Aspectos de la alabanza

Aspectos de la alabanza

la-verdad-para-hoy

2/21/2017
El que sacrifica alabanza me honrará. (Salmo 50:23)

¿Qué significa alabar a Dios? Según la Biblia, la alabanza incluye tres cosas:

1. Citar los atributos de Dios. Una buena razón para estudiar el Antiguo Testamento es que muestra el carácter santo de Dios, capacitándonos para alabarlo mejor.

2. Citar las obras de Dios. Los salmos están llenos de menciones de las grandes cosas que Dios ha hecho. Él dividió el Mar Rojo, sacó a su pueblo de Egipto, hizo brotar agua de una roca, alimentó a Israel en el desierto con maná del cielo y realizó muchos otros milagros espectaculares. Cuando usted alaba a Dios por todo lo que ha hecho, sus problemas palidecen en comparación con eso. El recordar lo que Dios ha hecho en el pasado lo glorifica y fortalece nuestra fe

3. Dar gracias por los atributos y las obras de Dios. En el corazón de la alabanza está la acción de gracias. La alabanza a Dios lo glorifica. Suceda lo que suceda en nuestra vida, debemos darle gracias por todos sus atributos y todas sus obras misericordiosas.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Nuestro siervo Jesús

FEBRERO, 21

imgres-5

Nuestro siervo Jesús

Devocional por John Piper

 

Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10:45)

Él no fue solo siervo de su pueblo mientras vivió en la tierra, sino que también será nuestro siervo cuando regrese. «Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá» (Lucas 12:37).

No solamente eso: él es nuestro siervo ahora. «”Nunca te dejaré ni te desampararé”, de manera que podemos decir confiadamente: “El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?”».

¿Denigra esto al Cristo resucitado —el decir que él fue y es y será para siempre el siervo de su pueblo? Lo haría si siervo significara ‘aquel que recibe órdenes’, o si pensáramos que nosotros somos amos de él. Sí, eso lo deshonraría. Sin embargo, decir que somos débiles y necesitados no lo deshonra.

No lo deshonra que digamos que él es el único que puede servirnos con lo que más necesitamos.

No lo deshonra que digamos que él es una fuente inagotable de amor, y que mientras más nos ayuda y más dependemos de su servicio, más increíbles nos parecen sus recursos. Por lo tanto, podemos decir confiadamente: «¡Jesucristo está vivo para servir!».

Él está vivo para salvar. Él está vivo para dar, y está muy entusiasmado de que así sea.

No está agobiado con nuestras preocupaciones. Él florece al llevar nuestras cargas. Él quiere «obrar a favor de quien espera en él» (Isaías 64:4). Él «favorece a los que… esperan en su misericordia» (Salmos 147:11).«Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo» (2 Crónicas 16:9).

El servicio omnipotente de Jesucristo se desborda para el bien de todo aquel que en él confía.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

Cuando se Enfrenta la Adversidad

Cuando se Enfrenta la Adversidad

vpv-logo_0 Charles R. Swindoll

Acompáñeme por el túnel del tiempo, y retrocedamos a  la ciudad de Uz. En esa ciudad, había un ciudadano que todos respetaban.  Era un hombre intachable, recto, temeroso de Dios y llevaba una vida limpia. Tenía diez hijos, ganado en abundancia, terrenos extensos, una multitud de criados y una cantidad substancial de efectivo. Nadie negaría que era “más grande que todos los orientales” (Job 1:3),  ya que se había ganado esa reputación mediante años de trabajo arduo  y tratos justos con los demás. Se llamaba Job, sinónimo de integridad y piedad.

Sin embargo, en cuestión de horas llegó a ser, como lo dice un verso de la obra La Comedia de Errores de Shakespeare: Un alma infeliz, maltratada por la adversidad.¹

La adversidad, sin anunciarse, le cayó encima a Job como una avalancha de piedras puntiagudas. Perdió su ganado, sus sembradíos, sus tierras, criados  y, aunque usted no lo crea,  todos sus diez hijos. Como si esto fuese poco, después perdió su salud, la  última esperanza humana de ganarse la vida. Permítame pedirle que deje de leer un momento. Cierre sus ojos por sesenta segundos, e identifíquese con ese buen hombre que fue aplastado bajo el peso de la adversidad.

El libro que lleva su nombre anota una entrada que Job escribió en su diario poco después de que las piedras de la tragedia cayeron sobre  él. Con mano temblorosa escribió: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (1:21).

Después de esta increíble declaración, Dios añadió: “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (1:22).

Es justo aquí, en este momento, que tengo  moviendo mi  cabeza. Me estoy preguntando: “¿Cómo pudo Job,  hacerle frente con tanta calma, a toda esa serie de odiseas mezcladas con aflicción?” Piense en el resultado: bancarrota, dolor, diez tumbas recién tapadas.  Y la soledad de aquellas habitaciones vacías.

No obstante, leemos que él adoró a Dios; que no pecó, ni le echó la culpa a su Hacedor.

Las preguntas lógicas son: “¿Por qué no lo hizo? ¿Cómo pudo lograrlo? ¿Qué le impidió hundirse en la amargura o incluso pensar en el suicidio?” Sin querer  simplificar demasiado la situación, sugiero tres respuestas básicas que he descubierto al investigar el libro que lleva su nombre.

Primero, Job afirmó la soberanía amorosa de Dios. Creía que el Señor que le dio lo que tenía, también tenía todo derecho de quitárselo (1:21). En sus propias palabras dijo: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (2:10)

Job miró hacia arriba, afirmando el derecho del Señor de gobernar su vida. ¿Quién fue el necio que dijo que Dios no tenía derecho de añadir arena a nuestro barro, marcas a nuestra vasija o fuego a lo que hace con su mano? ¿Quién se atrevió a levantar su puño de barro hacia el cielo y cuestionar el plan del Alfarero?  Job no lo hizo.  Para él, la soberanía de Dios estaba entretejida con su amor.

Segundo, Job tenía la promesa divina de la resurrección. ¿Recuerda usted sus palabras inmortales? “Yo sé que mi Redentor vive y al fin he de ver a Dios” (Job 19:25–26).

Miraba hacia adelante, apoyándose en la promesa de su Señor de hacer todas las cosas brillantes y hermosas en la vida más allá. Sabía que en ese tiempo quedaría eliminado todo dolor, muerte, tristeza, lágrimas y adversidad. Sabiendo que “la esperanza no avergüenza” (Romanos 5:5), soportó el hoy con una visión del mañana.

Tercero, Job confesó su propia falta de comprensión. ¡Qué alivio da esto! No se sintió obligado a explicar el por qué. Escuche su sincera admisión: “Yo conozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que se esconda de ti. . . Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas [demasiado profundas] para mí, que yo no comprendía. . . Te preguntaré, y tú me enseñarás’” (Job 42:2–4).

Miró dentro de sí mismo y confesó  su ineptitud de entenderlo todo. Descansó en Dios durante su adversidad, sin sentirse obligado a responder por qué.

Tal vez usted esté empezando a caer  lastimado por las piedras de la adversidad. Tal vez la avalancha ya ha caído o tal vez no. La adversidad puede estar a diez mil kilómetros de distancia.  Así es como Job se sentía pocos minutos antes de perderlo todo.

Repase estos pensamientos al apagar las luces esta noche, amigo mío y amiga mía  Simplemente, por si acaso. Algunas vasijas de barro se vuelven bastante frágiles al estar expuestas a la luz del sol día tras día.

1. William Shakespeare, The Comedy of Errors, 2.1.34, in William Shakespeare: The Complete Works (New York: Dorset Press, 1988), 169.
Copyright © 2010 por Charles R. Swindoll, Inc.

– See more at: http://visionparavivir.org/ministerio/articulos/cuando-se-enfrenta-adversidad#sthash.QB9kYkIy.dpuf

“endureció su corazón”

“endureció su corazón”

imagen-blog-devocional

21 FEBRERO

Éxodo 4 | Lucas 7 | Job 21 | 1 Corintios 8

En Éxodo 4, encontramos el comienzo de algunos fenómenos complejos que se prolongan hacia adelante por todo el resto de la Biblia.

El primero de ellos es la razón que Dios da por la cual el faraón no iba a dejarse impresionar por los milagros realizados por Moisés. Dios declara, “Yo, por mi parte, endureceré su corazón para que no deje ir al pueblo.” (4:21). A lo largo de los capítulos posteriores, la expresión varía: no sólo “yo voy a endurecer el corazón del faraón” (7:3), sino también “el faraón endureció su corazón”, o “este había endurecido su corazón” (7:13, 22; 8:19, etc.) y “endureció su corazón” (8:15, 32, etc.). No se detecta ningún patrón en estas referencias. Por un lado, no podemos decir que el proceso sea hacia arriba, a partir de “el faraón endureció su corazón” hasta que “el Señor endureció el corazón del faraón” (como si el endurecimiento efectuado por Dios fuese sólo la confirmación de algo que el hombre hubiese elegido para si mismo); por otro lado, tampoco podemos decir que haya un proceso en la dirección contraria desde “el Señor endureció el corazón del faraón” hasta “este había endurecido su corazón” o “el faraón endureció su corazón” (como si el endurecimiento de su propio corazón por parte del faraón no fuera más que el resultado inevitable del mandato divino).

Hay tres observaciones que podrían arrojar luz sobre estos textos: (a) Dada la línea narrativa de la Biblia hasta aquí, se da por sentado que el faraón ya es una persona inclinada hacia el mal. En concreto, ha esclavizado al pueblo del pacto de Dios. Dios no ha endurecido el corazón de un hombre moralmente neutral; ha pronunciado juicio sobre un hombre malo. El infierno es un lugar donde el arrepentimiento ya no es posible. El endurecimiento tuvo el efecto de ejecutar dicha sentencia antes de lo habitual. (b) En todas las acciones humanas, Dios no queda nunca completamente pasivo: este es un universo teísta, de modo que las frases “el Señor endureció el corazón del faraón” y “el faraón endureció su corazón”, lejos de ser afirmaciones disyuntivas son en realidad complementarias. (c) Este no es el único texto donde encontramos algo así. Ver, por ejemplo, 1 Reyes 22; Ezequiel 14:9 y, especialmente, 2 Tesalonicenses 2:11–12: “Por eso Dios permite que, por el poder del engaño, crean en la mentira. Así serán condenados todos los que no creyeron en la verdad sino que se deleitaron en el mal.”.

El segundo elemento en la narrativa que se extiende hacia adelante es el uso del término “hijo”: “Israel es mi primogénito. Y te he dicho: “Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me rinda culto, pero tú no has querido dejarlo ir. Por lo tanto, voy a quitarle la vida a tu primogénito.” (Éxodo 4:22–23). Esta primera referencia a Israel como el hijo de Dios se desarrolla y se convierte en una tipología vibrante que incluye al rey Davídico como el hijo por excelencia, lo cual culmina en Jesús, el último Hijo de Dios, el verdadero Israel y el Rey mesiánico.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 52). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Mira, lee, y escucha! (1)

¡Mira, lee, y escucha! (1)

imgres

(Dios) hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número… Detente, y considera las maravillas de Dios. – Job 5:9; 37:14

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! – Juan 7:46

Escuchamos muchas voces en el mundo, difundidas por el entorno, la escuela, los medios de comunicación. Pero Dios, ¿cómo nos habla? Mediante las circunstancias que nos llevan a hacernos preguntas: la soledad, la muerte de un ser querido, la enfermedad, la pérdida de un trabajo… pero también por el simple hecho de existir, de respirar, de pensar, de crear, de reír, de amar, de aspirar a la justicia…

¿Es Dios quien nos habla? Sin duda, pues no hay nada que ocurra por casualidad: “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?” (Lamentaciones 3:37). ¡Dios nos habla claramente a través de las circunstancias de nuestra vida!

Además la creación, tan rica, tan hermosa y tan bien coordinada, ¡es la primera tarjeta de presentación de Aquel que nos llamó a la vida! Mediante la extraordinaria variedad de formas, de colores, de circunstancias, de gustos, de sonidos, de olores y acciones, Dios nos muestra de manera evidente su inteligencia y su poder, su amor y su delicadeza.

Sin embargo la voz de Dios se hace todavía más apremiante a través de la persona de Jesucristo. En él Dios se manifiesta como hombre, para estar en medio de nosotros. Jesús, todopoderoso pero cercano a los hombres, multiplicó los panes, sanó a los enfermos y caminó sobre las aguas. Su objetivo no era sacarnos de nuestra condición humana, sino darse a conocer a nosotros como un Dios que nos ama. Dios habló mediante Jesús denunciando nuestras faltas, pero ofreciéndonos su perdón.

(mañana continuará)

2 Samuel 14 – Hechos 5:17-42 – Salmo 25:6-10 – Proverbios 10:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Clases de frutos espirituales

Clases de frutos espirituales

la-verdad-para-hoy

2/20/2017

Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra. (Colosenses 1:10)

¿Qué clase de frutos glorifica a Dios? Filipenses 1:11 dice: “Llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”. La justicia, que es hacer lo bueno, es el fruto que Dios desea en nuestra vida. Cuando hacemos lo bueno, glorificamos a Dios; cuando hacemos lo malo, no lo honramos. El fruto es sinónimo de justicia.

Hay dos clases de frutos espirituales: el fruto de la acción, que consiste en dar, guiar a otros a Cristo y expresar gratitud a Dios, y el fruto de la actitud. Gálatas 5:22-23 describe el fruto de la actitud: “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”.

¿Cómo puede usted asumir las actitudes correctas? El versículo 25 dice: “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. Cuando le ceda al Espíritu Santo el control de su vida, Él impregnará su vida y producirá el debido fruto.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Maravillado por la resurrección

FEBRERO, 20

imgres-5

Maravillado por la resurrección

Devocional por John Piper

Amados, esta es ya la segunda carta que os escribo, en las cuales, como recordatorio, despierto en vosotros vuestro sincero entendimiento… (2 Pedro 3:1)

Al acercarse la Pascua, despertemos nuestro agradecimiento y gozo y admiración y asombro ante lo que la resurrección de Jesús significa para nosotros. La maldición de nuestra naturaleza caída es que lo que alguna vez nos entusiasmaba se ha convertido ahora en normal. La realidad no ha cambiado; nosotros sí.

Esa es la razón por la que la Biblia existe. Pedro dice acerca de sus dos cartas que han sido escritas para «despertar» o «suscitar» en la forma de «recordatorio».

Por lo tanto, despertemos nuestro sincero entendimiento por medio de un recordatorio.

¿Qué es lo que Dios ha hecho al resucitar a Jesús de entre los muertos? He aquí algunas respuestas bíblicas.

Debido a la resurrección de Jesús, hemos vuelto a nacer a una esperanza viva.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos… (1 Pedro 1:3).

Debido a la resurrección de Jesús, ahora él tiene la gloria para la que fuimos creados. Nuestro destino final es verlo como él es.

Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria… (1 Pedro 1:21).

Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera… Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:5,24).

Que el Señor Jesús resucitado despierte nuestro sincero entendimiento a nuevas profundidades de adoración y fidelidad y gozo.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

Señales que su marido puede estar involucrado con la pornografía de la Internet

20 Febrero 2017

1. Dinero perdido o cobros inexplicables en sus cuentas. Cobros telefónicos de números 1-900 (en EEUU) y cobros de la tarjeta de crédito para sitios de la Internet.

2. Mentiras y engaño. Ausencias inexplicables y excusas extrañas que parecen mentirosas. Clandestinidad.

3. Tiempo «a solas» con la computadora. Archivos de historia borrados después de largos períodos en la Internet.

4. Manipulación y pensamientos en si mismo. Problemas graves justificados como la culpa de otro. Defensivo cuando confrontado.

5. Obsesión sexual demostrado por su absorción en la Internet o las películas. Demandas sexuales en la casa, especialmente conductas que pueden ser incómodas para usted.

6. Distancia emocional. Falta de intimidad en su relación.

– See more at: http://visionparavivir.org/ministerio/articulos/senales-su-marido-puede-estar-involucrado-pornografia-internet#sthash.Xotbe6zk.dpuf

“ángel del Señor”

“ángel del Señor”

imagen-blog-devocional

20 FEBRERO

Éxodo 3 | Lucas 6 | Job 20 | 1 Corintios 7

En Éxodo 3, hay dos cosas que requieren nuestra atención.

En primer lugar, la presentación dramática del “ángel del Señor” (3:2). Al principio, Moisés no ve ningún ángel. El texto dice: “Estando allí, el ángel del Señor se le apareció entre las llamas de una zarza ardiente.” – pero esto no puede significar que un ser angélico le apareciese dentro de las llamas, aunque distinto de las propias llamas, puesto que lo que le llamó la atención a Moisés era el arbusto mismo, el cual, aunque ardía, no se consumía jamás. La manifestación del ángel del Señor parece ser entonces el carácter milagroso de las llamas. Curiosamente, cuando la voz habla con Moisés desde dentro del arbusto, no es la voz de un ángel, sino la voz de Dios mismo: “Cuando el SEÑOR vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: ¡Moisés, Moisés!” (3:4). La conversación que sigue es entre Dios y Moisés; ya no hay más mención del “ángel del Señor”.

Aparentemente, entonces, este “ángel del Señor” parece ser una manifestación de Dios mismo. Tendremos la ocasión de reflexionar en algunos otros pasajes del Antiguo Testamento donde aparece el ángel del Señor – unas veces en forma humana, y otras sin que se diga explícitamente que sea un ángel (recuérdese el “hombre” que lucha con Jacob en Génesis 32), siempre de carácter misteriosamente “otro”, y siempre identificado de alguna manera con Dios mismo.

Nos podríamos preguntar entonces si, al afirmar el texto que tenemos delante que “el Señor vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó”, no se trata simplemente de que Dios habló a través de este mensajero angélico; al fin y al cabo, si el mensajero habla las palabras de Dios, entonces, en un sentido, es Dios quien habla. No obstante, las manifestaciones bíblicas del “ángel del Señor” no encajan tan fácilmente en una explicación tan simple y bien trabada. Es como si los escritores bíblicos quisiesen enfatizar que Dios mismo realmente apareció, pero al mismo tiempo separando a este Dios trascendente de cualquier mera aparición. El ángel del Señor sigue siendo una figura enigmática, identificada con Dios, pero, al mismo tiempo diferenciable de él – un preanuncio, por decirlo así, del Verbo eterno, quien se hizo carne, el nombre de Dios simultáneamente compañero de Dios y Dios mismo (Juan 1:1, 14).

La segunda cosa que cabe destacar es aún más importante, aunque le dedico sólo un pequeño comentario ahora. El nombre de Dios (3:13–14) se puede traducir también “YO SOY EL QUE SOY”, tal como aparece en la Nueva Versión Internacional, o “Yo seré el que seré”. En hebreo, la forma abreviada “Yo Soy” está relacionada de alguna forma con YHWH, a menudo escrito Yahvé (y traducido SEÑOR, en mayúsculas; las mismas letras hebreas están detrás del nombre Jehovah en inglés y castellano). Lo mínimo que este nombre indica es que Dios es autoexistente, eterno, completamente autónomo y absolutamente soberano: Dios es quien es, dependiente de nada ni de nadie.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 51). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Mamá, por favor no ores!

¡Mamá, por favor no ores!

imgres

Encerraron gran cantidad de peces… Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él… Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.

Lucas 5:6-10

«Erino, me faltan veinte céntimos para comprar un kilo de pan. Hoy compra solo una libra», había dicho la señora Dapozzo a su hijo.

Erino se puso en marcha. En el camino sintió el deseo de orar. Con ocho años sabía muy bien que su madre era una hija de Dios, pero también sabía que él no lo era. Silenciosamente oró: «Señor, conoces a mi mamá y sabes qué buena es. Yo no soy hijo tuyo, pero mi mamá sí. Le faltan veinte céntimos. Ya que tú lo puedes todo, podrías hacer que los hallase debajo de esta piedra…».

El niño se acercó a la piedra, la levantó y… ¡encontró una moneda de veinte céntimos! Primero se llenó de alegría, pero luego tuvo temor, incluso pánico. Al igual que Simón Pedro en otro tiempo, ¡Erino se dio cuenta de que Dios estaba allí! Si había escuchado su oración, eso significaba que veía muy bien todo lo que sucedía en su corazón. ¡Y sabía que en su corazón no todo estaba en regla!

Cuando llegó a casa con el kilo de pan, contó a su madre lo que había sucedido. Ella respondió tranquilamente: «Erino, un día serás predicador; oro por ti».

«¡Oh no, mamá, por favor no ores! ¡No quiero ser predicador, sabes que seré un gran futbolista! Todo el mundo me dice que soy muy buen jugador…». Sin dejarse detener por las protestas de su hijo, la señora siguió orando… Y su hijo se convirtió en un predicador muy útil en las manos de Dios.

2 Samuel 13 – Hechos 5:1-16 – Salmo 25:1-5 – Proverbios 10:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch