Dios no renuncia

Jueves 3 Febrero

He aquí, amargura grande me sobrevino… mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.Isaías 38:17

La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.Romanos 6:23

Dios no renuncia

Desde sus primeras páginas la Biblia nos revela que Dios, nuestro creador, quería que fuésemos felices. Puso a su criatura en un entorno perfecto y maravilloso, y le dio el privilegio de comunicarse con él. También le dio la responsabilidad de obedecer a su voluntad. Pero muy pronto el ser humano desobedeció y, desde ese día, es pecador (Romanos 5:19). El hombre, que antes era libre y feliz según la voluntad de Dios, ahora está sometido a las lágrimas, las tristezas, la muerte… ¡porque desobedeció! Debido a ello el mal está presente en todas partes de nuestro mundo.

Pero Dios no renuncia a querer la felicidad del hombre. Lo invita a arrepentirse, pues “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Conocer la verdad significa primeramente aceptar el hecho de que el centro de nuestros pensamientos y de nuestros afectos, es decir, nuestro corazón, es malo por naturaleza, y luego tomar el remedio que Dios nos ofrece. Su Hijo, Jesucristo, vino y dio su vida para salvar al hombre. Basta con aceptarlo como Salvador para que nos dé una vida nueva. Él perdona y da la vida eterna a todos los que se reconocen pecadores. En otro tiempo estábamos lejos de Dios, pero ahora estamos unidos a Cristo por su vida. Dios nos reconoce como sus hijos. Después de su resurrección, Jesús dijo a María: “Ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17).

Génesis 37 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35

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Una promesa divina

Miércoles 2 Febrero

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.Mateo 11:28

Una promesa divina

La sociedad ha cambiado tan rápido estos últimos años que muchos no saben hacia dónde dirigirse para encontrar un equilibrio. Otros se desesperan ante un futuro tan incierto. Hoy en día se nos incita a rechazar toda moral para ser libres frente a la sexualidad, el divorcio, el aborto, las drogas, etc. La pretensión de los hombres a decidir por sí mismos lo que está bien o mal conduce a trivializar, e incluso, a veces, a legalizar todo tipo de prácticas y comportamientos que Dios condena. Los gobiernos legislan bajo la presión de la opinión pública que, so pretexto de libertad, hace que la gente se vuelva esclava de sus pasiones y vaya a la destrucción.

Pero a todos los que se sienten mal ante dicho panorama y están preocupados por esta transformación, Dios da un maravilloso mensaje: su Hijo Jesucristo vino a liberarnos. Esta buena nueva es para todos, preocupados o indiferentes, deprimidos o supuestamente satisfechos. No pensemos que la situación general mejorará: “Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor” (2 Timoteo 3:13).

Dios se dirige personalmente a usted. Ante un futuro tan imprevisible, no espere; abra la Biblia y lea los evangelios. Jesucristo le dará una nueva vida, certezas para el futuro y una paz interior irremplazable: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

“Si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:10).

Génesis 36 – Mateo 21:1-22 – Salmo 18:37-42 – Proverbios 6:20-26

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Vuelve como eres

Martes 1 Febrero

Vuélvete… dice el Señor; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo.Jeremías 3:12

Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.Lucas 15:20

Vuelve como eres

En un pueblo de Brasil, una madre estaba preocupada. Hacía algunos días su hija de 18 años se había ido dejando esta nota: “Me voy a Río, estoy harta de este pueblucho donde nunca sucede nada, quiero vivir mi vida y pasarla bien en la ciudad”.

Transcurrieron largos meses sin que la madre tuviese noticias de su hija. Como no aguantaba más, la madre empleó sus ahorros para ir a Río de Janeiro. Allí imprimió muchas fotos de sí misma; luego escribió un pequeño mensaje al reverso de cada una. Recorrió las calles de la ciudad, entró en cada hotel, cada cine, cada discoteca, para poner su foto bien visible en la entrada de cada establecimiento. Cuando se le acabó el dinero, volvió a su casa.

Una mañana, su hija bajó a la entrada de un hotel. No era más que la sombra de lo que había sido, pues su vida de libertinaje la había hecho envejecer prematuramente. Sus ojos se fijaron en la foto de su madre, la tomó y le dio la vuelta. Entonces leyó este mensaje: “No me importa lo que haya sido de ti, no me importa lo que hayas hecho. ¡Por favor, ¡vuelve a casa!”.

Joven, tú que estás leyendo estas líneas, quizás estés destruyendo tu vida. Y tú que eres adulto, quizá tengas cicatrices imborrables. ¡No todo está perdido! El Dios vivo te llama: “Te amo como eres; di a mi Hijo para que fuese condenado en tu lugar. Te estoy esperando, vuelve a mí, no te rechazaré”.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Génesis 35 – Mateo 20:16-34 – Salmo 18:31-36 – Proverbios 6:16-19

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En búsqueda de la verdad (2)

Lunes 31 Enero

(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39

En búsqueda de la verdad (2)

Testimonio

“Tuve que admitir que la Biblia no contenía ningún error. La única opción racional era confiar en su autoridad. Comprendí que Jesús, quien era el Creador del universo, también había pagado el precio por todas mis ofensas a Dios. Comprendí que obtendría la vida eterna si recibía su perdón y le dejaba el justo lugar en mi vida. Pero tenía miedo al desprecio y al ridículo que mi compromiso suscitaría ante mis amigos, mis profesores y mi familia. Entonces dudé durante varios meses. Tenía un sentimiento extraño de confusión. Sabía lo que debía hacer, pero mi orgullo me lo impedía.

Una noche oré pidiendo a Dios que me quitase esa resistencia e hiciese de mí un cristiano. Oré durante varias horas sin respuesta aparente. Finalmente tomé conciencia de que Jesucristo no se impone a nadie, incluso si se lo pedimos. Era yo el que debía hacer prueba de humildad y aceptarlo. Esto fue lo que hice a la una de la mañana. Reconocí a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor.

Mi miedo al ridículo desapareció poco a poco, y empecé a compartir mis descubrimientos de la verdad espiritual con los estudiantes y los profesores de mi facultad…

Estoy contento de poder decir que, desde que conozco a Jesús como mi Salvador y Señor, mi gozo en él, y mis conversaciones con los demás sobre él, aumentan cada año”.

“Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).Hugh R.

Génesis 34 – Mateo 20:1-15 – Salmo 18:25-30 – Proverbios 6:12-15

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En búsqueda de la verdad

Domingo 30 Enero

La suma de tu palabra es verdad.Salmo 119:160

Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.Salmo 119:162

En búsqueda de la verdad

(1)Testimonio

“Crecí en Canadá, en una familia muy afectuosa, pero no cristiana. Como me apasionaba la ciencia decidí, a los ocho años, estudiar astronomía. Más tarde mis estudios me convencieron de que el universo tenía un comienzo, por lo tanto, una causa, pero pensaba que esa causa era distante y silenciosa.

Como me hacía preguntas sobre la importancia de la religión en la historia de los pueblos del mundo, decidí estudiar los escritos de los filósofos europeos del siglo de las Luces (siglo 18), quienes habían cuestionado la validez de toda forma de religión. Encontré argumentos incoherentes, evasivos, contradicciones. Entonces me centré en los libros fundadores de cada religión, considerando que si el hombre era el autor, su enseñanza reflejaría el error humano; en cambio, si era Dios, su mensaje no tendría error y sería tan coherente como los hechos de la naturaleza. Entonces recurrí a los hechos históricos y científicos para verificar cada uno de los libros que la gente llama “sagrados”. Después de algunas horas de lectura, cada vez me encontraba con uno o varios datos claramente diferentes de los hechos históricos y científicos. Esto me parecía incoherente con el carácter del Creador, revelado por las leyes de la naturaleza. Rechacé, pues, cada uno de esos libros, hasta que descubrí la Biblia.

Este Libro era diferente de los demás libros. Era simple, directo y preciso. Durante un año y medio pasé una hora al día buscando inexactitudes científicas o históricas de la Biblia. Tuve que admitir que no contenía ningún error”.(mañana continuará)

Génesis 33 – Mateo 19 – Salmo 18:16-24 – Proverbios 6:6-11

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Las señales de los tiempos

Sábado 29 Enero

La profecía (es por señal), no a los incrédulos, sino a los creyentes.1 Corintios 14:22

El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.1 Pedro 4:7

Las señales de los tiempos

Los líderes del pueblo judío buscaban “tentar” al Señor Jesús pidiéndole que mostrase una señal proveniente del cielo. Él les respondió: “Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles… ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” (Mateo 16:2-3). Aquellos hombres rechazaban las pruebas evidentes de la divinidad de Jesús, quien había sanado a personas discapacitadas, había multiplicado los panes para alimentar a una multitud, había resucitado a una niña. ¿Necesitaban otras señales para confirmar que él era efectivamente el Cristo anunciado por los profetas? ¡No! Más bien su petición hacía resaltar su rechazo a creer en él.

Aún hoy la Palabra de Dios da señales a los creyentes para discernir las características de la época en la que viven: “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos… habrá hombres amadores de sí mismos, avaros… blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos… crueles, aborrecedores de lo bueno” (2 Timoteo 3:1-3).

¿Qué vemos alrededor de nosotros? ¿No está claro que hemos llegado al final de los tiempos? Entonces, ¿qué espera el creyente? La venida del Señor para sacar a su Iglesia de este mundo que va camino al juicio (Juan 12:31). Discernir los tiempos no es tratar de conocer la fecha del regreso del Señor, conocimiento reservado a Dios el Padre (Mateo 24:36), sino comprender las señales distintivas de nuestra época, anunciadas por la Palabra de Dios para despertarnos y así esperar a Cristo. “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efesios 5:14).

Génesis 32 – Mateo 18:15-35 – Salmo 18:7-15 – Proverbios 6:1-5

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Garantía definitiva

Viernes 28 Enero

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!… Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.Romanos 11:3336

Todas las cosas en él subsisten.Colosenses 1:17

Garantía definitiva

Durante la crisis financiera mundial que empezó en 2008, entidades bancarias con dificultades tuvieron que apelar a la garantía del Estado para no quebrarse. Más tarde, los mismos Estados debieron recurrir a instituciones internacionales para evitar la bancarrota. ¿Y después? ¿Dónde está la garantía definitiva? Tenemos razones para preocuparnos cuando pensamos en ello.

Además, podemos preguntarnos quién garantiza la existencia de nuestro mundo, de nuestra sociedad, de nuestras vidas. La Biblia nos da las respuestas.

 – ¿Quién impide que el universo se destruya? “El Hijo (Jesús)… sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:2-3).

 – ¿Quién tiene en su mano el futuro del mundo? “Él (Jesús) es Señor de señores y Rey de reyes” (Apocalipsis 17:14).

 – ¿Quién mantiene con vida a todo ser viviente? “Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo” (Job 34:14-15).

 – ¿Quién puede dar la vida eterna? “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).¿A quién pues acudir? Tu voz de encantos llenaNos dice: “No temáis, siempre confiad en Mí”;Consuelo Tú nos das, de gozo el alma plena;¿A quién pues acudir, ¡oh Jesús!, sino a Ti?Himnos & Cánticos, nº 127 v. 4

Génesis 31 – Mateo 18:1-14 – Salmo 18:1-6 – Proverbios 5:21-23

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¿Hay un “buen Dios”?

Jueves 27 Enero

Dios es amor.1 Juan 4:8 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono.Salmo 89:14 Dios es juez justo.Salmo 7:11

¿Hay un “buen Dios”?

¡Quizás esta pregunta nos sorprenda en un calendario cristiano! Sin embargo, ese “buen Dios” del que hablan algunos cristianos no es más que pura invención. Ese buen Dios, con un corazón tan tierno que no podría castigar a los culpables con el pretexto de que él es amor, ¡no existe!

Un Dios indulgente que cierra los ojos y pasa por alto la maldad de los hombres está en absoluta contradicción con lo que la Biblia dice.

El Dios que ella nos revela es infinitamente bueno, pero también absolutamente justo y santo. Dios no es un Dios tolerante y comprensivo cuando se trata del pecado que él aborrece. Hablar solo de su bondad para considerarlo como un Dios indulgente y sin exigencia es violar su justicia y ultrajar su santidad.

Lea la Biblia y descubrirá que su justicia es inflexible y que no acepta ninguna excepción. Pero también verá cómo su bondad sobrepasa lo que usted ha imaginado hasta ahora.

Dios no tiene por inocente al culpable, pero su amor nos conmueve; dio a su propio Hijo, a quien ama con un amor eterno, para satisfacer enteramente su justicia, haciéndole llevar el castigo que nosotros merecíamos, para liberarnos de la condenación eterna. Él mismo encontró el medio para conciliar perfectamente su gracia y su santidad.

Lector, tanto usted como yo necesitamos a ese Dios. Si hasta ahora usted creyó más o menos en “un buen Dios”, olvide esta falsa concepción y vaya a él sin temor. ¡Él es el Dios Salvador!

Génesis 30 – Mateo 17 – Salmo 17:10-15 – Proverbios 5:15-20

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Si tengo que morir

Miércoles 26 Enero

No nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:9 De la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. Hebreos 9:27

Si tengo que morir

Mi cuerpo está compuesto por dos partes: una material, el cuerpo; y otra inmaterial, el alma, que reside provisionalmente en el cuerpo. Mi cuerpo está destinado a ir al polvo: la Biblia me lo dice, y los innumerables cementerios, como todas las sepulturas que hay en el mundo, dan prueba de ello. Por el hecho de que soy pecador, como todos los hombres desde Adán, mi cuerpo, que proviene del polvo, debe volver al polvo; esto lo dijo Dios (Génesis 3:19). Cuando muera, mi alma dejará su envoltura mortal y volverá a Dios, quien la dio (Eclesiastés 12:7). En la Biblia, el corazón representa el ser interior (espíritu y alma), mientras el hombre exterior corresponde al cuerpo. El ser interior del hombre y su cuerpo no se oponen, sino que interactúan constantemente. En mi corazón se elaboran los pensamientos, las elecciones, las decisiones…

Si creí, el Espíritu Santo vive en mí, en mi ser interior. A través de sus cuidados continuos, percibo el amor de Dios por mí. Cuando alguien muere, su cuerpo es colocado en una tumba. Pero “vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y… saldrán” (Juan 5:28-29). Los que hayan creído en el Señor Jesús saldrán mediante la resurrección, gloriosos, semejantes a Cristo, quien vendrá a buscar a los que salvó, para que estén siempre con él (1 Tesalonicenses 4:16-17). Los que no hayan creído también resucitarán, pero para ser juzgados por el Dios santo (Apocalipsis 20:11-13). El creyente no resucitará para ser juzgado, pues Cristo fue juzgado en su lugar (Juan 5:24).

Génesis 29 – Mateo 16:13-28 – Salmo 17:6-9 – Proverbios 5:7-14

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El salto de la fe

Martes 25 Enero

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.Hebreos 11:1

El salto de la fe

El escritor americano Sheldon Vanauken evoca el combate interior que precedió su conversión en Oxford. Se preguntaba cuál era el papel de las pruebas en el ámbito de la fe. Esto fue lo que escribió:

“Hay un abismo entre lo probable y lo probado. ¿Cómo pasar de un lado a otro?”. Para poder creer que el Cristo había resucitado, Sheldon necesitaba certezas, pruebas, como las que el Cristo había dado a sus discípulos, por ejemplo comiendo un poco de pescado después de su resurrección. Pero él dijo: “No tenía nada de eso. La pregunta para mí era saber si, a pesar de todo, yo iba a aceptar a Cristo, o a rechazarlo. El salto de la aceptación (el de la fe) era, por supuesto, una apuesta que me aterrorizaba, pero ¿qué decir de su rechazo? No tenía ninguna certeza: ¿Jesús era o no era Dios? ¡Esto era insoportable! Pero no podía rechazar a Jesucristo. Me quedaba una sola cosa por hacer: Dejar de lado el abismo de mis incertidumbres y pasar por encima de mis dudas para ir a Jesús”.

Para algunos, creer en Jesucristo como Salvador significa dar un salto peligroso, pero no se trata de un salto irracional al vacío. Somos recibidos con toda seguridad por un Dios vivo que es amor y que nos espera con los brazos abiertos. “La fe es un abandono alegre a la bondad invisible de Dios”, dijo Martin Luther.

Dios da pruebas de su amor al corazón del que deposita su confianza en él, por su Palabra que es “viva y eficaz… y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

Génesis 28 – Mateo 16:1-12 – Salmo 17:1-5 – Proverbios 5:1-6

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