no es propiedad de un hombre, sino su compañera.

De hecho, esta relación determina la efectividad de las oraciones del hombre e impacta tremendamente su vida espiritual. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (I Pedro 3:7). Esto no es una referencia a la vida moral o espiritual, sino a la estructura física del cuerpo, la cual demanda respeto, honor y amor, si has de ser efectivo sirviendo al Señor.

Aún en el jardín del Edén, Dios dejó claro que el propósito de Su creación fue multiplicar y poblar la tierra. La reproducción ha sido siempre evidencia del plan de creación de Dios. En el mismo versículo siguiente, Dios dio un mandamiento que una vez por todas arregla la perversión concerniente al pensamiento de la sociedad actual. El dijo, “fructificad y multiplicaos” (Génesis 1:28). A pesar de lo que el hombre moderno pueda decir, no cabe duda que la homosexualidad es una malvada perversión contra el plan de nuestro Creador. Ellos no pueden reproducir físicamente. Sodoma y Gomorra trataron de violar esto. Dios les destruyó como un ejemplo de Su juicio por violación de Su Divino plan. Si tienes preguntas sobre esto, lee Romanos 1:26-27.

El esposo es aquel que mantendrá unido y ligado el hogar como una faja o banda para ajustar. Si esa faja se rompiese, el hogar caería. Confiere además la idea de que está para ser un líder, un protector y un proveedor con una gran cuota de tierno y amante cuidado.

Se demanda Sacrificio

Ahora veamos las responsabilidades de un esposo hacia su esposa, las cuales pueden ser sintetizadas en una sola palabra: AMOR. “Maridos amad a vuestras mujeres” (Efesios 5:25). No es una opción, ¿pero cómo podemos medir el peso y la profundidad de esa palabra? A menudo usamos la palabra para describir cosas tales como: “amo mi automóvil,” “amo mi perro”, o “amo cabalgar.” De todas maneras, cuando hablamos de amor en una relación matrimonial, la palabra mueve su significado a un nivel mucho más alto.

La Biblia dice, “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). La medida completa de tal amor es imposible de comprender para cualquier hombre mortal, pero debe ser la meta de cada verdadero esposo porque se le requiere lograrlo. Si un hombre realmente piensa en esto, entonces todo su egoísmo muere dentro suyo ante el altar del matrimonio. ¿Qué incluye el amor en relación a la vida matrimonial? En el matrimonio, la esposa llega a ser muchas cosas para su esposo, pero la más importante es que ella llega a ser su mejor amiga. Los siguientes versículos ponen este amor en perspectiva y nos dan un más claro entendimiento de este amor: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Jesús estableció este ejemplo para nosotros en la cruz. No podemos hacer menos por nuestra mejor amiga, nuestra esposa. Ahora, veamos cómo esto se relaciona con el matrimonio.

La esposa también puede encontrarse siendo arrastrada hacia un centenar de diferentes direcciones. Tal vez ninguna de ellas sea mala en sí misma, de todos modos, Dios pone una prioridad sobre el hogar, y nosotros debemos hacer lo mismo. El esposo es responsable de establecer guía y ser el ejemplo de liderazgo en el hogar. No es para ser pasado a su esposa. Ella está para seguir y sostener el ejemplo del esposo, siendo guiados juntos por verdaderos principios bíblicos.

El esposo debería ser el líder en oración en las comidas y en el devocional hogareño a la noche con su esposa e hijos. El debe ser un estudiante de la Palabra, aplicando enseñanzas y verdades bíblicas a las muchas situaciones que se presentan en el hogar. El debería llevar a su familia a la iglesia, no solamente enviarles. El hogar y la iglesia deben trabajar juntos edificando un matrimonio en el cual Jesucristo es la cabeza.

Liderazgo físico y espiritual

Hay hombres que pueden ser grandes amantes pero terribles líderes, y hay hombres que pueden ser grandes líderes pero terribles amantes. El ego masculino a menudo se encuentra a sí mismo mentalmente exaltado más allá de su verdadera capacidad. La clave para esto es el equilibrio. Juntos, el hombre y su esposa, deben esforzarse en alcanzar equilibrio en sus roles. Demasiados desafíos pondrán estrés sobre la relación matrimonial y tensión en el hogar. El hogar es la prioridad, y el equilibrio es el ingrediente clave al invertir nuestro tiempo. El esposo podría consumirse con reuniones de negocios, involucrarse en reuniones de iglesia algunas noches a la semana, o ser aficionado a los deportes, y así la lista podría continuar. Ten por seguro que habrá miles de cosas para consumir tu tiempo y mantenerte fuera de tu hogar. De todas maneras, la Biblia claramente enseña priorizar la vida familiar. La clave es “someterse”.

1. Al Espíritu de Dios (Efesios 5:18-19)
2. Unos a otros en el temor de Dios (Efesios 5:21)
3. La esposa al esposo (Efesios. 5:22)
4. El esposo a Cristo (Efesios 5:25)
5. Los hijos a los padres (Efesios 6:1)
6. Los siervos a los amos (Efesios 6:5)
7. Los amos al Señor en el cielo (Efesios. 6:9)

Provisión material

La palabra “amor” incluye muchas responsabilidades y tiene muchas implicaciones. En los votos matrimoniales, el esposo asume la carga del sustento, y ningún hombre verdadero buscará evadir su obligación. La Biblia tiene palabras cortantes para decir sobre los hombres que toman sus responsabilidades livianamente en esta dirección. Dice, “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (I Timoteo 5:8). Normalmente, no es lo mejor cuando la esposa tiene que salir para ganar parte del pan diario, especialmente cuando hay niños en el hogar. Los Psicólogos dicen que el impacto más grande sobre la vida de un hijo es hecho durante los primeros 6 años de su vida. Puede ser la madre, o una cuidadora de niños que moldee la vida de tu hijo. ¿Quién crees que es según la elección de Dios? De todos modos, podrían haber circunstancias, ocasionalmente, donde tal necesidad surja, pero no debería ser la norma. Es responsabilidad del esposo proveer para las necesidades de la familia y así hacerlo, con la mejor de sus habilidades, honrando su responsabilidad ante Dios.

Muchos esposos cometen un error aquí. En su celo por proveer abundantemente para sus hijos y su esposa, ellos olvidan al Señor. Ellos fallan en hacerlo parte del compañerismo. Ellos no dan nada a las obras y los ministerios de Dios, y se asombran cuando Dios no les bendice mas abundantemente. “Él te da el poder para hacer las riquezas (Deuteronomio 8:18). El verdadero y sabio hombre no derramará para sus hijos y su esposa lo que justamente pertenece al Señor de los Ejércitos. II Corintios 8-9 nos da claras instrucciones que el dar debe ser una parte del hogar cristiano. El esposo debe proveer para las necesidades materiales del hogar, pero Dios es el supremo proveedor para nuestras necesidades. Al darle a Él, tu puedes entonces reclamar esta promesa, “Mi Dios suplirá todo lo que nos falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Unicidad

Cuando un hombre ofrece a una mujer su mano en matrimonio, él dice mediante ese acto, que de todas las mujeres sobre la tierra, él la ha elegido a ella. Unicidad en el matrimonio significa que dos llegan a ser como uno, lo que afecta a uno, afecta al otro. Debe haber tierno cuidado amoroso y entendimiento de esta especial persona. Al vivir juntos como uno, Dios da este especial mandamiento: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (I Pedro 3:7). Tratando a tu esposa equivocadamente apagas tus oraciones e impactas toda tu vida. Cuando su belleza física esté disminuyendo, cuando su cara se arrugue, cuando su voz ya no sea tan musical, cuando la enfermedad deje sus rastros, él deberá estar para amarla tan verdaderamente y tan profundamente como siempre. Estás para darte a tí mismo por ella “así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). Este es un alto desafío, y para el esposo cristiano es un desafío para ser practicado hasta que el cielo dé la bienvenida a uno de ellos en casa.

Zonas peligrosas…El trato y proceso de pensamiento sobre las mujeres debe ser cuidadoso. Los “deseos de la carne” es una de las tentaciones más fuertes del hombre, y el diablo las usará para destruir tu matrimonio. No digas que no te puede suceder a ti. Lee la historia de David, Salomón y otros. El esposo debe guardar su corazón y su mente en estos asuntos. El hombre debe tratar a las mujeres con pureza (I Timoteo 5:2). Debe evitar cualquier pensamiento o actividad sexual fuera del matrimonio (Efesios 5:3-4 y Hebreos 13:4).

Job hizo “pacto con sus ojos” (Job 31:1). Se comprometió a no mirar (o pensar) en otra mujer, con malas intenciones. Para proteger tu matrimonio, debes proteger tus ojos. Si lo ves en televisión, cambia el canal. Si lo ves en una revista, da vuelta la página. Si aparece en tu computadora, rápidamente bórralo. De nuevo, guarda tus ojos y tu mente, y guardarás tu corazón. Puedes llegar a pensar que puedes manejar el asunto, pero estás equivocado. Dios nos da una sola respuesta: – HUYE – “huye de las pasiones juveniles” (2 Timoteo 2:22).

Plena atención

Muchas veces, los hombres están a menudo descuidados sobre su concentración o atención. El problema es que bajas la guardia, y caes en hábitos libres o fáciles en tu hogar. De compras, o en la calle, eres excedidamente cuidadoso. Estás atento y cortés. Eres cuidadoso de no injuriar los sentimientos de una dama en tu lugar de trabajo, pero cuando llegas al hogar, ventilas todos tus problemas y dices que has sido reprimido todo el día. Puedes ser cortante, brusco y franco en tus comentarios. Respondes preguntas impacientemente y en forma ruda, en un irritado tono de voz. Piensas que porque una mujer es tu esposa, debería saber que la amas, aunque eres rudo con ella. Piensas que ella no debería hacer caso a todo lo que tú haces o dices, aun si eso es algo que ofendería grandemente a otras mujeres. De todos modos, olvidas de que ella tiene sentimientos, y que ella también pudo haber tenido un día escabroso.

Otro error que se comete en el hogar es que no se hacen los mayores esfuerzos en el tema de amabilidad y paciencia. Hay hombres que no dicen nada mezquino, o cortante en el hogar, pero deben confesar que dicen pocas cosas tiernas y amorosas. Su conversación es breve, seca y metódica. La tibieza del amante y recién casado esposo ha desaparecido extrañamente. La promesa de “amar y cuidar” rápidamente ha sido olvidada. El amor hablado necesita ser cultivado como cualquier otra clase de amor, y si no es alimentado, se muere.

Hay veces cuando un hombre debería ser especialmente sensible y atento para con su esposa. Un hijo podría haber estado enfermo todo el día o podría haberla tensionado por su desobediencia; el trabajo de la casa ha sido perturbado y demorado, y el día entero ha estado lleno de inusuales cuidados. Ella puede estar herida y solitaria, pero si su esposo tiene ternura y la demuestra, entonces las memorias de ese día rápidamente se borrarán. Toma poca atención borrar las batallas del día y restaurar el gozo del corazón.

Consejo

Es dado por hecho que si un hombre siente que una mujer es digna de ser su esposa, mirará por ella como un ser maduro, una persona inteligente. Aun después del matrimonio, algunos hombres tratan sus esposas como ellos son, en el mismo nivel mental que los niños. Ellos nunca comparten acerca de sus negocios, o las luchas del día. Ahora bien, una mujer no sabe nada acerca de negocios, pero puede ser una gran consejera, algunas veces viendo el cuadro más amplio. La mujer a la cual se hace referencia en Proverbios 31 revela que es sabio para un esposo buscar el consejo de su esposa. Ella tal vez no tenga los detalles en su cabeza como su esposo los tiene, pero el hecho es que una rápida intuición de la mujer a menudo saltará al punto correcto, mientras la lógica de un hombre es lenta en alcanzarlo. Entonces el hecho mismo de que ella esté mas, o menos, distanciada del inmediato problema, a menudo elaborará sus juicios más claros y más precisos. Es un hombre sabio el que busca el consejo de su esposa en los asuntos de sus negocios. Muchos hombres pueden agradecer el discernimiento de sus esposas por un largo compartir de su fortuna.

Con gran corazón

La cabeza y el corazón deben estar sincronizados. Que nos libre el Cielo de un hombre que es un “nadie” en su trabajo y un pequeño tirano en su hogar. Que ama pararse en el terreno y ser el dominante, ser el tirano matón del círculo del hogar, vociferar mandatos y amenazar a su esposa y sus hijos como algún salvaje animal. De todas las personas despreciables, este hombre es el peor. Esto es una total violación de lo que Dios intentó que los hombres sean para sus esposas. Este tipo de persona no tiene el concepto de lo que significa “Maridos, amad a vuestras esposas”.

Rendición a Cristo

Tal vez este pensamiento quemó sobre tu corazón. Hay hombres que son tiernos para con sus esposas. Ellos proveen cada cosa necesaria para su confort. Ellos son muy atentos y de gran corazón. Ellos les aconsejan muy bien y son bondadosos para con ellas, pero en cuanto a los temas espirituales, ellos se retraen y no toman parte en la adoración con ellas. Ellos se cierran a sí mismos fuera de la más profunda y de la más sagrada parte de la vida de una esposa. Ella va sola a la iglesia. Ella se sienta sola a la mesa del Señor. Sola dobla sus rodillas en oración. Ella sola lleva las esperanzas, adversidades y aspiraciones de su alma. Ella sola quiere que su esposo, mas que nadie en el mundo, venga a Jesucristo y haga de Él su Señor y Salvador. El no tiene parte con ella en todo esto. “Y si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no permanecerá” (Marcos 3:25).

El niega los votos que hizo ante el altar matrimonial. Dios nos hizo cuerpo, alma y espíritu. Negar la parte espiritual de esta sagrada relación es estar ciego a la más importante parte de esta unión. Podríamos decir a cada esposa que, tal vez en esta situación, un matrimonio tal no es un matrimonio como Dios intentó que fuese. Solamente Su gracia la puede ver a través de eso, y ella puede clamar por la promesa de que su consistente testimonio pueda ser el resultado de la salvación de su esposo. “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas” (I Pedro 3:1).

Si juntos no son un alma y un espíritu, entonces este matrimonio no es a la manera que Dios intentó que fuese. Tal acción de parte de un esposo es completamente equivocada y reprensible, y Dios lo llevará a juicio para responder por esto. Es una gran equivocación para la esposa cristiana y familia, y la consecuencia de sus acciones serán reveladas ante el trono del Juicio.

Los corazones están para ser unidos en comunión eterna. Los años aquí en la tierra son tiempos de preparación para una unión que perdurará más allá del valle de las sombras de la muerte y por último a través de toda la eternidad. Creemos que muchas lágrimas serán derramadas en el cielo por matrimonies fallidos que Dios quiso bendecir pero no pudo. El enjugará todas las lágrimas, pero tendremos recuerdos de lo que debería haber sido. Oremos para que Dios ayude a un esposo que no está en esta correcta relación, para pensar sobre sus cosas y someter su vida a su esposa y sus hijos, pero por sobre todo al Señor Jesucristo, haciendo de Él el Señor de su vida.

Si cosas no están correctas y tu quieres arreglarlas, puedes hacerlo ahora mismo. Si un amigo llamara a la puerta de tu casa, abrirías y lo invitarías a entrar. Jesús llama a la puerta de tu corazón, pero te corresponde a ti abrir la puerta e invitarlo a entrar. Él solamente entrará ante tu invitación. Él limpiará tu corazón y lo hará un lugar donde tú y Él puedan tener comunión cada día de tu vida. Él dice, “He aquí estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz (ese serías tú) y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él” (Apocalipsis 3:20).

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MATRIMONIO – Fue Su idea

MATRIMONIO – Fue Su idea

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CAPITULO 1

a1Vamos a pensar juntos acerca del matrimonio cristiano. El matrimonio fue idea de Dios. Vamos a mirar lo que hace a un matrimonio Cristiano y a un hogar Cristiano. ¿Qué significa estar casado desde el punto de vista de Dios? ¿Cual es el deber de cada miembro de la familia? Según la Biblia, ¿qué debe hacer cada miembro para mantener una apropiada perspectiva cristiana y su responsabilidad como parte de la familia? Vamos a comenzar donde Dios comenzó todo. Le llamamos “Matrimonio”.

El Matrimonio es la única Institución que nos ha venido desde el otro lado de la caída del hombre en el Jardín del Edén (Génesis 2:21-25). Dios ordenó el matrimonio antes de que el pecado entrara en el mundo e intentó que fuera la más plena, la más rica y la más gozosa vida en el planeta Tierra. Si falla en serlo, la falla no está en la Institución misma sino en aquellos que entran en ella descuidadamente y fracasan en cumplir sus condiciones. De hecho, el matrimonio es tan importante en el plan de Dios que El hace una comparación en la carta a los Efesios entre el Matrimonio y la Iglesia. “El esposo es la cabeza de la esposa, así como Cristo es la cabeza de la Iglesia; y El es el Salvador del cuerpo. Por lo tanto, como la Iglesia está sujeta a Cristo, así las esposas deben estar sujetas a sus propios maridos. Esposos, amen a sus esposas así como Cristo amó a la Iglesia y se dio a sí mismo por ella… Así los hombres deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama” (Efesios 5:23-25; 28). La Iglesia debería ser un reflejo del hogar, y el hogar un reflejo de la Iglesia.

Chequeo Pre-Matrimonial

Las expectativas para el matrimonio varían en muchas maneras. Algunos se casan por motivaciones equivocadas tales como: atracción física, seguridad financiera, seguridad física, estabilidad emocional, compatibilidad sexual, para liberarse de los padres, escapar de un hogar malo, una pobre auto imagen, aprobación, y la lista continúa. Tarde o temprano estos motivos se manifestarán y pondrán el matrimonio en peligro. Cada uno debería ser absolutamente honesto y abierto con el otro antes de casarse. Deberían tener la libertad de hacerse preguntas ya sea de lo social, espiritual, físico o cualquier cosa que pudiese ser una parte del pasado del otro. Honestamente preverán futuros impactos que podrían salvar su matrimonio. De hecho, cada relación romántica requiere la prueba del tiempo, como así también la prueba de una separación ocasional. Esta es una práctica fundamental para determinar la Voluntad de Dios. Tiempo separados hará crecer el corazón más cariñoso, ya sea en aquel con quien planeas casarte o por alguien más. Asegúrate que tu relación ha experimentado la prueba del tiempo.
Dios planeó que muchas de nuestras necesidades individuales se suplan a través del matrimonio. La necesidad de compañerismo, familia, aceptación social, intimidad sexual y muchas otras necesidades son logradas a través del matrimonio. “Por eso dejará el hombre a su padre y su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” (Efesios 5:31). Dios ordenó el matrimonio para el confort, la felicidad y el beneficio de la humanidad. Es parte del plan original de Dios. No es una relación que ha evolucionado. No es una costumbre en la cual el hombre cayó en los tempranos días de la raza humana. No es un mero arreglo o relación que es temporario y hecho por hombres. Es de orígen Divino como parte de la creación de Dios, que Dios ordenó para ser una obligación de por vida del uno para el otro. “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Marcos 10:9). Es Su Institución Ordenada para que los hombres y mujeres se unan en una relación física y emocional y tengan el privilegio de traer niños a este mundo.

No hay relación sobre la tierra tan cercana y sagrada como la relación de matrimonio. Sobrepasa a la relación de hijo a madre o padre. Nuestro Salvador, Él mismo, determinó que el hombre debe dejar a su padre y a su madre y unirse a su mujer (Génesis 2:24). Esto no debe ser tomado en el sentido de que un hombre sea negligente con su padre o madre, lejos sea de eso. Esto significa que la relación matrimonial y sus obligaciones están primero. Desde el momento en que un hombre y una mujer se paran ante el altar matrimonial, su más alto deber es el uno para con el otro.
Un Ministro del Evangelio debería consumar el matrimonio cristiano. Es una ceremonia tan solemne, tan cargada de posibilidades de bueno o malo, tan ligada con el destino eterno de las vidas de personas, que un modo frívolo o de mal gusto en ella no debería ser tolerado. En el matrimonio, dos corazones y dos vidas se unen, llegando a ser una por el resto de sus vidas. Este fue el plan original de Dios para el matrimonio antes de la caída del hombre en pecado. “Por tanto, dejará el hombre su padre y su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” (Génesis 2:24). Uno es el único número que no es divisible.
Aquí tenemos una famosa frase que nos da la perspectiva de Dios sobre el matrimonio. “Si Dios hubiera querido que la mujer gobernase sobre el hombre, la hubiera sacado de la cabeza de Adán. Si la hubiera diseñado para ser su esclava, la habría sacado de sus pies. Pero Dios sacó a la mujer del costado de Adán, para que fuese su ayuda idónea y co-igual con él” (Agustín).

Compromiso

El matrimonio es un vínculo que solo puede ser disuelto por la muerte. La ceremonia se enfoca en un pacto entre dos personas que intercambian votos y se prometen uno a otro “amor, honor y cuidado hasta que la muerte los separe”. La ceremonia anticipa exclusivo compromiso de futuros eventos a pesar de lo que pase. “Para mejor o para peor, en enfermedad o en salud, en pobreza o en riqueza.” Estas dos personas se presentan ante Dios y hacen un pacto que solamente la muerte puede anular. No nos resulta difícil pensar que los ángeles del cielo silencian sus canciones y se admiran silenciosamente mientras votos santos son tomados, y dos corazones y vidas son unidos por designios Divinos. Una ceremonia tan santa, tan sagrada, tan llena de destino que como cristianos, debería ser hecha en la presencia de cristianos que entiendan lo sagrado de la ocasión. Que no seamos culpables de tratar livianamente el plan divino.
¿Qué les espera a estas dos personas si para ellos el matrimonio es probar la bendición que Dios intentó que fuese? ¿Qué deben tener ellos en sus corazones? ¿Qué sustentará esta nueva relación? ¿Habrá algunos ajustes o conflictos? Vamos a considerar algunos de ellos.

Flexibilidad y Entendimiento

Cada pastor de una iglesia sabe la verdad de esto. Cuando dos vidas se unen, hay, necesariamente, por un tiempo, un ímpetu de vida contra vida. Todos nosotros procedemos de diferentes trasfondos, familias, temperamentos y personalidades. Muchos ajustes deben ser hechos, y cada uno debe tener mente y corazón entendidos para combinar estas relaciones juntos. Se debe empezar por entender que hay una gran diferencia entre la manera de pensar de un hombre y la de una mujer. Cosas que son importantes para una mujer son insignificantes para un hombre, y cosas que son importantes para un hombre son insignificantes para una mujer. Rápidamente se descubren aquellos hábitos, gustos e inclinaciones que difieren mucho más ampliamente que lo que pensábamos durante aquellos maravillosos días de cortejo de novios. Si ambos fueran idénticos, el matrimonio rápidamente se tornaría aburrido. Dios nos hizo diferentes para que pudiéramos complementarnos uno a otro mientras maduramos.
La mejor manera de hacer estos ajustes es usar frecuentemente las siguientes cinco palabras: “Lo siento, perdóname, te amo.” Un versículo para fortalecernos en esto es: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Santiago 1:19). Al descubrir tantas diferencias, algunas parejas a veces crecen descorazonadas y concluyen al fin que su matrimonio fue un espantoso error. Entendamos una vez más, que el matrimonio requiere sacrificio y ajustes del uno para el otro. Es fácil olvidar cuan maravilloso fue y cuánto estabas enamorado antes de casarte. De nuevo, el matrimonio es un plan Divino que fusiona dos vidas en una, y lo va haciendo un día a la vez, comienza a madurar y complementar uno al otro en cada cosa que hagas. Como alguien ha dicho, “Tu nunca conoces realmente una persona hasta que vivas con él o con ella, y comenzar a conocerse es el gozo de la vida matrimonial.”
Déjame ilustrarte cómo funciona todo esto. ¿Has estado parado y observando cómo dos cursos de aguas confluyen para formar uno sólo? Uno puede ser una corriente barrosa y la otra de aguas claras. Donde las dos corrientes se encuentran se observa una línea divisoria. Al seguir la nueva corriente, te sorprenderá encontrar que dentro de una comparativa corta distancia todos los signos de distinción se pierden. Las corrientes han sido completamente fusionadas. Así es cuando dos vidas se fusionan en matrimonio. Unión y perfecta mezcla nunca pueden forzarse. Vienen tranquila y gradualmente – pero vendrá – y sus vidas juntas serán más finas, más nobles y más fuertes que si no hubiera habido diferencias para vencer. Cada uno habrá ganado una victoria moral sobre su propia alma, y la vida unida en el Señor Jesucristo traerá calma y aguas tranquilas a una maravillosa relación.
A veces, en medio de tu frustración y autocompasión, el diablo tratará de destruir la relación. Una palabra que una pareja cristiana nunca debería considerar o discutir es la palabra “divorcio”. Nunca es la respuesta. Es la mentira del diablo para hacerte pensar que todos tus problemas se resolverían. Si has buscado la voluntad de Dios y Él los ha unido, con Su gracia y guía, y tu perseverancia, tu puedes hacer que funcione. Cuando mires atrás, años después, entenderás el vínculo del verdadero amor en el matrimonio y te regocijarás en la maravillosa relación que tienes. Todo lo que se necesita es un poco de sabia paciencia. Si cada uno es paciente y pensativo hacia el otro, el ajuste ocurrirá muy rápidamente, y descubrirás que el matrimonio, cuando estás en el centro de la voluntad de Dios, es la más maravillosa relación sobre la tierra.

Determinación

Edificar una relación matrimonial no es fácil. Deberán haber menos pensamientos de felicidad y más pensamientos del simple y desadornado trabajo de matrimonio. Cuando un científico se mantiene en silencio por años en el laboratorio de investigaciones, cuando un niño nace lisiado y algún corazón de madre es encadenado al pequeño sofá de sufrimiento, no les presionamos con tontas inquisitorias como si son felices o no. Tal pregunta sería un insulto. El matrimonio es una obligación a través de la cual debemos mirar. Debemos mirar antes de saltar, y habiendo saltado, estamos para permanecer comprometidos al poste del deber. Nunca hubo un matrimonio que podría haber posiblemente sido un éxito o un matrimonio que podría haber posiblemente sido un fracaso.
Nadie tiene derecho a la felicidad hasta que la gane por devoción, coraje y autosacrificio. Estas tres cualidades traen la felicidad y el gozo que Dios pensó para dos que llegan a ser uno en Él a través del matrimonio. “Sometiéndose unos a otros en el temor de Dios” (Efesios 5:21). La felicidad no es una meta motivacional. Ella cambia como el viento. La felicidad es el resultado de la obediencia en hacer la voluntad de Dios de acuerdo a la Palabra de Dios. “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Filipenses 2:13-14). Para la pareja cristiana, el matrimonio debería ser una nueva vida existente en dos personas.
Si la felicidad es la primera búsqueda y se la hace la meta final del matrimonio, ella elude la febril búsqueda y escapa. Si, de todos modos, el hombre y la mujer se ciñen a sí mismos a la aventura del matrimonio por convertirse en sacrificiales, pacientes, perdonadores y determinados a hacer un éxito de la aventura a cualquier costo, entonces ellos encuentran felicidad. El matrimonio es un medio de gracia, no una superficial felicidad humana. Recuerda, el matrimonio es un triángulo. En los puntos de la base, estás tu y tu cónyuge. En el punto superior del triángulo está Dios. Si te acercas a Dios, automáticamente se acercarán uno al otro, y si se acercan más uno a otro, automáticamente te acercarás a Él y hallarás que “el gozo de Jehová es tu fuerza” (Nehemías 8:10).

Buen trato y Cortesía

Si estas casado, recuerda como eras antes del casamiento, cuan atento fue tu trato! No podías hacer lo suficiente para complacer uno al otro. Después del matrimonio, cuan propensos somos a dejar caer las pequeñas cosas amenas de la vida. Las palabras “te amo,” “agradezco a Dios por ti,” “tu eres especial” y otra palabras de motivación, son frecuentemente menos usadas. Las pequeñas cortesías que significan tanto al corazón y a la felicidad de cada uno, comienzan a disminuir. Por supuesto, este no es un asunto unilateral. La esposa a menudo es tan negligente en este tema como lo es su esposo. El punto es que estas palabras y reconocimientos son necesarios para el éxito de la vida matrimonial. Márcalo como un punto, de modo que esos refinamientos en el modo del trato uno al otro sean preservados.
Nuestros corazones son amorosos, pero no tanto como para permanentemente resistir mal trato. El mismo hecho de que son corazones hogareños los hace más sensibles a tales negligencias. El corazón hogareño y el amor hogareño son fieles y resistentes plantas, pero no tan resistentes como para nunca necesitar el rocío y la luz solar de las amables, tiernas y corteses acciones. El hecho es que no hay corazones hambrientos tan apasionadamente luego de bondadosa, afectiva y premeditada cortesía, como los corazones hogareños de una pareja casada. Muchos matrimonies han sido destruidos en este punto. “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua; sino de hecho y en verdad” (I Juan 3:18).

Unidad de interés

Es algo muy fácil, incluso para los corazones que se aman unos a otros muy sentidamente, perder el rumbo. Antes del matrimonio, tu hiciste todo lo que podías para alcanzar lo que la otra persona gustaba. Entonces debías estar seguro de proveer esto para ella. Después del casamiento el esposo tiene su oficina, cuidados, responsabilidades profesionales y su diaria fatiga. La esposa tiene sus problemas de la casa, hijos y compromisos sociales. A menudo, antes de que cualquiera de los dos se de cuenta, ellos han separado rumbos, y malentendidos han llegado a ser fáciles, porque sus intereses han sido removidos lejos.
Ahora, hay excelentes maneras para encarar estas contingencias. Conocemos un espléndido hombre y su esposa que han estado casi abrumadoramente ocupados, cada uno en su propia línea de trabajo. De todos modos, ellos no han permitido que esto les cause crecer apartados. Ellos leen juntos. Cada uno se interesa por los problemas y las esperanzas del otro. Ellos adoran juntos y oran juntos. Los años los han entretejido en una perfecta unión de amor matrimonial. Ningún hombre es tan grande como para estar por encima de los asuntos que afectan los intereses de su esposa. Si él es desconsiderado, no es un signo de grandeza sino de insensatez y fracaso en cuidar del más precioso tesoro que Dios le ha dado. El matrimonio es más que encontrar la persona correcta; es ser la persona correcta. Y para ser la persona correcta, debes tener una correcta relación con Jesucristo. Entonces tendrás la correcta relación con el otro. Por favor lee Colosenses 3:12-17.

Visión para Evitar Malentendidos

La vida matrimonial no es un lugar para andar calculando a quien le corresponde o de quién es la obligación. El verdadero amor no conoce tal decisión! Ninguno, excepto un necio, tomará tal curso. La vida matrimonial es para tomar el primer paso hacia la reconciliación, para disculparse primero. Si palabras ofensivas han sido dichas durante el día, deben ser consideradas instantáneamente. Aquí tenemos una buena práctica, si palabras de ofensa o enojo han sido dichas durante el día, este versículo debe ser aplicado: “Airáos, pero no pequéis. No se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26). Antes de cerrar tus ojos para dormir, debes estar seguro de que hay una completa restauración de la relación entre ti y tu cónyuge. Las palabras “lo siento” traerán paz al corazón, sumado a un buen sueño nocturno. El verdadero amor se deleita en ser el primero en perdonar. No hay lugar para el orgullo en la vida matrimonial. No debería haber sido permitido antes del matrimonio. No debe ser permitido ahora.

Jesucristo en el Hogar

Dejar a Jesucristo y la Biblia fuera de nuestra diaria conversación es un error fatal. Jesús nunca tuvo un hogar de su propiedad, pero fue un amante del hogar y pasó mucho tiempo en diferentes hogares. Su Presencia en el hogar es indispensable. Él ama tu hogar y quiere ser un huésped bienvenido en todo tiempo. Nunca debes crear una situación en tu hogar o relación con la que no te sentirías confortable invitándole como tu huésped. Realmente no puede haber profundo y permanente amor sin Él. Podría haber acuerdo, de alguna clase. Hombres y mujeres podrían vivir juntos en paz, pero no hay tal cosa como un verdadero hogar sin la permanente presencia del Hijo de Dios. El corazón de cada hogar es la esposa; la cabeza de cada hogar es el esposo; la cabeza de cada marido es Cristo; la cabeza de Cristo es Dios. “Pero esto quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (I Corintios 11:3).

 

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¡La necesidad de buscar la Palabra de Dios como modelo de vida para guiar a nuestros hijos es urgente.!

Autor: Alimentemos El Alma

¡La necesidad de buscar la Palabra de Dios como modelo de vida para guiar a nuestros hijos es urgente.!

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<<Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. (2 Ti 3.15).>> Timoteo jamás podría olvidar la instrucción de su abuela Loida y su madre Eunice, estos fueron los cimientos de su fe cuando niño recibía atentamente las enseñanzas de “las Sagradas Escrituras”, que le revelaron y le enseñaron el camino de la salvación, que es por medio de la fe en Cristo Jesús.

Leemos cuán importante y necesario es para nuestros hijos enseñarles desde su niñez “las Sagradas Escrituras”. Nuestro amor debe de estar centrado y dirigido hacia el amor de Cristo, <<por quien todas las cosas fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:3>>.

Debemos luchar con la negligencia de ser padres irresponsables en la formación de nuestros hijos. Vivimos confundidos creyendo que es suficiente el cumplimiento de las obligaciones o las reglas que este mundo secularizado y humanista nos imponen como modelo en nuestros hogares.

Conocer las Sagradas Escrituras es imperativo en la formación de nuestros hijos porque son las únicas que nos darán la sabiduría necesaria para amar a nuestros hijos y criarlos de acuerdo a su propósito, ya que estas serán las que “te pueden hacer sabio para salvación por fe que es en Cristo Jesús”.

<<Y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, (Tito 2.4).>> Hoy desafortunadamente no preparamos a nuestras hijas para que sean la ayuda idónea del hombre. Nuestros prejuicios y nuestra total falta de conocimiento bíblico de como criar a nuestras hijas las convierte en víctimas del feminismo, dentro de un sistema perverso creado para destruir por completo la familia.

Guiamos negligentemente a nuestras hijas para que compitan con el hombre, para que lo superen y no se dejen doblegar ante el machismo irreverente del todopoderoso, abusivo,  manipulador y pervertido «hombre»; pasando a segundo plano las responsabilidades del hogar y de sus hijos. Son princesas con la corona del Rey dispuestas a asumir cualquier rol dentro de esta sociedad sin valores y sin temor a Dios, donde el único objetivo es dominar a la par que el hombre.

La necesidad de buscar la Palabra de Dios como modelo de vida para saber guiar a nuestros hijos es urgente. <<Debemos volver a los tiempos bíblicos donde las costumbres de las mujeres mayores, especialmente la de las madres eran instruir a sus hijas (especialmente a ser buenas madres). Tanto el judaísmo como los moralistas antiguos subrayaban que las esposas debían amar a sus maridos y cuidar de sus hijos. Muchas inscripciones en las tumbas resaltan estas características como la virtud que corona a una mujer. Comentario del Contexto Cultural de la Biblia, Nuevo Testamento, Craig S. Keener.>>

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ESPOSAS

ESPOSAS

Autor: David F. Burt

Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. COLOSENSES 3:18
DEBERES DOMÉSTICOS (3:18)

a1Es bastante obvio que, con estas palabras, el apóstol comienza una nueva sección de la Epístola a los Colosenses. En la primera parte de la carta (1:1–2:19), ha exaltado la persona de nuestro Señor Jesucristo en contraste con los falsos maestros, que estaban devaluando la supremacía de su señorío y el carácter absolutamente único y suficiente de su obra salvadora. En la segunda parte (2:20–4:18), se dedica a explicar la clase de comportamiento que debe caracterizar a los creyentes. Hasta aquí ha hablado en términos generales, exponiendo principios aplicables a todos. Pero ahora se dirige a seis grupos sociales —esposas y maridos, hijos y padres, siervos y amos— para explicarles los especiales deberes domésticos que les atañen y cómo la nueva vida en Cristo debe manifestarse en cada una de estas áreas.
Hay un evidente cambio, entre el 3:17 y el 3:18, desde la «vida en iglesia» hacia la «vida en familia» y desde lo general hacia lo particular; pero también hay una clara continuidad. Pablo acaba de decirnos que «el nombre del Señor Jesucristo» debe caracterizar «todo lo que hacemos de palabra o de hecho»; o sea, que no existe ninguna área de nuestras vidas que no deba ser tocada y transformada por Cristo. Ahora procede a explicarnos cómo la presencia de Cristo cambia radicalmente nuestras relaciones y responsabilidades en el hogar.
Esta continuidad se nota bien por cuanto, en esta sección (3:18–4:1), las referencias «al Señor» son constantes. Las mujeres deben estar sujetas «como conviene en el Señor» (3:18). Los hijos deben ser obedientes «porque esto es agradable al Señor» (3:20). Los amos deben ser justos «sabiendo que tienen un Señor en el cielo» (4:1). Y, en cuanto a los siervos, deben «temer al Señor» (3:22), «hacerlo todo como para el Señor» (3:23), y «saber que del Señor recibirán recompensa, porque es a Cristo el Señor a quien sirven» (3:24). Aquí, pues, tenemos ejemplos prácticos de lo que significa «hacer todo en el nombre del Señor Jesús» (3:17).
De hecho, sólo es posible guardar las instrucciones de estos versículos si se ven como el resultado natural de la nueva vida en Cristo. En nuestra carnalidad egocéntrica no somos capaces de someternos a nadie ni nos gusta la obediencia. Intentamos salirnos siempre con la nuestra, hacer el mínimo de trabajo y esfuerzo y abusar de los demás desde nuestras posiciones de autoridad. En cambio, en Cristo tenemos:

1. Un modelo a seguir
Cristo es Rey de reyes y Señor de señores y, no obstante, estuvo dispuesto a humillarse y asumir un papel de esclavo. Si los maridos, padres y amos sufren alguna vez la tentación de utilizar su posición egoístamente, que recuerden que Cristo nunca abusó de su señorío, sino que lo utilizó siempre en bien de los demás. Si a las esposas, los hijos y los siervos les cuesta obedecer y someterse a la autoridad de otros, que recuerden que Jesús, aunque era Hijo, aprendió obediencia (Hebreos 5:8), que asumió voluntariamente forma de siervo, despojándose y humillándose a sí mismo (Filipenses 2:7–8), y en todo se negó a buscar su propia voluntad, sino que se sometió a la voluntad de Dios y vivió para su gloria (Juan 4:34).

2. Un nuevo poder y una nueva capacitación
Jesucristo no sólo no nos pide nada que él mismo no haya hecho, sino que nos da su propio Espíritu para capacitarnos para llevarlo a cabo. Separados de él no podemos hacer nada (Juan 15:5); pero, unidos a él por su Espíritu, «todo lo podemos en Cristo que nos fortalece» (Filipenses 4:13). Pablo no dirige estas instrucciones al público en general, sino a personas que han muerto y resucitado con Cristo y ya no viven ellas mismas, sino que Cristo vive en ellas (Gálatas 2:20).

3. Un Señor a quien dar cuentas
Jesucristo es también a quien tendremos que dar cuentas. Cuando ejercemos autoridad, debemos recordar siempre que estamos también bajo autoridad. El marido dará cuentas a Cristo de cómo ha tratado a su esposa, el padre a sus hijos y el amo a sus empleados. A mayores privilegios, mayores responsabilidades.

Así pues, asesorados y potenciados por Cristo y viviendo en el temor de Dios, descubrimos que son posibles la sumisión, la obediencia y el ejercicio sabio y desinteresado de la autoridad. En realidad, las órdenes prácticas de estos versículos no son más que el fruto en nosotros de la abundante vida de resurrección, el resultado normal de la eliminación en nosotros de la avaricia y la malicia (3:5–8) y de la adquisición de humildad, mansedumbre y amor por obra del Espíritu (3:12–14).
La relación entre la nueva vida en Cristo y el espíritu sumiso se ve aún más claramente en el texto paralelo de Efesios; porque, allí, Pablo dice explícitamente que la sumisión es una de las evidencias de la plenitud del Espíritu Santo en la vida del creyente: Sed llenos del Espíritu, … sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo, las mujeres a sus propios maridos como al Señor … (Efesios 5:18–22). O sea, la sumisión de la esposa a su marido sólo se puede entender y practicar como una extensión y consecuencia de la obra del Espíritu en su vida. O, para expresar la misma idea en términos negativos, la mujer que no se somete a su marido no puede ser, por definición, llena del Espíritu Santo.
LA SUMISIÓN DE LA MUJER (3:18)

El tema de la sumisión de la mujer es especialmente delicado en nuestros tiempos. En torno a él, los creyentes occidentales nos encontramos entre la espada y la pared. Por un lado, vivimos en una sociedad «post-cristiana», secularizada y humanista, sujeta a fuertes influencias feministas, donde predomina la enseñanza de la igualdad de hombres y mujeres a todos los efectos. En esta sociedad nuestra se considera que la mujer, lejos de someterse a su marido, debe emanciparse de semejante idea retrógrada. Ninguno de los dos cónyuges debe someterse al otro, sino que deben resolver todas las cuestiones mediante el diálogo y el consenso.
Por otro lado, estamos viendo el crecimiento rápido del islam en occidente. Además, los gobiernos europeos parecen desvivirse por hacer amplias concesiones a los inmigrantes musulmanes. Pero nuestra sociedad no parece entender que el humanismo occidental y el islam son ideológicamente incompatibles en sus conceptos acerca de la mujer y el matrimonio. Debemos recordar que el Corán dice explícitamente: Los hombres son superiores a las mujeres a causa de las cualidades mediante las cuales Dios los ha dotado a aquéllos por encima de éstas … Las mujeres virtuosas son obedientes y cuidadosas … Pero castigad a aquellas en las que sospecháis rebeldía. Alejadlas de vuestros lechos y azotadlas. Esta enseñanza es explicada por el islamista Yusuf Qaradawi, en su libro Lo lícito y lo ilícito (publicado en el año 2000), en estos términos: El hombre es el señor indiscutible, el dueño absoluto de la familia. La mujer no puede rebelarse a su autoridad y si osa hacerlo hay que castigarla. Esta enseñanza ayuda a explicar, a su vez, el episodio de hace un año cuando el imán Mohammed Kamal Mustafa, consejero de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas, escribió un documento en el que dio consejos acerca de cómo hay que pegar a las mujeres: Utilizar una vara delgada y ligera, útil para golpearla incluso de lejos. Golpearla sólo en el cuerpo, en las manos, en los pies; nunca en la cara, porque se ven las cicatrices y los hematomas. Recordar que los golpes deben hacer sufrir psicológicamente, no sólo físicamente. En medio del furor social provocado por la publicación de este texto, el imán Mustafa fue a parar a la cárcel. Salió a su defensa el imán de Valencia, Abdul Majad Rejab: El imán Mustafa es islámicamente correcto; pegar a la mujer es un recurso; así como el imán de Barcelona, Abdelaziz Hazan: El imán Mustafa se limita a referir lo que está escrito en el Corán; si no lo hiciese, sería un hereje.
En medio de esta polarización entre feministas y machistas, que promete dar lugar a mucho debate y mucha crispación en los años próximos, los creyentes bíblicos seremos acusados por los feministas de sostener conceptos tan aberrantes como los musulmanes, y por los musulmanes de ser peligrosamente feministas. Necesitamos entender y definir con mucho cuidado la postura bíblica y no permitir que ésta sea identificada con ninguno de estos extremos. Más bien debemos entender que ambas posturas se alejan de la correcta relación entre marido y esposa en la voluntad revelada de nuestro Creador.
Tristemente, sin embargo, muchos cristianos han tragado sin contemplaciones la «corrección política» de nuestros días, es decir, el concepto humanista-feminista de la relación entre hombre y mujer. Aceptan sin cuestionarla la idea de que la esposa no debe someterse al marido salvo en la misma medida en que el marido se somete a la esposa. Suprimen de los votos matrimoniales toda referencia a la sumisión u obediencia de la esposa. Esta tendencia viene reforzada por la mayoría de pastores, consejeros matrimoniales y «ministerios a la familia», que excluyen de sus sermones y conferencias toda referencia a la autoridad del marido y a la sumisión de la esposa.
¿Cómo es esto posible, si la enseñanza bíblica es clara y contundente? ¿Cómo ha entrado entre nosotros el pensamiento humanista de nuestros días? Sin duda por muchas razones. Seguramente, la principal de ellas es que muchos creyentes se dejan llevar por sus propios intereses carnales y mundanos y se preocupan poco, en realidad, por lo que dice Dios. Pero entre estas muchas razones, destacan dos de tipo hermenéutico:

• Algunos comentaristas hacen auténticas piruetas de exégesis para hacer que el texto no diga lo que en realidad dice. Por ejemplo, afirman que, cuando Pablo dice que el marido es «cabeza» de la mujer, no tiene nada que ver con la autoridad y la sumisión. O nos aseguran que el verbo «sujetar» se refiere a la fidelidad matrimonial, no a la sumisión de la mujer, etc.

• Otros cortan por lo sano y proponen que esta clase de enseñanzas sólo tenía una vigencia limitada en el tiempo por razones del testimonio cristiano de aquel momento, pero que ahora está superada. Se trata de enseñanzas necesarias en su día, pero ahora desfasadas.

Sin embargo, existen muchas razones por las que es imposible sostener esta clase de argumentos sin hacer violencia a la buena hermenéutica:

• Las muchas formas en las que el tema de la sumisión de la mujer se presenta en el Nuevo Testamento hacen que el primero de estos argumentos sea insostenible. El vocablo empleado con más frecuencia para referirse a la sumisión es «sujeción» (′upotagë; 1 Timoteo 2:11) y «sujeto» (′upotassö; 1 Corintios 14:34; Efesios 5:24; Colosenses 3:18; Tito 2:5; 1 Pedro 3:1, 5). Por mucho que algunos quieran desvincular estas palabras de la idea de subordinación, una sola mirada al uso de ellas en las Escrituras indica que esto es imposible: se emplean en muchos contextos y muchas situaciones, pero la idea de sumisión está siempre presente. Estar «en sujeción» es lo mismo que estar bajo autoridad. Pero nos encontramos también con otros vocablos, como «respetar» (literalmente «temer» o «reverenciar»; Efesios 5:33) u «obedecer» (1 Pedro 3:6), que no dejan lugar a dudas acerca del énfasis general de la enseñanza apostólica acerca de las esposas. Asimismo nos encontramos con casos ejemplares, como el de Sara, recomendado como modelo a seguir a causa de su obediencia a Abraham y la manera respetuosa en que le llamaba «señor» (1 Pedro 3:6). Un peso tal de evidencias, con un énfasis tan unánime, hace trizas la noción de que la enseñanza bíblica no tenga que ver con la autoridad del marido y la sumisión de la esposa.

• Después, debemos tomar nota de la frecuencia con la que este tema es repetido en el Nuevo Testamento. Además de en nuestro texto, la idea de la sumisión de la mujer se encuentra implícita o explícitamente cada vez que sale en el Nuevo Testamento el tema de la relación entre hombres y mujeres:

La mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive (Romanos 7:2).
La cabeza de la mujer es el hombre … La mujer es la gloria del hombre. Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre; pues en verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre (1 Corintios 11:3–9).
Las mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, antes bien, que se sujeten como dice también la ley. Y si quieren aprender algo, que pregunten a sus propios maridos en casa (1 Corintios 14:34–35).
Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia … Así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo … Que la mujer respete a su marido (Efesios 5:22–24, 33).
Que la mujer aprenda calladamente con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el nombre, sino que permanezca callada (1 Timoteo 2:11–15).
Que [las ancianas] enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, … a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos (Tito 2:5).
Vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos … y que vuestro adorno no sea externo … sino … interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos. Así obedeció Sara a Abráham, llamándole señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella (1 Pedro 3:1–6).

Resulta difícil relegar el tema de la sumisión de la mujer a un lugar insignificante o tratarlo como de vigencia sólo transitoria si resulta que sale a relucir cada vez que el Nuevo Testamento aborda las relaciones matrimoniales. Es evidente que, para los apóstoles, no era una enseñanza marginal y sin importancia, sino una que ocupa un lugar central en su enseñanza acerca de la familia y la iglesia.

• Por otro lado, el evidente paralelismo entre los tres grupos de esta sección de nuestra epístola (esposas y maridos, hijos y padres, esclavos y amos) hace que sea muy difícil eludir la idea de que nuestro texto enseñe realmente la sumisión de la esposa. Porque en cada pareja, el apóstol menciona en primer lugar la figura subordinada (esposas, hijos y esclavos), y le da instrucciones acerca de cómo debe sujetarse u obedecer; luego, en segundo lugar, menciona la figura dominante (maridos, padres y amos) y le da instrucciones de cómo debe mostrar consideración a sus subordinados.

• Tanta insistencia en este tema da a entender que la sumisión de la mujer era un problema serio en la iglesia primitiva. A veces se oye decir que «esta enseñanza refleja los valores del siglo I, porque en aquel entonces se esperaba que la mujer fuera sumisa»; pero, en realidad, la frecuencia de las exhortaciones bíblicas sugiere todo lo contrario: que las mujeres del siglo primero, igual que las del siglo XXI, tenían mucha dificultad en aceptar esta enseñanza, la cual era tan controvertida en aquel entonces como lo es ahora. A este respecto conviene tener en cuenta lo siguiente:

— En ciertos círculos del imperio romano se daba mucho protagonismo a las mujeres, tanto en el hogar como en la vida social. Esto era cierto especialmente en la vida religiosa: en algunas sectas religiosas había sacerdotisas además de sacerdotes, adivinas además de adivinos, brujas además de brujos, sibilas además de profetas. Es cierto que el cristianismo, con su énfasis en el liderazgo masculino en el hogar y en la iglesia, seguía en la línea del judaismo y de otras religiones de la época; pero no lo es que ésta fuera la línea seguida por todas las religiones de aquel entonces.

— Si bien la emancipación de la mujer en Cristo se entendía con la debida moderación en las comunidades hebreas, era malentendida en las gentiles, que no habían sido formadas en los conceptos del Antiguo Testamento.

— Es posible que las doctrinas de los falsos maestros de Colosas tuvieran rasgos «feministas». Al menos hay una clara tendencia feminista en algunos de los evangelios apócrifos de fechas posteriores. Obras gnósticas como el Evangelio de Santa María [Magdalena] o la Pistis Sophia dan a entender que María Magdalena fue la más íntima de los discípulos del Señor, que ella recibió de sus labios unas enseñanzas esotéricas que los demás discípulos eran incapaces de entender (¡doctrinas gnósticas, naturalmente!), que, después de la resurrección, ella fue la principal portavoz de los apóstoles en asuntos de fe y doctrina y que esto incluso despertó la envidia de Pedro. Queda claro que los gnósticos del siglo II envolvieron sus doctrinas en vestimentas «feministas» a fin de ganar prosélitos a través de las mujeres (cf. 2 Timoteo 3:6) en detrimento del evangelio apostólico con sus posturas aparentemente «machistas».

• Pero aún más importante que esos argumentos puntuales es el hecho de que esta enseñanza sobre la sumisión de la esposa encaja perfectamente en el conjunto de la enseñanza bíblica acerca del hombre y la mujer, enseñanza que se puede resumir en tres ideas principales:

—Antes de la caída en pecado, el hombre y la mujer fueron creados iguales en dignidad. Ambos fueron creados a imagen de Dios. Ambos ostentaron señorío sobre el mundo natural. Ambos disfrutaron de la comunión con Dios. Pero, aun así, fueron creados con diferencias de orientación y papel: Adán estaba orientado hacia la agricultura, Eva hacia el hogar; Adán tenía talante para dirigir y asumir responsabilidad, Eva para seguir y apoyar. Los dos asumieron esta diferencia con total naturalidad.

—La caída significó, entre otras cosas, el trastorno del orden establecido por Dios: en vez de escuchar la mujer la voz del hombre, Adán obedeció la voz de Eva (Génesis 3:17). Entonces, Dios anunció a Eva que la consecuencia sería la «guerra» entre los sexos: Tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti (Génesis 3:16). A partir de aquel momento, la mujer intenta dominar el matrimonio con manipulaciones emocionales y victorias dialécticas. El varón responde con fuerza, violencia y en imposición tiránica.

—La nueva vida en Cristo pone fin tanto a la agresividad masculina (3:19) como a la manipulación femenina. La esposa cristiana debe asumir gozosamente el orden establecido por Dios antes de la caída y someterse voluntariamente al liderazgo del marido. El marido cristiano renuncia a todo uso de la agresión y la fuerza al ejercer su autoridad.

Éste no es el lugar para entrar más ampliamente en estos puntos. Pero esta visión del conjunto de la enseñanza bíblica sobre la mujer es la que apoya con más peso la idea de que, cuando los apóstoles hablan de la sumisión de la esposa, están diciendo realmente que la esposa cristiana debe someterse.

• Luego debemos considerar la clase de argumentos que los apóstoles emplean en torno a este tema. No apoyan su enseñanza sobre la sumisión de la mujer con argumentos acerca del testimonio cristiano en momentos y lugares puntuales, sino con argumentos que brotan del conjunto de las Escrituras. Las razones empleadas no son culturales ni temporales, sino bíblicas y universales. Arrancan de la historia de la creación y de la caída del ser humano y encuentran su clímax en Cristo. El matrimonio, según la Biblia, fue instituido por Dios en el momento de la creación, se desfiguró a causa de la caída del hombre, fue redimido por obra de Cristo y debe reflejar la relación entre Cristo y la iglesia. Las razones aducidas por los apóstoles por las cuales la mujer debe someterse a su marido tienen que ver con el orden y el propósito de la creación de la mujer (1 Corintios 11:8–10; 1 Timoteo 2:13), con la caída de Eva (1 Timoteo 2:14), con el ejemplo de las mujeres santas del Antiguo Testamento (1 Pedro 3:1–6) y con la relación de la iglesia con Cristo (Efesios 5:22–33), pero nunca con factores culturales contemporáneos.

Por todas estas razones, me parece improcedente intentar eludir las implicaciones de nuestro texto aduciendo argumentos lingüísticos o culturales. Pablo quiere decir justo lo que parece decir y, puesto que nuestro Creador es quien mejor entiende el don y el ministerio de cada uno de nosotros, no hacemos ningún favor a la mujer ni al matrimonio intentando hacer que la Biblia enseñe otra cosa diferente de la que enseña de verdad.
Sin embargo, antes de considerar lo que el texto quiere decir, es de suma importancia observar lo que no dice:

• No dice que la mujer es inferior al hombre. En esto, la Biblia se desmarca de lo que enseña el Corán. En el mundo antiguo en general, como en gran parte del mundo de hoy, la mujer era tratada como un ser inferior. No así en la revelación bíblica. Según ésta, la mujer fue creada a imagen de Dios, igual al varón en dignidad y entidad. Si preguntamos: ¿cómo puede no ser inferior si tiene que someterse?, nuestra respuesta arranca desde la misma esencia de nuestra fe cristiana, desde nuestra comprensión de la naturaleza de Dios: creemos que el Padre y el Hijo son «iguales» en dignidad y en esencia, pero que son diferentes en sus funciones y que el Hijo se somete al Padre (nunca se nos dice que el Padre se somete al Hijo). Quien dice que la igualdad y la sumisión son incompatibles está negando, en última instancia, la doctrina de la Trinidad.

• El texto no dice: Maridos, sujetad a vuestras esposas. La enseñanza del Corán acerca de las mujeres se dirige a los hombres: éstos son los que tienen que lograr la sumisión de sus esposas. Pero la enseñanza bíblica sobre este tema se dirige siempre a las mujeres. Ellas son las responsables, no sus maridos. Es así porque cualquier sujeción impuesta por el marido no es una auténtica sumisión, sino una subyugación, una represión. Para que la sumisión sea sumisión de verdad, tiene por definición que ser voluntaria.12

• El texto no dice: Maridos, azotad a vuestras esposas si son insumisas. El texto bíblico, en contraste con el Corán, no autoriza al marido a tomar medida disciplinaria alguna si la esposa no se somete a su autoridad. Al contrario, enseña que el marido no debe levantar siquiera la voz (3:19), ni mucho menos la mano.

• El texto no sugiere que la sumisión de la mujer puede servir al hombre como pretexto para tratar a su esposa como si fuera una esclava. Algunos maridos cristianos se olvidan de sus propias obligaciones y sacan provecho de esta clase de versículos, como si enseñasen que la esposa no existe más que para criar hijos y gratificar los deseos, las necesidades y los caprichos del marido.

• De hecho, el texto no habla (ni en el caso de las mujeres, ni en el de las cinco categorías restantes) de derechos, sino de responsabilidades. Esto no significa que nuestros derechos no existan o que carezcan de importancia. Pero es obvio que el hogar no funcionará bien si todos estamos mirando nuestros propios derechos y nadie está considerando los derechos de los demás. A la esposa le corresponde considerar los derechos de su marido, no los suyos propios. Al marido le corresponde atender a los derechos de la esposa, como Pablo está a punto de decir.

• El texto no dice: Mujeres, anulad vuestra personalidad. Puesto que la sumisión de la esposa es una decisión voluntaria y responsable de la mujer, no una imposición del marido, de ningún modo presupone la inferioridad de la mujer, ni la negación de su inteligencia ni de su personalidad.

• El texto no significa que la esposa tenga que soportar los malos tratos sin protestar ni tomar ninguna clase de medidas. Ella es una hija de Dios, creada a su imagen. Cristo está en ella tanto como en su marido (1:27). Tiene todo el derecho a exigir ser tratada con dignidad y respeto como alguien igual a su marido ante los ojos de Dios.

Habiendo visto, pues, algunas de las cosas que nuestro texto no dice, ahora podemos considerar lo que el texto sí viene a confirmar:

• En primer lugar, volvamos a insistir en lo que ya hemos dicho: que el texto se dirige a las mujeres, no a los maridos. Es decir, trata a la mujer como persona madura, capaz de asumir sus propias decisiones, no como una mera propiedad de su marido sin entidad propia. Ella es responsable por su propia sumisión. Si no está dispuesta a someterse voluntariamente, pocas medidas hay que el marido pueda tomar, aparte de la persuasión firme y cariñosa. Le es vetada toda acción violenta o forzada. Por eso mismo es muy importante que estas cosas se establezcan claramente en los votos nupciales y que la novia declare libre y voluntariamente ante los testigos presentes que ella está dispuesta a someterse a su marido en obediencia y respeto. Si no se ha comprometido a someterse, ¿cómo puede recriminarle su marido si ella, en lo sucesivo, no se somete? Por otro lado, la novia es necia si se casa voluntariamente con un hombre cuya autoridad y cuyo liderazgo no respeta y a quien no está dispuesta a someterse. Los votos nupciales no son mera palabrería o mero papel mojado, sino que establecen en qué consiste el compromiso matrimonial. En la boda, la novia creyente se entrega gozosamente a la autoridad de su novio como cabeza de familia.

• En segundo lugar, el texto da a entender que el orden en la sociedad y en la familia, establecido por Dios en el momento de la creación, debe ser respetado y restaurado en Cristo. Es apropiado que la mujer que «está en el Señor Jesucristo» acate el orden de Dios para el matrimonio. La sumisión de la mujer «conviene». No es aberrante. No es ofensiva. Está en armonía con el conjunto de las Escrituras y se corresponde con la voluntad del Señor. No es una mera exigencia temporal para el siglo I, sino un acatamiento de lo establecido por Dios en la creación:

Por tanto, una esposa cristiana tratará gustosamente de regular su conducta en armonía con este mandamiento; y no comenzará a pensar que la igualdad en su estado espiritual delante de Dios y la gran libertad que ahora posee como creyente (Gálatas 3:28) le dan derecho a olvidarse de que, en su sabiduría soberana, Dios ha hecho a la pareja humana de tal forma que es natural para el esposo guiar, y para la esposa seguir … Cualquier intento de cambiar este orden es desagradable a Dios. ¿Por qué debe incitarse a la mujer a hacer cosas contrarias a su naturaleza? Su propio cuerpo, lejos de preceder al de Adán en el orden de la creación, fue tomado del cuerpo de Adán. Su mismo nombre («Ish-sha») se derivaba del nombre de él («Ish»; Génesis 2:23). Sólo cuando la esposa reconoce esta distinción básica y actúa en conformidad con ella, puede ella ser una bendición para su esposo y puede ejercer una influencia benigna, muy poderosa y benéfica sobre él, y puede promover no sólo la felicidad de él, sino también la suya propia.

Por tanto, la esposa cristiana debe reconocer y respetar la autoridad de su marido como cabeza de familia. Si el marido es sabio, dará mucho lugar al diálogo, escuchará atentamente los criterios de su esposa y, en muchos casos, se dejará guiar por sus consejos. Pero, en última instancia, él es el responsable ante Dios de las decisiones tomadas en familia, no ella.

• Sin embargo, la sumisión de la esposa cristiana no se caracteriza sólo por la sujeción y la pasividad, sino que es altamente positiva y activa. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida (Proverbios 31:12). Una parte importante de esa sumisión es que ella ya no busca sus propios intereses, sino que se preocupa por … cómo agradar a su marido (1 Corintios 7:34).

• Tanto la autoridad del marido como la sumisión de la esposa tienen un límite determinado por lo que «conviene en el Señor». Si el marido le pide a su esposa algo que contravenga su conciencia cristiana, ésta debe negarse a obedecerle, dando prioridad a su obediencia a Cristo. Safira no pudo esquivar la culpa de su decepción aduciendo que sólo había seguido sumisamente las pautas establecidas por Ananías (Hechos 5:29).

• La contrapartida de la sumisión de la mujer es el amor abnegado del marido. La Biblia no enseña solamente la sumisión de la esposa, sino también el espíritu sacrificado con el que el marido debe amarla a ella. Desde luego, si el marido es arisco y antipático, esto no exime a la esposa cristiana de la responsabilidad de someterse a él (de la misma manera que la insubordinación de la esposa no exime al marido de la obligación de seguir amándole); pero, evidentemente, se le hace mucho más fácil y tolerable esta responsabilidad cuando el marido cumple su parte y es amante, solícito y cariñoso.

En resumidas cuentas, la enseñanza bíblica sobre la sumisión de la mujer, de la cual encontramos un breve sumario en nuestro texto, no es en absoluto equiparable a la enseñanza del islam:

• El Corán enseña: Los hombres son superiores a las mujeres. La Biblia nunca enseña la inferioridad de la mujer.

• El Corán dirige a los hombres las instrucciones acerca del comportamiento de las esposas. La Biblia las dirige a las mismas mujeres como personas responsables y capaces de tomar sus propias decisiones.

• El Corán supone que el hombre debe sojuzgar a la mujer. La Biblia enseña que la mujer debe someterse ella misma de forma voluntaria y libre, sin coacción alguna por parte del marido.

• El Corán dice con respecto a las esposas recalcitrantes: Castigadlas, … alejadlas de vuestros lechos y azotadlas. La Biblia nunca autoriza al hombre a que castigue a su esposa, sino que le exhorta a tratarla con el amor, el respeto y la dignidad que se merece como hija de Dios, coheredera de la gracia de la vida y hermana en Cristo.

Pero, igualmente, la enseñanza bíblica se distancia de lo «políticamente correcto» de la sociedad occidental de hoy:

• La sociedad moderna piensa que el hombre puede experimentar a su gusto con diferentes modelos de pacto matrimonial, convivencias y conceptos de familia. La Biblia enseña que el matrimonio y la familia fueron instituidos por Dios y deben llevarse de acuerdo con las instrucciones del Creador.

• La sociedad moderna entiende que la igualdad en dignidad de los seres humanos y la diferenciación en sus funciones son dos conceptos incompatibles. La Biblia presupone que entre los seres humanos existe una gran diversidad de dones, papeles y funciones; pero que estas diferencias no atentan contra la esencial igualdad de todos, pues todos han sido creados a la imagen de Dios.

• Por tanto, nuestros contemporáneos suponen que la sumisión de la esposa al marido es degradante (y abrigan cada vez más la idea de que toda enseñanza acerca de la sumisión de la esposa debe ser penalizada). En cambio, la Biblia enseña que la sumisión de la mujer «conviene» porque es la voluntad de Dios, quien ha dado al varón la capacidad para dirigir a la familia y a la mujer la capacidad para apoyarle y ser su ayuda idónea en esa dirección.

• La sociedad moderna supone que la sumisión es siempre humillante y que, lejos de someternos, debemos imponernos y defender nuestros derechos. En cambio, la Palabra de Dios nos enseña que el mismo Hijo de Dios nos dejó ejemplo humillándose y sujetándose a la voluntad del Padre (1 Corintios 11:3).

• En consecuencia, la sociedad moderna elimina del compromiso matrimonial toda referencia a la autoridad o la dirección de la familia por parte del marido y toda referencia a la obediencia o la sumisión de la esposa. En cambio, éstas son ideas básicas en el compromiso matrimonial tal y como lo entiende la Biblia.

En contraste tanto con el islam como con el humanismo occidental, la Palabra de Dios espera que la esposa cristiana asuma el papel de ayuda idónea, sometiéndose libre y voluntariamente al señorío de su marido: Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
Burt, D. F. (2006). Deberes Domésticos y otros Asuntos: Colosenses 3:18-4:18 (pp. 9–28). Barcelona: Publicaciones Andamio.