6/10 – No hay camino intermedio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 6/10 – No hay camino intermedio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-hay-camino-intermedio/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice que es muy común encontrarse con gente que anda perdida por la vida, sin propósito alguno.

Nancy Leigh DeMoss: Muchas personas que están escuchando el sonido de mi voz en este programa de seguro van a caminar así durante este año que comienza—mirando hacia atrás con pesar, algunas con vergüenza, algunas quizás diciendo,  “¡cómo desperdicié el año pasado!” A ti te digo, no tienes por qué desperdiciar este año.

Leslie: Esto  es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa compartiendo enseñanzas basadas en el Salmo 119. La serie se llama Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Bueno, tal como hemos estado compartiendo en los últimos días, estamos animando a nuestras oyentes a tomar el reto de leer la Biblia diariamente este año.

Yo  imagino que, como hijas de Dios, tenemos la buena intención de hacerlo, pero a veces no tomamos la iniciativa ni hacemos el compromiso, no programamos estrategias con la intención de lograrlo.

Siendo la vida espiritual como es, no es factible simplemente seguir hacia adelante como por inercia. La realidad es que nunca permanecemos en el mismo lugar; si no estamos creciendo, estamos echando hacia atrás.

Así que, ¿Te gustaría crecer espiritualmente durante este año? ¿Te interesaría profundizar en tu relación con el SEÑOR?  ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría? ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría, más de Su gracia, más de Su poder, más de Su presencia en tu vida?

De acuerdo, si respondes, “No,”  entonces te pregunto, “¿Realmente conoces al SEÑOR?” Pero si me respondes, “Sí”, entonces te pido, por favor, que te propongas en tu corazón tomar el reto de la lectura bíblica diaria”.

Ahora, si tomas ese reto,  simplemente estarás afirmando lo siguiente: “Por la gracia de Dios, me propongo leer mi Biblia cada día durante este año 2014”. No te estoy diciendo cuánto debes leer, ni cuán larga debe ser la porción, solo que cada día, en algún momento del día, pases tiempo leyendo la Palabra de Dios.

Volvamos a reconsiderar el Salmo 119, el cual estudiamos desde las primeras semanas del año. No estamos estudiando versículo por versículo; sino que estamos analizando los temas. Y te estarás preguntando ¿Cómo es que Nancy escoge y desarrolla los temas de un pasaje bíblico como el Salmo 119 que contiene 176 versículos? ¿Cómo escoge qué enseñar?

Te voy a dar unas pistas para tu propio estudio bíblico: He estado leyendo el Salmo 119 una y otra y otra vez durante semanas. Te animo a que durante el curso de este estudio, tú también lo leas. Al ser tu tutor el Espíritu Santo, verás como tú notas aún más detalles que yo.

Pero, una de las cosas sobresalientes que he notado es que la palabra “c-a-m-i-n-o”, o “caminos”, “veredas” aparece muchas veces en el Salmo 119. Eso me llamó la atención después de haberlo leído un sin número de veces. Y me pregunté ¿Por qué insiste en hablar de “caminos”? Así que hice una búsqueda rápida con la ayuda del internet y la página  www.Biblegateway.com

Simplemente escribí la palabra “camino” en el Salmo 119 y apareció el listado de versículos que la incluían. Luego las clasifiqué en tres categorías.

Y de esa clasificación quiero ahora hablar—de esos diferentes usos de la palabra camino. Porque de eso se trata, realmente, de meditar en la Palabra de Dios; esto nos revela detalles que uno no ve en una simple lectura casual.

Ahora bien, en el Salmo 119 vamos a encontrar dos caminos contrastantes, dos veredas opuestas que la gente puede tomar, y que de hecho toma. Cuando somos confrontadas con una decisión, la elección que hagamos hace una diferencia; es importante.

Un camino, una vereda, conduce a la vida. El otro camino conduce a la muerte. No hay una vereda en el medio. No existe un camino intermedio. O seguimos una vereda o la otra.

Ahora, deseo empezar examinando el camino de Dios, y esto se distingue fácilmente en el Salmo 119. Aquí hay múltiples referencias a los caminos de Dios. No hay otro lugar mejor para empezar—El camino de Dios.

Empezando en el versículo 1 del Salmo 119:

“¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto,  los que andan en la ley del SEÑOR!

No cometen iniquidad, sino que andan en Sus caminos.” (Verso 3)

Ahora, esta palabra camino que se usa en los versículos 1 y 3, solo significa “un camino, una vereda, un peregrinaje.” Confiere la idea de un caminito muy transitado, simboliza el curso de la vida de una persona, la trayectoria de una vida, la dirección de tu vida, el estilo de vida, la forma en que vives. La forma en la que te conduces es tu forma de vivir. Tu forma de vivir tiene que ver con la manera en que tú piensas, con la forma en que tú te comportas. Eso es tu vereda.

Bueno, Dios tiene un camino. Él tiene una forma en que se conduce a Sí Mismo. Tiene una forma de vivir, una forma en que Él funciona, tiene un carácter. Su forma es fiel. Nunca cambia. Él es verdadero a Sí mismo por siempre y siempre. Y así empezamos en este Salmo observando los caminos de Dios.

Y veremos en este salmo que el autor del salmo ama el camino de Dios, y está determinado a seguirlo y a abrazarlo. No cabe la menor duda al leer este salmo de que él ama el camino de Dios. Escucha estos versículos:

“Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.” (v.14)

“Meditaré en tus preceptos,  y consideraré tus caminos.”  (v.15)

“He escogido el camino de la verdad;  he puesto tus ordenanzas delante de mí.”(v. 30)

“Por el camino de tus mandamientos correré,  porque tú ensancharás mi corazón.” (v. 32)

“Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (V 33)

De manera que el salmista dice, “Dios tiene un camino.  Yo amo la senda de Dios. Yo quiero andar en el camino de Dios. Deseo vivir mi vida de acuerdo a la manera de Dios”. Estas declaraciones son el corazón de este salmo.

Ahora también, vemos que hay otro camino, otra manera de vivir, y se refiere a él como el camino de mentira o el camino torcido. Dependiendo de la traducción, unas versiones dicen camino de mentira y otras dicen caminos torcidos. El salmista comenta sobre estos caminos falsos, y tú puedes notar que el salmista aborrece estos caminos de mentira—ya verás cuando leas unos versículos más adelante.

Él está determinado a rechazar esa ruta, esa vereda, o ese camino. Está  resuelto a evitar andar por ese camino.

Es interesante que cada vez que habla del camino de mentira o torcido, siempre está en contraste con los caminos de Dios que son verdaderos. De manera que estos caminos son tan opuestos como los polos. Los caminos de Dios, que tanto ama el salmista, son verdad. Y los caminos de mentira que tanto aborrece y quiere evitar, son falsos y torcidos. Puedes ver  ambos en muchísimos versículos. Un ejemplo es el versículo 29,

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley”.

“Yo no deseo ese camino falso; anhelo el camino verdadero”.

Ese camino de mentira, como lo dice la Biblia de las Américas, es un  camino torcido.  Cuando dice ‘caminos de mentira’ está haciendo referencia a algo que es falso. Son un engaño.  Es un estilo de vida totalmente opuesto a la Ley de Dios. De manera que el camino de Dios es el camino de la verdad. Los caminos de mentira son caminos opuestos, caminos que son contrarios a la verdad de Dios.

Así que el camino de Dios es el camino de verdad. Los caminos de falsedad son  opuestos, los que son contrarios a la verdad de Dios.

Observa lo que dice el versículo 101:

“De todo mal camino he refrenado mis pies,  para guardar tu palabra”.

¿Notas cómo hacen contraste los dos caminos?

Ahora búscalos en el versículo 104: De tus preceptos [este es el camino de Dios]  recibo entendimiento,   por tanto aborrezco todo camino de mentira [o sea, el camino opuesto].

En el versículo 128 vemos lo mismo:

Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas [el camino de Dios, dice él, es el correcto],   y aborrezco todo camino de mentira.

¿Ves esos dos caminos diferentes? Uno es verdadero; el otro es falso. Así que tenemos el camino de Dios que es el camino de verdad, el camino que el salmista quiere seguir, y tenemos el camino falso, el cual el salmista odia y se ha propuesto evitar.

Ahora bien, hace un momento dije que la palabra camino, cuando la rastreamos por todo el salmo 119, es usada en tres categorías diferentes. Hablé ya de dos veredas. ¿Cuál será la tercera categoría? Ya hablamos de los caminos de Dios. Hablamos de los caminos de falsedad y engaño—y lo corroboramos. Ahora bien, también hay referencias a “mis caminos”.

El asunto es: ¿Estamos siguiendo Sus caminos o los caminos de falsedad? Seguiremos uno o el otro. Dios, Su curso, Su vereda, Su trayectoria; o nuestros caminos que serán los caminos perversos y engañosos. No hay un camino intermedio. Estamos andando por algunos de los dos caminos en cualquier momento de nuestras vidas. Los caminos de Dios o los caminos de falsedad y engaño. Así que habla de “mis caminos” y el salmista desea seguir los caminos de Dios .

El versículo 5, por ejemplo:

¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!

Él dice,  “Quiero que mi camino sea Tu camino. Quiero que Tu camino sea mi camino”.

Versículo 9:

¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando  tu palabra.

Es la Palabra de Dios la que nos dispone a vivir en el camino de Dios.

Versículo 26:

“¡De mis caminos te conté, y tú me has respondido; enséñame tus estatutos!”

“De mis caminos te conté”— esta es una frase interesante, de hecho la NVI dice: Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. Y la RVC (Reina Valera Contemporánea) lo expresa así: Te he contado mis planes. Pienso que esto habla de un corazón honesto delante de Dios.

La gente que nos rodea ignora qué camino estamos siguiendo verdaderamente, pero Dios sí lo sabe, y desea que le confesemos  la verdad de nuestro proceder, de nuestros caminos. Donde hemos estado siguiendo caminos falsos y engañosos, Él quiere que seamos honestas al respecto, contárselo a Él. Eso es lo que significa confesar, decir lo que ya Dios sabe con respecto a mi corazón.  ¡Eso es una confesión!

¿Y tú? ¿Le has estado contado a Dios recientemente acerca de tus caminos? ¿Has sido honesta con respecto a cómo tus caminos no están siguiendo Su Camino, acerca de cómo has seguido el camino falso y engañoso?

Piensa sobre ese conflicto en el que te encuentras ahora mismo. ¿Necesitas confesarle a Dios que tu corazón se ha amargado con respecto a ese miembro de tu familia que te ha hecho daño o que ha obrado maliciosamente y te ha lastimado en alguna forma?

¿Existen algunas otras formas en que estés creyendo mentiras, que estés caminando en pos de caminos no verdaderos? Coméntale a Dios tus caminos, y luego pídele que te enseñe Sus caminos. Sé honesta con Dios.

Es aquí donde muchas de nosotras estamos viviendo una farsa. Estamos  simulando. Estamos viviendo simulando ser cristianas, “Oh, somos tan buenas cristianas”. Pero por dentro nuestros caminos no son consistentes con los caminos de Dios. Y me encanta esa frase del salmista. “De mis caminos te conté.” Es contarle a Dios la verdad de nuestros caminos.

Luego el versículo 59:

“Consideré mis caminos…”—quizás eso es lo que necesitamos

Hacer primero, considerar nuestros caminos.

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.”

¿No es eso una descripción de lo que es el arrepentimiento? Considero mis caminos. Deja de solo vivir por vivir, existiendo sin pensar, sin convicción o determinación, y empieza a vivir de forma intencional, pensando en tus caminos, contándole a Dios lo que realmente son, siendo honesta con Él, siendo honesta con los demás, con Su pueblo.

Y luego cuando consideres tus caminos, si ves que tus caminos no son consistentes con Sus caminos, entonces vuelve tus pasos para seguir por Su camino. Eso es el arrepentimiento, volverse, retornar, cambiar de dirección.

Verás, el salmista vive una vida bajo escrutinio. Él no va por ahí, la-la-la-ladi la, donde nos despertamos, vamos al trabajo, volvemos a la casa, y así día tras día. Mucha gente que está escuchando mi voz ahora mismo, va a caminar así este año. Y luego,  el año entrante, se encontrarán más viejas y más sumergidas en esas mentiras, un año más a tu manera y lamentando haberlo hecho así, algunas con vergüenza, otras, quizás solo con la sensación de “desperdicié el  año”. No tienes que desperdiciar este año.

Creo que insisto enfáticamente en esto porque en realidad me lo estoy predicando a mí misma. Yo divago tanto en tantas diversas formas que no creerías posible, pues no lo escuchas al sintonizar Aviva Nuestros Corazones. Tú me escuchas hablar en lo más apasionado de mi meditación. Pero tú no vives conmigo. Yo misma estoy considerando  mis caminos al estar trabajando en esto, al estar estudiando este pasaje. Y le estoy contando a Dios mis caminos. Estoy pidiéndole que me ayude a volver mi corazón y mis pasos hacia Sus caminos

Quiero vivir una vida examinada constantemente y marcada con toda intención que diga, “No solo voy a ver pasar el tiempo este año. Por la gracia de Dios, quiero seguir Sus caminos”.

El salmista dice en el versículo 168:

“Guardo tus preceptos y tus testimonios,  porque todos mis caminos están delante de ti.”

El hecho es que, sin importar que pienses en tus caminos o no, sin importar si le dices a Dios o no, Él conoce tus caminos.

  • Él sabe dónde estás divagando.
  • Él sabe donde has creído mentiras, donde has invertido en mentiras.
  • Él sabe dónde estás jugando con el pecado.   .
  • Él sabe donde has cedido totalmente a una adicción, a pecado.
  • Él conoce tus caminos.

Todos mis caminos están delante de Él.

Sería imposible decirte cuántos correos electrónicos recibimos de parte de las oyentes que son miembros de alguna iglesia y no obstante, tanto ellas como sus familiares o amigos se encuentran en caminos tortuosos, falsos y engañosos. Esta semana recibimos un correo de una mujer joven — mi corazón se derrama por ella. Ella dijo: “Tuve un hijo con un hombre, vivo con él. Sé que debo casarme, pero no puedo obligarme a hacerlo”.

Es algo más complicado de lo que puedo explicar, pero, dice ella, “Cada vez que mis pensamientos empiezan a meditar en Dios, siento que debo dar ese paso, pero no lo he hecho”. Podemos ver que ella está en medio de una batalla, y es un hecho, que Dios conoce los caminos de ella.

Tú pudieras estar dentro de una iglesia. La gente ahí pudiera pensar que te va de maravilla. Pero Dios sí sabe tu realidad, todos tus caminos están delante de Él. Él sabe. Piensa en tus caminos. Cuéntale a Dios tus caminos, y luego vuelve tus pies a Su Camino.

El salmista dice en el versículo 35: “Hazme andar por la senda de tus mandamientos. . .” La palabra senda es diferente de la palabra camino, aunque su significado es similar. Esa palabra senda viene de la raíz verbal pisar, pisar la vereda. Da la idea de ser una vereda vieja y muy pisada, no nueva. Ha estado pisada por viajeros previos o peregrinos que pasaron por ahí antes.

El versículo nos recuerda que no estamos solas en este viaje. Hubo otros peregrinos que han andado en pos de Dios antes que nosotras. Ellos han dejado la senda marcada. Han dejado sus huellas para que nosotras andemos sobre de ellas. Y nosotras estamos dejando huellas que otras seguirán.

¿Está mi vida marcando una vereda que anime a quienes vienen detrás de mí a seguir los caminos de Dios?

Jesús habló de estos dos caminos en Mateo capítulo 7 en el Sermón del Monte. Él dijo,

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Versos 13 y 14)

Otro recordatorio más, como los que hemos visto en el Salmo 119, de que existen solo dos caminos. Tenemos el camino de Dios, el camino de verdad, y tenemos el camino de los pecadores, el camino de mentira; el torcido. Estas dos maneras de vivir son polos opuestos, y rinden resultados opuestos para quienes los transitan.

El camino de vida, recuérdalo, no es el camino popular. Nunca encontrarás a las multitudes caminando por el camino de vida. No es un camino fácil. Al contrario, es difícil. Jesús advirtió que sería difícil. Necesitamos nadar en contra de la corriente. Debes ir contra la corriente. Es un camino angosto. No muchos encuentran este camino, pues prefieren sus propios caminos, el camino fácil. Prefieren el camino de mentira y de engaño en vez de tener que humillarse ante  la verdad de Dios. No quieren renunciar a su propio camino. No quieren confiar en Cristo.

Así que recuerda en última instancia, “Jesús es el Camino”. El Camino de Dios es SU Camino. Él dijo Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí.

Un principio que conviene recordar es que: nunca encontrarás la senda de vida por tu propio esfuerzo, en tus propios pensamientos, o en tus mejores intenciones. Solamente la encontrarás en Cristo, y eso significa abandonar tu propio camino, tus propios caminos falsos y torcidos para abrazar a Cristo y Su Camino. De hecho, ¿Cómo fue conocida la Iglesia del primer siglo? Como el Camino. Ese término se usa frecuentemente en el Libro de  Hechos de los Apóstoles al referirse al cristianismo. ¿Recuerdas la niña poseída por el demonio en  Hechos 16? Está escrito que ella les perseguía gritando, “Estos varones son siervos del Dios Altísimo, quienes les proclaman el camino de salvación.”

El camino de Dios es el camino de salvación, siempre será opuesto por Satanás. No es el camino fácil. Es el camino de la fe en Cristo, un camino de negarte a ti misma y de seguirlo a Él.

Al pensar en tus caminos, ¿Podrías ser honesta?  ¿Estás caminando en Sus caminos? O  ¿Estás caminando en caminos torcidos y de  mentira? La senda que escojas determinará  todo en tu vida— tus actitudes, tus valores, tus prioridades, la manera en que manejas el dinero, como tratas a la gente, la manera en que usas tu tiempo libre, las decisiones que tomas.

De ahí que el salmista diga, “He determinado mis ojos a fijarse en Tus caminos. He escogido el camino de fidelidad”.

Oh Padre, como deseo pedirte que Tú provoques a muchas, muchas de nuestras oyentes a unirse al salmista y declarar, “Voy a fijar mis ojos en Tus caminos”.

Quizás tú quieras ahora mismo, y desde tu corazón decir, “Oh Señor, fijaré mis ojos en Tus caminos. He escogido el camino de la fidelidad a Ti oh Señor, escojo a Cristo. Escojo la verdad. Escojo seguirte a Ti. Escojo Tu camino.

Si tan solo pudiera  animarte a que te des cuenta de que al tú escoger a Cristo y Su camino, tú estás escogiendo el camino de vida, el camino del gozo, el camino de paz, camino de la vida abundante que Jesús vino a dar.

Gracias, Señor. Tus caminos son buenos y son verdad, y con todo nuestro corazón decimos, “Escogemos Tu Camino”. Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándonos lo que sería vivir este año de una manera intencional, con un propósito. Ese mensaje forma parte de una serie basada en el Salmo 119 titulada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy, sé que hay muchas mujeres que están entusiasmadas en cuanto a  vivir sus vidas de manera intencional en este año que se avecina.  Están ansiosas por comenzar el reto  que tú has descrito en estos programas. ¿Puedes recordarnos de qué se trata el reto?

Nancy: Con muchísimo gusto Leslie. Es realmente sencillo: estoy pidiéndole a cada oyente— así mismo, a cada oyente— hacer un compromiso de leer la Palabra de Dios cada día en el año 2014. Y estoy convencida de  que ese pequeño reto y ese pequeño compromiso de tu parte va a ser radicalmente transformador en tu vida, y en la mía.  Ese es el compromiso que hago en mi corazón, de guardar la Palabra de Dios en mi corazón y en mi mente cada día de este año.

De nuevo, quiero animarte a aceptar el reto de leer la Biblia cada día durante este año; que hagas el compromiso de escudriñar la Palabra de Dios y de atesorarla en tu corazón.

Déjanos saber si aceptas este reto. Entra a AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos una nota debajo de la transcripción de este programa. Cuando entres a nuestra página encontrarás un sinnúmero de recursos que te ayudarán con este desafío. Te ofrecemos diversos planes de lectura de la Biblia—dependiendo de la velocidad con que desees leer, qué tanto quieres leer, el enfoque que buscas darle a tu estudio, y demás.

Leslie: Bueno,  el Salmo 119 menciona la importancia de guardar y obedecer la Palabra de Dios. De hecho lo menciona 29 veces. Nancy sugiere que haríamos mal si ignoramos tan insistente mensaje.

¿No creerías tú que si Dios te dice algo 29 veces en un capítulo—eso significa que necesitamos guardar y obedecer Su Palabra—es porque a veces guardamos pero no obedecemos lo que ya sabemos o entendimos?

Escucha más sobre esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En Terreno Firme

Isha – Salmos

DÍA 64 – Salmo 40

Dosis: Gratitud

En Terreno Firme

“Puse en el SEÑOR toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el SEÑOR.” (Salmo 40:1–3) (NVI)

Este es un Salmo de gozo y gratitud. Dios libró a David y él le agradece y lo alaba. Cómo hemos visto, David enfrentó situaciones de crisis, problemas complejos, amenazas de muerte, traición y persecución, y en este salmo reconoce que la fe y la espera paciente siempre serán premiadas.

¿Has tenido tu propio pozo de la desesperación? ¿Te hundiste en el lodo cenagoso? ¿Experimentaste ya lo que es pisar terreno firme a pesar de la complejidad de tus problemas? David dice: “Dichoso el que pone su confianza en el SEÑOR” Porque él endereza nuestros pasos y pone nuestros pies sobre una peña. ¡Qué hermosa manera de expresar la estabilidad que necesitamos, la seguridad, la firmeza y la fortaleza que nos lleva a entonar un cántico de alabanza con una actitud de gozo y alegría.

David empieza a recordar todas las maravillas y bendiciones que ha recibido de Dios. Y dice que ¡es imposible contarlas!: “Muchas son, SEÑOR mi Dios, las maravillas que tú has hecho. No es posible enumerar tus bondades en favor nuestro. Si quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían más de lo que puedo contar.

¿Puedes contar las maravillas que Dios ha hecho con tu vida? ¿Las tienes presente? David expresa su gratitud y describe el efecto que ha causado en su corazón gozar de esa misericordia de Dios: “Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí.» En medio de la gran asamblea, he dado a conocer tu justicia. Tú bien sabes, SEÑOR, que no he sellado mis labios. No escondo tu justicia en mi corazón, sino que proclamo tu fidelidad y tu salvación. No oculto en la gran asamblea tu gran amor y tu verdad”.

En los siguientes versículos leemos que los problemas de David no habían terminado, pero su esperanza es que si Dios lo libró en el pasado puede hacerlo en el presente y en el futuro. “No me niegues, SEÑOR, tu misericordia; que siempre me protejan tu amor y tu verdad.”

Oración: Señor enséñame a confiar que tú tienes el poder de enderezar mis pasos y poner mis pies en un terreno firme. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 79). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Felicidad cerca de Dios

Martes 29 Octubre

Bienaventurado el varón… que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo.

Salmo 1:1-3

Felicidad cerca de Dios

http://labuenasemilla.net/20191029

El libro de los Salmos es una recopilación de oraciones y alabanzas. Ha sido llamado «el corazón de la Biblia» porque contiene la expresión de muchos sentimientos y recuerda las felices experiencias de los creyentes que compusieron esos poemas.

La primera palabra de este libro es: “Bienaventurado”. Es como si Dios quisiera decirnos que existe un gozo posible, simple, profundo, duradero, que puede ser gustado incluso en la adversidad y las pruebas.

A continuación, este gozo, esta alegría, son descritos en relación con nuestros actos cotidianos: caminar, sentarse, hallar su agrado en lo que Dios ha dicho… Este primer Salmo nos invita a preguntarnos: ¿Qué pensamientos ocupan nuestra mente, qué actos caracterizan nuestra conducta? ¿Dónde hallamos nuestro gozo?

El énfasis está puesto en el amor a la Palabra de Dios y su meditación (v. 2). La felicidad pasa por una relación con Dios, y esta se vive cuando lo escuchamos y hablamos con él mediante la oración; él nos habla cuando leemos y meditamos la Biblia. Meditar es tomarnos el tiempo para leer y releer un texto, dejarnos penetrar por su sentido profundo, reflexionar en sus implicaciones prácticas… Amigos cristianos, preguntémonos qué efecto ha tenido en nosotros y en nuestra vida cotidiana la Palabra que hemos escuchado. Un gesto de perdón, de generosidad, el diálogo reanudado, una decisión tomada, son algunas de las actitudes que la Palabra de Dios nos enseña: “Tu dicho me ha vivificado” (Salmo 119:50).

Ester 2 – Juan 13:21-38 – Salmo 119:73-80 – Proverbios 26:13-14

Contenido publicado por Alimentemos El Alma con autorización y permiso de:

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

UN GOLPE MORTAL A LOS DESEOS PECAMINOSOS

Octubre 28

UN GOLPE MORTAL A LOS DESEOS PECAMINOSOS

Amados hermanos míos, no erréis.

SANTIAGO 1:16

¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.

Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

 5/10 – Cómo tener un corazón sin distracciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 5/10 – Cómo tener un corazón sin distracciones

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-tener-un-corazon-sin-distracciones/

Nancy Leigh DeMoss: Me llamó la atención algo que el pastor oraba en la iglesia a la que tuve el privilegio de asistir el domingo pasado…

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: En su oración pastoral él dijo, “Que podamos adorarte con la atención de nuestra mente y con los  afectos de nuestro corazón”. Solo me detuve y anoté eso. Y pensé, ¡Sí! Que podamos adorarte, que podamos buscarte con la atención de nuestra mente y con los afectos de nuestro corazón”.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa en la serie llamada “Vivifícame conforme a Tu Palabra”.

Nancy: Estamos viendo el Salmo 119, el capítulo más largo de la Biblia. No iremos versículo por versículo a través del mismo, sino que solo miraremos algunos temas, algunas meditaciones sobre el Salmo 119 al comenzar este nuevo año. Queremos empezarlo en la Palabra de Dios y queremos continuar en ella todos los días durante todo el año.

Una de las cosas que me sorprende acerca de este salmo es que no es sólo un tratamiento intelectual o teológico de la Palabra de Dios, sino que vibra con intensidad y con pasión. Cuando estoy estudiando la Palabra de Dios o meditando en ella busco temas recurrentes o pensamientos o ideas y eso es algo que no puedes perderte en este salmo. Existe esta pasión intensa por Dios. Es como si cada parte de su ser está comprometida y no puedes perderte el sentido de profundo amor y anhelo y deleite que el salmista tiene por Dios y por Su Palabra. De hecho, amor y anhelo y deleite son 3 palabras recurrentes en este salmo. Él dice, “Mi corazón teme tus palabras. Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín. Aborrezco y desprecio la mentira, pero amo tu ley”. (Versículos 161-163)

Miremos algunas de las frases que describen esa pasión. Cinco veces él habla en el salmo acerca de tener un corazón íntegro —la totalidad del ser de una persona, emociones, pensamientos y voluntad. Él dijo, “Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. (v.10) Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.” (v.34)

Nota el énfasis sobre el corazón. No es suficiente con solo obedecer la Palabra de Dios, él quiere hacerlo con todo el corazón. Y luego, escucha palabras como estas… él dice en el versículo 31, “Me apego a tus testimonios; SEÑOR, no me avergüences.” No hay falta de entusiasmo aquí. Me estoy aferrando a tus testimonios Señor, me apego a ellos, estoy aferrándome a ellos. Versículo 32, “Por el camino de tus mandamientos correré, porque tú ensancharás mi corazón.” O como dice otra traducción, “Me apresuro a buscar tus mandamientos.” (DHH)

No hay nada poco entusiasta en este hombre. No hay languidez en su acercamiento a la Palabra. Él no ve la Escritura como algo aburrido. Me apego a ellos, por el camino de tus mandamientos correré. Luego él habla seis veces sobre el anhelo. “Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo.”  Me detengo cada vez que llego al versículo 20; Pienso, “¿Es este hombre real, de verdad?” “Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo.” ¿Te imaginas a uno de tus hijos adolescentes diciéndote esto? ¡Mamá! Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo”. (Risas)

Es real porque él ve en la ley de Dios y en los mandamientos de Dios una expresión del corazón de Dios y de su carácter. Él dice, “Dios —te amo, te anhelo en todo tiempo.” Versículo 40, “He aquí, anhelo tus preceptos.” Versículo 82, “Mis ojos desfallecen esperando tu palabra.” Versículo 131, “Abrí mi boca y suspiré, porque anhelaba tus mandamientos.” Aquí hay una pasión y por supuesto el anhelo es por Aquél que se revela en su Palabra.

Y luego vemos esa pasión junto al concepto de temor y reverencia. Versículo 120, “Mi carne se estremece por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo.” Hay pasión aquí, temor, hay reverencia. Luego hay un intenso dolor y angustia cuando se da cuenta que la ley de Dios se quebranta o se ignora. Escucha estos versículos: “Profunda indignación se ha apoderado de mí por causa de los impíos que abandonan tu ley. (Versículo 53) Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.” (Versículo 136) Estaba pensando nuevamente sobre esto esta mañana…“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley”—¿Cuándo fue la última vez que lloraste cuando alguien excedió el límite de velocidad? ¿Rompió eso tu corazón?

Bueno, no nos sentimos de esa manera acerca de las leyes humanas y el problema es que la mayoría de nosotras no nos sentimos así sobre las leyes de Dios tampoco. Pero el salmista no solo ama la ley, sino a Aquél al cual la ley le pertenece y a cuyo carácter refleja. Así que él dice, “Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.” (v.139) Pasión, pasión, intensidad.

Y aquí hay otra pasión que surge…el odio por todo lo que es contrario a la ley de Dios. Ahora, odio es una palabra que no queremos usar a la ligera o con facilidad pero el salmista la usa varias veces en el salmo. “De tus preceptos recibo entendimiento, por tanto aborrezco todo camino de mentira.” (v.104) La palabra aborrezco aquí significa odiar violentamente. Es un odio intenso. Esto no es algo sobre lo cual él se siente indiferente. Él se siente muy firme acerca de esto. “Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira.” (v.128) Versículo 163: “Aborrezco y desprecio la mentira, pero amo tu ley.” Este es un hombre que se siente muy firme sobre la Palabra de Dios y que odia todo lo que es contrario a ella.

Por otro lado, él tiene este feroz y ardiente amor por Dios y por Su Palabra. Escucha estos versículos: Versículo 47: “Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.”  Versículo 97: “¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” Versículo 167: “Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.” Yo amo Tu Palabra.

Así que en este salmo vemos la belleza y la hermosura de la ley de Dios. El escritor la ama; él se deleita en ella, él se aferra a ella y es un recordatorio de que los israelitas no vieron la ley de Dios como restrictiva. Ellos la vieron como liberadora. Ahora, algunos de ustedes han empezado un nuevo viaje a través de la lectura de la Biblia este año. Te gustaría hacer eso en enero y estás en Génesis ahora mismo pero vas a llegar a Éxodo y a Levítico en poco tiempo, y vas a enredarte,  y vas a pensar, “¿Cómo ellos toleraban leer todas estas cosas?” Eso era todo lo que ellos tenían para leer… y cuando el salmo fue escrito, bueno, ese fue uno de los primeros 5 libros de la Biblia. ¡Que difícil es esto! Pero ¿sabes qué? Los judíos amaron la ley de Dios. Ellos la consideraron liberadora. Ellos vieron que esta era la manera para experimentar la bendición de Dios.

Ahora, ellos tenían que darse cuenta de que ellos no podían guardar la ley de Dios; que ellos estaban desesperadamente necesitados de un Salvador. Solo Cristo cumplió siempre, perfectamente, la ley de Dios pero ellos vieron que la ley fue una buena dádiva y misericordia del corazón de un Dios amoroso, a pesar del hecho de que no puede salvar debido a nuestra incapacidad para guardarla.

Experimenta la belleza de la ley de Dios y  la depravación de nuestros corazones y nuestra inclinación a alejarnos de la ley de Dios. Ahí es cuando tu corazón es quebrantado y dices, como Pablo dijo en Romanos capítulo 7, “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” Y luego viene el Evangelio. Las Buenas Nuevas de que Cristo cumplió la ley de Dios y puede cumplirla en nosotros.

Bueno, me estoy adelantando a la próxima sesión pero quiero que veas la pasión que tenía el salmista; el amor por la ley de Dios. Ahora, cuando se habla de odiar el pecado y de amar las leyes de Dios y de amar Su santidad, al leer este salmo se nos recuerda esto, y quizás te encuentres, como yo, diciendo, “Yo no tengo ese tipo de pasión,” y te das cuenta de que nos hemos convertido en aburridas.

Nos hemos vuelto insensibles. La mayoría de nosotras no odiamos el pecado ni amamos la rectitud, de la forma en que el salmista lo hizo— de  la misma forma que Jesús lo hizo. En Hebreos capítulo 1 dice: “Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Así que el mundo nos dice “si disfrutas el mal y te alejas de la santidad entonces serás feliz”. Pero no es así. La mayor alegría llega a aquellos que aman la justicia y que odian el mal. Pero, muchas veces no tenemos ese tipo de pasión.

Aquí hay más de esa pasión. Él habla sobre deleitarse a lo largo de todo este salmo — 10 veces. “Deleitarse” o algunas traducciones dicen regocijarse en la ley de Dios, “Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.” (v.14) “Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra.” (v.16) “Tus testimonios son mi deleite.” (v.24) “Hazme andar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito.” (v.35) O como dice una traducción “En ella está mi felicidad.” (DHH). Esa palabra significa tener su corazón fijado en algo. Es el deleite, el anhelo de su corazón y el salmista dice, “Eso es lo que siento acerca de tus mandamientos oh Dios”.

Piensa acerca de las cosas que deleitan tu alma y pregúntate, “Los deleites del mundo, ¿están ahogando mi deleite en la Palabra de Dios? O ¿está mi amor y mi deleite por la Palabra de Dios ahogando todos los demás placeres terrenales?” Este tipo de deleite en la ley de Dios es un reflejo del corazón de Cristo. Leemos este salmo mesiánico, el Salmo 40, hablando de Cristo donde dice: “Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu ley está dentro de mi corazón.”

Jesús se deleitaba en hacer la voluntad de Su padre y cuando Su Espíritu vive en nosotras, nos deleitaremos en hacer la voluntad de nuestro Padre. Así que vemos en el corazón del salmista, vemos el corazón de Cristo, no una actitud compulsiva sobre obedecer a Dios sino una actitud de deleite, deleite en la Palabra de Dios; un deleite para hacer Su voluntad.

Ahora, al hablar sobre las diferentes palabras que describen la pasión que el salmista tenía, su intenso amor y su deleite por la Palabra de Dios, el odio hacia todo lo que es contrario a la Palabra de Dios, su anhelo, su dolor y su angustia cuando la ley de Dios es quebrantada o ignorada…Encuentro que quiero hacerme un chequeo del corazón  y dejar que el Señor busque en mi corazón mi actitud hacia la Palabra de Dios. ¿Cómo es tu actitud hacia la Palabra comparada con la del salmista? ¿La tratas a la ligera? ¿Casualmente? ¿O tiemblas ante la Palabra de Dios y le das el peso que se merece?

Realmente me entristece y a veces me enferma ver cuán fácilmente en nuestra cultura y en nuestras iglesias y a veces en mi propio corazón, tenemos esta visión casual hacia las Escrituras. El salmista tenía una actitud de reverencia por la Palabra de Dios. Temblando ante la Palabra de Dios, dándole peso. ¿Tienes un hambre intensa por la Palabra de Dios como el salmista o tienes muy poco apetito por conocer más de la Palabra de Dios?

¿Cuándo la lees, la lees superficialmente, una lectura rápida que haces por encima o acaso meditas y fijas los ojos en ella? Cuando lees la Palabra de Dios o la escuchas siendo leída, ¿te distraes? ¿Divaga tu mente o te concentras en la Palabra? ¿Te aburres cuando escuchas la Palabra de Dios o cuando la lees? ¿O amas leer la Palabra y escuchar su lectura?

De manera que, en lo personal, yo misma he reflexionado al meditar en el Salmo 119, y me he preguntado, “¿Cómo perdemos ese deleite? ¿Cómo nos insensibilizamos a las bellezas de la Palabra de Dios? ¿Y cómo podemos cultivar un mayor deleite?”

Y ahora quiero pasar los últimos minutos reflexionando acerca de esas preguntas contigo así como las he reflexionado conmigo misma. Y permíteme sugerir que no tendremos ese tipo de deleite por la Palabra de Dios que leemos en el Salmo 119 si pasamos cada minuto libre de nuestras vidas en otras cosas que no sean la Palabra de Dios. He aquí algunas de las cosas que encuentro son ejemplos de lo que eclipsa el deleite por la Palabra de Dios en muchas de nuestras vidas: Facebook, Twitter, la televisión, la radio, las películas, el iPod, los juegos de computadora, los juegos de vídeo, los amigos, la tecnología, los medios de comunicación social, las personas… ¿estamos usando estas cosas reflexivamente o sin pensar? Me he dado cuenta que mi iPhone es un arma de doble filo, por ejemplo.

Sí me ayuda a hacer muchas cosas más rápidamente, y más convenientemente que lo que podría hacerlo si no lo tuviera. Es increíble lo mucho que puedes ver y hacer, aun en el medio de la nada, y obtener respuestas… Así que obtienes muchos beneficios si lo usas correctamente. Pero he encontrado que a veces se convierten en una herramienta para distraerme de mi amor por Cristo y de Su Palabra.

Ahora bien, no es la cosa en sí que es pecado o que sea malo, sino la manera en que usamos algunas de estas cosas y si la estamos usando instintivamente y sin pensar. Si entras a tu carro, prendes la radio, entras a tu casa y prendes la televisión; vas a tu ordenador y revisas tus correos a cada momento, en cada oportunidad que tengas. Algunas personas lo hacen todo el día y noche y yo he sido una de ‘esas personas’ algunas veces…

Si nos estamos acercando a las cosas del mundo por instinto, irreflexivamente, nuestro corazón va a perder el apetito por la Palabra de Dios. No vamos a cultivar ese deleite. Y en este salmo quiero que veas los versículos 36 y 37. Yo veo dos cosas que nos impiden y a menudo me impiden a mí tener un deleite cada vez mayor por Dios y su Palabra. La primera la veo en el versículo 36. Y es un corazón dividido y la segunda en el versículo 37 y es un corazón distraído…veamos estas dos cosas.

El versículo 36 del Salmo 119 dice: “Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la ganancia deshonesta.” El salmista ora acerca de tener un corazón dividido.  Él quiere que su corazón se vuelva hacia los testimonios de Dios y no a las ganancias deshonestas. La versión de la Reina Valera del 60 dice avaricia. ¡Son simples cosas!… cosas que roban nuestro afecto por Dios, afectos equivocados, prioridades equivocadas. Me recuerda a Lucas capítulo 8 donde Jesús dice “…las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida pueden ahogar la Palabra de Dios como las espinas pueden ahogar la Palabra de Dios en nuestras vidas y nos volvemos sin fruto.”

Y no siempre son cosas malas, son solo cosas en las cuales nos estamos enfocando más que en Dios. Tengo un ejemplo de este domingo anterior. Me estaba preparando para ir a la iglesia… estaba jugando con mi cabello y mi ropa y ambos me estaban tomando demasiado tiempo. No pude conseguir que mi pelo quedara en la forma que quería que se viera, no podía descifrar lo que quería vestir que me hiciera sentir bien y simplemente pase demasiado tiempo en ambas cosas…diciendo “¿A quién estoy tratando de complacer?” Y me di cuenta de que estaba tarde para la iglesia, con un corazón no preparado…Es decir, solo fue un momento en el tiempo. Ok, no nada es devastador… No es que caí en un gran pecado pero me di cuenta, porque estaba reflexionando en este pasaje, que estaba persiguiendo la ganancia egoísta en lugar de inclinar mi corazón hacia los testimonios de Dios en ese momento.

Ahora si haces esto con mucha frecuencia vas a encontrar un corazón que se inclina hacia lo que es temporal y no hacia lo que es eterno. Un corazón dividido… mi corazón estaba dividido. Me preocupaba más sobre cómo lucía que lo que me preocupaba  la condición de mi corazón y mi afecto por Cristo. Un corazón dividido.

En el versículo 37, tenemos un corazón distraído. “Aparta mis ojos de mirar la vanidad, y vivifícame en tus caminos.” Aparta mis ojos de mirar la vanidad… He sido llevada de vuelta a esta frase una y otra y otra vez en las últimas semanas y aún lo necesito. Cosas vanas. Esa palabra en la versión Reina Valera del 60 se traduce como vanidad, vacío. He aquí una definición que leí de esa palabra: “Cualquier cosa que decepciona la esperanza que descansa sobre ella.” Algo que no tiene sustancia, irreal o sin valor material o moral. Todo lo que es temporal en comparación con lo eterno y el mundo tiene estos placeres corrientes y temporales que empuja hacia nosotros todo el tiempo pero la Palabra de Dios tiene placeres eternos que quiere que disfrutemos por toda la eternidad. Así que, el salmista dice, “¿Estoy siendo distraído por las cosas sin valor? Entonces oro a Dios para que aparte mis ojos de mirar las cosas sin valor y me de vida en sus caminos.”

De nuevo, voy a ilustrar esto en mi propia vida. No comparto esto como un ejemplo a seguir. Lo comparto como una advertencia para ti y para mí. En un fin de semana reciente, otra vez mientras estudiaba el Salmo 119, tenía mi ordenador portátil, y estaba rodeada de libros mientras estudiaba el Salmo 119… al mismo tiempo, estaba viendo un debate político en mi computador. Estaba viendo un juego fútbol en mi iPhone. Estaba enviando un correo a mi hermana —todo mientras estaba tratando de estudiar el Salmo 119. Ahora, ¿llamarías a eso un corazón distraído? – Risas – Es posible que lo llames de otra forma…¡enfermo, por ejemplo! ¿Y qué tal el hacer múltiples tareas? ¿Soy yo la única que alguna vez ha hecho eso?

Esto es lo que sucede. Está bien estar viendo el juego de fútbol, estar viendo el debate político… cualquier cosa; lo que estoy diciendo es que si eso se convierte en un patrón en nuestras vidas, lo que encuentras cuando vas a la Palabra de Dios es que tu mente va a estar yendo en un millón de direcciones diferentes. Estarás distraída, dispersa, experimentarás el trastorno de déficit de atención de los niños—quiero decir, esto es en lo que muchas de nosotras nos hemos convertido con esta era de alta tecnología donde todo es instantáneo y tenemos acceso a todo y yo pienso, “¿Qué se necesita para obtener un corazón sin distracciones? ¿Para tener un corazón no dividido, un corazón deleitado en Dios?”

Alguien oró lo siguiente en una reunión de oración a la que asistí recientemente. “Las distracciones pudieran ser tan eficaces como el pecado en mantenernos alejadas de Dios”. Yo digo, “Sí, eso es cierto, ¿verdad?” Por lo tanto, tenemos que preguntarnos sobre esas “cosas vanas que nos distraen de Cristo”, ¿qué costo implicarán de aquí a un año? ¿Qué valor tendrá en la eternidad esta cosa que se está llevando gran parte de mi atención? Luego, el salmista no solo ora, “Aparta mis ojos de mirar la vanidad, (sino) y vivifícame en tus caminos”. (v.37) Ves, la razón por la cual ponemos nuestra mirada en todas esas cosas vanas, no necesariamente cosas pecaminosas sino simplemente sin valor, vacías, vanas cosas sin sustancia… La razón por la cual vemos esas cosas es porque pensamos que nos darán vida. Pensamos que nos harán felices. Por eso es que las perseguimos, ¡pero no es así! Esas cosas en realidad pueden impedirnos experimentar la vida real en Cristo.

Creo que en muchas de nuestras vidas Satanás realmente no tiene que tratar de llevarnos a negar a Cristo. No creo que eso sea lo que él está tratando de que la mayoría de nosotras hagamos. Yo creo que él puede lograr sus objetivos simplemente causando que tengamos un corazón fragmentado, lealtades y afectos divididos. Él nos lleva a estar tan ocupadas, tan distraídas, tan enamoradas de las cosas, con el entretenimiento, etc. que simplemente no tenemos el tiempo, el interés o el corazón para firme y seriamente buscar a Cristo.

Y entonces la Palabra se vuelve aburrida para nosotros ¿cómo puede la Palabra competir con los juegos de vídeo? ¿O con los juegos de computadora o las películas o la música?… “es aburrido”. ¡Bueno, no es aburrido! El problema es que al igual que tus hijos que se llenan de dulces 10 minutos antes de la cena…nosotros nos llenamos con los deleites del mundo y estos estropean nuestro apetito por la carne de la Palabra de Dios. Están estrangulando nuestro corazón por Dios. El diablo sabe que si nosotras encontramos deleite en actividades triviales, en los placeres insignificantes del mundo, nunca vamos a probar de los deleites y los placeres que se encuentran en Cristo. Y por supuesto, nuestras vidas no inspirarán a otros a buscar a Cristo.

Así que, cuando leas la Biblia este año y espero que estés tomando el reto de la lectura bíblica diaria con que hemos desafiado a nuestras oyentes – a cada oyente. Las hemos llamado a hacer un compromiso a leer la Palabra de Dios cada día durante el año 2014. No puedo rogarte lo suficiente para que hagas eso. Pero a medida que lo vayas haciendo, pídele a Él que te dé un corazón devoto, un corazón gozoso. Ora por un afecto renovado por Cristo, por deleite en Él y en Su Palabra.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando cómo acercarse a la Palabra de Dios con un corazón sin distracciones. Este mensaje es parte de la serie Vivifícame conforme a Tu Palabra basado en el Salmo 119.

De nuevo te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com donde encontrarás recursos que te ayudarán en este reto que Nancy te ha hecho.

¿Alguna vez has sentido que vas por la vida como por inercia? La Palabra de Dios te dará el entendimiento que necesitas para vivir tu vida con propósito. Explicaremos más sobre esto en el siguiente programa. Espero que estén de vuelta con nosotros en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

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Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Reaccionando al Dolor

Isha – Salmos

DÍA 63 – Salmo 39

Dosis: Esperanza

Reaccionando al Dolor

“Me dije a mí mismo: «Mientras esté ante gente malvada vigilaré mi conducta, me abstendré de pecar con la lengua, me pondré una mordaza en la boca.» Así que guardé silencio, me mantuve callado. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca! Pero mi angustia iba en aumento; ¡el corazón me ardía en el pecho! (Salmo 39:1–3) (NVI)

¿Cómo reaccionas frente al sufrimiento? ¿Qué haces cuando un fuerte dolor emocional oprime tu pecho? ¿Lloras, clamas, culpas a Dios, culpas a otros? ¿Pecas con tus labios? ¡Todas somos vulnerables frente al dolor y tenemos distintas reacciones! El salmista intenta ser cauto y lucha entre las pasiones que se encienden en su corazón y la fe y la paciencia.

Por eso, este salmo resulta una oración muy íntima. David sufre en silencio, frente a la maldad de otros. Decide “no pecar con su lengua”, no ser imprudente ni decir algo de lo cual más tarde deba arrepentirse. Aunque no puede evitar sentir dolor, calla frente a los demás, pero reflexiona con Dios sobre la fragilidad y la brevedad de la vida humana: “Al meditar en esto, el fuego se inflamó y tuve que decir: «Hazme saber, SEÑOR, el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy. Muy breve es la vida que me has dado; ante ti, mis años no son nada. Un soplo nada más es el mortal, un suspiro que se pierde entre las sombras.”

¡Qué interesante que en vez de responder a quienes lo provocaban él decide nuevamente hablarle a Dios y abrirle su corazón! Esta es una gran enseñanza para nosotras. Nos alienta a ser cautas, prudentes y sabias. ¡Y qué aleccionador que en sus reflexiones medite sobre la brevedad de la vida! ¿Se sentía David al borde de la muerte? ¿Lo aturdían los placeres efímeros de este mundo? ¿Anhelaba ya estar en la presencia de Dios dónde sabía que no habría sufrimiento? ¿O es que le aquejaba alguna enfermedad? Lo interesante es que en medio de la debilidad física o emocional decide pedirle ayuda a Dios. Expresa una vez más su fe frente a la debilidad y la impotencia: “Ilusorias son las riquezas que amontona, pues no sabe quién se quedará con ellas». Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti!

Lidiar con la vida no es fácil. El salmista nos recuerda que es corta y transitoria: “Un soplo nada más es el mortal” Por eso pide apoyo y fortaleza al Señor, porque está seguro que Dios lo escucha: «SEÑOR, escucha mi oración, atiende a mi clamor; no cierres tus oídos a mi llanto. Ante ti soy un extraño, un peregrino, como todos mis antepasados. No me mires con enojo, y volveré a alegrarme antes que me muera y deje de existir.»156 ¡Todos somos peregrinos en esta tierra! Pero qué alentador es recordar, sobre todo en medio de las crisis, que Dios tiene el poder de transformar nuestras circunstancias, hacernos experimentar su paz y confiar en la promesa de la vida eterna.

Oración: Señor enséñame a no desesperar en el dolor, a valorar la vida y a confiar en la promesa de la vida eterna. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 78). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

¿Perdido?

Lunes 28 Octubre

Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras.

Zacarías 1:4

Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas.

Salmo 25:4

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.

Salmo 32:8

¿Perdido?

http://labuenasemilla.net/20191028

«Usted no se puede perder; siga la vía principal que sube hasta el pueblo». Pero en realidad la famosa vía se alejaba de la dirección deseada. Después de algunos kilómetros de recorrido tuve la convicción de haberme extraviado. Entonces encontré a alguien que pudo indicarme el camino correcto… «Usted no está en el buen camino, pero puede llegar a su destino volteando a la derecha en la próxima finca».

Mi vida tampoco está en línea recta. Contiene errores de orientación. Pero, ¿estoy en la dirección correcta para llegar al buen lugar? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cómo orientarme? ¿Seguiré los consejos de filósofos, de maestros humanos?

Jesús me encontró en el camino, porque me buscaba. Él no estaba allí por casualidad, sino porque me esperaba. No me dijo: «Todos los caminos conducen al cielo, ni: pruébelos, un día encontrarás el buen camino…». ¡No! Él me dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). “Sígueme tú” (Juan 21:22). Él me invita a seguirle, porque él es el camino. No me obliga, soy yo quien debe elegir. Si me niego a escucharlo, él es paciente… y renueva su invitación. ¡Si persisto en mi error, corro el riesgo de estar definitivamente perdido!

Yo lo escuché y comprendí que solo él, quien conoce toda mi vida, puede conducirme con seguridad y darme la vida eterna. “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

Contenido publicado por Alimentemos El Alma con autorización y permiso de:

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

EL NACIMIENTO DEL PECADO

Octubre 27

EL NACIMIENTO DEL PECADO

Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

(Santiago 1:15)

La mayoría de las personas piensan que el pecado es un acto o comportamiento individual. Pero el versículo de hoy dice que el pecado no es un acto; es el resultado de un proceso.

El pecado comienza con deseo, que está relacionado con la emoción. Comienza cuando usted desea sentirse satisfecho al adquirir algo, cuando tiene un anhelo emotivo de poseer algo que ve. Entonces la tentación afecta su mente mediante el engaño. Usted comienza a justificar su derecho a tener lo que desea. Su mente es engañada al creer que la satisfacción de sus deseos satisfará sus necesidades.

Acto seguido, su voluntad comienza a planificar cómo va a obtener lo que quiere, y cuando la lujuria es seducida (como quien dice) por la carnada, queda preñada en el vientre de la voluntad de una persona. Por último, ocurre el acto del pecado.

El saber cómo nace el pecado debiera ayudarlo a huir de la tentación.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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La Biblia y el Evangelismo

Conferencia Expositores

La Biblia y el Evangelismo

Alex Montoya

El doctor Alex Montoya ha sido pastor de la First Fundamental Bible Church desde 1972 y tiene una licenciatura en estudios latinoamericanos de la universidad Biola y maestrías en divinidades y en teología del seminario Talbot Theological Seminary.

Él ha servido como profesor asociado de ministerios pastorales en el seminario The Master’s Seminary y previamente como profesor de idiomas del Nuevo Testamento en el seminario Talbot Theological Seminary ambos en California.

En 1975 el doctor Montoya fundó el Seminario Bíblico Fundamental que prepara a varones hispanohablantes para el ministerio del evangelio. También es el autor de Ministerios Hispanos en Norteamérica (Zondervan, 1987) y Predicando con Pasión (Kregel, 2000) y ha compartido su experiencia en el evangelismo y la plantación de iglesias con grupos en los Estados Unidos, Rusia, Alemania y México entre otros.

El pastor Montoya y su linda esposa Favy tienen hijos ya casados y varios nietos. En mayo del 2008, en reconocimiento a su amplia trayectoria como pastor y profesor, el pastor Montoya recibió un doctorado honorario de parte del Master’s Seminary. El doctor Montoya continúa predicando fielmente en la First Fundamental Bible Church a todo el que tiene sed de escuchar la palabra de Dios.