DÍA 7

Salmo 5
Oración de confianza
Dosis: Gozo y Confianza
“Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores. Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo.” (Salmo 5:4–7) (NVI)
En esta segunda parte del Salmo 5, David vislumbra el destino de los insensatos. Describe a sus adversarios como hombres arrogantes que se complacen en la maldad y la injusticia. A la vez reconoce que Dios es un Dios justo y Santo y no tolera a los malvados, no permite la mentira, ni acepta la injusticia.
¿Te sentiste atacada alguna vez? ¿Rodeada de maldad y falsedad? ¿Creíste que Dios te había abandonado? Tal vez fuiste víctima de una tremenda injusticia y eso te marcó y te resentiste con Dios. Muy a menudo cuando sufrimos, culpamos a Dios como si Él fuera el autor de nuestras desgracias. Pero no es así.
David asegura que las personas injustas que hacen maldad “no habitarán junto a Él”, “no estarán delante de sus ojos”, dando a entender que así hagan oraciones y sacrificios no agradarán a Dios si no hay un verdadero arrepentimiento.
Nuestro Dios es omnisciente y Él conoce el corazón de los hombres. Sabe cuando hay sinceridad, y se deleita en una adoración genuina.
Oponiéndose a esas actitudes adversas del enemigo, David humildemente apela a la misericordia de Dios para su vida: “Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa”; él determina adorar a Dios en el templo, reconoce la importancia de la casa de Dios y se acerca con reverencia a adorarle. Confía que Dios lo escucha y reverentemente en esa actitud de adoración le hace otra petición:“SEÑOR, por causa de mis enemigos, dirígeme en tu justicia; empareja delante de mí tu senda.” Es interesante notar que en tiempos de adversidad y estando rodeado de enemigos, amenazado por calumnias e injurias David le pide a Dios que sea Él quien enderece su camino y le haga justicia.
Muchas veces cuando nos ofenden buscamos ser nosotras quienes libremos la batalla y llenamos nuestros corazones de amargura. ¿Has tenido deseos de venganza? Recuerda que Dios quiere que aprendamos a guardar nuestro corazón porque de él mana la vida. David nos enseña a clamar a Dios y que sea finalmente Él quien haga justicia. El Salmo culmina con una declaración de fe que nos alienta a todas a seguir confiando en un Dios que ama y defiende a los justos: “Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, SEÑOR, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.”18
Oración: Señor enséñame a adorarte en medio de la adversidad y a confiar en tu justicia. Amén.
De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 22). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.