«Leyes de restitución»

«Leyes de restitución»

11 MARZO

Éxodo 22 | Juan 1 | Job 40 | 2 Corintios 10

Haríamos bien en reflexionar sobre algunas de las leyes específicas que encontramos en el Pentateuco, comenzando con las leyes de restitución que encontramos en Éxodo 22:1–15.

Los ladrones no sólo debían devolver lo que robaban, sino también algo más (22:1–4). Este “algo más” no es sólo un castigo para el ladrón, sino que sirve para compensar a la víctima por la sensación de haber sido ultrajado, o por la molestia de haberse quedado sin aquello que le fue robado. Zaqueo comprendía muy bien este principio, y la autenticidad de su arrepentimiento quedó demostrada por su decisión de restituir a sus víctimas cuatro veces lo que les hubiese robado, y dar a los pobres con generosidad (Lucas 19:1–10).

En el caso de que un ladrón sea incapaz de restituir lo robado, la ley exigía que se vendiese a sí mismo como esclavo para pagar su deuda (22:3). La esclavitud en las culturas antiguas tenía raíces económicas. No existían las leyes actuales de insolvencia, por lo cual alguien podía venderse a sí mismo como esclavo a fin de afrontar deudas insatisfechas. Sin embargo, en Israel la esclavitud era limitada: debía finalizarse al cabo del ciclo de siete años (21:2–4).

Los versículos posteriores exponen la restitución que se debía realizar para una variedad de delitos, con ciertas excepciones que se incluían a fin de que la ley fuese suficientemente flexible para encajar las situaciones más difíciles o delicadas (p. ej., 22:14–15). En algunos casos, las reivindicaciones que se contradicen deben presentarse ante un juez, a quien se le encarga la tarea de discernir cuál de los adversarios dice la verdad. Por ejemplo, si alguien da a su prójimo su dinero o sus bienes para que los guarde, y luego el prójimo afirma que le fueron robados por un ladrón, le corresponde al juez determinar si el prójimo está diciendo la verdad, o si es él el ladrón. Si se detiene al ladrón, este debe pagar el doble. Pero si el juez determina que el prójimo está mintiendo, es el prójimo quien tiene que pagar el doble (22:7–9).

Cuando el delito es el robo, la restitución es el principio que salvaguarda el concepto de la justicia. Al ser enviados los ladrones a la cárcel, tarde o temprano los expertos se pondrán a discutir si el propósito de la cárcel es correctivo, terapéutico, pedagógico, custodial (la protección de la sociedad) o vengativo. Una sentencia que corresponda al delito preserva la primacía de la justicia. Lo mismo se podría decir, por supuesto, del principio, a menudo ridiculizado, del estatuto de la lex talionis: “ojo por ojo” (21:23–25), el cual no era en absoluto una excusa para una vendetta personal, sino una medida que permitiese a los tribunales aplicar sentencias que correspondiesen lo más exactamente posible al delito. Este concepto de una justicia que reclama ser satisfecha impregna las partes del Antiguo Testamento que tratan el tema del pecado y la transgresión, y al mismo tiempo preparan el camino para una compresión plena de la cruz como el sacrificio que satisface las demandas de la justicia (ver Romanos 3:25–26).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 70). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El tsunami

El tsunami

Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal… y toda su ciencia es inútil. – Salmo 107:25-27

Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. – Isaías 45:22

Sin duda los habitantes de Taro pensaban que estaban bien protegidos de las tempestades del océano Pacífico. Un gigantesco dique de más de diez metros de altura había sido construido sobre el litoral para proteger a ese pequeño pueblo de pescadores al noroeste de Japón. El tsunami del 11 de marzo de 2011 les probó trágicamente lo contrario. Una vez más el hombre tuvo que aprender que todas sus precauciones son rápidamente reducidas a la nada.

Dios habla a los hombres de diferentes maneras. ¡Cuántas veces hemos experimentado su protección! En esos momentos nos ha recordado el poder de su bondad por nosotros.

A veces su voz es más fuerte. Los terremotos y los tsunamis sorprenden a todo el mundo y demuestran la pequeñez del hombre ante el poder de la naturaleza. Dios, maestro del universo, manda venir la tempestad y la detiene con el constante objetivo de interpelarnos: “¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?” (Proverbios 30:4). Sí, Dios vino bajo la forma de un hombre, Jesucristo, su Hijo. Más que palabras, su vida en la tierra y su muerte en la cruz dan testimonio de su infinito amor.

¿Le hemos prestado atención? Velemos para no rechazar a aquel que nos habla así desde el cielo (Hebreos 12:25). Lo hace todavía hoy, en particular mediante su Palabra, la Biblia.

Ezequiel 6 – Hechos 17:1-15 – Salmo 32:1-4 – Proverbios 11:11-12

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Prioridades correctas

Prioridades correctas

3/10/2017

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Colosenses 3:2)

¿Dónde están sus prioridades? ¿Se está concentrando en las cosas de este mundo o en las cosas espirituales? ¿Si Cristo viniera mañana se estropearían los planes de usted? Lamentablemente, muchos cristianos esperan que Él no se aparezca por algún tiempo.

¡Qué comentario tan triste! Si prefiere estar en la tierra que estar en el glorioso hogar de Cristo en el cielo, entonces usted no ama su venida. Dios se aflige cuando no vivimos esperando su gloriosa presencia y estamos más interesados en las cosas efímeras de este mundo.

¿Dónde está su corazón? Es tiempo de hacer un examen minucioso de sus prioridades. Cuando verdaderamente se está agradecido por la salvación que Dios ha dado, se vive con la esperanza de la plenitud de esa salvación aun por venir. Haga suyo el deseo de Juan: “Sí, ven, Señor Jesús” (Ap. 22:20).

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Adoremos al Cordero

MARZO, 10

Adoremos al Cordero

Devocional por John Piper

Y yo lloraba mucho, porque nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido. (Apocalipsis 5:4)

¿Alguna vez han pensado en sus oraciones como si fueran el aroma del cielo? La Semana Santa me ha llevado nuevamente a leer Apocalipsis 4 y 5. He aquí un vistazo de la vida en el cielo.

En Apocalipsis 5 vemos al Dios Todopoderoso en el trono con un libro en la mano. El libro tiene siete sellos. Todos tienen que ser desatados antes de que el libro pueda ser abierto.

Pienso que la apertura del libro representa los últimos días de la historia, y el desatar los siete sellos representa el tipo de historia por el que pasaremos a medida que nos acercamos a esos días.

Al principio, Juan lloraba porque no hubiese nadie digno de abrir el libro y mirar su contenido (5:4). Pero luego uno de los ancianos del cielo le dijo: «No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos» (5:5).

Al morir en la cruz, Jesús obtuvo el derecho a abrir el resto de la historia redentora y a guiar a su pueblo a través de ella en victoria.

En el versículo siguiente, el León es visualizado como Cordero: «de pie, como inmolado» (5:6). ¿No es esa una imagen maravillosa de la victoria de Jesús en la cruz?

Es tan cierta como si un león se hubiera devorado al rival, ¡pero la manera en que logró la victoria fue dejando que el rival lo matara como a un cordero!

Es por eso que ahora el Cordero es digno de tomar el libro de la historia redentora de las manos de Dios y abrirlo. Es un acto tan digno de un rey, que los veinticuatro ancianos del cielo (como si fuera el consejo de alabanza de Dios) se postraron ante el Cordero en adoración.

¿Y saben qué son las copas de oro con incienso? El versículo 8 dice que son «las oraciones de los santos». ¿Significa esto que nuestras oraciones son el aroma del cielo, dulce olor ante el trono de Dios y ante el Cordero?

Me siento fortalecido y alentado a orar aún con más frecuencia y con mayor vigor cuando pienso que mis oraciones están siendo reunidas y guardadas en el cielo y ofrecidas a Cristo reiteradamente en actos de alabanza divina.

Bendigamos y adoremos y demos honor todos a Cristo acá abajo con nuestras oraciones; y luego regocijémonos doblemente de que el consejo de alabanza del cielo se las ofrezca otra vez a Cristo como olor de dulce incienso delante del Cordero que fuera inmolado.

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Aliado inesperado

9 Marzo 2017

Aliado inesperado
por Charles R. Swindoll

Hechos 5:33-38

El comentarista William Barclay llama a Gamaliel un “aliado inesperado”. En medio de los ánimos caldeados y de la irracionalidad, este sabio y veterano maestro se puso de pie tranquilamente y advirtió: “Tengan cuidado con esto. No se apresuren a condenar”. Les dijo: “Apartaos de estos hombres y dejadles ir. Porque si este consejo o esta obra es de los hombres, será destruida. Pero si es de Dios, no podréis destruirles. ¡No sea que os encontréis luchando contra Dios!” (Hechos 5:38, 39).

El joven fariseo no podía creer lo que había oído. “El deber de este hombre era ser un vocero del judaísmo. Me enseñó mucho de lo que sé del judaísmo y de la ley. Me adiestró para hacer precisamente lo que estoy haciendo. ¡Maestro Gamaliel, usted se volvió loco”.

Pablo, por supuesto, no tenía manera de saber que sería esta clase de tranquilo razonamiento lo que le mantendría cuerdo cuando tuviera después que llevar la antorcha de Cristo. Se recordaría a sí mismo que quienes luchaban contra él estaban en realidad luchando contra Dios. Pero en ese momento, él no sabía nada de eso. Estaba hecho una furia, una furia asesina. No podía creer que el sanedrín siguiera ese tranquilo consejo y pensara en aflojar la mano con esos infieles. Pero eso fue exactamente lo que hicieron.

Si me permite usted un momento de digresión aquí, pienso que Pedro siguió vivo entonces y en los años siguientes, gracias a la sabia intervención de Gamaliel. Creo que este “aliado inesperado” le salvó la vida. Saulo y el resto de los otros habrían lapidado a todo el gruño de creyentes; pero Dios intervino misericordiosamente por medio de Gamaliel. Utilizó a un sabio profesor para preservar las vidas de quienes después tendrían un rol estratégico en la formación de su Iglesia. Recuerde esto cuando sienta que sus circunstancias se han vuelto irremediables. No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control, obrando de manera silenciosa y soberana de acuerdo con su plan perfecto. Él tiene sus Gamalieles esperando entre bastidores. En el momento preciso, cuando sus palabras tendrán el mayor impacto, estos saldrán de las sombras al escenario para pronunciar sus palabras salvadoras.

No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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«La muerte ha sido absorbida en la victoria.»

«La muerte ha sido absorbida en la victoria.»

10 MARZO

Éxodo 21 | Lucas 24 | Job 39 | 2 Corintios 9

Los dos primeros versos del siguiente poema son una meditación de una parte de Lucas 24:1–8, 13–25.

Los dos últimos se basan en otros relatos de la resurrección (Jn. 20:24–29; He. 2:14–15; 1 Co. 15:50–58).

En inglés se puede cantar con música típica de Londonderry (“Danny Boy”).

Vinieron solas: eran algunas mujeres que le recordaron,

se inclinaron con especias para ungir su cuerpo.

Por oscuras callejuelas, lloraron a su manera y honraron

a aquel cuya muerte había destrozado sus esperanzas.

“¿Por qué buscáis vida entre los sepulcros?

No está aquí. Ha resucitado tal como indicó.

Recordad lo que os dijo estando en Galilea:

El Hijo del Hombre morirá, y resucitará de entre los muertos”.

Dos regresaban a su casa, inmersos en la derrota y la pérdida,

explicando a un desconocido el por qué de su tristeza.

Cómo Jesús pareció ser el Rey ante su cruz,

cómo quedaron sepultadas las esperanzas en su tumba.

“¡Cuánto han tardado en ver que el glorioso peregrinar de Cristo

había de pasar por la cruz”; y entonces partió el pan.

Sus ojos fueron abiertos y entendieron la verdad de las Escrituras:

aquel hombre que les enseñaba había resucitado de entre los muertos.

Era escéptico: no era para él esa fe fácil

que cambia la verdad por un suspiro sentimental.

Si no veía las marcas de los clavos en sus manos

y tocaba su costado, no creería aquella mentira.

Entonces, llegó Jesús, a pesar de las puertas bien cerradas con llave.

“Arrepiéntete por dudar y ven, toca mi costado;

busca las heridas que los clavos dejaron en mis quebrantadas manos.

Y entiende que yo, que ahora te hablo, un día estuve muerto”.

Han pasado muchos años y seguimos temiendo a la muerte,

que nos roba a nuestros seres amados, nos deja deshechos

y sigue confrontándonos, señalando con su aliento helado

el terror final cuando acaba la carrera de la vida.

Mas una cosa sé: el Salvador cruzó primero este sendero,

con su cuerpo vestido de inmortalidad.

Se ha extraído el aguijón: del pecado, el poder se ha destruido.

Cantamos: la muerte ha sido absorbida en la victoria.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, pp. 69–70). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Cristo es la Palabra eterna

Cristo es la Palabra eterna

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4

Evangelio según Juan

Cada uno de los evangelios empieza de una manera distinta. Mateo expone la genealogía de Jesús, Lucas empieza con su concepción, su nacimiento y su infancia. Marcos presenta primero el servicio de Juan el Bautista. Juan se remonta al origen de todo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Este Verbo (o la Palabra), persona divina y eterna, fue el autor de la creación de todo el universo, y nunca abandonó el mundo que creó.

Un día “el Verbo”, perfecta expresión de Dios el Padre, fue hecho carne “y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). No fue una simple visita, sino una verdadera encarnación. El Verbo se convirtió en un ser humano en la persona de Jesús de Nazaret. El Creador se hizo semejante a sus criaturas. Aquel que es eterno entró en el tiempo. El Todopoderoso conoció el dolor, los golpes, las heridas. El Santo fue expuesto a la tentación. Finalmente, “el Príncipe de la vida” aceptó morir crucificado.

Juan subraya la gloria del Hijo de Dios. La primera parte de su evangelio (cap. 1 a 12) relata siete milagros. Desde el capítulo 13 el Señor se dirige exclusivamente a sus discípulos. Les revela que Él es el único camino para ir al Padre; es la verdad y la vida. En esa segunda parte expone otras manifestaciones del amor de Jesús. Por ejemplo, leemos cómo Jesús se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos (cap. 13:1-20). Más tarde, en la cruz, donde Jesús dio su vida, vemos la manifestación suprema de su amor.

Ezequiel 5 – Hechos 16:11-40 – Salmo 31:21-24 – Proverbios 11:9-10

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La emoción de la gracia

La emoción de la gracia

3/9/2017

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. (Juan 1:16)

¿Es la experiencia de la gracia de Dios en su vida algo emocionante? ¡Lo es para mí! Es conmovedor el solo pensar en el hecho de que Dios, por su propio plan soberano, decidió tener misericordia conmigo.

Él derramó su gracia sobre mí. Él perdonó todos mis pecados. Me dio la presencia interior del Espíritu Santo. Me dio el entendimiento de su Palabra. Me llamó al ministerio espiritual. Todos los días me da abundante comunión con los santos, y me gozo en ser parte de su pueblo redimido. Él me permite ver el mundo como la obra de sus manos. Soy su hijo, y Él me ama de una forma personal.

No hay nada mejor que recibir gracia sobre gracia. Pido a Dios que esa sea la experiencia de usted.

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Dios tiene cuidado de nosotros

MARZO, 09

Dios tiene cuidado de nosotros

Devocional por John Piper

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo,echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6-7)

¿Por qué la ansiedad acerca del futuro es una forma de orgullo?

La respuesta de Dios sería algo así:

Yo —el Señor, tu Hacedor—, Yo soy quien te alienta, quien promete tener cuidado de ti; y aquellos que te amenazan son simplemente seres humanos que mueren. Entonces el miedo debe significar que no confías en mí; y a pesar de que no estás seguro de que tus propios recursos cuidarán de ti, aun así optas por la frágil autosuficiencia, en lugar de tener fe en mi gracia para el futuro. Entonces, todo tu temblor —tan débil como sea— revela orgullo.

¿El remedio? Dejar la autosuficiencia para volverse a la dependencia en Dios, y poner la fe en el poder completamente suficiente de la gracia venidera.

Vemos la ansiedad como una forma del orgullo en 1 Pedro 5:6-7. Notemos la conexión gramatical entre versículos: «Humillaos… bajo la poderosa mano de Dios… [versículo 7] echando toda vuestra ansiedad sobre Él». El versículo 7 no es una nueva oración; es una cláusula subordinada. «Humillaos… echando toda vuestra ansiedad sobre Él».

Esto significa que echar nuestras ansiedades sobre Dios es la manera de humillarnos bajo su poderosa mano. Es como decir: «Coman de manera educada… masticando con la boca cerrada». «Manejen con cuidado… manteniendo los ojos abiertos». «Sean generosos… invitando a alguien a su casa en el Día de Acción de Gracias».

Una manera de humillarnos es echar toda nuestra ansiedad sobre Dios, lo que significa que un impedimento para echar nuestra ansiedad sobre Dios es el orgullo, de lo cual inferimos que la preocupación excesiva es una forma de orgullo.

¿Por qué es que echar nuestra ansiedad sobre el Señor es lo opuesto al orgullo? Porque al orgullo no le gusta admitir que tiene alguna ansiedad. Y si el orgullo tuviera que admitirlo, aun así no le gustaría admitir que el remedio pueda ser confiar en alguien más, que es más sabio y más fuerte.

En otras palabras, el orgullo es una forma de incredulidad y no le agrada confiar en la gracia venidera de Dios. La fe admite que necesita ayuda; el orgullo no lo hace. La fe cuenta con Dios para dar ayuda; el orgullo no lo hace. La fe echa la ansiedad sobre Dios; el orgullo no lo hace.

Por lo tanto, la manera de combatir la incredulidad del orgullo es admitir abiertamente que tenemos ansiedad, y deleitarnos en la promesa de la gracia venidera que se halla en las palabras: «Él tiene cuidado de vosotros».

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Aliado inesperado

9 Marzo 2017

Aliado inesperado
por Charles R. Swindoll

Hechos 5:33-38

El comentarista William Barclay llama a Gamaliel un “aliado inesperado”. En medio de los ánimos caldeados y de la irracionalidad, este sabio y veterano maestro se puso de pie tranquilamente y advirtió: “Tengan cuidado con esto. No se apresuren a condenar”. Les dijo: “Apartaos de estos hombres y dejadles ir. Porque si este consejo o esta obra es de los hombres, será destruida. Pero si es de Dios, no podréis destruirles. ¡No sea que os encontréis luchando contra Dios!” (Hechos 5:38, 39).

El joven fariseo no podía creer lo que había oído. “El deber de este hombre era ser un vocero del judaísmo. Me enseñó mucho de lo que sé del judaísmo y de la ley. Me adiestró para hacer precisamente lo que estoy haciendo. ¡Maestro Gamaliel, usted se volvió loco”.

Pablo, por supuesto, no tenía manera de saber que sería esta clase de tranquilo razonamiento lo que le mantendría cuerdo cuando tuviera después que llevar la antorcha de Cristo. Se recordaría a sí mismo que quienes luchaban contra él estaban en realidad luchando contra Dios. Pero en ese momento, él no sabía nada de eso. Estaba hecho una furia, una furia asesina. No podía creer que el sanedrín siguiera ese tranquilo consejo y pensara en aflojar la mano con esos infieles. Pero eso fue exactamente lo que hicieron.

Si me permite usted un momento de digresión aquí, pienso que Pedro siguió vivo entonces y en los años siguientes, gracias a la sabia intervención de Gamaliel. Creo que este “aliado inesperado” le salvó la vida. Saulo y el resto de los otros habrían lapidado a todo el gruño de creyentes; pero Dios intervino misericordiosamente por medio de Gamaliel. Utilizó a un sabio profesor para preservar las vidas de quienes después tendrían un rol estratégico en la formación de su Iglesia. Recuerde esto cuando sienta que sus circunstancias se han vuelto irremediables. No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control, obrando de manera silenciosa y soberana de acuerdo con su plan perfecto. Él tiene sus Gamalieles esperando entre bastidores. En el momento preciso, cuando sus palabras tendrán el mayor impacto, estos saldrán de las sombras al escenario para pronunciar sus palabras salvadoras.

No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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