Isha – Salmos

DÍA 100 – Salmo 62
Dosis: Confianza
No Resbalaremos
“Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación. Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!” (Salmo 62:1–2) (NVI)
¿Quién es la persona en la que más confías? ¿Aquella que crees jamás te decepcionaría? Ciertamente por más que las personas nos amen pueden fallarnos alguna vez. Pero en este salmo, el poeta expresa una confianza plena en Dios aún en las mayores dificultades de la vida, pues sólo en Él encuentra la paz y la protección que necesita como refugio y roca inconmovible. ¿Cuántas veces has necesitado confiar y depender de Dios de esta manera? ¿Necesitas en estos momentos protegerte en este refugio eterno?
El salmista empieza a describir la crisis en la que se encuentra. Ha sido traicionado, perseguido, y reconoce que han urdido un plan en su contra para destruirlo y desprestigiarlo: “¿Hasta cuándo atacarán todos ustedes a un hombre para derribarlo? Es como un muro inclinado, ¡como una cerca a punto de derrumbarse! Sólo quieren derribarlo de su lugar de preeminencia. Se complacen en la mentira: bendicen con la boca, pero maldicen con el corazón.” ¿Alguna vez te sentiste como una pared a punto de caer? Herida y atacada en tu dignidad. ¡David había sido traicionado y perseguido por su propio hijo! Tal vez de esta experiencia surgieron estas palabras de lo profundo de su alma. ¿Puedes identificarte con este dolor, alguien que amabas te traicionó?
Sin embargo en medio de esta circunstancia el salmista repite las palabras con las que inicia el salmo: “Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza. Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector y no habré de caer. Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; ¡mi refugio está en Dios! A la convicción de Dios como refugio y roca inconmovible, de estabilidad y firmeza, añade el concepto de protector. David está seguro que Dios es quien guarda nuestra dignidad y nuestro prestigio. Dice “no habré de caer” en otras versiones “no resbalaré mucho”. David sabe que aunque podamos tambalearnos frente a las dificultades de la vida, Dios no nos suelta de su mano, Él hace que no perdamos el equilibrio. ¡No resbalaremos!
A veces es nuestro corazón el que decae. Tenemos frustraciones, angustias, pesares que Dios quiere que le entreguemos. El salmista habiendo vivido en carne propia esta experiencia, anima a otros a refugiarse en Dios como él lo hace. Confiando además en que finalmente, Dios pagará a los seres humanos de acuerdo a sus acciones de bondad o maldad. Amada, si estás sufriendo algún desengaño o alguna decepción, acude al mejor refugio, preséntale tu causa y pídele que Él defienda tu integridad, te consuele, y no te suelte de su mano. ¡Aprendamos a confiar en Él plenamente!
Oración: Señor permíteme experimentarte como mi roca y mi refugio en tiempo de angustia. Amén.
De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 115). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.