
Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view
Para mi el vivir es Cristo

Samuel Pérez Millos
Apostasía
Samuel Pérez Millos
Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.
Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.
Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.
Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.
Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.
Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.
Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos
19 – ¿Esclavo de quién? | Romanos 6:15-7:6
Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/
Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.
Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado
5/9 – El discipulado y los hijos: modelando la Fe
David Barceló
El discipulado y los hijos: modelando la Fe – David Barceló
La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.
17 – 19 de Enero del 2020
Suscríbete: http://www.youtube.com/c/IglesiaEvang…
IEG Barcelona
http://porGracia.es/
http://es.9marks.org/
https://facebook.com/IEGBarcelona
http://sermonaudio.com/iegracia
Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra
32/62 – El dolor, la oración y la soberanía de Dios… todos inescrutables
Miguel Núñez

Miguel Núñez
Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.
Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría
Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Usted está al volante de su auto, va tarde según el horario previsto, y mantiene una conversación animada por teléfono. En ese momento ve en su retrovisor un coche de la policía detrás de usted. Por reflejo, disminuye la velocidad, guarda el teléfono y se pone el cinturón… en caso de que la policía lo pare.
Piense ahora que Dios se le acerca, que conoce todas sus acciones y los motivos que lo hacen obrar, e incluso sus pensamientos más secretos. ¿Cuál será su reacción? ¿Tratar de olvidar todo, de huir y refugiarse en cualquier adicción, de hacer callar su conciencia en un activismo que no le deja tiempo de pensar? ¡No! Al contrario, reconozca humildemente que debe reconciliarse con Dios. Entonces encontrará, no un Dios que condena, sino un “Dios misericordioso”, grande en bondad (Salmo 86:15), que previó todo para perdonarlo, sin dejar de ser justo.
Dios está realmente muy cerca de usted. Incluso si no puede verlo, reflexione y cuéntele todo lo que lo atormenta, lo oprime, lo avergüenza, todo lo que ante él es pecado. Entonces Dios lo perdonará por medio de Jesucristo, su Hijo, y le dará una nueva vida, desconocida hasta ahora por usted. No necesitará temer más al ojo de Dios, y vivirá feliz bajo su mirada de Padre, en su presencia.
“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno” (Isaías 55:3).
“He aquí el ojo del Señor sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia” (Salmo 33:18).

A principios del verano y de las vacaciones, en los lugares turísticos, cada día se proponen diferentes actividades: recreación, ferias, caminatas nocturnas, diversos espectáculos. Todo está bien organizado para que los días estén llenos de actividades. Las vacaciones están hechas para descansar, ¡pero por lo menos es necesario no aburrirse!
El cristiano recuerda las palabras de Jesús, quien invitó a sus discípulos a descansar cerca de él, en un lugar aparte. Lejos de la agitación del mundo, de su actividad estresante y de sus diversiones, sabe que el verdadero reposo es el de la conciencia y del corazón, cerca de Jesús.
El reposo de la conciencia se halla creyendo que “la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), y que “justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).
El reposo del corazón se vive en la comunión con el Señor. La tarde de su resurrección, el primer día de la semana, el Señor Jesús se presentó a sus discípulos y les dijo: “Paz a vosotros” (Lucas 24:36). Les mostró sus manos y su costado traspasados en la cruz, marcas del precio pagado para rescatarlos. Poco después volvió a presentárseles en la orilla de un lago, les preparó algunos peces y les dijo: “Venid, comed” (Juan 21:12).
Si tenemos vacaciones, aprovechémoslas para compartir con nuestros hijos, con hermanos en la fe, para reponer nuestras fuerzas cerca de Aquel que dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión
9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”
Santiago 4:13–17
¿Qué enseña la Biblia en cuanto a los planes para el futuro? ¿Debe un cristiano hacer planes, o debe dejar todo en las manos del Señor?
Durante más de diez años he enseñado cursos y seminarios acerca de la administración. Un aspecto importante de la administración es la planificación. En muchas ocasiones alguien se me ha acercado a preguntar cómo me defiendo bíblicamente al enseñar la necesidad de la planificación, cuando este pasaje enseña que no se debe hacer planes para mañana.
Se siente el mismo concepto cuando se habla con un hermano. Al despedirnos, acostumbramos a decir: “Nos veremos el domingo”. Muchas veces el hermano responde: “¡Si Dios quiere!”
¿Serán estos conceptos los que Jacobo quería enseñarnos al corregir el problema de los hermanos que sufrían persecución? Estudiemos esta porción para aplicar mejor la enseñanza a nuestra vida.
Jacobo les esta llamando a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en obras. Esa fe producirá paz en medio de las aflicciones (3:13–5:6).
Sin embargo, entre estos hermanos no ha habido paz. Más bien, lo que ha surgido son conflictos y pleitos. En vez de ver las pruebas desde el punto de vista de Dios y gozar la paz que El provee, han seguido el ejemplo del mundo y se han dedicado a pelear para salirse con la suya.
EL RECURSO DIVINO 3:13–18
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce paz.
LA LUCHA HUMANA 4:1–6
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos. A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
En vez de buscar lo que Dios quiere para su bien, persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su situación. Por eso, están frustrados.
LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos: la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6
LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Si ellos aplican los principios específicos que él les presenta, Dios les dará paz y encontrarán la satisfacción verdadera que buscan.
LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno al otro. Lo más fácil, especialmente en medio de la aflicción, es criticar y juzgar a los demás. Ellos deben dejar de criticarse, Dios es él único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece.
DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleítos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6
DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES
La dependencia del Señor se relaciona primero con sus planes (4:13–17). Se debe observar que el pasaje no se dirige al creyente por hacer planes. Indica que sus planes tienen dos propósitos específicos, dice: “Traficaremos y ganaremos”. Sus planes son auto-céntricos; buscan una ganancia personal. Finalmente, estos planes no toman en cuenta a Dios.
Estas tres características son las mismas que se encuentran en los planes que el mundo hace también:
1. Son auto-céntricos.
2. Buscan ganancia personal.
3. No toman en cuenta a Dios.
De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.
LA INSEGURIDAD DE LA VIDA 4:13–14
Su plan para viajar a otra ciudad y ganar dinero probablemente refleja un deseo de escaparse a otro lugar donde nadie los conoce y donde pueden empezar de nuevo. Parece que han decidido “ir al otro lado”. Ahí, tal vez puedan esconderse entre la multitud de la gente y nadie se dará cuenta. Entonces, podrán ganar dinero de nuevo y así resolver su problema.
Están luchando para encontrar una salida por sus propios esfuerzos. Jacobo les recuerda la inseguridad de la vida. La vida es corta y no pueden estar seguros de lo que puede resultar mañana. En vez de confiar en sus propios planes egoístas, que fácilmente les pueden fallar, ellos deben confiar en el Señor para resolver su problema.
¡Pensemos!
Al contemplar la inseguridad de la vida, aprendemos algunas lecciones importantes para nuestra vida, especialmente en cuanto a los planes que podemos hacer. ¿Cuáles son las implicaciones de esta verdad que debemos tomar en cuenta al hacer nuestros planes para mañana? ¿Qué diferencia debe haber entre los planes de los hijos de Dios y los de los demás a la luz de esta verdad?
LA SOBERANÍA DE DIOS 4:15
Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.
Al indicarles que deben decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”, el autor no está diciéndoles que repitan esta frase cada vez que hablen de sus planes para mañana. Mucha gente lo ha tomado así y lo repiten como si fueran loros, pero sin pensar en lo que dicen. Santiago no dice que hagan esto como un rito.
El quiere que ellos reconozcan la soberanía de Dios y que sometan sus planes al plan de Dios para su vida. Cuando hagan sus planes para mañana, se deben preguntar: “¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?” A lo menos si están buscando alternativas, las deben someter a la voluntad de Dios. De otra manera, la solución resultará en mayor frustración.
¡Pensemos!
Todos debemos aprender a pensar de esta manera. ¿Qué decisión tiene que tomar usted durante los próximos días? ¿Cómo puede aplicar esta verdad a la decisión que tendrá que tomar? ¿Qué diferencia se debe ver entre esta decisión y las que hacen los que son del mundo todavía?
EL PELIGRO DE LA SOBERBIA 4:16
El autor considera que su deseo y sus planes para escaparse de lo que Dios ha incluido como parte de Su plan para ellos son una manifestación egoísta. Lo trata como orgullo. Parece que lo toma así porque ellos creen que tienen una idea mejor que la de Dios para su vida. Piensan cambiar y mejorar las condiciones en las cuales Dios les ha colocado.
Por lo tanto, Jacobo les advierte del peligro del orgullo. Ellos piensan lograr más para sí mismos de lo que Dios ha logrado. El les señala que esa clase de orgullo es malo.
LA OBEDIENCIA A DIOS 4:17
Lo mejor sería reconocer la sabiduría y la soberanía de Dios, encomendarse en Sus manos y dejar que El les diera la mejor solución. Quien entiende esta verdad debe ponerla en práctica. El no hacerlo es pecado.
APLICACIÓN
De nuevo observamos que la solución a sus problemas no difiere de las soluciones que el mundo presenta. Ellos se ven en una situación difícil. Por eso, empiezan a luchar hasta no encontrar la salida. Buscan la forma de mejorar su situación y de ganar más para ellos mismos. En el proceso ni toman en cuenta a Dios, ni los buenos propósitos que Dios puede tener para su vida aun en medio del sufrimiento.
Santiago nos presenta un mejor camino. Debemos reconocer que Dios está en control. Aunque el mundo le ataque a El y nos haga sufrir, El no les ha cedido control. Su plan para Sus hijos siempre es bueno. Todas las cosas en nuestra vida nos ayudan a bien (Ro. 8:28, 31–39).
En vez de luchar por encontrar una salida, debemos someternos a Dios y a Su plan. Debemos dejar que la paciencia en medio de la aflicción produzca su obra completa en nosotros, sin tratar de escapar de ella (Stg. 1:4).
Cuando suba la presión en nuestra vida, tenemos dos alternativas distintas. Se puede luchar por encontrar una salida. Esta es la alternativa que el mundo nos ofrece. La otra alternativa es confiar en Dios y permitirle a El enseñarnos Su plan, en su tiempo. Esta es la alternativa del hombre que tiene una fe viva en Dios. ¿Cuál camino elegiremos nosotros?
¡Pensemos!
Volvamos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
Haga una lista de las aflicciones comunes que los hermanos en su propia sociedad tienen que enfrentar hoy. Elija dos o tres de estos problemas y apunte las soluciones que se emplean para tratar de resolverlos.
Después de hacer esta lista de soluciones identifique las soluciones que son iguales a las que el mundo emplea. ¿Cuáles son las soluciones distintas, las que sólo quien confía en Dios empleará?
¿En cuáles maneras debemos cambiar nuestra forma de enfrentarnos a la presión actual? ¿Qué podría hacer esta semana para mostrar que usted es un hijo de Dios y que confía en El?
Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 66–72). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática
Clase 4/26
Atributos de Dios – Parte 2
Introducción
¿Existe un Dios? Y de existir, ¿cómo es? Estas son, quizá, las dos preguntas más importantes que una persona puede llegar a hacer. La semana pasada consideramos la existencia de Dios. La Biblia no argumenta la existencia de Dios, la asume. Dios se ha revelado de manera general en la creación e historia; proposicionalmente en su Palabra inspirada; personalmente en Jesucristo, el Verbo hecho carne; y salvíficamente a través de la obra de su Espíritu Santo.
Y puesto que se ha dado a conocer, podemos saber cómo es él. Esto hace surgir el tema de los atributos de Dios. En primer lugar, estudiamos que Dios es independiente, completamente autosuficiente y autónomo. En segundo lugar, vimos que Dios es inmutable. No cambia. Es perfectamente consistente, confiable y fiel. Y aprendimos que Dios es infinito. Eso quiere decir que tiene poder ilimitado sobre todas las cosas. Su presencia está en todas partes. Y es eterno, no está limitado por el tiempo, no tiene principio ni fin.
Dios es infinitamente grande. Podríamos pasar años, décadas y siglos intentando examinar las profundidades de su grandeza, y un día lo haremos. Pero en la mañana de hoy, queremos usar nuestro tiempo para explorar más atributos de Dios que él ha revelado en su Palabra. ¿Por qué? Porque conocer a Dios es la más grande alegría de nuestras vidas. Este no es un simple ejercicio «abstracto». La teología es práctica, es devocional, nos enseña quién es el Dios en quien confiamos en todas las pruebas de la vida, y debería avivar nuestros corazones para amar, adorar y alabar a Dios.
Entonces, veremos más atributos de Dios el día de hoy, aunque los primeros dos temas que exploraremos son más descripciones de la naturaleza esencial de Dios que atributos. Después de todo, los atributos de Dios no son varios sombreros que él usa en diferentes ocasiones. Dios no está dividido. Él es, por siempre y para siempre, TODOS estos atributos. Cada tributo es sencillamente una categoría bíblica que nos provee lenguaje para describir varios aspectos interrelacionados y unidos del carácter y la grandeza de Dios.
En ese sentido, es apropiado comenzar con:
Dios es el único ser divino. Posee una unidad de carácter total. En otras palabras, todo lo que hace es completamente consistente con todos sus atributos; no hay contradicciones en su carácter. No tiene un «lado bueno» o un «lado malo», él es todo bueno. No es diferente en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento. Él es uno en esencia, es indivisible. Esto es conocido a menudo como la simplicidad de Dios, que básicamente significa que los atributos de Dios no son pequeñas partes que sumas para obtener a Dios, como las partes de un carro. En cambio, cada atributo es íntegramente verdadero acerca de Dios y de todo su carácter.
Vemos esto en Éxodo 34:6-7: «¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadosa; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación». Dios es misericordioso y justo, aunque dichas cualidades parecieran contradecirse, funcionan en Jesús, quien murió misericordiosamente en lugar de los pecadores, vindicando así las declaraciones de la justicia de Dios.
Dios es uno, y no es un Dios esquizofrénico. Él siempre es, y siempre actúa de acuerdo con su carácter unido. Pero eso no es todo. Dios se ha revelado claramente en tres personas distintas:
Sé que al estudiar la doctrina de la Trinidad pareciera que nuestros cerebros comenzaran a colapsar, y muchos concluyen que esta es una idea abstracta dejada a filósofos en librerías repletas. Parece aislada de nuestras vidas cristianas cotidianas. Pero eso no podría estar más lejos de la verdad. Sí, la naturaleza trina de Dios expande nuestro entendimiento. Es misteriosa. Pero el Dios trino es hermoso, encantador y digno de nuestra admiración. Hace toda la diferencia del mundo el hecho de que Dios no es un ser solitario, sino una trinidad en unidad, existente en amor y comunión eternos que extiende ese amor armonioso a nosotros. No exagero cuando digo que la Trinidad diferencia al cristianismo verdadero de las falsas comprensiones acerca de Dios.
Existen muchos libros que han sido escritos acerca de esta doctrina central. Permíteme recomendar solo uno: Delighting in the Trinity de Michael Reeves. No solo explica la trinidad, agita nuestros corazones para ver la naturaleza trina de Dios como una noticia hermosa y maravillosa.
Veamos la Trinidad, apropiadamente, al responder tres preguntas:
A. ¿Qué significa la doctrina de la Trinidad?
La definición de Wayne Grudem es excelente: «Dios existe eternamente como tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y cada persona completamente Dios, y existe un solo Dios»[1]. Esto quiere decir que Dios es uno en esencia. Teólogos en el siglo IV alegaron en base a la Escritura que el Hijo y el Espíritu son iguales en sustancia al Padre. Es decir, que existe un solo ser conocido como Dios. La Escritura afirma esto consistentemente. Deuteronomio 6:4 dice: «Jehová nuestro Dios, Jehová uno es». Isaías 45:5: «Yo soy Jehová, y ninguno más hay», versículo 21: «No hay más Dios que yo».
Pero este Dios es una unidad de tres personas «distintas». El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios. Pero el Padre no es el Hijo, el Hijo no es el Espíritu, y el Espíritu no es ni el Padre ni el Hijo. Cada persona desempeña un rol distinto en la armoniosa obra de la redención. La Confesión de Fe Bélgica de 1561 declara: «El Padre es la causa, origen y principio de todas las cosas, tanto visibles como invisibles. El Hijo es el Verbo, la Sabiduría y la Imagen del Padre. El Espíritu Santo es el eterno poder y potencia, procediendo del Padre y del Hijo. De tal manera, sin embargo, que esta distinción no hace que Dios sea dividido en tres, ya que la Sagrada Escritura nos enseña que el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, cada uno tiene su independencia, distinta por sus atributos; de tal manera, no obstante, que estas tres personas son un solo Dios… Estas personas, tan distintas, no están divididas, ni tampoco mezcladas entre sí».
Por tanto, las tres personas de la Trinidad son distintas, eternamente. No son simples formas que Dios ha adoptado en diferentes etapas de la historia. Han existido juntas como un solo Dios desde siempre en completo amor, unidad y deleite.
Demasiado para una definición, ¿cierto? Pregunta B: ¿De qué manera la Escritura enseña la doctrina de la Trinidad?
¡Buena pregunta! No encontrarás la palabra «trinidad», en ninguna parte de la Escritura. Fue empleada por primera vez por Tertuliano después de la generación de los apóstoles. Pero es una palabra útil. Resume todo lo que la Escritura habla con respecto a la relación de la Deidad. La Biblia enseña claramente que solo hay un Dios, como ya hemos visto en los versículos citados anteriormente. Sin embargo, también enseña que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. No hay mucha contraversia en relación al Padre siendo Dios. Jesús dice: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre».
Pero la Escritura enseña que el Hijo y el Espíritu Santo también son Dios. Aunque exploraremos todos esos versículos en las próximas clases cuando estudiemos la persona de Cristo y la persona del Espíritu Santo, he aquí un breve adelanto: Jesús es el Verbo de Dios, que «es Dios» según Juan 1:1-4, que es llamado «Dios Fuerte» en Isaías 9:6, y que es llamado «nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» en Tito 2:13. El Hijo perdona los pecados y acepta adoración, solo Dios puede hacer ambas cosas. Por otro lado, el Espíritu Santo está presente en todas partes según el Salmo 139, comprende y revela los pensamientos de Dios de acuerdo a 1 y 2 Corintios, crea vida y nueva vida según Génesis 1 y Juan 3, y a través de la Escritura tales cosas solo son ciertas respecto a Dios.
Por último, observamos que hay varios pasajes clave donde vemos mencionadas a las tres personas de la Trinidad en conjunto y diferenciadas la una de la otra.
Mateo 3:16: «Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua, y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz desde los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».
Aquí las tres personas de la Deidad desempeñan roles distintos. Dios el Padre habla desde el cielo, Dios el Hijo es bautizado para cumplir la voluntad del Padre, y Dios el Espíritu unge al Hijo para autorizar su ministerio.
Piensa también en Mateo 28:19, Jesús dice: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». Observa que Jesús no enseña a sus discípulos a bautizar a nuevos creyentes en los «nombres» del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como si se tratase de tres seres distintos, sino en el «nombre», que es singular.
Tal vez el lugar más maravilloso para ver la Trinidad en la Escritura es Juan 14-17. El clímax es el capítulo 17, donde vemos el amor que ha caracterizado a la Trinidad desde el principio de los tiempos: Jesús ora en el versículo 24: «Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo».
Por tanto, la Trinidad es una doctrina bíblica de principio a fin. No es algo que podemos descifrar por nuestra cuentra, y no tiene analogía alguna en la naturaleza. Todas las ilustraciones tontas que escuchas acerca de las tres fases del agua, o las tres partes de un huevo, fracasan eventualmente . La Trinidad excede nuestra capacidad de comprender plenamente, con todo, ha sido revelada como claramente cierta. Este hecho debería ser de gran estimulo para nosotros, lo que nos lleva a una última pregunta:
C. ¿Por qué la doctrina de la Trinidad importa?
Dicho de manera sencilla, la naturaleza trina de Dios no debería hacernos huir de Dios, al contrario, debería hacernos correr a él como nuestro amoroso, Creador, Redentor y Dador de vida. La Trinidad nos ayuda a entender que Dios no está solo. Él no creó el universo porque necesitara amigos. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo ya disfrutaban de una perfecta comunión. Crucialmente, Dios no necesitaba crearnos para ser un Dios amoroso. Un dios de una sola persona, como Alá en el Islam, jamás podría ser eternamente amoroso porque no tendría a nadie más a quien amar. Él, extrañamente, necesitaría a su creación para ser amoroso. Dios como Trinidad, no obstante, ha sido siempre una fuente de amor, por ende, es entendible que las tres personas de la Deidad puedan desbordarse en amor hacia nosotros. Como la Trinidad, Dios nos salva de nuestro amor propio. Eso es lo que vemos en Efesios 1:3-14, fácilmente uno de los pasajes más gloriosos de la Escritura: el Padre nos predestina para ser adoptados como hijos, el Hijo derrama su sangre para redimirnos, y el Espíritu sella nuestra herencia. Así que deberíamos adorar y amar a nuestro Dios trino.
Los últimos tres temas han estado enfocados en la esencia o el ser de Dios, ahora pasaremos a observar algunos atributos que tienen que ver más con el conocimiento de Dios.
Omniciente significa «conocedor de todo». En Juan 3:20 leemos que: «[Dios] sabe todas las cosas», el pasado, el presente y el futuro. Pero Dios no solo sabe lo que sucederá, sino lo que sucedería si tuviéramos que ir a la iglesia una hora más tarde y no asistir al seminario básico. Él sabe lo real y lo posible. Mateo 11:21 Jesús dice: «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza». Una cosa es saberlo todo. Pero otra es conocer los resultados reales y posibles de miles de millones de personas que toman miles de decisiones cada día… Alucinante.
El conocimiento de Dios no es como el nuestro. No se obtiene de la experiencia o la observación. Dios conoce todos nuestros pensamientos antes de que los pensemos. Él conoce todos nuestros actos antes de que los hagamos. Dios sabe cuando naciste porque te unió en el vientre de tu madre. Y sabe cuándo vas a morir porque ha numerado tus días. Esto significa que nada lo sorprende. Las sorpresas nos estremecen, pero no a Dios.
No conocemos nuestro futuro, pero Dios sí, lo que debería motivarnos a una confianza suprema. Jesús dice en Mateo 6:31ff: «No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o que vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas».
Dios contesta las oraciones, pero nuestras oraciones no proveen información nueva a Dios. Dios sabe todo lo que necesitamos, lo que significa que no debemos entrar en pánico como si Dios no lo supiera. En cambio, nuestras oraciones son las humildes peticiones de personas débiles y necesitadas ante el todopoderoso y sabio Dios que se deleita en escuchar las necesidades de sus hijos.
Dios es verdadero, y todos sus conocimientos y palabras son el máximo estándar de la verdad. Esto significa no solo que todo lo que Dios nos dice es correcto, sino que él será fiel a todas sus promesas. Así, Proverbios 30:5 nos recuerda: «Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan».
Entonces, hermano o hermana, Dios es infinitamente confiable. Satanás te mentirá cada vez que pueda para que desconfíes de Dios. Ese ha sido su camino desde el huerto. Pero Dios nunca te mentirá. Hebreos 6:18 dice que es imposible que Dios mienta.
Los políticos, empleadores y familiares hacen promesas todo el tiempo y luego rompen esas promesas. Dios nunca rompe una promesa. Cuando él promete nunca dejarte ni abandonarte, ¡nunca lo hará! Cuando dice: «Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» (Juan 14:2-3), eso es exactamente lo que está haciendo incluso ahora.
Pero Dios también es sabio. La sabiduría es el uso práctico del conocimiento. Es conocimiento aplicado. Por tanto, la sabiduría de Dios significa que Dios siempre elige los mejores objetivos y los mejores medios para alcanzarlos. Hablaremos de esto en las próximas semanas cuando estudiemos la providencia de Dios.
La Escritura afirma esta sabiduría de Dios. Job dice que la sabiduría de Dios es profunda (Job 9:4) y que suyos son el consejo y la comprensión (Job 12:13).
Podemos ver esta sabiduría mostrada en la creación. En Jeremías 10:12-13 leemos: «El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría». También vemos la sabiduría de Dios en el plan de redención. La sabiduría y el poder de Dios se muestran perfectamente en el evangelio donde vemos que «la palabra de la cruz es locura a los que se pierden, pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios» (1 Co. 1:18). 1 Corintios 1-3 aborda la sabiduría de Dios en el evangelio.
Nosotros debemos reflejar a Dios siendo sabios. La sabiduría no es solo algo que los ancianos deberían tener, o que los súper espirituales deberían aspirar. Todo el libro de Proverbios elogia la sabiduría, porque Dios es sabio y nos llama a la alegría y el deleite que podemos conocer cuando caminamos según su sabiduría.
Veamos ahora varios atributos que hablan del carácter y los estándares morales de Dios.
En primer lugar, la santidad. La santidad se refiere a la «alteridad» de Dios o su majestad. El hecho de que no es como nosotros. Él es trascendente. Es la asombrosa visión de Isaías 6, donde los serafines se cubren la cara y exclaman: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria».
La santidad también hace referencia a la «pureza» de Dios. Él es éticamente distinto de nosotros, separado del pecado. Por eso Isaías continuará en esa visión: «¡Ay de mí! Que soy hombre muerto, porque siendo hombre inmundo de labios… han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos». Dios es completamente diferente a nosotros, totalmente limpio y radiante, sin mancha ni defecto, puro e inocente.
Sin embargo, aunque Dios en su santidad es totalmente inaccesible, también es irresistiblemente hermoso. Él no está manchado por el pecado. Él es la fuente de luz. Jonathan Edwards dijo que la santidad «es como la belleza y dulzura de la naturaleza divina»[2]. La santidad de Dios es impresionante, como estar parado frente al Gran Cañón o las Cataratas del Niágara. Es abrumadora, pero no puedes apartar la mirada. ¿Y por qué su santidad es tan hermosa? Edwards nos devuelve a la Trinidad: «La santidad de Dios consiste en su amor, especialmente en la perfecta e íntima unión y amor que hay entre el Padre y el Hijo»[3]. Eso es lo irresistible y distinto de Dios: su perfecto amor.
Como él es santo, nosotros también debemos ser santos. Ahora bien, los fariseos veían la santidad como lo que uno no hace. Lamentablemente, así es como muchas personas piensan acerca de la santidad. Pero cuando miramos la zarza ardiente de Éxodo 3, lo que hace que ese terreno sea sagrado es la presencia de Dios. Es que él ha entablado una relación con su pueblo. Entonces, la santidad no se define primero por lo que hacemos o no hacemos, sino a quién pertenecemos. No es solo estar separado de algo, sino dedicado a alguien (Dios). Fundamentalmente, procurar la santidad, lo cual hacemos porque el Espíritu Santo vive en nosotros, es cómo podemos revelar cada día que el cielo es nuestra esperanza. Que vivimos para mejores deseos, porque tenemos un mejor salvador.
Pero Dios no solo es santo, sino justo y recto. En el inglés común, pensamos en la justicia como «pública», y la rectitud como «privada». Pero no es así en lo que respecta a Dios. La justicia y la rectitud se derivan de las raíces de palabras similares en el griego. Se refieren a la adhesión estricta a una ley o estándar. Dios siempre tiene razón y siempre actúa de acuerdo con lo que es bueno, correcto y justo.
La justicia y la rectitud de Dios también son nuestra garantía de que los pecados y los males serán resueltos algún día. [Piensa en los crímenes más prominentes y actos de terrorismo recientemente…] Pero Dios es justo. Él juzgará. Así que no necesitamos desesperarnos. Romanos 12:19: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor».
Por supuesto, la justicia de Dios se aplica a todos sin favoritismo, incluidos nosotros. Él nos tratará según nuestra adhesión o falta de conformidad con sus leyes. Por esa razón, envió a Cristo a ser un sacrificio por los pecadores. El propio Hijo de Dios recibió la sentencia de justicia que nosotros merecíamos. Romanos 3:25: «Dios puso [a Cristo Jesús] como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús».
Finalmente, Dios es un Dios de bondad y amor. Él es perfectamente bueno. Él siempre hace lo mejor y es la fuente de todo lo bueno. En Santiago 1:17, leemos: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces».
La bondad de Dios se manifiesta de varias maneras. Él es benevolente y se preocupa por su creación en su gracia común, como vemos en el Salmo 147. La bondad de Dios también se demuestra en su amor y gracia hacia los que no lo merecen. Se muestra en su sufrimiento; Él es lento para enojarse (Éxodo 34:6).
A modo de aplicación, ¿qué significa la bondad de Dios para nosotros? Piensa en todas las formas en que dudamos de la bondad de Dios. Cuando pecamos. Cuando tememos por el futuro. Cuando tememos a los hombres más que a Dios. Cuando nos preocupamos. La bondad de Dios nos invita a confiar en él porque él se preocupa por nosotros. Nos recuerda que siempre hará lo mejor. Él es un Dios bueno.
Cuando se trata del amor, tenemos dificultades para pensar bíblicamente. Hoy las personas no se sorprenden cuando les dices: «Dios te ama». Pero se enfurecen cuando les dices que Dios es un juez santo y justo. Eso es porque hemos separado el amor divino de las otras verdades complementarias acerca de Dios. Sí, él es amoroso, pero siempre ama en armonía con su justicia.
Cuando la Escritura habla acerca del amor de Dios, se refiere a él en al menos cuatro formas diferentes. Esto proviene del libro extremadamente útil de Don Carson, The Difficult Doctrine of the Love of God [La difícil doctrina del amor de Dios], que es breve y fácil de leer.
Así que no queremos absolutizar ninguna de estas formas de hablar acerca del amor de Dios. El amor de Dios no es sentimental ni cálido. El amor de Dios se refiere a cómo él busca tiernamente el bien de sus criaturas. ¿Y dónde se puede encontrar tal bien? Solo en Dios mismo. En su amor, él se da a sí mismo. En su amor, nos aleja de nosotros mismos y nos acerca a él. Y al hacernos como él, encontramos que lo amamos y amamos a los demás, tal como Jesús enseñó: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13:35).
Conclusión
Los atributos de Dios revelan su trascendencia e inmanencia. Para un primer siglo, la trascendencia judía era un hecho: el significado, Dios es santo, apartado, totalmente distinto de nosotros. Hoy en día, a Dios se lo considera en gran parte como exclusivamente inmanente: está aquí, presente, consolándonos. Es informal. Dios es nuestro amigo, nuestro compañero, alguien con quien compartimos.
Estos atributos nos ayudan a comprender que Dios es tanto inmanente como trascendente. Él es inmanente en Cristo, en la presencia interior y amorosa del Espíritu Santo. Pero Dios sigue siendo Dios, no hay nadie como él, puro, justo y poderoso. Evoca asombro y admiración. Por tanto, debemos respetar a Dios y, sin embargo, Dios también nos invita a una relación con él. Antes de que te vayas, hazte esta única pregunta. En vista de todo esto, ¿por qué te sentirías tentado a poner tu amor, seguridad y bienestar en alguien más que en nuestro glorioso Dios?
Oremos.
[1]Systematic Theology (Zondervan, 1994).
[2]Religious Affections, en Works, 2:201.
[3] «Writings on the Trinity, Grace, and Faith» en Works, 21:186.
Soldados de Jesucristo

¿Por qué es mejor que Cristo se haya ido (Juan 16:7)?
John Piper Responde
Episodio 39

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.
Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.
El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.
¡Recuerda Compartirlo!
Sitio Internet: somossoldados.org
Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
YouTube: https://www.youtube.com/user/sdejesuc…
SoundCloud: https://soundcloud.com/sdejesucristo