//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

«Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio».

19 de agosto

«Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio».

Salmo 31:4

Nuestros enemigos espirituales son la generación de la serpiente y buscan engañarnos con astucia. La oración de este versículo supone la posibilidad de que al creyente lo cacen como un pájaro. Tan astutamente el cazador hace su obra que los simples caen pronto en la red. En el texto se suplica que aun de las redes de Satanás sea librado el cautivo; es esta una petición conveniente que se puede conceder. De entre las fauces del león y de las entrañas del Infierno puede el amor eterno rescatar al santo. Quizá se necesite un fuerte tirón para salvar de la red de la tentación a un alma y un violento zarandeo para desenredar a una persona de las trampas de algún malicioso ardid; pero el Señor es el mismo para todas las necesidades y, por tanto, las redes del cazador más habilidoso jamás podrán atrapar a sus elegidos. ¡Ay de aquellos que son hábiles en poner trampas! Los que tientan a otros se destruirán a sí mismos.

«Pues tú eres mi refugio». ¡Qué indecible dulzura hallamos en estas breves palabras! ¡Con cuánto gozo podemos combatir las redes y cuán alegremente soportar los sufrimientos cuando nos asimos del refugio celestial! El poder divino hará pedazos todas las redes de nuestros enemigos, confundirá su astucia y frustrará sus maliciosas estratagemas. El que tiene de su parte tan incomparable poder es feliz. Nuestras propias fuerzas serán de poco valor cuando estemos desconcertados en las redes de la vil artimaña, pero el refugio del Señor siempre estará disponible; solo tenemos que invocarlo y lo hallaremos cerca. Si por la fe estamos dependiendo únicamente del refugio del poderoso Dios de Israel, podemos utilizar nuestra santa confianza como argumento en la súplica.

Mi mano ten, Señor, tan flaco y débil,

sin ti no puedo riesgos afrontar;

tenla, Señor, mi vida el gozo llene,

Al verme libre así de todo azar.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 242). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: