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Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley

6 de septiembre

«Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley».

Gálatas 5:18

El que considera su carácter y su posición desde el punto de vista legal, no perderá toda esperanza solo cuando llegue al final de su cálculo, sino que, si es hombre sabio, la perderá al comenzar. Pues si se nos va a juzgar sobre la base de la ley, ninguno será justificado. ¡Cuán precioso resulta saber que moramos en los dominios de la gracia y no en los de la ley! Cuando pienso en mi estado delante de Dios, no pregunto: «¿Soy perfecto ante la ley?», sino: «¿Soy perfecto en Cristo Jesús?», lo cual es muy distinto. No necesitamos inquirir si «por naturaleza, estamos sin pecado»; debemos más bien averiguar si hemos sido lavados en el «manantial [que fue abierto] para la purificación del pecado y de la inmundicia» (Zac. 13:1). La cuestión no es «si por mí mismo soy agradable a Dios», sino si soy «[acepto] en el Amado» (Ef. 1:6). El cristiano examina su posición desde la cumbre del Sinaí y se alarma en cuanto a su salvación. Sería mejor que leyera sus títulos a la luz del Calvario. Además dice: «Mi fe contiene incredulidad; no me puede salvar». Si hubiese considerado el objeto de su fe, en lugar de su fe misma, entonces hubiera dicho: «No existe falta en Cristo; por tanto, estoy seguro». El tal suspira por su esperanza diciendo: «¡Ah, mi esperanza está desfigurada y empañada por una angustiosa ansiedad en cuanto a las cosas presentes, cómo puedo ser acepto!». Si hubiese considerado la base de su esperanza, entonces habría visto que la promesa de Dios permanece segura y, cualesquiera que sean nuestras dudas, el juramento y la promesa nunca fallarán. ¡Ah, creyente, es siempre más seguro para ti dejarte guiar por el Espíritu a la libertad del evangelio que llevar el yugo de la ley! Júzgate, más bien, en lo que Cristo es que en lo que eres tú mismo. Satanás procurará turbar tu paz, trayéndote a la memoria tus pecados e imperfecciones, pero puedes hacer frente a sus acusaciones asiéndote fielmente del evangelio y rehusando llevar el yugo de servidumbre.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 260). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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