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Profecía sobre la destrucción de Jerusalén

Jeremías 21-23

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Profecía sobre la destrucción de Jerusalén

21:1 Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor cuando el rey Sedequías lo envió a Pasur, hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, diciendo: Consulta ahora de nuestra parte al Señor, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, nos hace la guerra; tal vez el Señor haga con nosotros conforme a todas sus maravillas[a], para que el enemigo se retire de nosotros.

Entonces Jeremías les dijo: Así diréis a Sedequías: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘He aquí, yo haré volver atrás las armas de guerra que tenéis en vuestras manos, con las cuales peleáis contra el rey de Babilonia y contra los caldeos que os sitian fuera de los muros, y las reuniré en medio de esta ciudad. ‘Y yo pelearé contra vosotros con mano extendida y brazo poderoso, y con ira, furor y gran enojo. ‘Heriré a los habitantes de esta ciudad, y hombres y animales morirán de gran pestilencia. ‘Y después’ —declara el Señor— ‘a Sedequías, rey de Judá, a sus siervos, al pueblo y a los que sobrevivan en esta ciudad de la pestilencia, de la espada y del hambre, los entregaré en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan sus vidas; y él los herirá a filo de espada. No los perdonará ni les tendrá piedad ni compasión.’”

Y dirás a este pueblo: “Así dice el Señor: ‘He aquí, pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte. ‘El que se quede en esta ciudad morirá a espada, de hambre y de pestilencia; pero el que salga y se entregue a los caldeos que os sitian, vivirá, y tendrá su propia vida como botín. 10 ‘Porque he puesto mi rostro contra esta ciudad para mal, y no para bien’ —declara el Señor—. ‘Será entregada en manos del rey de Babilonia, quien le prenderá fuego.’”

11 Y di a la casa del rey de Judá:

“Oíd la palabra del Señor:
12 Casa de David, así dice el Señor:
‘Haced justicia cada[b] mañana,
y librad al despojado de manos de su opresor,
no sea que salga como fuego mi furor,
y arda y no haya quien lo apague,
a causa de la maldad de vuestras obras.

13 ‘He aquí, yo estoy contra ti, moradora del valle,
roca de la llanura’ —declara el Señor
‘los que decís: “¿Quién descenderá contra nosotros?
¿Quién entrará en nuestras moradas?”
14 ‘Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras’
—declara el Señor
‘y prenderé fuego en su bosque
que consumirá todos sus alrededores.’”

Profecías contra los reyes de Judá

22:1 Así dice el Señor: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra, y di: “Escucha la palabra del Señor, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo, los que entran por estas puertas.“Así dice el Señor: ‘Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltratéis ni hagáis violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. ‘Porque si en verdad observáis este mandato, entonces entrarán reyes por las puertas de esta casa, y se sentarán en el lugar de David[c], en su trono; entrarán montados en carros y caballos, el rey[d], sus siervos y su pueblo. ‘Pero si no obedecéis estas palabras, juro por mí mismo’ —declara el Señor— ‘que esta casa vendrá a ser una desolación.’” Porque así dice el Señor acerca de la casa del rey de Judá:

Como Galaad eres para mí,
como la cumbre del Líbano;
pero ciertamente te convertiré en un desierto,
como ciudades deshabitadas.
Designaré contra ti destructores,
cada uno con sus armas,
y cortarán tus cedros más selectos
y los echarán al fuego.

Pasarán muchas naciones junto a esta ciudad, y dirá cada cual a su prójimo: “¿Por qué ha hecho así el Señor a esta gran ciudad?” Entonces responderán[e]: “Porque abandonaron el pacto del Señor su Dios, y se postraron ante otros dioses y les sirvieron.”

10 No lloréis por el muerto ni hagáis duelo por él,
llorad amargamente por el que se va,
porque jamás volverá
ni verá su tierra natal.

11 Porque así dice el Señor acerca de Salum[f], hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de su padre Josías, y que salió de este lugar: Nunca más volverá aquí; 12 sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, allí morirá, y no verá más esta tierra.

13 Ay del que edifica su casa sin justicia
y sus aposentos altos sin derecho,
que a su prójimo hace trabajar de balde
y no le da su salario.
14 El que dice: “Me edificaré una casa espaciosa
con amplios aposentos altos”;
y le abre[g] ventanas,
la recubre de cedro y la pinta de rojo[h].
15 ¿Acaso te harás rey porque compites en cedro?
¿No comió y bebió tu padre
y practicó el derecho y la justicia?
Por eso le fue bien.
16 Defendió la causa del pobre y del necesitado;
entonces le fue bien.
¿No es esto conocerme?
—declara el Señor.
17 Mas tus ojos y tu corazón
sólo están para tu propia ganancia,
para derramar sangre inocente,
y para practicar la opresión y la violencia[i].

18 Por tanto, así dice el Señor acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:

No llorarán por él:
“¡Ay, hermano mío!” o “¡Ay, hermana!”
No llorarán por él:
“¡Ay, señor!” o “¡Ay, su gloria!”
19 Con entierro de asno, será enterrado:
arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén.
20 Sube al Líbano y clama,
y da voces[j] en Basán;
clama también desde Abarim,
porque han sido destruidos todos tus amantes.
21 Te hablé en tu prosperidad,
pero dijiste: “No escucharé.”
Esta ha sido tu costumbre desde tu juventud,
que nunca has escuchado mi voz.
22 A todos tus pastores arrasará[k] el viento,
y tus amantes irán al cautiverio;
entonces ciertamente serás avergonzada y humillada
a causa de toda tu maldad.
23 Tú que moras en el Líbano,
anidada en los cedros,
¡cómo gemirás cuando te vengan los dolores,
dolor como de mujer de parto!

24 Vivo yo —declara el Señor— aunque Conías[l], hijo de Joacim, rey de Judá, fuera un anillo[m] en mi mano derecha, aun de allí lo[n] arrancaría. 25 Te entregaré en manos de los que buscan tu vida, sí, en manos de los que temes: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos. 26 Te arrojaré a ti y a la madre que te dio a luz a otro país donde no nacisteis, y allí moriréis. 27 Pero a la tierra a la cual con toda el alma anhelan volver, a ella no volverán.

28 ¿Es acaso este hombre Conías una vasija despreciada y rota?
¿Es un objeto indeseable?
¿Por qué han sido arrojados él y sus descendientes
y echados a una tierra que no conocían?
29 ¡Oh tierra, tierra, tierra!,
oye la palabra del Señor.

30 Así dice el Señor:

“Inscribid a este hombre como sin hijos,
hombre que no prosperará en sus días;
porque ninguno de sus descendientes logrará[o]
sentarse sobre el trono de David
ni gobernar de nuevo en Judá.”

Los malos pastores y regreso del remanente

23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mis prados! —declara el Señor. Por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mis ovejas y las habéis ahuyentado, y no os habéis ocupado de ellas; he aquí, yo me ocuparé de vosotros por la maldad de vuestras obras —declara el Señor. Yo mismo reuniré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las he echado, y las haré volver a sus pastos; y crecerán y se multiplicarán. Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán, y nunca más tendrán temor, ni se aterrarán, ni faltará ninguna —declara el Señor.

He aquí, vienen días —declara el Señor
en que levantaré a David un Renuevo justo;
y El reinará como rey, actuará sabiamente[p],
y practicará el derecho y la justicia en la tierra.
En sus días será salvo Judá,
e Israel morará seguro;
y este es su nombre por el cual será llamado:
“El Señor, justicia nuestra.”

Por tanto, he aquí, vienen días —declara el Señor— cuando no dirán más: “Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, sino: “Vive elSeñor que hizo subir y trajo a los descendientes[q] de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado”; y habitarán en su propio suelo. En cuanto a los profetas:

quebrantado está mi corazón dentro de mí,
tiemblan todos mis huesos;
estoy como un ebrio,
como un hombre a quien domina el vino,
por causa del Señor
y por causa de sus santas palabras.
10 Porque la tierra está llena de adúlteros;
porque a causa de la maldición se ha enlutado la tierra,
se han secado los pastos del desierto.
Pues es mala la carrera de ellos
y su poderío no es recto.
11 Porque tanto el profeta como el sacerdote están corrompidos;
aun en mi casa he hallado su maldad —declara el Señor.
12 Por tanto, su camino será para ellos como resbaladeros;
a las tinieblas serán empujados y en ellas caerán;
porque traeré sobre ellos calamidad
el año de su castigo —declara el Señor.

13 Además, entre los profetas de Samaria he visto algo ofensivo:
profetizaban en nombre de Baal y extraviaban a mi pueblo Israel.
14 También entre los profetas de Jerusalén he visto algo horrible:
cometían[r] adulterio y andaban[s] en mentiras;
fortalecían las manos de los malhechores,
sin convertirse ninguno de su maldad.
Se me han vuelto todos ellos como Sodoma,
y sus habitantes como Gomorra.

15 Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos acerca de los profetas:

“He aquí, les daré de comer ajenjo
y les daré de beber agua envenenada,
porque de los profetas de Jerusalén
ha salido la corrupción por toda la tierra.”

16 Así dice el Señor de los ejércitos:

No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan.
Ellos os conducen hacia lo vano;
os cuentan[t] la visión de su propia fantasía[u],
no de la boca del Señor.
17 Dicen de continuo a los que me desprecian:
“El Señor ha dicho: ‘Tendréis paz’”;
y a todo el que anda en la terquedad de su corazón
dicen: “No vendrá calamidad sobre vosotros.”
18 Pero ¿quién ha estado en el consejo del Señor,
y vio y oyó su palabra?
¿Quién ha prestado atención a su[v] palabra y la ha escuchado?
19 He aquí, la tempestad del Señor ha salido con furor,
un torbellino impetuoso
descargará sobre la cabeza de los impíos.
20 No se apartará la ira del Señor
hasta que haya realizado y llevado a cabo los propósitos de su corazón.
En los postreros días lo entenderéis claramente.
21 Yo no envié a esos profetas,
pero ellos corrieron;
no les hablé,
mas ellos profetizaron.
22 Pero si ellos hubieran estado en mi consejo,
habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo,
y les habrían hecho volver de su mal camino
y de la maldad de sus obras.

23 ¿Soy yo un Dios de cerca —declara el Señor
y no un Dios de lejos?
24 ¿Podrá alguno esconderse en escondites
de modo que yo no lo vea? —declara el Señor.
¿No lleno yo los cielos y la tierra? —declara el Señor.

25 He oído lo que dicen los profetas que profetizan mentira en mi nombre, diciendo: “¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!” 26 ¿Hasta cuándo? ¿Qué hay en los corazones de los profetas que profetizan la mentira, de los profetas que proclaman el engaño de su corazón, 27 que tratan de que mi pueblo se olvide de mi nombre con los sueños que se cuentan unos a otros, tal como sus padres olvidaron mi nombre a causa de Baal? 28 El profeta que tenga un sueño, que cuente su sueño, pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano? —declara el Señor. 29 ¿No es mi palabra como fuego —declara el Señor— y como martillo que despedaza la roca[w]? 30 Por tanto, he aquí, estoy contra los profetas —declara el Señor— que se roban mis palabras el uno al otro. 31 He aquí, estoy contra los profetas —declara el Señor— que usan sus lenguas y dicen: “El Señor declara.” 32 He aquí, estoy contra los que profetizan sueños falsos —declara el Señor— y los cuentan y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y sus presunciones, cuando yo no los envié ni les di órdenes, ni son de provecho alguno para este pueblo —declara elSeñor.

33 Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta, o sacerdote, diciendo: “¿Cuál es la profecía[x] del Señor?”, les dirás: “¿Cuál profecía?” El Señor declara: “Yo os abandonaré.” 34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: “Profecía delSeñor”, traeré castigo sobre tal hombre y sobre su casa. 35 Así diréis cada uno a su prójimo y cada uno a su hermano: “¿Qué ha respondido el Señor? ¿Qué ha hablado el Señor?” 36 Y no os acordaréis más de la profecía del Señor, porque la palabra de cada uno le será por profecía, pues habéis pervertido las palabras del Dios viviente, del Señor de los ejércitos, nuestro Dios. 37 Así dirás al profeta: “¿Qué te ha respondido el Señor? ¿Qué ha hablado el Señor?” 38 Pero si decís: “¡Profecía del Señor!”, entonces así dice el Señor: “Por cuanto habéis dicho esta palabra: ‘¡Profecía del Señor!’, habiendo yo enviado a deciros: ‘No digáis: “¡Profecía delSeñor!”’”, 39 por tanto, he aquí, ciertamente me olvidaré de vosotros y os echaré de mi presencia, junto con la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres; 40 y pondré sobre vosotros oprobio eterno y humillación eterna que nunca será olvidada.

Footnotes:

  1. Jeremías 21:2 O, todos sus milagros
  2. Jeremías 21:12 O, por la
  3. Jeremías 22:4 Lit., por David
  4. Jeremías 22:4 Lit., él
  5. Jeremías 22:9 Lit., dirán
  6. Jeremías 22:11 I.e., Joacaz
  7. Jeremías 22:14 Lit., corta
  8. Jeremías 22:14 O, bermellón
  9. Jeremías 22:17 O, extorsión
  10. Jeremías 22:20 Lit., tu voz
  11. Jeremías 22:22 Lit., pastoreará
  12. Jeremías 22:24 I.e., Jeconías
  13. Jeremías 22:24 O, sello
  14. Jeremías 22:24 Lit., te
  15. Jeremías 22:30 O, prosperará en
  16. Jeremías 23:5 O, tendrá éxito
  17. Jeremías 23:8 Lit., simiente
  18. Jeremías 23:14 Lit., cometer
  19. Jeremías 23:14 Lit., andar
  20. Jeremías 23:16 Lit., hablan
  21. Jeremías 23:16 Lit., corazón
  22. Jeremías 23:18 Otra posible lectura es: mi
  23. Jeremías 23:29 O, peñasco
  24. Jeremías 23:33 O, carga, y así en el resto del cap.
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

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