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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Éste a los pecadores recibe

13 de septiembre

«Éste a los pecadores recibe».

Lucas 15:2

Observa la condescendencia de Cristo: «Éste» —Jesús— que se eleva sobre todos los hombres como santo, inocente, limpio y apartado de los pecadores, recibe a estos últimos. Éste, que no es otro que el eterno Dios, ante quien los ángeles cubren sus rostros, acoge a los pecadores. Se necesitaría la lengua de un ángel para describir tan portentosa condescendencia de amor. El que alguno de nosotros se muestre dispuesto a buscar a los perdidos no tiene nada de admirable, porque se trata de nuestros semejantes; pero que él, el Dios ofendido, contra quien se ha cometido la transgresión, tome forma de siervo, lleve el pecado de muchos y se muestre dispuesto a recibir al más vil de los viles, resulta portentoso.

«Éste a los pecadores recibe». No lo hace, sin embargo, para que ellos continúen siendo pecadores, sino para perdonarles sus pecados, justificarlos, limpiar sus corazones con la santificadora Palabra de Dios, preservar sus almas convirtiéndolas en morada del Espíritu Santo, y permitirles que le sirvan haciendo públicas sus alabanzas y teniendo comunión con él. Jesús recibe a los pecadores con el amor de su corazón; los saca del estercolero y los lleva como joyas en su corona; los arrebata del fuego cual tizones y los preserva como costosos monumentos de su gracia. En la presencia de Cristo, nada es más precioso que los pecadores por los cuales él murió. Cuando Jesús recibe a los pecadores, no lo hace en la puerta de la calle, ni los admite por caridad en algún lugar improvisado como se hace con los mendigos que están de paso, sino que abre las puertas de oro de su regio corazón y él mismo les da la bienvenida; sí, admite al humilde penitente a una unión íntima y personal consigo y lo hace miembro de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. ¡Nunca ha habido un recibimiento como este! Y ello es muy cierto aun en esta noche: Jesús recibe aún a los pecadores. ¡Ojalá los pecadores lo reciban a él!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 267). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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