Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

art-2092530_960_720

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

2 Corintios 5:21

Jesús fue el hombre sin pecado

imgres

Jesucristo vivió como un hombre en la tierra, pero fue un hombre perfecto. Siempre hacía el bien y no pecaba ni en pensamiento, ni en palabra, ni en hechos. Por ello pudo hacer esta pregunta a los judíos: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” (Juan 8:46). ¡Nadie, efectivamente, podía hacerlo! Incluso cuando fue condenado a morir en la cruz como malhechor, varias personas confirmaron su inocencia: Judas el traidor, cuando confesó: “Yo he pecado entregando sangre inocente” (Mateo 27:4); Pilato el gobernador romano (v. 23-24) y su mujer (v. 19); el malhechor crucificado junto a él (Lucas 23:41) y el oficial romano, testigo de su muerte, pues dijo: “Verdaderamente este hombre era justo” (v. 47).

En Jesús no había nada que lo incitase a hacer el mal, ningún tipo de codicia que lo condujese a pecar. El apóstol Juan lo confirma de forma absoluta: “No hay pecado en él” (1 Juan 3:5). El diablo tentó a Jesús para incitarlo a cometer un acto de independencia con respecto a Dios. Pero todos sus ataques fueron vanos. Cuando, en el momento de dejar su vida, Jesús fue el objeto de toda la maldad de Satanás, declaró: “Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30).

Este hombre perfecto, Jesucristo, estuvo confrontado al pecado de forma terrible en las tres horas de tinieblas en la cruz. Dios lo castigó en nuestro lugar, por nuestros pecados.

Por la fe sabemos que Jesús pagó el precio para que nosotros fuésemos perdonados, y le agradecemos por su gracia. Pidámosle que nos dé la fuerza para ser sus imitadores, pues en nosotros no tenemos ninguna capacidad para hacerlo.

2 Samuel 22:31-51 – Hechos 11 – Salmo 29:1-6 – Proverbios 10:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una muestra de obediencia

Una muestra de obediencia

la-verdad-para-hoy

3/2/2017

Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. (Mateo 28:20)

No se puede ser discípulo sin una vida de obediencia y un deseo de seguir a Cristo como Señor. Una de las maneras más importantes de obedecer es enseñando a otros a obedecer sus mandamientos.

Respecto al Espíritu Santo, Jesús dijo: “Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn. 14:26). Mediante la Palabra de Dios, el Espíritu ha puesto esa enseñanza a disposición de todos los creyentes. Y todo creyente debe someterse a ella en obediencia.

Solo un verdadero convertido obedecerá a Cristo. Solo cuando usted se presenta “a Dios como [vivo] de entre los muertos, y [sus] miembros como instrumentos de justicia” (Ro. 6:13) muestra usted fe obediente.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Armémonos de las promesas

MARZO, 02

imgres-5

Armémonos de las promesas

Devocional por John Piper

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios. (Mateo 5:8)

Cuando Pablo dice que hagamos morir las obras de la carne «por el Espíritu» (Romanos 8:13), yo entiendo por sus palabras que debemos usar la única arma de la armadura del Espíritu que se usa para matar, es decir, la espada, que es la Palabra de Dios (Efesios 6:17).

Entonces, cuando el cuerpo está a punto de cometer un acto pecaminoso motivado por miedo o deseo excesivo, debemos tomar la espada del Espíritu y matar ese miedo y ese capricho. En mi propia experiencia, eso significa principalmente cortar la raíz de las promesas del pecado con el poder de una promesa superior.

Por ejemplo: Cuando empiezo a desear algún placer sexual ilícito, el movimiento de la espada que a menudo ha cortado la raíz de la promesa de este placer es: «Bienaventurados los limpios de corazón, pues ellos verán a Dios» (Mateo 5:8). Traigo a memoria el placer que he saboreado al ver a Dios de manera más clara a partir de una conciencia sin mancha, y me acuerdo de la brevedad y la superficialidad y el regusto de opresión de los placeres del pecado; y con eso, Dios mata el poder conquistador del pecado.

Tener a mano promesas que sean aplicables a la hora de la tentación es una clave para el éxito en la batalla contra el pecado.

Pero habrá momentos cuando no tengamos una palabra de Dios en nuestra mente que se aplique perfectamente a la situación, y no haya tiempo para buscar en la Biblia una promesa adecuada. Por eso, todos necesitamos tener un pequeño arsenal de promesas generales listas para usarse cuando el miedo o los deseos excesivos amenacen con llevarnos por mal camino.

Añadamos constantemente promesas a nuestro arsenal, pero nunca perdamos de vista aquellas pocas promesas escogidas con las que Dios nos ha bendecido en nuestra vida. Estemos siempre listos con las antiguas, y cada mañana busquemos una más para llevar con nosotros durante el día.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

La justicia de Dios

2 Marzo 2017

La justicia de Dios
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-17

Encuentro por lo menos dos verdades eternas para nosotros cuando pienso detenidamente en estas tres escenas finales de la historia de Job.

Primera: Vale la pena pedir perdón. Si hay algo que le está separando a usted de su Padre celestial, ¿por qué mantenerse a la distancia? Acérquese. Hable francamente con Él. Al Señor le encanta escuchar la confesión sincera de sus hijos. Él se deleita cuando reconocernos con humildad el mal que hemos hecho. Solo dígaselo. Como hemos visto, Él nunca le rechazará. Vale la pena pedir perdón.

Segunda: Vale la pena esperar justicia. Dios es un Dios de justicia. Él hará que se cumpla fielmente, si no ahora, entonces después, en la eternidad. Dios lo arreglará todo. Su justicia es parte de su verdad. Dios, que pacientemente permitió que el vil experimento de Satanás con Job siguiera su curso, lo ha llevado hasta el final. Su siervo ha sido recompensado. Estos amigos han sido puestos de rodillas. Pero lo mejor de todo es que Satanás ha sido silenciado y desmentido una vez más, y el Señor sigue en su trono, en control y siendo glorificado en todo.

No tengo manera de saber cuál es su situación ahora mismo. No sé con lo que está luchando, ni tampoco quién le causado algún daño. No sé qué tan severa ha sido la vida con usted. Pero esto sí se: Su vida no ha sido fácil. Probablemente sus pruebas no han sido tan severas como las de Job, pero estoy seguro de que han sido difíciles, quizás las peores que ha conocido en toda su vida. Es posible que se encuentre ahora en una cárcel. Usted ha sido condenado injustamente, eso nunca se ha arreglado, y está esperando que se le haga justicia.

Hay alguna razón para la demora. Quizás sea para darle tiempo para examinar su vida. ¿Hay algún pecado que necesita confesar, una ofensa que ha cometido y que nunca ha intentado reparar? Le aconsejo que ponga de lado su orgullo, que arregle el asunto y que lo haga ahora mismo. Le maravillará el alivio que podrá obtener de esa fuente de esperanza, para que pueda seguir avanzando en la dirección correcta.

Pudiera muy bien ser que su disposición de perdonar y seguir adelante sea todo lo que se necesite para mover al Señor a poner en acción su justicia. Entonces, ¿qué está esperando?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.GpDJVSaN.dpuf

¿Cuál es este futuro?

¿Cuál es este futuro?

imagen-blog-devocional

2 MARZO

Éxodo 13 | Lucas 16 | Job 31 | 2 Corintios 1

A primera vista, la parábola del gerente astuto y su conclusión sorprendente es una de los relatos más extraños narrados por Jesús (Lucas 16:1–9).

Un gerente derrochador e ineficiente es llamado por un propietario rico, y se le informa que será despedido. Debe cerrar los libros y recoger sus fichas de clientes. Profundamente turbado acerca de su futuro, el gerente considera sus opciones. Ya no posee las fuerzas físicas que le permitirían hacer un trabajo manual, y no le atrae mucho la idea del desempleo.

Por lo tanto, diseña un plan totalmente falto de escrúpulos. Mientras sigue gozando de una legítima autoridad con relación a los bienes y cuentas de su jefe, reduce con un gran margen todas y cada una de las deudas que se deben a este y siguen pendientes, en algunos casos hasta un 50%. Su razonamiento es muy sencillo. En una cultura donde una dádiva conlleva una obligación, se da cuenta de que todas estas personas se sentirán en deuda con él y obligados a echarle un cable cuando se encuentre sin empleo y sin ingresos. Teniendo en cuenta las cantidades en cuestión, podrá confiar en su hospitalidad durante mucho tiempo. No cabe duda de que al propietario no le iba a gustar que le estafaran, pero era lo suficientemente astuto, él también, como para reconocer que su gerente había actuado con inteligencia.

Luego viene la muy sorprendente conclusión: “Es que los de este mundo, en su trato con los que son como ellos, son más astutos que los que han recibido la luz. Por eso os digo que os valgáis de las riquezas mundanas para ganar amigos, a fin de que cuando estas se acaben haya quienes os reciban en las viviendas eternas” (16:8–9) ¿Qué significa esto?

No puede significar que Jesús apruebe prácticas comerciales indecentes. Lo importante aquí es que el gerente utilizara recursos que estaban en sus manos, aunque no fuesen suyos, para preparar su propio futuro. Y los hijos de la luz, ¿acaso utilizan los recursos que están a su alcance para prepararse su propio futuro? ¿Cuál es este futuro? El gerente astuto quería ser bien recibido en los hogares de estos deudores; los hijos de la luz han de desear ser “recibidos” en “las viviendas eternas” (16:9). Por lo tanto, ¿no deberíamos estar invirtiendo generosamente en el cielo, haciendo riquezas allá? Si esto implica gastar nuestro dinero en lo que sea más apropiado, así sea: al quedarnos sin dicho dinero, aun tendremos delante de nosotros un hogar eterno. No se trata de comprar el cielo, sino de que es irresponsable no hacer inversiones aquí con miras a nuestro hogar verdadero, especialmente teniendo en cuenta que la gente de este mundo sabe planificar para sus hogares futuros. Como se puede comprender, los siguientes versículos (16:10–15) desmontan el aparente glamour de los bienes materiales a favor de lo que Dios realmente valora.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 61). Barcelona: Publicaciones Andamio.

(Jesús dijo:) El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama.

(Jesús dijo:) El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama.

imgres

Juan 14:21

Matrimonio y familia

Algunos consideran el matrimonio como una institución social anticuada, otros temen comprometerse de forma duradera. Los que tuvieron una infancia difícil consideran la familia como un lugar de conflictos entre generaciones de épocas profundamente diferentes. La convivencia entre amigos parece más atractiva, menos exigente. «¿Qué necesidad tenemos de casarnos para vivir juntos?», dicen algunos. El individualismo y el placer sin presiones ni obligaciones parecen abrir el camino a la verdadera libertad. ¡Pero en realidad se vuelven esclavos de sí mismos!

Nuestros hijos crecen en un entorno que trata de destruir, en su corazón, la fe en el Creador, así como el respeto por todo lo que él estableció. Se les da una educación sobre la procreación que favorece esta evolución de las costumbres y conduce al rechazo, no solo de Dios, sino incluso del último rastro de moral fundado en lo que la Biblia enseña. ¡Se le quita al matrimonio todo su significado!

Pero quizás usted diga: ¿En nombre de qué se levanta contra este cambio? ¿En nombre de una moral caducada? ¡De ningún modo! Lo hacemos en nombre de la verdad de Dios, de Dios mismo, quien reveló su voluntad para que el ser humano fuese feliz. Solo la Biblia, mensaje de nuestro Creador, puede comunicarnos las referencias morales fundamentales necesarias para la vida de pareja y de familia.

“Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:5-6).

2 Samuel 22:1-30 – Hechos 10:25-48 – Salmo 28:6-9 – Proverbios 10:26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Quién es un discípulo?

¿Quién es un discípulo?

la-verdad-para-hoy

3/1/2017

El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. (Mateo 10:38)

Un discípulo es alguien que confiesa a Cristo como Señor y Salvador, cree que Dios lo ha resucitado de los muertos, y declara esa fe públicamente mediante el bautismo. No es un tipo de cristiano de “nivel superior”.

Usted no tiene que esperar para ser discípulo en algún momento del futuro en su vida cristiana cuando haya alcanzado determinado nivel de madurez. Según Mateo 28:19-20, uno se convierte en discípulo en el momento de la salvación.

Algunos afirman que hay muchos cristianos que no son discípulos. Recuerdan el versículo de hoy y dicen que, para ser discípulo, hay que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Cristo. Si no se llega a ese nivel de entrega, piensan ellos, entonces no se es digno de ser discípulo de Cristo. Pero no se puede separar el discipulado de la conversión.

Cuando alguien es salvo, recibe un espíritu dócil que se manifiesta por una disposición a hacer una confesión pública y a obedecer cualquier cosa que ordene Cristo. ¿Es entonces usted un discípulo?

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

El origen de nuestro consuelo

MARZO, 01

imgres-5

El origen de nuestro consuelo

Devocional por John Piper

Entonces ellos gritaron: ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: ¿He de crucificar a vuestro Rey? Los principales sacerdotes respondieron: No tenemos más rey que el César.Así que entonces le entregó a ellos para que fuera crucificado. (Juan 19:15-16)

La autoridad que tenía Pilato para crucificarlo no atemorizaba a Jesús. ¿Por qué?

No porque Pilato estuviera mintiendo. Tampoco porque él no tuviera autoridad para crucificar a Jesús. Sí la tenía.

Por el contrario, esta autoridad no intimidaba a Jesús porque era derivada. Jesús le dijo: «Te fue dada de arriba». Eso significa que era verdaderamente autoritativa. No es menos, sino más.

¿Cómo puede no ser intimidante? Pilato no solamente tenía la autoridad para matar a Jesús; tenía la autoridad otorgada por Dios para matarlo.

Jesús no se sintió intimidado porque la autoridad de Pilato sobre Jesús estaba subordinada a la autoridad de Dios sobre Pilato. Jesús se consolaba en este momento no porque la voluntad de Pilato no tuviera poder, sino porque la voluntad de Pilato era guiada. No porque Jesús no estuviera en las manos del temor de Pilato, sino porque Pilato estaba en las manos del Padre de Jesús.

Eso significa que nuestro consuelo no viene de la falta de poder de nuestros enemigos, sino del reinado soberano de nuestro Padre sobre el poder de ellos.

Ese es el punto en Romanos 8:25-37. Tribulación y angustia y persecución y hambre y desnudez no pueden separarnos de Cristo porque «en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Romanos 8:35-37).

Pilato (junto con todos los adversarios de Jesús —y los nuestros—) lo pensó para mal, pero Dios lo encaminó a bien (Génesis 50:20). Todos los enemigos de Jesús se juntaron con la autoridad que Dios les dio «para hacer cuanto la mano de Dios y su propósito habían predestinado que sucediera» (Hechos 4:28). Ellos pecaron, pero a través de su pecado Dios salvó.

Por lo tanto, no nos sintamos intimidados por nuestros adversarios, que solo pueden matar el cuerpo. No solamente porque eso es lo único que pueden hacernos (Lucas 12:4), sino también porque todo ocurre bajo la supervisión atenta de nuestro Padre.

¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos (Lucas 12:6-7).

Pilato tiene autoridad. Herodes tiene autoridad. Los soldados tienen autoridad. Satanás tiene autoridad. Sin embargo, ninguno es independiente. Toda la autoridad que ellos tienen es derivada. Toda ella está subordinada a la voluntad de Dios. No temamos. Somos preciosos ante los ojos de nuestro Padre soberano. Mucho más preciosos que los pajarillos no olvidados.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

Dios escucha

1 Marzo 2017

Dios escucha
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-11

Cuando llega el día de ajustar cuentas, Dios siempre es justo. El Señor bendice a los que han caminado con Él. Perdona a quienes traen sus ofrendas y se humillan delante de Él. Dios restaura. Dios recompensa. Dios sana. Dios honra a Job, quien oró por sus amigos con un corazón sincero. Dios lo observó todo. Le sugiero que subraye Hebreos 6:10 en su Biblia: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el amor que habéis demostrado por su nombre, porque habéis atendido a los santos y lo seguís haciendo”. Eugene Peterson traduce las primeras palabras, en la versión de la Biblia The Message (El Mensaje), de la manera siguiente: “A Dios no se le escapa nada”.

Algunos de ustedes, que leen mis palabras, han sido víctimas de abusos terribles. Han sido víctimas de la peor clase de maltrato. Alguien en que usted confiaba se ha aprovechado de usted. Ha sido abandonado por su pareja, tratado injustamente, y abusado. Ha perdido una fortuna por medio de una maquinación fraudulenta. Cada uno de nosotros pudiera contar historias terribles de abuso y abandono, de mentiras y de trato injusto, que nunca fueron enmendados. Por lo tanto, vuelva por favor a esta gran verdad: Dios no olvida. Él no ajusta su plan a nuestra agenda. Su mesa de liquidación de cuentas no funciona en un horario de nueve a cinco. Él no se ocupa de nuestros casos cuando nosotros queremos que se los atienda. Yo quería que Dios fulminara a Elifaz en el mismo momento que dijo la primera palabra insultante contra Job.

El Señor esperó que dijeran todos sus sarcásticos discursos, se mantuvo silencioso durante todos los insultos, y finalmente les dice: “Elifaz, Bildad y Zofar, ustedes han estado equivocados”. ¡Dios escuchó! ¡Sí, Él escuchó! No dijo nada en el momento, pero escuchó todo. Él no es injusto para olvidar una palabra inadecuada. Y puedo asegurarle que Él no ha pasado por alto ninguna acción injusta cometida contra usted. Él tiene un plan perfecto. Su plan está en marcha. Cuando su agenda diga: “Ya”, su justicia se ejecutará y su mesa de liquidación de cuentas actuará con rapidez.

La disposición de las cosas de Dios no es un plan frustrado. Él no está sentado en un extremo del cielo mordiéndose las uñas y preguntándose qué va a hacer con nuestro mundo. Sabe exactamente lo que va a hacer, y en qué momento. Job ve eso con toda claridad…, ahora. Entiende, finalmente, que a Dios no se le escapa nada. A Él tampoco se le escapa nada que tenga que ver con su vida.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.T8Sqv6PQ.dpuf

«Ángel de la muerte»

«Ángel de la muerte»

imagen-blog-devocional

1 MARZO

Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

La Pascua no era solamente el clímax de las diez plagas, era también el comienzo de la nación de Israel. Sin duda, el faraón estaba harto de Moisés. Esta última plaga devastó a los primeros nacidos del país, símbolo de la fuerza, del orgullo y de la esperanza de una nación. Al mismo tiempo, este acontecimiento fue diseñado de tal manera que sirviese para enseñar algunas lecciones fundamentales, de forma gráfica, a los israelitas. Si el ángel de la muerte pasase por la tierra de Egipto, ¿qué principio sería el que distinguiría entre las casas que sufrirían la muerte y las casas donde todos los ocupantes sobrevivirían?

Dios dice a los israelitas que se congreguen en casas, cada una reuniendo a suficientes personas para consumir un cordero entero de un año. Se dan instrucciones muy detalladas para la preparación de la comida. La más extraña de estas instrucciones es que se unte con sangre los postes y el dintel de las puertas: “La sangre servirá para señalar las casas donde vosotros os encontréis, pues al verla pasaré de largo” (Éxodo 12:13). Este hecho se repite más tarde: “Cuando el Señor pase por el país para herir de muerte a los egipcios, verá la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, y pasará de largo por esa casa. No permitirá el Señor que el ángel exterminador entre en vuestras casas y os hiera” (12:23). A causa de la sangre derramada, el Señor “pasaría de largo”; así nació la fiesta de la Pascua.

Sería imposible exagerar la importancia de este suceso. No sólo señala la liberación de los israelitas de la esclavitud, sino también el amanecer de un nuevo Pacto con el Redentor. Al mismo tiempo, constituye un cuadro vivo: un pueblo culpable se enfrenta a la muerte, y la única manera de librarse de la sentencia es la muerte de un cordero en lugar de los que están bajo la sentencia. El mismo calendario se cambia para señalar la importancia de este hito en la historia (12:2–3), y se les dice a los israelitas que celebren esta fiesta perpetuamente, en gran parte para instruir a los hijos aun por nacer con respecto a lo que Dios había hecho a favor de esta nación naciente y a la manera como sus hijos primogénitos fueron perdonados en la noche cuando Dios les redimió (12:24–27).

Un milenio y medio más tarde, Pablo recordaría a los creyentes de Corinto que Jesucristo, el Cordero pascual, fue sacrificado en nuestro lugar, inaugurando así un nuevo Pacto (1 Corintios 5:7; 11:25). En la noche en la cual fue traicionado tomó pan y vino, e instituyó un nuevo rito conmemorativo – y esto ocurre durante la misma festividad de la Pascua, como para enfatizar que este nuevo rito enlaza el antiguo con el suceso al cual apunta: la muerte de Cristo. El calendario vuelve a cambiar; una nueva redención se ha logrado. Dios sigue “pasando de largo” ante los que se hayan refugiado en la sangre del Cordero.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 60). Barcelona: Publicaciones Andamio.