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¿Quién acusará a los escogidos de Dios?

27 de julio

«¿Quién acusará a los escogidos de Dios?».

Romanos 8:33

¡Qué bendito desafío! ¡Cuán incontestable es! Todos los pecados de los elegidos se pusieron sobre nuestro gran Adalid y se eliminaron con la expiación. No hay pecado alguno consignado en el libro de Dios contra los suyos: «No ha notado iniquidad en Jacob ni ha visto perversidad en Israel» (Nm. 23:21). Ellos han sido justificados en Cristo para siempre. Al quitarse la culpa del pecado, se eliminó también el castigo del mismo. El cristiano no debe temer golpe alguno de la mano airada de Dios; más aún, no ha de tener miedo siquiera de una simple mirada ceñuda de la justicia punitiva. El creyente puede verse castigado por el Padre, pero Dios el Juez no tiene otra cosa que decirle al cristiano aparte de esta: «Yo te absuelvo; quedas libre». Para el creyente, no hay muerte penal en este mundo y, mucho menos, una muerte segunda. El cristiano está completamente libre del castigo por la culpa del pecado. El pecado puede hallarse en nuestro camino e inquietarnos con constante lucha; pero es un enemigo posible de vencer para toda alma unida a Jesús. No hay pecado que el creyente no pueda someter si solo se decide a confiar en Dios. Los que visten las ropas blancas en los cielos han vencido por la sangre del Cordero, y nosotros podemos hacer lo mismo. Ninguna concupiscencia es demasiado poderosa; ningún vicio resulta inexpugnable. Por el poder de Cristo los podemos derrotar. ¿Crees tú, cristiano, que tu pecado ya ha sido condenado? Puede cocear y forcejear, pero está condenado a morir. Dios ha escrito sobre su frente la palabra «condenado». Cristo lo ha crucificado, «clavándolo en la cruz». Ve ahora y mortifícalo, y el Señor te ayudará a vivir para su alabanza, pues el pecado con todas sus culpas, vergüenzas y temores, ha muerto.

Hay perdón por la sangre de Jesús,

hay perdón por su muerte en la cruz.

Proclamad que hay perdón,

para todos hay perdón,

los que acuden al Señor Jesús.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 218). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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