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«Tuya también es la noche»

23 de diciembre

«Tuya también es la noche».

Salmo 74:16

Sí, Señor, tú no renuncias a tu trono cuando el sol se pone, ni abandonas el mundo en las largas noches de invierno, para que este sea presa del mal. Tus ojos nos vigilan como las estrellas y tus brazos nos rodean como circunda el Zodíaco el firmamento. El rocío del relajante sueño y todos los influjos de la luna están en tus manos, y tanto los sobresaltos como la quietud de la noche son iguales para ti. Esto me alienta grandemente cuando estoy en vela a altas horas de la noche o me muevo de un lado para otro en medio de mi dolor. Hay frutos preciosos que producen tanto la luna como el sol. Mi Señor puede hacer que yo sea un favorecido partícipe de ellos.

Tanto la noche de la aflicción como los luminosos días del verano cuando todo es gozo, están bajo la providencia y el cuidado del amoroso Señor. Jesús se encuentra en la tempestad. Su amor envuelve la noche como un manto; pero, para el ojo de la fe, ese manto negro es apenas un disfraz. Desde la primera vigilia de la noche hasta el amanecer del nuevo día, el eterno Observador vigila sobre sus santos y dirige las sombras y el rocío de la noche para el mayor bien de los suyos. Nosotros no creemos en deidades del bien y del mal que luchan por conseguir el dominio, sino que oímos la voz del Señor que dice: «El que forma la luz y crea las tinieblas […] yo soy el Señor, el que hago todo esto» (Is. 45:7, LBLA).

Las épocas tenebrosas de indiferencia religiosa y de pecado no están fuera del propósito divino. Cuando se profanan los altares de la verdad, los siervos del Señor lloran con amargo dolor, pero no pueden caer en la desesperación, porque las épocas más tenebrosas están regidas por el Señor y terminarán cuando él lo ordene. Lo que quizá parezca una derrota para nosotros, puede ser una victoria para él.

Aunque envueltos en oscura noche,

sin percibir ningún rayo de sol,

como el Señor se halla con nosotros,

no habremos de tener temor.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 368). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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