EL PROPÓSITO DE LA ÉPOCA NAVIDEÑA 

El gozo verdadero de la Navidad
Diciembre 4
Por: John Piper en la voz del Pastor Nelson Quintero

La Navidad es una de las épocas de más actividad en el año, pero también es una época de reflexión y de preparación para ese día especial, el día donde celebramos que Jesús, el Dios eterno, vino a redimir a nuestra frágil humanidad.

Esta es la maravilla más grandiosa de la historia; algo tan estupendo que un solo día no es suficiente para poder celebrarlo. Celebrar toda la época navideña intensifica y alarga el gozo de la Navidad.

Este devocional de John Piper contiene 25 lecturas breves que comienzan desde diciembre 1 y nos acompañan, día a día, hasta el día de Navidad. Nuestro anhelo es que Dios use estas meditaciones para profundizar y endulzar tu adoración a Jesús, y que te ayude a mantenerlo en el centro de la época navideña.

Vivir la vejez con Dios

Domingo 4 Diciembre

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.

Eclesiastés 12:1

Hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo.

Isaías 46:4

Vivir la vejez con Dios

Muchas personas ancianas tienen la impresión de ser inútiles, cosa que les causa gran sufrimiento: “¡Me gustaría tanto ayudar en algo! ¡Pero ya no soy bueno para nada! Soy una carga para mis hijos. No sé por qué el Señor me deja todavía en la tierra…”, dicen algunos.

La vejez a menudo trae su parte de problemas, sus días malos, de los cuales habla la Biblia… Nuestras actividades se ven restringidas, debemos reconocer nuestros límites, cada vez más estrechos; se pierde la independencia; a menudo, a las dificultades físicas se añade una disminución de las facultades mentales como la memoria o la capacidad de reflexionar.

Un creyente del siglo 4, Agustín, escribió: “Para vivir la vejez con tranquilidad es necesario poseer el gozo que da la fe cristiana”. Muchos cristianos han experimentado esto. Es el resultado de una verdadera relación con Dios, la fuente viva de toda consolación. “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29). Dirige nuestra mirada al que nos salvó, de manera que “aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16).

Nuestra vida está en las manos del Dios Creador y Salvador, el único que tiene el poder y la sabiduría para dejarnos en la tierra o llevarnos con él, ¡cualquiera que sea nuestra edad! Si él desea conservarnos aún con vida, nos asegura su fidelidad: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).

Josué 22:21-34 – Santiago 3 – Salmo 137 – Proverbios 29:5-6

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