3/7 – ¿Un mundo mejor?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

3/7 – ¿Un mundo mejor?

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Leslie Basham: Estamos viviendo en una época de avances increíbles en la tecnología. ¿Pero hace esto que el mundo sea mejor? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El hombre, abandonado a sí mismo, podría hacerse más inteligente. Podría aprender más, pero hacerse más inteligente sin Dios solo lo puede hacer más perverso. Solo y apartado de Dios, él haría un mundo cada vez peor y peor.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Aquí está Nancy continuando una serie llamada, Noé y el diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes están familiarizadas con el Manifiesto Humanista? ¿Has visto o leído los manifiestos humanistas?  El primero fue escrito en el 1933. Tenía 34 firmas, como la de John Dewey, muchos científicos, educadores, filósofos. La premisa del primer Manifiesto Humanista se basaba en que el hombre era una criatura brillante, que si él solo trataba y trabajaba lo suficientemente duro, a la larga iba a ser capaz de crear un mundo utópico; un mundo de paz y prosperidad para todos.

El Segundo Manifiesto Humanista fue escrito en el año 1973. ¿Qué pasó entre el 1933 y el 1973 para demostrar que el hombre no era tan brillante o capaz como ellos habían pensado? La Segunda Guerra Mundial. Así que, es interesante, cuando llegas al Segundo Manifiesto Humanista en el 1973, que dice, en efecto: “Ahora nos damos cuenta de que las cosas no han salido como esperábamos o como pensábamos que serían.” Y dicen,

Los acontecimientos ocurridos desde entonces hacen que  esta afirmación anterior luzca demasiado optimista. El nazismo ha mostrado las profundidades de la brutalidad de la que la humanidad es capaz. Pero siguen diciendo:

Usando la tecnología sabiamente, podemos controlar nuestro entorno, vencer la pobreza, reducir notablemente las enfermedades, prolongar nuestra vida útil, modificar nuestro comportamiento significativamente, alterar el curso de la evolución humana y el desarrollo cultural, descubrir nuevos y vastos poderes, y proveer a la humanidad con una oportunidad sin precedentes para lograr una vida abundante y significativa.1

Esa fue su conclusión.

Eso sí que es un reflejo de la filosofía moderna. ¿Cuál es la esencia de la filosofía moderna? Que el hombre es básicamente bueno, que el hombre solo necesita ser mejorado. Si él hace cosas malas, no es porque sea malo. Eso se debe a que solo necesita una buena educación, o una mejor casa, o mejores oportunidades, o un mejor compañero. Si le provees un mejor ambiente será una mejor persona porque es innata e inherentemente bueno. Y el hombre tiene dentro de sí el poder de crear este mundo que soñamos.

Ahora, esa es la visión que la filosofía moderna tiene de la naturaleza humana. Pero tenemos que ir a las Escrituras para encontrar la verdadera visión de la naturaleza humana; la visión de Dios sobre la naturaleza humana.

Hemos estado estudiando Génesis capítulo 6,  mirando a la época, a la cultura en la que vivió Noé, cuando Dios envió el gran diluvio. Hemos visto en este pasaje una descripción de la naturaleza caída del hombre; de su naturaleza pecaminosa. No  mejorando, no mejora, sino que hemos visto que la maldad se vuelve cada vez más perversa. El hombre, abandonado a sí mismo, podría hacerse más inteligente. Podría aprender más, pero hacerse más inteligente sin Dios solo lo puede hacer más perverso. Solo y apartado de Dios, él haría un mundo cada vez peor y peor.

En Génesis capítulo 6, comenzando en el versículo 5 dice:

El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal…Versículo 12 “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. (vv. 5, 12)

Ahora, todos los hombres desde Adán son pecadores, pero el pecado había seguido su curso y la gente de esta cultura se había convertido en extremadamente perversa. Quiero señalar varias cosas acerca de la perversión de ese día, de la depravación del corazón humano, y como se manifestaba en la época de Noé.

En primer lugar, era universal— universal en su alcance. Toda carne era continuamente mala. Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Esto era pecaminosidad generalizada. El pecado no se contenía. No puede ser reducido a un pequeño grupo de personas. Se propaga como el cáncer, como un incendio salvaje, como  la pólvora. Solo aumenta, y se traga todo a su paso. Llega a ser universal en su alcance—totalmente generalizado.

No solo era la depravación humana en los días de Noé universal, sino que también era intencional. Era deliberada dice que.“Toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”. La palabra intención en algunas de las traducciones dice que, “todo designio de los pensamientos del corazón de ellos” su inclinación, (RV-60). Es una palabra en hebreo que significa, “aquello que se forma en la mente”, los planes, los propósitos del corazón del hombre.

Esta no era gente simplemente pecando sin saber lo que estaban haciendo o gente que simplemente no podía evitarlo, que solo les quedaba amoldarse a la cultura. Eran personas que estaban pecando deliberadamente.  Ellos estaban planeando como pecar. Ellos estaban pensando en nuevas formas de pecado. Como leemos en Romanos en el capítulo 1 en el versículo 30, que eran  inventores de lo malo. Siempre estaban pensando en nuevas formas de pecar. Toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal. El pecado del hombre era universal y era intencional.

En tercer lugar, era habitual o perpetuo. Y entonces la perversión era total. Toda intención de los pensamientos de su corazón era solamente el mal. Aquí estaba el hombre que de principio a fin se había convertido en corrupto en violento, malvado y perverso. Es como si en este pasaje, no hubiera palabras suficientes para describir lo malo, malvado y perverso que era el mundo.

De manera que vemos perversión total, universal, intencional, habitual, y entonces vemos el pecado interior. Depravación interna—este era un asunto del corazón. La Escritura dice que no solo eran sus actos corruptos, sino que “toda la intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal” (Gen 6:5). Sus corazones eran corruptos, y ese es el problema; porque las malas acciones brotan de un corazón malvado.

Si el hombre hace obras malas, no es porque necesita una mejor educación, o porque necesita más dinero, o porque tiene que ser sacado de su pobreza. No es porque no tuvo buenos padres. Esas cosas contribuyen tal vez. Pero el asunto que causa las obras malvadas en nuestro mundo es el corazón malvado del hombre. Su corazón era malo. Su corazón era corrupto. El corazón es el manantial es la fuente de toda conducta pecaminosa.

Es por eso que no podemos hacer excusas por el comportamiento pecaminoso, ya sea en tus hijos o en los grandes malvados del mundo. No podemos decir, “Si tan solo esto hubiera sido diferente”. Seguro sabes esto si tienes niños. Tú no tienes que enseñarle a tu hijo de dos años como hacer lo que está mal. Le sale de forma natural. ¿Cuál es la primera palabra que aprende? Aprende a decir “¡NO!” ¿De dónde viene eso? Este niño no ha sido expuesto a toda la perversión que hay en el mundo. ¿De dónde le viene la perversión? ¿De dónde le sale la inclinación a hacerlo a su manera, en contra de la forma en que se supone que debe hacer? Viene de su corazón, así de pequeñito y de pecaminoso.

Todo pecado comienza en el corazón. Es el corazón pecaminoso del hombre que produce malos deseos y malas acciones. Eso es lo que leemos en Jeremías capítulo 17 versículo 9,

Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio, ¿quién lo comprenderá? (NVI)

Así que si estás tratando de entender por qué existe tanta perversión horrible en nuestro mundo hoy, busca sus orígenes en el Génesis y te darás cuenta del porqué de todo esto—ha sido el curso natural de la naturaleza pecaminosa del hombre abandonado a sí mismo, del hombre que no ha clamado por la gracia de Dios, que no ha buscado a Cristo para salvación. Es allí donde nos lleva el pecado.

Si no tratas con el pecado en tu vida, te llevará por caminos que jamás, que nunca has soñado ir. Te va a costar más de lo que pensaste que tendrías que pagar. Si no tratas con el pecado a la manera de Dios, esto tendrá consecuencias más dañinas, más dolorosas y más severas de lo que te imaginas.

En aquellos tiempos oscuros es fácil preguntarse, “¿Dónde está Dios? ¿Dónde está Él en medio de todo esto? Podrías pensar que el mal ha vencido, que ha vencido al mundo. ¿Dónde está Dios? Vamos a ver, en la medida que vamos a través del capítulo 6 de Génesis, que Dios está ahí. No es que Dios está ausente. Él no está silente. Él no está perplejo, Él no es incapaz.

Él está vivo. Él está consciente de lo que está sucediendo. Él está actuando en medio de las acciones de los hombres. Él responde. Él está iniciando, Él está involucrado. Él está trabajando, Él está siempre, siempre, siempre cumpliendo Sus propósitos. Y Su propósito siempre será el resultado final, el último capítulo. Él es siempre el vencedor, el conquistador sobre la peor pecaminosidad del hombre.

Así que un día que era muy corrupto, cuando los hombres no prestando atención a Dios, Dios estaba prestando atención a los hombres. Dios estaba activamente involucrado. Pienso en ese versículo  de Génesis, el versículo 2 del capítulo 1, que habla del día en que las tinieblas cubrían la superficie del abismo. ¿Qué quiere decir? Que “el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”.

Dios estaba allí, Dios estaba activo, Dios estaba obrando. Porque Dios tiene un plan y el plan de Dios no fallará. No puede ser frustrado por el hombre. Ese es uno de los grandes temas de la Biblia; uno de los grandes caminos y misterios de Dios.

En primer lugar, quiero que notemos en Génesis, capítulo 6, el conocimiento y la supervisión de Dios. Dios sabe lo que está pasando. Hemos leído dos veces, “El Señor vio..” El versículo 5 dice, “Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”.

El Señor vio. El Señor no solo vio lo que ellos estaban haciendo, sino que Dios vio lo que había en sus corazones. Dios sabe lo que hay en los corazones de los hombres. Dios sabe lo que hay en tu corazón. El Señor vio. El Señor lo sabe.

Vemos la misma idea en los versículos 11 y 12 de Génesis 6: “Y la tierra se había corrompido delante de Dios, (Dios sabe y Dios ve) y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”.

Dios nunca está distraído con relación a lo que está pasando aquí debajo en la tierra.

Hay muchos hombres en este planeta que prestan muy poca atención a Dios. Hay momentos en nuestras vidas cuando le damos poca importancia a Dios. Cuando pecamos, ¿Estamos pensando, “Señor, yo sé que estás viendo”? Si estuviéramos pensando que Dios nos está mirando, tendríamos más temor de Dios y pecaríamos menos. Porque incluso cuando no estamos pensando en Dios, Dios está mirando. Dios sabe lo que está pasando.

He citado en ocasiones anteriores en esta serie el Salterio, los salmos con música, y he estado cantándolos durante mis tiempos de quietud. Uno de los pasajes del Salmo 94, me pareció que estaba relacionado con este pasaje. Así es como lee:

¿Hasta cuándo los impíos, oh Señor, hasta cuándo los impíos se regocijarán? De sus bocas brota la arrogancia; sus palabras son arrogantes. Oh Señor, aplastan a tu pueblo, y afligen a tu heredad. Matan a la viuda y al extranjero y asesinan a los huérfanos. (Suena como en la era de Noé, ¿no es cierto? Violencia, corrupción) Ellos dicen: El Señor no lo ve, ni hace caso el Dios de Jacob. Haced caso, torpes del pueblo; necios, ¿cuándo entenderéis? ¿Crees que el Creador, Él que hizo el oído, no oye? ¿Él que dio forma al ojo, no ve? (Salmos cantados 94:3-9)

¿Qué nos dice ese Salmo? Dios ve. Dios lo sabe. Déjame decirte, esto debe afectarte de dos maneras. En primer lugar, Dios sabe lo que te está pasando, y Dios no es pasivo. Dios no está al margen. Vamos a ver que Dios se preocupa profundamente por el pecado y cómo éste afecta a los pecadores y a los justos también.

Pero no solamente Dios sabe lo que te está pasando a ti, Dios sabe acerca de ti y acerca de tu pecado. Como hemos dicho, Él sabe lo que está pasando en tu corazón. Eso debería de poner temor de Dios en nuestros corazones.

¿Y qué es el temor de Dios? Es vivir en esa reverencia, esa percepción consciente, constante de que Dios sabe, de que Dios está aquí, que no puedo dejar a un lado al que todo lo ve y todo lo conoce. El Señor vio, la maldad sobre la tierra. El Señor sabía lo que estaba pasando en sus corazones. Vemos pues, el conocimiento, la supervisión de Dios. Pero luego quiero que veamos el dolor y la tristeza de Dios.

¿Cómo afectó todo esto a Dios? ¿Cómo respondió Él a todo esto? Vemos claramente en este pasaje, como en cualquier otro pasaje del Antiguo Testamento, que Dios se afecta profundamente y personalmente por nuestro pecado. El versículo 6 nos dice, “y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón”.

Permíteme leer esto en otras traducciones, para darte un sentido de la intensidad de la respuesta del Señor. La Nueva Versión Internacional dice: «Se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón”. Una paráfrasis dice: «Entonces el Señor lamentó haber creado al ser humano y haberlo puesto sobre la tierra. Se le partió el corazón”. (NTV) El Señor se lamentó.

Dios está profundamente entristecido por el pecado. Él lo odia. Le aflige. Se lamentaba. A Él le dolió en el corazón.

Hay dos palabras en el idioma hebreo original que se utilizan aquí en el versículo 6. La primera palabra, algunas de sus traducciones dicen, “Y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra”. Esa es una palabra que significa «respiración forzosa; jadear, respirar con fuerza, gemir”. Es una manifestación física de los sentimientos—de dolor, de compasión y  en ocasiones de consuelo.

Y a medida de que meditaba en este pasaje, tuve la sensación como cuando a alguien te dan un puñetazo en el estómago. Uno hace, “Uhhg.. Eso me duele”. Es una respiración forzosa, que sale de este dolor y de esta pena. Un comentarista dice que esta palabra,

“Describe el amor de Dios que ha sufrido un desgarrador desengaño. Literalmente, se habla de tomar una respiración profunda, pero con extremo dolor”. 2

Dios ama a Su pueblo; Él es un Dios santo, un Dios justo que ve a estos seres humanos que Él ha creado, a estos seres humanos que Él ha hecho para Él, y Él los ve, no solo pecando sino pecando de una manera cada vez peor y peor y pensando en nuevas formas de pecar y de vivir sus vidas sin tenerlo a Él en cuenta. Y Dios se lamenta. Le duele profundamente haber hecho al hombre en la tierra.

Y luego en ese versículo continúa diciendo, “Y sintió tristeza en el corazón”. Esa es una palabra diferente aquí. Es una palabra que habla de “malestar físico y mental, de angustia, de indignación”. Estas son palabras fuertes. De hecho, es la misma palabra que se usa en Génesis 3, que habla del tipo de dolor que una mujer tendrá cuando ella dé a luz a sus hijos. “En gran manera multiplicaré tu dolor de parto”.

Algunas de ustedes, han dado a luz un hijo. Ustedes están familiarizadas con los pujos, con la dificultad, con el trabajo, con el  dolor (incluso físico) que se experimenta al dar a luz un hijo. Es traspasarse uno mismo el corazón o ser traspasado. El comentario bíblico de Wycliffe dice:

«Dios experimentó en su corazón una penetrante tristeza mientras miraba a la trágica devastación que el pecado había producido.»2

Ahora, cuando nos fijamos en el pecado, en tu pecado o en el de los demás, ¿experimentas tú algo parecido a lo que experimenta Dios? ¿Experimentas algún dolor, tristeza, alguna pena? Te pudiera causar más dolor si te dieras cuenta de lo que le causa a Dios; si ves cómo Su corazón es atravesado, si ves su profunda desilusión. Su corazón está atravesado por la trágica devastación de lo que el pecado ha producido.

Quiero que nos quedemos con dos puntos acerca de todo esto. En primer lugar, no está mal que nos sintamos afligidas por el pecado de los demás mientras vemos la devastación de un mundo caído y mientras vemos lo que el pecado ha hecho en nuestras relaciones, en las relaciones que nos rodean. Algunas de ustedes están casadas con un hombre que no tiene un corazón para Dios, tal vez es un alcohólico, tal vez alguien que es adicto a la pornografía.

Al mirar esas cosas, no está mal que te duela y que esto rompa tu corazón. Debería molestarte, debería mortificarte. El tú lamentarte por el pecado en otros es un reflejo del hecho de que estás creada a la imagen de Dios.

Porque a veces creo que  tenemos esta mentalidad que dice: “Si yo fuera realmente espiritual, entonces lo que los demás hagan en este mundo no debe molestarme en lo absoluto”. Debería de molestarnos. Debe contristarnos. Debe romper nuestros corazones. ¿Qué está pasando con nuestros adolescentes? ¿Qué está pasando con nuestros matrimonios? Cuando tu hijo o tu hija se divorcia, debes lamentarte; eso debe romper tu corazón. Tú debes odiar el pecado que ha dado lugar a este tipo de consecuencias devastadoras.

Así que no trates de decir, “Si soy espiritual no sentiré esto; no me molestará”. Yo solo puedo decir.  “Dios está en control”. “Dios está en control, pero no está mal tener un corazón quebrantado.

Pero antes de dejarte llevar por el dolor y el lamento y el llanto y el tener un corazón atravesado por el pecado de otros, debemos recordar (y este pasaje hace eso por nosotras) de lo que mi pecado le causa a un Dios santo. Cuando Dios  me ve siendo corrupta o violenta; yendo por mi propio camino, siendo arrogante, airada o controladora con mis palabras o con mi lengua; con las intenciones de mi corazón, maquinando cosas y formas  en mi mente para hacerle daño a otros o para manipular las circunstancias— cuando Dios ve esas cosas, ya sean  abiertamente o encubiertas en mi corazón, es así como Él se siente.

Dios se duele. Él se lamenta. Se duele en su corazón.  Ahora, vamos a ver que este Dios que se duele  ha provisto un medio para que los pecadores sean redimidos de sus pecados.  Así que vamos a adorarle; vamos a amarlo; vamos a darle gracias por ello.

Permíteme recordarlo una vez más: Nunca vas a amar la salvación de Dios hasta que no hayas visto lo que el pecado hace al corazón de Dios.

Oh Padre, confesamos que apenas podemos comenzar a comprender  lo que Tu corazón debe experimentar cuando ves las devastadoras consecuencias del pecado. Te pedimos que nos ayudes a ver lo que Tú ves, a ver nuestro pecado en la forma en que Tú lo ves a conocer Tu perspectiva sobre el mismo, para que podamos odiarlo como Tú lo odias. Señor, el pecado rompe nuestra relación contigo, el pecado hace que se levanten paredes y murallas en nuestras relaciones con otras personas.

No es para eso  que nosotras fuimos creadas. Tú no nos creaste para pecar. Nos hiciste para estar reconciliadas contigo y para estar bien con los demás. Pienso, Señor, en los matrimonios rotos y en las relaciones rotas y las adicciones sexuales y pecaminosas. Señor, y al ver estas cosas, nuestros corazones lloran, nuestros corazones gimen y te decimos, Señor, ¿hasta cuándo? ¿Cómo puedes soportarlo?

Sin embargo, te damos gracias porque has llevado todo ese dolor, lo has tomado sobre ti mismo, y lo has colocado sobre Tu Hijo, Jesús. Él fue herido por nuestras transgresiones. Él fue molido por nuestras iniquidades. El castigo que merecíamos fue puesto sobre él. Por sus heridas Señor, todas nosotras somos sanadas. Por eso te decimos:  ¡Gracias Señor! Gracias, Te amamos. En el nombre de Jesús, Amén.

Leslie: Una vez que te enfrentas a la realidad del pecado, entonces  se puede apreciar el milagro de la gracia. Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la gravedad del pecado como parte de la serie de Noé y el Diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento.

Nos ha dado la oportunidad de considerar la naturaleza terrible del pecado. Pero en esta serie, también vamos a echar un vistazo al increíble regalo de la salvación y la gracia. Como hemos escuchado hoy, veremos el Evangelio a través de toda la historia de Noé, y todo el Antiguo Testamento.

Si Dios te ha hablado y te ha señalado tu pecado, corre a Él. Te invitamos a entrar a nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que te explicarán claramente qué es el Evangelio, y te ayudarán a iniciarte en la fe.

También quisiéramos que conozcas todo acerca de nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina. Si eres una maestra, consejera, esposa de pastor o tienes una posición de liderazgo en tu iglesia, esta conferencia es para ti. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y conoce cómo puedes registrarte.

Dios es paciente. A menudo retiene el juicio, dando a la gente tiempo para arrepentirse. Descubre por qué esto es tan importante, mañana. Espero que puedas unirte a nosotros de nuevo aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Humanist Manifesto II (1973).

2 Pfeiffer, C. F. (1962). The Wycliffe Bible commentary : Old Testament (/data/data/com.infraware.PolarisOfficeStdForTablet/files/.polaris_temp/image1.png). Chicago: Moody Press.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Un diseño perfecto

Isha – Salmos

DÍA 136 – Salmo 100

Dosis: Gratitud

Un diseño perfecto

“Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado.” (Salmo 100:3) (NVI)

Una vez más el tema es la alabanza y la acción de gracias. El salmista empieza diciendo: “Aclamen alegres al SEÑOR, habitantes de toda la tierra; adoren al SEÑOR con regocijo. Preséntense ante Él con cánticos de júbilo.” Pero este salmo añade un ingrediente especial. Un motivo diferente de alabanza. Que tiene que ver con gozarnos y alegrarnos porque Dios es nuestro Creador y no solamente le pertenecemos sino que hizo un diseño único en cada una de nosotras.

Mi amiga Claudia nació con la piel morena. De niña, en la escuela, le hacían burla y le decían: “La negrita de los hot cakes”, en referencia a la imagen de la caja de la harina para preparar panquecillos, donde se mostraba la cara de una mujer africana. Estas risas y burlas fueron minando su confianza en sí misma. En la adolescencia anduvo encorvada, siempre pensando en que no era hermosa y detestando su color de piel.

En su juventud conoció a Cristo y conociéndole a Él, comenzó a verse de manera distinta. Aceptó su cuerpo, su color y sus circunstancias. Se apasionó por el trabajo misionero y por un continente en especial: África. Con ansias se preparó para su primer viaje al país de Ghana y llegó con una sonrisa. Caminando por una aldea, comenzó a oír que los niños le gritaban: “¡Zulaminga!” (se pronuncia “zalaminga”). No bien se detuvo, preguntó a su intérprete qué le gritaban los niños. Ella sonrió y le dijo: “Te están diciendo mujer blanca”. Dios le dio un regalo a Claudia en esas palabras aquel día, lo que en su país había sido un color oscuro, para otros era blanco. Todo dependía de los ojos con que se mirara. Entonces ella elevó su gratitud a Dios. Si ella hubiera escogido ser blanca, quizá se hubiera equivocado. Pero el Señor eligió lo mejor para ella. Pues su color de piel, entre otras cosas, la protegió del clima, el calor y le dio aceptación entre las mujeres a quienes iba a servir.

No conozco hasta hoy una mujer que no quiera cambiar algo de su cuerpo: cutis, ojos, nariz, cabello, estatura. Pero haríamos bien en detenernos este día y mirar aquello en nuestro cuerpo que no nos agrada particularmente y dar gracias a Dios por ello. Y decir: “es bueno”. Sí, aún esa nariz aguileña y ese cabello crespo y ese color de piel “todo es bueno.” Lo que hoy vemos como un defecto, puede ser usado por Dios para abrirnos puertas en el futuro. Claudia ha aprendido que el color de la piel no es importante. Ama a los niños blancos y de piel más oscura, pero sobre todo ama a su Creador.

El salmo 100 nos invita a alabar a Dios. Nos pide reconocer que Él es Dios y Él nos creó. ¡Cuántas teorías existen sobre la creación! Pero existe una sola verdad: Dios nos hizo y con un diseño perfecto. Por esa razón, vengamos hasta su presencia con las manos llenas de gratitud y alabanza. Porque Él es bueno.

Oración: Señor, gracias porque tú me hiciste, enséñame a ser agradecida por tu diseño perfecto en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 152). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

1/6 – LLAMADA FINAL DE LA SABIDURÍA

El Amor que Vale

Serie: Una palabra al sabio

1/6 – LLAMADA FINAL DE LA SABIDURÍA

Adrian Rogers

“LLAMADA FINAL DE LA SABIDURÍA” | Pastor Adrian Rogers. Predicaciones, estudios bíblicos. Tema #01, Serie “UNA PALABRA AL SABIO”.
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El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

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33/63 – Lo único que te falta | Marcos 10:17-31 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

33/63 – Lo único que te falta | Marcos 10:17-31

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

¡No creas en ti mismo!

Coalición por el Evangelio

¡No creas en ti mismo!

El sutil orgullo que crece adentro

Marshall Segal 

Una de las cualidades más peligrosas del orgullo es que tiene la capacidad de colarse en lugares de nuestro corazón donde una vez vivieron otros pecados. Tan pronto empezamos a conquistar con la ayuda de Dios alguna actitud pecaminosa, hábito, o adicción, sucede que nos maravillamos de nuestra propia fuerza, resolución, o pureza, como si de alguna manera lográramos todo esto por nuestra cuenta. C.S. Lewis escribe: “Al diablo le gusta ‘curar’ una pequeña falla dándote una grande” (Mero Cristianismo, p. 127). La confianza que sentimos en nosotros mismos después de derrotar el pecado nos puede alejar más de Dios que ese pecado recién conquistado.

Si luchamos contra algunos pecados, pero le damos la bienvenida al orgullo, vamos a perder la guerra. Pero si sofocamos el orgullo, obligaremos a todos los demás pecados a morir de hambre al privarlos de su oxígeno.

La guerra del orgullo en tu contra

El orgullo perdura en nosotros más que la mayoría de los pecados porque no somos capaces de ver cuan venenoso y mortal realmente es. El orgullo colorea nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo que nos rodea al soplar una especie de niebla espesa que traiciona la realidad. Paraliza nuestras almas y nos mantiene tan concentrados en nosotros mismos que quedamos casi físicamente incapaces de amar. Y nos maldice si se lo permitimos, arrastrándonos a la muerte, pero haciéndonos creer que estamos en control.

1. El orgullo te mentirá

El orgullo nos convence de que somos más importantes que Dios, y que nuestro punto de vista es mejor que el suyo. “Más engañoso que todo, es el corazón” (Jeremías 17:9). Tu corazón. Más específicamente, el orgullo en tu corazón (Abdías 1:3), que te dice que sabes más que el Dios que todo lo sabe. Podemos ser guiados a ciegas por nuestro orgullo, lo que Salomón llama “la lámpara de los impíos” (Proverbios 21:4).

C.S. Lewis, quien llama al orgullo “el gran pecado”, escribe: “Un hombre orgulloso siempre mira hacia abajo —con desdén— a las cosas y a las personas; y por supuesto, cuando estás mirando hacia abajo, no puedes ver lo que está por encima de ti” (p. 124). El orgullo fija nuestros ojos firmemente en nosotros mismos —en nuestras necesidades, nuestros dones, nuestro esfuerzo, nuestros problemas— y por lo tanto, aleja nuestros ojos de la soberanía, la suficiencia, y la belleza de Dios. Nubla nuestra visión de Él, y eleva nuestra visión de nosotros mismos. Y no solo nos ciega a Él, sino que también elimina cualquier motivación para buscarle (Salmo 10:4).

Y lo peor de todo, el orgullo usa a menudo una apariencia de piedad, pero carece por completo de poder (2 Timoteo 3:2-5), generando una falsa confianza y una segura destrucción.

2. El orgullo te paralizará

El orgullo nos hace ciegos y nos engaña, pero también nos paraliza, nos hace ineficaces e inútiles. Llegamos a estar tan centrados en nuestra propia vida que terminamos desperdiciándola. Una vez más, C.S. Lewis escribe: “El orgullo es un cáncer espiritual: se deshace de la posibilidad misma del amor, el contentamiento, o incluso del sentido común” (p. 125). Si no lo tratamos, el orgullo se multiplica y propaga, llegando incluso a corromper nuestras mejores actitudes y esfuerzos. Tenemos que matarlo, y matarlo consistentemente, probando rutinariamente nuestro corazón, y usando la espada del Espíritu, la palabra de Dios (Efesios 6:17).

Si sentimos una falta de compasión por las necesidades de aquellos que nos rodean, o una sequía en nuestra generosidad, o una frialdad en nuestra preocupación por los inconversos, o una indiferencia, o incluso reticencia, en servir o sacrificarse por los demás, muy probablemente las células malignas del orgullo están reproduciéndose en nuestras almas.

3. El orgullo te puede matar

Si permitimos que el orgullo viva libremente dentro de nosotros, seguramente nos va a matar. Su objetivo principal no es hacernos sentir mejor, sino dirigirnos al dolor y castigo eterno, separados de Dios. Salomón nos advierte: “Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la arrogancia de espíritu” (Proverbios 16:18). Isaías presenta esa aterradora advertencia con una mayor definición: “Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá contra todo el que es soberbio y orgulloso, contra todo el que se ha ensalzado, y serán abatidos” (Isaías 2:12).

Todo orgullo debe perecer. De hecho, cada persona orgullosa debe pagar esa pena horrible. Pero Dios, en Cristo, hizo posible que nosotros podamos morir a nuestro orgullo sin tener que morir por ello. Jason Meyer escribe: “La gloria de Dios y el orgullo del hombre chocarán en uno de dos sitios: el infierno o la cruz. O bien pagamos por nuestros pecados en el infierno, o Cristo paga por nuestros pecados en la cruz” (Killjoys, p. 13, trad.).

Una de dos, o el orgullo te va a matar, o te rendirás a través de la fe y permitirás que Dios mate al orgullo que hay en ti.

Tu guerra contra el orgullo

Entonces, ¿cómo matar ese orgullo que amenaza con matarnos? Meyer continúa: “En última instancia, el orgullo es un asunto de adoración. No podemos pensar en nosotros mismos menos, a menos que pensemos en alguna otra cosa más” (p. 18). No derrotaremos al orgullo pensando más en nosotros mismos, sino centrándonos más en la búsqueda de Dios. Esto hace eco en la definición popular que C.S. Lewis da con respecto a la humildad: “La humildad no es pensar menos de nosotros mismos, sino pensar en nosotros mismos menos”.

En humildad nos ponemos menos atención, y como recompensa ganamos todo.

1. La humildad te abrirá los ojos

El Salmo 25:9 promete que Dios “dirige a los humildes en la justicia, y enseña a los humildes su camino”. Mientras que el orgullo nubla nuestra comprensión del bien y el mal, y nos ciega a Dios, la humildad sana nuestra ceguera y nos ayuda a ver de verdad. Todavía me acuerdo cuando me puse mi primer par de gafas durante el cuarto grado. No entendía el grado de mi ceguera hasta que miré a través de esos lentes. Lo mismo se aplica al orgullo y a la humildad.

El diablo nos ciega a Dios, invadiendo la luz con oscuridad (2 Corintios 4:4). Pero Dios inunda nuestra oscuridad con luz y visión, mostrándonos cuán bueno y verdadero es el Evangelio (2 Corintios 4:6). Vemos la recompensa infinita que tenemos en Cristo, y la desesperada necesidad que tenemos de Él. Meyer dice: “No nos volvemos mejores para necesitar menos de Dios. No. Mas bien, a medida que maduramos, aprendemos a depender más y más en nuestro Padre Celestial” (p. 16).

Si nuestra vida se centra en ver más a Dios y en ayudar a otros a ver más de Dios, estaremos mucho menos preocupados y seremos menos orgullosos.

2. La humildad va a satisfacer tu corazón

La humildad no solo nos cuida y nos muestra la realidad. La verdadera humildad delante de Dios, y su misericordia, satisface todos los anhelos que por el orgullo intentamos satisfacer nosotros mismos. Si supiéramos lo felices que seríamos sin nuestro orgullo, lo habríamos dejado hace ya mucho tiempo.

Dios mismo se deleita en el humilde. “Porque el Señor se deleita en su pueblo; adornará de salvación a los afligidos” (Salmo 149:4). Si estás en Cristo, Dios se complace genuinamente en ti. Dios ama dar gracia a los humildes – más gracia aún por encima de toda la gracia que ya nos ha mostrado. “Y todos, revístanse de humildad en su trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5). El humilde ha podido experimentar una clase de gracia que los soberbios no conocen. A Dios le fascina encontrarse con los humildes, y les da fuerza en la debilidad (2 Corintios 12:9-10).

Los que han sido humillados por Dios, y en el proceso reciben más de Dios, pueden cantar: “En el Señor se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán” (Salmo 34:2).

3. La humildad te librará del orgullo

Dios mismo, hablando a Salomón, promete a los humildes: “Si se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14). La libertad que, en nuestro orgullo, anhelamos tan desesperadamente, viene completa y libremente de parte de Dios y mediante la fe. La cura que tratamos de fabricar o ganar en nuestra fuerza, viene completa y libremente de las manos mismas del cirujano.

Santiago (al igual que Pedro) cita Proverbios, diciendo: “‘Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes’. Por tanto, sométanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. Limpien sus manos, pecadores; y ustedes de doble ánimo, purifiquen sus corazones” (Santiago 4:6-8). Esa es una promesa increíble para todas las personas que luchamos contra el orgullo. Si huyes del diablo (y todas sus tentaciones al orgullo), no solo vas a poder escapar, sino que él va a acabar huyendo de ti. Y si humildemente sigues al Dios que has ofendido una y otra vez con tu orgullo, no solo Él te va a recibir, sino que va a correr hacia ti con todo amor y misericordia.

Cree en Dios

Hay que batallar contra el orgullo con la misma firmeza con la que luchamos en contra de todos los demás pecados. Y tal vez más, porque el orgullo es el “gran pecado” que alimenta a los otros. Te va a cegar y a engañar. Te va a paralizar, e incluso matar. A menos que, en humildad y fe, seas liberado de la tiranía del orgullo y del peso de tu rebelión contra Dios.

No creas en ti mismo; cree en Dios. Eres totalmente incapaz de lograr o ganar lo que más desesperadamente necesitas. La belleza del evangelio es que ya no necesitas hacerlo. Esa carga y responsabilidad ahora se apoya en los hombros de Cristo; y su libertad, humildad, y gozo, ahora descansan en los tuyos.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN DESIRING GOD. TRADUCIDO POR JUAN MANUEL LÓPEZ PALACIOS.

Juan el Bautista

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Juan el Bautista

R. C. Sproul

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A veces me gusta atormentar a mis estudiantes del seminario haciéndoles una pregunta que tiende a producir cierta distracción.  Les pregunto, «En tu opinión, ¿quién dirías que es el mayor profeta del Antiguo Testamento?»  Y eso usualmente da inicio a un debate.

Algunos dicen Elías, por allí dicen Jeremías, otros dicen Isaías y todos mencionan a su favorito. Luego yo digo: «Bueno, creo que el profeta más importante en el Antiguo Testamento es Juan el Bautista».

Y entonces me miran con consternación y dicen, «Bueno, pero ¿cómo es eso? Juan el Bautista está en el Nuevo Testamento».

Y les digo, «Sí, Juan el Bautista es mencionado y registrado en las páginas del libro llamado Nuevo Testamento, pero en términos de la historia Redentora pertenece al período del Antiguo Testamento; es decir, a ese período en la historia redentora donde todos los procesos del antiguo pacto aún están vigentes”.

Jesús dice que la ley y los profetas gobernaron hasta Juan, y esa pequeña palabra «hasta», significa “hasta e incluyendo” a Juan. Y Jesús también dijo de Juan el Bautista, «Entre los nacidos de mujer, no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista”.

Pero,» Él dijo, «el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que Juan.» Esa es una declaración bastante enigmática. ¿Está Jesús diciendo, por ejemplo, que yo soy mayor que Juan el Bautista?

Yo ciertamente califico para ser el más pequeño del Reino, así que, si soy el más pequeño en el reino, eso debe hacerme mayor que Juan el Bautista. Lo que Jesús está diciendo obviamente es que Juan aún pertenece a ese período de preparación para el avance del reino de Dios.

Pero cualquiera que vive de este lado del reino venidero de Cristo disfruta de un estado de mayor bendición y felicidad que cualquiera de los personajes en el Antiguo Testamento.  Ahora, tengo decir que de todos los personajes que encontramos en las páginas del Nuevo Testamento, quizás la figura más subestimada es la figura de Juan el Bautista.

Y realmente no entiendo por qué es que los cristianos de hoy le dan tan poca importancia a este hombre, particularmente a la luz del grado de atención que se le da en las páginas del Nuevo Testamento. Es interesante para mí, que en los cuatro Evangelios, solo dos de los cuatro evangelios nos hablan acerca del nacimiento de Jesús.

Cada uno de los cuatro Evangelios empieza comunicando algo sobre Juan el Bautista.Tradicionalmente, los estudiosos han argumentado que el primer evangelio escrito fue el evangelio de Marcos. Y Marcos, curiosamente, no nos da información sobre el nacimiento de Jesús, sino que empieza su evangelio con estas palabras, «Principio del Evangeliode Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías”.

Así es… así es como inicia Marcos su evangelio; él dice: “Principio del evangelio de Jesucristo”, y luego lo siguiente que Juan dice es: “Como está escrito en el profeta Isaías: He aquí Yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino. Voz del que clama en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas’.”

Luego, justo en la siguiente línea leemos, «Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados». Y luego, lo que sigue es una breve descripción y recuento del ministerio de Juan.

Para mí es significativo que Marcos inicie su evangelio presentando a Juan; y, en el evangelio de Lucas leemos de la anunciación del ángel Gabriel a Zacarías, el padre de Juan.

Ahora, ¿por qué es que el Nuevo Testamento dedica tantas palabras y le da tanta importancia a Juan el Bautista? También es interesante, para mí al menos, que si lees los historiadores seculares del primer siglo y escuchas lo que ellos dicen acerca de lo que está pasando dentro del contexto de Palestina, obtenemos más información fuera de las Escrituras acerca de Juan que de Jesús.

Solo hay dos o tres referencias, no muy claras sobre Jesús, de los historiadores seculares de aquel día; pero, Juan obtuvo fama nacional y renombre, y hay una razón para eso.

Se debe a que su presencia era de suma importancia para sus contemporáneos, porque la voz de la profecía había estado en silencio, en Israel, por cuatrocientos años.

Y, y si vemos la última página del Antiguo Testamento en los escritos del profeta Malaquías, la última página, el último capítulo, la última profecía del Antiguo Testamento registra estas palabras, Malaquías, capítulo cuatro, versículo cinco,

«He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.

Ustedes recordarán que, en el primer segmento del Polvo a la Gloria, vimos la preocupación de los profetas sobre el tema del día del Señor.

Ese suceso futuro que sería un evento tanto del derramamiento del juicio de Dios y de traer la redención a los fieles. Y profeta tras profeta, en el Antiguo Testamento, habló acerca de este Día de la venida del Señor.Y la última profecía del Antiguo Testamento tiene que ver con el Día del Señor, pero tiene este detalle: que antes del Día del Señor, Elías vendría y entonces después de esa profecía, la voz de profecía cesa en Israel.

Y no hay señal de Dios por cuatrocientos años para el pueblo, hasta que, de repente, del desierto cerca de Jerusalén, viene un hombre vestido en un atuendo tradicional típico del profeta ascético que vivía en el desierto, cuyo comportamiento y vestimenta son reminiscentes del Elías del Antiguo Testamento.

Y viene proclamando la cercanía radical del reino de Dios. Su mensaje es simple: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Y las escrituras hacen referencia a las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías venidero, cuya aparición será proclamada por Elías y por aquel que sale y proclama que enderecen los caminos por la venida del Señor.

Y así, de repente, Juan el Bautista aparece en escena con este mensaje radical del reino de los cielos, o del reino de Dios que se ha acercado. Ahora, noten la diferencia entre la predicción de la venida del reino de Dios que se encuentra en el resto de los profetas del Antiguo Testamento y como se distingue de la profecía de Juan el Bautista.

En términos simples, los profetas del Antiguo Testamento estaban diciendo que el reino de Dios está viniendo algún día. Juan dice que está cerca y usa dos imágenes cruciales para hacer énfasis en la cercanía radical de la llegada del reino de Dios.

Él dice, por un lado, “el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles». Ahora de nuevo, en la representación que había sido usada por los profetas del Antiguo Testamento para describir el Día del Señor, como este ocurriría con el Israel infiel, era un tiempo de poda, un momento de cortar ramas muertas y tirarlas al fuego.

Ahora viene el profeta diciendo que “el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles”. No es que el leñador está solo cortando la corteza exterior del árbol, sino que ha tomado el hacha y ha atravesado hasta el centro del tronco y la idea es que con un golpe más del hacha, y el árbol caerá derrumbado. La otra imagen, «el bieldo está en su mano».

Ahora, a veces mal interpretamos esto; es decir, pensando como si alguien, en su jardín, está recogiendo con su bieldo las hojas de otoño mientras un viento frío corre por su rostro.

No, el bieldo del que se habla aquí es un rastrillo, que es un instrumento utilizado por los agricultores judíos para separar la cizaña del trigo.

Y la manera en que era hecho esto en el piso donde se rastrilla, donde el trigo y la cizaña están juntos en una pila, pero la cizaña al ser tan liviana, mucho más liviana que la substancia del grano que estuvo mezclado con ella, que todo lo que un granjero tenía que hacer para separar lo bueno de lo que no tenía valor, él no tenía que sentarse y poner sus manos en la pila y tratar de escoger el trigo y separar la cizaña; en realidad, todo lo que tenía que hacer era poner su gran rastrillo en la pila y tirar lo tomado al aire, y con el más mínimo viento, la más leve brisa de aire se llevaría toda la paja, como el hombre impío del que habla el salmista, a quien el viento repele y aleja.

Y mientras la cizaña se va volando, luego el trigo caería directamente al suelo y el granjero podría así recogerlo y usarlo. Bueno, la imagen que Juan usa es la del rastrillo en su mano; es decir, el momento decisivo de separación de la crisis venidera está cerca. Entonces tenemos esta alarma encendida por este hombre, quien salió del desierto llamando a la gente al arrepentimiento.

Juan hace algo más que es totalmente radical para su tiempo. Él sale y llama al pueblo judío a ser bautizado. En otras palabras, su ministerio está tan íntimamente conectado con su obra de bautismo que es conocido por el nombre “Juan el Bautizador”, o “Juan el Bautista”.

Ahora, lo que hace que esto sea tan significativo es que en el Antiguo Testamento el pueblo judío, a fin de estar bien considerado y caer en gracia para con Dios, se le requería que creyera ciertas verdades del pacto y a los hombres se les requería que fueran circuncidados; es decir, que compartan la señal del pacto.

Ahora, si un gentil se convertía al judaísmo y quería ser recibido en la comunidad judía, el gentil convertido tenía que pasar por tres ritos, bueno, o tres cosas. Primero, tenía que hacer profesión de fe en las verdades y las doctrinas del judaísmo.

En segundo lugar, tenía que pasar por el rito de la circuncisión. Y tercero, tenía que pasar por lo que era llamado el rito del bautismo prosélito porque siendo gentil, era considerado un extranjero y un forastero del pacto, e inmundo.

Entonces tenía, de alguna manera, que tomar un baño para ser limpiado antes de poder ser aceptado en la comunidad judía. Ahora, de repente, por primera vez en la historia judía, aquí viene un profeta judío, el cual viene al pueblo judío justo a las afueras de Jerusalén y les dice, «Tomen un baño».

Ahora, esto era incendiario, provocador. Las autoridades de las instituciones religiosas en Jerusalén salieron al río Jordán y vieron lo que Juan el Bautista hacía y estaban furiosos. Y decían, ‘Tenemos a Abraham por padre, somos judíos, ¿qué quieres decir al requerir este rito del bautismo?’ Mientras que la gente de la tierra, el pueblo, voluntariamente se sometía a este rito, reconociendo que no estaban limpios. Y Juan se dirigió a las autoridades y les llamó serpientes y cosas peores, y básicamente lo que decía era, ‘Dios ha determinado un nuevo requerimiento para su pueblo porque el rey está a la puerta.

Tu Mesías está por llegar y no están listos para él. Están impuros. Y antes de que llegue, ustedes deben tomar un baño. Bueno, pueden imaginar el escándalo y la controversia que esto provocó. Y leemos en el evangelio de Juan que una delegación fue enviada por las autoridades para interrogar a Juan sobre lo que estaba haciendo y lo vemos en el primer capítulo del evangelio de Juan.

Leemos en el versículo 19, capítulo uno, «Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Entonces, ¿qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el Profeta? Y respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres? Para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? El dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: ‘Enderezad el camino del Señor’.” Ahora lo que es significativo, y también desconcertante en esto, es que las autoridades vienen a Juan el Bautista y le preguntan directamente, «¿Eres Elías?», y él dice, «No soy». Sin embargo, leemos estos comentarios que están registrados en el evangelio según Mateo en el capítulo diecisiete, versículo 10: «Y sus discípulos entonces Le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?

Y respondió Él, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos.”

Jesús dijo, «Elías vino, y ellos no le conocieron. Y estoy a punto de sufrir el mismo destino que él sufrió». Ahora, lo que Jesús insinúa aquí, en otro lugar lo deja bien claro cuando dice, «Y si queréis aceptarlo, él (Juan el Bautista) es Elías, el que había de venir».

Ahora tenemos a Juan diciendo, «No soy Elías», y Jesús está diciendo: él es Elías, pero lo está diciendo de forma críptica y enigmática. Es como que Jesús está diciendo, en cierto sentido, Juan es Elías. Es decir, Juan cumple con la profecía del Antiguo Testamento en cuanto a Elías.

La forma en la que esto se reconcilia, creo que se encuentra al inicio del Evangelio según San Lucas. En el momento en el que el ángel anuncia el nacimiento venidero de Juan el Bautista a Zacarías, él dice en el versículo trece: «No temas Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan.

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento. Porque él será grande delante del Señor; no beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre».

Permítanme comentar este pasaje porque más tarde, leemos que mientras María estaba embarazada ella visitó a Elizabeth, su prima, quien estaba embarazada hacía unos meses más que María, pero no había dado a luz a su bebé.Y cuando María visitó a Elizabeth se nos dice que el bebé en el vientre de Elizabeth saltó de gozo.

Esto quiere decir que aun antes de que Juan el Bautista naciera, él dio testimonio de la venida de Cristo. Se nos dice aquí que él será lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre, y él volverá a muchos hijos de Israel al Señor su Dios, y también irá delante de Él en el espíritu y poder de Elías.

Luego una cita de Malaquías, «El hará volver los corazones de los padres hacia los hijos”, y al desobediente hacia la sabiduría del justo, para preparar al pueblo para el Señor».

Aquí está cómo Lucas resuelve el problema: Esto no es simplemente la resurrección de Elías, sino Elías ‘redividus’, es el avivamiento del ministerio profético de Elías, ya que Juan el Bautista ahora viene en el poder de Elías y en el espíritu de Elías cumpliendo la profecía de Malaquías de que antes de la venida del día del Señor, Elías regresaría.

Ahora, obviamente, su misión más importante era dar testimonio de Jesús; y cuando lo vio venir al Jordán, él cantaba, el cantó el “Agnus Dei”: “He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Y le pide a Jesús que lo bautice, y Jesús dice, «No, vine aquí para que me bautices». Y Juan se muestra reacio, renuente a someterse a la orden del Mesías.

Él dijo, ‘No entiendo esto, eres mayor que yo, tú deberías bautizarme’. “Y Jesús le responde a Juan y le dijo: Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia». En tantas palabras Jesús le dijo, ‘¡Hazlo! ¡Confía en mí!’. Y entonces Juan bautiza a Jesús. ¿Por qué? Bueno, porque era necesario que Jesús obedeciera cada detalle de cada ley que fue impuesta sobre el pueblo de Dios, y Dios había impuesto ahora un nuevo requisito.

Y aunque Jesús no tuvo pecado en sí mismo, para cumplir toda justicia se somete al bautismo de Juan. Esto es solo un esbozo corto de Juan el Bautista. Al pasar las páginas del Nuevo Testamento, verán con qué frecuencia se hacen alusiones y referencias a este hombre, su ministerio y su importancia en la historia de la redención.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

2/7 – Hombres de Renombres

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

2/7 – Hombres de Renombres

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hombres-de-renombre/

Leslie Basham: Terroristas, mandatarios, torcidos, dictadores. En ocasiones parece ser como si el mundo estuviese arropado por el mal. 

Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Es fácil sentirse impotente, sentirse vencido.  Pero tenemos que recordar que estos son solo hombres. Ellos no tienen poder contra Dios.

Leslie Basham: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa explorando el Evangelio en el Antiguo Testamento en la serie, Noé y el diluvio.

Nancy Leigh DeMoss: Hemos estado hablando acerca de la era en la que vivió Noé, la era en la cual Dios envió un diluvio para juzgar al mundo. Como dije anteriormente, si solo escuchas los primeros días de la serie y no continúas por el resto de la serie te sentirás deprimida porque nos estamos enfocando mucho en la depravación del hombre y en la maldad extrema que había en la tierra en esos días.

Es deprimente, pero pienso que es importante que profundicemos y que entendamos cuán pecador puede llegar a ser el hombre. Porque si no entendemos la pecaminosidad del hombre, luego cuando Dios envíe Su juicio sobre la tierra vamos a pensar que Dios es injusto. Nosotras cuestionaremos a Dios y lo retaremos.

Pero si te percatas de cuán pecador es el hombre, entonces no retarás a Dios. Te darás cuenta de que los juicios de Dios son justos y verdaderos. También, si nunca ves cuán pecador puede llegar a ser el hombre, entonces tampoco podrás apreciar y disfrutar  del gozo de la salvación, que ha sido provista por Dios para nosotros a través de Jesucristo.

Y nos adentramos en Génesis capítulo 6; en la última sesión vimos el primer párrafo. Allí vimos que  en esos días se había esparcido e iba en aumento la maldad sobre la tierra. Los descendientes de Caín, el hijo de Adán, y sus descendientes se volvieron paganos y se alejaron de Dios de forma extrema.

En Génesis, en el capítulo 6 en el versículo 4, habla acerca una raza poderosa de gigantes que vinieron a la tierra en esos días y que se convirtieron en una fuerza dominante en la tierra. Ellos fueron llamados en algunas de nuestras traducciones, Nefilim o Nefilitas (NTV). En el versículo 4 dice: “los Nefilim” o los gigantes dependiendo de tu traducción, estuvieron en la tierra en aquellos días. Estos son los héroes de la antigüedad, hombres de renombre. En hebreo la palabra Nefilim significa “caídos” u “ocasión de caer”. Se relaciona con caerse. Algunas traducciones se refieren a ellos como “violentos”. Es una palabra que sugiere violencia. Estos fueron gigantes y  se nos dice dos cosas de ellos. Ellos eran fuertes y eran hombres de renombre.

Eran poderosos. Eran guerreros feroces. Hoy en día ves estos juguetes con que los niños juegan y estos son hombres poderosos que conquistan cualquier cosa sobre la tierra. Estos fueron hombres reales y poderosos. Súperhombres. Ellos eran fuertes. Ellos dominaban a otras personas, ellos eran hombres de renombre. Ellos eran famosos. Ellos eran héroes. Estos hombres en la medida que ves todo este pasaje, tienes la impresión de que ellos eran arrogantes. Se oponían a Dios (eran anti–Dios).

Ellos se dieron a conocer a través de sus actos de violencia, de rebeldía y de corrupción. Probablemente eran gobernantes. Porque si eres fuerte y poderoso puedes hacer todas estas cosas, y llegarás a la cima bien rápido. Probablemente estaban controlados por demonios, dependiendo de cómo interpretes el pasaje del que hablamos en la sesión anterior, acerca de los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombre”. Al ver nuestro mundo hoy, vemos que hay personas que son gigantes. No gigantes físicamente, pero gigantes en términos de su personalidad y de su influencia. Por así decirlo, ellos son los gobernantes de esta tierra. No necesariamente son gobernantes literales, pero son hombres que ejercen un gran poder y una gran influencia en nuestro mundo.

Algunos de estos Nefilim modernos, de estos gigantes, son obvios. Son los dictadores crueles y déspotas quienes disponen de millones de seres humanos como si no tuvieran ningún valor. Los Adolfo Hitler, los Saddam Hussein, los Amins de hoy—simplemente hombres malvados que destruyen a otros seres humanos.

Pero al meditar en este texto, me doy cuenta de que hay otros Nefilim en nuestra cultura. Son los hombres poderosos, los hombres de renombre, quienes no son tan abiertamente corruptos. La cultura los ha abrazado. Son populares. Pienso en muchos de los iconos de nuestra cultura pop.

Pienso en Bill Maher, un comediante que dice que la religión es un desorden neurológico. Él dice que “la oración es una noción tan tonta como Santa Claus”. Ora a santa y él te dará  lo que tú quieres. Es tan tonto. Es tan infantil. Él continúa diciendo “Son los idiotas de hoy en día que toman la Biblia literalmente”. Él dice también, “En los últimos diez años tenemos el doble de personas que dicen que no tienen una religión. Encuentro que eso es bastante alentador.” Él es un hombre que se gana la vida profanando, y haciendo humor en contra de Dios.

Y pienso también en Bill Gates, que no es tan abierto en su oposición al cristianismo. En una entrevista que le hizo la  revista Time  le preguntaron acerca de la religión y la existencia de Dios. Él contestó: “Yo no tengo ninguna evidencia de eso. En términos de manejo del recurso de tiempo la religión no es muy eficiente. Tengo muchas  cosas que pudiera hacer en un domingo en la mañana”. Un hombre que se hizo a sí mismo, que no necesita a Dios o no se percata que sí lo necesita.

Luego tenemos otros Nefilim de los tiempos modernos, unos gigantes con mucha influencia, personas anti-Dios que se encuentran en el escenario religioso. Pienso en Gene Robinson, quien es el primer obispo abiertamente homosexual dentro de la Iglesia Episcopal. Él dijo: “Es la tradición de otras denominaciones el interpretar las Escrituras de forma literal, pero nunca  ha sido esa la tradición en la denominación anglicana.” Contestó esto cuando le preguntaron sobre el punto de vista de la Biblia acerca de la homosexualidad.

Ahora, cuando leemos acerca de los Nefilim del siglo XXI, vemos estos hombres fuertes, poderosos, de influencia, hombres y fuerzas anti-Dios. Es fácil sentirse impotente. Eso fue lo que hicieron los Nefilim en los tiempos de Noé.  Ellos eran poderosamente abrumadores, ellos eran gigantes. Miras a estos gigantes y dices, “¡Son enormes! ¿Qué podemos hacer en contra de este tipo de personas tan malvadas?”

Esta gente del Antiguo Testamento, en los días de Noé, parecían invencibles poderosas y desde el punto de vista humano, ellos eran “los hombres poderosos de la antigüedad, hombres de renombre.”  Tenemos que recordar que estos Nefilim, ya sea que hayan vivido en los días de Noé o en nuestros días, son simplemente hombres. Ellos no tenían ni tienen ningún poder sobre Dios. De modo que aunque estés viviendo en los días de los Nefilim modernos o rodeada de ellos en nuestra cultura…

Pienso en una mujer quien me habló recientemente acerca de su ex-esposo que había enloquecido y había comenzado a aterrorizarla a ella, a su familia, a la comunidad y terminó en la cárcel— un Nefilim moderno.  Uno pudiera creer que en el corto plazo los gigantes están ganando, pero Dios tiene la última palabra. Él está escribiendo el último capítulo y por la gracia de Dios, tú sobrevivirás, y verás a Dios triunfar sobre los gigantes de maldad de nuestros días.

No estoy tratando de deprimirte al señalarte cuán malvadas pueden ser las cosas y cuán depravadas han sido las culturas y cuán depravada es nuestra cultura hoy, pero creo que es importante que tengamos un vistazo de cómo la pecaminosidad del hombre ha traído tanta corrupción a esta tierra. Recientemente he estado mirando  artículos, titulares, historias, noticias, y viendo esta corrupción por todos lados y la violencia de nuestro mundo hoy. Déjame leerte artículos que he visto recientemente—los titulares de los principales artículos.

En el área de la bahía de San Francisco “el fiscal del distrito presentó cargos el miércoles contra un hombre de Richmond, acusado apuñalar hasta la muerte a su hijo adoptivo de 18 meses de edad”.

El día después de Acción de Gracias, en Worcester, Massachusetts, una noticia leía:

“Un hombre fue acusado por apuñalear a dos familiares durante la cena de Acción de Gracias, alegando que le criticaron sus modales en la mesa durante la cena”.

El centro de prevención de violencia doméstica y sexual estima que “una de cada tres niñas y uno de cada siete niños es abusado sexualmente para la edad de dieciocho años, y en la mitad de los casos los abusadores son miembros de la familia”.

Luego estas estadísticas: “un asesinato es reportado a la policía cada 21 minutos, un robo cada 48 segundos,  asalto agravado cada 28 segundos.  Se estima que cada cinco minutos una mujer es víctima de violación o de intento de violación”.

La Asociación Americana de Psiquiatría dice que “para la edad de 18 años, un joven norteamericano habrá visto 16,000 muertes simuladas y 200,000 actos de violencia”.

El embarazo en adolescentes ha incrementado en un 621% desde el 1940.

Por lo menos 30 millones de mujeres han sido vendidas para prostituirse a nivel mundial en los últimos veinte años. En Tailandia hay 800,000 niños en prostitución, 400,000 en la India, 250,000 en Brasil y entre 90,000 a 300,000 en los Estados Unidos.  Niños que practican la prostitución.

En los Estados Unidos, el ingreso generado por la pornografía es mayor que la combinación de todos los ingresos generados por las franquicias de balompié profesional, baseball y baloncesto. La pornografía infantil genera $3 billones anualmente.

Uno de cada tres niños concebido en los Estados Unidos es abortado. Más de 33 millones de abortos se han practicado tan solo en los últimos veinte años.

Wao, esto es difícil de creer, ¿no es cierto? Cuando le enseñé esa lista de estadísticas y titulares a nuestro productor, él dijo “ ¡Qué lista tan deprimente!” Y es realmente deprimente. En la medida que escuchas este tipo de titulares y de historias, pienso que estarías de acuerdo conmigo que hay dos palabras por las cuales nuestro mundo se caracteriza: corrupción y violencia.  Esas eran las mismas dos palabras que caracterizaban la época en la que Noé vivió.

Lo que fue un evento aislado, una excepción (recuerdas cuando Caín mató a Abel—que fue algo sorprendente) se propagó durante el tiempo de Noé. Se convirtió en la norma—corrupción y violencia. Estamos en Génesis capítulo 6, vamos a leer comenzando en el verso 5:

Y el Señor vio que era mucha maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal… La tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Entonces Dios dijo a Noé: He decidido poner fin a toda carne, (algunas traducciones dicen la voy a destruir) porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra (vv. 5,11-13)

Algunas de sus traducciones dicen, “he decidido el fin de todo ser”. (RV-60) “La tierra está llena de violencia por ellos.” Ves todas estas palabras, “violencia,” “corrupción,” “maldad”, “iniquidad”. Lo que se describe aquí es un reinado de terror, algo similar a los titulares que acabamos de escuchar.

Los recuentos noticiosos de nuestros tiempos no nos dicen nada comparado con  la época en la que vivió Noé. Si recuerdas bien, la ley aún no había sido entregada al hombre—la Ley de Dios, pero Dios vio lo que estaba aconteciendo y dijo, “es corrupto; es perverso”, porque los hombres tienen una ley escrita en sus corazones. Ellos sabían que estaba mal.

Había una responsabilidad ante Dios, aunque ellos no tenían la ley de Dios escrita. Desde luego, nosotras tenemos la ley de Dios escrita… ¿Cuánto más responsabilidad tenemos? En la medida en que vemos este pasaje, primero quiero que veamos el grado de pecaminosidad del hombre en ese día; lo permeado que puede llegar a estar y cuánta influencia tiene el pecado.

Veamos el versículo 5, “Era mucha la maldad de los hombres en la tierra.” Había mucho pecado, era masivo, extendido, pecado profundo generalizado.  El versículo 11 y el versículo 13 dicen que la tierra estaba llena de violencia. Esto es opresión extendida; crueldad extendida. Lo que hemos escuchado que sucedió en Irak en los años pasados, esa era la condición de toda la tierra en ese tiempo. Las personas eran torturadas, oprimidas y la crueldad estaba saliendo a flote. El versículo 12 dice que,  “toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. Se había extendido el pecado; el pecado había permeado todo.

En la medida en la que lees este pasaje,  es como si Dios fuera el fiscal. Él está estableciendo su caso contra el acusado. Déjame reiterar eso, si no entendemos la pecaminosidad del hombre, si no nos damos cuenta cuán pecador el hombre es,  y cuán pecador puede llegar a ser,  los juicios de Dios podrán lucir excesivos o injustos.

Este es el trasfondo de todo esto, y es por eso que nos estamos pasando tantos días en esta sección. Hoy en día no escuchas muchas enseñanzas y prédicas o conversaciones acerca de la pecaminosidad del hombre, y no escuchamos muchas enseñanzas tampoco acerca del Antiguo Testamento.

Pienso que es para nuestro detrimento, porque el Nuevo Testamento nunca será precioso para ti, si no has experimentando el peso del Antiguo Testamento, el peso de nuestra culpa, el peso de nuestro fracaso y de nuestra pecaminosidad ante un Dios santo.

Este es el trasfondo que nos ayuda a entender por qué fue absolutamente justo de parte de Dios acabar con toda la tierra en una inundación catastrófica. Y porque todos los juicios de Dios son justos.

Hoy en día vemos que el mundo está lleno de violencia  en una escala global o mundial y también a pequeña escala. Terrorismo, guerra, violación, violencia doméstica, crímenes violentos, divorcio, abuso de niños, división en las iglesias— ¿Es una forma de violencia, no es así?  Nada de esto es nuevo. El corazón del hombre es pecaminoso, y cuando el hombre es dejado en sus propios caminos, cuando el hombre no le cree a Dios y no entra en la gracia de Dios, su corrupción solo se empeora.

Lo que acabamos de leer en Génesis es el resultado inevitable de cualquier cultura que se rehúsa reconocer a Dios. Hemos estado hablando del linaje de Caín, de los hombres que se hacen a sí mismos, que viven a su manera y viven sin Dios. Esto es lo que pasa. Leemos un pasaje similar en el capítulo 1 de Romanos, donde se describe ese espiral descendente de nuestra cultura. Romanos capítulo 1 versículo 28 dice, “Como no tuvieron a bien reconocer a Dios, (justo como en la época de Noé),  Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran cosas que no conviene”. Ellos estaban llenos de toda injusticia,  maldad, avaricia y malicia. Colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y de malignidad.

Son chismosos, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo (siempre pensando en nuevas formas para pecar), desobedientes a los padres, sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados; los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.” (Ro 1:28-32).

Esa es la descripción de la época de Noé, pero esa es también la descripción de cualquier cultura que rehúsa reconocer a Dios. Es ahí hacia donde se dirige. No se pone mejor, solo se empeora. El hombre dejado a sí mismo solo empeora las cosas. Y eso es  lo que leemos en  2da a Timoteo donde Pablo dice que:

“En los últimos días… Los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios ( vv. 1-4).

Así era en los tiempos de Noé,  y eso es lo que vemos más y más en nuestros días en la medida en que nos acercamos al fin. Veremos más y más de lo mismo. Tenemos que darnos cuenta que la corrupción humana y la violencia es seria y tiene consecuencias serias.

El Salmos 11 el versículo 5, dice, El Señor prueba al justo y al impío, 
y su alma aborrece al que ama la violencia. Proverbios capítulo 21, “La violencia de los impíos los arrastrará…”— ¿Te suena eso como el diluvio? — “Porque se niegan a obrar con justicia” ( v.7).

¿Cuál debe ser entonces nuestra respuesta?  Más adelante estaremos hablando más acerca de eso en esta serie, pero déjame tocar algunos puntos. Primero, pienso que debemos de orar para que Dios reivindique la justicia. Eso fue lo que hizo el salmista en el Salmo 7 en el versículo 9. Él dijo: “Oh Dios justo, quien pruebas las mentes y los corazones, trae a su fin la violencia del que hace maldad y dale seguridad al justo”. (Parafraseado).

Es correcto orar para que la justicia prevalezca y que la maldad sea juzgada. “Señor, trae la maldad a su fin”. ¿Qué podemos hacer, más que orar? “Señor, reivindica la justicia. Pon fin a la violencia de los malvados”.

En la medida en que oremos por esto, tenemos que revisar nuestros propios corazones. Porque es tan fácil señalar a otros—es muy fácil. No hay duda de la corrupción y de la violencia que existe en el mundo, quizás hay  mucha corrupción y violencia alrededor de ti  y en el mundo en el que vives. Quizás es tu jefe, quizás tu cónyuge, miembros tu familia. Pero he aquí lo que no vemos tan fácilmente: ¿En la medida en que Dios mira tu corazón, ve Él allí corrupción y violencia? Tal vez no en las formas manifiestas, flagrantes que encabezaría un titular en el periódico, pero,

¿Qué tal en tu forma de hablar? ¿Hay en tu hablar engaño, grosería, aspereza hacia tus hijos, crueldad hacia tu esposo, o hacia tus hijos, o quizás a espaldas de tu jefe? ¿La corrupción y la violencia están en tus conversaciones?

¿Hay violencia en tus actitudes? Quizás nunca hayas salido a matar una persona, pero, ¿acaso has odiado tanto una persona que desearías que estuviera muerta?   Tengo que decir, oh Dios, que no solo  el mundo allá fuera que necesita de Ti y de Tu gracia. Es mi corazón. He cometido asesinato en mi corazón. Mi corazón es corrupto es violento apartado de Tu gracia.

¿En tu comportamiento hay aspereza, existe corrupción? Examina tu corazón y luego ora por el regalo de un verdadero arrepentimiento. Me encanta el pasaje en Jonás capítulo 3 donde el rey de Nínive, habiendo sido advertido por Jonás de que el juicio vendría, hizo una proclamación. Él dijo: “Sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vuélvanse cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos”.

Quizás haya en tu corazón corrupción y violencia, o en tu lengua o en tus manos. ¿Qué debes hacer? Humíllate. Clama a Dios en arrepentimiento. Apártate del mal camino y de la violencia que está en tus manos. No te puedes arrepentir por el resto del mundo, pero sí puedes arrepentirte por ti misma.

Puedes decirle, “Señor, no es mi hermano, no es mi hermana, no es mi vecino, no son todos esos criminales allá afuera —  soy yo, oh Dios, parada aquí delante de Ti, en necesidad de Tu misericordia y de Tu perdón. Señor, ten misericordia de mí. Yo me entrego, yo me humillo delante de ti. Me arrepiento de mi maldad, me arrepiento de mi corrupción, de la violencia de mis propias manos y de mi propio  corazón”.

Leslie Basham: Esa es Nancy Leigh DeMoss. Si nunca le has rendido tu corazón al Señor, espero que respondas al mensaje de hoy. No retrases el hacer las cosas correctamente. Si te has rendido a Él por primera vez, nos gustaría invitarte a que visites nuestra página web en la cual encontrarás recursos que te ayudarán a crecer en la fe. Solo visita   www.AvivaNuestrosCorazones.com.

El mensaje que Nancy nos trajo hoy es parte de la serie Noé y el diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento. Verás poderosos recordatorios de Jesús en la medida en que profundizamos en esta historia.  Puedes ver a Jesús en muchas de las historias del Antiguo Testamento.

Nancy Leigh DeMoss : Realmente hay mucha corrupción y mucha maldad en este mundo, pero Dios está obrando en medio de todo ello. Una de las formas como está obrando es trayendo a las mujeres de regreso a su corazón, a Su llamado y a Su diseño para ellas. Y de eso se trata el movimiento de la Mujer Verdadera: Dios llamando a las mujeres en este  mundo a volverse a las sendas antiguas y a vivir Sus propósitos en este mundo.

Muy pronto estaremos llevando a cabo la primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana. Está dirigida principalmente a maestras, a esposas de pastores, a líderes ministeriales; a mujeres que sean de influencia en sus iglesias o en sus comunidades.  Estamos pidiéndole a Dios que comience un movimiento en todas las iglesias y en todas las comunidades de América Latina, trayendo a la mujer hispana de vuelta hacia Él.

Si quieres saber más acerca de esta conferencia, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Leslie Basham: Esperamos que puedas ser parte de este gran ejército de mujeres que ha dicho “Sí Señor” y que participes en esta conferencia.

Bueno, estamos viviendo en tiempos donde hay increíbles avances en la tecnología, pero ¿hace esto que el mundo sea mejor? Estaremos discutiendo acerca de eso en nuestro próximo programa. Por favor vuelve a sintonizar Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Matthew Henry (1996, c1991). Matthew Henry’s Commentary on the Whole Bible: Complete and Unabridged in One Volume (Genesis 6:4/data/data/com.infraware.PolarisOfficeStdForTablet/files/.polaris_temp/image1.png). Peabody: Hendrickson.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Cuidando la naturaleza

Isha – Salmos

DÍA 135 – Salmo 98

Dosis: Alabanza

Cuidando la naturaleza

“¡Brame el mar y todo lo que él contiene; el mundo y todos sus habitantes! ¡Batan palmas los ríos, y canten jubilosos todos los montes!” (Salmo 98:7–8) (NVI)

Este salmo es una canción de gozo y victoria por la salvación y la redención. El salmista anima a cantar y alabar porque Dios siempre triunfa. Después del llamado a la oración, Israel adora a Dios, seguido por todas las naciones y terminando con el universo entero. Todos debemos regocijarnos, el salmista pinta una fiesta con coros melodiosos, arpas, clarines y trompetas y se invita a la creación misma para que también participe de la alabanza a Dios. ¿Es posible que la creación alabe a Dios? Hemos visto en otros salmos que ella también participa como expresión del poder y el amor de Dios por la humanidad.

Sin embargo este salmo nos recuerda también que hoy podemos tener una mirada diferente de la naturaleza. La descripción de una naturaleza viva y activa contrasta con la descripción que el apóstol Pablo hace de la misma después del pecado del hombre: “Pues toda la creación espera con anhelo el día futuro en que Dios revelará quiénes son verdaderamente sus hijos. Contra su propia voluntad, toda la creación quedó sujeta a la maldición de Dios. Sin embargo, con gran esperanza, la creación espera el día en que se unirá junto con los hijos de Dios a la gloriosa libertad de la muerte y la descomposición. Pues sabemos que, hasta el día de hoy, toda la creación gime de angustia como si tuviera dolores de parto.”

Hoy, en lugar de ver el mar bramando, lo vemos asfixiándose por el petróleo y la basura derramada en sus costas. Los ríos no baten sus palmas sino que acarrean peces muertos por intoxicación. ¿Cantan los montes jubilosos cuando sus árboles son incendiados y talados? Sin irnos a los extremos, debemos recordar que somos guardianes de este planeta, y al proteger la creación, adoramos al Creador.

Existen muchas maneras de cuidar del ambiente, pero más que hacer una lista de reglas, recordemos que nuestros hábitos espirituales pueden reflejarse en nuestros hábitos externos. Finalmente, los hábitos crean el carácter. Así que aprendamos a amar la limpieza. Cuidemos la limpieza de nuestro corazón porque de él mana la vida, y de ese mismo modo tengamos limpia nuestra casa, nuestro auto, nuestra ropa. Amemos también el orden. Si tenemos nuestras prioridades en el orden correcto, también aprenderemos a guardar cada cosa en su lugar.

Amemos la creatividad. Alabemos a Dios por lo que ha creado, aprendamos a maravillarnos con los animales, las plantas y las flores, y de ese modo, sabremos cuidarlas, valorarlas y protegerlas. Amemos la obediencia. Si aprendemos a obedecer a Dios, con facilidad podremos obedecer a nuestras autoridades cuando se nos pida separar basura o usar ciertos contenedores o evitar ciertas prácticas. Un día la creación dejará de gemir. Un día volverá a su gloria original. ¡Y nosotros también!

Oración: Señor, enséñame a alabarte con todo el corazón y a cuidar el mundo que has creado. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 151). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El Mismo Menú

Isha – Salmos

DÍA 134 – Salmo 97

Dosis: Rectitud

El Mismo Menú

“¡Ustedes, los que aman al Señor, odien el mal! Él protege la vida de sus justos y los rescata del poder de los perversos.” (Salmo 97:10) (NTV)

El matrimonio es un misterio. Dos personas se unen para formar una nueva unidad. Mi abuelita contaba que cuando salía con mi abuelo a un restaurante, sin ponerse de acuerdo, terminaban pidiendo lo mismo. Estaban tan conectados que adquirieron los mismos gustos a través de los años.

Del mismo modo, al ir conociendo a Dios vamos imitando sus gustos. Él no se amolda a nosotros, sino que quiere que nuestros deseos se alineen con los de Él. Esto hará que amemos lo que Dios ama y odiemos lo que Él odia. En este verso en particular leemos que Él odia la maldad. ¿Y nosotras? Pensemos en algunos ejemplos. ¿Nos incomoda cuando otros toman ventaja sobre los demás? ¿Arde nuestro corazón cuando alguien miente? ¿Queremos ser como aquellos que reciben riquezas aún cuando lo hacen de manera deshonesta? ¿Cuál es nuestro deseo en la vida: complacer a otros o al Señor? Si fuéramos a un restaurante con Dios (en sentido figurado), ¿pediríamos el mismo platillo que Él?

El salmo dice: “El SEÑOR ama a los que odian el mal; él protege la vida de sus fieles, y los libra de manos de los impíos. La luz se esparce sobre los justos, y la alegría sobre los rectos de corazón. Alégrense en el SEÑOR, ustedes los justos, y alaben su santo nombre.” ¡Qué hermoso saber que su luz nos alumbra para distinguir el bien del mal sobre todo en una época donde impera el relativismo moral!

Sin embargo a veces permitimos que ambos convivan con nosotras. Se cuenta de una mujer que vivía en la sierra. Siempre andaba tan ocupada que no se detenía a matar los alacranes que entraban a su casa. Varias veces le sugirieron que pusiera veneno o trampas, pero ella decía que tenía que aprender a convivir con la naturaleza. Entonces un día, un alacrán picó a su hijo y éste murió. Jamás se perdonó el haber sido tan descuidada.

Seamos precavidas. Muchas veces cuidamos a nuestros hijos de peligros físicos, pero dejamos que los escorpiones de las fuerzas espirituales aniden en nuestros hogares. Permitimos prácticas nocivas porque ahora todo se tilda de “normal.” No le advertimos lo suficiente acerca de las malas influencias y amistades Somos condescendientes en pro de la tolerancia aún con nosotras mismas. Si amamos a Dios, estaremos sintonizadas con él y pediremos el mismo menú que hará bien a nuestras vidas y a nuestras familias.

Oración: Señor, enséñame a amarte más, a discernir y odiar más lo malo. Muéstrame cómo proteger a mis hijos del peligro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 150). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

32/63 – Dejad que los niños vengan a mí | Marcos 10:13-16

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

32/63 – Dejad que los niños vengan a mí | Marcos 10:13-16

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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