sábado 9 septiembre

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Filipenses 4:6
Sus discípulos… se asombraron en gran manera… Mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.
Mateo 19:25-26
Llegar tarde a clase
Visitando a una familia, una mañana un evangelista presenció este pequeño drama. Mientras Martín se preparaba para ir a la escuela, rasgó su pantalón. ¡Era el único pantalón presentable que tenía…! ¡No podía salir así! Mientras esperaba que su madre le arreglase el pantalón, Martín se atormentaba pensando que llegaría tarde a la escuela. Entonces se dirigió al evangelista y le rogó diciendo: –¿Podría orar para que no llegue tarde?
La clase empezaba a las ocho, ¡y ya casi eran las ocho! Orar en ese momento para no llegar tarde, ¿no era pedir lo imposible?
Sin embargo, el creyente sencillamente presentó a Dios la petición de Martín. Cuando al fin el niño estuvo listo, ya eran las ocho y cuarto, y llegar a la escuela todavía le tomaría algunos minutos…
Al mediodía Martín estaba radiante: Esa mañana la maestra había olvidado las llaves, así que la clase había empezado a las ocho y media.
¡Qué bella respuesta a esta simple oración, para un caso sin solución desde el punto de vista humano! ¿Nos hubiésemos atrevido a orar de forma tan sencilla?
Es claro que debemos orar con una conciencia libre y un corazón recto. Pero el Dios que en otro tiempo hizo retroceder la sombra diez grados como respuesta a la oración del rey Ezequías (2 Reyes 20:5-11), tiene todos los recursos en sus manos. ¡Y se complace respondiendo a la fe!
2 Crónicas 25 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29
Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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