Un jugador de rugby transformado

Lunes 27 Julio
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios… Os es necesario nacer de nuevo.
Así que, si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres.
Un jugador de rugby transformado

Va’aiga Tuigamala, nacido en 1969, y conocido por el nombre de Inga, se hizo célebre en todo el mundo como jugador de rugby internacional por Samoa y Nueva Zelanda. Criado en una familia cristiana, Inga asistía regularmente a los oficios religiosos. En su adolescencia llegó a ser un deportista apasionado, y los temas de la fe pasaron a segundo plano. En la escuela, algunos de sus amigos tenían una conducta inmoral. Su formación cristiana le impedía unirse a ellos, pero finalmente la influencia de su entorno fue la más fuerte, y dio la espalda a la enseñanza que había recibido.

Sin embargo, en el transcurso de los años, esos jóvenes, uno tras otro, pusieron su fe en Cristo. Inga casi no podía creerlo. «Vi un cambio en sus vidas. Eran muchachos traviesos, siempre listos a hacer tonterías y a crear problemas… ¡Pero qué transformación!». Inga los observó durante semanas, creyendo que no resistirían. «Nunca creí que esto fuera posible, pero constaté algo totalmente nuevo: vi la paz, el gozo y el amor en ellos». Entonces Inga quiso tener lo que sus amigos poseían. Una de sus profesoras, que era cristiana, le explicó que debía confesar sus pecados a Dios y entregar su vida a Jesucristo. Le dijo que necesitaba “nacer de nuevo”. Esto sucedió en el año 1986.

Esta transformación también fue auténtica y duradera en Inga. Por medio de su testimonio, varios compañeros suyos conocieron al Señor Jesús, y tuvieron la paz y el gozo de vivir con él.

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.4

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.4

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

17 – Los dos Adanes | Romanos 5:12-21

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

17 – Los dos Adanes | Romanos 5:12-21

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

4/9 – La teología de la iglesia local y el discipulado

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

4/9 – La teología de la iglesia local y el discipulado

Carlos Astorga

La teología de la iglesia local y el discipulado – Carlos Astorga

La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.

17 – 19 de Enero del 2020

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IEG Barcelona
Sermón predicado el domingo FECHA DEL CULTO.

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30/62 – Una nueva visión para una nueva misión – Parte 2

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

30/62 – Una nueva visión para una nueva misión – Parte 2

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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Sin ley, por la fe

Domingo 26 Julio
Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él (Dios)… Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia.
Sin ley, por la fe

–¿Qué es “la ley” en la Biblia? Esta palabra tiene varios sentidos. Con ella se designa comúnmente a los diez mandamientos dados por Moisés; pero a veces también a los cinco primeros libros de la Biblia, e incluso a todo el Antiguo Testamento. Sin embargo, más a menudo, nos remite a todos los mandamientos morales que Dios dio antes de la venida de Jesucristo, incluidos los diez mandamientos. Esta ley está destinada a todos los hombres, pues muestra los criterios según los cuales Dios aprecia sus actos. Pero estos criterios son tan exigentes que nadie puede cumplirlos. Así la ley muestra a los hombres que ellos no pueden ser justos ante Dios por sus propios méritos. Nadie escapa a esta constatación. En particular, ¿quién se atrevería a afirmar que siempre ha obedecido el mandamiento: “No codiciarás”? (Éxodo 20:17).

–¿Qué es “la fe” en la Biblia? Es poner nuestra confianza en Dios para ser perdonados y justificados ante él. En lugar de tratar, sin éxito, de establecer nuestra propia justicia, pretendiendo obedecer la ley, podemos recibir la justicia que Dios nos da sobre la base del sacrificio de Cristo, quien murió en nuestro lugar. Entonces somos liberados de la esclavitud del pecado y de la maldición de la ley pronunciada sobre nosotros.

La ley es santa, justa y buena (Romanos 7:12), pero no puede librarnos de nuestra culpabilidad. Al contrario, la pone en evidencia. Pero “el fin de la ley es Cristo” (Romanos 10:4), para que la justicia sea recibida por todos los que creen.

Mentira y verdad

Sábado 25 Julio
No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
La ciudad era de oro puro… No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
Mentira y verdad

«Es una falta moral», declaró el conjunto de la clase política refiriéndose a las mentiras de un ministro. ¿De qué moral se trata? Por un lado, se ve bien burlarse de la moral, rechazando toda referencia cristiana, y por el otro, de repente se toma conciencia de la utilidad de una moral reconocida. Se la invoca como una fórmula mágica. Sí, una mentira parece molesta solo debido a su magnitud, mientras es moneda corriente en política y en la vida cotidiana, ¿serían algunas mentiras faltas y otras no?

“He aborrecido todo camino de mentira” (Salmo 119:104), dice el creyente que desea vivir según el pensamiento de Dios. En efecto, Dios condena la mentira. “El Señor es el Dios verdadero” (Jeremías 10:10). Él se reveló en Jesucristo, quien dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). También declaró ante Pilato: “Para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad (es decir, a todo lo que Dios comunica). Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37). “Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis” (Juan 8:45). Los hombres influyentes de esa época no creyeron en él, y como la verdad revelaba sus «faltas morales», condenaron a muerte al mensajero de Dios. Aún hoy, la Biblia nos dice que “el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

8/12 – Los Ateos En La Iglesia

Santiago 4:7–12

¿Cuántos ateos hay en nuestra iglesia?

Si llevaran presos a todos los cristianos en nuestro pueblo, ¿habría suficiente evidencia de que somos cristianos para condenarnos?
¿Qué hay en nuestra vida que sólo puede explicarse por la presencia del Espíritu en nosotros?
Estas preguntas nos llevan a la mera esencia del problema que estamos considerando en Santiago: ¿De dónde vienen tantos pleitos entre nosotros?
Tal vez el autor sugiere una clave para entender el problema al decir que no debemos amar al mundo (4:4–5). Los cristianos a quienes Jacobo escribe han querido identificarse con el mundo. Han querido eliminar las distinciones para que no les sigan molestando. Jacobo les advierte que al tratar de establecer la amistad con el mundo tratan de hacer alianza con quienes quieren eliminar a su Dios.
En nuestro caso también, el problema puede ser que somos “ateos” prácticos, es decir, que vivimos como si Dios no existiera, aunque creemos en El. Así hacemos una alianza con el mundo para dejar a un lado a Dios.
Nosotros muchas veces pensamos de la misma manera que los demás. Ya no hay mucha diferencia entre nosotros y el mundo. Nosotros también ponemos el énfasis en lo material, buscamos más para nosotros mismos y cada uno quiere salirse con la suya.
En lugar de tratar de hacer paz con el mundo, Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en su vida diaria. Al producirse esta clase de fe, se observará una diferencia en su relación con los otros hermanos porque la fe viva produce paz, tanto interna, como externa, en las relaciones con los hermanos.

¡Pensemos!

Antes de considerar las soluciones al problema que Santiago sugiere, meditemos un momento en la gravedad del problema. Señale algunas de las evidencias de que somos “ateos de práctica”. ¿Cuáles de las actitudes y actividades del mundo observa usted en su propia vida, o en la de los hermanos que usted conoce?

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre las dos clases de sabiduría: La sabiduría del hombre (3:14–16) y la sabiduría de Dios (3:17–18). La sabiduría del hombre ve las cosas desde el punto de vista del hombre. Se caracteriza por dos actitudes principales: “¡Yo quiero!” y “¡Yo soy!” Estas actitudes producen las luchas.
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce la paz. Ellos deben aprovechar este recurso divino.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
A pesar de esta provisión divina, no la están aprovechando. Jacobo hace la pregunta lógica: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿De dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos?” (4:1)
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos.
A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban. En el estudio anterior, se señalaron cuatro razones por las cuales ellos no estaban satisfechos (4:1–6):
1. No le piden a Dios lo que necesitan.
2. Sus motivos están equivocados. Buscan su propia comodidad en vez de la voluntad de Dios.
3. Buscan la amistad con el mundo. Quieren encontrar la forma de mantener una buena relación con los de este mundo.
4. Piensan en sí mismos y cómo avanzar su propia causa.
En fin, en vez de buscar lo que Dios quiere para el bien suyo, ellos persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su propia situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Después de haber descrito este problema y la fuente del mismo entre los hermanos a quienes escribe, Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos. La clave es la SUMISION. Es difícil seguir peleando contra una persona que se somete de verdad a nosotros.
Así que, la solución al problema de los pleitos se encuentra en la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos.
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Las otras clases de sumisión salen de la sumisión a Dios.
Santiago da una lista de exhortaciones específicas que definen lo que representa la sumisión a Dios. Cada exhortación debe considerarse a la luz de la situación en la cual vivían y los pleitos que les afectaban.
* Tomar la decisión de someternos a Dios 4:7a
En vez de buscar la ganancia personal, deben someterse a Dios y buscar lo que El quiere para ellos. Se deja la actitud de “yo soy” y se sigue la de “El es todo para mí”. Ya no seguir luchando por lo suyo.
* Oponernos al diablo 4:7b
En vez de someterse al plan de Satanás para ellos, lo deben resistir. Satanás quiere que ellos dejen a un lado a Dios y que luchen para encontrar su propia salida de los problemas. Si ellos reconocen el significado de las alternativas y se definen al lado de Dios y Su voluntad para ellos, Satanás los dejará.
* Acercarnos a Dios 4:8a
En vez de seguir el camino equivocado que han seguido, ellos deben buscar a Dios. Al reconocer su necesidad de El, le desearán más que cualquier cosa. Entonces, El se acerca a ellos también. Así se restaura la comunión perdida por la codicia y las peleas.
* Purificarnos del pecado 4:8b
Ellos han fallado al no confiar en el Señor. Han quitado los ojos de El. Por lo tanto, se han identificado con los pecadores de este mundo. Se ha manifestado la codicia y la lucha entre ellos. Deben reconocer su pecado y volver a El para purificación y restauración.
* Decidirnos 4:8c
El problema del doble ánimo es el de no tomar una decisión firme y aceptar las consecuencias de tal decisión. Quisieran identificarse con Dios y Su pueblo. Sin embargo, al darse cuenta del precio elevado que cuesta, tratan de encontrar alguna manera de escaparse. Ellos no deben seguir entre las dos cosas. Tienen que definirse e identificarse con Dios y su camino. Esta decisión podría traer más sufrimiento pero solo así pueden presentarse a Dios con una conciencia limpia.
* Arrepentirnos del pecado 4:9
Deben lamentarse por causa del camino en el cual han andado. Al someterse a Dios, esa búsqueda de deleites personales debe causar tristeza.
* Humillarnos delante de Dios 4:10
El punto de vista de Jacobo es el que al saber el plan de Dios y tratar de escaparnos de él, se manifiesta el orgullo. Se declara así que yo tengo un plan superior al plan de Dios. “¿Por qué no puede Dios hacerlo a mi manera? Así saldría mucho mejor”. Deben dejar a un lado ese orgullo. Deben dejar esa actitud de “yo soy” y someterse a Dios y a Su plan para el bien verdadero de ellos.

Cuando ellos pongan en práctica estos principios, Dios les exaltará y ellos encontrarán la satisfacción que buscan.

¡Pensemos!

Las características señaladas no se encuentran en el mundo. El mundo no quiere someterse a Dios. Por lo tanto, no muestra las actitudes que acompañan tal sumisión. Tomemos un momento para evaluar nuestra propia vida. ¿Somos diferentes del mundo? ¿Se encuentran estas actitudes en nuestra vida?
Repase la lista de exhortaciones específicas. Cuando nosotros sufrimos, ¿cuáles de estas características manifestamos? ¿En cuanto a cuáles de ellas debemos trabajar para obedecer las exhortaciones de Jacobo?
¿Qué podemos hacer para que se manifiesten estas actitudes en nuestra iglesia?

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno por el otro. Lo más fácil, especialmente cuando estamos bajo presión en medio de aflicción, es criticar y juzgar a los demás.
Se critica a la gente que pertenece a dos grupos. Se critica a los que nos hacen sufrir. Al quejarse así no se da cuenta de que la fuente de todo lo que ocurra en nuestra vida es Dios. El manda estas experiencias para nuestro bien (1:2–4, 17–20).
Además de los que nos hacen sufrir, criticamos también a quienes no sufren tanto como nosotros. Ellos deben ser “menos espirituales” que nosotros. O, tal vez, están haciendo arreglos con los del mundo para que todo salga mejor.
Debemos dejar de criticarnos y juzgarnos el uno al otro. No debemos “murmurar”. La palabra empleada en este pasaje incluye el concepto de criticar o chismear. No debemos dedicarnos a tales actividades. Al hacer esto, ya no seguimos la ley del amor. Somos transgresores de la ley porque no amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Dios es el único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece. No nos toca a nosotros juzgar a los demás.
Al mundo no le gusta este principio. No quieren someterse los unos a los otros. Prefieren criticarse. Muchas veces nosotros también caemos en esta trampa. Alguien a dicho: “Acusar a los hermanos es el trabajo del diablo; dejémosle este trabajo a él”. Nosotros no debemos hacer el trabajo de Satanás.

¡Pensemos!

¿Bajo cuáles circunstancias estamos dispuestos a criticar a los demás? ¿Hemos caído en una de las dos trampas para los criticones señaladas antes? ¿Cómo reaccionamos con los demás cuando nosotros estamos sufriendo?
¿Cuáles pasos debe tomar para corregir este problema? Señale algún paso que puede tomar esta semana. Decida frente a Dios tomar el primer paso indicado.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleitos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6
Estos dos aspectos del tercer paso se estudiarán en las próximas dos lecciones.

APLICACIÓN
Volvámonos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
¿Estamos dispuestos a someternos a Dios? ¿a los demás?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 58–65). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Existencia y atributos de Dios – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 3/26

Existencia y atributos de Dios – Parte 1

En medio de los desafios de la vida, el dolor y la frustración, ¿dónde buscas alivio? Los cristianos son aquellos que pueden recurrir a Dios con confianza y gozo, no solo porque él existe, sino por lo que él es.

  1. Introducción

En la clase pasada observamos que lo que distingue a Dios del resto de los otros dioses falsos es que él habla. Él se ha revelado por gracia a través de la palabra escrita, la Biblia, y la palabra hecha carne, Jesucristo. Y esta revelación es verdadera (inerrante), fidedigna (infalible), suficiente y necesaria. No puede desviarnos. Es nuestra máxima autoridad, el árbitro principal en todos los asuntos de la fe y práctica, no la iglesia, la razón o nuestras impresiones o experiencias subjetivas.

Al comenzar esta tercera clase, hay dos preguntas que se encuentran en la base no solo del conocimiento religioso, sino también de cada forma posible de conocimiento.

1) ¿Existe un Dios? (Relacionado a esto, ¿cómo podemos saberlo?)

2) ¿Cómo es Dios? (¿Cuáles son sus atributos?)

Estas son las preguntas que comenzaremos a responder en nuestro tiempo juntos el día de hoy.

  1. La existencia de Dios 

 A. Presuposición bíblica 

[Job 11:7; 26:14; 30:26; Is 40:18]

Iniciamos esta mañana reflexionando acerca de la existencia de Dios. En respuesta a nuestra primera pregunta: «¿Existe un Dios?», debemos señalar desde el principio que la Biblia no pierde tiempo discutiendo acerca de la existencia de Dios. Simplemente supone que lo hace. Es una presuposición bíblica, de la misma manera que la preexistencia de la materia es un hecho para el materialista. La Biblia trata la existencia de Dios como la gravedad. Podemos negarlo, ignorarlo, o pretender que no existe, pero a nuestro propio riesgo. Toda cosmovisión comienza en alguna parte. Como discutimos en la semana 1, la cosmovisión cristiana comienza con estas dos premisas: Él está presente (existencia) y no está callado (habla).

Pero si alguien te preguntara cómo puedes saber que Dios existe, ¿qué dirías?

Si somos cristianos, podemos decir que creemos que Dios «realmente está presente» porque él se ha revelado:

  1. generalmente a todos los hombres a través de su creación y providencia;
  2. proposicionalmente en las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento;
  3. personalmente en su Hijo, el Señor Jesucristo; y
  4. salvíficamente mediante la obra de su Palabra y Espíritu

La Escritura testifica esto:

«Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadera, y a Jesucristo, a quien has enviado» (Juan 17:3).

«Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos»  (1 Juan 5:20).

Así que en el primer capítulo de Romanos, Pablo nos dice que Dios ha hecho que el hecho de su existencia sea evidente a toda la humanidad: «Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó» (Ro. 1:19). En el versículo 20, dice: «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles (no ocultas, no escondidas, sino claramente visibles), desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas (resultado de esta revelación), de modo que no tienen excusa». La creación clama que hay un creador.

¿Quién es el que envía la lluvia y el sol? ¿Quién es el que cubre la tierra en oscuridad y luego desata el sol de la mañana? ¿Quién es el que separa la tierra del mar? Desde el orden de las estaciones hasta las complejidades de una flor hasta las innumerables estrellas en la noche, vemos la mano de Dios como el Creador inteligente.

¿Quién ha visto el programa Planet Earth de la BBC? Ha sido un favorito en nuestro hogar por años. De una manera visualmente deslumbrante e impactante, esa producción captura poderosamente la grandeza, majestuosidad, maravillosa diversidad y notable complejidad de la creación de Dios. Sin embargo, los productores no dicen nada acerca de Dios. ¿Por qué?

Porque pese a esta revelación en la creación, Pablo sigue diciendo en Romanos que el hombre suprime voluntariamente la verdad y la intercambia por una mentira. Por ello, el hombre caído adora al mundo natural en lugar del creador.

Pero no solo está la creación. También está la conciencia. Debido a que estamos hechos a imagen de Dios (Gn. 1:26-27), algo de su carácter moral permanece en nosotros. Aunque nuestras conciencias no son una guía perfecta porque han sido corrompidas por la caída, nuestras preocupaciones por la moral, la justicia, el conocimiento, la verdad, también nos señalan a nuestro creador.

Si bien la creación y la conciencia deben ser la única razón para convencernos de que Dios existe, el hecho de que suprimimos la verdad en nuestro estado caído ha llevado a los cristianos a formular «pruebas teístas» (argumentos) para la existencia de Dios. Estas «pruebas» son simplemente intentos de demostrar que es racional creer en la existencia de Dios. Dios no es nuestro amigo imaginario y, por tanto, relegado al reino del mito y la superstición.

Menciono estas pruebas porque a menudo están incluidas en la teología sistemática, pero dado que también están cubiertas en el seminario básico «Apologética», lo dejo con solo mencionarlo. Estas pruebas no nos llevan al Dios soberano y personal de la Escritura. Pueden ayudar a demostrar que no es irracional creer en Dios, pero ninguna de estas pruebas dice mucho acerca de cómo es Dios. Ninguno de ellas te lleva al Dios de la Escritura y a la fe salvadora en Cristo.

 B. Revelación general y especial

Todo el conocimiento de Dios se basa en la revelación. Aunque no podemos conocer a Dios en toda la riqueza de su ser, él es conocido por todas las personas a través de su revelación en la creación, el teatro de su gloria. El mundo nunca está sin Dios. Al final no hay ateos; solo hay argumentos acerca de la naturaleza de Dios.

Esta distinción entre lo que se conoce acerca de Dios para todos de manera general, y lo que solo se conoce acerca de él especialmente, a menudo se conoce como la revelación «general» vs. la revelación «especial».

La revelación general es esa revelación de Dios, el conocimiento del ser y la voluntad de Dios que es dado a todas las personas en todas partes del mundo, en todo momento, a través de la experiencia ordinaria de estar vivos en el mundo de Dios [Sal. 19:1, 2; Ro. 1:19, 20; 2:14, 15]

La revelación especial es cómo Dios se ha dado a conocer mediante actos y palabras particulares, especialmente la Palabra del Señor (=la Escritura), y el Señor de la Palabra (=Jesucristo).

¿Qué nos enseña la revelación general?

Salmo 19 y otros textos, pero escogeré solo dos. Ro 1:18-32; Hechos 17:22-31. Mientras leo, ¿Qué dicen estos textos que la revelación general enseña a todo el que vive?

¿Qué revelan estos textos a toda la humanidad en general?

La Biblia dice todas estas cosas que debemos saber naturalmente, simplemente por el hecho de que todos hemos sido creados a imagen de Dios y vivimos en este mundo que él creó.

{Algunos argumentarían, como Tomás de Aquino y muchos en la tradición del catolicismo romano y la ilustración, que con la ayuda de la razón y la revelación general podemos llegar a saber quién es Dios y cómo es. Así, la teología natural es el intento de alcanzar la comprensión de Dios y su relación con el universo por medio de la reflexión natural, sin apelar a una revelación especial}.

Con todo, Pablo enfatiza en Romanos 1-2 que uno de los efectos de la caída es que hemos rechazado este conocimiento de Dios y lo hemos intercambiado por una mentira. Así, los Reformadores y hombres como Martin Lutero en The Bondage of the Will enfatizaron los efectos noéticos del pecado (nous – mente en latin). Nuestras mentes están tan pervertidas como resultado de la caída como para conocer a Dios simplemente a través de la razón aplicada a la revelación general. Aunque la conciencia y la naturaleza apuntan hacia Dios, en nuestra pecaminosidad necesitamos los lentes de la Escritura y la obra regeneradora del Espíritu para ver correctamente lo que está allí.

Una clara implicación de esto es que la revelación general hace que los seres humanos sean culpables. No podemos escapar de Dios. Fuera de nosotros, el orden creado nos grita como el vocalista principal de una banda de metal. ¿No lo ves? ¿No lo entiendes? Hay un Dios que te creó, y eres responsable ante él. Podemos cerrar nuestros ojos y cubrir nuestros oídos, pero eso no cambiará la realidad. Y dentro de nuestras propias mentes, nuestras conciencias no nos dejarán en paz.

[Recuerdo que antes de ser cristiano, amigos no cristianos me animarían a hacer esto y aquello —hacer trampa en un examen, acostarme al azar con alguien en una fiesta—, sin embargo, no podía ignorar la sensación de que algo estaba inherentemente mal con tales cosas. Y no es como si hubiese crecido en una familia religiosa o escuchado alguna vez el evangelio. La vida se convierte en un constante intento de explicarle a nuestra conciencia porque aunque sabemos lo que debemos hacer, no lo hacemos. En diferentes niveles todos rechazamos el conocimiento que Dios ha provisto de manera general, y solo esto es suficiente para condenarnos. Así que en este sentido, la revelación general es completamente autoritativa, suficiente y perspicaz (=clara), pero no es salvífica. No puede salvar por sí sola].

  1. Los atributos de Dios

Debido a que el pecado ciega y distorsiona nuestras percepciones de Dios, si debemos conocer cómo es Dios realmente, debemos ir a su revelación en la Biblia.

Pero antes, cuando piensas en describir a Dios según la Escritura, ¿cuáles son algunas de las primeras palabras que se te ocurren? (por ejemplo. amoroso, soberano, bueno). Estas palabras constituyen los atributos de Dios.

Cuando los teólogos hablan de los atributos de Dios, se refieren a aquellas cualidades que son esenciales a la naturaleza de Dios, quién es y cómo es.

La mayoría de los teólogos sistemáticos escogen clasificar a los atributos de Dios dividiéndolos en varias clases: atributos incomunicables (aquellos atributos que solo Dios posee: omnipotencia, omnisciencia, etc.) y atributos comunicables (aquellos atributos que compartimos, aunque sea de manera caída y finita, con Dios: amor, justicia, etc.).

3.1. Atributos incomunicables 

3.1.1. La independencia o autoexistencia de Dios [Aseidad]

(Ex 3.14; Sal. 50:8-15; Véase también Sal. 33:11; 115:3; Is. 40:18 ff.; Dn. 4:35; Juan 5:26; Ro. 11:33-36; Hechos 17:25; Ap. 4:11).

La existencia y el carácter de Dios están determinados solo por él y no dependen de nadie ni de ninguna otra cosa. Esto a veces se conoce como aseidad (a se = tener vida en sí mismo). Él posee todas las cosas, no tiene necesidades fuera de sí mismo. Dios no nos creó porque estaba solo y necesitaba compañía o necesitaba que lo completáramos.

En la trinidad, Dios es autoexistente, autosuficiente y autónomo. «YO SOY EL QUE SOY» (Ex 3:14). Él no necesita nada. Nosotros necesitamos horas y horas de sueño para poder mantener nuestros ojos abiertos, agua para mantenernos vivos, comida para tener energía, refugios para tener protección, doctores para nuestra salud, maestros que nos enseñen todas las cosas que no conocemos y que luego olvidamos rápidamente… Podría seguir y seguir [los dioses paganos necesitan cosas…].

¿Dios? No necesita…. ¡nada! [2 S. 7:14]. Vida, fortaleza, protección, salud, conocimiento, ¡lo tiene todo en él! … y es exactamente por ello que podemos ir a él y depender de él en todo tiempo. Él es Rey. Su palabra gobierna. Literalmente. Pero él no es la clase de rey que está limitado por déficits presupuestarios, un congreso dividido o la debilidad de la edad. Él está totalmente libre de todas esas limitaciones. Porque él no depende de nada ni de nadie, él siempre capaz de estar allí para su pueblo. Su independencia y autoexistencia debe ser un gran estimulo para nosotros.

3.1.2. La inmutabilidad de Dios

En segundo lugar, Dios es inmutable. Es decir, Dios en su naturaleza, carácter y propósitos, no cambia. Nosotros tenemos que cambiar nuestros planes todo el tiempo, ya sea por falta de previsión y conocimiento necesarios para anticipar todas las contingencias o porque no tenemos el poder y la capacidad de llevar a cabo lo que planificamos.

Pero no sucede así con Dios. Dios tiene todo el poder y el conocimiento. Inundaciones, nieve, fuego, caídas de gobierno: nada como esto frustra sus propósitos. Nada toma a Dios por sorpresa. Dios nunca tiene que recurrir al plan B o C. Él no necesita un plan de contingencia, ni una opción alternativa, ni una ruta de escape de emergencia.

Prácticamente, esto significa que siempre podemos confiar en él y confiar en su palabra. Él siempre actuará de conformidad con lo que ha prometido. Y entonces tenemos confianza en él. Vivimos como en la superficie de un océano inquieto, todo cambia y cambia sobre nosotros. Siempre estamos tratando de recuperar nuestro equilibrio en este mundo. Pero Dios… es una roca en medio de esas aguas fluctuantes. Y así, con una confianza inquebrantable, podemos apoyarnos firmemente en él.

Algunos rechazan esta enseñanza. Dirán que Dios no puede conocer nuestra decisión futura para que esas decisiones sean totalmente libres. Porque si las conoce de antemano, eso significa que necesariamente sucederán, lo que significa que la decisión no puede ser verdaderamente libre, ya que solo podríamos haber hecho lo que Dios ya conocía, y nada más (por ejemplo, lo que vamos a almorzar). Entonces dirán que Dios es un gran adivino, pero como él finalmente no lo sabe, no podemos decir que sea inmutable. Al igual que nosotros, tendrá que cambiar de opinión.

Bíblicamente, Dios tiene emociones. Él no es el motor inmóvil del pensamiento griego. Es solo que sus emociones no son como las nuestras. Nosotros somos sorprendidos, tomados por sorpresa, confundidos, heridos, lloramos. En nuestro enojo, arremetemos. Dios también puede llorar, pero no de la misma manera. Cuando él sufre, él elige hacerlo. Sus pasiones son reales, pero ellas no lo gobiernan. La ira nos gobierna, pero Dios gobierna sobre la ira. Esa es la diferencia fundamental.

[Así que cuando el Catecismo Menor de Westminster dice que Dios no tiene «partes o pasiones», no niega la capacidad de respuesta de Dios a la acción de las criaturas, sino que niega (a) que Dios está «compuesto» de varias facultades o emociones y (b) que Dios es llevado cautivo por cualquier otra cosa que no sea su propia naturaleza. El testimonio bíblico constituyente es que aunque Dios puede ser provocado, Dios no puede ser vencido por la sorpresa, la angustia, el enojo, la compasión o la oposición. Buenas noticias para aquellos que merecen la ira de Dios [Oseas 11:9].

Hay muchas cosas que podríamos decir, pero la Escritura es clara. Números 23:19: «Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no lo hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?». O 1 Samuel 15:29: «Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta».

Dios es perfectamente inmutable y, por tanto, perfectamente confiable.

3.1.3. Dios es infinito

En tercer lugar, la Biblia también enseña que Dios es infinito. Esto significa que no hay limitación a las perfecciones de Dios. Su infinitud se expresa de varias maneras, como en el espacio, en el poder y en el tiempo.

Primero, Dios es infinito en el espacio u omnipresente. Esto significa que Dios trasciende las limitaciones espaciales, no tiene tamaño y está presente en todo el espacio con todo su ser. Cuando las personas se refieren a Dios como «un gran Dios», se están refiriendo a su grandeza más que a una medida cuantitativa. El Salmo 139 transmite esto claramente cuando dice: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra».

Una consecuencia de esto es que Dios es espíritu (Jn. 4:24). Él es incorpóreo. No está hecho de materia, no tiene partes ni dimensiones.

Aunque Dios está completamente presente en todas las cosas, es distinto de todas las cosas. El panteísmo afirma que Dios menos el mundo = 0. Están perfectamente identificados. La Biblia afirma que Dios menos el mundo = Dios. Él es distinto de todo lo creado. Entonces, que Dios se mude a mi casa no significa que tenga que mudarme. Pensamos en la presencia en términos de lo físico, no es así con Dios. Entonces, cuando leemos que el Espíritu «mora» o «permanece» en un cristiano, o leemos que Dios está «en el cielo», no se refiere tanto a la ubicación como a la relación. El Espíritu mora porque está presente con nosotros de una manera salvadora. Podemos «entrar en su presencia» no porque nos hayamos acercado espacialmente a Dios, sino porque accedemos a través de Cristo a una nueva relación con Dios donde podemos llevar todo ante el trono de su gracia. Entonces el infierno no es la ausencia de Dios, sino la ausencia de Dios de una manera salvadora. El infierno es la presencia de Dios en la plenitud de su ira.

Hablando en términos prácticos, la omnipresencia de Dios significa que siempre podemos estar seguros de la atención indivisa de Dios. No necesitamos hacer cola, hacer una cita o realizar una peregrinación religiosa. ¡Estamos en su presencia! Pero también es una advertencia. No tenemos lugar para escondernos. No hay un rincón del universo donde Dios no esté. Él lo ve todo. Jean Paul Sartre llama a Dios el «voyeur cósmico» porque odia la idea de que Dios está en todas partes. Esto significa que somos responsables. «Las escondidas» no es un juego que podamos jugar con Dios en nuestros pecados. No deberíamos engañarnos a nosotros mismos. Entonces, si estás tratando de esconderte, solo sal y confiésalo. No estás engañando a Dios. Reconcíliate con él.

Pero Dios no solo es omnipresente, también es infinito en poder u omnipotente. Dios puede hacer todo lo que decida hacer. Jesús nos dice en Mateo 19:26: «para Dios todo es posible». Jeremías en Jer. 32:17 declara que no hay nada demasiado difícil para el Señor Soberano. ¿Entendiste? Nada es demasiado difícil para Dios.

¿Significa esto que Dios puede hacer todo? Pregunta clásica de primer año universitario: «¿Puede Dios hacer una roca tan grande que no pueda moverla?». Estás atrapado. Pero esa pregunta presenta un falso dilema basado en una suposición falsa, que Dios puede hacer cualquier cosa. Es mejor decir: «Dios puede hacer todo» al decir que «Dios puede hacer todo lo que quiera y sea consecuente con su carácter». Por ejemplo, según Hebreos, Dios no puede mentir (Hebreos 6:18). En 2 Timoteo 2:13, encontramos que Dios no puede negarse a sí mismo. Dios no puede dejar de ser Dios o actuar de una manera inconsistente con cualquiera de sus otros atributos.

Esto también es un gran estímulo. Un dios que puede sentir, pero no ayudar es de poca utilidad. Es un consuelo en nuestra persecución. «Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?» (Sal. 27:1) Es un consuelo en nuestras oraciones. «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…» (Efesios 3:20). Nos da confianza en el futuro. «Y a Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén» (Judas 24-25). Entonces, si Dios no responde nuestras oraciones o responde de una manera particular, confiamos en su sabiduría, la cual estudiaremos la próxima semana.

Pero Dios también es infinito en el tiempo, eterno. El Salmo 90:2 dice: «Antes que naciesen los montes  y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». En Apocalipsis, el Señor Dios dice: «Yo soy el Alfa y la Omega… el que es y que era y que ha de venir». Esto no significa que Dios está en todas partes en el tiempo, sino que trasciende las limitaciones del tiempo. Él no tiene principio ni fin. Algunos han comparado el tiempo con un largo desfile. Estamos en el desfile, marchando solos, experimentando solo una sección de él. Mientras que Dios se encuentra en la cima de una montaña, lo ve todo a la vez. No lo está pasando por alto, por así decirlo.

Prácticamente, esto significa que Dios siempre estará ahí para nosotros. No será ese amigo que se aleja, o peor aún, muere sobre nosotros. Él siempre fue y será, y por eso siempre está ahí para nosotros. Podemos hacer todos nuestros planes en torno a él, confiar en él, saber que él estará allí, porque él es eterno.

Hermano, Dios no es como nosotros. Él es majestuoso, glorioso. Perfectamente autosuficiente, con planes perfectos, potencia perfecta, cubriendo todo, todo el tiempo. Antes de irte, hazte esta única pregunta. A la luz de todo esto, ¿por qué te sentirías tentado a poner tu amor, seguridad, bienestar en cualquier otra persona?

ORACIÓN

«¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!

¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

Porque ¿quién entendió la mente del Señor?

¿O quién fue su consejero?

¿O quién le dijo a él primero, para que le fuese recompensado?

Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas.

A él sea la gloria por los siglos. Amén».

– Romanos 11:33-36

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Mi alegría es tan efímera ¿Cómo puedo hacer que dure?

Soldados de Jesucristo

Mi alegría es tan efímera ¿Cómo puedo hacer que dure?

John Piper Responde

Episodio 38

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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