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Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis

4 de septiembre

«Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis».

Levítico 19:36

Las pesas, las balanzas y las medidas tenían que adaptarse a la ley de justicia. Sin duda, ningún cristiano necesita que se le recuerde esto en su negocio, pues si la justicia se desterrara del mundo que nos rodea, debería hallar asilo en los corazones creyentes. Hay, además, otras balanzas que pesan géneros morales y espirituales las cuales tienen que examinarse con frecuencia. Invitemos al Juez en esta noche.

¿Funcionan bien las balanzas en las cuales pesamos nuestro carácter y el carácter de los otros hombres? ¿No estamos convirtiendo en kilos nuestros gramos de bondad y en litros los decalitros de los demás? Cristiano, mira bien cómo andan esas pesas y medidas. Las balanzas en las cuales pesamos nuestras pruebas y aflicciones ¿funcionan según la ley? Pablo, que sufría más que nosotros, calificó de «leves» sus tribulaciones (cf. 2 Co. 5:17); en cambio, nosotros consideramos «pesadas» las nuestras. Sin duda, algo anda mal en las balanzas. Debemos pensar en este asunto, no sea que se nos denuncie ante el tribunal celestial por proceder injustamente. ¿Y van bien esas balanzas con las cuales pesamos nuestras creencias doctrinales? Las doctrinas de la gracia debieran tener para nosotros el mismo peso que tienen los preceptos de la Palabra, ni más ni menos; pero es de temer que en el concepto de muchos, bien un platillo de la balanza o bien el otro, esté injustamente cargado. Dar medida justa es, en realidad, una gran cosa. El cristiano debe ser cuidadoso en esto. Las medidas con las cuales estimamos nuestras obligaciones y responsabilidades dan la impresión de ser más bien pequeñas: cuando un rico no da a la causa de Cristo más de lo que contribuye un pobre, ¿es eso efa justo e hin justo? Cuando los pastores están medio muertos de hambre, ¿es ese un proceder justo? Cuando los pobres son menospreciados mientras se admira a los ricos impíos, ¿es esa una balanza justa? Lector, podríamos alargar la lista, pero preferimos ponerle punto final para descubrir y destruir ahora todas las balanzas, las pesas y las medidas injustas.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 258). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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