//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

“Hasta aquí vais a llegar. No más.”

6 AGOSTO

Jueces 20 | Hechos 24 | Jeremías 34 | Salmos 5–6

Uno podría esperar que sólo se buscara y se ejecutara a los culpables (Jueces 20). Pero el levita está agitando a la nación (claro, sin mencionar su propia conducta vergonzosa). Hasta donde sabemos por los registros, Gabaa no ofreció entregar a los culpables. Si lo hubieran hecho, ahí se había acabado el asunto. Los líderes de la tribu de Benjamín tampoco ofrecieron intervenir para asegurarse de que se hiciera justicia. En vez de esto, cerraron filas y se dispusieron a pelear contra todos los que vinieran, pues probablemente pensaban que el resto de la nación no estaría dispuesto a pagar un precio demasiado alto para capturar unos cuantos violadores en una época en la que la nación entera se había vuelto violenta.

Por su parte, el resto de las tribus se puso furioso, pero actuó tontamente. En vez de efectuar un ataque masivo, inicialmente deciden enviar las tropas de una sola tribu a la vez. Cuando se nos dice que los israelitas le consultaron a Dios cuál de las tribus debía ir primero, probablemente quiere decir que pasaron por el procedimiento del urim y el tumim con algún sacerdote del santuario. Los israelitas perdieron veintidós mil hombres el primer día (20:21) y dieciocho mil el siguiente (20:25). Finalmente, el Señor promete entregar a Gabaa y a los de Benjamín en manos del resto de los israelitas (20:28). Al tercer día, los israelitas planificaron una emboscada y finalmente salieron victoriosos. Muchísimos de los hombres de Benjamín murieron.

Este tipo de cosas son las que suceden cuando se disuelve el estado de la ley, cuando la gente comienza a actuar por lealtad tribal y no por principios, cuando la venganza domina a la justicia, cuando la vendetta supersticiosa suplanta a los tribunales, cuando los hermanos ya no comparten una tradición común de adoración y de valores, cuando se gobierna mediante el temor y no con el consentimiento de los gobernados. No hay un punto lógico de parada. Esto puede iniciar un conflicto regional, puede inflamar un Bosnia, puede comenzar una guerra mundial. Es la materia prima de dictadores y caudillos, el lubricante de las gangas y la violencia.

La triste realidad es que todas las culturas son capaces de esto. Los israelitas antiguos se hundieron en este atolladero, no porque fueran peores que todos los demás, sino porque eran típicos representantes de todos los demás. Una sociedad que ya no se mantiene unida—bien sea por fundamentos religiosos, por una cosmovisión compartida o al menos por unos procedimientos acordados y respetados—está destinada a la violencia y la anarquía, lo cual, tarde o temprano, se convierte en el mejor criadero de la respuesta esperada de los tiranos: el poder instaurado mediante la espada y el arma de fuego.

Así lo entienden los historiadores seculares. Nosotros también vemos todo esto, y además discernimos, detrás de la sangre y la maldad, la mano justa de Dios que afirma: “Hasta aquí vais a llegar. No más.”

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 218). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: