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Al que a mí viene, de ningún modo lo echaré fuera

30 de julio

«Al que a mí viene, de ningún modo lo echaré fuera».

Juan 6:37 (LBLA)

La duración de esta promesa no tiene límite alguno. Jesús no dice meramente: «No echaré fuera a un pecador la primera vez que venga»; sino: «No lo echaré fuera en ningún momento». El original expresa: «No, no lo echaré» o «Nunca, nunca lo echaré». El texto en cuestión quiere decir que Cristo no va a rechazar al creyente en un principio y, del mismo modo que no lo hace entonces, tampoco lo hará en ningún momento hasta el final.

Sin embargo, supongamos que el creyente peca después de haber venido a Jesús. Entonces, dice Juan: «Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo» (1 Jn. 2:1). Supongamos también que ese creyente vuelve atrás. En ese caso, el Señor afirma: «Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia, porque mi ira se apartó de ellos» (Os. 14:4). No obstante, los creyentes pueden caer en tentación: si eso acontece, «fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir; sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar» (1 Co. 10:13). El creyente puede, como David, caer en pecado; sí, pero Dios lo purificará con hisopo y será limpio, lo lavará y será más blanco que la nieve (cf. Sal. 51:7): «Los limpiaré de toda su maldad» (Jer. 33:8), dice el Señor.

Una vez en Cristo, en Cristo para siempre;

nada de su amor nos puede apartar.

«Yo les doy [a mis ovejas] vida eterna —dice el Señor—; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano» (Jn. 10:28). ¿Qué dices a esto tú, vacilante y tembloroso? ¿No es una gracia preciosa el que, al ir a Cristo, no vayas a alguien que te tratará bien por un corto tiempo y luego te dejará, sino a uno que te recibirá para siempre y te hará su esposa y serás suyo a perpetuidad? No recibas más el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor, sino el espíritu de adopción por el cual clamamos: «Abba, Padre». ¡Oh, qué gracia contienen estas palabras: «De ningún modo lo echaré fuera

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 221). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

 

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