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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

“Evangelio diferente”

25 SEPTIEMBRE

2 Samuel 21 | Gálatas 1 | Ezequiel 28 | Salmo 77

Las primeras líneas de las cartas de Pablo suelen estar estructuradas con gran cuidado. La forma más sencilla de las epístolas en la Grecia antigua era: “De mí, para ti, Saludos”, por lo general seguido de alguna declaración de gratitud y luego el cuerpo de la carta. Pero la costumbre de Pablo era modificar cada componente de manera que anticipara el contenido del resto de su carta. Por lo tanto, estudiar la epístola completa enriquece nuestra comprensión de su introducción, y viceversa (Gálatas 1:1–5).

(1) Pablo no siempre se presentaba como un “apóstol”. A veces, no usaba ninguna designación (1 y 2 Tesalonicenses, por ejemplo); en otros casos, se refería a sí mismo como “siervo” (Romanos 1:1). Aquí, es “Pablo, apóstol” porque algunas personas estaban atribulando a los cristianos gálatas con un “evangelio diferente” que en realidad no era evangelio en absoluto (1:6–7) y para ello tuvieron que minar la autoridad de Pablo y descartarlo por ser, como mucho, una imitación de un apóstol.

(2) No es así, dice Pablo: no sólo es apóstol, sino que lo es “o por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre” (1:1). Su apostolado no estaba sujeto a un mediador, como si hubiera sido comisionado por la iglesia de Jerusalén o por algún apóstol individual de primera clase allí. Más bien, fue enviado “por Jesucristo”—basado en su experiencia, en el camino a Damasco, de ver a Jesús mismo, resucitado y exaltado—y por Dios el Padre.

(3) Pablo, además, se refiere a Dios el Padre como el que levantó a Jesús de entre los muertos. Pablo había visto al Jesús levantado y resucitado. Durante sus años de fariseo devoto, había rechazado a Jesús, tildándolo de farsante malvado, malhechor, maldito por Dios, tal como lo evidenciaba su tipo de muerte. Ver por sí mismo al Jesús resucitado le hizo repensarlo todo, pues implicaba que Dios mismo había vindicado a Jesús. Las buenas noticias de las cuales Pablo era apóstol estaban fundamentadas en la crucifixión y resurrección de Jesús.

(4) No importa cuánto insista en su estatus y autoridad apostólicos, Pablo asocia sabiamente a sí mismo y su enseñanza con “todos los hermanos” que están con él (1:2). Si los gálatas se desvían hacia este “evangelio diferente”, deben saber que no sólo están alejándose de Pablo, sino de los incontables creyentes que están de acuerdo con él.

(5) En vez del tradicional saludo Chairein, Pablo usa la palabra cristiana gracia (charis) y el saludo judío paz (Shalom en hebreo), y fundamenta estas bendiciones en la muerte sustitutoria del Señor Jesús (1:3–5) y no en una relación particular con la ley de Moisés.

(6) Sorprendentemente, Pablo obvia la sección de gratitud e inmediatamente entra a su reprensión asombrado por la inminente deserción de sus lectores (1:6–10). Si bien no es frecuente, hay ocasiones en las que una reprimenda no puede esperar.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 268). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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