Dios ve todo

Martes 15 Mayo

Los ojos del Señor están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.

 Proverbios 15:3

El Señor escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos.

1 Crónicas 28:9

Dios ve todo

Los satélites actuales, con una precisión increíble, permiten localizar algo en un radio de unos metros. Todo individuo provisto de un receptor, consciente o no de ello, podría ser rastreado, y no podría ocultar que estuvo en este o aquel lugar.

¡La precisión de la mirada de Dios sobrepasa infinitamente la de los satélites! La Biblia nos dice que Dios ve a todos los hombres (Salmo 33:13). No siempre estamos orgullosos de lo que hemos hecho, pero nos tranquilizamos pensando que nadie nos vio. ¡No nos engañemos, Dios ve todo!

¿Qué sentimiento produce en mí la idea de que Dios conoce todo, el estado de mi alma, mis pensamientos, lo que albergo en lo más profundo de mi ser? ¡Que el hecho de ser conscientes de la mirada penetrante de Dios nos anime a reconocer nuestras faltas ante él! “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

El pecador tiene miedo al ojo de Dios, pero el creyente siente seguridad.

Esta vigilancia constante tiene un objetivo: asegurarle protección, apoyo, y animarle a no bajar la guardia. El cristiano conoce a Dios como su Padre y sabe que el ojo del Señor está “sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre” (Salmo 33:18-19).

Isaías 63-64 – Marcos 12:28-44 – Salmo 58:1-5 – Proverbios 15:17-18

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Sea constante

Sea constante

5/14/2018

En aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla. (Filipenses 3:16)

No se puede ganar una carrera sin un esfuerzo constante porque la semejanza a Cristo es una búsqueda constante. El verbo griego para “sigamos” se refiere a caminar en fila. Pablo estaba diciendo que tenemos que permanecer espiritualmente en la fila para seguir hacia adelante por los mismos principios que nos han llevado hasta aquí.

¿Está yendo hacia adelante? ¿O está detenido en un sitio mirando hacia atrás y defendiéndose? Tal vez necesite renovar su compromiso. Si usted no conoce a Jesucristo, entonces comience a crecer al recibirlo como Señor y Salvador. Si usted lo conoce pero no ha estado creciendo espiritualmente, pídale a Dios que lo perdone y lo ayude a seguir hacia la perfección. ¡Qué todos nos consagremos a la meta de ser tan semejante a Cristo como podamos hasta que lo veamos cara a cara!

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Las ideas tienen consecuencias

MAYO, 14


Las ideas tienen consecuencias

Devocional por John Piper

El propósito de nuestra instrucción es el amor. (1 Timoteo 1:5)

Viktor Frankl fue un prisionero judío en los campos de concentración nazi de Auschwitz y Dachau durante la Segunda Guerra Mundial. Como profesor de neurología y psiquiatría, obtuvo renombre a nivel mundial por su libro El hombre en busca de sentido, del que se vendieron más de ocho millones de ejemplares.

En esa obra despliega la esencia de la filosofía a la que llamó logoterapia —que consiste en que la motivación humana más primitiva es la de encontrarle sentido a la vida—. En medio de los horrores de los campos de concentración, pudo observar que el hombre puede tolerar casi cualquier cómo que la vida le presente si cuenta con la respuesta del por qué. Pero la frase que más me impactó en los últimos días es la siguiente:

Estoy absolutamente convencido de que las cámaras de gas de Auschwitz, Treblinka y Maidanek, en última instancia, no nacieron en algún ministerio de Berlín, sino en los escritorios y salas de conferencias de científicos y filósofos nihilistas. («Victor Frankl a los noventa: entrevista», de la revista First Things, Abril 1995, p. 41.)

En otras palabras, las ideas tienen consecuencias: bendicen o destruyen. El comportamiento de las personas —bueno o malo— no surge de la nada. Surge de los puntos de vista acerca de la realidad que en determinado momento se vuelven predominantes, echan raíces en la mente y dan a luz el bien o el mal.

Una de las formas en que la Biblia deja en claro la verdad de que las ideas tienen consecuencias prácticas se observa en frases como: «Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados… se escribió a fin de que… tengamos esperanza» (Romanos 15:4). Las ideas que las Escrituras nos presentan tienen la consecuencia práctica de la esperanza.

Pablo lo repite en otra carta: «El propósito de nuestra instrucción es el amor» (1 Timoteo 1:5). La transmisión de las ideas por medio de la «instrucción» produce amor.

La esperanza y el amor no surgen de la nada. Emanan de las ideas —formas de percibir la realidad— reveladas por las Escrituras.

Otra de las formas en que las Escrituras nos muestran que las ideas tiene consecuencias es mediante el uso de la frase por tanto y otras variantes con el mismo significado (1039 veces en la versión NASB, una traducción de la Biblia al inglés). Algunos ejemplos son: «Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1); «Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1); «Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana» (Mateo 6:34).

Si queremos vivir en el poder de estos grandiosos y prácticos por tanto, debemos sujetarnos a las ideas —formas de percibir la realidad— que los preceden y someternos a los mandatos que conllevan.

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Números 23 | Salmos 64–65 | Isaías 13 | 1 Pedro 1

14 MAYO

Números 23 | Salmos 64–65 | Isaías 13 | 1 Pedro 1

La segunda sección importante de Isaías, los capítulos 13–27, se centra en las naciones. Esta palabra del Señor por medio de Isaías no se entrega realmente a las naciones, sino que se pronuncia contra ellas ante el pueblo de Judá y Jerusalén. En un sentido general, el mensaje es parecido al de la primera parte del libro (caps. 1–12): la salvación pertenece únicamente al Señor, por lo que solo se debe confiar en él. La denuncia de las naciones incluye, por tanto, paréntesis tranquilizadores para Judá (p. ej., 14:1–2) y acaba con la liberación del pueblo de Dios (caps. 26–27).

Isaías 13 es un oráculo contra Babilonia. Debido a que en la época de Isaías la principal amenaza militar era Asiria y no Babilonia, muchos críticos piensan que este capítulo es una interpolación posterior, escrita siglo y medio más tarde (alrededor de 550 a.C.), cuando Babilonia no solo había alcanzado la supremacía, sino que ya estaba en declive, ante el empuje del imperio medopersa (véase 13:17). Esta opinión es demasiado escéptica. La introducción al oráculo afirma sin ambigüedades que Isaías, hijo de Amoz, vio esta visión (13:1). Además, Isaías 39 muestra que incluso en la época de este profeta, aunque Babilonia no constituía una amenaza como Asiria, ya era un poder emergente. Sin embargo, lo más importante quizás es que la historia de los babilonios se remontaba a la torre de Babel (Génesis 10:9–10; 11:1–9) y, por tanto, podía servir como símbolo de todas las naciones que desafían al Dios de Israel, un simbolismo que persiste incluso en el Nuevo Testamento (p. ej., Apocalipsis 17–18), mucho después de la desaparición histórica de esa nación. El desplome definitivo de “Babilonia” tiene lugar cuando “LA GRAN BABILONIA, MADRE DE LAS PROSTITUTAS Y DE LAS ABOMINABLES IDOLATRÍAS DE LA TIERRA”, que “se había emborrachado con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús” (Apocalipsis 17:5–6), es destruida en el triunfante amanecer del reinado del Señor Dios Todopoderoso (Apocalipsis 19:6), de aquel que es llamado “Fiel y Verdadero” y cuyo nombre es “el Verbo de Dios” (Apocalipsis 19:11, 13).

Nótense tres características de este oráculo: (a) una vez más, el “día del Señor” (Isaías 13:6) no sólo está vinculado con la venida del Señor, sino con su juicio. Es un día “cruel, de furor y ardiente ira” (13:9) para los que se oponen al Dios viviente; (b) como algo típico de la poesía hebrea, este día está relacionado con las señales celestiales; es como si toda la naturaleza tuviese que unirse a estos acontecimientos, porque su importancia es universal (13:10; cp. Hechos 2:20); (c) La raíz del pecado que debe destruirse es la arrogancia (13:11, 19).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 134). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Encontré a un Padre que me ama

Lunes 14 Mayo

 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, el Señor me recogerá.

Salmo 27:10

Encontré a un Padre que me ama

«Crecí sin conocer a mi padre. A medida que los años pasaban, me fui encerrando más y más en mí mismo. Cada vez estaba más amargado y culpaba a todo el mundo… Entonces, para compensar la ausencia del padre que nunca había conocido, quise tener éxito en la vida. Ganaba mucho dinero, pero seguía triste y solo… Sin darme cuenta me había vuelto esclavo de la droga, del alcohol, de la mentira y de la violencia.

Sin embargo, en el fondo de mi corazón quería saber si Dios existía. Una de mis tías conocía el Evangelio desde hacía años. Un día fui a visitarla y allí experimenté una paz y un amor desconocidos. Fue tan fuerte que me hubiese echado a llorar, pero escuché una voz interior que me dijo: –Eso no es para ti, se van a burlar de ti; regresa a casa. No dije nada a nadie, pero estaba triste y sentí la necesidad de volver al día siguiente. Por la mañana mi primo me pidió que lo acompañara a la iglesia. Cuando llegamos, esa voz interior me dijo otra vez: Se van a burlar de ti, eso no es para ti. Se cantó un himno y entonces sentí una autoridad, una paz, un amor infinito que bajaron hasta mí, como si el Señor me tomase en brazos.

Todos mis pecados, mis cadenas y mi ira desaparecieron. Me eché a llorar de gozo… ¡por fin acababa de encontrar a mi Padre!».

Antonio

Jesús dijo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Isaías 61-62 – Marcos 12:1-27 – Salmo 57:6-11 – Proverbios 15:15-16

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Dependa de los recursos divinos

Dependa de los recursos divinos

5/13/2018

Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. (Filipenses 3:15)

Lamentablemente, en todas las iglesias hay cristianos contentos con su estado espiritual. En vez de reconocer su necesidad, invierten sus energías justificando el nivel que han alcanzado.

El versículo de hoy esencialmente dice que, si algunos creyentes no comprenden todavía la importancia de buscar el crecimiento, Dios tendrá que revelársela. Pongo todo mi corazón en mis mensajes, pero comprendo que algunos de mis oyentes seguirán sin consagrar su vida. Cuando se llega a ese punto con alguien a quien se está ayudando, hay que pedirle a Dios que se revele a esa persona.

En la búsqueda de Cristo, todos tenemos que depender de los recursos divinos. Habrá momentos en la carrera en los que usted no tenga la debida actitud, y Dios tendrá que revelarle eso a fin de que usted pueda seguir adelante.

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En el fondo de todo

MAYO, 13


En el fondo de todo

Devocional por John Piper

En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad. (Efesios 1:5)

La experiencia de Charles Spurgeon no se encuentra fuera del alcance del común de los cristianos.

Spurgeon (1834-1892) fue contemporáneo de George Mueller. Por más de treinta años sirvió en el Tabernáculo Metropolitano de Londres y fue el pastor más famoso de su época.

Sus prédicas eran tan poderosas que más y más personas se convertían a Cristo cada semana. Sus sermones se siguen imprimiendo hasta el día de hoy y muchos lo consideran un modelo de predicador con el don de ganar de almas.

Él trae a memoria una experiencia que tuvo a los dieciséis años que marcó su vida y su ministerio para siempre:

Cuando me acercaba a Cristo, pensaba que todo lo hacía por mí mismo, y aunque yo buscaba al Señor de todo corazón, no tenía la menor idea de que el Señor me estaba buscando a mí. No creo que un joven creyente sea consciente de esto al principio.

Puedo recordar con exactitud el mismísimo momento en que recibí esas verdades [la doctrina de la elección] por primera vez en mi propia alma, cuando —como lo expresaría John Bunyan— fueron grabadas en mi corazón como un hierro candente. Recuerdo haber sentido que había crecido súbitamente, había dejado de ser un niño y me había vuelto un hombre adulto; sentí que había profundizado mi conocimiento de las Escrituras al haber encontrado, de una vez por todas, la clave de la verdad de Dios.

Una noche entre semana estaba sentado en la casa de Dios y no estaba muy atento al sermón del predicador, porque no creía lo que decía.

Entonces vino el pensamiento: ¿Cómo llegué a ser cristiano? Busqué al Señor. Pero ¿qué me llevó a buscar al Señor? La verdad atravesó mi mente en un segundo como un relámpago: no hubiera buscado al Señor si no hubiera habido antes una influencia en mi mente que me hubiera hecho buscarlo. Yo oré, pensé entonces. Pero luego me pregunté: ¿Qué me llevó a orar? Leer las Escrituras fue lo que me llevó a orar. ¿Qué me llevó a leer las Escrituras? Es cierto que las había leído, pero ¿qué fue lo que me llevó a leerlas?

Entonces, en un instante, pude ver que Dios estaba en el fondo de todo el asunto y que él era el Autor de mi fe, y así toda la doctrina de la gracia se abrió delante de mis ojos, y de esa doctrina no me he apartado hasta el día de hoy. Deseo que esta sea mi constante confesión: «Atribuyo mi cambio enteramente a Dios».

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Números 22 | Salmos 62–63 | Isaías 11–12 | Santiago 5

13 MAYO

Números 22 | Salmos 62–63 | Isaías 11–12 | Santiago 5

Isaías 1–12 forma la primera parte importante del libro; Isaías 11–12 la cierra con una imagen del rey ideal y de los cambios que traerá, con el Señor adorado en Sion.
Se pasa rápidamente de la destrucción de Asiria en Isaías 10 al establecimiento del reino de Dios en el capítulo 11. Ambos acontecimientos están obviamente relacionados teológicamente: ambos tienen lugar por iniciativa del Señor. Sin embargo, en la profecía de Isaías se produce un gran escorzo (acortamiento de la perspectiva de los tiempos) en el proceso histórico.
En la visión por la cual se le llamó al ministerio profético, Isaías vio una semilla brotando de un tocón, el remanente de Israel (6:13). Ahora, Asiria cae como un poderoso bosque derribado por el hacha de Dios (10:33–34) y una vara sale del tronco de Isaí (11:1), es decir, de la dinastía davídica. Si en 4:2 el renuevo se refería al remanente, o a la obra salvadora del Señor por medio de este, aquí lo hace explícitamente al Mesías. “Mesías” significa simplemente “ungido”, por lo que cada rey ungido en el linaje de David era uno de ellos en este sentido. Sin embargo, sólo el Mesías definitivo podía llenar el hueco descrito aquí. Fortalecido de forma única por el Espíritu de Dios (11:2–3a; cp. Juan 3:34), su reinado es impecablemente justo (11:3b–5), la antítesis de la corrupción existente en la nación, que ha atraído el juicio de Dios. El gobierno del Mesías será tan perfecto y absoluto que la muerte y la destrucción morirán: el escenario definitivo que presenta será ideal (11:7–9).
Los versículos 10–16, la segunda parte del capítulo 11, revelan algunos de los elementos simbólicos de los versículos precedentes. El pueblo del pacto de Dios se reúne con él (11:11–16), pero a su alrededor están las naciones que también irán en su busca (11:10). El pendón levantado sobre esta inmensa asamblea (11:10, 12) señala el reinado del Mesías, “y glorioso será el lugar donde repose” (11:10). Por un lado, el “remanente” así reunido se refiere a los supervivientes del Israel histórico (11:12), pero en el escorzo profético también son la generación del pueblo de Dios, escogido y fiel, en los últimos días.
La alabanza del capítulo 12 se dirige al “Santo de Israel”, uno de los títulos de Dios en Isaías. En el capítulo 11, el Mesías está en medio de su pueblo y es alabado. Es fácil ver que la presencia del Mesías y la de Dios son la misma cosa, así como en Isaías 9:2–7 el rey davídico es también el poderoso Dios. Aquí tenemos la consumación de la salvación: “¡Dios es mi salvación! Confiaré en él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡él es mi salvación! Con alegría sacaréis agua de las fuentes de la salvación” (12:2–3).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 133). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Dios nunca nos abandona

Domingo 13 Mayo 

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.

Isaías 49:15

Dios nunca nos abandona

Cada año en Francia se registran cientos de nacimientos con la inscripción X. Se trata de un procedimiento legal mediante el cual una mujer puede abandonar a su recién nacido sin revelar su identidad. ¡Qué acto tan desgarrador! ¡Qué angustia debe sentir una mujer para hacer algo así!

Y para el niño que acaba de nacer, ¡qué triste manera de venir a la vida! Dios lo sabe, como también conoce las consecuencias que un abandono así puede causar, y esto no lo deja indiferente. Quiere que todos sepan que él nunca abandona a sus criaturas. Él dice a cada uno: “Antes que te formase en el vientre te conocí” (Jeremías 1:5). Con este pasaje muestra claramente que ningún ser humano nace por azar.

¡Qué consuelo pensar que Dios deseó mi nacimiento, que él es el primer responsable de mi venida al mundo, que me creó porque me amaba! Y este amor no varía, no es como el de un padre o una madre que pueden llegar a abandonar o incluso a olvidar a su hijo.

“Yo nunca me olvidaré de ti”. Dios no se compromete a la ligera, pues la Biblia nos dice que él no miente (Tito 1:2). Si me siento solo en el mundo, incluso si mi identidad es incierta y esto me obsesiona, puedo contar con él. Dios me ama, me dio el derecho a ser su hijo porque creí en Jesucristo su Hijo, quien murió por mí (Juan 1:12), y esta filiación durará eternamente.

“No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1). “Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo” (Isaías 66:13).

Isaías 60 – Marcos 11:20-33 – Salmo 57:1-5 – Proverbios 15:13-14

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Motivación espiritual

Motivación espiritual

5/12/2018

Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (Filipenses 3:14)

La meta del apóstol Pablo era ser semejante a Cristo. Él sabía que recibiría su recompensa cuando llegara el supremo llamamiento de Dios. Al igual que Pablo, no alcanzaremos la meta de la semejanza a Cristo en esta vida, pero la recibiremos en la vida futura: “Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).

El supremo llamamiento de Dios es nuestra motivación para correr la carrera. Debemos vivir pensando que se nos puede llamar en cualquier momento a la presencia de Dios, donde recibiremos nuestra recompensa eterna. Éramos pecadores camino del infierno cuando Dios nos escogió en su soberanía para salvación a fin de hacernos eternamente como su propio Hijo. ¡Qué gracia inefable! ¡Qué motivación para alcanzar la meta!

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