Este es el día que hizo YAHVÉ

21 JUNIO

Deuteronomio 26 | Salmos 117–118 | Isaías 53 | Mateo 1

Cuando yo era niño había una placa en una pared de nuestra casa que rezaba: “Este es el día que hizo Yahvé, nos regocijaremos y nos alegraremos en él”. Son las palabras del Salmo 118:24.

Mi padre solía gentilmente referirnos a este texto cuando nos quejábamos por trivialidades: que si hacía un tiempo caluroso y pegajoso, por ejemplo, o que si llovía a cántaros y no podíamos salir a jugar. “Este es el día que hizo Yahvé, nos regocijaremos y nos alegraremos en él”. “¡Qué día (o lugar, o vacación, o visita a familiares) más aburrido!”, decíamos. “Este es el día que hizo Yahvé, nos regocijaremos y nos alegraremos en él”. A veces repetía algunas de las palabras con un énfasis muy particular: “Este es el día que hizo YAHVÉ, nos regocijaremos y nos alegraremos en él”.

No es que mi padre no escuchara nuestras importantes quejas; no es que las Escrituras no tengan otras cosas qué decir, pero cada generación de creyentes tiene que aprender que la queja es una afrenta a la soberanía y la bondad de Dios.

Sin embargo, el texto se debe leer, en primer lugar, dentro de su contexto. Anteriormente, el salmista ha expresado su compromiso de confiar en Dios y no en la ayuda de ningún ser humano (118:8–9), aunque se encuentre rodeado de enemigos (118:10). Ahora afirma que entre sus “enemigos” incluye los “constructores” (118:22) –personas con poder dentro de Israel. Estos constructores eran capaces de rechazar ciertas piedras a la hora de construir los muros de sus edificios– y, en este caso, la piedra que optaron por rechazar se ha convertido en la piedra del ángulo. Con casi toda seguridad, en esta primera instancia, la piedra a la que se refiere, la piedra del ángulo, es el rey Davídico, tal vez David mismo. Los hombres poderosos lo habían rechazado, pero resultó ser la piedra del ángulo. Además, este resultado no se consiguió mediante unas maquinaciones ni manipulaciones inteligentes. Nada más lejos de la verdad. “De parte de Yahvé es esto y es cosa maravillosa a nuestros ojos” (118:23). Isaías, por su parte, se refiere a gente de sus propios días cuando dice que hacen de la mentira su refugio mientras rechazan la piedra del ángulo de Dios (Isaías 28:15–16). La última instancia de este patrón se encuentra en Jesucristo, rechazado por sus propias criaturas, y no obstante escogido por Dios, la definitiva piedra del ángulo, y preciosa (Mateo 21:42; Romanos 9:32–33; Efesios 2:20; 1 Pedro 2:6–8) – una piedra cuya valor se puso plenamente de manifiesto con su resurrección de la muerte (Hechos 4:10–11)–. Ya sea en los tiempos de David o en el cumplimiento final de estas palabras en Cristo, el maravilloso triunfo de Dios nos llama a la alabanza: “Este es el día que hizo Yahvé, nos regocijaremos y nos alegraremos en él” (118:24).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 172). Barcelona: Publicaciones Andamio.


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