A la tarde no dejes reposar tu mano

20 de septiembre

«A la tarde no dejes reposar tu mano».

Eclesiastés 11:6

Cada día, al llegar la tarde, las oportunidades son abundantes. Los hombres regresan de sus labores y el celoso ganador de almas halla tiempo para hablar a todos del amor de Jesús. ¿No tengo yo alguna obra que hacer por Jesús en esta tarde? Si no la tengo, no debo dejar que mi mano repose ante un servicio que requiere mucho trabajo. Los pecadores perecen por falta de conocimiento. El que malgasta el tiempo hallará sus ropas enrojecidas por la sangre de las almas. Jesús entregó sus dos manos para que las clavasen, ¿cómo puedo retirar yo de su bendita obra una sola de las mías? Noche y día Jesús trabajó y oró por mí, ¿cómo podría yo dedicar siquiera una hora para regalar mi carne con el lujo de la comodidad? ¡Levántate, ocioso corazón! Extiende tu mano para trabajar o levántala para orar. El Cielo y el Infierno se muestran activos; haga yo también lo mismo y siembre esta tarde la buena semilla para el Señor mi Dios.

La tarde de la vida también tiene sus obligaciones. La vida es tan corta que una mañana de juventud y una tarde de vejez es todo lo que posee. A algunos la vida les parece larga; sin embargo, lo que sucede es que para un pobre unas pocas monedas constituyen una fortuna. La vida es tan breve que ningún hombre puede malgastar un solo día. Bien se ha dicho que si un gran rey pusiese delante de nosotros un montón de oro y nos invitase a tomar tanto cuanto pudiésemos contar en un día, trabajaríamos todo ese día. Empezaríamos por la mañana temprano y a la tarde no dejaríamos reposar nuestra mano. No obstante, el ganar almas es una labor mucho más noble. ¿Cómo, pues, la abandonamos tan pronto? A algunos se les concede una larga tarde de lozana vejez. Si soy uno de ellos, procuraré utilizar los talentos que me queden y serviré a mi bendito y fiel Señor hasta los últimos instantes de mi vida. Por su gracia, seguiré luchando y solo dejaré mi cargo cuando mi cuerpo se derrumbe. La vejez puede instruir a la juventud, alentar al abatido y confortar al desalentado. Si la caída de la tarde no tiene tanto calor, sí tiene, en cambio, una sabiduría más serena. Por tanto, a la tarde, no dejaré reposar mi mano.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 274). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Abundancia sin gratitud

20 Septiembre 2017

Abundancia sin gratitud
por Charles R. Swindoll

Salmos 100

Ciertamente, hemos experimentado altibajos financieros en el último siglo, algunos de ellos muy significativos. No obstante, tenemos que admitir que los que vivimos en los Estados Unidos hemos sido beneficiados con un nivel de abundancia sin precedentes. Nunca en la historia de la humanidad, las personas han vivido con la clase de comodidad y seguridad que disfrutamos en la actualidad. La cultura estadounidense marca el paso en el mundo del lujo. Muchas familias tienen sus cocheras llenas de automóviles, sus casas llenas de enseres modernos, roperos llenos de ropa y un refrigerador lleno de alimentos. Desafortunadamente, en estos días de abundancia y riqueza, tendemos a ser personas que no agradecen lo que tienen y algunas hasta son presuntuosas. En vez de agradecerle a Dios, desarrollan una actitud arrogante como si todo les perteneciera.

No me malentienda. La abundancia no es un pecado. La Escritura describe a varias personas piadosas que tenían riquezas: Abraham, Job, José, David, Salomón, Josías, Bernabé, Lidia, etc. Pero también encontramos algunos que se enamoraron de su riqueza e hicieron a un lado a Dios y no le permitieron que dirigiera sus vidas.

No hay nada de malo con poseer cosas bonitas, el problema comienza cuando esas cosas nos poseen a nosotros. Una actitud arrogante y egoísta puede acabar rápidamente con una actitud de generosidad y humildad. El Salmo 100 es una canción de celebración que nos ayudará a restaurar esa actitud de agradecimiento y gozo.

Cuando leemos esta canción, tres preguntas surgen.

1. ¿A quién se dirige esta canción? Los versículos 1 al 5 mencionan que esta canción fue hecha para que la cantara «toda la tierra». El Salmo 100 es para todos. Para todas las naciones, todas las culturas, todas las épocas y todos los estados de ánimo. Su mensaje es universal y es para que todos lo oigan y lo pongan en práctica.

2. ¿De quién habla? Los versículos 1 al 3 junto con el versículo 5, nos dan la respuesta. El Salmo 100 habla del «Señor». Su nombre aparece más de cuatro veces en los primeros cinco versículos. En uno de ellos se dice que el Señor es Dios. Este Salmo dirige nuestra atención a «JHVH», el nombre personal de Dios en el Antiguo Testamento. Uno no puede apreciar el Salmo 100 o aplicar su mensaje si no conoce a aquél de quien habla el Salmo. Pero entre más se conoce al Creador infinito y todopoderoso, más resuena esta canción en el alma agradecida. Ser una persona agradecida, realmente agradecida, comienza con una relación adecuada con el Dador de todo lo que hay.

3. ¿De qué forma está hecho? Los salmos fueron escritos originalmente como himnos; su estructura es poética. La letra hebrea no rima como la poesía hispana; más bien los salmos y en un estilo específico, una especie de métrica o ritmo singular. Cada Salmo es independiente de los demás. Al igual que nuestros himnos actuales, cada uno de estos salmos tiene un mensaje y un arreglo distinto. Esta canción en particular incluye siete preceptos. El himno concluye con el versículo final que resume el carácter de Dios y nos da una razón convincente para obedecer sus mandatos.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¡Ofrendas!

20 SEPTIEMBRE

2 Samuel 16 | 2 Corintios 9 | Ezequiel 23 | Salmos 70–71

2 Corintios 9 es el segundo de dos capítulos consecutivos que Pablo dedica al tema de las ofrendas.

(1) Continúa con una hermosa delicadeza (9:1–5). Por un lado, asegura a los corintios que, en realidad, no necesitan un recordatorio; por otro, gentilmente se lo recuerda, para que ni él ni ellos queden avergonzados. Después de todo, igual que él usó la generosidad de los macedonios aun en medio de pruebas severas como ejemplo para los corintios (8:1–3), ¡también ha utilizado la generosidad y entusiasmo de los corintios como ejemplo para los macedonios! No quiere que los pillen desprevenidos.

(2) Un principio que todo agricultor conoce tiene peso en el tema de dar: “El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará” (9:6). Algunos enseñan que esto promete una reciprocidad quid pro quo entre la ofrenda económica y la prosperidad material. Si das trescientos euros al ministerio, Dios te dará por lo menos quinientos (o mil, o algo por el estilo). Ahora bien, los predicadores que dicen estas cosas o no lo creen o no les parece que sea aplicable a ellos, porque de otra manera estarían dando rápidamente todo su dinero. Pero el enfoque en la presentación de Pablo gira sobre otros dos puntos:

(a) La cantidad que damos no se mide tanto en términos absolutos de dinero, sino en la alegría y generosidad del corazón con que lo entregamos (9:7).

(b) La recompensa abarca más que la mera prosperidad material y es muchísimo más beneficiosa: Dios es capaz de hacer que abundemos para toda buena obra (9:8) y va a suplir y multiplicar nuestra sementera (para continuar con la metáfora agrícola) y aumentar nuestra “cosecha de justicia” (9:10). Dios nos hará “enriquecidos en todo” para que podamos ser aún más generosos en toda ocasión (9:11). Uno debe reflexionar sobre el hecho de que estas promesas fueron dadas al colectivo del pueblo de Dios. No se promete necesariamente a cada individuo de la iglesia que será “enriquecido en todo” y que no sufrirá, por ejemplo, una muerte temprana por cáncer o algo similar.

(3) Al fin y al cabo, el enfoque de Pablo no está sobre los dadores. Pablo ve en las ofrendas no sólo un servicio que suple las necesidades del pueblo de Dios, sino uno que sobreabunda en “abundantes acciones de gracias a Dios” (9:12), a medida que los creyentes le alaban por la obediencia de los corintios e interceden por ellos porque reconocen “la sobreabundante gracia de Dios” en ellos (9:13–14). En último análisis, todos somos deudores de Dios “por su don inefable” (9:15).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 263). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La tolerancia según Dios

miércoles 20 septiembre

Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

Santiago 2:10

Dios es justo y… el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 3:26

La tolerancia según Dios

La Biblia cuenta la relación tumultuosa de los hombres entre ellos y con Dios. Muestra la increíble barbarie humana, las guerras sin fin y la infidelidad permanente del hombre hacia Dios. Ante estos fenómenos recurrentes, Dios se presenta de diversas maneras, como justo, paciente, o como aquel que perdona. Justo cuando amenaza y corrige, paciente cuando a menudo pospone la corrección anunciada. Dios perdona porque siempre está dispuesto a borrar la falta o la infidelidad si el hombre la reconoce.

El hombre de hoy no es mejor que el de ayer. Algunos roban una fruta, otros matan. A los ojos de los hombres, basándose en las consecuencias, al primero se le puede perdonar, pero no al segundo. En un caso se deja pasar la injusticia, pero en el otro se castiga. En un caso se tolera, pero en el otro no. La tolerancia humana es elástica, pero la de Dios no lo es. Su tolerancia con respecto al mal siempre es tolerancia cero, aunque es paciente.

Podríamos creer que el perdón es incompatible con esta justicia perfecta. Pero el uno no excluye la otra, pues aunque a Dios le horroriza el mal y no puede soportarlo, ama a todos los hombres y quiere salvarlos. Como Dios es justo, era necesario que el pecado fuese castigado justamente… ¡Por eso Dios castigó a su Hijo en nuestro lugar: Jesucristo murió llevando sobre sí mismo toda nuestra culpabilidad! Dios es justo y es amor; como el pecado fue juzgado, perdona a todo el que se arrepiente. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

2 Crónicas 35 – 2 Corintios 9 – Salmo 106:24-27 – Proverbios 23:23

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Obligados a Obedecer

Obligados a Obedecer

9/19/2017

Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Romanos 8:4

Algunos creen que, como somos salvos por gracia y ya no estamos bajo la ley, entonces ya no estamos obligados a cumplir la ley. Eso es cierto en este sentido: “No estamos condenados al castigo de la ley”. Como nos entregamos a Cristo, ya la ley no tiene poder para condenarnos ni ejecutarnos. Sin embargo, estamos obligados con sus preceptos, ya que Dios no ha cambiado su moralidad.

El apóstol Pablo dijo: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Ro. 8:1-3). El sacrificio de Cristo nos libró del castigo de la ley. Él murió en nuestro lugar. De modo que somos libres de la ley en el sentido de que ella no puede condenarnos, pero seguimos obligados a obedecer sus preceptos.

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
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Nuestro privilegio indescriptible

SEPTIEMBRE, 19

Nuestro privilegio indescriptible

Devocional por John Piper

Y dijo Dios a Moisés: Yo Soy El Que Soy. (Éxodo 3:14)

Una implicación del magnífico nombre, Yo Soy El Que Soy, es que este Dios infinito, absoluto e incondicionado se haya acercado a nosotros en Cristo Jesús.

En Juan 8:56-58, Jesús responde a las críticas de las autoridades judías. Les dice: «Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró. Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, Yo Soy».

Jesús no pudo haber pronunciado palabras más elevadas. Al decir: «antes que Abraham naciera, Yo Soy», tomó toda la majestuosa verdad del nombre de Dios, la envolvió con la humildad de la servidumbre, se ofreció a sí mismo para expiar toda nuestra rebelión y abrió un camino para que pudiéramos ver la gloria de Dios sin temor.

En Cristo Jesús, los que somos nacidos de Dios tenemos el indescriptible privilegio de conocer a Yahweh como nuestro Padre — Yo Soy El Que Soy — el Dios

  • que existe;
  • cuya personalidad y poder se debe únicamente a sí mismo;
  • que nunca cambia;
  • de quien fluye todo el poder y la energía del universo;
  • a quien toda la creación debiera conformar su vida.

Oh, que aquellos que conocen el nombre de Dios pongan su confianza en él.


Devocional tomado del sermón “Yo Soy El Que Soy”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Por este niño oraba

19 de septiembre

«Por este niño oraba».

1 Samuel 1:27

Las almas piadosas se complacen en estimar los favores que han recibido en respuesta a la oración, pues ven en ellos una manifestación particular del amor de Dios. Cuando podemos dar el nombre de Samuel —esto es, «pedido a Dios»— a las bendiciones que recibimos, esas bendiciones son para nosotros tan queridas como lo fue aquel niño para Ana. Penina tuvo muchos hijos, pero los tuvo como bendiciones comunes, no por haberlos pedido en oración. En cambio, Ana lo demandó con ardiente plegaria y, por eso, al concedérselo el Cielo, le fue tan querido. ¡Cuán agradable resultó también para Sansón aquella agua que encontró en En-hacore: «el pozo del que ora»! Las copas de casia vuelven amargas todas las aguas; pero la copa de la oración endulza las bebidas que contiene. ¿Hemos orado por la conversión de nuestros hijos? Entonces, ¡cuán doblemente agradable será ver en ellos, una vez que sean salvos, la respuesta a nuestras peticiones! Es mejor regocijarnos por ellos como resultado de nuestra intercesión que como fruto de nuestros cuerpos. ¿Hemos demandado al Señor algún don espiritual selecto? Cuando lo recibamos, el mismo vendrá envuelto en el áureo ropaje de la fidelidad y la veracidad de Dios, y así nos será doblemente precioso. ¿He pedido éxito en la obra del Señor? ¡Cuán agradable es la prosperidad que viene volando sobre las alas de la oración! Siempre es mejor lograr que las bendiciones lleguen a nuestras casas de manera legítima, a través de la puerta de la oración; entonces esas bendiciones son realmente bendiciones y no tentaciones. Cuando las oraciones no reciben respuesta enseguida, las bendiciones que hemos pedido se hacen más ricas con la demora. El niño Jesús fue mucho más precioso para María cuando lo encontró después de haberlo buscado con preocupación. Aquello que conseguimos mediante la oración, debemos dedicárselo a Dios, como Ana le dedicó a Samuel. El don vino del Cielo; que vuelva al Cielo. La oración lo trajo; la gratitud prorrumpió en alabanzas por él. La devoción, pues, debe consagrarlo. En esto habrá una ocasión especial para decir: «De lo recibido de tu mano te damos». Lector, ¿es la oración tu deleite o tu fastidio? ¿Cuál de los dos?

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 273). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Una ventaja táctica

19 Septiembre 2017

Una ventaja táctica
por Charles R. Swindoll

Salmos 91

Una vez que su éxito en la batalla contra los ataques del diablo ha sido predicho, el Salmo  91 continúa con varios compromisos de parte del Señor. Él ha prometido darle una ventaja táctica, la cual el compositor enumera en los versículos finales.

Apoyo en contra de la maldad

Dios ha prometido enviar a sus ángeles como apoyo cuando enfrentamos los ataques en las áreas sobrenaturales. Tiene sentido. Satanás y los demonios son seres sobrenaturales así como los ángeles. Necesitamos ayuda sobrenatural cuando estamos enfrentándonos a enemigos sobrenaturales. En los versículos 11 al 13, el compositor describe tres actividades específicas que los ángeles realizan en nuestro favor.

A sus ángeles dará órdenes acerca de ti (v. 11). Este término, «órdenes» viene del hebreo, «tzawa», que significa señalar, instalar, o dar una orden. Existen otros pasajes en la Escritura que sugieren que el Señor tiene ángeles designados, ángeles de la guardia, para que nos ayuden cuando seamos atacados por las fuerzas naturales (Mateo 18:10; Hechos 12:15).

2. Para que te guarde en todos tus caminos (v. 11). El verbo en hebreo es, «shamar» que significa proteger, observar, preservar o cuidar. Los ángeles son los supervisores del pueblo de Dios. Son centinelas silenciosos que protegen a aquellos que buscan refugio en el Señor, preservando sus pasos.

3. En sus manos te llevará (v.12).  El verbo, «nasah» da la idea de levantar, cargar o llevar a alguien brazos. Se utiliza figurativamente en referencia a una persona y da la idea de apoyar o sostener a alguien. En el contexto de Salmo 91, los ángeles cuidan de sus necesidades espirituales, emocionales y mentales para que usted no se sienta abrumado por el engaño del diablo y sus secuaces.

Protección en contra de la maldad

Durante trece versículos el compositor le ha hablado directamente a usted. Ahora es Dios el que habla y se compromete dándole seis promesas a aquellos que buscan refugio en él.

Yo lo libraré (v. 14).
Lo pondré en alto (v. 14).
Le responderé (v. 15).

Estaré con él en la angustia. (v. 15).
Lo libraré y lo glorificaré (v. 15).
Lo saciaré (v. 16).

¡Qué lista de promesas! De la boca de Dios a la pluma del salmista y ahora ante sus propios ojos. Estas son promesas que Dios le ha hecho usted. Él ha dicho que aquellos que le aman y aquellos que le conocen tienen esta esperanza segura en Él. El término hebreo que se utiliza para la palabra, “amor” no es común. Frecuentemente se utiliza como referencia a unir dos cosas. En el idioma hebreo incluye la idea de poner una montura a un caballo. El versículo 14 del Salmo 91 puede leerse entonces: «porque él me abraza afectivamente».

Afirmando el alma
Si usted fuese a  entrar en una batalla sabiendo que su mejor esfuerzo le garantizará la victoria, ¿de qué forma esa seguridad mejoraría su capacidad de pelear? ¿De qué manera la victoria garantizada afecta su perspectiva sobre la adversidad? El Salmo 91 dice que refugiarse en la verdad divina es la clave para la victoria. ¿Cuál será su plan de guerra de ahora en adelante? Sea específico.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

2 Samuel 15 | 2 Corintios 8 | Ezequiel 22 | Salmo 69

19 SEPTIEMBRE

2 Samuel 15 | 2 Corintios 8 | Ezequiel 22 | Salmo 69

La exhortación más larga a dar dinero en el Nuevo Testamento se encuentra en 2 Corintios 8–9. Hoy reflexionaré sobre algunos de los énfasis de 2 Corintios 8.

(1) Pablo anima a los corintios a dar refiriéndose a la generosidad de los macedonios, que vivían en la provincia al norte y a quienes los habitantes de Acaya, incluso los corintios, veían como una raza inferior. Mostrar la evidencia de la gracia de Dios en la vida de ciertos hermanos en Cristo se puede convertir en un incentivo para que los demás se conformen más a él.

(2) Pablo enfatiza que los macedonios no sólo fueron generosos en el contexto de su propia “gran prueba de tribulación” (8:1–3), sino que daban en función del hecho de que “se entregaron a sí mismos, primeramente al Señor y después a nosotros, conforme a la voluntad de Dios” (8:5). El apóstol no valora de esa manera la ofrenda que se da para sustituir la entrega de uno mismo primeramente al Señor Jesús y, por ello, a sus líderes-siervos.

(3) Hay un énfasis considerable sobre la perseverancia y la consistencia en este tema de las ofrendas. Aparentemente, el año anterior los corintios habían prometido dar cierta cantidad. Ahora, Pablo envía a Tito para animarles a completar lo que tan bien comenzaron. De manera que hoy aprendemos: dar de manera regular, planificada y generosa es mejor que esa gran ofrenda puntual tras un llamado emocional, en parte porque aquello es un mejor indicador de un corazón consistentemente dedicado a Cristo y a su obra.

(4) Pablo juzga que la generosidad cristiana es una de las cosas en las cuales todos los cristianos deberían ser excelentes, junto con virtudes tales como la pureza en el hablar, el conocimiento, la honestidad absoluta y el amor por líderes piadosos (8:7).

(5) Pablo no quiere que la generosidad cristiana sea el resultado de un nuevo mandamiento legal: “No es que os esté dando órdenes”, escribe (8:8). El mayor incentivo posible para ser generoso, negándose a uno mismo, se encuentra en el mismo Señor Jesucristo, quien “por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (8:9). Para Pablo, es inconcebible que alguien que realmente se deleite en conocer a este Cristo pueda ser tacaño.

(6) Pablo quiere que los corintios sepan, que a pesar de que este dinero ayudará a otros creyentes (8:13–14, probablemente los creyentes pobres de Judea), no es para hacerlos tan ricos como Creso, sino para aliviar su pobreza.

(7) Pablo se esfuerza extraordinariamente, incluso mediante su selección de los emisarios que envía para transportar el dinero, no sólo por hacer lo correcto en estos asuntos económicos, sino por evitar la mera apariencia de conducta incorrecta (8:16–24).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 262). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Debemos tener miedo de las fuerzas ocultas?

martes 19 septiembre

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

1 Pedro 5:8

Quédate conmigo, no temas… pues conmigo estarás a salvo.

1 Samuel 22:23

¿Debemos tener miedo de las fuerzas ocultas?

Cuando era adolescente, leí un libro que hablaba de cosas misteriosas, de fuerzas ocultas terribles y fascinantes a la vez. Tenía miedo, y terminé contándoselo a mi padre.

«Sí, me respondió él, esas cosas existen y dan miedo. Pero María, tú eres cristiana, perteneces a Jesucristo. Recuerda que tu Maestro es más poderoso que todas las fuerzas del mal.

Imagina que vas a ver a una de tus amigas. En el patio hay un perro que ladra rabioso apenas te acercas a la puerta. ¡Por supuesto, no te atreves a entrar! Pero de repente un hombre sale de la casa, con autoridad ordena al perro callarse y te invita a entrar. Entonces puedes entrar sin temor. Al lado del dueño del perro no te va a pasar nada, incluso si el animal sigue ladrando. Pero cuidado, si te alejas del dueño, y sobre todo si te paseas cerca de la caseta del perro, ¡corres el riesgo de ser mordida!».

¡Qué maravilla saber que Jesús venció al diablo y todo lo relacionado con él! Los poderes del mal tienen miedo del nombre de Jesús y huyen de él, como la obscuridad desaparece ante la luz. Si a pesar de todo nos encontramos en una situación que nos asusta, oremos al Señor con convicción, y él nos liberará. Su presencia es una muralla segura contra el mal. Pero si voluntariamente nos acercamos al mundo oculto, sufriremos su influencia, nuestro gozo desaparecerá y las dudas vendrán a turbar nuestra mente. Velemos, pues, y mantengámonos cerca del Señor: ¡con él siempre estamos del lado del más fuerte!

2 Crónicas 34 – 2 Corintios 8 – Salmo 106:19-23 – Proverbios 23:22

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch