//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

2 Crónicas 5:1–6:11 | 1 Juan 4 | Nahúm 3 | Lucas 19

5 DICIEMBRE

2 Crónicas 5:1–6:11 | 1 Juan 4 | Nahúm 3 | Lucas 19

Una vez construido el templo, el paso final antes de su dedicación era traer el arca del pacto desde el antiguo tabernáculo, que estaba en Sión, la Ciudad de David (parte de Jerusalén) a su nueva morada en el Lugar Santísimo del templo. 2 Crónicas 5:1–6:11 no sólo registra esta transición, sino también las palabras iniciales de Salomón al pueblo antes de su oración de dedicación (ver la meditación de mañana). Tanto el traslado del arca como las declaraciones de Salomón son importantes.

El traslado en sí siguió las disposiciones de la ley: únicamente se permitió a los levitas manejar el arca. Sin embargo, fue un acontecimiento nacional. Los ancianos de Israel y los líderes de las tribus se congregaron de toda la nación para esta gran celebración. El traslado fue acompañado por sacrificios tan espléndidos, que no se pudieron contar ni numerar los animales que se mataron (5:6). Finalmente, se ubicó el arca debajo de las alas de los querubines en el Lugar Santísimo. Como un aparte, el cronista menciona que, en este momento, sólo las tablas de la ley permanecieron en el arca del pacto. Es posible que la urna con maná y la vara de Aarón que había florecido hayan desaparecido cuando el arca estuvo en manos de los filisteos. De todos modos, las orquestas y coros se manifestaron, incluyendo una sección de 120 trompetas. Los cantores alabaron a Dios con el conocido estribillo: “El Señor es bueno; su gran amor perdura para siempre” (5:13).

Dos detalles merecen un comentario especial.

(1) En el pasado, la evidencia de la presencia de Dios en el tabernáculo había sido una nube. Ahora, la misma nube llena el templo; de hecho, la gloria de Dios llena el templo de tal manera que los sacerdotes tuvieron que salir y se encontraron incapaces de entrar para llevar a cabo sus tareas (5:13–14). Esto demuestra que Dios está complacido con el templo; que él mismo había aprobado el traslado del tabernáculo al templo, y sobre todo, que si el templo es su templo, no debe ser domesticado con meros ritos, sin importar cuán espléndidos sean. La gloria de su presencia es lo importante.

(2) Las declaraciones iniciales de Salomón también contribuyeron al sentido de continuidad. Tal vez, algunos puristas se vieron tentados a decir que hubiera sido mejor quedarse con el tabernáculo: después de todo, fue lo que Dios ordenó en el Monte Sinaí. De manera que Salomón recuerda los pasos expuestos por la narrativa hasta este momento: las promesas de Dios a David, la selección de Dios de Jerusalén y de esta ubicación del templo, la elección de Dios de Salomón en vez de David para hacer la construcción, y así debía ser. Por tanto, el templo no fue una innovación cuestionable, sino todo lo contrario: fue el próximo paso en la historia de la redención y en el cumplimiento de las promesas buenas de Dios (6:10–11).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 339). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: