Para mí el vivir es Cristo (2)

Sábado 22 Febrero

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Filipenses 1:21

Cristo, vuestra vida.

Colosenses 3:4

Para mí el vivir es Cristo (2)

¿Quién escribió estas sorprendentes palabras? Un prisionero, el apóstol Pablo, mientras estaba encarcelado en Roma. Su vida corría peligro, sin embargo no estaba preocupado. Sabía que la muerte era un pasaje que lo conduciría a la presencia de Jesús. Esta declaración reposa sobre el hecho de que Pablo tenía plena confianza en las promesas de Dios.

Al escribir “para mí el vivir es Cristo”, Pablo afirma que Jesucristo es la fuente, el sentido y la meta de su vida. Y su afirmación tiene un profundo significado cuando se la pone en relación con las palabras de Jesús. Citemos algunas del evangelio según Juan:

“El que en mí cree, no tendrá sed jamás” (cap. 6:35).

“El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (cap. 4:14).

“El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (cap. 8:12).

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (cap. 14:6).

Si las recibimos, estas palabras de Jesús nos tocan hasta lo más profundo de nuestro ser. Ellas responden a nuestra búsqueda de sentido, a nuestra sed de vida, y nos dan la paz. Esa ha sido la experiencia de muchos creyentes desde el comienzo del cristianismo hasta nuestros días. Una fiel sierva del Señor decía: «Mi gozo de vivir es el amor –el amor de Cristo–, esta relación que Dios me permite tener con él y con su amado Hijo, desde la edad de 12 años, y que me sostiene. Esta relación cotidiana me hizo comprender el verdadero sentido de la vida».

Éxodo 6 – Hechos 6 – Salmo 25:11-15 – Proverbios 10:11-12

Un Camino Mejor

Isha – Salmos

DÍA 153 – Salmo 119

Dosis: Integral

Un Camino Mejor

“Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor.” (Salmo 119:1) (NVI)

Al leer este pasaje la mayoría asume que pudiera estar dedicado a personas perfectas, a aquellas que sin fallas logran, por el cúmulo de sus virtudes, llegar a ser dichosas, bienaventuradas y felices. Perfección, o como en algunas otras versiones se usa, Integridad, es un concepto tan profundo y tan amplio al mismo tiempo. Súbitamente todos pensamos en palabras como honradez, honestidad, solidaridad, rectitud, bondad, justicia, entre otros adjetivos honrosos y calificativos.

Pero si leemos cuidadosamente, lograremos entender lo que realmente expresa esta palabra. La Biblia dice “Dichosos los que van por caminos perfectos”, pero no se refiere a los perfectos que van por el camino, sino a aquellos dichosos que han escogido andar por El Camino Perfecto. ¿Cuál camino? Aquel que Dios diseñó para cada una de nosotras, recordemos sus amorosas palabras: «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos—afirma el SEÑOR—. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!” ¡Qué esperanzador resulta saber que no se trata de nosotras! sino de Él, no son nuestros caminos sino los Suyos y que éstos son “más altos” y mejores que los que nosotras imaginamos o planeamos.

Esta palabra es para todos aquellos mortales que como tú y como yo reconocen sus fallas, sus debilidades, esos puntos frágiles, por los que una simple brisa les haría caer. Pero que han sido prudentes, decidiendo caminar no por cualquier sendero, que inicialmente pareciera ser bueno, pero que su final es “camino de muerte.” Sino por el camino perfecto, el único por el cual se puede llegar al Padre. Jesús dijo: “Yo soy el camino,… y nadie va al Padre sino por mí”.371

¿Cuál es el camino por el que has estado transitando? Quizá caminos de intelectualismo, humanismo, política, estética y aun religión. Que a simple vista no parecen ser malos, pero que tampoco son del todo buenos y finalmente, por más que te esfuerces en su recorrido, no te llevarán a Dios.

Sigamos entonces el Camino perfecto, ese que sí es honesto, recto, bondadoso y justo. Vivamos la dicha de caminar en Él, asegurando nuestras vidas en cada paso. ¡Y seremos dichosas, bienaventuradas y felices!

Si encuentras tus pies fuera del Camino, hoy es un buen día para cambiar de dirección.

Oración: Señor, a pesar de mis fallas quiero experimentar la maravilla de vivir en tu Ley. Cambia mi dirección y mi destino. Quiero estar en el camino, en la verdad y en la vida; quiero estar en Ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 170). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Para mí el vivir es Cristo (1)

Viernes 21 Febrero

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Eclesiastés 12:13

Para mí el vivir es Cristo (1)

El sentido de la vida

Un escritor francés escribió: «El sentido de la vida es una de las cuestiones más apremiantes». En el Antiguo Testamento encontramos un libro entero que trata este asunto: el Eclesiastés. Para referirse a ello, su autor no se pone por encima de los demás. Una y otra vez nos dice: Yo hice, yo viví, experimenté, ejercí el poder, busqué la sabiduría… Y, ¿cuál fue su conclusión?

Desde el comienzo constata que todo lo que los hombres buscan, aunque sea bueno y dado por Dios –como la instrucción, el saber, los bienes, el amor entre esposos y hasta la justicia– nada de esto puede colmar al ser humano. En todo lo que hace, el hombre ve cernerse la sombra de la muerte.

Sin embargo, el autor no se hunde en la desesperación, ya que su búsqueda lo conduce a Dios. Lo percibe como una roca inquebrantable en medio de un mar agitado. Dios es la única respuesta a este inmenso sentimiento de vacío y desconcierto. “El Señor, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio” (Salmo 18:2).

Vayamos sin temor a Dios, con respeto y confianza, conscientes de su grandeza, de su estabilidad y bondad. Aceptemos experimentar lo que su presencia revela y produce en nuestras vidas, creyendo simplemente lo que nos dice.

El Nuevo Testamento va más allá en esta revelación sobre el sentido de la vida. Descubrimos que esto está ligado a una persona, Jesucristo. “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

(mañana continuará)

Éxodo 5 – Hechos 5:17-42 – Salmo 25:6-10 – Proverbios 10:9-10

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El mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 152 – Salmo 117 y 118

Dosis: Confianza

El mejor refugio

“Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el SEÑOR que fiarse de los poderosos.” (Salmo 118:8) (NVI)

Veníamos caminando por el campo cuando empezó una llovizna que se convirtió en tormenta. Algunos corrieron bajo los árboles, otros confiaron en sus sombrillas, pero los más sabios buscaron una cueva. Y nosotras, ¿dónde nos refugiamos durante las tormentas de la vida? Estos salmos nos invitan a morar bajo la sombra del Altísimo. Y me encanta que se repita más de tres veces que la base de esa confianza es el amor: “Que proclamen los que temen al SEÑOR:«Su gran amor perdura para siempre.»”

Desde el salmo 117 hasta los primeros versículos del salmo 118 se nos invita a alabar a Dios por su fidelidad y amor. Después se enumeran las razones por las que Dios es el mejor refugio. En primer lugar, porque Él está con nosotras. Quizá hemos llegado a depender de una persona, ya sea un padre, nuestra pareja o algún amigo, pero ellos no están con nosotras las veinticuatro horas al día. ¿Cómo buscar en ellos refugio en medio de una crisis en plena carretera o en la soledad de nuestra habitación? En cambio el Señor siempre está presente. Por eso es nuestro refugio.

En segundo lugar, nos podemos refugiar en el Señor porque Él nos ayuda. Si bien tememos lo que el hombre pueda hacernos porque no dudamos en la posibilidad de traición o engaño, el Señor es fiel. Aún es mejor confiar en el Señor que en los poderosos, aquellos que tienen dinero. Sólo Dios nos ayuda en medio de la aflicción. ¿Cuándo fue la última vez que el Señor te ayudó? Te cuento que a mí me auxilió hace unos minutos, cuando tuve una pequeña emergencia casera. Él está disponible las veinticuatro horas del día los siete días de la semana.

Tercero, el refugio del Señor es inmovible. En el salmo 118 encontramos una profecía sobre nuestro Señor Jesús: “La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular.” Esa piedra que los judíos menospreciaron era nuestro Señor Jesús. Él es el fundamento, la piedra principal del edificio que es su iglesia. ¿Recuerdas la parábola del hombre que construyó sobre la arena y el otro que edificó sobre la roca? ¡Cuántas veces buscamos refugio en las débiles chozas de la psicología o la filosofía! Acudamos al refugio más seguro.

Finalmente, es mejor confiar en el Señor porque Él es bueno. Me encanta el uso de esta palabra. No podemos decir lo mismo de muchas cosas en esta vida. Nos gusta el refresco de cola, pero no es bueno para nuestra salud. Nos agrada la comida frita, pero no es buena. Muchas películas y libros que declaramos como “buenos” en verdad no lo son. Solo Dios y lo que viene de su mano es bueno, es decir, perfecto, saludable, recomendable. Y Dios es bueno. En él no hay malas ni dobles intenciones. Dios siempre querrá lo mejor para nosotras. ¡Refugiémonos en Él!

Oración: Señor, enséñame a refugiarme en ti y a alabarte por tu fidelidad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 168). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Escuchar a Dios para conocerle

Jueves 20 Febrero

Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mateo 11:27

Él (Jesús) es la imagen del Dios invisible.

Colosenses 1:15

Escuchar a Dios para conocerle

¿Cómo conocer a Dios si la Biblia nos dice que es invisible? Cada uno puede descubrir su poder y su inteligencia creadora en todos los detalles de la naturaleza que nos rodea.

Pero Dios, que es santo, que es luz y amor, eligió revelarse a los hombres a través de su Palabra, la Biblia. Ella es la que convence y produce la fe. La Biblia no solo nos da la certeza de la existencia de Dios, sino que también nos enseña que él es perfectamente justo y puro. Él es santo y sin pecado: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). ¡Además nos ama!

La ciencia puede darnos luz en muchos campos, pero la Palabra de Dios es la única que responde los interrogantes más profundos. Ella muestra todo lo que en nuestra vida se opone a los caracteres de Dios. Por ejemplo: Dios es verdad. ¿Quién de nosotros puede afirmar que no ha mentido alguna vez?

Todo lo que Dios ama, todo lo que él reprueba, está revelado en ese Libro que nos ayuda a comprender quién es Dios.

Más aun, su Hijo Jesús vino a vivir entre nosotros para mostrarnos el bien según Dios. Su sacrificio en la cruz abre el camino a una verdadera relación con Dios. Todo el que cree en Cristo conoce a Dios como su Padre. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

“Por medio de él (Cristo) los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18).

Éxodo 4 – Hechos 5:1-16 – Salmo 25:1-5 – Proverbios 10:7-8

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Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

R.C.Sproul

Antes de asistir a una iglesia, debemos cerciorarnos de que sea una iglesia legítima. Ahora, obviamente, si sobre la puerta de enfrente se leyera: “iglesia de Satanás”, sabríamos que no es un cuerpo legítimo de creyentes. ¿Pero qué de iglesias que no son legítimas por razones no tan obvias? Algunos cuerpos religiosos dicen ser cristianos, pero a mi juicio y el de muchos otros cristianos, no son iglesias cristianas, sino cuerpos apóstatas. Inclusive, asistir a sus servicios podría ser pecado. No podemos esperar que una iglesia sea perfecta. Pero, ¿obedece a los fundamentos esenciales de la fe? ¿Practica una fe sana en la deidad de Cristo, y en aspectos de Cristo que encontramos bosquejados en el Nuevo Testamento?

Ahora bien, puede ser que estemos adorando cada día con personas que profesan ser cristianas sin serlo. Esto no lo podemos evitar porque Dios no nos ha dado la habilidad de mirar al corazón de otra persona y discernir dónde está espiritualmente. Pero sí podemos inquirir sobre las creencias básicas de un cuerpo eclesiástico, y queremos unirnos en adoración solamente con un grupo de personas que intentan hacer lo que es propio a los ojos de Dios.

Es obvio que esas preguntas básicas deben aplicarse antes de asistir a una iglesia. Antes de unirse a una iglesia me parece que debes mirar aún con más atención. Harías preguntas como: “¿Es esta una iglesia en donde se predica el evangelio, donde hay fidelidad a las Escrituras? ¿Es esta una comunidad en la cual estoy preparado para comprometerme, además de mi tiempo, mi dinero, mi devoción, en dónde seré instruido en crecimiento espiritual, con mi familia?”.

Creo que esas son las preguntas que debes hacerte con mucho cuidado antes de comprometerte y unirte. En nuestro país muchas veces nos unimos a iglesias de la misma manera en que nos unimos a cualquier otra organización, olvidando que cuando nos unimos a una iglesia, tomamos un voto sagrado ante Dios a hacer ciertas cosas: estar presentes en la adoración, hacer uso diligente de los medios de gracia, y ser un miembro activo en esa iglesia. Antes de hacer un voto a hacer algo así, necesitas saber a qué te unes y luego, habiendo hecho dicho voto, prepararte para cumplirlo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La Muerte de los Santos

Isha – Salmos

DÍA 151 – Salmo 116

Dosis: Fe

La Muerte de los Santos

“¡Ya puedes, alma mía, estar tranquila, que el SEÑOR ha sido bueno contigo!…Mucho valor tiene a los ojos del Señor la muerte de sus fieles.” (Salmo 116:7 y 15) (NVI)

Dentro de este salmo que alaba al Señor por su protección y cuidado, encontramos varias joyas llenas de esperanza como los dos versículos que citamos. Pero en esta oportunidad desearía enfatiza en el valor que Dios le da a la muerte de sus hijos, para que sirva de consuelo a aquellos que hemos perdido un ser querido o que estamos a punto de enfrentar la muerte. ¿Por qué al Señor le importa con tanta profundidad la muerte de sus amados?

Porque, en primer lugar, somos de mucho valor para él. Para Dios cada una de nosotras es especial, y nos tiene en alta estima. Podemos leer muchos versos que nos comprueban esto, pero pensemos en uno solo: “Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra.” También a Dios le importa la muerte de los santos porque la experiencia de la muerte en sí misma tiene valor. ¿Acaso no es algo que debemos temer? No, cuando sabemos que morir implicará ver a nuestro Dios y abrazar a Jesús. Como dijo el apóstol Pablo: “Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que yo permanezca en este mundo.”366

Por supuesto que cuando estamos en duelo estas palabras no parecen consolarnos, pero pensemos en todos aquellos mártires que han muerto por amor a Cristo. ¿Acaso no merecen que este texto sea un canto en nuestros labios? ¡Sí! ¡Preciosa es la muerte de aquellos que no temieron el castigo y antes de negar a su Dios prefirieron la muerte! ¡Sí! ¡De gran valor es la muerte de aquella madre que dio a luz pero perdió la vida! ¡De gran estima es la muerte de aquellos siervos que con fidelidad sirvieron a su Dios durante años sin dar marcha atrás! Lo que para nosotros puede ser una muerte sorpresiva no lo es para Dios.

Cuando Corrie Ten Boom era una pequeña niña en Holanda, conoció la muerte por medio de un vecino que falleció. Le hizo pensar que un día sus padres también morirían, así que su padre le dijo: “Corrie, cuando vamos a Amsterdam, ¿cuándo te entrego tu boleto?” Ella contestó que antes de subir al tren. “Así también nuestro sabio Padre sabe cuándo necesitaremos las cosas. No corras antes de tiempo. Cuando llegue el momento para que algunos de nosotros muramos, encontrarás en tu corazón la fuerza que necesitas —justo a tiempo”. De mucho valor es la muerte de los amados hijos de Dios. Y cuando nos toque despedirlos, encontraremos en nuestro corazón la fuerza y el consuelo para seguir adelante. Justo a tiempo.

Oración: Señor, enséñame a no temer la muerte y verla como tú la ves, como un paso más para estar contigo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 167). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

No esconda la luz

Miércoles 19 Febrero

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre.

Mateo 5:15-16

No esconda la luz

Gary se fue solo a una gruta para explorarla. Cuando quiso cambiar la pila de su linterna frontal, volcó accidentalmente la caja de las pilas. Sumergido en una oscuridad absoluta, sintió el sudor rodar por su frente. Lentamente deslizó sus dedos por el suelo buscando una pila de cambio. Para su gran alivio, halló una que no había rodado al lago subterráneo junto al que se encontraba. Gary la puso en la lámpara y alumbró. ¡En un instante, la gruta oscura y espantosa se llenó de luz!

Cada vez que Gary cuenta este incidente, su voz refleja el miedo que lo invadió cuando estaba sumergido en esas tinieblas.

Quizá, como Gary, usted se siente en la oscuridad. Todo le parece tenebroso y lleno de obstáculos. Oiga las palabras de Jesús: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Si creemos en Jesús, él llena nuestra vida con la luz de su amor.

Cristianos, se nos insta a no poner esta luz “bajo el almud” (o debajo de un recipiente), es decir, a no esconderla. Quizás alguien a nuestro alrededor anhele encontrar una luz que ilumine su vida y le dé sentido. Cada uno de nosotros puede ser portador de esa luz del Evangelio y reflejarla a través de su vida, de su actitud, o hablando de lo que Jesús hizo por él. “Erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).

Éxodo 3 – Hechos 4 – Salmo 24:7-10 – Proverbios 10:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La Gloria del Señor

Isha – Salmos

DÍA 150 – Salmo 115

Dosis: Alabanza

La Gloria del Señor

“La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad.” (Salmo 115:1) (NVI)

Tradicionalmente se dice que los salmos 115 al 118 eran cantados en la noche de la Pascua, para conmemorar el escape de Israel de Egipto. Este salmo comienza con un deseo fundamental: que el nombre de Dios reciba la gloria, y no el nombre de la nación. Insta a dar la gloria a Dios, no a nosotros, a Dios no a los ídolos.

Muchas veces pedimos que el nombre de Dios sea glorificado junto al nuestro. Por ejemplo, un mejor empleo para que se alabe nuestro trabajo, o mejor conducta de los niños para que nos vean como buenas madres. ¿O buscamos que algún proyecto salga bien para recibir aplausos? Cuando buscamos nuestra propia gloria, seguramente es porque no estamos preocupados por la reputación de nuestro Dios. Este salmo nos insta a excluir la jactancia y nuestros propios méritos.

Pensemos en el siguiente ejemplo. Dibuja en tu mente un monte lejano. Ahora considera que hay ahí una persona que al anochecer enciende una vela para alumbrar su camino. ¿Podrías ver su luz desde la distancia? ¡Casi imposible! Pero ¿qué pasaría si juntas diez personas con velas? La luz comienza a notarse un poco más. Sin embargo, si se reúnen mil personas la luz brilla como una antorcha. ¿Cómo se vería con millones de velas encendidas? La luz sería tan intensa que te alegraría contemplarla. Y sería tan espectacular que olvidarías a la gente que sostiene la vela, solo admirarías la luz.

Cuando hablamos de la gloria de Dios debemos recordar que lo hacemos en conjunto, por eso el salmista habla en plural. Nosotros solo sostenemos una vela, y lo hacemos porque Dios ha sido bueno al darnos su luz. Pero lo que importa a final de cuentas es su luz: la luz mayor que brilla y enciende la noche, la luz eterna que vence la oscuridad.

La próxima vez que oremos, meditemos en nuestras intenciones. ¿Quién se llevará el crédito de esta oración contestada? Que la gloria del nombre de Dios sea nuestro anhelo al orar y vivir. Para que podamos decir como el salmista: “Somos nosotros los que alabamos al SEÑOR desde ahora y para siempre. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR!

Oración: Señor, que tu nombre reciba toda la gloria hoy y siempre. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 166). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El temor del Señor

Martes 18 Febrero

El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre.

Salmo 19:9

El principio de la sabiduría es el temor del Señor.

Salmo 111:10

Bienaventurado el hombre que teme al Señor.

Salmo 112:1

El temor del Señor

Comúnmente la palabra “temer” significa: tener miedo. A menudo la Biblia menciona ese sentimiento muy humano. El hombre siente temor ante las circunstancias adversas. Pero también puede tener miedo de Dios, como Adán y Eva: ellos habían desobedecido a Dios en el huerto del Edén. Cuando Dios llamó a Adán, este le respondió: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo” (Génesis 3:10). Es el temor que aleja de Dios, un miedo que nos hace huir porque nuestra conciencia nos acusa.

Pero en la expresión “el temor del Señor”, la palabra “temor” tiene otro sentido. Significa un santo respeto que todos los verdaderos creyentes tienen hacia Dios. Es muy distinto al miedo. Es la conciencia de la santidad divina, que nos lleva a estar atentos a lo que hacemos o pensamos. Este temor nos aleja del pecado. Nos da sabiduría e inteligencia moral: “El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28).

Los que se convierten en hijos de Dios descubren en Dios a un Padre bueno y misericordioso. Le sirven por amor, con gozo, agradecimiento, y una confianza total. El creyente no tiene más miedo a Dios porque sabe que él lo ama con amor perfecto. “No hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18).

Si amamos al Señor, también le temeremos, es decir, no desearemos desagradarle. Y su amor por nosotros, en nosotros y con nosotros, nos hará personas de paz y de confianza.

Éxodo 2 – Hechos 3 – Salmo 24:1-6 – Proverbios 10:3-4

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