¿Qué dice la Biblia acerca del orgullo?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca del orgullo?

Existe una diferencia entre la clase de orgullo que Dios odia (Proverbios 8:13) y la clase de orgullo que sentimos acerca de un trabajo bien realizado (Gálatas 6:4) o el tipo de orgullo que expresamos por el logro de los seres queridos (2 Corintios 7:4). La clase de orgullo que procede de la autojustificación o vanidad es pecado y Dios lo aborrece porque es un obstáculo para buscarle a Él.

El Salmo 10:4 explica que los orgullosos están tan llenos de sí mismos que sus pensamientos están lejos de Dios: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos”. Esta clase de orgullo altanero, es lo opuesto al espíritu de humildad que Dios busca: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). Los “pobres de espíritu” son aquellos que reconocen su total bancarrota espiritual y su incapacidad para venir a Dios aparte de Su divina gracia. Los orgullosos, por otra parte, están tan cegados por su soberbia, que piensan que no tienen necesidad de Dios o aún peor, que Dios debe aceptarlos como son, porque ellos merecen ser aceptados.

A través de toda la Escritura, se nos habla acerca de las consecuencias del orgullo. Proverbios 16:18-19 nos dice que, “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que repartir despojos con los soberbios”. Satanás fue echado del cielo por su orgullo (Isaías 14:12-15). Él tuvo la egoísta audacia de intentar reemplazar a Dios Mismo como el legítimo gobernante del universo. Sin embargo, Satanás será lanzado al abismo del infierno en el juicio final de Dios. Para aquellos que se levantan desafiantes contra Dios, no les espera nada más que el desastre, “Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová” (Isaías 14:22).

El orgullo ha impedido que mucha gente acepte a Jesucristo como su Salvador personal. El rehusar admitir el pecado y reconocer que en nuestras propias fuerzas no podemos hacer nada para heredar la vida eterna, ha sido una piedra de tropiezo para la gente soberbia. No debemos gloriarnos de nosotros mismos; si queremos gloriarnos, entonces debemos proclamar las glorias de Dios. Lo que decimos de nosotros mismos, no significa nada en la obra de Dios. Es lo que Dios dice acerca de nosotros, lo que hace la diferencia (2 Corintios 10:18).

¿Por qué es el orgullo un pecado tan grande? El orgullo es darnos el crédito a nosotros mismos por algo que Dios ha hecho. El orgullo toma la gloria que solo le corresponde a Dios y la guardamos para nosotros mismos. El orgullo es en esencia una auto adoración. Cualquier cosa logremos en este mundo, no habría sido posible si no fuera por Dios que nos capacita y nos sostiene. «¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras hecho?» (1 Corintios 4:7). Eso es por lo que le damos la gloria a Dios – porque solo Él la merece.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

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Los discípulos reciben corrección

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Los discípulos reciben corrección

Nota del editor: Este es el 12vo capítulo en la serie «Discipulado», publicada por la Tabletalk Magazine.

No es por casualidad que las palabras discípulo y disciplina se parecen. Un “discípulo” es alguien “disciplinado”. Esto puede referirse a la auto-disciplina, como cuando Pablo dice que él “golpea” (o como se traduce en la NTV y otras versiones modernas: “disciplina”) su cuerpo para mantenerlo bajo control (1 Cor. 9:27). O bien puede significar recibir disciplina o corrección cuando uno se desvía, sea por parte de los padres (Ef. 6:4), de otros creyentes (Gal. 6:1) o de Dios (Heb. 12:57-811). La disciplina, particularmente cuando se refiere a la corrección, es vital para el que quiere ser discípulo.

Jesús exhorta a los creyentes a confrontarse unos a otros como parte del proceso de la disciplina eclesiástica (Mat. 18:15-20). La corrección de un creyente cuando está en falta es un requisito bíblico, pero también lo es la aceptación de esa corrección y el arrepentimiento de nuestros pecados. De hecho, aquel que no acepta la corrección debe ser visto y tratado como un incrédulo (v.17).

Esta es la clave para aceptar la corrección: reconocer que todo nuestro pecado es una ofensa nefasta en contra del Dios santo quien nos ama tanto que nos ha hecho Sus hijos.

He aquí el problema: Nosotros detestamos corregir y ser corregidos. Nuestro orgullo se interpone en ambas situaciones. No confrontamos al hermano o hermana porque para esto tenemos que ser honestos y vulnerables, o porque no queremos que nos respondan mal, o porque hemos sido heridos y decidimos simplemente ignorar al que nos ofendió. Y en esas ocasiones en que sí hacemos confrontación, con frecuencia lo hacemos hipócritamente (Mat. 7:3-5) o con ira en vez de mansedumbre (Gal. 6:1). Confrontar y corregir no es sinónimo de desahogo.

Nosotros también odiamos ser corregidos debido a nuestro orgullo. No nos gusta cuando otros señalan nuestro pecado. La buena noticia es que Dios, por medio de Su Palabra y el Espíritu Santo, nos ayuda a superar nuestro orgullo. En primer lugar, Cristo ya ha conquistado nuestro orgullo al acercarnos a Él. El pecado interior permanece, pero para el creyente, el poder del pecado del orgullo ha sido derrotado. Se nos ordena humillarnos, pero Dios es quien nos da la gracia para hacerlo.

Además, la Escritura nos da ejemplos maravillosos de santos que han sido confrontados y han respondido en humildad y con arrepentimiento genuino. Cuando el profeta Natán confrontó a David por su pecado doble de adulterio y asesinato, David no solo se arrepintió, sino que nos dio uno de los pasajes más grandiosos que tenemos en la Biblia: el Salmo 51, una oración hermosa de arrepentimiento. No tuvieramos ese salmo hermoso si Natán no hubiera confrontado a David y si David no se hubiera arrepentido en humildad.

Pero, ¿por qué estuvo David tan presto a arrepentirse? Lo vemos en la respuesta que le da a Natán: “He pecado contra el Señor” (2 Sam. 12:13). Nuevamente lo vemos en el Salmo 51 donde David escribe: “Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos” (v.4). Esta es la clave para aceptar la corrección: reconocer que todo nuestro pecado es una ofensa nefasta en contra del Dios santo quien nos ama tanto que nos ha hecho Sus hijos. Cuando esa es nuestra perspectiva, aquellos que nos confrontan dejan de ser mensajeros de condenación y se convierten en ángeles de misericordia.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
William B. Barcley
William B. Barcley
El Dr. William B. Barcley es el ministro principal de la Iglesia Presbiteriana Gracia Soberana en Charlotte, Carolina del Norte, profesor adjunto de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Reformado y autor del libro “El secreto del contentamiento”.

10/18 – Dios interviene en el momento preciso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

10/18 – Dios interviene en el momento preciso

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dios-interviene-en-el-momento-preciso/

Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando tu poder está enraizado en el orgullo en vez de la humildad y en un corazón de servicio te sentirás amenazada por cualquier persona o cosa que no puedas controlar. La gente orgullosa tiene que tener el control. La gente insegura tiene que estar en control. Tiene que ser a mi manera. Ellos tienen que controlar a la gente a su alrededor. Con eso solo están diciendo, ¨Soy orgullosa¨.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Es fácil leer sobre hombres malvados y ambiciosos de poder en las páginas de la historia y pensar, ¨Gracias Señor, que yo no soy así¨. Pero en la medida que Nancy nos ofrezca detalles sobre Amán, el villano en una clásica historia bíblica, tratemos de escucharla con un corazón humilde. Quizás la Palabra de Dios exponga algunas actitudes orgullosas en nuestros corazones. Ahora con nosotras, Nancy.

Nancy: Bueno en la sesión pasada vimos que Ester se había acercado al rey. Se le había dado la oportunidad para hablar. El rey le dice, “¿Cuál es tu petición? Pide lo que quieras, hasta la mitad del reino, y yo te lo daré” Todo lo que Ester dice es, “¿Podrían tú y Amán venir a una fiesta que he preparado para ti?”

Así que ellos vienen a la fiesta y aparentemente disfrutan de una gran cena y entonces el rey le dice de nuevo, “Ester, ¿qué quieres? Yo quiero dártelo”. Y ella le dice, “¿Podrían venir mañana de nuevo?” Ya hablamos sobre el increíble dominio propio de Ester al no precipitarse y dejar salir saber lo que había en su mente, sino esperar que a que Dios actuara.

Así que hoy retomaremos en el capítulo 5, versículo 9, cuando Amán se va de la primera fiesta que había compartido con Ester y Asuero. El versículo 9 nos dice, “Salió Amán aquel día alegre y con corazón contento”. Él estaba eufórico. Él fue el único que había sido invitado a esta fiesta con el rey y la reina.

Inmediatamente en el mismo versículo vemos un cambio dramático en el semblante de Amán y en su espíritu: “Pero cuando Amán vio a Mardoqueo en la puerta del rey y que este no se levantaba ni temblaba delante de él, Amán se llenó de furor contra Mardoqueo”. En el mismo versículo vemos a Amán gozoso y contento en su corazón por haber sido invitado a la fiesta y unos momentos más tarde estaba lleno de ira contra Mardoqueo porque éste no se había arrodillado ante él.

Esto nos indica que tenemos aquí un hombre inestable en sus emociones. Él no tiene dominio propio. En contraste, vemos a Ester con un dominio propio extraordinario. Hemos visto como ella está preparada para mantener sus emociones bajo control. Ella está preparada para mantener su lengua bajo control mientras trata con esta situación. Pero Amán es un hombre que no tiene control de sí mismo ni de sus emociones. Él es propenso a los extremos emocionales y eso sale relucir a través de esta historia. Pasa de la euforia a la desilusión muy fácilmente, y en este caso vemos ambas actitudes en el mismo versículo.

Más adelante en esta historia veremos otras instancias que ilustran los altibajos emocionales de Amán. Yo creo que la razón de estas emociones extremas es porque sus emociones, su sentido de bienestar está determinado por las circunstancias externas. Él está a merced de cómo la gente lo trata. Por eso es que él oscila tan rápidamente entre estas altas y bajas emocionales.

Todo depende de lo que esté pasando a su alrededor, de lo que le está pasando a él. De forma que cuando Ester lo favorece, su espíritu se encumbra. Cuando Mardoqueo rehúsa honrarlo, él cae en una depresión. Altas y bajas. Una montaña rusa emocional. Cuando él no puede obtener lo que quiere, se vuelve irritable e irracional. Cuando él es honrado y las cosas marchan a su manera, él está deleitado.

Esa no es la forma en que Dios quiere que vivamos. Te puedo decir que cuando tu vida, tu corazón y tu mente no están fundamentados en la soberanía y en los caminos de Dios, tus emociones estarán sujetas a lo que sea que esté próximo a suceder en tu vida. Tus emociones estarán sujetas a lo próximo que acontezca en tu día, en tu vida y en cualquier circunstancia que venga a tu vida.

La imagen que viene a mí cuando yo misma reaccionaba de esta manera- era que me sentía como un pequeño barco de papel que algún niño pequeño hizo y lo lanzaba al mar en medio de la tempestad y de las olas. Así serán nuestras vidas, y esa es la manera en que muchas mujeres viven, vulnerables a todas las tormentas, a todas las olas, porque sus vidas no están fundamentadas en la soberanía de Dios.

Cuando tú confías en el control, la dirección y la protección soberana de Dios en tu vida, cuando confías en que Él sabe lo que está haciendo y que está orquestando todos los eventos de este universo para cumplir sus propósitos, ¿cómo le llamamos a eso? Providencia. Cuando tu vida está fundamentada en la providencia no estarás a merced de estos acontecimientos en tu vida. Tu vida tendrá un fundamento sólido.

Amán, sin embargo, se contuvo, fue a su casa, y mandó traer a sus amigos y a Zeres, su mujer. Entonces Amán les contó la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todas las ocasiones en que el rey le había engrandecido, y cómo le había exaltado sobre los príncipes y siervos del rey. Y Amán añadió: Aun la reina Ester no permitió que nadie, excepto yo, viniera con el rey al banquete que ella había preparado; y también para mañana estoy invitado por ella junto con el rey.

¿Cuál es la palabra que describe lo que resalta en este discurso? Orgullo: O-R-G-U-L-L-O. Es el YO que se exalta en el orgullo. Vemos aquí a un hombre arrogante. Un hombre jactancioso, altanero, egocéntrico, se jacta de su bienestar, de su familia, sus logros, sus honores, de su exaltación, de la invitación de la reina. ¨Soy un VIP¨ (una personalidad importante). Esto es lo que él está diciendo aquí.

Él es el ejemplo de una persona insegura; de una persona que encuentra su identidad en el aplauso humano, en las personas que conoce o con quien se relaciona, o en lo que posee. Por eso mencionan nombres. Ellos tienen que asegurarse que todo el mundo conozca sus logros y sus éxitos. Ellos adquieren su identidad en ser promovidos y tener un buen salario, en manejar carros buenos, en vivir en casas grandes, en vestir con cierto tipo de ropa y en tener los hijos en cierto tipo de escuelas. Así es como obtienen su identidad. Eso es inseguridad.

Las Escrituras nos dicen que el orgullo precede a la destrucción y la altivez de espíritu precede a la caída. Esa es la manera inexorable de Dios. Cuenta con ello, y lo veremos ocurrir con Amán. El orgullo del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde obtendrá honores (Proverbios 29:23).

Así que Amán le hace este discurso a su familia. Luego en el versículo 13 dice, “Sin embargo nada de esto me satisface mientras vea al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey”. Nos podemos imaginar hasta su mandíbula firme, su rostro, su semblante endurecido. Tengo todas estas increíbles bendiciones excepto esta sola cosa, esta persona en mi vida, mientras esté ahí, mientras no me honre, yo no podré disfrutar de lo que tengo.

Su odio hacia Mardoqueo lo priva de disfrutar todas sus riquezas, sus logros. Él es un hombre amargado, lo que lo lleva a una obsesión por venganza. A pesar de su riqueza, a pesar de su posición, a pesar de su influencia, él se siente miserable debido a un pequeño don nadie a quien no podía controlar.

¿No es interesante ver cuán a menudo el objeto de nuestra amargura comienza a controlarnos? La persona a la que tú juras que nunca te parecerás, la persona que no quieres tener a tu lado, la persona con la que no quieres tener nada que ver. Puede ser tu madre. Puede ser tu suegra. Puede ser tu nuera. Puede ser un ex-amigo o un ex-jefe o una ex-pareja. Es increíble como esa persona empieza a controlarte. Tú no puedes disfrutar de lo que tienes. No puedes disfrutar de las bendiciones de Dios porque estás siempre pensando en esa persona, cómo te hirió, cómo te agravió, cómo no hizo las cosas a tu manera.

Cuando tu poder está enraizado en el orgullo en vez de la humildad y en un corazón de sierva estarás amenazada por cualquier persona o cosa que no puedas controlar. La gente orgullosa tiene que estar en control. La gente insegura tiene que estar en control. Tiene que ser a mi manera. Ellos tienen que controlar a la gente a su alrededor. Con esto solo están diciendo, “Soy orgulloso”.

Luego su esposa Zeres y todos sus amigos le dijeron a Amán, “¿te molesta tanto Mardoqueo?” Su mujer Zeres y todos sus amigos le dijeron: “Haz que se prepare una horca de cincuenta codos de alto, y por la mañana pide al rey que ahorquen a Mardoqueo en ella; entonces ve gozoso con el rey al banquete”. Y el consejo agradó a Aman, e hizo preparar la horca. (Versículo 14).

Así que él hizo esta horca para Mardoqueo de 50 codos de altura. Esto es 75 pies de alto, el equivalente a un edificio de 8 pisos. Ahora bien, no estamos seguros si la horca realmente era así de alta eso es casi una monstruosidad o si fue colocada en una colina o un edificio que la haría así de alta. De cualquier forma, era muy alta. Podría ser vista probablemente en toda la ciudad. Este era un lugar en el cual él quería hacer del ahorcamiento de Mardoqueo una exhibición pública.

Esto es lo que él hace. Él hace una horca. Él erige un mástil a sugerencia de su esposa. Zeres, su esposa de forma poco sabia, no animó a su esposo a pensar correctamente, a actuar correctamente. En lugar de ello, ella solo alimentó su necedad y su orgullo. Ella alimenta sus inseguridades y su inclinación pecaminosa. Ella lo habilita para continuar abriéndose paso hacia adelante en su necio orgullo. Y no se da cuenta que lo que le está proponiendo es preparar su propia horca.

¿Qué clase de consejos le das tú a tu esposo o a tu jefe o a tu amigo cuando ellos están empeñados o resueltos en hacer algo? Tú puedes dar un buen consejo o puedes dar un mal consejo. Digamos que es tu esposo quien llega a casa y se le ha ocurrido esta loca idea y está enojado por algo que pasó en el trabajo.

¿Alimentas su decisión equivocada y su pensamiento necio?

¿Tomas la ofensa para ti?

¿Le echas gasolina al fuego de su orgullo y de su ira?

¿O le hablas respetuosamente la verdad? Sin entrar en una discusión con él, le preguntas, “¿Has considerado . . .?” “¿Podría ser posible que . . .?” “Quizás deberías mirar las cosas de esta manera…” Dando consejo respetuoso y piadoso.

Sin embargo, en esta situación incluso Zeres cae de manera inconsciente en el plan providencial de Dios al decirle a Amán que construya la horca para Mardoqueo; y de nuevo aquí vemos en acción la Providencia de Dios con una P mayúscula.

Ahora, al pensar en este pasaje en el que hemos reflexionado hoy, parecería que las cosas se están poniendo peor. Si Ester y Mardoqueo supieran lo que estaba pasando, si ellos hubieran sabido lo enojado que estaba Amán, si ellos hubieran sabido que él estaba construyendo esa horca, quizás pensarías que ellos se hubieran asustado. ¡Esta situación está empeorando! Hemos orado. Hemos ayunado. ¡Pero esto no está funcionando!

Es ahí cuando necesitamos recordar que Dios aún está en control, que Dios está trabajando detrás de la escena, que Dios está ordenando de manera providencial todas las cosas para llevar a cabo Sus propósitos en esta situación. Dios dice que Él hará que aun la ira del hombre le alabe. ¿Cómo hace Él esto? No lo sé. Es un misterio, la Providencia es un misterio. Si nosotras pudiéramos adivinarlo, nosotras seríamos Dios. Pero no somos Dios.

Por eso es que tienes que confiar y recordar esto cuando estés atravesando ciertas situaciones en tu vida muchas de las cuales están enredadas y echadas a perder simplemente porque así es la vida en este planeta caído. Recuérdalo en tu casa, recuérdalo en la iglesia, recuérdalo en tu lugar de trabajo: Dios está en acción. Él está detrás de la escena. Él está orquestando los eventos. Él está causando que todas las cosas cooperen para el bien de aquellos que le aman y son llamados conforme a Su propósito . De eso se trata, es Su propósito llevándose a cabo. Su propósito completándose.

Así que no te inquietes. No te asustes. No te estreses. No manipules. No tomes las riendas. No trates de tomar las cosas bajo tu control. Actúa cuando Dios te diga que es el tiempo de actuar. Habla cuando sea el tiempo para hablar. Pero descansa y confía los resultados a Dios incluso cuando la horca esté siendo construida y pienses que esto te llevará a la destrucción. Dios aún está en control.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss habla poderosamente sobre el contraste que existe entre la gente orgullosa y las personas quebrantadas. Ella nos lo acaba de mostrar enseñando del libro de Ester. Además, Nancy ha escrito de manera efectiva sobre este tópico en su libro, “ Quebrantamiento: El corazón que Dios aviva”. Este es un libro clásico de Nancy. No toma mucho tiempo leerlo pero el mensaje quedará contigo toda la vida. Compra tu copia hoy en tu librería cristiana favorita.

Vamos a regresar con la segunda mitad de la enseñanza de Nancy. La serie se titula “Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios ”.

Nancy: Las personas que trabajan conmigo y viven cerca de mí a menudo me oyen decir, “Me encanta vivir bajo la Providencia de Dios” con P mayúscula. Esa es la providencia divina. Y eso es cierto para mí. A través de los años he buscado evidencias de la Providencia de Dios por doquier y sé que aun cuando yo no pueda ver evidencias de Su Providencia, Él está ahí.

La Providencia de Dios, Su cuidado vigilante y Su supervisión y vigilancia sobre todos los asuntos de este universo, y eso incluye todos los asuntos de mi vida. Todos los detalles. Todas las cosas que no tienen sentido para mí, sí tienen un sentido perfecto para Dios.

Bueno, no hay lugar en la Escritura en el que la Providencia de Dios sea más evidente que en el libro de Ester, aunque el nombre de Dios no es mencionado ni una sola vez en todo el libro. Dios es la mano invisible detrás de todos estos eventos y de estas circunstancias que parecen insignificantes y que ocurren en el momento preciso. Pero una vez tú conoces a Dios, te das cuenta que no hay insignificancia o suerte en esto. Todo está lleno de propósito. Dios es intencional. Él está obrando todas las cosas. Él está tejiendo el plan maestro. Él está orquestando las piezas para completar Sus propósitos.

Ahora, al llegar hoy al capítulo 6 del libro de Ester, vemos algunas evidencias frescas de la Providencia de Dios. Es una historia maravillosa, y una trama maravillosa. Leamos juntas comenzando en el versículo 1.

En esa noche . . . Ahora, ¿qué noche era esa? Es la noche de la primera fiesta que organizó Ester. Esa misma noche. Esa es la noche que Amán había ido a su esposa para decirle: No puedo soportar a este judío Mardoqueo. Y su esposa ha dicho, “Construye una horca”, y Amán construye la horca. Todo esto en la misma noche. En esa noche [esa misma noche] el rey no puede dormir. No sé si fue lo que comió en la fiesta, que comió mucho muy tarde o si estuvo bebiendo demasiado. Yo no sé qué fue pero sí sé que fue la Providencia de Dios.

Aquella noche el rey no podía dormir y dio orden que trajeran el libro de las Memorias, las Crónicas, y que las leyeran delante del rey. Y fue hallado escrito lo que Mardoqueo había informado acerca de Bigtán y Teres, dos de los eunucos del rey, guardianes del umbral, de que ellos habían procurado echar mano al rey Asuero. Y el rey preguntó: ¿Qué honor o distinción se le ha dado a Mardoqueo por esto? Respondieron los siervos del rey que le servían: Nada se ha hecho por él. (Ester 6:1-3).

Ahora ves toda una serie de eventos y factores aparentemente insignificantes que cooperan entre sí perfectamente. Providencia con P mayúscula. ¿Cuáles son las probabilidades de que en esa misma noche el rey no pudiera dormir? Bueno, Dios lo mantuvo despierto. Esa es la soberanía de Dios. ¿Y cuáles son las probabilidades de que en la misma noche en que no podía dormir él decidiera ayudar su insomnio con la lectura de algunas historias y crónicas, pero específicamente esa que él seleccionó?

¿Cuáles son las probabilidades —para este tiempo él habría tenido ya 12 años de reinado— que ellos hubieran seleccionado el libro preciso que trataba acerca del evento que ocurriera cinco años antes cuando Mardoqueo descubrió el complot para asesinar al rey? Lo que quiero decir es que de todas las crónicas del rey, ¿cuáles son las probabilidades de que esta fuera la historia que se leyera? ¿Coincidencia? No lo creo. Estamos viendo la Providencia de Dios. Estamos viendo la Providencia de Dios en cuanto a que cinco años después de la intervención de Mardoqueo es que esto llega a la atención del rey. De manera providencial Dios había demorado la compensación de Mardoqueo por su buena obra, hasta el preciso momento cuando esta gente necesitaba una liberación sobrenatural.

Esta tardanza hubiera podido ser algo que amargara a Mardoqueo todos estos años. ¿Sabes qué? Muchas de nosotras hubiéramos estado amargadas. Es más, algunas de nosotras todavía lo estamos. Tú quizás estás amargada por cosas que pasaron hace cinco años, hace quinc3 años, o hace veinticinco años. Tú no tienes que estar amargada. Tú puedes deshacerte de esta amargura cuando reconoces la Providencia de Dios. Él trata con todas las cosas a Su tiempo en Su tiempo, a Su manera.

Así que el rey dice en el versículo 4,

“¿Quién está en la corte?” Amán había entrado justo en ese momento a la puerta del palacio del rey para hablarle al rey sobre ahorcar a Mardoqueo en la horca que él había preparado para éste. Y el joven que servía al rey le dijo, «Amán está ahí parado en la corte». Y el rey dijo, «Déjenlo pasar”.

De nuevo, ¡¿Cuáles son las posibilidades?! ¡Ninguna! Son solo minúsculas e incalculables estas posibilidades porque no vivimos en un mundo de suerte. Vivimos en un mundo de Providencia. Así que Amán está en el palacio temprano en la mañana. Este es el lugar donde Dios obra en el momento preciso.

¿Qué tal si Amán hubiera llegado una hora más tarde? El rey hubiera encontrado otra persona en la corte y le hubiera preguntado a otra persona como honrar a Mardoqueo, pero no fue a otra persona. No fue una hora más tarde. Fue en ese momento. Puedo imaginar a Amán probablemente despierto toda la noche esperando el amanecer para ir al palacio del rey y decir, “Ahorquemos a Mardoqueo”.

Así que Amán entra al palacio preparado para dar su discurso de, “Ahorquemos a Mardoqueo”, pero antes de que él pudiera sacar palabras de su boca, en el momento preciso de Dios, el rey decidió pedirle a Amán consejo sobre cómo honrar a Mardoqueo.

Así que vemos que Dios está a cargo. Dios está a cargo. Él está a cargo de decisiones aparentemente insignificantes, agendas y planes; decisiones elecciones. No existe la suerte en este mundo. Es la Providencia de Dios. Algunas veces la puedes ver en acción. Y aun cuando no puedas verla, confía que Él aún está en acción.

Mientras meditaba en este pasaje, tomé un tiempo solo para pensar en retrospectiva a través del curso de mi vida. Traté de ver hacia atrás, aproximadamente 50 años, para hacer una cronología del obrar de Dios que ahora puedo ver más claramente en retrospectiva, a través del espejo retrovisor. Cosas que no pude ver en aquel momento, pero que ahora puedo ver, fueron claramente evidencias de la Providencia de Dios.

Yo pensé acerca de mi trasfondo. El hogar donde nací. La manera en que vine a conocer al Señor a los 4 años. Las oportunidades que tuve que la mayoría de personas en el mundo nunca experimentarían. Los libros que leí que tuvieron un impacto significativo en mi vida.

Hablando de leer las crónicas, cuando aún era una niña pequeña Dios puso en mis manos algunas biografías de misioneros; registros de avivamientos que me pusieron una carga y una pasión por el avivamiento. Fue la Providencia de Dios. Pensé en la gente que he conocido, gente a la que he estado expuesta, profesores que influenciaron mi vida, mentores que influenciaron mi vida.

Pensé en el primer trabajo al que apliqué un ministerio de una iglesia local y como fui rechazada. Estaba decepcionada, abrumada en ese momento. Mi orgullo había sido herido. No podía creerlo. No podía entenderlo. Bueno, ahora miro hacia atrás y cómo le agradezco a Dios porque pienso como todo el curso de mi vida habría sido diferente de no haber sido por esa desilusión y por otras desilusiones en mi vida. Pienso en maneras en que yo le he hecho daño a otros y he tomado decisiones tontas, pero como Dios en Su providencia ha gobernado y prevalece sobre esas situaciones.

Pensé en momentos donde Dios intervino en un tiempo preciso, y en los detalles cuando me llevó a un lugar donde había alguien que me escuchó hablar y como terminó siendo la persona que plantó las semillas para toda esta idea de la radio y de Aviva Nuestros Corazones. Miro hacia atrás y me maravillo de la Providencia de Dios.

Pienso en alguien a quien conocí 25 años antes que empezáramos la radio, él era un líder cristiano, una persona conocida, y fue a quien Dios terminó usando para que 25 años después me dijera, ¿Considerarías hacer un programa de radio? eso se convirtió en Aviva Nuestros Corazones. ¿Suerte?

Hace veinte y cinco años cuando conocí este hombre no tenía idea de por qué estaba en mi vida. No volví a verlo por 25 años. Pero un día recibí una carta de él. Él había pensado sobre un programa de radio para mujeres y Dios había puesto mi nombre en su corazón. ¿Suerte? No lo creo. Esto es Providencia, Providencia, Providencia total.

Déjame animarte a hacer lo mismo mira hacia atrás a través de tu vida y pídele a Dios que abra tus ojos para ver las evidencias de Su Providencia en tu vida. Escríbelas. Es buena idea ponerlo en tu diario para que puedas verlo y asombrarte y maravillarte ante la Providencia de Dios.

Después de haber visto hacia atrás, mientras ves hacia el futuro, mientras ves las situaciones en la que estás ahora mismo que parecen no tener esperanza y que son confusas, confía en que Dios está todavía trabajando, en Su providencia, para completar Sus propósitos en tu vida. Tienes que saber que un día mirarás atrás hacia el día de hoy quizás 25 años en el futuro. Quizás estés en el cielo, pero mirarás atrás y dirás: “Sí, ¡Él lo hizo lo correcto! Dios sabía lo que estaba haciendo. Él puso todas las piezas en su lugar. Él sabía por qué esa persona me lastimó. Él sabía por qué me casaría con esa persona. Él sabía por qué me dio ese niño. Él sabía por qué no obtuve ese trabajo. Él sabía por qué tenía que sufrir esa desilusión.

Dios no solo sabía sino que Él gobernó y prevaleció. Cuando tú no puedes ver la mano de Dios, confía en Su corazón y conoce que Su Providencia está siempre actuando a tu favor.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado llevándonos a través del libro de Ester dando vida a esta historia y mostrando por qué es tan relevante aún en el día de hoy.

Algunas veces parecería que Dios permite que gente malvada se salga con la suya, pero cuando Dios actúa en justicia, Él realmente actúa. Escucha más sobre esto mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… ¡Y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia mujer verdadera!

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las América a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Poner su confianza en Dios

Martes 9 Junio
En ti, oh Señor, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.
Poner su confianza en Dios

En la Biblia, David es un ejemplo notable de alguien que confía en Dios. En los salmos describe sus experiencias con Dios: “El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Salmo 28:7). “Mas yo en ti confío, oh Señor; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:14-15).

¿Cómo manifestamos diariamente nuestra confianza en Dios?

–Creyendo lo que él nos dice en la Biblia. Todos podemos constatar la sabiduría con la que la Palabra de Dios dice la verdad sobre todos los interrogantes que surgen en nuestro espíritu. ¡Qué fuente de paz cuando nuestra vida está basada en una plena confianza en el plan de Dios, en sus promesas y sus liberaciones!

–Poniendo nuestra confianza en su amor. Dios nos amó más allá de toda medida cuando entregó a su Hijo Jesús para que muriera en la cruz por nuestros pecados. Lo hizo para salvarnos, para hacer de nosotros sus hijos.

Hoy Dios nos ama con el mismo amor. No importa cuáles sean las circunstancias de nuestra vida, él siempre desea nuestro bien. Es un Padre lleno de bondad, aun cuando a veces no comprendemos por qué permite que pasemos por momentos difíciles. Si confiamos en el amor de Dios, su paz reinará en nuestro corazón.

“Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré” (Salmo 91:2).

11 –  No hay justo, ni aún uno | Romanos 3:9-20

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

11 –  No hay justo, ni aún uno | Romanos 3:9-20

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

¿Es John Piper realmente reformado?

Coalición por el Evangelio

¿Es John Piper realmente reformado?

KEVIN DEYOUNG

Para muchas personas, John Piper es el más reconocido y más vigoroso exponente de la Teología Reformada en el mundo evangélico hoy. Él es el tipo que se llama a sí mismo un “Calvinista de siete puntos”. Él se goza en la soberanía de Dios en cada momento. De acuerdo a Mark Dever, él es “el factor individual más eficaz en el reciente ascenso de la teología reformada”. Claro que John Piper es reformado.

Pero para otros, es muy obvio que John Piper no es realmente reformado. La teología reformada es definida por las confesiones reformadas, y encuentra su expresión en las estructuras reformadas bautistas y presbiterianas, así que claramente John Piper (un credo-bautista perteneciente a la Conferencia General Bautista) no es reformado. ¿Por qué debería el nombre “Bautista Reformado” sonar menos extraño que “Luterano Bautista”? Entiendo el punto que están tratando de exponer aquellos dentro de la segunda categoría. Existe un peligro real al igualar la teología reformada con Juan Calvino, y luego igualar a Juan Calvino con el TULIP (Acrónimo en inglés: Depravación Total, Elección Incondicional, Expiación Limitada, Gracia Irresistible, Perseverancia de los Santos), de manera que lo “reformado” termina significando nada más que la creencia en la predestinación. Eruditos como Richard Muller han trabajado duro para recordarnos que ambas ecuaciones son terriblemente simplistas. Las iglesias reformadas existen antes de Juan Calvino, y el pensamiento de Calvino no era más que una corriente (una muy importante) fluyendo hacia fuera y hacia adentro de la tradición reformada. De igual manera, cualquiera que tenga una profunda apreciación por las confesiones reformadas y haya estudiado el desarrollo de la teología reformada, tendrá un gran celo por enseñar a la gente que la teología reformada es mucho más que solo poseer una soteriología basada en la predestinación. Yo, que he estado suscrito a una denominación histórica reformada, y que he escrito un libro sobre el catecismo de Heidelberg, estoy muy entusiasmado con todo lo que la tradición reformada tiene que ofrecer, desde eclesiología y adoración, hasta nuestro entendimiento de la ley, nuestro entendimiento de los sacramentos, y una docena cosas más. Simpatizo con aquellos que se apresuran a señalar que, cuando un estudiante de seminario de primer año afirma creer en un Dios grande, esto no necesariamente significa que conozca las profundidades de lo que significa ser reformado. Por otro lado, no me molesta cuando John Piper es llamado reformado. Además del hecho de que él podría aprobar el 95% de lo que está en las Tres Formas y en los estándares de Westminster (no estoy sugiriendo que el 5% restante sea insignificante, simplemente hago la observación de que las diferencias no son tan notables como se podría pensar), puedo reconocer fácilmente que la palabra “reformado” es usada de diferentes maneras. “Reformado” puede referirse a un sistema confesional o a un cuerpo eclesiástico. Pero “reformado” o “calvinista” puede también ser usado más ampliamente como un adjetivo que describe una teología que le debe mucho de su vigor y sustancia a los teólogos reformados y a la teología reformada clásica. El capítulo de Herwan Bavinck sobre la historia de la “Dogmática Reformada” provee un buen ejemplo. Para los que se están iniciando en este tema, Bavinck nota cuán diferente es la teología reformada de la teología luterana, siendo la primera menos ligada a un país, menos atada a un solo hombre y menos atada a una única confesión (Dogmática Reformada, pg. 1177). El desarrollo doctrinal, argumenta Bavinck, ha sido más rico y más multifacético en la teología reformada (lo cual puede ser una de las razones por las que usted no oye de Luteranos Bautistas). De manera particular, Bavinck expone que “desde el principio, la teología reformada en Norteamérica ha mostrado una multiplicidad de formas diversas”. Él luego menciona la llegada de la iglesia episcopal (1607), la holandesa reformada (1609), los congregacionalistas (1620), los cuáqueros (1680), los bautistas (1639), los metodistas (1735 con Wesley y 1738 con Whitefield), y finalmente las iglesias alemanas. Bavinck observa que “casi todas estas iglesias y las corrientes dentro de ellas tuvieron origen calvinista. De todos los movimientos religiosos en Estados Unidos, el calvinismo ha sido el más vigoroso. Este no ha estado limitado a una iglesia en particular, sino que constituye (en una variedad de modificaciones) el elemento de valor en las iglesias congregacionales, bautistas, presbiterianas, holandesa reformada y alemanas reformadas, etc.” (pg. 1201). En otras palabras, Bavinck no solo se siente cómodo usando el término “calvinismo” como un sinónimo de “teología reformada”, sino que además no tiene problema en afirmar que el calvinismo no estuvo limitado a una sola tradición sino que constituyó el elemento “de valor” en una gran variedad de iglesias. El calvinismo, en oposición al luteranismo, floreció en el Estados Unidos colonial como la alternativa típica (ortodoxa, reformada, basada en Sola Scriptura y Sola Fide), a las diversas formas que comprendieron el arminianismo y socinianismo heterodoxo. El motivo por el cual el término “reformado” no ha estado limitado en Estados Unidos a aquellos y solo a aquellos que se adhieren a las Tres Formas o a los Estándares de Westminster, es porque desde un comienzo las formas básicas de la teología calvinista vibraron a través de las venas de una diversidad de iglesias. ¿Significa esto que solamente “las formas básicas de la teología calvinista” importan para la vida y la santidad? Por supuesto que no. Sino, ¿por qué Herman Bavinck iba pasar a delimitar cuidadosamente las complejidades de la dogmática reformada a través de 2500 páginas? Soy gratamente Reformado, con la R mayúscula más grande que usted pueda encontrar. Por eso mi primera reacción a la proliferación (aunque sea un poco) de teología reformada es profunda gratitud. ¿Pienso que el TULIP es la esencia del calvinismo? No. ¿Deseo que muchos de aquellos que se creen “reformados” vayan más atrás y escudriñen un poco más? Sí. Pero, ¿me molesta que las personas crean que Piper, Mohler y Dever sean o no reformados? En lo absoluto. Ellos están celebrando y promoviendo a Calvino, a Hodge, a Warfield, a Bavinck y a Berkhof -sin mencionar toda la rica teología escritural que exponen-, de maneras que deberían hacer verdaderamente feliz al más verdadero reformado.

Traducido por Omar Jaramillo.

Kevin DeYoung (MDiv, Seminario Teológico Gordon-Conwell) es pastor principal de la Iglesia Christ Covenant en Matthews, Carolina del Norte, presidente de la junta de The Gospel Coalition, profesor asistente de teología sistemática en el Seminario Teológico Reformado (Charlotte) y candidato a doctorado en la Universidad de Leicester. Es autor de numerosos libros, incluyendo Just Do Something. Kevin y su esposa, Trisha, tienen siete hijos.

51 – “El Impacto de Cristo en la Humanidad ” 2da Parte

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

51 – “El Impacto de Cristo en la Humanidad ” 2da Parte

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Los discípulos atesoran la Palabra de Dios en sus corazones

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Los discípulos atesoran la Palabra de Dios en sus corazones

Nota del editor: Este es el 11vo capítulo en la serie «Discipulado», publicada por la Tabletalk Magazine. 

«¿Yo? ¿Memorizar las Escrituras? Pero ya no soy un niño. Además, ahora enseño a niños. Yo enseño; ellos aprenden». Aunque tal vez no sean las palabras reales de los cristianos adultos, estos sentimientos pueden representar la actitud de muchos. Prácticamente no han memorizado pasajes específicos de las Escrituras en muchos años (o tal vez nunca).

Sin embargo, para un verdadero discípulo de Cristo, que realmente quiere ser como Cristo, memorizar las Escrituras es una disciplina vital. Si memorizaste las Escrituras cuando eras niño, probablemente aprendiste el Salmo 119:11: «En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti». El Salmo 119 no es solo el capítulo más largo de la Biblia, sino que también está saturado de aspectos estilísticos notables. El poema hebreo está dividido en veintidós estrofas, una para cada letra del alfabeto hebreo. Cada verso dentro de una estrofa comienza con una letra particular. Esta estructura alfabética era una ayuda para la memorización.

Cuando la duda y la depresión nos acosen, la verdad de Dios que hemos almacenado será un ancla segura y estable para nuestra arca sacudida por la tempestad.

Este salmo se destaca no solo por su extensión y su forma literaria, sino también por lo elevado de su enfoque. Desde su comienzo hasta su final, cada verso es sobre la Palabra de Dios. La estrofa «beth» comienza: «¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra» (v. 9). La estrofa termina: «Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos. Me deleitaré en tus estatutos y no olvidaré tu palabra» (v. 15-16). La clave para evitar y escapar de las trampas del enemigo de nuestras almas es conocer la Palabra, meditar en la Palabra y recordar la Palabra. En medio de estas instrucciones se encuentra el mandato bíblico de memorizarla.

Una de las tareas sagradas de un padre judío era familiarizar a su hijo con la Torá (Génesis-Deuteronomio) y enfatizar la importancia de memorizar con precisión lo que Dios había dicho (Deut 6:4-7). Por lo tanto, la Ley se recitaría en la audiencia del niño desde sus primeros días, y los pasajes clave serían repetidos una y otra vez. Puesto que la mayoría de los hogares eran demasiado pobres para tener su propia colección de pergaminos del Antiguo Testamento, la memorización era esencial.

Quien memorice las Escrituras obtendrá muchos beneficios. En primer lugar se encuentra la ayuda que las Escrituras ofrecen para poder resistir las tentaciones de Satanás. La respuesta de Jesús de «escrito está» para cada una de las tentaciones del adversario en el desierto es el mejor ejemplo de esto (Mat 4:4,7,10). Además, la Palabra de Dios escrita en las tablas del corazón permanece ahí para la meditación todo el día (Sal 119:97). Las Escrituras ayudan a la renovación de nuestra mente para que nuestro pensamiento esté formado por la Palabra que mora en nosotros (Rom 12:22 Cor 10:5). La verdad de Dios guardada en el corazón vendrá más fácil a la mente al momento de tomar de decisiones, aconsejar, evangelizar, enseñar, etc. Cuando la duda y la depresión nos acosen, la verdad de Dios que hemos almacenado será un ancla segura y estable para nuestra arca sacudida por la tempestad.

Entonces no te demores. Comienza ahora. Escoge un verso (o pasaje). Escríbelo. Repásalo de manera continua. Ríndele cuentas a alguien. Apréndetelo no para jactarte, sino para que puedas vivirlo y para que Cristo sea visto en ti.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Robert W. Carver
Robert W. Carver
Robert W. Carver se desempeñó como profesor asociado de griego y Biblia en Clearwater Christian College en Clearwater, Florida, durante más de treinta y cinco años.

9/18 – Hora de actuar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

9/18 – Hora de actuar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hora-de-actuar/

Carmen Espaillat : Si Dios controla todo, ¿será que nuestro trabajo se reduce a ser simples robots despreocupados? Según Nancy Leigh DeMoss no es así.

Nancy Leigh DeMoss : La confianza en la providencia de Dios no significa que te sentarás cómodamente, sin hacer nada, a esperar que las cosas sucedan. Hay un tiempo para callar, pero también hay un tiempo para hablar.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si has estado siguiendo nuestra serie en el libro de Ester, sabrás que la semana anterior cubrimos el verso más famoso del libro. Mardoqueo envió un mensaje a Ester, que aún permanecía dentro del palacio, diciéndole que había que hacer algo. Los judíos debían hacerle frente a una crisis seria. Mardoqueo le dijo, “¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina?” Esto está en Ester 4:14.

Nancy : Hoy estudiaremos el capítulo 4, versículo 16, donde vemos la respuesta de Ester. Ella contestó a Mardoqueo diciendo: “Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí, y no coman ni beban en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente”.

De modo que entre Mardoqueo y Ester había este intercambio de mensajes, con el mensajero yendo de aquí para allá, del palacio de Ester hasta donde Mardoqueo, que estaba fuera de la puerta de la ciudad en cilicio y cenizas. Todos los judíos lloraban, lamentaban y estaban de luto, y ahora Ester sabía que había algo que ella tenía que hacer. Ella propuso en su corazón que actuaría, pero no actuaría enseguida. Primero dijo, “necesitamos ayunar”.

A propósito, cuando leo este versículo, pienso en el contraste con el capítulo anterior, el capítulo 3, en el versículo 15, después de que este malvado decreto fuera enviado, dice que el rey y Amán se sentaron a beber. Fueron al banquete y a celebrar. Sin embargo, cuando Ester escuchó estas noticias dijo: “ahora no es tiempo para banquetes y festejos. Ahora es tiempo para que estemos sobrios, fervientes en buscar al Señor, y ayunar”.

Ten presente que muchos de los judíos ya habían estado ayunando, esto lo vimos en el capítulo anterior, pero Ester dijo, “voy a unirme a ti en ayuno, y vamos a intensificar esfuerzos para no tomar alimento, de manera que podamos volver nuestros corazones al Señor”. Ester dice, “yo me uniré, mis siervas se unirán. Esto es un asunto serio”. “No es algo que podemos tomar a la ligera”.

Sé que el texto no indica explícitamente que la oración estaba implicada con este ayuno, pero pienso que no hay duda de que lo estaba. Ayunaban con el fin de volver sus corazones hacia Dios. Estaban desesperados, y creo que pedían a Dios valor, sabiduría y dirección, pidiendo que Dios les concediera el favor del rey, el corazón del rey, que interviniera de forma sobrenatural, ya que sabían que esto era lo que cambiaría la situación, y que nada más lo haría. Ésta era una situación que no se podía solucionar a través de medios ordinarios.

Es asombroso ver cómo Dios utilizó esta crisis para reunir, y podría decir, para restablecer los corazones de Su pueblo. Cuando ellos no tenían a dónde acudir sino a Dios… Y fue allí donde acudieron .

Mientras piensas en situaciones en tu vida que necesitan ser enfrentadas, medidas que deben ser tomadas, cosas que necesitan ser dichas, cosas sobre las que necesitas hacer algo al respecto; quizás una situación en tu hogar, en tu iglesia, tu comunidad, en la escuela de tu hijo. Puedo decir que esta historia sugiere que no siempre es correcto apresurarse a hacer lo que hay que hacer . A veces necesitamos detenernos y buscar primero al Señor. Esperar en Él. Pedir a Dios su dirección.

Haz lo que Ester y sus compañeros hicieron, y lo que llamó a hacer a todos los judíos. Humíllate. Eso es lo que ellos hicieron al ayunar. El ayuno es una muestra de nuestra humillación, reconoce nuestra necesidad de Dios. Detente y busca la dirección de Dios, busca su favor en la situación. Consigue otras personas que estén dispuestas a buscar el rostro de Dios contigo, así como lo hizo Ester. Éste era un ayuno corporativo, una oración corporativa, un arrepentimiento corporativo, una humildad corporativa. Ella sabía que no podía enfrentar la situación sola.

Hay épocas cuando le digo a mi asistente, “¿puedes ponerte en contacto con mis amigos de oración?” Ella sabe quiénes son, quienes están en esa lista. Estas son personas que han dicho, “nosotros queremos ser una parte del equipo de oración que te apoya, parte de tu grupo intercesor…” , “y cuando me dirijo a una grabación, o a una situación donde debo hablar en público, o a algún asunto con el ministerio, le digo si puede contactar a nuestros amigos de oración para que intercedan”. Sé que no puedo hacer esto sola, que necesitamos hacerlo juntos.

Esta no era una época para ocultar su identidad como judíos. Esta era una época para que el pueblo de Dios se diera a conocer y para unirse en esta batalla.

Es interesante que ella dijo, “Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa”. He estudiado este pasaje y los comentarios sobre el mismo, y entiendo que debía haber cerca de medio millón de judíos en la capital. Imagínate todos esos judíos juntos ayunando, rogando y buscando la intervención de Dios en esta crisis.

Imagínate si todo el pueblo de Dios hoy se reuniera, en tu comunidad, en tu iglesia, en la nación, para orar intensamente, detener lo que estamos haciendo y reunirnos en oración y ayuno para que los propósitos de Dios se cumplan.

Ayunar. En el proceso de iniciar Aviva Nuestros Corazones, realmente antes de que comenzáramos, había sido retada a tomar esta posición en este ministerio, y había rogado y buscado al Señor, junto a otros, durante aproximadamente 18 meses. Llegué a la conclusión que era algo que Dios quería que hiciéramos, pero quería estar realmente segura que esta no era simplemente la gran idea de alguien, que esta no era mi idea, sino que esta idea era de Dios. Sabía que si Dios estaba en esto, nos daría su gracia para llevar a cabo este llamado, y sabía que cuando los tiempos se tornaran difíciles, y como de hecho se ponen ocasionalmente, tenía que saber que esta era la dirección de Dios, y no que nos habíamos apresurado a hacer esto.

Previo a que tomáramos la decisión final para comenzar a hacer las grabaciones, tomé un tiempo para hacer ayunos, rogando, buscando el rostro del Señor. Fue durante ese tiempo que Dios utilizó Su palabra. Puedo todavía recordar el día exacto, donde yo estaba sentada, el pasaje de la Escritura que Dios utilizó en ese tiempo de oración y ayuno, mientras buscaba el rostro de Dios, y Él aclaró todo, “esto es lo que debes hacer”.

Es interesante. En ese primer año muchas veces sentía como que estaba debajo de un tsunami, sentía que iba a ahogarme, pero en los momentos más duros nunca dudé que estaba donde Dios quería que estuviera, porque sabía que habíamos buscado al Señor; habíamos rogado; habíamos ayunado, y Dios había confirmado que esa era Su voluntad.

Así que en la medida en que piensas en situaciones que pudieras estar enfrentando, o que necesitas enfrentar; un hijo o a una hija que está tomando decisiones incorrectas, un compañero, un jefe, un amigo, o una situación en la escuela con la cual debes lidiar, algo en la iglesia que te preocupa, por lo que dices “necesito hablar con el pastor sobre esto”. ¿Podría sugerirte que ayunes y ruegues antes de ir? Busca a Dios. Busca Su corazón, Su tiempo. Busca la dirección de Dios. Pídele que te dé las palabras correctas, y después ve.

Eso es exactamente lo que hizo Ester, a medida que continuamos en el versículo 16. Ella dijo, “…entonces iré al rey…” ¿Cuándo? Después de que hayamos ayunado y orado. Sin apresurarnos. Sin forzar la situación en las habitaciones reales, sino primero entrando a la presencia de Dios, yendo primero al trono de la gracia para decir, “oh, Dios, no podemos hacer esto sin ti. Muéstranos qué hacer. Danos el valor”. Ella sabía que debía ir, pero primero necesitaba tener el accionar de Dios, Su dirección, Su intervención a su favor.

De modo que ella dice, “Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco. Y Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le había ordenado” (versos 16-17).

La resolución de Ester es, “iré al rey, después de que vayamos al Rey, Con R mayúscula”. Permítanme recordarles que la sumisión a la soberanía de Dios y la confianza en Su providencia, de la que hemos estado hablando en esta serie, no significa que te sientes cómodamente y no hagas nadaHay un tiempo para callar, pero también hay tiempo de hablar, y Ester sabía que éste era el tiempo de hablar; no de callar.

Entonces ella resuelve ir al rey. Ella sabe que el precio puede ser alto. Recuerda lo que dijimos anteriormente sobre la clase de hombre que era Asuero, él era el rey, el hombre con quien ella se había casado. Pero él era un hombre de mal genio, impetuoso. Era la clase de individuo que actuaba y después pensaba.

Ella sabía que el momento en que caminara a través del umbral de la puerta de su recámara, a menos que él sostuviera su báculo de oro hacia ella, habría una sentencia automática de muerte. Ella sabía eso, pero había llegado al punto de total abandono y entrega a los propósitos de Dios. “Si perezco, que perezca”.

Esto es un asunto de vida o muerte, y lo que ella está diciendo es, “estoy dispuesta a colocar mi vida para ser la mujer que Dios quiere que sea en esta situación. No tengo que sobrevivir. Tengo que hacer lo correcto”.

Pienso en el apóstol Pablo, quien en el capítulo 20 del libro de los Hechos, en el versículo 23 dice, “salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones”. No dice “sé que la gente recibirá mi mensaje” o, “sé que habrá gente que construirá grandes iglesias después de que yo vaya.” “Una cosa sé, me espera sufrimiento. Pero,” él dice, “mi vida no vale nada a menos que la utilice para hacer la obra que me asignó el Señor Jesús”.

¿Sabes por qué? Porque el asunto no se trata de Ester. No se trata de Pablo. Ni se trata de ti. Todo se trata de los propósitos del reino de Dios en este mundo.

Recibí un correo electrónico hace un par de días de una mujer. Y me tocó, y realmente ilustraba este pasaje. Ella hacía referencia a un testimonio que habíamos transmitido en Aviva Nuestros Corazones sobre una madre que tomó una importante decisión que requirió gran sacrificio, y ahora esta mujer que había oído el testimonio en el programa nos escribió diciendo:

Mis desafíos son cada día mayores, pero lo que está en juego es tan poderoso. Soy confrontada con preguntas como estas, » ¿Haré lo que quiero hacer para satisfacerme a mí misma en este momento? ¿O seré obediente a Dios y confiaré que ha prometido lo mejor para mí? ¿Viviré el momento o me sentiré bien? O ¿creeré que mi vida es una pequeña parte en un drama mucho más grande que dura toda la eternidad?”

Humanamente hablando cuando te pones en los zapatos de Ester es una situación desesperante, imposible, y ella lo sabía. Por eso ella entró a la presencia del rey, ella tenía un sentido claro de su misión. “He sido traída al reino, al palacio para un tiempo como este. Las palabras de Mardoqueo seguramente resonaban en sus oídos, de modo que ella tenía un sentido de destino, “yo fui creada para este momento.” Eso le dio la fe. Eso le dio el valor, y la voluntad de sacrificar su vida, si fuere necesario, por esta causa. “Si perezco, que perezca”.

Así que el capítulo 5, en el versículo 1 nos dice: “Y aconteció al tercer día que Ester se vistió con sus vestiduras reales y se puso en el atrio interior del palacio del rey delante de los aposentos del rey, y el rey estaba sentado en su trono real en el aposento del trono, frente a la entrada del palacio”.

Nota como ella se prepara para hacerle frente al rey. Ella se puso sus trajes reales. No pienso que es un detalle de menor importancia. Se puso su mejor ropa. Ella no se puso una bata de dormir y unas pantuflas. Se preparó para encontrarse con el rey. Quería eliminar cualquier distracción posible, lucir tan atractiva como fuera posible. Quería estar tan preparada como fuera posible. Ella deseaba estar vestida apropiadamente, y se acerca al rey sobre la base de la relación existente. Ella no era cualquier persona que iba a ver al rey. Era su esposa. Ella era la reina, y confía en que él la recibirá sobre esta base, aunque él no tenía que hacerlo.

Uno solo puede imaginarse y situarse en la escena, cuando ella entra en la sala del tribunal o en el palacio del rey; sin duda no estaban solos. Amán estaba probablemente allí ya que era el primer ministro. Los cortesanos y sus funcionarios y los que hacían negocio con él, éste era el mundo del rey, su entorno. Había sin duda mucha gente allí.

Ester se atrevió a caminar a ese lugar, quizás el silencio sacudió toda la gente alrededor por su visita. Contuvieron la respiración. “¿Qué sucederá?” Conocen al rey. Lo han visto perder los estribos. Lo han visto decir, “córtenle la cabeza.” Saben lo que él puede hacer. Saben de su cólera. Saben que no había sido llamada en 30 días. Al parecer ella no tenía su favor como lo tuvo una vez. “¿Qué hará el rey?”

Todos sabían que este era un momento de alto riesgo, y por esto, en medio de este drama casi podemos oír el redoble de los tambores aquí. Versículo 2, «Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos». Este fue un suspiro de alivio enorme. Ester tuvo valor, pero el texto no nos dice que probablemente su corazón estaba latiendo a mil por minuto. Ella ganó el favor a los ojos del rey, y el rey extendió el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro.

Amigas, este es un gran drama. Es asombroso. Humanamente hablando es asombroso. Pero lo que estamos viendo aquí es lo que nos dice la Escritura en Proverbios 21:1, «El corazón del rey está en las manos del Señor”; (parafraseado). Dios transforma su corazón, como los ríos, de la manera que Él le place. Dios le concedió favor para con el rey.

Aunque Asuero, o el rey Jerjes, era lunático e impredecible, no está fuera del control de Dios, y esta es la verdad en cuanto a los peores déspotas y tiranos de la historia . Esa era la verdad de Hitler, Idi Amin, Saddam Hussein, Fidel Castro, y es verdad de esos pequeños mini-tiranos que puedan ser parte de tu vida. El corazón del rey está en las manos del Señor.

El cetro de oro era un símbolo del poder del rey, de su favor, su autoridad, su protección. Proverbios 16 los versículos 14-15 nos dice:

“El furor del rey es como mensajero de muerte, pero el hombre sabio lo aplacará. En el resplandor del rostro del rey hay vida,
y su favor es como nube de lluvia tardía.”

Ester había buscado al Señor. Ella había entrado con sabiduría y valor y ahora la cara del rey habla de vida. Él dio su favor. El capítulo 5, en el versículo 3, dice: “Y el rey le dijo: ¿Qué te preocupa, reina Ester? ¿Y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará”.

No podemos comparar de ninguna manera al rey Asuero con Dios. No hay virtualmente semejanza entre los dos, pero pienso que podemos deducir lo siguiente al leer este pasaje: Aquí el Señor nos da un pequeño vistazo de la realidad del hecho de que Dios nos ha concedido el favor, la gracia, para entrar en su presencia. Él nos ha mostrado favor. Él dice, “ven a mi trono de la gracia. Pídeme lo que necesitas y te será concedido”.

Ester dice en el versículo 4, “Si le place al rey, venga hoy el rey con Amán al banquete que he preparado”.

Quiero traer un punto aquí sobre el libro de Ester y sobre otras historias bíblicas sobre todo a aquellas que son madres tenemos que tener cuidado y ser fieles al relato bíblico, tienes que tener cuidado en relación con tus niños de que estén aprendiendo las historias de la Escritura. Es mejor que las aprendan de la Biblia, que es donde realmente relata la verdad de cómo sucedieron los hechos.

Pero volviendo a la historia de Ester, ella dijo, “vengan hoy … al banquete que he preparado”. Pienso que ella entró sabiendo lo que iba a hacer, y que Dios le dio sabiduría, y una estrategia.

En los versículos 5-8, el rey dice:

“Traed pronto a Amán para que hagamos como Ester desea. Y el rey vino con Amán al banquete que Ester había preparado. Y mientras bebían el vino en el banquete, el rey dijo a Ester: ¿Cuál es tu petición? Pues te será concedida. ¿Y cuál es tu deseo? Aun hasta la mitad del reino, se te dará.”

Respondió Ester, y dijo: “Mi petición y mi deseo es: si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si le place al rey conceder mi petición y hacer lo que yo pido, que venga el rey con Amán al banquete que yo les prepararé, y mañana haré conforme a la palabra del rey.”

Aquí ocurren cosas en dos niveles. En el nivel divino, pienso que Dios está refrenando a Ester de hablar lo que está en su mente, porque hay otra parte, que veremos en las sesiones próximas, que tiene que encajar primero, pero Ester no puede ver lo que está sucediendo.

Por otra parte en el nivel humano, pienso que lo que está sucediendo, y que incluso es admirable, es el dominio de Ester. Cuando estudio el libro de Ester, o pienso en su historia, esta es una de las cosas que llama más mi atención . ¡Pienso quizás que esto se debe a que yo hubiera actuado de forma muy diferente!

Aquí Ester está en el medio de una crisis. Es una situación enorme de emergencia, pero ella no saca a la luz lo que está en su mente. Ella no estaba sola. Ella sabía que Dios le había ayudado y le iba a mostrar cuál era (o no era) el momento adecuado; o cuál era el lugar correcto; o la situación correcta, así que ella fue paciente, estratégica, no manipuladora, sino estratégica y sabia en su acercamiento.

Pienso en cuántas veces enfrento situaciones donde sé que algo necesita ser dicho; sé que algo necesita ser hecho. Así que simplemente voy a la oficina, o tomo el teléfono y hago una llamada, y digo inmediatamente lo que estoy pensando. Puedo tener razón, pero quizás no sea el momento adecuado.

Piensa como te acercas a tu marido, a tu jefe, a tu compañero de estudios, o a uno de tus hijos respecto a una emergencia o a una situación de crisis, considera la propensión como mujeres de descargar o externar lo que hay en nuestras mentes. Piensa cuantas veces esa forma no funciona, y tú dices, “oh, cuánto hubiera deseado haber esperado. Ese no era un buen momento.” Ese es el valor de buscar primero a Dios y pensar antes de hablar. Ella fue sorprendentemente paciente y controlada.

Ella invitó al rey a un banquete —no una vez, sino dos veces. Recuerda que era un hecho conocido que Asuero amaba los banquetes, y ella estuvo justamente pensando en eso. Ella fue sensible a él y al Señor, permitiendo que Dios se moviera y que creara las circunstancias que mostrarían el obrar de Amán.

Déjame sugerirte aquí, también, que cuando tú estés tratando con el rey, o con una persona importante en tu situación particular, cerciórate de seleccionar tus batallas. Recuerda que Ester no se había acercado al rey en 30 días. Indudablemente en ese período había muchas otras cosas que ella pudo querer discutir con él, pero no lo hizo. Ella esperó por algo que fuera realmente importante. Puedo decirte que si te acercas a tu rey, tu marido, tu jefe, tu pastor respecto a cada cosa, cada preocupación trivial en tu vida, cuando vengas con una crisis genuina, ellos se van a desconectar y no te van a dar la importancia que requiere. Mantén la perspectiva en todo tiempo.

Eso no significa que no hables con tu marido sobre cosas insignificantes, pero como las mujeres tendemos a querer hablar de todo, te digo algo: no todo necesita ser dicho, escoge tus batallas, escoges tus conversaciones, pídele a Dios que te muestre cuando sea la hora de hablar, qué se debe decir , y cuándo debes traer a colación algo sobre la manera como están criando a los hijos, las cosas sobre sus vidas. No lo traigas todo. Pide que Dios te muestre qué traer, y cuándo traerlo.

Y jóvenes podría decir lo mismo para con sus padres. No traigas a colación cada asunto. No todo necesita ser traído a colación. Pídele a Dios te dé la sabiduría, la dirección, que te dé la sincronización, y que te ayude a ser sabia y estratégica en tu acercamiento a tu rey.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado trayendo aplicaciones muy prácticas de la historia de una antigua reina persa. La historia de Ester te ayudará a confiar en Dios en todas las clases situaciones cotidianas. Espero que leas el libro de Ester durante la serie, Ester: La mujer de Dios en el tiempo de Dios, y espero que utilices nuestro panfleto de estudio llamado: “Ester: La reina exiliada” está disponible en inglés.

Este panfleto fue inspirado en las enseñanzas de Nancy y contiene muchas de sus citas. Puedes pasar tiempo reflexionando en las palabras de Nancy más detenidamente. Ester: La reina exiliada te llevará a profundizar más en su historia, te ayudará a entenderla mejor, descubrirás cosas nuevas, y la harás parte de tu vida.

Visita AvivaNuestrosCorazones. com y te diremos cómo obtener este recurso.

Hemos estado escuchando sobre el malvado Amán. En nuestra próxima entrega escucharemos sobre las motivaciones detrás de este plan asesino. Te ayudará a explorar y examinar mejor tus propias motivaciones.

Ahora aquí está Nancy de nuevo para orar que Dios nos conceda el mismo valor que le dio a Ester.

Nancy: Señor, gracias por el valor extraordinario que pusiste en el corazón de esta la mujer común y corriente. Gracias porque puedes poner valor en nuestros corazones. Ayúdanos a buscarte, a tener tu dirección antes de embarcarnos en situaciones. Antes de que hablemos, que podamos hablarte, conocer tu corazón, tu tiempo, tu guía clara, y que podamos tener el valor de decir, “Iré y haré lo que necesita ser hecho. Mi vida no importa. Lo que importa es que Tu voluntad sea hecha, y que Tu reino venga”. Que se haga en este día, Te ruego. En el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Habiendo sigo ciego, ahora veo

Lunes 8 Junio
(El ciego sanado respondió:) Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.
Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
Habiendo sigo ciego, ahora veo

He aquí un hombre ciego que recuperó la vista de una manera inexplicable. Después de su sorprendente curación, algunos vecinos y conocidos lo llevaron ante las autoridades. Los fariseos, guías religiosos de aquellos tiempos, lo interrogaron dos veces con cuidado. Pero como las respuestas eran tan sencillas, no les satisfacían para nada. Este hombre estaba totalmente seguro de que “aquel hombre que se llama Jesús” lo había sanado, y declaró: “Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”.

Este humilde testimonio no fue recibido por los fariseos, porque ellos odiaban a Jesús. Y se atrevieron a decir: “Nosotros sabemos que ese hombre es pecador”. Y cuando le oyeron afirmar: “Si este no viniera de Dios, nada podría hacer”, no soportaron más y echaron fuera al ciego con desprecio, diciéndole: “Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros?”.

Este hombre ciego era un pecador delante de Dios, como todos nosotros, pero estos religiosos que lo menospreciaron también lo eran, y permanecieron en sus pecados (v. 41). La continuación del relato es notable. Jesús no dejó solo a este hombre, más tarde lo encontró y le preguntó: “¿Crees tú en el Hijo de Dios?”. Ya no se trataba de las circunstancias de su curación, sino de lo que había en su corazón. “¿Quién es, Señor, para que crea en él?”, respondió el ciego sanado. Jesús le dijo: “Pues le has visto, y el que habla contigo, él es”.

Como este ciego, preguntemos a Jesús: “¿Quién eres, Señor?”. Él nos responderá.