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2 Crónicas 32 | Apocalipsis 18 | Zacarías 14 | Juan 17

27 DICIEMBRE

2 Crónicas 32 | Apocalipsis 18 | Zacarías 14 | Juan 17

Si Apocalipsis 17 expone las abominaciones de “Babilonia”, Apocalipsis 18 anuncia su inminente destrucción. Gran parte del lenguaje surge de pasajes del Antiguo Testamento que predicen la destrucción de la Babilonia histórica o de alguna otra ciudad pagana que se caracterizara por la corrupción, violencia e idolatría.

Lee el capítulo otra vez, lentamente, y reflexiona. Vale la pena recordar que, si bien Roma se enfrentó a varios contratiempos durante los trescientos años siguientes, la ciudad no fue completamente saqueada por los bárbaros del norte hasta la época de Agustín. Así que mucha de la descripción de este capítulo se cumplió de manera muy brutal y literal. Pero, para ese entonces, el cristianismo ya se había convertido en la religión del Estado y a muchos cristianos, por tanto, les costó aceptar el saqueo y explicarlo.

Fue Agustín quien escribió un libro enmarcando el saqueo de Roma en un contexto teológico que ayudó a los cristianos a entenderlo todo. Su volumen Ciudad de Dios retrata dos ciudades: la de Dios y la del hombre. (Ver la meditación del 9 de enero.) Estas categorías se convirtieron para él en la tipología principal, no sólo para su repaso veloz de la historia bíblica, sino para su análisis del bien y el mal dentro de la historia. Es una obra maestra y merece una lectura cuidadosa aun hoy día.

Sobre todo, Agustín nos advierte en contra de asociar demasiado la iglesia y el evangelio con las ciudades y reinos de este mundo, ciudades que son todas temporales y destinadas a la destrucción, que han cedido sin esperanza. Como contraste, los cristianos deberían identificarse con la nueva Jerusalén, la ciudad del gran Rey, la Jerusalén que viene de arriba, cuyo edificador y hacedor es Dios.

Evaluar correctamente estos asuntos nunca es fácil ni sencillo. “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis cómplices de sus pecados, ni os alcance ninguna de sus plagas” (18:4). En el contexto del libro de Apocalipsis, esto es una exhortación convincente a no alinearse con ninguna de las riquezas que corroen y los valores pervertidos de Babilonia. Uno debe “salir” y abandonar esta ciudad maldita que está bajo el juicio del Dios Todopoderoso. Pero estas palabras se han usado para justificar separaciones de segundo y tercer grado, como si eso fuera lo que Apocalipsis enseña. Mientras algunos disfrutan tanto de Babilonia, que acaban siendo destruidos junto con ella, otros esperan construir sus propios centros, totalmente alejados de la influencia corruptora de Babilonia. No se dan cuenta de que, hasta que Jesús regrese, el pueblo de Dios estará constantemente atraído en direcciones diferentes por la ciudad de Dios y por la ciudad de los rebeldes portadores de la imagen de Dios. Nuestra esperanza máxima está en Dios mismo, quien no sólo introduce la nueva Jerusalén (Apocalipsis 21–22), sino que acaba con esta “madre de las prostitutas” en su propio juicio soberano.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 361). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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