Isha – Salmos

DÍA 103 – Salmo 65
Dosis: Misericordia y Cuidado
Como un tierno agricultor
“¡Dichoso aquel a quien tú escoges, al que atraes a ti para que viva en tus atrios! Saciémonos de los bienes de tu casa, de los dones de tu santo templo. (Salmo 65:4) (NVI)
¿Cuáles son los motivos por los que alabas a Dios? En este bello poema el salmista encuentra dos motivos fundamentales. En la primera parte se deleita en la misericordia de Dios en su perdón y su salvación: “A ti, oh Dios de Sión, te pertenece la alabanza. A ti se te deben cumplir los votos, porque escuchas la oración. A ti acude todo mortal, a causa de sus perversidades. Nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonaste.”
¿Has aprendido a alabarle por su misericordia? La biblia dice que éstas son nuevas cada mañana.
En la segunda parte del salmo lo alaba por ser un Dios Creador, que así como da fertilidad a la tierra, y alimento a su pueblo, sigue saciando nuestra alma. Conjuga así en su pensamiento el concepto de un Dios justo y perdonador con el de un Dios creador que es Señor de la naturaleza, del mundo y la historia. Leamos las preciosas imágenes: “Tú, oh Dios y Salvador nuestro, nos respondes con imponentes obras de justicia; tú eres la esperanza de los confines de la tierra y de los más lejanos mares. Tú, con tu poder, formaste las montañas, desplegando tu potencia. Tú calmaste el rugido de los mares, el estruendo de sus olas, y el tumulto de los pueblos.
Dios solamente tiene la capacidad de controlar la naturaleza. Ahora que vivimos tiempos de cambios climáticos, de crisis ecológica, este Salmo revela la preocupación de Dios por la naturaleza que creó y puso a nuestra disposición. Y sobre la cual solamente Él tiene poder. ¿A quién entonces clamar cuando nos sentimos amenazadas por algún terrible pronóstico?
Pero las más conmovedoras imágenes las encontramos al final del poema, cuando el salmista describe a Dios como un agricultor divino: “Con tus cuidados fecundas la tierra, y la colmas de abundancia. Los arroyos de Dios se llenan de agua, para asegurarle trigo al pueblo. ¡Así preparas el campo! Empapas los surcos, nivelas sus terrones, reblandeces la tierra con las lluvias y bendices sus renuevos.”
Amada, Él es el agricultor divino. Así como Dios prepara la tierra para que produzca fruto abundante, prepara también la tierra de nuestros corazones, para que su Palabra, la buena semilla, pueda germinar, crecer y dar fruto. Seamos siempre esa tierra fértil y dócil en sus manos.
Oración: Señor gracias porque puedo reconocer tu bondad en mi vida y en la naturaleza que creaste. Amén.
De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 118). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.