¿Qué es el verdadero Evangelio?

Got Questions

¿Qué es el verdadero Evangelio?

El verdadero Evangelio son las buenas noticias de que Dios salva a los pecadores. El hombre es pecador por naturaleza y está separado de Dios sin esperanza alguna de remediar tal situación. Pero Dios ha provisto los medios para la redención del hombre; en la muerte, sepultura y resurrección del Salvador, Jesucristo.

La palabra “evangelio” significa literalmente “buenas nuevas.” Pero para comprender verdaderamente que tan buenas son estas noticias, debemos entender primeramente las malas noticias. Como resultado de la caída del hombre en el Jardín del Edén (Génesis 3:6), cada parte del hombre – su mente, voluntad, emociones y carne – han sido contaminadas por el pecado. Por la naturaleza pecadora del hombre, él no busca ni puede buscar a Dios. Él no tiene el deseo de venir a Dios y, de hecho, su mente mantiene una hostilidad hacia Dios (Romanos 8:7). Dios ha declarado que el pecado del hombre lo condena a una eternidad en el infierno, separado de Él. Es en el infierno donde el hombre paga el castigo por pecar contra un Dios santo y justo. Ciertamente estas serían malas noticias, si no existiera un remedio.

Pero en el Evangelio, Dios, en Su misericordia, ha provisto ese remedio, un sustituto para nosotros – Jesucristo – quien vino a pagar el castigo por nuestro pecado, mediante Su sacrificio en la cruz. Esta es la esencia del Evangelio que Pablo predicaba a los corintios. En 1 Corintios 15:2-4, él explica los tres elementos del Evangelio – la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo a nuestro favor. Nuestra vieja naturaleza murió con Cristo en la cruz y fue sepultada con Él. Entonces nosotros fuimos resucitados con Él a una nueva vida (Romanos 6:4-8). Pablo nos dice que nos “sujetemos firmemente” a este verdadero Evangelio, el único que salva. Creer en cualquier otro evangelio es creer en vano. En Romanos 1:16-17, Pablo también declara que el verdadero Evangelio “Es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree,” con lo cual él nos dice que la salvación no se logra mediante el esfuerzo del hombre, sino por la gracia de Dios a través del don de la fe (Efesios 2:8-9).

Mediante el Evangelio, a través del poder de Dios, aquellos que creen en Cristo (Romanos 10:9) no solo son salvados del infierno. De hecho, nos es dada toda una nueva naturaleza (2 Corintios 5:17) con un corazón cambiado y un nuevo deseo, voluntad, y actitud que son manifestados en buenas obras. Este es el fruto que el Espíritu Santo produce en nosotros por Su poder. Las obras nunca son los medios para la salvación, pero sí son la prueba de ella (Efesios 2:10). Aquellos que son salvados por el poder de Dios, siempre mostrarán la evidencia de la salvación por medio de una vida transformada.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

A15 – Manteniendo salud espiritual

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A15 – Manteniendo salud espiritual

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Manteniendo-salud-espiritual/

Carmen Espaillat: ¿Qué es lo que la mayoría de las personas piensan cuando se encuentran con la palabra “doctrina”?

Mujer 1 : Bueno, yo creo que la mayoría de la gente se imagina que son como un conjunto de normas o de requisitos sobre la forma en que se hace algo. Y me imagino que casi siempre se relaciona con la palabra “religión”.

Mujer 2 : Yo creo que lo primero que llega a la mente es la palabra “división”.

Mujer 3 : Yo creo que piensan en un conjunto de enseñanzas de carácter religioso o de otra índole.

Mujer 4 : Conjunto de teorías aburridas, largas, complicadas… cosas a lo mejor hasta pasadas de moda.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Recién acabamos de comenzar una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Hoy, al continuar, Nancy te ayudará a definir una palabra importante y al mismo tiempo también mal entendida.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando digo la palabra doctrina, ¿qué viene a tu mente? Cuando la mayoría de la gente escucha la palabra doctrina, ¿Qué crees que viene a sus mentes? ¿Sabes lo que es tu doctrina? ¿Qué tanto te importa?

¿Conoces la doctrina que se les enseña a tus hijos en su grupo de jóvenes? ¿Conoces la doctrina que se les está enseñando a tus hijos en la escuela? Quizás estés pensando, “Oh, mis hijos están en una escuela pública. No se les está enseñando doctrina.” ¡Oh si! Cada día, durante cada clase, y en cualquier tipo de escuela a la que estén yendo… a tus hijos se les está enseñando doctrina.

La palabra doctrina simplemente quiere decir “enseñanza”. La Wikipedia dice que la doctrina es “un código de creencias”. Es lo que tú crees. Es tu sistema de creencias.

Todos tenemos una doctrina . Los ateos tienen una doctrina, y la están promoviendo agresivamente en nuestra cultura. Oprah tiene una doctrina, y ella enseña su doctrina a millones de mujeres todos los días. Yo vi un reportaje en el programa de Oprah que salió al aire el otoño pasado titulado “237 Razones para tener sexo.” El invitado en este programa en particular abogó por una serie de comportamientos sexuales detestables, incluyendo aventuras amorosas de una noche y el uso de pornografía para parejas para mejorar su matrimonio.

Leí una entrevista en la página web de Oprah relacionada a ese programa—una entrevista con una pareja que actualmente estaba promocionando el concepto de los “matrimonios abiertos”. En caso de que no estés familiarizada con esto, eso quiere decir que tienes un esposo y un novio, y ustedes dos saben acerca del uno y del otro, y todos se sienten cómodos con la situación. Simplemente es algo que “refresca” tu matrimonio.

Tú dirás, “bueno, esa no es buena doctrina”. Pero el punto es que la doctrina es crucial. Es crucial para todos.

Al llegar al libro de Tito, el apóstol Pablo está preocupado con el tipo de doctrina que creemos y el tipo de doctrina que enseñamos. Así que, cuando llegamos al capítulo 2 del libro de Tito, al versículo 1, Pablo le escribe a Tito —su hijo en la fe, a este pastor joven— él le dice, “pero en cuanto a ti, Tito, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

Pasamos algunas de las últimas sesiones ofreciéndoles un contexto y un panorama del libro de Tito, y ahora venimos al capítulo 2, que es uno de los pasajes claves para las mujeres en toda la Palabra de Dios. Y comenzamos en el versículo 1, que dice, “pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina.”

Y nuestra tendencia podría ser la de saltar este versículo del todo e ir directamente a los versículos 3 al 5, que nos da la lista de cualidades que deben ser una realidad en las mujeres de Dios. Esas son las “cosas prácticas,” y allí pudiéramos vernos tentadas a comenzar. Pero el versículo 1, “en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”—es una preparación crucial para esas características y para esas cualidades prácticas sobre las mujeres descritas en los versículos del 3 al 5. No podemos saltar el versículo 1.

Vimos en las primeras dos sesiones del libro de Tito que la cultura en la que estaba viviendo Tito en la isla de Creta donde Tito estaba supervisando las iglesias —la cultura en la que Pablo estaba viviendo también— era una cultura pagana e impía. En el versículo 12 del capítulo 1, Pablo cita uno de los antiguos filósofos cretenses, que al referirse a su propia gente decían: “Los cretenses siempre son mentirosos, malas bestias, y glotones ociosos”.

Y Pablo dice que este testimonio es cierto. El filósofo de ellos decía la verdad; no estaba exagerando. Era una cultura malvada y Pablo sigue diciendo que estas personas eran detestables. Son desobedientes. No son capaces de hacer buenas obras (versículo 16). Esa es una cultura pagana. Y Pablo está preocupado por el hecho de que esta cultura está siendo violentamente atacada por falsas enseñanzas. Se estaba enseñando mucha religión que no es verdadera; no es exacta. Pablo dice en el capítulo 1 versículos 10 y 11:

Porque hay muchos rebeldes, habladores vanos y engañadores, especialmente los de la circuncisión (judíos convertidos), a quienes es preciso tapar la boca, porque están trastornando familias enteras, enseñando por ganancias deshonestas, cosas que no deben.

No están buscando a Dios, y las cosas que esta gente está enseñando —los libros más vendidos y los programas y los presentadores de programas más populares de televisión, para ponerlo en términos contemporáneos— están enseñando cosas que no son verdaderas. Así que Pablo se dirige a Tito y le dice, “En esta cultura, donde todo esto está ocurriendo, esto es lo que debes hacer”.

Y así llegamos al capítulo 2, versículo 1: “En cuanto a ti”— Tito, en esa cultura, donde está ocurriendo todo esto—“enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina”. Esa es la solución de Pablo, la de dirigirse a los líderes espirituales y decir, “Enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

Como hemos dicho, mucha gente hoy en día piensa de la doctrina como que es seca o muerta o irrelevante o que no es interesante. Y eso puede ser debido a que no hemos sido enseñados de acuerdo a la sana doctrina: a las implicaciones prácticas de nuestra doctrina, lo que fluye de la sana doctrina.

Vamos a ver a través de este estudio que la sana doctrina es transformación radical. Si la vivimos, nos cambia totalmente. Y en última instancia, mientras nos cambia, transforma la cultura a nuestro alrededor. No es un asunto sin importancia el que Pablo les instruya a empezar por enseñar lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

¿Y qué es la sana doctrina? Bueno, la fe cristiana, como sabes, está basada en las Buenas Nuevas—el Evangelio de salvación por medio de Jesucristo. La doctrina cristiana, la sana doctrina, corresponde al cuerpo de verdades en su totalidad, lo que explica y define la fe. Este explica:

● Quiénes somos.

● Lo que significa ser cristiano.

● Qué es el Evangelio.

● Quién es Jesús.

● Por qué vino.

● Por qué murió.

De todo esto consta la sana doctrina.

Y la palabra sana, en el lenguaje griego original en el que fue escrito el Nuevo Testamento, es hugiaino. Si ves esa palabra escrita en un papel, podrás notar que está muy relacionada con la palabra higiene. Es la palabra de dónde sacamos nuestra palabra higiene, que quiere decir estar sano. Estar sano es estar saludable. La sana doctrina es lo que hace a las personas enfermas, saludables. Es aquello que es saludable. Es aquello que produce buena salud.

Probablemente todos conocemos a personas —y entre esas quizás estén incluidas algunas con las que hablo ahora— que se encuentran bien; que están bien involucradas en todo lo que tiene que ver con su bienestar físico. Con una buena alimentación, el ejercicio físico entre otras cosas. Algunas de ustedes son muy, muy cuidadosas acerca de lo que comen porque sabemos que podemos convertirnos en lo que comemos. De manera que lo que tú entras en tu sistema te importa. Te importa eso —y todas probablemente deberíamos de ser más cuidadosas con esto— pero algunas personas están muy involucradas con todo esto. Leen las etiquetas. Compran su comida en tiendas de alimentos naturales y orgánicos. Pagan más por comidas orgánicas —¡y ahora ya te estoy diciendo más de lo que yo misma conozco acerca de este tema!

Hay personas que verdaderamente están envueltas en esto de la salud física, de la sanidad física, pero me asombra que algunas de esas mismas personas pueden estar absolutamente despreocupadas acerca del tipo de doctrina que ingieren—lo que permiten que entre en sus mentes, lo que meten en sus corazones. Son súper, súper, súper, cuidadosas acerca de la comida física que permiten que entre a sus cuerpos, y son cuidadosas de no tocar microbios o de contaminarse, pero no tienen cuidado en lo absoluto por la doctrina que están entrando en su sistema.

La sana doctrina, la doctrina saludable, es una doctrina que es pura. Es higiénica. Es segura. Está libre de error. No está contaminada. La doctrina saludable, y sana producirá creyentes espiritualmente saludables, y los creyentes espiritualmente saludables producen iglesias saludables.

Así que si las iglesias no son saludables, es porque los creyentes no son saludables. Y si los creyentes no son saludables, es porque no están ingiriendo sana doctrina—o no están ingiriendo lo que va de acuerdo con la sana doctrina, lo que quiere decir que no conocen las implicaciones de la sana doctrina. Y de eso se trata la verdadera doctrina, sana y saludable. Produce creyentes saludables e iglesias saludables.

¿Y qué de la doctrina enfermiza, la doctrina enferma y poco higiénica? Esa es la doctrina falsa; la que no es pura. Quizás no sea totalmente falsa. La realidad es que si fuese totalmente falsa, la mayoría de la gente la rechazaría. Lo que es verdaderamente peligroso es la doctrina que consiste en una mezcla de verdad y de error—quizás es verdadera en su mayor parte, pero tiene un poquito de error mezclado con la verdad.

Solo quiero preguntarte, ¿qué cantidad de arsénico te sientes cómoda de tener dentro de tu bebida o dentro de tu comida? ¿Está bien con solo un poco? No. Solo un poco puede ser muy letal. Pero quizás no reconozcas pequeñas cantidades de alguna toxina o veneno en tu comida. También a veces es muy difícil reconocer pequeñas cantidades de doctrina errónea; pero solo un poquito de mala doctrina en la mezcla puede lograr que toda la doctrina sea insalubre y mala. Una doctrina que no es sólida produce creyentes espiritualmente enfermos, o débiles, y creyentes espiritualmente enfermos o débiles producen iglesias espiritualmente enfermas.

Ahora bien, tristemente, en general, hoy tenemos poca tolerancia en la iglesia—eso no es cierto de todas las iglesias, pero diría que es verdad de muchas, muchas, muchas iglesias y de muchos, muchos creyentes profesantes —que tenemos poca tolerancia por la sana doctrina. Tenemos más bien una mentalidad de consumidor. Queremos ser entretenidos. Queremos estar cómodos. No queremos tener que pensar.

Somos constitucionalmente ociosos, y no queremos ser percibidos exclusivistas o estrechos de mente, y no queremos alejar a las personas que pudieran pensar diferente a nosotros. Así que hemos aceptado esta mentalidad moderna que vive y deja vivir: “Está bien, tú tienes tu mentalidad, y estos tienen la suya. No te molestes tanto cuando la gente no ve las cosas como tú las ves”. Hoy en día no tenemos una tolerancia alta por la sana doctrina dentro de la iglesia.

Aquí veo a mi amiga Kim Wagner sentada allí en el salón. Kim compartió conmigo una historia el otro día que ilustraba esto perfectamente. Kim, tú la puedes contar mejor que yo. Tuviste una experiencia en la que pudiste ver este concepto de personas que no tienen tolerancia por la sana doctrina.

Kim Wagner: Recientemente estaba en la oficina del doctor con mi papá. Permanecí en la sala de espera mientras él estaba con el médico. Estaba leyendo un libro. No recuerdo el título exacto del libro que estaba leyendo, pero un caballero en la sala se interesó en lo que yo estaba leyendo, así que comencé a compartir un poco con él acerca del tópico del libro.

Se dio cuenta de que yo era cristiana y me dijo, “Oh, yo también soy cristiano”, y comenzamos a hablar un poco de nuestras iglesias. Él compartió conmigo acerca de su iglesia, y dijo, “En mi iglesia, no creemos en doctrina. Solo hablamos de Jesús. No queremos hablar de doctrina”.

Nancy : ¿No es esa una imagen de cómo muchas personas piensan hoy? “No estamos interesados en doctrina; solo estamos interesados en Jesús”. Déjame decirte, no puedes hablar del Jesús verdadero sin hablar acerca de doctrina. Hay doctrina verdadera acerca de Jesús, y también hay falsa doctrina acerca de Jesús. Quizás no conozcas los grandes términos teológicos, pero sí tienes doctrina cuando estás hablando de Jesús. Es importante que la doctrina sea sana, y que esté enraizada en las Escrituras.

Yo creo que esta intolerancia por la sana doctrina en la iglesia de hoy es el resultado de algo que hemos escuchado en la generación pasada. Es ese concepto, como diría mucha gente, de que “la doctrina divide; y el amor nos une”. De manera que, según ellos, no deberíamos tener todas estas diferentes doctrinas que nos dividen. Se supone que debemos amarnos los unos a otros.

Y hay algo de cierto en ese concepto. Hay algunas cosas que no son absolutas o claras en la Escritura, y en estas tenemos libertad de interpretar de forma diferente como creyentes. Y no debemos dejar que esas cosas dividan nuestro compañerismo y nuestras relaciones entre los unos y los otros. Debemos amarnos los unos a los otros a pesar de estas diferencias donde la Escritura no es clara o en áreas que la Escritura no toca. Pero ese concepto—que la doctrina divide; y que el amor nos une—también es muy incorrecto.

La doctrina debe estar basada en la verdad. Tiene que ser sana. Pablo al final del capítulo 3 del libro de Tito, “Saluda a los que nos aman en la fe” (versículo 15). Eso es lo que nos une: un común amor por Cristo como Él es representado y visto y enseñado en la Escritura. Lasana doctrina, la doctrina bíblica, es lo que en última instancia nos une y nos da la capacidad para verdaderamente amarnos los unos a los otros como debe ser.

Esta falta de interés por la sana doctrina es algo que encuentro muy desalentador hoy en día. De hecho—y no quiero ser critica aquí; realmente mi corazón no es crítico en este momento, pero me rompe el corazón ver cuántos ministerios de mujeres, cuántas iglesias, y cuántas conferencias de mujeres de hoy están ofreciendo lo que yo llamo “doctrina-light” o doctrina ligera.

No quieren desanimar a nadie. Quieren atraer a los perdidos. Quieren atraer personas espiritualmente inmaduras y no quieren rechazarlas Quieren atraerlas. De manera que piensan: “Ofrezcamos sólo pequeñas cantidades de doctrina. No les des algo que realmente los haga pensar. Quizás no sea una doctrina falsa, necesariamente, pero no damos doctrina seria o profunda. No queremos agobiarlos. No queremos que se desanimen.”

Eso es exactamente lo que el apóstol Pablo dijo que pasaría en nuestra generación. Si buscas en tu Biblia en la 2 Carta Timoteo en el capítulo 4, y miras los versículos 3 y 4. Pablo dice,

Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; [gente que les dirá no lo que necesitan oír, sino lo que quieren oír] y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.

Estamos viviendo hoy en nuestra generación —aun en la iglesia— con las consecuencias de nuestras generaciones de falsa doctrina o de doctrina liviana, ligera—“Ve despacio con la doctrina; aguanta la doctrina; no queremos la doctrina”.

Alguien me mandó un artículo recientemente, una pieza que rompió mi corazón. Era sobre una serie de fracasos morales en posiciones de alto perfil dentro de las diferentes mega-iglesias y ministerios. Al leerlo me resultó interesante que en esa pieza en particular, todas las iglesias y las denominaciones que estaban representadas eran grupos conocidos por enseñar, de manera consistente, falsa doctrina o muy poca doctrina. Y yo pensé, “Umm ¿No es esto interesante?”

Ahora bien, eso no quiere decir que si enseñas sana doctrina no puedes caer en un fracaso moral y pecado; algunos si caen. Pero resultó interesante ver que en este artículo en particular, los grupos representados eran grupos que, o no estaban enseñando doctrina en lo absoluto, o tienen muy poca doctrina bíblica, o tienen falsa doctrina— están enseñando cosas que no son bíblicas.

Cuando vives en esta cultura que le ha dado la espalda a la sana doctrina, donde la gente no soporta la sana enseñanza, donde se están desviando de la verdad y vagan hacia los mitos, ¿Qué haces? ¿Simplemente levantas tus manos en desesperación? ¿Te levantas en contra de esas personas? Debo admitir que a veces me he visto tentada a hacer las dos cosas—a veces solo me retraigo y me doy por vencida y a veces solo me digo a mi misma: “Voy a hacerle frente a esto y voy a cortarlos como a pasto”.

Bueno, Pablo dice en 2 Timoteo capítulo 4, versículos 1-2, “Esto es lo que debes hacer”. Le está hablando a un pastor, y él le dice,

Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: predica la palabra.

La gente no quiere escuchar eso. ¿Qué hacemos? Predica la Palabra. La gente no está interesada; no aguantan la sana doctrina; no tienen estómago para ella; no tienen apetito para ella. ¿Qué hacemos? Predica la Palabra.

Pablo continúa, “insiste a tiempo y fuera de tiempo”—predica la Palabra esté o no de moda; predica la Palabra, “redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia” —algo que se necesita mucho hoy día— “e instruye”.

Ese es el antídoto de Dios en medio de esta era en la que la gente no tiene apetito para la sana doctrina. Enseña la Palabra. Sigue enseñando la Palabra.

Mientras pienso en las cuestiones que las mujeres en nuestras iglesias están enfrentando hoy, cuestiones de divorcio, nuevo matrimonio, hijos rebeldes, relaciones rotas, desórdenes sexuales, adicciones, amargura, desordenes de alimentación —todos estos problemas— la tentación a veces es de solamente enseñar mensajes de “qué debes hacer, o cómo lidiar con estas cosas”, y meramente tratar con algunas de estas consideraciones prácticas.

Pero la Palabra de Dios me reta y me dice que lo que realmente ayudará a la gente, que es el centro de todo, es enseñar sana doctrina: quién es Dios, quién es Cristo, qué es el Evangelio, qué diferencia hace el Evangelio, y cómo debemos vivirlo. Esa doctrina saludable, y sana se convierte entonces en la base de una vida sana y saludable.

Esa es la responsabilidad número uno y el llamado de tu pastor y de los ancianos en tu iglesia: la de proveer dirección espiritual y protección para los miembros del rebaño. Regresando a Tito, Pablo dice que deben mantenerse firmes a la palabra fiel que es conforme a la enseñanza para que ellos puedan dar instrucción en la sana doctrina y también para reprender a aquellos que la contradicen (1:9). Ese es el llamado a los pastores del rebaño—mantén la sana doctrina, y corrige a aquellos que se desvían de ella.

Mi iglesia acaba de pasar por el proceso de buscar un pastor durante los últimos dos años. El pastor que pastoreó por 39 años se retiró recientemente. Él sabía que se iba a retirar, así que mientras él estaba todavía ahí, la iglesia pasó por un proceso largo de búsqueda, y el nuevo pastor acaba de llegar. Solo hubo un espacio de seis-semanas entre los dos.

Los miembros de la iglesia están realmente emocionados con lo que ellos creen que ha sido la recompensa de Dios por su búsqueda. Pero al principio de esa búsqueda, el comité de búsqueda y la congregación conversaron mucho acerca de, “¿Qué estamos buscando en un pastor?” Ellos sabían los requisitos espirituales para el tipo de persona que debía ser, pero ¿Qué debe hacer él? ¿Qué se supone que él debe poder hacer?

Déjame decirte, por la Palabra de Dios, que ellos no tienen que ser buenos oradores. Ellos no tienen que —en lo que concierne a la Palabra de Dios— entretener. Ellos no tienen que ser fabulosos administradores ni líderes naturales. Ahora bien, algunas de esas cualidades pueden ayudar, y no tiene nada de malo el poseer algunos de esos dones. Pero no tienen que tener un gran carisma. Bíblicamente, no tienen que tener la habilidad de construir una iglesia gigantesca.

Lo que sí deben ser capaces es de hacer dos cosas: Dar instrucción en sana doctrina, y reprender a aquellos que la contradicen—“exhortar y reprender con toda autoridad,” como dice Pablo en Tito capitulo 2, en el versículo 15. Ese es el llamado de los pastores y ancianos que guían nuestras iglesias. Ellos tienen que tener la capacidad de dar instrucción en sana doctrina y de corregir a aquellos que se desvían de ella.

Muchos de nuestros pastores de hoy son criticados por no ser talentosos en todas aquellas otras cosas que es bueno que los pastores puedan hacer. Pero yo te digo, esas otras cosas no son esenciales. Lo que sí es esencial —esto es lo que ha estado tocando mi corazón en la medida en que he permanecido en este libro de Tito— es el llamado dirigido a los hombres de Dios que guían nuestras iglesias hoy: dar instrucción en sana doctrina y corregir a aquellos que se desvían de ella.

Si tenemos doctrina sana, saludable e higiénica tendremos creyentes sanos y saludables, y tendremos iglesias sanas y saludables. Eso es lo que hará la diferencia en nuestra cultura .

Carmen : Nancy regresará para orar.

Ella nos ha estado enseñando la belleza y la importancia de la doctrina. No es un concepto viejo o anticuado, pero es refrescante y da vida cuando realmente lo entiendes. En nuestra serie actual, El hermoso diseño de Dios para la mujer, hemos estado viendo conceptos importantes de Tito 2. Toda mujer necesita entender este pasaje.

Gracias por conectarse con nosotros hoy. Hay una manera segura de evitar la falsa doctrina. Mañana, Nancy te dirá cuál es, y ahora, nos dirige en oración.

Nancy: Oh Padre, te pido que nos perdones por no tener estómago ni apetito por la seriedad de la sana doctrina. Gracias por el regalo de la enseñanza sana y saludable en Tu Palabra, que es tan práctica. Te pido que nos ayudes a amarla y a amarte a Ti más al haber sido plantados en la sana doctrina, y que nos ayudes a saber cómo vivirla y traer gloria a Tu Nombre de esa manera. Lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Gracias por conectarse con nosotros hoy. Si te has perdido alguno de los programas de esta serie, puedes obtenerlo al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás obtener también las transcripciones y otros recursos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El yugo liberador

Martes 21 Julio
(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
El yugo liberador

El yugo es esa fuerte pieza de madera que une por la cabeza los dos bueyes de la yunta. Con este yugo se tiran los carros, los arados… Moralmente, describe una carga pesada.

Es interesante ubicar estas palabras de Jesús en su contexto. El pueblo de Israel se hallaba sometido bajo el peso de la ley y de las tradiciones impuestas por los guías religiosos (Éxodo 20-23Mateo 23:4). Nadie podía encontrar la liberación y el reposo para el alma. Pero Jesús lo ofrecía a todos: “Venid a mí”. Sin él no hay reposo. El hombre se fatiga en vano “debajo del sol” (Eclesiastés 2:22). Jesús vino para dar ese reposo de la conciencia y del corazón a todos los que están atormentados bajo un yugo de servidumbre: el peso de nuestros pecados, de nuestra naturaleza enemiga de Dios, de un mundo que nos esclaviza y cuyo príncipe es Satanás.

Por medio de su muerte en la cruz, Cristo obtuvo para nosotros una completa liberación de todo lo que nos esclavizaba. “La libertad con que Cristo nos hizo libres” (Gálatas 5:1). A todo el que va a Jesús, él le quita esa agobiante carga y le ofrece su yugo liberador. ¿Cuál es ese yugo? El que Jesús, el hombre perfecto, tomaba sobre sí, en una total sumisión a la voluntad de su Padre, en una obediencia paciente a través de las pruebas del camino, con la dulzura y la humildad del siervo perfecto.

Cristo ayuda a aquellos que se inclinan y se sienten cómodos bajo ese yugo. Él lleva con ellos el cansancio y las cargas. ¡Dichosos los que han recibido el descanso del alma, adquirida para siempre por Jesús su Salvador!

A14 – Dar testimonio de la transformación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A14 – Dar testimonio de la transformación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Dar-testimonio-de-la-transformacion/

 

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que necesitas afirmar la sana doctrina de tu mente. Pero también necesitas hacer algo más.

Nancy Leigh DeMoss: El Evangelio no será oído ni recibido por nuestra cultura, por nuestra generación, por nuestros hijos, por nuestros vecinos ni por la gente en tu lugar de trabajo; el Evangelio no será recibido si no puede ser visto en las vidas de aquellos que profesamos creerlo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En el programa anterior comenzamos una serie que hemos titulado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5. Hoy Nancy continúa la serie y nos recuerda la necesidad que tenemos de glorificar a Dios en nuestra vida diaria. Aquí está Nancy.

Nancy: Estamos comenzando una nueva serie basada en Tito capítulo 2, uno de los pasajes más familiares e importantes de la Palabra de Dios para nuestras vidas como mujeres.

Pero antes de saltar al párrafo sobre las mujeres, tomaremos estos primeros días para mostrar el trasfondo y el contexto en el que se desenvuelve este pasaje, dándole un vistazo completo al libro de Tito.

Quiero animarte por lo menos a leer el libro de Tito. Puedes leerlo diariamente por los siguientes 30 días. Anota las cosas que te hablan, cosas que llaman tu atención que tal vez yo no he visto, pero a las que el Espíritu Santo te está dirigiendo mientras lees.

En la última sesión hablamos sobre el punto de que el libro de Tito está lleno de contrastes. Quiero tomar hoy algunos otros contrastes entre no creyentes creyentes, que podemos encontrar en este libro. Los no creyentes son descritos como desobedientes e insubordinadosEllos son rebeldes. Están en rebelión contra la autoridad. Con cada uno de estos contrastes, te estoy dando algunas frases que vienen del libro de Tito. No te estoy dando todas las referencias para no enredarte demasiado por el momento. Pero puedes ir a nuestra transcripción en www.AvivaNuestrosCorazones.com y puedes encontrar las referencias. O como dije ayer, mejor aún, búscalas y haz tu propia lista de las Escrituras.

En Tito, las Escrituras hablan sobre los hijos de los no creyentes (1:4). Ahí dice que están abiertos a la acusación de libertinaje e insubordinación. Esto no significa que todos los hijos no creyentes actúen como rebeldes salvajes, pero hay una inclinación del corazón no creyente a ser insubordinado.

Es una inclinación en el corazón del adulto no creyente y es una inclinación que es transmitida a sus hijos. Y esta consiste en ser insubordinados, rebeldes.

En el Capítulo 1, versículo 10 dice, “Porque hay muchos rebeldes, habladores vanos y engañadores”.

Pablo dice en el capítulo 3, versículo 3: “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes”. Esta es la descripción de un no creyente o incrédulo.

Los creyentes, por otro lado, son descritos como sumisos y obedientes. Las esposas son retadas en este pasaje a ser sujetas a sus propios esposos (2:5). Los esclavos a ser sumisos con sus amos. (2:9). Hablaremos más sobre esto cuando lleguemos a esta parte del pasaje.

En el capítulo 3 hay un mandamiento para todos nosotros, el de ser sumisos y obedientes a nuestros gobernantes y autoridades (3:1). Existe una inclinación en el corazón redimido del creyente a ser sujeto, sumiso a la autoridad ordenada por Dios.

Hay algo inherente en nosotros que quiere romper las reglas. Somos rebeldes de corazón. Pero cuando Cristo nos redime, Él lleva nuestras voluntades a la sumisión de Su señorío y a la autoridad de las EscriturasUn corazón sumiso y obediente, el estar dispuesto a colocarse bajo la autoridad ordenada por Dios, es evidencia de un corazón creyente.

Aquí tenemos otro contraste. Los no creyentes son descritos como mentirosos y engañadores.

Pablo dice, «Muchos son engañadores» (versículo 12). Esto fue dicho a los cretenses, la gente que vivía en Creta, dice que “los cretenses son siempre mentirosos”. Ellos tenían la reputación de ser mentirosos.

Pablo habla de aquellos que creían y promocionaban los mitos judíos, promovían cosas que no eran verdad sobre la fe, engañadores. Pablo habla sobre mujeres que son calumniadoras (2:3). Daremos un tiempo en esta serie para ver el significado de ser calumniadora y como las mujeres creyentes son llamadas a no serlo.

Los no creyentes son mentirosos y engañadores. Los creyentes están comprometidos con la verdad. Pablo comienza este libro en el versículo uno diciendo, “Yo soy Pablo escribiéndoles esto por causa de la fe de los elegidos por Dios y su conocimiento de la verdad” [paráfrasis]. La verdad es la clave. Es importante para aquellos que son creyentes.

Pablo habla en el segundo versículo sobre “Dios que nunca miente”. Los cretenses son siempre mentirosos pero Dios nunca miente. ¿Cómo quien deberían ser los creyentes?

¿Deberían ser los creyentes engañadores y mentirosos, calumniadores, diciendo cosas sobre la gente que no son ciertas? ¿O deberían ser como Dios, que nunca miente? Este es el contraste.

Pablo dice que los ancianos en las iglesias deben “retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza” (1:9). Ellos tienen que tener sus vidas arraigadas, basadas en la verdad. Otra vez, las mujeres no deben ser calumniadoras. Ellas deben ser habladoras de verdad.

La verdad debe importar a los creyentes. La verdad les importa a los creyentes.

Aquí hay otro contraste. Los no creyentes enseñan lo que ellos no deberían enseñar. (1:11). Cuando se trata de capacitar a otros en asuntos espirituales, hay mucha gente por ahí enseñando cosas que no deberían estar enseñando.

Ellos pueden reclamar ser cristianos; ellos pueden no reclamar ser cristianos. Pero están enseñando a otras personas sobre áreas de religión que no son verdad. Ellos no se basan en la Palabra de Dios. Estas son las personas que Pablo describe como los que se apartan de la verdad en lo que enseñan.

Pero los creyentes son exhortados a fundamentar sus vidas en la sana doctrina (2:1). Esta es una frase muy importante en este libro. Tomaremos un tiempo largo para hablar sobre lo que es la sana doctrina y por qué es realmente importante.

Sana doctrina es la clase de enseñanza que debe caracterizar la creencia de los miembros de la iglesia y de nuestras iglesias . Los no creyentes son descritos como los que enseñan su falsa doctrina, su insana doctrina; ellos son descritos como quienes enfadan o derriban familias completas.

Esta es una de las razones por que la doctrina es importante. Tiene impacto en familias completas. Aquellos que están enseñando cosas que no son ciertas, el efecto de esa enseñanza, de lo que ellos escriben, el efecto de las filosofías que promueven es disgustar, alterar o derribar familias completas.

Es el cuadro de familias de no creyentes que se encuentran en estado de caos. Son disfuncionales, desordenadas. Es el cuadro de familias de no creyentes. Ellos han sido derribados, volcados de la verdad.

¿No es esto cierto en nuestra cultura? Familias no creyentes altamente disfuncionales y en desorden.

Tú dices, “Pero esto también es cierto para muchas familias creyentes”. Pero no se supone que sea cierto en familias creyentes. Ese es el punto de este libro. En Tito se habla sobre las familias creyentes: “Sus familias están en orden si están viviendo las implicaciones del Evangelio. Encajan entre sí”.

Así que, los hijos de los creyentes son descritos como aquellos que están bajo control. Ellos son obedientes a la palabra de Dios. Las mujeres jóvenes son descritas como aquellas que aman a sus esposos y a sus hijos (2:4-5).

Esto no significa que ellos nunca tienen asuntos pendientes con los que lidiar. Conforme vamos viendo cada frase, hablaremos sobre lo que quiere decir y lo que no quiere decir cada una de ellas.

Pero hay amor en el matrimonio. Hay amor entre los padres e hijos en las familias creyentes que viven el Evangelio.

Está hablando acerca de mujeres que están trabajando en casa. Hablaremos sobre lo que esto significa y la prioridad de la familia para la mujer creyente y las esposas que están sujetas a sus propios esposos. (2:4-5).

Vemos como el Evangelio trabaja en estas diferentes relaciones en los hogares donde el Evangelio puede ser visto en la vida de los creyentes.

Piensa sobre todos estos diferentes contrastes. Déjame resumirlo en esta forma. Pablo dice que esto es lo que solíamos ser. Cuando no éramos creyentes así éramos.

Y vamos al capítulo 3 y míralo por ti misma. Pablo dice, «Pero nosotros también en otro tiempo éramos necios.” En nuestra condición de no creyentes así éramos. “Éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros”.

Pablo dice que este es el retrato de como éramos.

Tu puedes estar pensando, “Pero yo fui salvo a la edad de cuatro años.” (Como lo fui yo.) “Yo no hice todas esas cosas. ¿Yo era necio, desobediente, extraviado, esclavo de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecible y odiando a otros?”.

Caramba, yo no recuerdo haber hecho todo esto antes de los cuatro años. Tal vez le lancé mi biberón a mi hermana o algo así. No lo sé.

Para aquellas de nosotros que hemos crecido en la iglesia y hemos vivido en un buen hogar y que tal vez conocimos al Señor como niños pequeños, ¿es eso cierto para nosotros?

Pablo dice que nosotros mismos alguna vez fuimos de esta forma. Esta era la inclinación de nuestro corazón.

No tuvimos la oportunidad de expresarlo como tal, pero así éramos. Apartados de la gracia de Dios, es como seríamos hoy en día, lejos de la transformación que el Evangelio trae a nuestras vidas. Pablo dice que así éramos lejos de Cristo.

Regresemos al versículo 1 en el capítulo 3. Pablo dice, «Esto es lo que deberían ser». El versículo 3 describe como éramos, como éramos todos en algún tiempo. Pero el capítulo 3, los versículos 1 y 2 dice, esto es como deberían ser. Es como los creyentes deben ser descritos.

Les recuerda que deben ser sujetos a sus líderes y autoridades, ser obedientes, listos para toda buena obra, a no hablar mal de nadie, evitar peleas, ser amables, mostrar perfecta cortesía para todas las personas.

¿Puedes ver el contraste entre los versículo 1, 2 y el versículo 3? Dos tipos de personas, aquellos que no son creyentes y aquellos que sí lo son. Ahora la pregunta es —y hemos estado haciendo alusión a esto durante todo este tiempo— ¿qué hace la diferencia?

● ¿Es simplemente que algunas personas son mejores que otras?

● ¿Es solo que algunas personas tratan o se esfuerzan más que otras?

● ¿Es solo que algunas personas nacieron en mejores hogares que otras?

● ¿Es solo que algunas personas han socializado mejor que otras?

¡No! Esto no es lo que hace la diferencia.

Hay una mujer sentada en este salón hoy, quien ha estado muy abierta sobre su testimonio. Pasó, si mal no recuerdo, 12 años en una prisión por un cargo de drogas con un trasfondo que probablemente nadie en esta habitación podría igualar. Ella estuvo viviendo algunas de las cosas que se describen en el versículo 3.

Pero hoy ella es un retrato de los versículos 1 y 2. Ella es una creyente. Su vida ha sido transformada. No fue el sistema de prisión quien lo hizo. No fueron libros que ella leyó. No fue un mentor. No fue algún programa social.

¿Qué hizo la diferencia en la vida de Stacey Smith? ¿Qué ha hecho la diferencia en tu vida? ¿Qué puede hacer la diferencia en la vida de alguien más, para llevarlo de ser como el no creyente que describimos a la descripción de un creyente como Cristo? ¿Qué hace la diferencia?

Una palabra: Es el Evangelio, el Evangelio de Jesucristo. Veamos el versículo 4 mientras continuamos con el capitulo 3. Pablo dice que esto es lo que tú debes ser. Esto es lo que tú una vez fuiste. Mira el versículo 4.

Pero cuando la bondad amorosa de Dios nuestro Salvador aparece…

Dios nuestro Salvador, Él se revela a nosotros con su bondad y su tierno amor. Y ¿Cómo lo hace?

Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que El derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. (Versículos 5-7).

Este pasaje describe el punto, la clave del asunto. Es la salvación. Es la obra salvadora de Cristo. Esto es el Evangelio, las Buenas Nuevas, de que Cristo vino a este mundo a salvar a los pecadores.

La gracia de Dios se ha revelado a nosotros y nos ha tomado de quienes éramos y de donde estábamos —siguiendo el curso de este mundo caído y malvado— y nos hace alguien y algo que es totalmente diferente. No solo nos reforma, sino que nos regenera.

Si tú has sido salvo por Cristo Jesús nuestro Salvador, tú no eres la misma persona que alguna vez fuiste. Tú has sido transformado. Eres una nueva persona, diferente. La salvación hace toda la diferencia en el mundo.

Debe haber una tremenda diferencia entre creyentes y no creyentes. Tú me dirás: “Ya me has dicho esto 14 veces”.

Y quiero decirlo otra vez porque hay algo erróneo en el panorama cristiano del siglo XXI y esto es que hay millones y millones de personas que dicen ser creyentes en Jesucristo, pero sus vidas no dan evidencia de ello en lo absoluto. Hay algo tremendamente equivocado con este panorama.

Mientras tú lees el libro de Tito, tú dices, “Aparentemente estas personas no han experimentado el Evangelio. Aparentemente ellos nunca han estado cara a cara con la gracia salvadora y redentora de Cristo Jesús. Eso hace una diferencia”.

Esta es la diferencia entre creyentes y no creyentes. Y esta diferencia será evidente.

Pablo está preocupado de que los cristianos que lean estas palabras no solo profesen conocer a Dios, pero que actualmente vivan las implicaciones del Evangelio. Él está preocupado de que sus vidas muestren un vívido, distintivo, un rígido contraste con los que no siguen a Cristo, aquellos que no han sido salvos.

Veamos el capítulo 2 comenzando en el versículo 11. Aquí tú puedes ver otro párrafo que describe las implicaciones del Evangelio, las implicaciones de la gracia de Dios.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente.

Así que Pablo dice que la gracia de Dios, si ha llegado a tu vida, y te ha dado salvación, ¿qué es lo que hace? Te discípula, te disciplina. Te entrena a decir “no” a esas cosas que eran parte de tu vieja vida —impiedad, pasiones mundanas— y a decir “sí” a las cosas que son parte de tu nueva vida, vivir en autocontrol, rectitud y vidas piadosas en este tiempo presente.

Y te da algo por lo cual vivir, él dice en los versículos 13-14, “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros”.

¿Por qué? ¿Por qué vino Jesucristo a esta tierra y murió en esa cruz? ¿Por qué? Para redimirnos de toda impiedad.

¿Qué tanto? ¿Solo para limpiarnos un poco y hacernos socialmente aceptables? No. Él murió para redimirnos de toda impiedad y para purificar para Sí mismo a las personas que son Su propia posesión, quienes son celosos de buenas obras. Es por eso que Jesucristo vino.

Así que a través de este libro Pablo dice, Yo quiero que tengan el conocimiento de la verdad, que es el Evangelio y la gracia de Cristo Jesús. Quiero que vean que si reciben y encuentran esa gracia, esto cambiará sus vidas. Serán personas diferentes.

Por lo que a través del capítulo 1, Pablo aplica el concepto básico del poder transformador del Evangelio. Él lo aplica primero a aquellos que son líderes espirituales—quienes tienen posición de liderazgo en la iglesia local, los ancianos, aquellos que son supervisores espirituales. Él comienza con ellos.

Él habla en los versículos 5-8 del capítulo 1 acerca de las cualidades que deben tener los líderes espirituales en las iglesias, aquellos que sonancianos, obispos. Dice que sus vidas deben demostrar e ilustrar el Evangelio. Deben ser un ejemplo del Evangelio de Jesucristo, un ejemplo de creyentes verdaderos con sus vidas, con su carácter y con sus familias.

Pablo dice en el versículo 5:

Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé, esto es, si alguno es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolución ni de rebeldía. Porque el obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo, no dado a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas, sino hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, dueño de sí mismo. (Versos 5-8).

Pablo está diciendo esto a aquellos que son líderes en las iglesias, aquellos que están calificados para liderar al pueblo de Dios, deben tener estos atributos. ¿Cuál es la esencia de esto? Sus vidas deben demostrar el Evangelio. Ellos viven las implicaciones del Evangelio. En el versículo 9 dice que su función, no solo es tener estas cualidades, sino que en lo que ellos hacen deben vivir el Evangelio. Ellos deben proclamar el Evangelio.

Primero que nada, el versículo 9 dice que ellos deben instruir en la sana doctrina. Ellos están para instruir en la sana doctrina que es conforme al Evangelio y que cambia vidas.

En el capítulo 2, al que iremos pronto, él dice que están para enseñar de acuerdo a la sana doctrina. Para transmitir el Evangelio con todo lo que este implica. No solo para instruir en doctrina, en el Evangelio de Cristo Jesús, ellos también tienen la responsabilidad de reprender a aquellos que no estén enseñando la sana doctrina, aquellos que contradigan la sana doctrina.

La forma de pensar hoy es “Solo enseña lo que tú crees que es verdad, pero no se considera apropiado contradecir o estar contra alguien que esté enseñando falsa doctrina o algo con lo que tú no estás de acuerdo.” En esta cultura relativista, esto es solo tu opinión. Tú debes dejarlos enseñar lo que ellos quieran enseñar; tú enseña lo que tú crees que debes enseñar.

Y Pablo te dice, ¡No! Existe la verdad. Existe la sana doctrina. Y aquellos que guían a la iglesia deben enseñar sana doctrina. Ellos tienen la responsabilidad de proteger al pueblo de Dios de la doctrina que no es sana.

Es una responsabilidad muy seria para mí como alguien que enseña la Palabra de Dios, el instruir en la sana doctrina y también contradecir a aquellos que están enseñando a las mujeres de hoy cosas que son contrarias a la palabra de Dios.

Esto es el capítulo 1. Pablo dice que los líderes espirituales necesitan vivir el Evangelio en su vida diaria y en su forma de enseñar.

Luego viene el capítulo 2 y el aplica este asunto del poder transformador del Evangelio al resto de nosotros, a todos en la iglesia, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, personas de cualquier estatus socioeconómico. Él dice que todos deben demostrar, vivir las implicaciones del Evangelio en su carácter, en sus relaciones, en sus familias.

¿Por qué? La respuesta a esto está en el capítulo 2. Veremos más de esto después, pero permíteme darte 3 propósitos que Pablo nos muestra en el capítulo 2.

En el versículo 5, Pablo dice, “para que la palabra de Dios no sea blasfemada”

En el versículo 8 dice: “a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros”.

Y en el versículo 10: “para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respeto”.

El Evangelio es poderoso. El Evangelio es transformador.

Pero el Evangelio no será oído ni recibido por nuestra cultura, por nuestra generación, por tus hijos, por tus vecinos, ni por la gente en nuestro trabajo; el Evangelio no será recibido si no puede ser visto en las vidas de aquellos que profesan creerlo.

Este es el punto.

Tú puedes llamarte a ti mismo cristiano, pero si tu vida no da testimonio de las implicaciones transformadoras del Evangelio en:

● Como hablas

● Lo que comes

● Lo que bebes

● Como vives

● Tus hábitos

● Como usas tu tiempo

● Como tratas a las demás personas

● Como abres tu casa en hospitalidad

Todos estos asuntos prácticos son la salida y el desbordamiento del Evangelio en tu vida. Si tu vida no los muestra, entonces no hay bases en las cuales el mundo pueda mirar nuestras vidas y decir, “Yo creo el Evangelio”.

No podemos solo decirles que es verdad. Ellos necesitan ver, sentir y experimentar que en realidad es verdad a través de nuestras vidas.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado el poder transformador de Dios. Cuando el te cambia de adentro hacia afuera, todos pueden verlo. El mensaje de Nancy en esta serie sobre Tito 2 es poderoso.

Esta serie es llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Espero que continúes escuchándolo y te animo también a que estudies Tito 2 por ti misma. Pídele a Dios que te muestre su diseño para tu vida a través de Su Palabra.

Gracias de antemano por el apoyo a este ministerio y por crecer profundamente en el diseño de Dios para ti.

Si necesitas información sobre este tema o recursos similares a estos, visita nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com Encontrarás un sinnúmero de artículos de interés para ti.

Tito 2 habla sobre el valor de la mujer joven que aprende de las mujeres mayores, de las ancianas. Tu iglesia local es el mejor lugar para interactuar con ellas y te animamos a participar cada domingo en tu iglesia local.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Desaliento

Lunes 20 Julio


¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios.
Salmo 42:5

Así dice el Señor:… Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.
Isaías 66:12-13

Desaliento

Isabel, viuda por segunda vez, no hallaba consuelo ante la pérdida de su marido. No veía ninguna razón para continuar viviendo. Un día llevó a su nieto en automóvil al parque. Después de ubicar al niño en su silla y ajustarle el cinturón, se sentó al volante e iba a poner el vehículo en marcha, sin ponerse su cinturón de seguridad. El niño exclamó: –¡Abuela, no te has puesto el cinturón! Ella respondió con tristeza: –¡Oh, Lucas, mi seguridad no es importante! Quisiera más bien ir al cielo donde está el abuelo.

Indignado, el niño de cinco años exclamó: –Pero, ¡entonces me dejarías solo!

De repente Isabel tomó consciencia de que su vida no carecía de sentido. Por medio de ese niño Dios le daba una nueva razón para seguir viviendo, para ser útil, y le mostró que podía hacer un servicio para él.

El profeta Elías también deseaba morir cuando su misión con el pueblo de Dios no había tenido los resultados que él esperaba (1 Reyes 19). Entonces Dios le mostró que, en su gracia, no consideraba sin esperanza la situación del país, y que aún tenía una tarea para el profeta. Elías tenía, pues, una razón válida para continuar viviendo.

¡No nos dejemos desanimar nunca! Dios siempre tiene un proyecto para nosotros mientras nos deje en la tierra. Pidámosle que nos abra los ojos, si ya no logramos ver lo que él espera de nosotros. Entonces el desaliento dará lugar nuevamente a la confianza. La gracia y el amor de nuestro Padre celestial nos acompañarán cada día.

Números 30 – Lucas 7:24-50 – Salmo 86:1-6 – Proverbios 19:24-25
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.3

 

 

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.3

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

 

16 – Una inusual historia de amor | Romanos 5:6-11

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

16 – Una inusual historia de amor | Romanos 5:6-11

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

2/9 – El discipulado en la iglesia local

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

2/9 – El discipulado en la iglesia local

Otto Sánchez

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es

28/62 – Dios confirma a sus mensajeros

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

28/62 – Dios confirma a sus mensajeros

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

El único Salvador

Domingo 19 Julio
El Señor, (es) tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión.
El único Salvador

La Biblia nos presenta a Dios como el Creador, infinito, inescrutable, majestuoso, llamado también “el Señor”: “grande en misericordia y verdad… que perdona la iniquidad… y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:6-7). ¿Y quién podría pretender ser inocente?

Él también es el “Dios bendito” (1 Timoteo 1:11) que quiere salvar a los hombres y darles la vida eterna. Para ello envió a Jesucristo. Pero los hombres no quisieron recibir ese don de Dios. Crucificaron a Jesús, mostrando así toda su maldad. Dios permitió que lo hicieran, pues era necesario que su justa ira se ejerciera sobre nuestros pecados. Jesús tomó nuestro lugar en la cruz para que Dios pudiera perdonarnos. De esta manera demostró el amor que tiene por nosotros.

Lector, usted también necesita ser perdonado. Aunque sus semejantes lo tengan en alta estima, usted ha desobedecido a Dios muchas veces. Entonces la justicia de Dios lo condena. Si todavía no lo ha hecho, crea en el Señor Jesús y en su sacrificio, por medio del cual Dios se complace en perdonar. Así usted sabrá que Jesús es su Salvador. Si no lo hace, a los ojos de Dios usted está perdido, condenado a soportar su justa ira eternamente. Sin Jesús como su Salvador, usted no puede ser liberado. Pero si lo acepta, tendrá el perdón de Dios, quien dijo: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25). Así descubrirá que Dios también es un Padre amoroso, y que Jesús es un amigo en quien se puede confiar sin temor.