1 de julio
Spurgeon, C. H.
«Y oyeron al SEÑOR que se paseaba en el huerto al fresco del día».
Génesis 3:8 (LBLA)
Alma mía, ahora que ha llegado el fresco del día, retírate un poco y escucha la voz de tu Dios. Él siempre está listo para hablar contigo tan pronto como te encuentres preparada para oír. Si hay alguna tardanza en la comunicación, no se debe al Señor sino a ti exclusivamente: pues él está a la puerta y llama; y, si los suyos le abren, él se goza en entrar. Sin embargo, ¿en qué estado se halla mi corazón, que es el huerto de mi Señor? ¿Puedo aventurarme a esperar que esté bien podado y regado, y que se encuentre produciendo frutos dignos de él? Si no es así, él tendrá mucho que reprobar; pero, con todo, yo le ruego que venga a mí, porque nada puede llevar mi corazón a un estado aceptable de un modo tan seguro como la presencia del Sol de Justicia, que en sus alas traerá salvación. Por tanto, ven, oh Señor, Dios mío; mi alma te invita encarecidamente y te aguarda con ansiedad. Ven a mí, oh Jesús, mi bien amado, y planta nuevas flores en mi huerto como las que florecen con perfección en tu inmaculado carácter. Ven, oh Padre mío, que eres el Labrador, y trátame con tu ternura y prudencia. Ven, Espíritu Santo, y riega todo mi ser ahora, mientras las hierbas se humedecen con el rocío de la noche. ¡Ojala que Dios me hablara! ¡Habla, Señor, que tu siervo escucha! ¡Oh si él anduviera conmigo! Estoy pronto a entregarle todo mi corazón y toda mi mente, de modo que cualquier pensamiento distinto a este quede eliminado. Solo estoy pidiéndole lo que él se complace en dar. Estoy seguro de que él condescenderá a tener comunión conmigo, porque él me ha dado su Santo Espíritu para que permanezca conmigo para siempre. El fresco de la noche es agradable, cuando cada estrella parece el ojo del Cielo y el aire fresco es como el aliento del amor celestial. Padre mío, Hermano mayor, dulce Consolador, háblame con cariño, pues tú has abierto mi oído y yo no soy rebelde.
Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 192). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.