«¿Por que ando sombrío?»

21 de julio

«¿Por que ando sombrío?».

Salmo 42:9 (LBLA)

Creyente, ¿puedes tú responder a esta pregunta? ¿Cuál es la razón por que en lugar de estar gozoso te hallas frecuentemente triste? ¿Por qué te rindes a lúgubres presentimientos? ¿Quién te dijo que la noche jamás acabará en día? ¿Quién te aseguró que el mar de los recursos menguaría hasta no quedar nada sino largas leguas de fango de horrible pobreza? ¿Quién te dijo que el invierno de tu descontento avanzaría de helada en helada: de nieve, hielo y granizo a una más terrible tempestad aún de desesperación? ¿No sabes que el día sigue a la noche, que el flujo viene después del reflujo y que la primavera y el verano suceden al invierno? ¡Espera entonces! ¡Espera siempre!, porque Dios no te dejará. ¿No sabes que tu Dios te ama en medio de todo esto? Las montañas, cuando están ocultas por la oscuridad, son tan reales como cuando es de día, y el amor que Dios te profesa es tan real ahora como lo fue en tus mejores tiempos. Ningún padre castiga siempre. Tu Dios abomina el castigo tanto como tú. Él solo quiere aplicarlo por la misma razón por que tú debieras desear recibirlo; a saber, para que ese castigo produzca en ti un perpetuo bien. Tú aún subirás con los ángeles por la escala de Jacob y contemplarás al que se sienta en su cima: el Dios del pacto. Aún olvidarás, en medio de los esplendores de la eternidad, las pruebas del tiempo, o las recordarás solo para bendecir a Dios que te guió a través de ellas y efectuó por medio de ellas tu bien perpetuo. Ven, canta en medio de la tribulación. Regocíjate aun mientras pasas por el horno de fuego. Haz que el desierto florezca como la rosa, que resuene con tus alegres voces de júbilo, porque estas leves aflicciones pronto pasarán y, entonces, «para siempre con el Señor», tu felicidad jamás decaerá.

Desanimado no estoy, desanimado no estoy;

pruebas vendrán, mas pronto se irán,

fiando en Cristo, todas se van.

¡Desanimado no estoy!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 212). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.


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