¿Dónde le pusisteis?

Domingo 4 Noviembre

El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero… así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonicenses 4:16-18

¿Dónde le pusisteis?

Leer Juan 11

Lázaro, el amigo de Jesús, estaba enfermo. Sus hermanas hicieron llegar ese mensaje a Jesús, pero Lázaro murió antes de que el Señor llegase. Todo se había acabado…

Cuando Jesús llegó, hacía cuatro días que el muerto estaba en la tumba, y el proceso de descomposición había empezado. Conmovido por el dolor de los familiares y amigos, Jesús lloró y preguntó: “¿Dónde le pusisteis?”. La respuesta fue breve y dolorosa: “Señor, ven y ve”. Entonces Jesús fue a la tumba con ellos… Ordenó quitar la piedra, y con voz potente llamó: “¡Lázaro, ven fuera!”. Lázaro resucitó y salió de la tumba…

Amigos cristianos que están pasando por un duelo, Jesús también nos dirige esta pregunta llena de ternura e interés: “¿Dónde le pusisteis?”. Uno de nuestros seres queridos murió… Hubo que tomar decisiones e ir al cementerio. Allí se colocó el cuerpo en el lugar preparado. Y lloramos. Pero Jesús no nos reprocha nuestras lágrimas. Las comprende, se conmueve y se une a nuestra tristeza. Nos acompaña en los entierros y sabe dónde descansa cada uno de los suyos.

Jesús es un tierno amigo, pero también es “la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Hoy llora con nosotros, y pronto, según su promesa, clamará con su potente voz. Y todos los que hayan depositado su confianza en él, al escuchar su voz, saldrán de la tumba; resucitarán con un cuerpo incorruptible (Romanos 8:11).

“¿Dónde le pusisteis?”. ¡Qué interés!

“¡Ven fuera!”. ¡Qué poder!

Deuteronomio 28:38-68 – Juan 18:19-40 – Salmo 119:121-128 – Proverbios 26:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Liberado de la violencia

Sábado 3 Noviembre

Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

Efesios 2:3-5

Liberado de la violencia

«Nací en Dakar (Senegal), pero crecí en las afueras de París (Francia), a donde mis padres habían inmigrado. En 1980 me fui con mi padre y mis dos hermanos a Camerún (mis padres se habían separado y mi madre estaba enferma). Mi padre falleció diez años más tarde. Entonces abandoné la educación que había recibido. Quería ser el dueño de mi vida, me gustaban las artes marciales, el alcohol, los clubes nocturnos. ¡Estaba airado contra todo!

En 2002 estuve a punto de ir a la cárcel en Douala. En ese momento un miembro de mi familia me hizo tomar conciencia de mi situación miserable y oró para que el Señor Jesucristo interviniese en mi vida. Fue así como en medio de circunstancias difíciles y humillantes me volví a Cristo. Pero fue necesario casi un año para liberarme de mis prácticas ocultas, de la violencia y la pornografía. Hoy puedo dar testimonio de que por el poder del Espíritu Santo fui totalmente liberado.

Me fue posible retomar mis estudios, siete años después del bachillerato.

El Señor permitió que me contactara con mi madre, quien volvió a Senegal. Espero que por la gracia de Dios pueda volver a verla y abrazarla. Por lo que cuenta, ha sanado. Oro para que ella también reciba a Cristo y sea perdonada de sus pecados.

Mi deseo es proclamar a mi alrededor el Evangelio de paz para salvación de aquel que cree en el nombre de Jesucristo».

Simon

Deuteronomio 28:1-37 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

ESTEMOS FIRMES

noviembre 2

ESTEMOS FIRMES

Estad así firmes en el Señor. (Filipenses 4:1)

El versículo de hoy trae a la mente la imagen de un soldado que se mantiene firme en medio de la batalla. Pablo empleó la misma metáfora en Efesios 6:11: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. Estar firmes espiritualmente quiere decir no comprometer su testimonio cristiano al dejarse abatir por las pruebas o las tentaciones.Me entristece que muchos creyentes no toman en serio a Dios y sus mandamientos. En vez de conocer a Dios, muchos prefieren que los entretengan. Esa indiferencia considera sus mandamientos como simples sugerencias. Pero nuestro soberano Señor nos manda que estemos firmes. Inmanente en ese mandato está la capacidad de obedecer.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

UN HORRIBLE MONSTRUO ROJO

UN HORRIBLE MONSTRUO ROJO

Charles R. Swindoll

2 de noviembre, 2018

Proverbios 5, 14, 23-24, 27

En muchos países latinoamericanos, existe la expresión: «está verde de envidia» y a veces a la envidia se la llama el «monstruo de ojos verdes». En la Biblia, sin embargo, el color no es el mismo.

La palabra hebrea que se traduce como envidia o celos es quanah y significa «llenarse intensamente de rojo». Esta imagen representa a alguien cuyo rostro se ha enrojecido por el enojo como parte del proceso químico cuando la sangre se muestra por la piel, Como parte de una emoción feroz. Para demostrar la ironía del idioma, las palabras «celos», «ardor» y «envidia» vienen de la misma raíz lingüística. Esa misma emoción que enoja a un ser humano (Proverbios 6:34) es la misma que lo invade con pasión para defender a su país o para amar a su esposa y a sus hijos.

La Biblia con frecuencia utiliza la palabra quanah en un sentido negativo. El libro de Proverbios nos advierte en contra de desear la riqueza y las posesiones que los impíos obtienen de manera deshonesta:

No envidies al hombre violento (Proverbios 3:31).

No tenga tu corazón envidia de los pecadores (Proverbios 23:17).

No tengas envidia de los hombres malos ni desees estar con ellos (Proverbios 24:1).

No te enfurezcas a causa de los malhechores ni tengas envidia de los impíos(Proverbios 24:19).

Esas advertencias son extremadamente importantes a pesar de que el origen de la envidia no debería sorprendernos. Un juego mental que muchas personas utilizan es imaginar lo que sería deshacerse de las restricciones, vivir sin la inconveniencia de la ética, hacer cualquier cosa, ir a cualquier lugar. Piénselo. El pecado tiene placeres sensuales y temporales. Y aunque no duran mucho tiempo (Hebreos 11:25), el pecado no es aburrido.

El idioma español y el hebreo asignan colores diferentes a ese monstruo llamado envidia, pero ambos reconocen el mismo resultado de esa emoción destructiva. La envidia lleva al pecado (Proverbios 14:30) y el pecado lleva a la vergüenza, una emoción representada por el color rojo.

Tenga cuidado de lo verde de la envidia porque terminaría rojo de vergüenza.

Reflexión: ¿Qué es lo que lo mantiene viviendo bajo los límites éticos y morales establecidos en la Escritura? ¿Qué le ayuda a evitar la envidia de aquellos que no siguen las directrices bíblicas?

Tenga cuidado de lo verde de la envidia porque terminaría rojo de vergüenza.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Pasar de la muerte a la vida

Viernes 2 Noviembre

(Jesús dijo:) Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz (la voz del Hijo de Dios); y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Juan 5:28-29

Pasar de la muerte a la vida

En la Biblia, estar “muerto”, en sentido espiritual, es estar sin relación con Dios. El padre del hijo pródigo lo vio venir y exclamó: “Este mi hijo muerto era, y ha revivido” (Lucas 15:24). El apóstol Pablo confirma que estábamos “muertos en pecados” (Efesios 2:5). Jesús también dice: “Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán” (Juan 5:25). Si creo la Palabra de Dios, en mi ser interior se opera un cambio profundo, cambio que me hace pasar de la muerte espiritual a la vida de Dios. Es un nuevo nacimiento (Juan 3:7).

La Biblia también nos habla de otro paso de la muerte a la vida, en este caso física: la resurrección de los cuerpos. Como lo evoca el versículo del día, todas las personas que hayan muerto resucitarán, pero no al mismo tiempo:

– primero tendrá lugar la resurrección de los creyentes, una resurrección de vida; recibirán un cuerpo glorioso conforme a la imagen de Jesucristo (Filipenses 3:21).

– luego tendrá lugar la resurrección “de condenación” para los que hayan rechazado el mensaje de la salvación. El juez estará sentado en un gran trono blanco, y los que comparezcan ante él serán juzgados según sus obras (Apocalipsis 20:11-12). ¡Será un momento terrible para los que durante su vida hayan despreciado la salvación que Dios ofrece gratuitamente a todo el que se arrepiente!

¿Pasó usted de la muerte a la vida por la fe en Jesucristo? “El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna” (Juan 3:36).

Deuteronomio 27 – Juan 17 – Salmo 119:105-112 – Proverbios 26:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

EL ATAQUE A LA IGLESIA

noviembre 1

EL ATAQUE A LA IGLESIA

En el mundo tendréis aflicción. Juan 16:33

No debiéramos sorprendernos cuando se ataca a la iglesia porque Cristo dijo que así sucedería. Como el mundo, la carne y Satanás están detrás de tal hostilidad, Cristo nos ordenó que veláramos y oráramos “para que no [entremos] en tentación” (Mt. 26:41). Pedro advirtió: “Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8). Para estar preparados, Pablo dijo: “Nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo” (1 Ts. 5:8).

Puede ser difícil mantener su testimonio cristiano cuando la persecución es sutil y no manifiesta. Recuerdo haberle preguntado a un pastor ruso: “¿Es difícil pastorear una iglesia en su país?” El pastor respondió: “No, es fácil porque sé cuál es la posición de todo el mundo. Pero ¿cómo puede alguien pastorear una iglesia en los Estados Unidos, donde la avenencia es tan común y sutil?” Muchos que se dicen cristianos quieren la aceptación del mundo y por lo tanto, no están dispuestos a defender la causa de Cristo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

UN LADRÓN Y UN TIRANO

UN LADRÓN Y UN TIRANO

Charles R. Swindoll

1 de noviembre, 2018

Proverbios 3, 14, 23-24, 27

Petrarch dio en el blanco cuando escribió: «Existen cinco grandes enemigos dentro de nosotros que nos roban la paz. Estos enemigos son la avaricia, la ambición, la envidia, la ira y la arrogancia. Si pudiésemos deshacernos de esos enemigos, disfrutaríamos inevitablemente de paz perpetua».

La envidia definitivamente es uno de los enemigos más grandes de la paz interna. Así como un ladrón, la envidia se mete en el corazón encubierto entre tinieblas y se roba el contentamiento.

La envidia es ese deseo de ser mejor o al menos igual que otra persona en términos de logros, excelencia o posesiones.

Los antiguos se referían a la envidia como un sentimiento hostil o maligno. Agustín la mencionó como una de esas pasiones que «luchan como tiranos y confunden toda el alma y la vida de un hombre atormentándolo desde todos los ángulos».1  Agustín sigue diciendo que un alma que vive con envidia tiene «un deseo de obtener lo que no posee. . .  A donde sea que vaya, la avaricia lo confina, la autoindulgencia lo disipa, la ambición se adueña de él, la arrogancia lo infla, la envidia lo tortura y la pereza lo droga».2

La tortura es una descripción apropiada de lo que hace la envidia. Esta enfermedad del espíritu causa un daño terrible a sus víctimas.

Los celos y la envidia con frecuencia van de la mano, pero hay una diferencia, muy profunda por cierto, entre ambas cosas. Los celos comienzan con las manos llenas y luego van por la vida aterrorizados de perder algo. El combustible de los celos es el temor a la pérdida y causa una lucha de vida o muerte con tal de mantener esas posesiones. La envidia, sin embargo, comienza con las manos vacías, lamentándose de lo que no se tiene. Dante Alighieri categorizó este pecado como uno de los que se sufrían en el purgatorio, y representaba este defecto de carácter como un «ciego pordiosero cuyos párpados estaban cosidos con alambre». Una persona envidiosa sufre grandemente porque internamente está cauterizada.

Los celos quieren preservar lo que ya se tiene; la envidia quiere obtener lo que otro posee.

Reflexión: En una escala del uno al diez, catalogue su nivel de contentamiento con su estado actual de riqueza y posesiones. ¿Qué es lo que comúnmente le impulsa a desear tener más? Si pudiera mantener su estilo de vida actual en un país del tercer mundo, ¿de qué forma cree que su actitud cambiaria con respecto a la riqueza material?

Los celos quieren preservar lo que ya se tiene; la envidia quiere obtener lo que otro posee.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. 1. San Agustin, On Free Choice of the Will. (La libre elección de la voluntad), l. xi. 22. 2. Ibíd.

Ante la muerte

Jueves 1 Noviembre

No hay hombre que tenga potestad sobre… el día de la muerte.

Eclesiastés 8:8

Buscad al que… vuelve las tinieblas en mañana.

Amós 5:8

Ante la muerte

Antiguamente se decía que el hombre tiene siete compañeros: el hambre, la sed, el calor, el frío, el cansancio, la enfermedad y la muerte. Actualmente, una pequeña parte de la humanidad está afortunadamente libre de los cuatro primeros malos compañeros. Sin embargo, el cansancio y la enfermedad siguen existiendo, a pesar de los esfuerzos de la Medicina. En cuanto a la muerte, la Biblia la llama “el postrer enemigo” (1 Corintios 15:26) y el “rey de los espantos” (Job 18:14).

¡Nadie puede escapar de ella, y puede alcanzarnos en cualquier momento! Ante esta realidad, podemos adoptar dos actitudes:

1. “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Corintios 15:32). En vez de enfrentarnos a la realidad de la muerte, preferimos cerrar los ojos y no pensar en ella.

2. Aceptar esta realidad y hacerse las preguntas adecuadas sobre el más allá y el sentido de la vida. Escuchando lo que Dios nos dice en la Biblia, encontramos respuestas seguras:

–¿Qué sentido quiere dar Dios a mi vida? “Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Lo que Dios quiere es que tengamos una relación con él.

–¿Qué hay después de la muerte? “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Pero “el que en él cree (Jesucristo), no es condenado” (Juan 3:18).

El Señor Jesús nos lo confirma: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió (Dios), tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Deuteronomio 26 – Juan 16 – Salmo 119:97-104 – Proverbios 26:19-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

No hurtarás.

Miércoles 31 Octubre

No hurtarás.

Éxodo 20:15

El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Efesios 4:28

Octavo mandamiento: No hurtarás

La prohibición de robar generalmente es aceptada. Pero en la vida diaria, a menudo tenemos la impresión de que lo verdaderamente grave es «dejarse atrapar». Sin embargo, robar es no respetar a otra persona, es pecar contra Dios.

Para nosotros los cristianos, ese mandamiento de la ley tiene un alcance moral mucho más amplio. Podemos robar de varias maneras. Robamos a Dios con nuestra ingratitud y el despilfarro de los dones que nos da, empezando por nuestra existencia, nuestra salud, nuestras capacidades físicas e intelectuales, ese tiempo de vida en la tierra en el que cada uno puede producir beneficios con lo que Dios le dio.

Robamos a nuestro cónyuge y a nuestros hijos si malgastamos nuestros recursos y perdemos nuestro tiempo en compras inútiles y actividades fútiles, en vez de consagrarlo a ellos.

Robamos a nuestro patrón si no respetamos los horarios convenidos o si empleamos a escondidas servicios de nuestra empresa para usos personales. Robamos a nuestros empleados si su trabajo no es pagado de forma justa o no les garantiza un nivel de vida decente.

Robamos cuando despilfarramos nuestros bienes materiales mientras otras personas carecen de lo necesario para la vida diaria.

Amigos cristianos, la enseñanza de Cristo incluye y va más allá de prohibir el robo: nos invita a trabajar para poder ayudar a los más necesitados. Es una forma de expresar el amor que Dios pone en el corazón de los que confían en él.

(continuará el próximo miércoles)

Deuteronomio 25 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

LA BONDAD DE DIOS

Octubre 30

LA BONDAD DE DIOS

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.

Santiago 1:17

Lo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su ­natu­raleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una ­naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.

¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org