La “meta” del cristiano es la fe y la vida y poder del Espíritu

27 SEPTIEMBRE

2 Samuel 23 | Gálatas 3 | Ezequiel 30 | Salmo 78:40–72

Una discusión sobre Gálatas 3 podría ocupar fácilmente un libro entero tan largo como este. Pero aquí me limitaré a dos observaciones.

Primero, en los cinco versículos iniciales, Pablo apela a la experiencia. Les pregunta a los gálatas si su conversión y toda su experiencia de la gracia de Dios y del poder del Espíritu les llegó en función de su observancia de la ley de Moisés o por medio de su fe. Después de todo, se les había presentado a Cristo como el Salvador crucificado (3:1). Creyeron lo que oyeron (3:2) y recibieron el Espíritu. Esta postura les costó mucho: habían sufrido persecución (3:4). Más aún, habían sido testigos de obras milagrosas y transformadoras del Espíritu, todo ello en función de la fe que Dios les había otorgado (3:5). ¿Por qué, entonces, han de pensar que, habiendo comenzado con el Espíritu y por la fe, debían ahora intentar obtener su “meta”—seguramente, la de dar pasos hacia la madurez y el conocimiento de Dios—mediante la observación cuidadosa de la ley? Esta actitud, sugiere Pablo, contradice su conversión, insulta el sufrimiento que han soportado y es una antítesis de su propia experiencia con el poder del Espíritu de Dios.

Esto significa que el camino hacia la “meta” del cristiano es la fe y la vida y poder del Espíritu, no la observancia de una ley ampliada. Pensar de otra manera es ser “torpes” y escuchar a los que nos han “hechizado” con nociones falsas de espiritualidad que nos apartan del Jesús crucificado (ver 3:1).

Segundo, el argumento del resto del capítulo se centra no en la experiencia individual del cristiano, sino en la historia del propósito redentor de Dios. En otras palabras, Pablo no dice que la ley de Dios debe operar en la conciencia de cada creyente para que este pueda venir a Cristo. Esto puede que sea cierto o no, pero Pablo no se refiere a eso. Más bien, busca establecer la prioridad de la fe en nuestra justificación desde una época tan remota en la historia como la de Abraham (3:6–9). Inmediatamente, nos preguntamos por qué se “añadió” la ley de Moisés en un principio. Pablo no ofrece aquí un análisis completo de los diversos propósitos de la ley, pero enfatiza varios puntos: no se estableció para cambiar los principios ya instituidos en la época de Abraham ni para ofrecer un camino alternativo a la salvación. Más bien, hizo que apareciera claro e innegable el pecado humano al exponerlo como transgresión; por tanto, movió a la gente de toda la línea redentora-histórica hacia Jesucristo. Una de las maneras en las que la comprensión de Pablo del Antiguo Testamento difiere de la de sus colegas judíos es que él insiste en leerlo dentro de su eje temporal: Pablo explica cómo la Biblia forma un todo.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 270). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Honor e integridad

27 Septiembre 2017

Honor e integridad
por Charles R. Swindoll

Salmos 101

Una vez escuché al presidente del Seminario expresar su preocupación sobre la escuela cuando dijo: «Espero que no estemos graduando alumnos con una gran cantidad de creencias pero sin suficiente convicción». La convicción es lo que hace que la creencia tenga respaldo. David no se sentía satisfecho con un conjunto de verdades teológicas girando en su cabeza; David las había convertido en convicciones concretas. Es como si los primeros cuatro versículos del salmo representaran a David diciendo: «Estoy comprometido al propósito de Dios, cualquiera que sea éste».

En estos cuatro versículos, él hace una lista de cuatro grandes cualidades que el creyente debe tener para poder descubrir una dirección clara. Esas cualidades acaban con una mentalidad ociosa.

Honor

De la misericordia y el derecho cantaré; a ti cantaré salmos, oh Señor (v. 1).

¿De qué canta David? De la misericordia y la justicia. Estas dos cualidades no sólo definen a Dios, sino que representan los valores que Dios quiere que el mundo utilice como guía. Muchos años después, el profeta Miqueas escribiría:

«¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el Señor? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios (Miqueas 6:8).

La primera virtud, misericordia, es «chesed» y ya hemos hablado de esa palabra antes. Combina la idea de una bondad extraordinaria y desinteresada  junto con el amor, la amistad, y la lealtad. El concepto del Nuevo Testamento acerca de la gracia capta lo que «chesed» es. La otra palabra, «derecho», es la palabra «mishpat» y se refiere a una administración ordenada y equitativa del gobierno; describe la cualidad del gobierno civil que permite que todos vivan de manera pacífica y productiva.

David toma la resolución de hacer que estas dos cualidades divinas se conviertan en la canción de su vida. Él se compromete a vivir bajo esos aspectos y que ellos le conduzcan en cada decisión y cada relación que él tenga.

Integridad

Daré atención al camino de la integridad. ¿Cuándo vendrás a mí? En integridad de corazón andaré en medio de mi casa (v. 2).

La primera parte de este versículo tiene que ver con su integridad pública. El término original hebreo da la idea de algo completo, algo entero. Transmite la idea de ser totalmente honesto. El rey de Israel sabía que su vida ante la gente tenía que ser sólida y honesta para que su reino se mantuviera firme.

La segunda parte de este versículo tiene que ver con su integridad privada. Note que David utiliza la palabra, «corazón» y la palabra, «casa». La integridad tiene que ver con la autenticidad, una virtud que no cambia dependiendo de la audiencia del lugar donde esté.

Afirmando el alma
Piense en alguna una persona de la historia que usted admira debido a sus logros. Busque su biografía y luego léala enfocándose principalmente en lo que influyó a esa persona y cómo esa persona enfocó su energía y su dirección. Observe también esos aspectos de honor e integridad en esa persona.

La convicción es lo que hace que la creencia tenga respaldo.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

El bien y el mal

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo…!

Isaías 5:20

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Romanos 12:2

El bien y el mal

La noción del bien y del mal fue modificada radicalmente en pocos años en nuestra sociedad materialista y cada vez más inmoral. Por ejemplo, hace solo cuarenta años, el divorcio y el concubinato no eran considerados como algo normal. Pero hoy ¿quién se ofusca por eso? Nadie. Más bien se anima a los jóvenes a vivir juntos, por lo menos algún tiempo antes de casarse, para conocerse mejor. Sin embargo la Biblia llama a esto fornicación, y nos invita a huir de ella (1 Corintios 6:18).

Cristianos, ¿seguiremos la corriente del mundo sin que nuestra conciencia se alarme? Es precisamente nuestra conciencia la que debería permitirnos discernir entre lo que está bien y lo que está mal, pero ella necesita ser iluminada y graduada por la Biblia. No dejemos que las corrientes de pensamiento de todo tipo la «formateen» a su gusto. Tratemos de conocer qué es el bien y el mal según el pensamiento de Dios. Él nos lo reveló en la Biblia, su Palabra. Leámosla y dejémonos instruir por ella sin tener en cuenta las teorías de los hombres, que a menudo están conducidos, sin saberlo, por Satanás, el “padre de mentira” (Juan 8:44). Ejercitémonos en tener una “buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” (Hebreos 13:18).

Que nuestra vida y nuestras relaciones sean puras, la expresión de un amor verdadero, un reflejo de lo que caracterizaba la vida de Jesús, quien “anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38).

Oseas 11-12 – Filipenses 2 – Salmo 107:23-32 – Proverbios 24:7

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

UNA TAREA DE AMOR

UNA TAREA DE AMOR

9/26/2017

Conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.

Efesios 3:19

Para pagar la deuda del amor, todos podemos hacer varias cosas. He aquí algunas sugerencias:

Termine una querella.

Llame a un amigo a quien no ha visto durante mucho tiempo.

Sustituya la sospecha con la confianza.

Quite cualquier amargura de su vida.

Escriba una carta sorpresiva a alguien que lo quiera a usted.

Dígale a alguien que usted sabe bien cuánto significa para usted.

Cumpla una promesa.

Pida a Dios que perdone a alguien que le hizo algo malo a usted, y olvide eso que hizo.

No sea demasiado exigente con otros familiares.

Muestre gratitud a los demás durante todo el día.

Dígale a alguien a quien quiere que usted se interesa por él o por ella.

Ore por uno de sus enemigos.

Envíele un cheque a algún necesitado.

Pida a Dios que lo ayude a amar de la manera que Jesús amó.

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
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Vivamos confiados del poder de Dios

SEPTIEMBRE, 26

Vivamos confiados del poder de Dios

Devocional por John Piper

La extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos… (Efesios 1:19)

La omnipotencia de Dios es nuestro refugio eterno e inamovible en la gloria eterna de Dios, sin importar lo que suceda en esta tierra. Y esa confianza es el poder que permite una obediencia radical al llamado de Dios.

¿Hay algo más liberador, más emocionante, más fortalecedor que la verdad de que el Dios Todopoderoso es nuestro refugio en cada una de nuestras experiencias de vida —ordinarias y extraordinarias— todos y cada uno de los días?

Si creyéramos esto, si en verdad dejáramos que la verdad acerca de la omnipotencia de Dios se apoderara de nosotros, ¡cuán notoria sería la diferencia que produciría en nuestra vida personal y en nuestro ministerio! ¡Cuán humildes y poderosos nos volveríamos para los propósitos de salvación de Dios!

La omnipotencia de Dios es un refugio para el pueblo de Dios. Y cuando en verdad creemos que nuestro refugio es la omnipotencia del Dios Todopoderoso, hay un gozo y una libertad y un poder que se desborda en una vida de obediencia radical a Cristo Jesús.

La omnipotencia de Dios implica reverencia, recompensa y refugio para el pueblo de su pacto.

Los invito a aceptar los términos del pacto de la gracia: apártense del pecado y confíen en el Señor Jesucristo, y la omnipotencia del Dios Todopoderoso será la reverencia de su alma, la recompensa de sus adversarios, y el refugio de su vida —para siempre—.


Devocional tomado del libro “Mi nombre es Dios Todopoderoso”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Aúlla, oh ciprés, porque el cedro cayó

26 de septiembre

«Aúlla, oh ciprés, porque el cedro cayó».

Zacarías 11:2

Cuando en el bosque se oye el estrépito de un roble que cae, es señal de que el leñador se encuentra allí. En tales circunstancias, bien puede temblar cada uno de los árboles del bosque por temor de que, al día siguiente, la afilada hacha lo sorprenda también a él. Todos nosotros somos como árboles destinados para el hacha, y la caída de uno solo debe recordarnos que la hora señalada se acerca apresuradamente y llegará sin previo aviso para todos (ya seamos grandes como el cedro o humildes como el abeto). Espero que no nos hagamos insensibles a la muerte por oír hablar frecuentemente de ella. No seamos como los pájaros del campanario, que hacen sus nidos cuando las campanas están tañendo y duermen tranquilamente mientras los repiques de la solemne ceremonia llenan el ambiente de recogimiento. Consideremos la muerte como el más serio de todos los acontecimientos y encaremos su aproximación con toda cordura. No nos conviene bromear cuando nuestro destino eterno pende de un hilo. La espada está fuera de la vaina; actuemos, por tanto, con seriedad. Su hoja se encuentra acicalada y está muy afilada; no juguemos, pues, con ella. El que no se prepara para la muerte es más que un vulgar insensato: es un demente. Cuando la voz de Dios se deje escuchar entre los árboles del huerto, que tanto la higuera como el sicómoro, la haya como el cedro se apresten a oír.

Procura estar preparado, siervo de Cristo, porque tu Señor viene de repente, en el momento en que el mundo impío menos lo espera. Esfuérzate por ser fiel en su obra, porque pronto se cavará tu sepulcro. Prepárate, padre; procura criar a tus hijos en el temor de Dios, pues pronto pueden quedarse huérfanos. Prepárate tú, comerciante: cuida de que tus negocios sean honrados y de que sirvas a Dios con todo el corazón, pues los días de tu servicio terrenal pronto terminarán y serás llamado a dar cuenta de lo que hayas hecho mientras estabas en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Dios quiera que todos nos preparemos para comparecer ante el tribunal del gran Rey, con un cuidado que pueda recibir como recompensa este encomio lleno de gracia que dice: «Bien, buen siervo y fiel».

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 280). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Una vida de propósito

26 Septiembre 2017

Una vida de propósito
por Charles R. Swindoll

Salmos 101

Algunas personas parecen vagar sin rumbo durante sus vidas, caminando sin ninguna dirección. Si una persona no tiene objetivos definidos claramente, no es de sorprender que adopte un estilo de vida sin definición ni propósito.

Conozco algunas personas que viven su vida sin ningún plan. Me recuerda la vez que fui invitado a una universidad para dar un discurso. De camino al salón, me encontré con un joven obviamente apático. Le hice algunas preguntas intentando crear interés para que hiciera planes más allá del día de la graduación. Recuerdo preguntarle acerca de sus planes. ¿Sabe cuál fue su respuesta? Sin pensarlo dos veces me respondió: « ¿Planes? Bueno…voy a ir a comer».

Tristemente respuestas como esas son comunes en las personas que han quedado atrapadas en el afán de una vida sin rumbo. Viven de un día para el otro sin preocuparse más que por los programas de televisión la noche. Deambulan por la vida como un tronco en un pantano.

El título del salmo nos dice que esta es una canción de David, cuya vida era guiada con un propósito específico. Él había comprendido el plan de Dios para él y con excepción de una caída temporal en desobediencia, él seguía su rumbo sin distracciones. David tomó decisiones según su propósito, y sirvió a Dios fielmente por muchos, muchos años. Verdaderamente, él era un «hombre conforme al corazón de Dios».

Quizás más que cualquier otro pasaje de la Escritura, esos ocho versículos explican la filosofía de David acerca de la vida. De hecho, un título apropiado para el Salmo 101 podría ser: «La declaración de fe de David». Éste es su credo. Este es un salmo que presenta su dirección espiritual.

David se comprometió asimismo con este credo sin ninguna reservación. Él, por supuesto, falló algunas veces; se salía del curso, pero siempre mantuvo un parámetro delante él. En ese salmo no vemos el mínimo trazo de transigencia diplomática o vacilación, al contrario, lo que observamos son palabras directas de devoción. Por tanto, todos los que deseamos vivir más allá del afán de una vida sin rumbo haríamos bien en analizar cómo David decidió conducirse asimismo.

El pasaje y su patrón

El Salmo 101 podría ser llamado el salmo de las resoluciones. Aparecen al menos diez acciones específicas. Ese salmo me recuerda la declaración de Josué cuando la nación de Israel quería desobedecer al Señor: . . . escojan hoy a quién sirvan. . . pero yo y mi casa serviremos al Señor» (Josué 24: 15). David implica durante los primeros cuatro versículos esa misma actitud de Josué y presenta cinco resoluciones. Luego, en los versículos 5 al 8 habla de su reino, y hace una lista de siete diferentes tipos de personas y comenta algo acerca de cada una de ellas. Un bosquejo de este salmo podría ser siguiente:

I. Yo: resoluciones (vv. 1-4)
A. Cantaré (v. 1)
B. Daré atención (v. 2a)
C. Andaré (v. 2b)
D. No pondré (v. 3)
E. No reconoceré (v. 4)

II. Mi reino: declaraciones (vv. 5-8)
A. Difamador (v. 5a)
B. Altanero (v. 5b)
C. Fiel (v. 6a)
D. Integro (v. 6b)
E. Fraudulento (v. 7a)
F. Mentiroso (v. 7b)
G. Impío (v. 8)

Afirmando el alma
¿Cuál es su propósito específico en la vida? Si no lo sabe, hoy es un buen tiempo para preguntar: Señor, ¿Por qué me tienes en el planeta tierra? ¿Cuál es mi función específica dentro de tu plan? La contestación no es una simple respuesta, más bien es un proceso que comienza con la decisión de servir a Dios con su vida. Si usted no lo ha hecho antes, comprométase a servirle a él sin reservaciones.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

“Hermanos falsos”

26 SEPTIEMBRE

2 Samuel 22 | Gálatas 2 | Ezequiel 29 | Salmo 78:1–39

Algunos comentaristas entienden que lo que dice Pablo en Gálatas 2:1 ss., es que después de varios años regresó a Jerusalén para presentar a los apóstoles y a otros líderes el evangelio que había estado predicando entre los gentiles, para que ellos le evaluaran y afirmaran. Lo hizo en privado, desde luego, pero el asunto era que Pablo temía haber estado corriendo o haber corrido en vano su carrera (2:2). Esto demuestra que Pablo no se sentía tan seguro como aparentaba serlo en el capítulo anterior. En cierto sentido, sí que era una imitación de un apóstol.

Esta lectura no se sostiene. Lo que Pablo quiere decir es algo totalmente distinto. Los gálatas han sido invadidos por agitadores del exterior, hombres que se presentan a sí mismos como autorizados por Jerusalén, como si fueran apoyados por los apóstoles “habituales”. El libro de los Hechos presenta evidencias de que este tipo de personas a veces perseguía a Pablo. De manera que él va a Jerusalén, no para que le validen o le redirijan su evangelio (en este momento, Pablo no va a cambiar de opinión ni de dirección), sino para asegurar que no hubiera, entre los líderes de Jerusalén, una idea errónea sobre lo que él predicaba. Además, quería animar a esos líderes a separarse por completo de los “hermanos falsos” que injustamente apelan a Jerusalén para perjudicar a Pablo y a su ministerio entre los gentiles. Es decir, que Pablo busca asegurar que no está corriendo en vano su carrera porque estos agitadores intentan deshacer su obra. Él quiere hacer lo que sea necesario para socavar sus pretensiones y destruir su influencia. Hechos 15 muestra que eso es justamente lo que consiguió el Concilio de Jerusalén. De hecho, Gálatas 2:11–14 sugiere que Pablo logró la consistencia en el evangelio más rápido que algunos de los otros apóstoles. No estaba sometiéndose al criterio de ellos sobre el contenido de su predicación, sino todo lo contrario. Estaba dispuesto a emitir su propia reprensión si los veía comportarse de manera inconsistente.

Aunque de estas confrontaciones surgen muchos temas teológicos de vital importancia, en esta coyuntura podemos considerar uno muy práctico. Si bien merece la pena luchar por el evangelio, hay maneras correctas e incorrectas de hacerlo. Cuando la inconsistencia de Pedro se hizo pública y ocasionó un daño público, la reprensión de Pablo también fue pública (2:11–21). Cuando Pablo intenta aclarar las cosas, averiguar lo que está sucediendo y presentar la valoración de su propia obra, se acerca a los demás de manera “privada” (2:2). Después de todo, le preocupa el avance del evangelio sin diluir y no su propia reivindicación. Cuando nos encontremos en posición de contender tenazmente por el evangelio, debemos pensar en cómo hacerlo de la manera más agradable y estratégica.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 269). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Tiene grandes preocupaciones?

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Pedro 5:7

¿Tiene grandes preocupaciones?

Tres versículos de la Biblia nos muestran cuál es la voluntad de Dios con respecto a nuestras cargas. Si bien: “Cada uno llevará su propia carga” (Gálatas 6:5), o también: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros” (Gálatas 6:2), lo más consolador es esto: “Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará” (Salmo 55:22). Siempre podemos hacer esto. ¡Dios no dice que llevará nuestra carga, sino que nos sostendrá a nosotros, y no únicamente nuestra carga!

Una carga no es necesariamente un pecado, sino todo lo que nos hace sufrir en nuestra vida, en la vida de nuestros familiares y amigos, en la de nuestros hermanos y hermanas en la fe… Sufrimientos de los cuales esperamos ser liberados. Si perdemos la paciencia, Satanás puede aprovecharse de ello para desanimarnos. No se trata de evitar las preocupaciones, sino de entregárselas al Señor. Entonces él nos dará la fuerza para soportarlas. (Lea otra vez los versículos del encabezamiento).

–¿Qué hacer? Echar sobre Dios toda nuestra preocupación.

–¿Cómo hacerlo? Mediante oraciones y súplicas.

–¿Por qué podemos hacerlo? Porque Dios cuida de nosotros.

Cada día podemos llevar a Dios todas nuestras preocupaciones, pequeñas o grandes, sean de tipo sentimental, familiar, profesional, etc. El Señor cuida de nosotros, podemos confiar en su bondad. No hay nada demasiado difícil para su poder (Jeremías 32:17), ni demasiado insignificante para su amor (Mateo 10:29-31).

Oseas 9-10 – Filipenses 1 – Salmo 107:17-22 – Proverbios 24:5-6

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

UNA FUENTE INAGOTABLE

UNA FUENTE INAGOTABLE

9/25/2017

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido.

1 Pedro 1:22

Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo la cumpliremos? Comprendiendo nuestro recurso.

El amor está a nuestro alcance, y es nuestra culpa si no aprovechamos el recurso necesario. Tenemos que someternos al Espíritu y aprender a amar. Debemos purificar nuestro corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes y pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y debemos considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.

Cuando Dios lo salvó a usted, Él lo hizo una nueva criatura con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio.

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
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