8/18 – Para un tiempo como éste

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

8/18 – Para un tiempo como éste

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/para-un-tiempo-como-este/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que igual que sucedió con el personaje bíblico de la reina Ester, Dios tiene un propósito específico para tu vida.

Nancy Leigh DeMoss: No importa cuál sea tu edad, o en qué etapa de la vida estés… Tú dirás: ¡Pero, yo no soy una gran presentadora, no tengo un programa de radio!

No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú sí puedes, porque Dios te puso ahí para un tiempo como este.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Si alguna vez te has sentido como un don nadie, no estás sola. La solución para esto no es hablarse a uno mismo para convencerse de que tan especial es. La solución es descubrir que tan especial eres tú para Dios.

Espero que puedas descubrir esto a medida que Nancy continúa en su serie llamadaEster: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy Leigh DeMoss: Hoy llegamos a los dos versículos más famosos en el libro de Ester. La frase para una ocasión como ésta. Seguramente la has escuchado. La asociamos con Ester. Esa frase viene de este texto en el capítulo 4.

Solo para darnos un pequeño recordatorio de donde estamos y para recrear un poco la escena: el pueblo judío está en graves problemas. El decreto de que ellos deben ser aniquilados ha sido promulgado. Mardoqueo está en la plaza pública llorando. El pueblo está ayunando y llorando.

Ester ha mandado un mensajero, a Hatac, uno de los eunucos, a averiguar lo que está sucediendo. Mardoqueo le envió un mensaje a Ester: “Necesitas hablar con el Rey y rogar por la vida de tu pueblo”. Ester le devuelve el mensaje, con otro mensaje que decía: “Yo moriré. Nadie puede acercarse al rey sin antes haber sido llamado. Mi vida está en riesgo. No hay forma de que yo pueda hacer esto. No puedo hacer nada al respecto”.

“Entonces dijo Mardoqueo, versículo 13 (y aquí fue que nos quedamos la última vez en el capítulo 4):

Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina? (versículo 13-14)

Él le dijo, No pienses que escaparás de la casa del rey más rápidamente que cualquier otro judío. Mardoqueo le recuerda a Ester que ella también es judía y que si el pueblo judío perece, ella también perecerá, que su vida está en peligro vaya o no vaya al rey.

Esto es un buen recordatorio para nosotras como creyentes de que no podemos separar nuestra identidad como creyentes individuales del resto del Cuerpo de Cristo. Estamos todos juntos en esto. Si el pueblo de Dios está en problemas, nosotras estamos en problemas. Yo estoy en problemas. Tú estás en problemas. Si el matrimonio de otras personas o de nuestros hijos está en problemas, eso debería preocuparnos también a nosotras. No podemos apartarnos en nuestra iglesia evangélica o en nuestra escuela en el hogar y pensar que no seremos afectadas por lo que le está sucediendo al resto del Cuerpo de Cristo.

Tú eres uno junto con todos los otros creyentes en el mundo entero. O nos ahogamos todos o nadamos juntos. Si tratas de vivir para ti misma sufrirás las consecuencias.

No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis (versículo 14).

Mardoqueo conoce las promesas del pacto que Dios había hecho a Su pueblo desde Abraham. Yo pienso que él cree que Dios enviará salvación de alguna manera; de alguna parte, de algún lugar. Él confía en que será a través del rey y que sería a través de la intervención de Ester. Pero él también sabe que la liberación llegaría; con o sin la ayuda de Ester.

Esa es una expresión de fe. Seguramente él se dice a sí mismo: Alivio y liberación vendrán. Dios no dejará que s

Su pueblo desaparezca. Dios no olvidará su pacto con Abraham. Contigo o sin ti, Dios prevalecerá.

Eso nos recuerda que Dios no nos necesita. Dios no me necesita para llevar a cabo sus propósitos en este mundo. Dios no te necesita. Él puede llevar a cabo sus planes con o sin nosotras. No somos indispensables. Dios puede mandar a otra persona a tu vecindario para alcanzar a los amigos de tus hijos con familias disfuncionales; a otra persona para que gane a tu pareja incrédula para Cristo. Dios puede mandar a otra persona a crear hambre y una sed en tu iglesia por un avivamiento.

Si desperdiciamos las oportunidades que Dios nos da, Él lo hará sin nosotras. Su reino vendrá. Su voluntad será hecha en este mundo así como en el cielo. Pero si desperdiciamos y echamos a un lado esas oportunidades, pienso que esos que vienen detrás de nosotras nos tendrán en deshonra. De alguna manera cosecharemos las consecuencias aunque el pueblo de Dios sea eventualmente liberado.

Podemos mirar atrás y ver las oportunidades que desperdiciamos al no involucrarnos en la obra de avanzar el reino de Cristo en este mundo. Quizás tuvimos oportunidad de compartir sobre Cristo con un amigo en particular, pero nunca lo hicimos antes de que él partiera a una eternidad sin Cristo. Nos quedamos en silencio.

Tuvimos la oportunidad de entrenar a nuestros hijos en los caminos de Dios, pero estábamos muy consumidas con deportes y clases de música y tareas. Ahora han crecido, y no tienen un corazón para Dios, ni hambre de Dios.

Quizás tuviste la oportunidad de amar y servir a tu compañero, pero estabas muy consumida con tu trabajo, tu felicidad, o tu deseo de ser servida. Ahora él se ha ido. Y él está casado con otra mujer.

Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. (Versículo 14)

Hay un momento cuando el silencio no es de oro. Porque si permaneces callada en este tiempo…

Eclesiastés capítulo 3 nos dice que, “Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo… tiempo de callar, y tiempo de hablar” (versículos 1 y 7).

Es importante que aprendamos la diferencia, que aprendamos a discernir cuando es tiempo de hablar y cuando es tiempo de callar. Nuestra tendencia natural si no me equivoco- es hablar cuando debemos callar y callar cuando debemos hablar. Lo hacemos al revés.

Y necesitamos sabiduría. Necesitamos discernimiento para saber la diferencia. Necesitamos dominio propio para callar cuando hay que callar. Necesitamos coraje para hablar cuando hay que hablar, para hacer lo bueno en el momento adecuado.

“Porque si permaneces callada en este tiempo…” He meditado en esa frase a medida que he ido estudiando este libro en su totalidad y preparado esta serie. Solo pienso en muchas de las cosas que están ocurriendo hoy día en la iglesia, donde es más fácil permanecer callada. No queremos provocar una ola; no queremos sacudir el bote.

El otro día leí una revista cristiana bien conocida, una revista para mujeres, mientras me preparaba para esto. Un artículo, el artículo principal de portada era sobre una persona reconocida en el mundo de la farándula. Que estaba defendiendo el divorcio, y la forma en que lo hizo fue muy sutil.

Y este era el artículo principal y esta era una persona que está siendo muy usada hoy día en el mundo cristiano. Estaba defendiendo las razones de su divorcio y explicando que ahora tenía un ministerio para exhortar a otras personas divorciadas a no arrepentirse de haberlo hecho. No decía abiertamente que el divorcio estaba bien, sino que si uno era víctima, entonces había esperanza. Pero era un mensaje muy confuso.

Pensé: ¿Quien puede tocar este tema hoy? Es decir, ¡esa es la condición de la iglesia de hoy! Es la forma de pensar de la iglesia hoy en día. Si uno abre su boca, será devorada, masticada y escupida. Así es como uno se siente.

Iniciamos Aviva Nuestros Corazones sabiendo que tendríamos que discutir varios temas (sobre mujeres, su rol; la sumisión a la autoridad a sus maridos) y que cuando lo hiciéramos – cuando yo dijera alguna de estas cosas- yo iba a ser como un salmón en la iglesia: nadando en contra de la corriente durante toda mi vida.

Y yo no tengo un corazón de guerrero. No me gusta crear controversias, problemas. Prefiero quedarme callada y hacer las cosas bien por mi cuenta, tomar las decisiones correctas, amar a las personas. Pero no amas a la gente si te quedas callada cuando es tiempo de hablar.

Esta frase porque si permaneces callada en este tiempo, me vino a la mente recientemente mientras conversaba con una madre que, sin pensarlo, tenía a sus hijos leyendo la serie de Harry Potter. Mientras la escuchaba me di cuenta y pensé: He aquí una madre que ama a sus hijos, que quiere entrenarlos en los caminos de Dios, comprometida con ser una madre piadosa, pero que no está pensado las cosas cuidadosamente y no se ha dado cuenta de los problemas envueltos en ese tipo de lectura, ni el efecto que tiene sobre los niños.

Seguramente al hacer este comentario estoy hablando a algunas fanáticas de Harry Potter. Pienso que quizás no entiendes cuáles son esos problemas a los que me refiero. Pero hay ciertos asuntos bíblicos bien claros involucrados en todo esto.

En aquella oportunidad todo dentro de mí me impulsaba a permanecer callada. Pensaba: es que no quiero romper esta amistad aquí. No quiero crear problemas. No son mis hijos. Yo no soy responsable por sus hijos. Pero la frase, “porque si permaneces callada en este tiempo…” me continuaba timbrando en la cabeza, y me preguntaba: ¿Amo a esta mamá y a otras como ella? ¿Realmente me preocupo por como vayan a terminar sus hijos? Bueno, sí me preocupo, y Dios me dio la gracia con amor, gentileza y compasión. No la ataqué personalmente. Solo le hice algunas preguntas.

Ahora había una mamá informada, que pensaría sobre todo esto y quizás llegaría a tomar decisiones diferentes. Yo no soy responsable por sus decisiones. No soy responsable por como ella crie a sus hijos. Pero sí soy responsable y también lo eres tú de hablar la verdad sobre la Palabra de Dios y de no callar cuando pueda haber vidas en riesgo.

Me puse a pensar sobre qué cosas estarían pensando estas mentes jóvenes más adelante y a lo largo de sus vidas que fuera contrario a la Biblia y que pudiera llegar a perjudicar sus almas. No podía permanecer callada. No debía ser grosera. Debía hablarles con gracia y con gentileza, pero no podía quedarme callada.

Hay otros temas en los que no debemos quedarnos calladas. El tema de las mujeres irrespetando a sus maridos, relaciones rotas, de amargura, enojo, ira. No podemos permanecer en silencio cuando tenemos amigos que están viviendo en el dolor de la amargura. No podemos quedarnos calladas en esta época tan permisiva ante la sexualidad con nuestros jóvenes y los cristianos en nuestras iglesias, que no entienden que tiene de malo el tener relaciones fuera del matrimonio. No podemos quedarnos calladas.

Dios no te está pidiendo que hables sobre cada cosa. Pero sí nos está pidiendo que reconozcamos cuando Él nos ha puesto en una posición en la que podamos hacer una diferencia y donde podamos hacer algo al respecto – aun cuando parezca imposible, aun cuando no parezca prudente.

Madre, puede que tu hija no sea tu mejor amiga cuando a los catorce años le digas: No puedo quedarme callada sobre esto. Esa no es una relación adecuada. Esa no es una influencia saludable. Esa no es una ropa modesta.

Dios no te ha pedido que seas su mejor amiga en este momento. Pero si callas y la dejas y dejas a tu familia flotar y seguir el camino de la cultura quizás venga el tiempo cuando te arrepientas de no haber hablado en su momento y cuando llores no por arrepentimiento y humildad, sino por frustración y por vergüenza cuando veas que tu hija está cosechando las consecuencias de esas decisiones que tomó.

Madres ustedes no pueden quedarse calladas. Dios no les está pidiendo que sean unas amargadas. Él no les está pidiendo que sean Dios en la vida de sus hijos, sino que representen la verdad para sus hijos, para sus amigos, y en nuestra cultura.

Permítanme volver atrás, al tema de la providencia de Dios. “¿Y quien sabe si para una ocasión como esta tú has llegado a ser reina?”

Mardoqueo está diciendo aquí que en la providencia de Dios, en algún momento te encontrarás en una posición y en un lugar, en un tiempo específico. Todos los factores se han unido, y no ha sido por la suerte. No es por la suerte que estás dónde estás en el día de hoy, a esta hora, en este lugar. La providencia de Dios siempre está trabajando aunque no la puedas ver.

La providencia de Dios siempre ocurre en el tiempo perfecto. Dios nunca está apresurado, y Él nunca está tarde. Algunas de ustedes están esperando que Dios se mueva, y piensan, Siento que es tarde. ¿Por qué será que Él no está haciendo nada? Él está haciendo algo. Él se está moviendo. Él está obrando, y Su tiempo es perfecto. En la providencia de Dios, no ocurren accidentes’. No hay casualidad. No hay tal cosa como la suerte. En la providencia de Dios, Dios siempre está en control.

En los capítulos 1 y 2 de Ester, parece que el rey Asuero está a cargo. En capítulos 3 y 4 parecería que Amán estuviera a cargo. Ellos creen estarlo. Pero aun cuando parecerían estar en control, Dios es quien todavía está en control. Y siendo esto así, en la providencia de Dios nunca hay razón para el pánico, para el temor, para la preocupación o la duda.

Ahora, ¿Acaso no caemos en todas estas actitudes? Sí. ¿Tenemos razón para hacerlo? Humanamente hablando, sí. Pero si entendemos, creemos, nos agarramos y abrazamos la providencia de Dios, reconoceremos que nunca hay una buena causa, una causa justificada, para el temor o el pánico.

Mientras piensas sobre tu vida y la providencia de Dios, piensa sobre lo que Dios te ha dado: los privilegios, las bendiciones, la salvación. Mientras un billón de personas o más en este planeta ni siquiera ha escuchado el nombre de Jesús, ha sido en la providencia de Dios que tú escuchaste el Evangelio que pusiste tu fe en Cristo, que tienes conocimiento de la Palabra de Dios.

Las habilidades que tienes, las influencias que tienes, los recursos materiales que tienes todos son regalos y una mayordomía de parte de Dios, en Su providencia. Dios te entregó esas experiencias, esas oportunidades, esas bendiciones, para que como administradora le sirvas a Él y las uses para avanzar Su reino en la tierra.

Disfrutamos todas esas bendiciones. No son solo para nuestra felicidad, no son para nuestra satisfacción, no son en primer lugar para nuestro placer. Son para la gloria de Dios en un tiempo como este. El hogar en que naciste, las oportunidades que has tenido, la cultura en la que vives, la época en la que vives todo está de acuerdo con la providencia de Dios y es para los propósitos de Dios y de Su reino.

La posición en la que te encuentras no es un accidente. Quién sabe si has venido al reino, al reino donde Dios te ha colocado; el conjunto de circunstancias en las que Dios te ha puesto, aunque estés donde estás como resultado de los errores cometidos en tu vida. En la providencia de Dios cuando te arrepientes te quebrantas, Dios tiene un lugar y un propósito para ti aquí y ahora en Su reino.

Es sorprendente como la providencia de Dios está por encima de las pérdidas y de los fracasos causados por nuestros pecados. Y con esto no quiero minimizar el pecado en ninguna manera. Solo estoy diciendo: ¿Donde estaríamos si Dios no redimiera nuestros desafortunados e inútiles enredos? Eso es lo que somos separadas de Cristo. Dios te ha puesto aquí con un propósito no solo para llenar espacio o para desperdiciar tu vida. Dios tiene un trabajo con tu nombre en él, un propósito, y una intención.

Quizás podrías pensar: “Yo no soy una reina. No estoy en el palacio. No tengo una posición de gran influencia. Estoy haciendo lo máximo que puedo hacer mientras les doy clases en el hogar a estos niños. Solo estoy tratando de mantenerme a flote”.

Pero te digo: Ese es tu reino. Dios te has puesto ahí en ese hogar, para un tiempo como este, con una oportunidad increíble que a nadie más le ha dado; la de instruir esos niños para ser seguidores de Jesucristo. Ese es un trabajo grande para un tiempo como este.

Y quizás tú me digas: “Es que yo sólo soy una vendedora en una tienda. No tengo un esposo. No tengo hijos”. Dios te puso en esa tienda. Ese es tu reino para un tiempo como este, para representarlo a Él; para representar Su reino.

Tú dices: “Es que yo estoy retirada. Soy viuda. Mis hijos están dispersos por todo el país. No hay propósito; no hay sentido para mi vida”. Dios te puso ahí en ese lugar. En ese pequeño apartamento, ese hogar de retiro, ese es tu reino para un tiempo como este.

¿Qué puedes hacer? Puedes orar. Puedes interceder. Puedes darle ánimo a los pastores. Puedes alentar a las mamás jóvenes, a otras viudas; con notas, con oraciones. Dios tiene un plan para ti, y no es que simplemente desperdicies tu vida.

Una de las cosas que más agradezco de mi crianza es que mi papá tenía una visión para sus siete hijos que nosotros desarrolláramos el propósito que Dios tenía para nuestras vidas, cualquiera que fuera. Mi papá no sabía cuál era, pero quería que lo cumpliéramos.

Él nos dio la visión de que podíamos ser usados por Dios; de que Dios tenía un plan para nuestras vidas. Ese plan era individual, era especial, era para nosotros y debíamos cumplirlo. Él me dio una visión, mucho antes de que yo supiera de Aviva Nuestros Corazones, mucho antes de de que yo hiciera conferencias, mucho antes de que empezáramos un programa de radio. Dios me dio a través de mis padres, una visión de que mi vida había sido traída al reino de Dios para un tiempo como este.

Yo he creído por años y años, desde que era una niña pequeña, que Dios me puso aquí en este mundo, en este país, en este lugar, y ahora en Aviva Nuestros Corazones para un tiempo como este.

¿Que es difícil? Sí, a veces es muy difícil. ¿Que es solitario? Sí, a veces es muy solitario. A veces uno piensa: ¿Seré la única persona en el planeta que está preocupada por estos problemas, que lleva estas cargas en su corazón?

Pero ese no es el asunto. No se trata acerca de mí. No es acerca de ti. ¿Que me siento abrumada muchas veces con la marea de maldad y lo que va a requerir para vencerla? Sí.

Pero no es acerca de cómo me siento. No importa tu edad, en que época de la vida estás. Dirás: Yo no soy una gran presentadora. No tengo un programa de radio. No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado tus hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú si puedes porque Dios te puso ahí para un momento como este.

Yo he sido puesta en este lugar. Tú has sido puesta en tu lugar. Yo he sido puesta aquí en este tiempo. Tú has sido puesta ahí en este tiempo para un momento como este para traerle gloria a Dios. No digas no pienses: No tengo nada que ofrecer. Mi vida realmente no cuenta.

Charles Spurgeon lo dijo así: Aunque tú no seas más que una cifra (es decir; un cero a la izquierda), aún así el Señor puede hacer algo de ti. Pon el uno delante del cero y en seguida se convierte en un diez. Deja dos o tres ceros combinarse para servir al Señor y si el Señor los dirige estos nada se convierten en decenas de millares. ¿Quién sabe lo que tú puedes hacer?

Dios escoge y usa los don nadies. Él los llena con Su gracia y Su poder y Él los usa en formas poderosas:

-Un joven pastor se convierte en el salmista, rey de Israel, y a través de él viene el Mesías.

-Una viuda moabita pasa a ser parte de la genealogía del Salvador.

-Una prostituta redimida llega a ser un instrumento clave para los hijos de Israel durante la conquista de la ciudad de Jericó.

-Una joven huérfana en una tierra extraña llega a ser la reina que salva las vidas de millones de judíos.

-Una adolescente virgen da a luz al Salvador del mundo.

¿Quién lo hubiera pensado? ¿Quién lo hubiera planeado? ¿Quién sino Dios? ¿Quién sabe si tú has venido al reino para un tiempo como este?

Carmen Espaillat: Espero que continúes tratando de entender los propósitos que Dios tiene para ti en tu situación particular y única. Sigue con nosotros toda la semana mientras Nancy Leigh Demoss continúa este práctico estudio del libro de Ester.

A través de la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios, Nancy ha hablado acerca de confiar en la providencia de Dios. ¿Acaso significa esto que deberías sentarte y no hacer nada? Acompáñanos en nuestro próximo programa para que escuches más acerca de esto. Aquí está Nancy para concluir.

Nancy Leigh DeMoss : Mi oración sincera es que no solo oigas lo que he dicho sino que lo recibas y que Dios haga que estas palabras penetren profundamente en el corazón y alma de cada una de ustedes.

¿Podrías tomarte un momento para aceptar lo que Dios ha dicho en Su Palabra? Di, Señor, gracias por Tu providencia en mi vida. Gracias por donde me has colocado, no importa lo difícil que sea. Gracias por el reino en que me has puesto por mi crianza, por mi familia, por mis raíces, mi trasfondo- y el lugar donde me tienes ahora. Gracias, porque me has puesto aquí para un tiempo como éste.

Entonces, pídele al Señor que te ayude a ser fiel en llevar a cabo ese plan, sea cual sea; que te de valor y fe para aferrarte a Él, para ser Su instrumento en este tiempo y en este lugar.

Señor, nuestra oración es que Tú seas glorificado en nuestras vidas en cualquier lugar en que estemos, para un tiempo como éste. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El matrimonio (2): Una unión definitiva y exclusiva

Viernes 5 Junio
¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Jesús respondiendo les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo:… los dos serán una sola carne?… por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
El matrimonio (2): Una unión definitiva y exclusiva

Lamentablemente nuestros primeros padres escucharon la voz del diablo que ponía en duda lo que Dios les había dicho. La duda y la desobediencia destruyeron su confianza en Dios y los condujo a acusarse mutuamente, mientras Dios deseaba su bien. Actualmente muchos matrimonios terminan en divorcio. Sin embargo el plan de Dios no ha cambiado. Hoy como antes, Dios desaprueba los divorcios y las parejas que se forman y se deshacen según sus propios caprichos.

Para Dios, además, las palabras fornicación (relaciones sexuales sin estar casado) y adulterio (infidelidad hacia el cónyuge) no han perdido su sentido, aun cuando no las utilicemos mucho. Recordemos que Dios reservó la sexualidad en el marco del matrimonio, y cualquier desborde es pecado (1 Corintios 6:9-10).

“Cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer” (1 Corintios 7:2-4).

El hombre, ¿es más feliz dando libre curso a sus fantasías? No, al contrario, siembra sufrimiento donde Dios desea su felicidad. Pero ninguna situación es demasiado difícil para Dios. Él perdona a quien reconoce sus errores pasados. Las consecuencias quizá subsistan, pero Dios le dará la fuerza para adaptar su vida a la voluntad divina.

(continuará el próximo viernes)

8/12 – «Fidelidad: El siervo infiel» (Lc 16:1-15) 

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas de la Vida Cristiana

8/12 – «Fidelidad: El siervo infiel» (Lc 16:1-15)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

6/6 – “LAS SEIS PODEROSAS MOTIVACIONES DEL GANADOR DE ALMAS”

El Amor que Vale

Serie: Cómo compartir las Buenas Nuevas

6/6 – “LAS SEIS PODEROSAS MOTIVACIONES DEL GANADOR DE ALMAS”

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaqv

Oseas: Salvación ilustrada

The Master’s Seminary

Oseas: Salvación ilustrada

Imagine un tribunal. Imagine el gozo de un pecador culpable y malvado al ser declarado inocente por un juez justo. ¿Cómo puede tal cosa ser posible? Por fe nosotros, los culpables, fuimos declarados justos por medio de la muerte vicaria del Cordero. ¡Qué glorioso! ¡Fuimos salvos de la ira de Dios!

Sin embargo, el libro de Oseas demuestra que la salvación es mucho mayor que dicha escena en el tribunal, por muy grande que parezca. La salvación bíblica no es sólo una previa declaración espiritual que hace justo al pecador, sino que es una salvación que todo lo abarca, tanto lo espiritual como lo físico, en la cual Dios hace de los pecadores objetos de su afecto eterno.

Oseas ilustra esta historia de salvación.

Las diez tribus del norte se habían prostituido así mismos al adorar a dioses extraños, construir becerros de oro, edificar lugares altos en todo monte y confiar en la fuerza de los hombres. Ellos se habían olvidado de su pacto con Dios, y por lo tanto Dios manda a Oseas a declarar la justa setencia divina en contra de ellos.

Pero en vez de comenzar con una palabra audible, Dios manda a Oseas a hacer algo extraño y distinto: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación” (Oseas 1:2). Aunque se ha debatido acerca de cuando fue que ocurrió la promiscuidad de Gomer, el punto de Dios es inconfundible: Oseas vivirá en carne propia lo que Dios está experimentando, esto es, encontrarse pactado con una esposa que comete adulterio.

Luego de comprobar el adulterio de Israel, Dios hace lo que se esperaría de cualquier esposo y les informa que ya no los ama ni los considera como su pueblo. Por eso Dios también manda a Oseas a vivir esta realidad en carne propia al poner por nombre a su primera hija “no-compadecida” y a su segunda “no-mi-pueblo.” De esta manera ilustra diariamente a las personas de Israel que Dios había proclamado: “vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios” (Oseas 1:9).

A través de todo el libro de Oseas se ve cómo Dios invierte constantemente el mensaje del Pacto Mosaico al comunicarle a las tribus del norte que, por causa de su desobediencia, habían llegado a anular su relación con el Señor. Por lo tanto Dios ahora los estaba retirando las bendiciones del pacto y regresándolos al estado donde se encontraban sin él. El León de Judá promete destrozarlos a ellos en lugar de sus enemigos (Oseas 5:14) y acordarse de su iniquidad, castigar su pecado y volverlos a Egipto (Oseas 8:13). Aunque Dios los había rescatado de Egipto y de la esclavitud, ahora por causa de su desobediencia y adulterio ellos regresarán a la esclavitud (aunque esta vez no será en Egipto sino en Asiria, Oseas 11:5)

El punto es claro: Las personas de Israel había dejado de ser el pueblo de Dios y ahora Dios promete castigarlos.

Usted podrá estar pensando, yo pensé que este sería un mensaje alentador, que hable de la salvación, pero esto me suena desalentador y aterrador. En efecto, y es por eso que la salvación de Dios es tan hermosa, pues entre más entendamos la profundidad de nuestra depravación, más apreciaremos el poder de Dios al rescatarnos de nuestra condenación.

Dios no puede estar enojado con los descendientes de Abraham para siempre, pues su corazón compasivo no lo aguanta, además de que su naturaleza misma demanda que cumpla sus promesas. Por lo tanto, después de haber rechazado a Israel Dios declara: “Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti” (Oseas 11:8-9). Él promete que a pesar de haberlos desechado, algún día “en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente” (Oseas 1:10).

Esta realidad también, Oseas tenía que vivir.

Aunque Gomer lo había dejado y se encontraba viviendo con otro hombre, Dios le dice a Oseas que haga lo impensable y salga a buscar a Gomer para amarla de nuevo: “Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas” (Oseas 3:1).

Dicha acción también es simbólica, pero esta vez no de la ira de Dios sino de la restauración futura de todas las cosas (Oseas 3:4-5). Aún cuando Israel había abandonado el Pacto Mosaico, Dios todavía se acordaba del Pacto Abrahámico y su promesa de que algún día él regeneraría y restauraría a su pueblo después de que ellos hubiesen desobedecido (Deuteronomio 30:6).

Dios utilizó a Oseas para explicar esta realidad futura a Israel, y que algún día el la atraería, le hablaría a su corazón y quitaría de su boca los nombres de los baales (Oseas 2:14, 17). ¿Por qué? Para que él pudiera proclamar: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” (Oseas 2:19-20).

Dios juzgó a su pueblo. Pero no se ha olvidado de sus promesas. Él prometió que un día perdonaría los pecados de Israel, la redimiría de su fornicación y derramaría su amor sobre ella para siempre.

¿Lo ve? La salvación de Dios no es sólo la imagen de un juez declarando que la adúltera es inocente, ya que cualquier juez podría absolver a una adúltera sin querer tener nada que ver con ella. Pero la salvación de Dios es la imagen de un juez que cambia el corazón de una adúltera para después bajar de su silla, proponerle matrimonio y prometer amarla para siempre porque quiere derramar su amor sobre ella por toda la eternidad. Este es el evangelio del Reino, la restauración de todas las cosas.

Así que cuando piense y enseñe acerca de la salvación, no trunque el mensaje de la salvación al limitarlo a la justificación solamente, incluya también las realidades futuras de la glorificación. Es cierto que la cruz de Cristo nos reconcilió con Dios y que es una maravilla ser justificado, pero Dios es aún más maravilloso. No sólo nos ha justificado, sino que él realmente desea pasar la eternidad con nosotros. ¡No existen mejores noticias que estas! Un día Dios cumplirá todas sus promesas cuando nosotros, junto con Israel, reinaremos con Cristo en la Nueva Jerusalén.

El Dr. Josías Grauman (M.Div., D.Min.) es el decano de educación en español de The Master´s Seminary. Josías comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de Idiomas Bíblicos. Fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como un anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Es autor de libros como: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

Josías Grauman

Josías Grauman es decano de educación en español y profesor de exposición bíblica en The Master’s Seminary. El Dr. Grauman comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de idiomas bíblicos. Josías fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Josías estudió un B.A. en idiomas bíblicos en The Master’s University, un M.Div. y un D.Min. en The Master’s Seminary. Entre sus obras se encuentran las siguientes: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?

Hebreos 11:1 nos dice que la fe es «la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Tal vez ningún otro componente de la vida cristiana es más importante que la fe. No la podemos comprar, ni vender, ni tampoco dársela a nuestros amigos. Entonces, ¿Qué es la fe? y ¿Qué papel juega la fe en la vida cristiana? El diccionario define la fe como «la creencia en, devoción a, o confianza en alguien o algo, especialmente sin prueba lógica”. También define la fe como «la creencia en y devoción a Dios». La Biblia tiene mucho más que decir sobre la fe y lo importante que es. De hecho, es tan importante que sin fe no tenemos ningún lugar con Dios, y es imposible agradarlo (Hebreos 11:6). La fe es la creencia en el Dios único y verdadero, sin verlo realmente.

¿De dónde proviene la fe? La fe no es algo que evocamos por nuestra cuenta, ni es algo de nacimiento, tampoco es un resultado de la diligencia en estudiar o buscar lo espiritual. Efesios 2:8-9 deja claro que la fe es un don de Dios, no porque lo merecemos, lo hemos ganado, o somos dignos de tenerlo. No es de nosotros mismos; es de Dios. No se obtiene por nuestro poder o nuestro libre albedrío. Simplemente nos es dada por Dios, junto con Su gracia y misericordia, según Su santo plan y propósito, y por eso, Él recibe toda la gloria.

¿Por qué tener fe? Dios diseñó una forma de distinguir entre aquellos que le pertenecen a Él y quienes no, y esto se llama la fe. Simplemente, necesitamos fe para complacer a Dios. Dios nos dice que le agrada que creamos en Él, aunque no lo podemos ver. Una parte clave de Hebreos 11:6 nos dice que «es galardonador de los que le buscan». Esto no quiere decir que tenemos fe en Dios sólo para obtener algo de Él. Sin embargo, Dios quiere bendecir a aquellos que son obedientes y fieles. Vemos un ejemplo perfecto de esto en Lucas 7:50. Jesucristo dialoga con una mujer pecadora cuando Él nos da una idea de por qué la fe es tan gratificante. «Tu fe te ha salvado; ve en paz». La mujer creyó en Jesucristo por la fe y Él la recompensó por ello. Finalmente, la fe es lo que nos sostiene hasta el final, sabiendo por la fe que estaremos en el cielo con Dios por toda la eternidad. «Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues [obtienen] la meta de su fe, que es su salvación» (1ª Pedro 1:8-9).

Ejemplos de fe. Hebreos capítulo 11 es conocido como «el capítulo de la fe» porque en él se describen grandes actos de fe. Por la fe Abel ofreció un sacrificio agradable a Dios (v. 4); por la fe Noé preparó el Arca en una época cuando la lluvia era desconocida (v. 7); por la fe Abraham salió de su casa y obedeció el mandato de Dios de ir sin saber a dónde, luego voluntariamente ofreció a su único hijo (vv. 8-10, 17); por la fe Moisés condujo a los hijos de Israel fuera de Egipto (vv. 23-29); por la fe Rahab recibió a los espías de Israel y salvó su vida (v. 31). Muchos héroes de la fe se mencionan «los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros» (vv. 33-34). Claramente, la existencia de la fe se demuestra por la acción.

La fe es la piedra angular del cristianismo. Sin demostrar fe y confianza en Dios no tenemos lugar con Él. Creemos en la existencia de Dios por la fe. La mayoría de las personas tiene un concepto vago, inconexo de quién es Dios, pero les falta la reverencia necesaria para Su posición exaltada en sus vidas. Estas personas carecen de la verdadera fe necesaria para tener una relación eterna con el Dios que los ama. La fe nos puede fallar a veces, pero debido a que es el regalo de Dios, dado a Sus hijos, Él provee tiempos de prueba y dificultad para demostrar que nuestra fe es real y para afilarla y fortalecerla. Esto es por qué Santiago nos dice tenerlo por «sumo gozo» porque la prueba de nuestra fe produce perseverancia y nos madura, aportando la evidencia de que nuestra fe es real (Santiago 1:2-4).

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

No es fácil

Alimentemos El Alma

No es fácil

No resulta fácil…
Pedir perdón, empezar de nuevo, aceptar un consejo,
Admitir un error,
Ser generoso, enfrentar la crítica, ser amoroso, seguir probando,
Ser considerado, evitar las equivocaciones mostrarse modesto en el éxito,
beneficiarse de los errores, perdonar y olvidar, salirse de la rutina,
pensar y después actuar,
pensar primero y hablar después,
Lograr lo mejor de lo poco,
Dominar un temperamento rebelde,
Mantener un nivel elevado,
Aceptar una culpa merecida,
Ver la luz al final del tunel,
Pero siempre merece la pena. Procúrelo.

 

Tomado de internet del sitio web: Literatura Bautista

 

Los discípulos discipulan a sus hijos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Los discípulos discipulan a sus hijos

Nota del editor: Este es el noveno capítulo en la serie «Discipulado», publicada por la Tabletalk Magazine.

El Señor diseñó el hogar como un lugar especial para el desarrollo de discípulos. En Deuteronomio 6:6-7 se les ordena a los padres a enseñar a sus hijos la palabra de Dios diligentemente y a hablar de ella cuando se sienten en su casa, cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten. En el Nuevo Testamento, cuando una cabeza de familia se convertía en discípulo, traía consigo implicaciones para su familia (Lc. 19:91 Cor. 7:142 Tim. 1:5). Efesios 6:4 contiene un mandamiento directo de discipular a los hijos: “Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor”. El Señor claramente llama a Sus discípulos a discipular a sus hijos.

La “disciplina” de Efesios 6:4 incluye la limitación de opciones o el establecimiento de límites.

Nunca es demasiado temprano para empezar con las rutinas del discipulado. Canta salmos e himnos cuando acurrucas a los más pequeños y aparta tiempo a diario para una lectura familiar de la Biblia y para orar. Eventualmente, puedes motivarlos a memorizar las Escrituras y a estudiar catecismos (Sal. 119:9-11). Haz que la adoración el día del Señor sea una prioridad y una delicia. Háblales frecuentemente de la Palabra de Dios, de las obras en Su creación, de Sus providencias y de las oraciones contestadas. Estos hábitos sentarán las bases para el resto de sus vidas.

A medida que los hijos van creciendo, el discipulado debe estar ligado aún más con la vida cotidiana. La “disciplina” de Efesios 6:4 incluye la limitación de opciones o el establecimiento de límites. Los hijos necesitan reglas basadas en la Palabra de Dios para poder aprender cómo obedecer y cuáles son las consecuencias de la desobediencia. Este proceso no debería causar una relación disfuncional, sino que debería llevar a un mejor entendimiento de que la disciplina es amorosa (Heb. 12:2-11). Busca la manera de hacerles ver cómo cada situación los puede alejar de Dios o llevarlos a la cruz de Cristo y a la reconciliación.

A medida que los hijos crecen, las conversaciones se convierten en el aspecto más importante del discipulado. El Salvador respondió muchísimas preguntas de Sus discípulos, y los padres también deberían convertirse en una fuente primaria de respuestas. Esto puede ser un gran reto, por lo tanto, no dudes en tomarte tu tiempo para responder, para investigar o hasta para tú mismo pedir consejo, pero se constante en dar respuestas. Convierte tu hogar en un lugar de discusiones piadosas, hasta de debates saludables. Enséñales a tus hijos dónde encontrar las respuestas correctas, particularmente en esta era informática, lo que incluye ayudarlos a cultivar relaciones con sus mayores. Cuando las preguntas se tornan difíciles, ora con tus hijos pidiendo sabiduría al Espíritu Santo (Lc. 11:13; San. 1:5).

Podemos decir que los hogares cristianos son como invernaderos donde los hijos crecen como plantitas por un tiempo. Se les da agua y son nutridos por la Palabra, cultivados y podados, y hasta cierto punto protegidos. Es tu llamado como padre ser diligente en discipular y proteger, pero también de ser alentado por el hecho de que el Espíritu Santo usa hogares santos para nutrir la fe, a pesar de nuestros fracasos inevitables. Confía en Su obra por encima de todo y se fiel orando para que Dios dé el crecimiento.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Robert VanDoodewaard
Robert VanDoodewaard
El reverendo Roberto VanDoodewaard es pastor de la Iglesia Reformada Esperanza en Powassan, Ontario, Canadá.

7/18 – El dilema de Ester

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

7/18 – El dilema de Ester

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-dilema-de-ester/

 

Carmen Espaillat : De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss, en la historia de la reina Ester, las cosas se están poniendo bastante difíciles cuando. . .

Nancy Leigh DeMoss: Dios escoge el tiempo que se ve más oscuro y parece más desesperado para mostrar Su poder y Su gloria.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La industria del entretenimiento está lista para ofrecerte diversión en cualquier momento y en cualquier lugar. Es cierto que la Biblia nos llama a una vida de profundo gozo, pero en ocasiones es apropiado estar de luto. Nancy nos describirá uno de esos tiempos para llorar mientras continúa con la serie de Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Si estuviste con nosotras en la última sesión, recordarás que el rey Asuero y su primer ministro, Amán, que era un hombre malvado y despiadado, acababan de emitir un edicto donde declaraban la aniquilación total de toda la población judía en el imperio persa. Este fue un intento masivo de destruir al pueblo de Dios y, humanamente hablando, parecía como si su malvado plan fuera a funcionar.

Ahora bien, ¿no es interesante que a veces aquellos que causan el mayor daño en este mundo y en el reino de Dios no tienen ni idea de lo que han hecho? Ni idea.

Hoy llegamos al capítulo 3 de Ester, justo después de que este decreto fuera enviado por los mensajeros a todo el imperio. El versículo 15 nos dice: Y mientras el rey y Amán se sentaron a beber, es decir, se sentaron a tener otro festín, otra fiesta, la ciudad de Susa [la ciudad capital del imperio persa] estaba consternada.

¿Acaso no es justo eso lo que está sucediendo a nuestro alrededor? Muchas veces el pueblo de Dios y nuestra cultura están confundidos y consternados, mientras los que están causando el daño están de fiesta, jugando y bebiendo- totalmente ajenos a lo que está sucediendo.

Y a propósito, eso me hace recordar Proverbios capítulo 31 los versículos 4-5, donde dice:

No es para los reyes beber vino, ni para los gobernantes desear bebida fuerte; no sea que beban y olviden lo que se ha decretado, y perviertan los derechos de todos los afligidos.

¿No se aplica esto aquí? Es una necedad que el rey Asuero y Amán estén bebiendo, totalmente ajenos al impacto y a las consecuencias de sus acciones. Ellos están fuera de tino, mientras toda la ciudad está en total confusión.

Tú dirás: ¿Por qué dices toda la ciudad si son solo los judíos que van a ser ejecutados? Bueno, ¿no crees que la ciudad estaría pensando?: ¿Qué será lo que está pasando para que se produzca tal odio y veneno contra los judíos? Y si ahora son los judíos, ¿quiénes serán los próximos? Así que toda la ciudad está confundida.

Mientras todo esto está sucediendo el rey y Amán están bebiendo, la ciudad está en total confusión- y ¿qué está haciendo Dios? Tenemos que recordar que a Dios esto no lo tomó por sorpresa. El ardid de Amán no agarró a Dios desprevenido.

Dios en ningún momento dijo en el cielo: Ay, ay, ay, ¿qué vamos a hacer?” Dios no solo sabía que esto sucedería, sino que ya había estado ahí antes. ¿Cuál es la palabra para esto? Providencia.

Él había puesto en marcha un plan para frustrar las malévolas intenciones de Amán. Dios había posicionado a uno de sus siervos, a Mardoqueo, en las puertas; y había posicionado a otra de sus siervas, a Ester, como reina en el palacio.

¿Cómo llegó ella allí? Los reyes persas no desposaban mujeres judías. Pero este rey sí lo hizo. ¿Por qué? Porque Dios está en control. Porque Dios es soberano. Porque el corazón del rey está en las manos del Señor [ver Proverbios 21:1].

Así que recuerda que no importa la malicia que surja en este mundo o en tu vida, ya sea en tu mundo, en tu trabajo, en tu casa, en tu escuela, recuerda que no importa el mal que sea, contra Dios, contra Su pueblo, contra ti, puedes estar segura de que no solo Dios lo sabe antes de que suceda, sino que él ya tiene listos los instrumentos que anularán esa maldad a Su manera y a Su tiempo.

Pregúntate entonces como sierva de Dios: ¿Para qué propósito me ha colocado Dios aquí en este lugar y en este tiempo? Puede que Dios te tenga en un salón de clases con profesores que no conocen a Dios, o en un trabajo con colegas profanos, o en un hogar con un esposo sin Dios.

Pregúntate: ¿Cuál es el propósito de Dios? ¿Por qué Dios me ha colocado en este lugar, en esta puerta, en este palacio, en estas circunstancias, en este tiempo?

Cuando Mardoqueo supo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y ceniza, y salió por la ciudad, lamentándose con grande y amargo clamor. Y llegó hasta la puerta del rey, porque nadie podía entrar por la puerta del rey vestido de cilicio (Ester 4:1-2).

Aquí está Mardoqueo el judío, quien se aflige por este edicto tan pronto se entera del mismo. ¿Por qué?

Bueno, seguro él estará pensando: Es mi culpa, porque yo no me inclino ante Amán.

De modo que se siente personalmente responsable. Pero él está afligido también por la tribulación del pueblo de Dios y la batalla y la guerra que se están llevando a cabo, y él lo hace en una forma pública con cilicio y ceniza, una señal de humillación y contrición; de quebrantamiento y luto.

Él no tiene temor. Él ahora no tiene nada a qué temerle. Es decir, la batalla está en sus buenas. Él no tiene nada más que arriesgar, nada que perder. No hay ningún lugar ni nadie a quien acudir aparte de Dios.

Así que decide seguir adelante, y en un lugar público. No solo está en casa lamentándose de esto; está en un lugar público, vestido de cilicio y ceniza. Lo hace en público, en medio de la ciudad; con un gran y amargo clamor, cilicio y ceniza.

Mardoqueo no puede ver qué es lo que Dios tiene entre manos. Él no puede ver lo que Dios tiene planificado. Ni tú tampoco cuando estás en medio de tu circunstancia, cuando estás afligida y en duelo.

Pero a través de la fe y de la fidelidad, Mardoqueo se convierte en un instrumento a través del cual puede cumplirse la voluntad de Dios. Él solo puede ver la crisis inmediata, que era suficiente para empujarlo a tomar acción; pero lo que estaba sucediendo con Mardoqueo y hasta con su aflicción era realmente solo una pequeña pieza de un inmenso y eterno cuadro, de un inmenso y eterno plan.

¿Puedes ver cómo lo que haces en tu vida, cómo respondes, es solo una pequeña pieza de un rompecabezas mucho más magnífico? La batalla no es entre Mardoqueo y Amán. La batalla es entre Satanás y Dios, y cuando te pones del lado de Dios, cuando respondes a la crisis de una manera piadosa, agradable a Dios, te estás convirtiendo en un instrumento para que los propósitos de Dios sean cumplidos en tu pequeño rincón de la tierra.

Y en cada una de las provincias y en todo lugar donde llegaba la orden del rey y su decreto, había entre los judíos gran duelo y ayuno, llanto y lamento; y muchos se acostaban sobre cilicio y ceniza (versículo 3).

Pero retrocedamos un momento. Estos eran judíos de la tercera y cuarta generación que vivían en Persia. Muchos de ellos se habían descarriado, tal vez la mayoría. Habían sido exiliados por su pecado.

Algunos habían regresado a su tierra bajo Esdras, pero no la mayoría. Estos judíos se habían secularizado. Ellos habían asimilado la cultura persa. Muchos de ellos, sin duda, eran judíos solo de nombre.

De modo que Dios usa la presión. Dios usa la amenaza de la persecución, pero ¿para hacer qué? Para convertir sus corazones, para revivirlos, para hacerles una llamada despertadora, y ayudarlos a ver la maldad de la cultura a la cual ellos estaban tan acostumbrados.

Dios quiere purificar a su pueblo. Quiere recordarles que ellos no encajan en esta cultura. No pertenecen en esta cultura. Y se están pareciendo demasiado a ella.

Dios quiere llevar a Su pueblo al arrepentimiento. Él quiere preservarlo y protegerlo, así que usa un rey malvado y un decreto malvado y una situación desesperada, una crisis, para llamar la atención y los corazones de Su pueblo, para humillarlo.

¿Cuándo fue la última vez que este pueblo había estado de luto y había llorado y ayunado? No lo sabemos, pero parece que hacía mucho tiempo que no lo hacían. Y ahora, en medio de la crisis, están clamando a Dios.

Mientras leía ayer este pasaje, pensé en el Salmo 130 el versículo 1 donde dice: Desde lo más profundo, oh SEÑOR, he clamado a ti.

No hay nada como ser arrojado en el pozo que te hace clamarle a Dios. Cuando las cosas van bien, cuando todo está en equilibrio, cuando el status quo perdura, y cuando tenemos afluencia y nuestras necesidades están siendo suplidas, no somos tan propensas a clamarle a Dios, como cuando estamos en una situación de desesperación ¿no es así?

Esta situación desesperada es parte del plan de Dios para atraer de nuevo los corazones de su pueblo y revelar Su gloria en el mundo. Mientras oramos por avivamiento en la iglesia, en nuestro país, en el mundo, es posible que también estemos orando por el brazo castigador de Dios.

Puede que estemos orando por adversidad, porque en los tiempos de prosperidad, cuando la bolsa de valores está en alta, cuando todo va maravillosamente bien, nuestros corazones se vuelven satisfechos consigo mismos. Y la iglesia se vuelve mundana.

¿No es esto cierto? De modo que Dios usa las crisis para que tengamos conciencia de nuestra necesidad, para que estemos desesperadas por él, y así volver nuestros corazones hacia él.

El versículo 4 del capítulo 4 nos dice:

Vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos y se lo comunicaron [lo que estaba haciendo Mardoqueo, haciendo todo un espectáculo público en la plaza de la ciudad], y la reina se angustió en gran manera.

Esa frase, se angustió en gran manera, significa levantarse, retorcerse en labores de parto, tener gran angustia y dolor. Ella estaba muy, muy perturbada. Sabía que había algo que estaba muy mal, si podemos decirlo así.

Entonces, sin saber qué hacer:

Y envió ropa a Mardoqueo para que se vistiera y se quitara el cilicio de encima, pero él no la aceptó. Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos que el rey había puesto a su servicio, y le ordenó ir a Mardoqueo para saber qué era aquello y por qué (versículos 4-5).

Ester envía a un mensajero para averiguar lo que está pasando y Hatac investiga la situación.

A ella le importa Mardoqueo, y quería saber más. Quería saber qué era aquello y por qué. Es tan importante notar que a ella le importaba lo suficiente como para averiguar lo que estaba pasando, ella quería involucrarse, quería investigar.

Lo que me lleva a preguntarte: ¿Sabes lo que está sucediendo en nuestra cultura y cómo está afectando al pueblo de Dios? ¿Tienes un entendimiento de los tiempos que estamos viviendo? ¿Estás al tanto de estas guerras culturales, de lo que está pasando en el mundo que afecta a los creyentes?

¿O estás enterrando tu cabeza en la arena, atascada en «el palacio» por así decirlo, de tu iglesia, de tu pequeño mundo cristiano?, y, mientras estemos seguros y bien, bueno, puede que otras personas, puede que otros cristianos en todo el mundo estén pasando por persecuciones, puede que la iglesia se encuentre en toda clase de turbulencia y condiciones difíciles, pero nosotras estamos bien.

¿Estás totalmente ajena a lo que está pasando a tu alrededor? El pueblo de Dios alrededor del mundo está muy afligido. ¿Te afecta esto? Hay muchas cosas por las cuales debemos estar inquietas. Hay muchas cosas que tenemos que averiguar.

Primero, hay ataques contra el pueblo de Dios. Tenemos la persecución de la iglesia a nivel mundial. Si no sabes sobre eso, entonces debes informarte.

El Nuevo Testamento nos dice: Acordaos de los presos, como si estuvieras presos con ellos (Hebreos 13:3). Hay creyentes, que son nuestros hermanos, en otras partes del mundo que están siendo perseguidos por su fe. Tú tienes que salir del palacio y averiguar lo que está sucediendo.

En nuestra cultura hay cada vez más leyes para restringir la libertad religiosa en el trabajo, en las escuelas, en nuestras comunidades. Tú tienes que saber lo que está pasando.

Ahora, no hay forma de mantenerse al tanto de todo, pero debes saber cuáles son las tendencias y darte cuenta de que hay ataques contra el pueblo de Dios.

Otra cosa de la que también tienes que estar informada, y esto es algo aún más sutil, es el hecho de que el problema real no es lo que le está pasando al pueblo de Dios, sino lo que está pasando dentro del pueblo de Dios.

Lo que está pasando en la iglesia, la carnalidad, la mundanalidad del pueblo de Dios dentro de la iglesia, eso es lo que realmente es la causa de nuestra aflicción. Ese es nuestro verdadero problema.

Desearía que ustedes pudieran leer, bueno, no les deseo esto realmente, pero, hay algo muy conmovedor en leer muchos de los correos y de las tarjetas de oración que recibimos en Aviva Nuestros Corazones, en nuestras conferencias, a través del ministerio radial, con las mujeres cristianas, y algunos hombres, que derraman sus corazones sobre lo que está pasando en el mundo cristiano entre los cristianos. Déjenme leerles algunos de estos correos, cosas que hemos recibido de mujeres cristianas.

Una mujer dice: “Soy una mentirosa habitual. Necesito liberación de las adicciones alimenticias”. Esta es una mujer que profesa la fe cristiana.

Otra mujer dice: “Siento un odio ponzoñoso por mi esposo. Me ha mentido, ha jugado, me ha engañado, ha traído pornografía a nuestra casa, pero en lo externo vive como si fuera un cristiano responsable”.

Mujeres como esta escriben y dicen: “Mi esposo tiene una posición de influencia en la iglesia”, y ella dice: “Siento odio por él. No le tengo respeto ni confianza. Tenemos siete hijos preciosos, de los tres a los quince años. Quiero que ellos estén rodeados de amor, pero yo estoy tan llena de odio”.

Una jovencita que nos escribe lo siguiente:

“Mi novio y yo nos conocimos por Internet. Perdí mi virginidad con él. Tenemos planes de casarnos, pero él teme que yo pueda tener el virus del papiloma humano.

Mi mente está tan cauterizada que no pienso que tenga nada de malo dormir con él, pero sé lo que dice la Biblia y lo que siempre creí mientras crecía.

Mi novio era un pastor ordenado cuando era más joven, pero no parece pensar que estemos hacienda nada malo. Cita la Biblia donde dice que todo es permisible pero que no todo aprovecha.

Me siento tan perdida en este momento. Me he cerrado al Señor por tanto tiempo porque temo tener que dejar a mi novio, a quien amo más que a la vida misma”.

¡Cuánta confusión tiene esta joven! Tú dirás: Bueno, pero ella no está en la iglesia. Pues sí, hay muchachas y jovencitas como ella en la iglesia, y es en la iglesia que nuestros jóvenes no tienen concepto de lo que está bien y de lo que está mal.

La cultura del enganche se ha adentrado a la iglesia, y nuestros jóvenes cristianos, en su mayoría, según muestran los estudios acerca de sus estilos de vida, sus decisiones, sus creencias, no son diferentes de los de los jóvenes fuera de la iglesia, en el mundo.

Esto debería afligirnos, el hecho de que hoy en día hay personas que pueden ser miembros activos y de buena reputación en la iglesia, pero con relaciones rotas, con amargura, con odio, con matrimonios que se están derrumbando, y la iglesia no se les acerca, diciéndoles: Esto no puede ser. ¡Sólo estamos dejando que las cosas sucedan!

Estamos viendo adicciones, laceración de partes del cuerpo, abortos, todo esto dentro de la iglesia. La avaricia, vivir por el dinero todopoderoso, sin importarles los pobres, los oprimidos- ¡esto es dentro de la iglesia! Y debería afligirnos. Es doloroso.

Oigo hablar de mujeres cristianas de todos los trasfondos, pero en la iglesia, mujeres que se sientan a tu lado en la iglesia. Cantas con ellas en el equipo de alabanza. Les enseñas en la escuela dominical. Van a tu estudio bíblico y a tus clases de doctrina.

Están estudiando la Palabra. Algunas están enseñando, pero están involucradas en todo tipo de relaciones inmorales, pornografía por Internet, relaciones emocionales fuera del matrimonio por Internet y por correo electrónico, lesbianismo. Estas cosas están desenfrenadas en la iglesia de Jesucristo y hasta en personas que ocupan puestos en el ministerio cristiano.

No lo digo por ser severa. Lo que digo es que debe de afligirnos.

No podemos esperar que el mundo alguna vez sea piadoso. El mundo no puede ser piadoso. No tiene a Dios. Pero que esta sea la condición de la iglesia, debería rompernos el corazón. Debería afligirnos en gran manera.

No podemos sencillamente sentarnos en nuestros pequeños círculos cristianos, nuestros pequeños palacios cristianos y decir: Mi vida está bien, mientras haya un pueblo de Dios en tan grande aflicción. De esto se trata la historia de Ester.

Es sobre una mujer que dice: Estoy dispuesta a dejar la comodidad, la seguridad, la conveniencia de mi posición como reina, y estoy dispuesta a hacer algo, aunque me cueste la vida, con lo que está pasando en el pueblo de Dios. Y Ester hace algo.

Y salió Hatac a donde estaba Mardoqueo en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del rey. Y Mardoqueo le informó de todo lo que le había acontecido, y la cantidad exacta de dinero que Amán había prometido pagar a los tesoros del rey por la destrucción de los judíos. Le dio también una copia del texto del decreto que había sido promulgado en Susa para la destrucción de los judíos, para que se la mostrara a Ester y le informara, y le mandara que ella fuera al rey para implorar su favor [que ella había tenido en un momento] y para interceder ante él por su pueblo. Regresó Hatac y contó a Ester las palabras de Mardoqueo (versículos 6-9).

Así que Mardoqueo le envía instrucciones a Ester para rogarle al rey a favor de su pueblo.

Ahora, Ester estaba acostumbrada a obedecer a Mardoqueo. ¿Recuerdas? Anterior a esto ella hacía lo que él le decía que hiciera. Ella continuaba viviendo de la forma que él la había criado aun después de convertirse en reina.

Pero ahora ella quiere obedecerlo, pero sabe que puede costarle la vida. Ella está atrapada entre una roca y un muro. Ella respeta a Mardoqueo.

Pero el asunto ahora se reduce a: ¿Protejo mi vida? ¿Me salvo a mi misma? ¿O me aventuro, y lo arriesgo todo por la oportunidad de salvar las vidas de millones de mi pueblo? Esto es exactamente lo que vemos en el versículo 10:

Entonces Ester habló a Hatac y le ordenó que respondiera a Mardoqueo: Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que para cualquier hombre o mujer que venga al rey en el atrio interior sin ser llamado, él tiene una sola ley, que se le dé muerte, a menos que el rey le extienda el cetro de oro para que viva. Y yo no he sido llamada para ir al rey por estos treinta días. Y contaron a Mardoqueo las palabras de Ester (versículos 10-12).

La primera reacción de Ester es: No hay nada que yo pueda hacer; mis manos están atadas.

Ella sabe que está casada con un hombre violento. Él es impredecible. Es un hombre iracundo. Es propenso a tener ataques de ira.

Ella sabe cómo ella llegó donde está – lo que le hizo a la primera reina, a Vasti- así que se siente incapaz. Ella se siente impotente. Humanamente hablando, lo que le han pedido que haga es imposible. No solo es contra la ley, sencillamente no funcionará.

Y puede que te sientas, en la situación que Dios te ha puesto, que no puedes hacer nada, que eres impotente contra las fuerzas del mal. A veces parecen tan fuertes y agobiantes y abrumadoras. ¿Alguna vez te has sentido así? Ester lo entendía.

Parece interesante que por primera vez Ester, que siempre ha hallado el favor de todos, ahora está en un lugar en que no tiene el favor del rey. Hace un mes que él no la ha mandado a llamar.

Saben, humanamente hablando, el tiempo no podía ser peor. Pero Dios está a cargo. Dios conoce los tiempos. Dios está a cargo. Dios ha orquestado el tiempo.

En la plenitud del tiempo, Dios cumple sus propósitos [ver Gálatas 4:4].Dios escoge el tiempo que se ve más oscuro y que parece más imposible para mostrar Su poder y Su gloria. ¿Sabes por qué? Para que ningún ser humano pueda llevarse el mérito.

Esta es otra evidencia de la mano y el poder de Dios en acción, el hecho de que el momento escogido sea tan absolutamente malo. Es decir, no podía ser peor. Pero es evidencia de que Dios ha estado orquestándolo, porque la gracia de Dios siempre brilla a su máxima potencia cuando el telón de fondo es el más oscuro.

Vamos a ver que Dios tiene a Ester justo donde quiere que esté. Dios tiene al rey justo donde lo quiere tener, a Mardoqueo justo donde lo quiere, y a Amán, bueno, Dios está preparándose para encargarse de él.

Dios no está nervioso con lo que está sucediendo. Dios tiene el control. Él está orquestando las circunstancias para cumplir Sus propósitos, no solo en la vida de Ester, sino en tu vida también.

Carmen: El momento puede no ser el mejor para alguna crisis que estés enfrentando. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado explicando con el libro de Ester que Dios todavía está en control.

¿Te gustaría entender mejor la providencia de Dios estudiando el libro de Ester en tu tiempo devocional? Nancy nos ha estado motivando a leer el libro durante esta serie, Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

A veces el mejor testimonio que podemos tener ante un mundo contencioso es estar tranquilas, pero en otras ocasiones hay que hacerse oír. Trataremos de descifrar la diferencia en la próxima entrega cuando veamos la valentía de Ester para tomar acción y hablar.

Únete nuevamente a nosotras en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aquí tenemos a Nancy de vuelta para cerrar este tiempo juntas.

Nancy: Oh, Padre, a veces nos sentimos tan impotentes y tan desesperadas, y nuestros corazones están afligidos mientras vemos la condición de Tu pueblo, la gran necesidad espiritual y moral en la iglesia y en el pueblo de Dios hoy día.

Pero a veces nos sentimos tan impotentes y tan desesperadas; ¿qué podemos hacer? Somos solo una persona, solo una madre, solo una estudiante y parecería que no hay nada que podamos hacer.

Pero tú dices: Te he puesto ahí en ese lugar, en esa posición, para un fin, y Tú escoges usar los instrumentos más improbables para que seas Tú quien recibas toda la gloria. Glorifícate a través de nuestras vidas de nuestras circunstancias en este día; te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¡Ella no dijo eso!

Miércoles 3 Junio


No inclinasteis vuestro oído.
Jeremías 35:15

Mirad, pues, cómo oís.
Lucas 8:18

Samuel dijo (a Dios): Habla, porque tu siervo oye.
1 Samuel 3:10

¡Ella no dijo eso!

Jonatán estaba listo para salir. Con la mano en el picaporte de la puerta, le gritó a su mamá, quien estaba ocupada en el piso de arriba:

–Mamá, ¿puedo ir a jugar con Máximo, por favor?

–Primero termina tus deberes, luego puedes ir, le respondió ella.

Cosa extraña, el oído del niño solo captó el final de la frase: «Puedes ir». Y se fue a la casa de su amigo… ¿Terminó sus deberes? Para nada, ni siquiera los había comenzado. Sin embargo su madre había utilizado el mismo tono de voz cuando dijo: «Primero termina tus deberes». Pero Jonatán solo prestó oídos a medias, y ¡entendió lo que le convenía! La forma en que comprendió la respuesta fue falseada por su deseo de ir a la casa de su amigo. Hizo bien en pedir permiso, pero desobedeció a su madre…

Cristianos, ¿cómo escuchamos lo que Dios nos dice? A veces solemos elegir los textos bíblicos que nos convienen, evitando aquellos que no encajan en nuestros planes. Como Jonatán, practicamos una «escucha selectiva», a menudo inconscientemente.

Le pedimos a Dios que nos muestre lo que le agrada, pero, ¿estamos siempre dispuestos a escuchar su respuesta, cualquiera que sea? Escuchamos como «a distancia» y comprendemos «lo que nos conviene». En realidad, ya hemos decidido por nuestra cuenta…

Si queremos escuchar bien Su respuesta, comencemos acercándonos a él por medio de la oración. Si buscamos su voluntad con rectitud, él nos la dará a conocer.

Levítico 14:1-32 – Romanos 10 – Salmo 67 – Proverbios 16:21-22
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