¿Cuál es este futuro?

¿Cuál es este futuro?

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2 MARZO

Éxodo 13 | Lucas 16 | Job 31 | 2 Corintios 1

A primera vista, la parábola del gerente astuto y su conclusión sorprendente es una de los relatos más extraños narrados por Jesús (Lucas 16:1–9).

Un gerente derrochador e ineficiente es llamado por un propietario rico, y se le informa que será despedido. Debe cerrar los libros y recoger sus fichas de clientes. Profundamente turbado acerca de su futuro, el gerente considera sus opciones. Ya no posee las fuerzas físicas que le permitirían hacer un trabajo manual, y no le atrae mucho la idea del desempleo.

Por lo tanto, diseña un plan totalmente falto de escrúpulos. Mientras sigue gozando de una legítima autoridad con relación a los bienes y cuentas de su jefe, reduce con un gran margen todas y cada una de las deudas que se deben a este y siguen pendientes, en algunos casos hasta un 50%. Su razonamiento es muy sencillo. En una cultura donde una dádiva conlleva una obligación, se da cuenta de que todas estas personas se sentirán en deuda con él y obligados a echarle un cable cuando se encuentre sin empleo y sin ingresos. Teniendo en cuenta las cantidades en cuestión, podrá confiar en su hospitalidad durante mucho tiempo. No cabe duda de que al propietario no le iba a gustar que le estafaran, pero era lo suficientemente astuto, él también, como para reconocer que su gerente había actuado con inteligencia.

Luego viene la muy sorprendente conclusión: “Es que los de este mundo, en su trato con los que son como ellos, son más astutos que los que han recibido la luz. Por eso os digo que os valgáis de las riquezas mundanas para ganar amigos, a fin de que cuando estas se acaben haya quienes os reciban en las viviendas eternas” (16:8–9) ¿Qué significa esto?

No puede significar que Jesús apruebe prácticas comerciales indecentes. Lo importante aquí es que el gerente utilizara recursos que estaban en sus manos, aunque no fuesen suyos, para preparar su propio futuro. Y los hijos de la luz, ¿acaso utilizan los recursos que están a su alcance para prepararse su propio futuro? ¿Cuál es este futuro? El gerente astuto quería ser bien recibido en los hogares de estos deudores; los hijos de la luz han de desear ser “recibidos” en “las viviendas eternas” (16:9). Por lo tanto, ¿no deberíamos estar invirtiendo generosamente en el cielo, haciendo riquezas allá? Si esto implica gastar nuestro dinero en lo que sea más apropiado, así sea: al quedarnos sin dicho dinero, aun tendremos delante de nosotros un hogar eterno. No se trata de comprar el cielo, sino de que es irresponsable no hacer inversiones aquí con miras a nuestro hogar verdadero, especialmente teniendo en cuenta que la gente de este mundo sabe planificar para sus hogares futuros. Como se puede comprender, los siguientes versículos (16:10–15) desmontan el aparente glamour de los bienes materiales a favor de lo que Dios realmente valora.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 61). Barcelona: Publicaciones Andamio.


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