La tormenta se calmó (2)

Viernes 7 Febrero

Claman al Señor en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.

Salmo 107:28-30

La tormenta se calmó (2)

Leer Mateo 8:23-27

Varias veces los discípulos atravesaron tormentas con su Maestro. Un día, mientras cruzaban el lago, se levantó un fuerte viento. La embarcación estaba a punto de hundirse, todo parecía perdido. Los discípulos creyeron que iban a morir. Estaban aterrorizados. Y Jesús, ¿qué hacía? ¡Dormía en la barca!

Los discípulos tenían miedo. Pero, ¿no eran creyentes? ¿No conocían a Jesús? ¿No lo habían visto hacer milagros, alimentar multitudes, sanar enfermos? Sí, por supuesto, pero ese día la tempestad los dejó sin ninguna esperanza. La inminencia de la muerte y la aparente indiferencia de Jesús les hicieron dudar de su amor, de su poder y de su asistencia y protección para con ellos.

Amigos cristianos, a menudo ocurre así con nosotros. En el día de la prueba olvidamos completamente nuestras liberaciones anteriores. Las circunstancias externas pueden ser tan difíciles que ya no sabemos ni dónde estamos parados… pero Jesús está junto a nosotros en medio de la tempestad.

Los discípulos son un ejemplo para nosotros. En su angustia, recordaron el poder de Jesús y fueron a él. Era su único recurso. En los momentos difíciles, aprendamos a ir a Jesús y entregarnos a él. Conoceremos su paz que nos guarda y nos sostiene… ¡y sus liberaciones!

“Levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen” (Mateo 8:26-27).

(mañana continuará)

Génesis 41 – Mateo 24:1-28 – Salmo 20:1-5 – Proverbios 8:1-11

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Mi Padre Celestial

Isha – Salmos

DÍA 140 – Salmo 103

Dosis: Paternidad

Mi Padre Celestial

“Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.” (Salmo 103:13) (NVI)

Este salmo también describe las entrañas paternales de Dios. Él es el Padre perfecto, que guía, instruye, soporta, cuida, compadece, restaura, perdona y abraza. ¿Has aprendido a cobijarte en los brazos de este Padre eterno?

Karina creció con un padre abusivo. Los fines de semana llegaba a casa ebrio y las golpeaba a ella y a su madre. Cuando Karina tuvo a su primer hijo, se preguntó cómo debía ser una madre pues se dio cuenta que repetía muchos de los patrones que tanto había detestado en su propio padre y tembló de miedo.

Muchas mujeres han crecido como Karina. Los ciclos de disfuncionalidad y abuso roban a los niños de una relación amorosa con sus padres. Pero Dios se ofrece hoy para ser el Padre que tanto hemos anhelado. Quizá nos gustaría salir a pasear con Él o sentir su abrazo físico, pero Dios nos da mucho más como el Padre que quiere ser para nosotras. En este salmo encontramos algunas características de su paternidad.

En principio el salmista dice que nuestro Padre celestial es lento para enojarse: “El SEÑOR es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente. No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. El padre de Karina ardía en ira a cada momento, pero nuestro Padre celestial es paciente. Nos corrige, nos muestra lo correcto, y nos permite elegir nuevamente. Imitemos al Padre y demos gracias por su compasión. Nuestro Padre no nos reprenderá todo el tiempo ni seguirá enojado para siempre, más bien mantiene la puerta abierta y aguarda como un caballero que nos acerquemos y pidamos perdón.

Su amor es incondicional e infinito, todas necesitamos que nos amen de esta manera. El salmista describe la perfección de ese amor: “Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. Tan compasivo es el SEÑOR con los que le temen como lo es un padre con sus hijos. ¿Puedes dar testimonio de este amor en tu vida?

Nuestro Padre no nos trata con la severidad que merecemos, por el contrario se compadece de nuestras debilidades: “Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro.” ¡Cuántas veces no hemos acudido nuevamente a Él quebrantadas luego de fallarle, repitiendo las palabras de este salmo, acuérdate de que soy polvo! Lo que sufrió Karina a manos de su padre es indecible, sobre todo porque sus “faltas” no merecían tanta crueldad. Pero lo que hemos hecho a nuestro Padre, a pesar de que merece una corrección dolorosa, ha sido puesta sobre Cristo y ahora recibimos perdón. ¡Qué gran noticia! Nuestro Padre es tierno. Karina jamás experimentó un abrazo o un beso paternal, pero nuestro Padre celestial nos trata con delicadeza y nos lleva por caminos de paz.

Oración: Señor, gracias porque eres el Padre perfecto. Ayúdame a ser una madre conforme a tu corazón. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 156). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una pesca sorprendente (1)

Jueves 6 Febrero

Así dice el Señor… Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.

Isaías 43:1625-26

Una pesca sorprendente (1)

Leer Lucas 5:1-10

En los evangelios, varias veces hallamos a Jesús con sus discípulos en una barca. Esta barca es como un símbolo de nuestra vida, frágil embarcación, a menudo sacudida por las ondas de la prueba, pero siempre sostenida y guiada por Dios. En el relato de Lucas, esa mañana Jesús subió al bote de Pedro a fin de hablar a la multitud reunida en la orilla. Luego ordenó a Pedro dirigirse mar adentro para echar sus redes. Este discípulo había pescado toda la noche sin éxito, pero obedeció a Jesús. ¡Qué sorpresa! Su red se llenó tanto de peces que debió pedir ayuda a sus compañeros para sacarla del agua.

Entonces Pedro tuvo miedo. Tomó conciencia de su estado delante de Dios y dijo al Señor: “Apártate de mí… porque soy hombre pecador”. Sin embargo, se arrojó a los pies de Jesús. ¿Por qué esta reacción? Súbitamente se dio cuenta de que estaba delante de alguien infinitamente superior a él. Aquel que había ordenado el milagro de esa pesca, ¡era el Santo Hijo de Dios, el Mesías! Por eso necesitaba de su presencia. Nos sorprende la respuesta llena de dulzura de Jesús: “No temas”.

Quizá, cuando estamos ante la presencia de Dios, sentimos vergüenza de nosotros mismos. Oigamos la palabra de Jesús: “No temas”. No tengamos miedo de arrojar luz sobre nuestras vidas. Encomendémonos a Jesús con confianza. Él nos dará la fuerza para reconocer nuestras faltas, y experimentaremos su perdón.

Génesis 40 – Mateo 23 – Salmo 19:11-14 – Proverbios 7:24-27

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Tu lista personal

Isha – Salmos

DÍA 139 – Salmo 103

Dosis: Bendiciones

Tu lista personal

“Alaba, alma mía, al SEÑOR; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.” (Salmo 103:2) (NVI)

Este Salmo es hermoso porque revela el carácter de Dios. Y nos llama a la devoción, a bendecirlo y alabarlo por todos sus beneficios. Cuando estamos en problemas es fácil olvidarnos de las bendiciones que Dios nos ha dado, pero David nos ofrece en este salmo una lista que no debemos pasar por alto. Pero antes de comenzar, recordemos que todo esto lo hemos recibido ¡sin mérito alguno! Es decir, todo ha sido un regalo inmerecido, evidencias de su amor y su gracia.

El primer beneficio recibido es el perdón. El salmista dice: “Él perdona todos tus pecados…” El Padre nos ofrece perdón, y aunque a nosotros no nos cuesta, el precio fue grande: la vida de su Hijo en la cruz. Cuando estemos abatidas, recordemos que Dios nos ha perdonado, que Él nos otorga el perdón de nuestras culpas que es la base para recibir todas las otras bendiciones.

También dice que Dios “sana todas tus dolencias”. Él tiene el poder suficiente para obrar en nuestro cuerpo conforme a su voluntad. Jesús experimentó el dolor por eso puede identificarse con nosotras. Quizá sigues postrada en cama porque cierta enfermedad no se va de tu cuerpo, pero este verso sigue siendo verdad. ¡Él sana y restaura! Recuerda que la enfermedad más grave es el pecado. Todo lo demás tiene solución, e incluso la muerte no es el fin sino el principio. Pero el alma que pecare, esa morirá, así que si Jesús nos ha perdonado y sanado de este cáncer del pecado ¡somos dichosas!

Dice además“….él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión;” Dios nos ha dado el rescate de la muerte. Ciertamente la Biblia confirma que experimentaremos la muerte. Nuestros cuerpos yacerán en la tumba, pero la promesa es certera: resucitaremos y nuestros cuerpos serán glorificados. La vida eterna será nuestra. ¡Qué maravilla! Él también nos cubre de amor y compasión. Cuando tenemos el frío de la soledad o la angustia, nos pone el manto de su amor. Tal vez hemos tenido momentos difíciles, pero de modo extraordinario hemos sentido su presencia y su calor rodeándonos.

Dice el salmista que el Señor “colma de bienes tu vida y te rejuvenece como el águila.” Todas podemos hacer una lista de las cosas que Dios nos ha dado sin merecerlo, desde la vida, la salud, las fuerzas y la provisión para todas nuestras necesidades. Todo lo bueno proviene de Él. Además, él nos rejuvenece como las águilas. ¡Qué verdad tan hermosa!” Se dice que el águila puede vivir hasta cien años y que su vitalidad se renueva cada día. Hasta nuestra vitalidad viene proviene de su amor. No sé cuán dura o complicada sientas tu vida en este momento, siempre puedes contar las bendiciones: pasadas, presentes y futuras. Hoy toma prestada la lista del rey David y comienza a hacer la tuya alabando a Dios.

Oración: Señor, gracias por todo lo que me has dado sin yo merecerlo. Te alabo con todo mi corazón. Jamás olvidaré lo que has hecho por mí. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 155). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Venid a mí, todos

Miércoles 5 Febrero

Venid, hijos, oídme; el temor de Dios os enseñaré.

Salmo 34:11

Volved, venid.

Isaías 21:12

(Jesús le dijo:) Ven, sígueme.

Lucas 18:22

Venid a mí, todos

“Venid”, “volved”: estos llamados son frecuentes en la Biblia. Es la voz de Dios que nos invita: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid” (Isaías 55:1). Esta invitación se dirige a todos los que sienten un vacío en sus vidas, a quienes sienten la necesidad de encontrar a Dios.

“Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana (de color púrpura), como la nieve serán emblanquecidos” (Isaías 1:18). Todos estamos invitados a ir a Dios a causa de nuestros pecados. ¿Quiere él acusarnos? No, él nos habla de perdón, de pureza, si reconocemos que hemos obrado mal.

“Venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma” (Isaías 55:3). Escuchando atentamente la voz de Dios mediante la lectura de su Palabra, la Biblia, recibimos la vida divina y la alimentamos.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Jesús nos invita: si estamos cansados o desesperados, vayamos a él. Hablémosle simplemente, con nuestras palabras, sin esconderle nada. Contémosle nuestras preocupaciones y nuestras penas.

“Venid, que ya todo está preparado” (Lucas 14:17). Jesús hizo todo para concedernos su perdón. Dios recibe como hijos suyos a quienes se acercan a Jesús.

“Ven y ve” (Juan 1:46). Amigo, acérquese y escuche el Evangelio. El primer paso quizá sea abrir una Biblia, hablar con un cristiano, asistir a una reunión cristiana… ¡No tarde más en decir: «Sí, Señor Jesús, voy a ti»!

Génesis 39 – Mateo 22:23-46 – Salmo 19:7-10 – Proverbios 7:6-23

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Temporalidad y Eternidad

Isha – Salmos

DÍA 138 – Salmo 102

Dosis: Confianza

Temporalidad y Eternidad

“Ellos dejarán de existir, pero tú permaneces para siempre; se desgastarán como ropa vieja. Tú los cambiarás y los desecharás como si fueran ropa. Pero tú siempre eres el mismo; tú vivirás por siempre.” (Salmo 102:26–27) (NTV)

No se sabe quién escribió este salmo ni cuándo, pero los detalles sugieren que lo hizo un israelita enfermo y desanimando, probablemente durante el exilio. En los primeros versos, el salmista está enfermo y desesperado, entre otras cosas tiene fiebre, insomnio y quizá ha estado de luto. El salmista se compara con un pájaro solitario que no puede dormir, mientras el resto de la humanidad descansa. También habla de un búho en el desierto, solitario y sin compañía. ¿Te has sentido así?

De repente, el salmo cambia. En el versículo 12 nos dice: “Pero tú… te sentarás en el trono.” Todo se transforma cuando reconocemos a Dios. El salmista habla de la majestad de Dios y de su misericordia. Le recuerda sus promesas y le pide que les dé libertad nuevamente. ¿Y sabes qué es lo más increíble de esta oración? Que el salmista está seguro de la respuesta de Dios. El salmista no duda que Dios actuará.

¿De dónde proviene la confianza del salmista? De la eternidad de Dios. Este mundo y todo lo que en él hay es finito. El salmista utiliza la figura de una ropa gastada para comparar la temporalidad y la eternidad de Dios: “Ellos perecerán, pero tú permaneces. Todos ellos se desgastarán como un vestido. Y como ropa los cambiarás, y los dejarás de lado.” El salmista nos dice que los cimientos de la tierra y los cielos se desgastarán como ropa vieja y Dios mismo los botará. Todo en esta vida terminará, aún la creación. Dios ha prometido cielos nuevos y tierra nueva, así que lo que hoy vemos está de paso.

Pero entonces el salmista apela a la eternidad de Dios. Si bien todo se acaba, desde la ropa hasta el planeta, Dios siempre es el mismo. Él vivirá por siempre. Quizá hoy te encuentras como el salmista o conoces a alguien que está enfermo. Tal vez clamas: “Oh mi Dios, el que vive para siempre, ¡no me quites la vida en la flor de mi juventud!” ¡Qué maravilla saber que Dios nos escucha. Podemos venir a él en medio de los problemas y desahogarnos ante el Señor y suplicar que no acorte nuestros días.

Él es eterno, y ha puesto eternidad en nuestros corazones. Lo importante es saber dónde pasaremos la eternidad: ¿en su presencia? ¿Lejos de él? Los hijos de tus siervos se establecerán, y sus descendientes habitarán en tu presencia.» Todo depende de si ponemos en Él nuestra confianza o no.

Oración: Señor, gracias porque tú vives por siempre, por eso puedo vivir segura delante de tu presencia.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 154). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

¿Por qué no lee el mensaje?

Martes 4 Febrero

Envió Dios a vosotros todos sus siervos… pero no oísteis.

Jeremías 25:4

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.

Isaías 55:3

¿Por qué no lee el mensaje?

Desde hace más de diez años Charlotte recibe el calendario la Buena Semilla. Una cristiana se lo envía todos los años. Charlotte siempre la llama para agradecer el envío y afirmarle que el calendario le es útil y que lo aprecia mucho.

¿Útil? ¡Claro que sí! Charlotte lo cuelga en su cocina desde el primero de enero. Le gusta tener la fecha en letras grandes y visibles. Todas las mañanas lo pone en la fecha correcta, pero no lee el texto bíblico. Esos versículos le parecen un poco complicados y piensa que no le conciernen. Durante diez años ha descuidado esta voz de Dios que se dirigía a ella con bondad.

Por ejemplo, Charlotte hubiese podido leer:

“Dios es luz… Dios es amor” (1 Juan 1:54:8).

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).

Otros versículos requieren más reflexión. ¡Pero cuidado! Si de antemano decidimos que el mensaje de Dios no nos concierne, estamos privándonos de una gran bendición. Es lo opuesto a la fe. En efecto, “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

Tenga una nueva experiencia. Lea el pasaje bíblico de la próxima hoja pidiendo a Dios que abra su corazón, su conciencia, su inteligencia, para comprender lo que le dice por medio de su Palabra. Descubrirá que hay un claro mensaje precisamente para usted.

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Propósitos del corazón

Isha – Salmos

DÍA 137 – Salmo 101

Dosis: Integridad

Propósitos del corazón

“Quiero cantar al amor y a la justicia: quiero, SEÑOR, cantarte salmos. Quiero triunfar en el camino de perfección: ¿Cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón. No me pondré como meta nada en que haya perversidad.” (Salmo 101:1–3) (NTV)

En este salmo David menciona cualidades y principios que quiere que sean los rectores en su vida. Luego de haber sufrido las injusticias y los errores de Saúl, anhela ser un gobernante íntegro delante de los ojos de Dios. Por eso afirma: “Tendré cuidado de llevar una vida intachable, ¿cuándo vendrás a ayudarme? Viviré con integridad en mi propio hogar.”

Integridad significa ser completo. Implica ser igual en dondequiera que estemos. David declara que para ser una persona íntegra en la sociedad hay que empezar por casa. ¡Y qué difícil es ser íntegros en el hogar! Allí nos observan veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Sin darnos cuenta muchas veces hacemos cosas que terminan siendo lo opuesto a la integridad como predicar sobre la paciencia, y gritarle a nuestros hijos por cualquier cosa, condenar la mentira, y pedir a otros en casa que digan que no estamos al recibir una llamada telefónica que no deseamos tomar.

David, el autor de este salmo, sabía la importancia de vivir en integridad, así que propone ideas prácticas de cómo lograrlo. En principio declara: “Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrán nada que ver conmigo. Alejaré de mí toda intención perversa; no tendrá cabida en mí la maldad.” David nos recomienda empezar por nuestra mente, rechazar las ideas perversas. Nuestra mente es el lugar donde anidan los pensamientos, y éstos dictan nuestras acciones. Si estamos todo el día pensando en cosas que no valen la pena, no seremos íntegras.

David avanza en sus propósitos y determina ser íntegro también su propio corazón y defender la verdad y la justicia: “Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre, al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré.” “Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; sólo estarán a mi servicio los de conducta intachable. Jamás habitará bajo mi techo nadie que practique el engaño; jamás prevalecerá en mi presencia nadie que hable con falsedad.345 En pocas palabras, debemos cuidar también nuestras amistades. En ocasiones nos preocupan las amistades de nuestros hijos, ¿pero qué de las nuestras?

Finalmente, para ser íntegros David propone que no soportemos la presunción ni el orgullo. No podemos ser íntegros y presumir que lo somos. No importa dónde estemos: de vacaciones, en el trabajo, en la casa, en la iglesia, en la tienda, en una fiesta, seamos íntegras, es decir, completas. Que lo que digamos vaya de la mano con lo que hacemos y decimos, y todo dé gloria a Dios.

Oración: Señor, enséñame a ser una mujer íntegra ante tus ojos, los de mi familia y los demás. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 153). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Objetivo único

Lunes 3 Febrero

Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mateo 6:33

Aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.

Filipenses 3:8

Objetivo único

Siendo adolescente asistí a una reunión de jóvenes cristianos. Allí se nos habló de las prioridades de la vida. «No desperdicies tu tiempo en objetivos sin importancia», dijo el instructor. «Más bien busca metas que realmente sean primordiales, a las que verdaderamente desees llegar». Luego distribuyó cinco hojas de papel a cada uno de los asistentes y nos pidió que escribiéramos en cada hoja un objetivo fundamental de nuestra vida. Relaciones, capacidades, sueños, es decir, todo lo que nos parecía relevante.

No fue fácil decidir cuáles eran esas cinco cosas esenciales. Tuve que reiniciar varias veces mi lista. Luego nuestro tutor dijo: «Ahora limiten sus deseos a cuatro hojas. Tomen una de las cinco y descártenla». Y así continuó hasta que solo quedó una hoja, en la que estaba escrito el objetivo más anhelado.

Como el apóstol Pablo, ¿estoy dispuesto a perder todo a fin de conocer a Jesús como mi amigo íntimo? ¿Es esa mi prioridad? Este debería ser el anhelo de todos los creyentes. Usted que ha creído en Cristo, tómese el tiempo de reflexionar en esto… Y no dude, aunque al principio sea difícil deshacerse de algunas metas que oscurecen el objetivo fundamental. Imite al apóstol, quien dijo: “Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante” (Filipenses 3:13).

Génesis 37 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35

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Contado entre los transgresores

Domingo 2 Febrero

Por lo cual, entrando en el mundo (Jesús) dice… He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad.

Hebreos 10:57

Fue contado con los pecadores (o transgresores), habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Isaías 53:12

Contado entre los transgresores

Cuando Jesús fue crucificado entre dos malhechores, se cumplió una profecía: “Fue contado con los transgresores” (V. M.). Estos malhechores eran transgresores, habían infringido los mandamientos divinos. Y Jesús fue puesto entre ellos, incluso le dieron el lugar del centro, ¡como si fuera el más culpable!

Jesús, ¿un transgresor de los mandamientos de Dios? No, pues no hubo en la tierra un hombre obediente a Dios como él. “Como el Padre me mandó, así hago”, dijo él (Juan 14:31). Vino al mundo con el objetivo expreso de hacer Su voluntad. Dios era todo para él, la voluntad divina dictaba toda su conducta. Todos sus pensamientos y sus actos expresaban su obediencia, su devoción y su amor por su Dios. Pero los hombres no vacilaron en contarlo entre aquellos que practicaban el mal, o que hacían poco caso a Dios y a su voluntad…

Para el corazón sensible de este Hombre perfecto, ¡qué sufrimiento, qué humillación, qué profunda injusticia! ¿Por qué Jesús aceptó ese lugar? ¿Por qué Dios permitió que esto sucediera? ¿No había dicho: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”? (Mateo 17:5).

¿Por qué? Porque en la tierra había hombres transgresores, desobedientes; personas que no se preocupaban para nada de la voluntad de Dios… y Jesús tomó voluntariamente el lugar de todos ellos, para soportar el juicio que merecía su maldad, a fin de salvarlos eternamente.

Génesis 36 – Mateo 21:1-22 – Salmo 18:37-42 – Proverbios 6:20-26

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